Fotografía: @larazon_es

Cuando pensábamos que ya habíamos visto todo, Inés Arrimadas, en una maniobra rastrera, barriobajera, y ruin, se ha convertido en el nuevo Al Capone de la política española. La supuesta Agustina de Aragón que huyó de Cataluña a hurtadillas, aquella que enarbolaba la bandera de la decencia y de la dignidad, ¿Dónde está? La defensora a ultranza de los valores democráticos se ha volatizado para dar paso a la abanderada de la desvergüenza y la desfachatez. La abogada de la decencia se ha transformado en la líder de la hipocresía.

De facto, da asco. De facto, es vergonzoso. De facto, ayer quedó claro que Inés Arrimadas no es de fiar. Ha dinamitado todos los puentes existentes con el constitucionalismo, y se ha situado en un extremo peligroso. ¿No era ella el azote de Sánchez e Iglesias en el Congreso? En resumen, desde ayer  Judas tiene nombre de mujer.

La gesta que cometió ayer Ciudadanos, con la venia del Doctor Bacterio y los aplausos de Echenique y Errejón, no tiene ni medio pase. ¿A qué juega el partido naranja? La decencia y la dignidad la han perdido. Se le escurrió de las  manos especialmente  a la andaluza, la noche del 14 de febrero, porque tras los pésimos resultados de Cataluña no tuvo la dignidad ni la decencia de cerrar la puerta del partido por fuera. Su ego le impide ver el horizonte.

Fotografía: @NoticiasNavarra

La explosión que ha activado en Murcia, con efectos en Madrid y en Castilla y León pretendía, de forma torticera y barriobajera, un efecto dominó. Su objetivo: Génova 13 y todo lo que huele al Partido Popular. Pero no contaba con varios granos. Desde Castilla y León ya le han advertido que se olvide de maniobras mamporreras. Y en Madrid, la presidenta Díaz-Ayuso es más inteligente; y ha convocado elecciones, aunque la decisión final la dirima el Tribunal Superior de Justicia. Con la convocatoria electoral, no cabe ninguna duda que la presidenta popular saldrá muy reforzada políticamente, a pesar de la moción de censura de los Errejón, Echenique y Gabilondo madrileños. Y Andalucía, otra fortificación que pretendía derrumbar, ya le han cantado aquello de “adiós con el corazón”.

Fotografía: @rtve

¿Cómo explicará Arrimadas a su ejecutiva, que se ha enterado por twitter de  sus gestas, y a su militancia, que desde ahora aquellos que iban a asaltar los cielos, que veían con buenos ojos que las  hordas de la CUP quemaran furgonetas de los Mossos, y saquearan comercios e intentaran machacar a los agentes de la UIP, ésos, ahora son sus amigos y comparte mesa y mantel en Murcia? ¿Cómo va a justificar eso? No tiene ni medio pase. ¿Y cómo va a explicar a sus militantes que a partir de ahora, los que defienden el Estado de Derecho y la democracia, -o sea el Partido Popular- para ella, ahora son sus peores enemigos?  Muchas explicaciones tiene que dar. Mucho tiene que argumentar. Un peso pesado ya se ha posicionado: Toni Cantó ha sido contundente. No me extrañaría que moviera ficha. Y tampoco sería novedad que, junto a él, hubiera un exilio de militantes y de altos cargos desde Cs al PP, siguiendo las palabras de García-Egea. Pero sobre todo, porque la jugarreta de Arrimadas no se sujeta por ningún sitio. Es una vergüenza absoluta. Una inmoralidad.

La jugada de ayer es el principio del fin. La hemorragia está abierta. Será difícil cauterizar la herida, sobre todo porque la opinión pública y la militancia están hartas de Judas. Se llamen Luis Bárcenas o Inés Arrimadas. Al final, son igual de peligrosos y de crueles.

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