Desde que las redes sociales se han convertido en el mejor y mayor altavoz para los nuevos jueces, esos que en su mayoría sin oficio ni beneficio, saben de todo y están en posesión absoluta de la verdad, estamos asistiendo a nuevo orden jurídico en el que derechos tan básicos y elementales para el individuo, como la presunción de inocencia ya no existen.

Fotografía: @abc_es

Desgraciadamente ahora es muy frecuente que un nuevo juez, de esos que dictan sentencia a golpe de tweet, te sentencie sin que tu puedas opinar ni siquiera defenderte.  Esta caterva se ha convertido en el nuevo poder judicial (así, en minúscula) que tiene capacidad de juzgar sin que nadie pueda defenderse, y sin que nadie pueda opinar.  Dictan sentencias absurdas y vergonzosas y se creen que han llevado a cabo la mayor heroicidad del mundo. Son ruines y mezquinos hasta extremos insospechados.

La última hombrada de estos ‘magistrados’ la escuche en Antena 3. El famoso inmunólogo y catedrático de la Universidad de Valladolid, Alfredo Corell denunciaba lo que ya había hecho frente a las autoridades policiales. Había sido amenazado por los anti vacunas y por negacioncitas. Esta situación demuestra hasta qué punto el mundo de las redes social es frágil, vulnerable y en el que cabe todo. Como él mismo bien señaló en directo en Antena 3: «’Esperas que la exposición en los medios te puede exponer a que la gente no esté de acuerdo con alguna de las cosas que puedas decir, que en mi caso no suelo ser de los que opinan, sino de los que interpretan la ciencia’, explicó el catedrático, admitiendo que se llega ‘a un nivel en que el acoso y el insulto hay días que son muy difíciles de llevar’».

Fotografía: @antena3com

El hecho de que antivacunas y demás especímenes lleguen a esta situación, me parece realmente vergonzoso. Y lo es por varios motivos. Primero, por el ataque y el juicio sistemático a uno de los pilares básico de la sociedad: nuestra sanidad, nuestra investigación; en segundo lugar, por la falta de respeto hacía todo lo que no representa nuestra postura o nuestra ideología; y en tercer lugar, y que merece una profunda reflexión, por el campo de minas en que se han convertido las redes sociales. Todo aquel que no piensa cómo yo, ya es susceptible de que lo sentencie.

Las redes sociales son una herramienta perfecta de comunicación, visibilidad, y oportunidades. Pero carece de toda lógica que las hayamos convertido en un ring de boxeo en el que valga todo. No es sensato, ni es serio. Menos todavía riguroso.

Fotografía: @lavozdegalicia

El caso de Alfredo Corell, al que ya le he transmitido, mi solidaridad y afecto, no es el único. Hay muchos más, y muy variados, y sin cruzar los Pirineos. Me refiero a la actualidad política, a la educación, a la polémica del Rey Honorífico, a la educación, o a la religión… por poner unos simples ejemplos.

Y ya no se trata de debates desde la discrepancia, se trata en muchas ocasiones de erosionar valores como la libertad. Y si nos cargamos la libertad, incluso de opinar… a ver ‘señorías’, ¿qué queda? Pues eso… usen la cabeza. Más masa gris y menos golpe de tweet.

 

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