Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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