Fotografía: @el_pais

Hoy se cumplen cuatro décadas de un acto que heló la sangre a la mayor parte de los españoles. Hoy se cumplen cuarenta años del golpe de Estado del 23F.

Y hoy, S.M. Felipe VI pondrá punto y final, cerrando ese libro en un acto en el Congreso de los Diputados. Fantástica la idea. Aunque tengamos que esperar a la escenografía y a las palabras del acto.

Ciertamente, aquel día de 1981 hay que recordarlo, y como ha dicho la Presidenta del Congreso, así, “mostrar la fortaleza de las instituciones democráticas” y “la vigencia de los valores de nuestra Constitución”. Comparto las palabras de Meritxell Batet porque lo sucedido en el Congreso de los Diputados aquella fatídica tarde de 1981 tiene que pasar a nuestra historia para siempre. Debemos recordarlo como un hecho nefasto que, gracias a S.M. Juan Carlos I, fue desmontado en pocas horas, y la sociedad volvió a respirar tranquila aires de libertad y democracia.

No cabe ninguna duda que aquella locura, fue toda una hazaña militar, en la que pudo haber derramamientos de sangre y, afortunadamente, no se vertió ni una gota, aunque los vestigios de aquella gesta hayan quedado inmortalizados para siempre en la techumbre del Hemiciclo del Congreso.

Aquellas horas fueron horas de preocupación, miedo e incertidumbre, en dónde los mayores temieron retroceder décadas atrás y los no tan mayores creímos que todo lo que se estaba construyendo se desmoronaba como un castillo de arena.

Fotografía: @elespanolcom

Pero, afortunadamente, la sociedad española demostró, con su Jefe de Estado, con el Capitán General de sus Fuerzas Armadas a la cabeza, ser más madura y mucho más seria que un grupo de locos que, al abrigo de un uniforme y utilizando de forma torticera los símbolos de España, se autoproclamaban los nuevos salvadores de la Patria.

Nombres de los entonces artífices del golpe como Antonio Tejero, Alfonso Armada, o Jaime Miláns del Bosch son nombres que no nos toca juzgar. Lo hará la Historia, o ya lo ha hecho. En su momento fueron desautorizados de forma contundente por don Juan Carlos y conminados a deponer su actitud de forma inminente.

Aquellas horas de temores, dudas, y preguntas nos dejaron imágenes grabadas en nuestra retina para siempre cómo fueron el enfrentamiento del Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado con los golpistas, o el propio Presidente sentado en su escaño mientras todos los diputados permanecían agazapados mientras los guardias civiles a las órdenes de Tejero disparaban a todo lo que se meneaba llenando el Congreso de miedo, terror, e incertidumbre.

Fotografía: @el_pais

Y aquella noche, además de la madurez y responsabilidad de los españoles, hubo otra persona que jugó un papel imprescindible, alguien clave para que el golpe fracasara cuanto antes. El general Sabino Fernández Campo, que en aquel momento ostentaba el cargo de Secretario General de la Casa del Rey. No le dolieron prendas en descolgar el teléfono, llamar a todas las capitanías generales, regiones aéreas y zonas marítimas, así cómo a otros mandos militares. Para él era prioritario conocer cómo estaba la situación en el seno de las Fuerzas Armadas, y si estábamos ante un golpe de unos pocos ‘locos irracionales’, o, por el contrario, la situación trascendía más allá. Su olfato como mando de las propias Fuerzas Armadas y su lealtad al propio Rey Juan Carlos y «a la Casa» no le pedían otra cosa. A él le debemos la famosa frase «Ni está, ni se le espera», que sirvió de contestación a una pregunta del general José Juste (general de la División Acorazada Brunete) sobre si el general Alfonso Armada había llegado al Palacio de la Zarzuela. Aquella frase, que pareció insignificante, fue el comienzo del fin del golpe de Estado. Su artífice, un asturiano. El fiel escudero que durante tantos años estuvo en La Zarzuela, y manejó con delicadeza extrema , junto a don Juan Carlos y doña Sofía, el bisturí de la trastienda de la Jefatura del Estado.

En el acto de hoy en el Congreso de los Diputados habrá dos ausencias significativas. Por un lado, la del General Sabino Fernández Campo fallecido en el año 2009; y la otra obviamente la de S.M. don Juan Carlos I que, con todos los honores, debería entrar junto a su hijo por la Puerta de Los Leones. Que a nadie se le olvide que, gracias a los dos, el golpe de Estado no prosperó y la democracia española y el Estado de Derecho triunfaron. Los españoles pudimos seguir viviendo en paz, democracia y libertad.

Han pasado ya cuarenta años, y hoy estoy expectante esperando el discurso del Rey Felipe VI que será notable, y no dejará indiferente a nadie. Me Y lo demás, el resto ya es Historia, cada vez más lejana… afortunadamente. Por el bien de España y de los españoles.

 

 

Impactos: 0