Un partido que forma parte de un Gobierno a nivel nacional tiene que tener sentido de Estado. Eso implica una responsabilidad, y un respeto hacia las Instituciones del Estado. Por todas. Sin excepción.

(Fotografía: @lasprovincias)

La deriva que durante los últimos meses ha cogido Podemos, dentro y fuera del Gobierno, resulta tan grave como preocupante. Y la guinda del pastel ha sido el video que han colgado en sus redes sociales acusando a la Familia Real de corruptos. Si la Fiscalia no fuera la que es, ya tendría que haber instruido diligencias, pero ya conocemos cómo está el patio.

Resulta gravísimo el comportamiento de este partido político. No es de recibo porque, que nadie se olvide, en medio de todo esto, está el vicepresidente segundo del Gobierno al que se le supone decencia, honorabilidad, respeto y, sobre todo, sentido de Estado. Pero no, él a su “lío”, que parece ser no tiene absolutamente nada que ver con una buena parte del Gobierno. Eso sí, está haciendo una grandísimo favor a republicanos, separatistas, filoetarras, y otras especies para que Pedro Sánchez siga tragando y aguantando todo lo que se les antoje.

Lo que previsiblemente nadie se ha dado cuenta de la imagen tan vergonzosa que estamos ofreciendo en Bruselas, en Washington y en mil lugares más a lo largo y ancho de los cinco continentes.

Un ejemplo. ¿Por qué se suspendió la cumbre Marruecos – España que se iba a celebrar en Rabat y a la que iba asistir Pedro Sánchez? Pablo Iglesias largó lo que no debía y sus palabras incomodaron a las autoridades marroquíes. Lo mejor, la suspensión de la cumbre. O sea, España importa cada vez menos en el Exterior. Y ésta es una prueba, aderezada por las declaraciones de Gabriel Rufián y Pablo Echenique, palanganeros oficiales del vicepresidente.

Está comprobado que todo lo que tocan lo destruyen. La pregunta es: ¿hasta cuándo el PSOE y, lógicamente, Pedro Sánchez y los ministros socialistas aguantarán estar manoseando tanta basura por mantener un Gobierno inerte, hueco, sin rumbo  y con tan corto recorrido? Y voy a ir más allá, ¿hasta cuándo durará la paciencia de los barones del partido como Lambán, García-Page o Fernández Vara, que ya han mostrado su descontento con la deriva del Gobierno a consecuencia de las cesiones podemitas. Atentos.

Está claro. Podemos, y quienes lo dirigen, solo buscan algo inalcanzable: cargarse el Régimen del 78 y construir un nuevo Régimen “a su medida”. Pero los números no les salen. La sociedad está cabreada y hartita de sus mangoneos. Las cuatro décadas de paz y prosperidad del grandísimo reinado de Juan Carlos I pesan mucho más que el nuevo mundo que estos iluminados quieren hacernos creer. Y como saben que la sociedad, pasito a pasito, los está devolviendo al lugar del que nunca debieron salir, a sus casas, actúan  en modelo psicópata. Las encuestas cada vez son más evidentes.

Sólo espero que Pedro Sánchez caiga pronto del árbol y se dé de bruces con la realidad para que ponga a cada cual en su sitio. Si él no lo hace, quizás otros lo harán por él. Pero que Sanchez tenga cuidado porque sdi alguien agita el nogal no será el de Moncloa, sino el de Ferraz, y se repetirá la historia. Como dicen en Aragón, no le arriendo las ganancias,

Resulta evidente, que Podemos es un tumor para el Gobierno, para la sociedad y para España. Un buen amigo mío, cirujano de profesión, siempre dice que los tumores hay que extirparlos de raíz antes de que se conviertan en metástasis. En este caso, que hay, este tumor hay que extirparlo antes que gangrene a toda la sociedad. Y además, hay que hacerlo sin anestesia y, a ser posible, sin “pomadita”.

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