Hoy, España está de celebración. Nuestra Carta Magna ha cumplido 40 años y se ha celebrado en nuestra casa, en el Congreso de los Diputados, la casa de todos los españoles.

Como era preceptivo, el homenaje ha sido justo y necesario. Y estaban todos, menos ausencias evidentes como los malogrados Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Gabriel Cisneros, o Gregorio Peces Barba… y ha servido, además, para que el Estado en su conjunto y los tres poderes individualmente rindieran homenaje al arquitecto de aquella Constitución de 1978, al Rey Juan Carlos I que junto a la Reina Sofía condujeron a España desde el blanco y negro de 1975 al color de 1978 en tiempo récord.

Un acto, por cierto, perfectamente organizado y ajustado a Protocolo, en el que se ha palpado el mimo y cuidado que ha prestado un magnífico profesional de la materia, Alfredo Martínez Serrano, Jefe de Protocolo de la Casa de Su Majestad El Rey, al que aprovechó este espacio para felicitarle y enviarle un abrazo.

Cuatro décadas de concordia, de paz, de progreso económico y social, de estabilidad, que han hecho de España un país moderno, y a la vanguardia de la tecnología a nivel mundial.

También es verdad que para llegar hasta aquí los españoles hemos tenido que sortear dificultades y problemas por doquier, como el terrorismo, las graves crisis económicas y sociales, el golpe de Estado del 23F, los problemas territoriales de las distintas comunidades autónoma pero hay algo que siempre nos ha unido: la firme defensa de la unidad territorial de España.

Y ahora, cuando nos enfrentamos al desafío más grave después del golpe de Estado de 1981, la Constitución de 1978 sigue aglutinando a la inmensa mayoría de los españoles que quieren otras cuatro décadas de libertad, concordia, paz, y progreso.

Por eso hoy no cabe mirar de perfil ni posicionamientos tibios. Esa Carta Magna que nos sigue aglutinando es la que se debe aplicar con suma firmeza sobre aquellos territorios que se han atrevido a desafiar a nuestro Estado de Derecho.

Se habla mucho de dialogo y efectivamente es importante el diálogo pero dentro del marco constitucional. Fuerte de este escenario, sólo cabe que hable la Justicia con toda su estructura.

Por eso, porque cuatro décadas de paz, libertad, progreso y convivencia no podemos tirarlas por la borda, es necesario respaldar a aquellos partidos políticos que tienen en la Constitución su guía y sobre consideran que es la única manera que tenemos los españoles para resolver nuestras diferencias. Pese a quien le pese.

Impactos: 0