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Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

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No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

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El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

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En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

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