Hoy es el Día Mundial de la Salud, y es un día más que obligado para reflexionar sobre la situación de nuestra pandemia, y de todas las aristas que en la actualidad convergen a nivel nacional e internacional en torno a la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @elEconomistaes

Desde hace muchos meses, prácticamente desde el comienzo de la pandemia, sigo con atención un programa de televisión que semanalmente evalúa de la mano de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías vienen analizando la evolución de la pandemia. El pasado 22 de marzo le dedique mi columna diaria a este equipazo de profesionales que, desde el rigor, la profesionalidad, el sentido común, y los datos, sábado a sábado, se han ganado del primer time de las televisiones. Y entonces ya lo dije, y me reitero. Cualquier equipo de gobierno, municipal o autonómico –ya no digamos nacional-, necesita un equipo de técnicos como éste que le asesore con rigor científico y técnico, completamente alejado de siglas políticas.  Este equipo de profesionales sanitarios viene poniendo blanco sobre negro ante las graves carencias, y ausencias, de la gestión de esta crisis, que se están llevan a cabo por parte del Gobierno, e incluso por parte de los gobiernos autonómicos. Y no les duelen prendas en atizar a quien sea con tal de que prevalezca la verdad científica y sanitaria por encima de cualquier otra condición. Hace varias semanas que vienen reclamando un mando único para la gestión de la pandemia, y no dieciete, aumentar el número de rastreadores, y liberalizar el uso de test de antígenos como primera muestra de detección precoz. Pero está comprobado que algunos están a lo suyo, que nadie sabe lo que es, excepto restringir derechos y libertades. Desde aquí a estos héroes de bata, calzas, mascarilla, fonendoscopio, que son la representación viva de todo un ejército infinito de héroes anónimos, quiero testimoniar mi agradecimiento, reconocimiento y respeto infinitos.

Fotografía: @laSextaTV

La sanidad es uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta cualquier Estado. Sin salud no hay economía decía ayer el Profesor Miguel Sebastián. Y no le falta razón al ex ministro porque la salud es primordial  para que una sociedad avance, se desarrolle, evolucione y progrese. El ejemplo bien claro lo tenemos en España precisamente con esta pandemia. ¿Cuántos autónomos y pymes han ido al traste? ¿Cuántos trabajadores están en un ERTE que irremediablemente acabarán en un ERE? Como diría mi madre, las cifras, «me dan horror y pavor». Una sociedad no puede mantenerse así. Y los cantos de sirena que se escucharon ayer diciendo que el Fondo Monetario Internacional ‘pronostica’… me suena. a papel mojado. Es humo… España no podrá ser una economía fuerte, competitiva, robusta, hasta que nuestra salud no lo sea también. Con una población debilitada a causa de la pandemia no vamos a ningún lado. Sin embargo, un país que apuesta de verdad –y subrayo esto- por la salud de sus habitantes, que escucha a su comunidad científica, que apuesta por la ciencia, que incentiva a su comunidad científica y sanitaria es un país condenado a triunfar. Apostando seriamente por la salud, viendo las carencias sanitarias, observando cómo mejorar la vida de nuestros ciudadanos lograremos una economía, consolidar el crecimiento económico y evitar nuevas recesiones. Lo demás son películas de Walt Disney. Los ciudadanos están hartos de dimes y diretes, de telepredicadores semanales que solo venden humo. En el Día Mundial de Salud urge más que nunca reivindicar el papel de la comunidad sanitaria que, en reiteradas ocasiones, con medios más que precarios, están aportando lo mejor de cada uno individualmente y como colectivo para frenar esta pandemia más pronto que tarde.

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Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19. Hasta que ellos, de verdad, no den por den por ganada la guerra, el resto de supuestas victorias solo son eso: supuestas.

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