Creía Pablo Iglesias que iba a seguir siendo el eje de todas las políticas, sobre quien iba a girar todas las decisiones del mundo. Pero me temo que va a ser que no.

Fotografía: @elperiodico

Pensaba que su huida por los cloacas, su medio natural, huyendo como rata por la alcantarilla le otorgaba el don mágico de poder hacer y deshacer en el Gobierno de Pedro Sánchez y en el Díaz-Ayuso. Vaselina. Va a ser que no. De entrada, el Presidente le agradeció su marcha y con diplomacia dijo que ya se pensaría si  aceptaba o no la propuesta del podemita. Sedal. Eso de mover peones en un tablero que no es el tuyo, y hacerlo de manera mamporrera y mafiosa no es ético ni decente. Lo acabamos de ver en Ciudadanos, y el de Vallecas pretendía hacer lo mismo. Pero el disparo le ha salido por la culata. Ya sacó sus mugrientos cascos del Consejo de Ministros y ya es tarde, muy tarde, para que puede manosear cualquier decisión suya o ajena en esa mesa. Las barreras ya están puestas para que cada vez tenga más limitaciones. Aunque tarde, Sánchez se ha dado cuenta de que dormía con su enemigo; ha reaccionado, y ahora ya no le deja ni moverse. Menos todavía decidir quien sí quien no.

Pero Iglesias es testarudo. Le da igual que Moncloa lo considere ya casi “un jarrón chino”, y al estilo de las películas de Paco Martínez Soria sigue que erre que erre… Y la siguiente ha sido llamar a su ex compañero Errejón para ir de la mano a por Díaz-Ayuso. ¡Qué ingenuo!

Fotografía: @el_pais

El ex vicepresidente creía que Errejón se iba a tirar en plancha en sus brazos, mientras tarareaba aquello de “si tu me dices ven”. Pero basta muy poco para ser bastante más inteligente que Iglesias. Y el líder de Más Madrid lo es. Sabe que no necesita ‘tiralevitas’ que le pongan el café cada mañana cuando llegue a la Asamblea de Madrid, ni necesita a su lado mafiosos que presumen de igualdad ante las mujeres, y en público dice que las azotaría hasta sangrar… A Errejón les sobran estos canallas. Basta ver el número de escaños que tienen unos y otros en el parlamento autonómico.

Cuando menos se lo esperaba, ha llegado su ex compañero de partido y le ha dado un portazo sin anestesia en toda la cara. El macho alfa herido en lo más profundo de su ser. Errejón ha sido un gran estratega, porque ha preferido que sea una mujer la que le argumente la negativa con contundencia y serenidad. El portazo es gigantesco.

Fotografía: @heraldoes

Mónica García le dice que Madrid no es ninguna serie de Netflix; le dice, y no le falta razón, que las mujeres están hartas de que hagan el trabajo sucio y se tengan que quitar de en medio en momentos históricos; le dice que las mujeres no necesitan que nadie les tutele, entre una retahíla de lecciones sin pomadita que el ex vicepresidente tendrá que aprender a digerir. Una bofetada de verdades que el vallecano no se imaginaba que una mujer le iba a atizar, con verdades como panes. Hoy, la diputada de Más Madrid le ha dado toda una lección de decencia, que tendrá que aprender a digerir. Ya lo decía Ana María Matute, “en la vida hay que ser humilde, antes que la vida te obligue a serlo”. Y Pablo Iglesias necesita una buena dosis de humildad.

La descomposición de Podemos ya ha empezado. Iglesias es un clon de Arrimadas. Igual que la andaluza ha sido capaz de clavar un cuchillo en el corazón del partido naranja, y ella sigue echando la culpa al cha-cha-chá, ahora Pablo Iglesias huye de Moncloa y del partido morado. Todo muy indecente. Pensaría que después de emponzoñar Moncloa, iba a contaminar la Asamblea de Madrid. Evidentemente, no puede infectar la sede de la Comunidad de Madrid porque, echando mano del refranero español, la miel no está hecha para la boca del asno.

 

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