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En política no hay nada escrito, ni tampoco ningún sillón asegurado en ningún consejo de administración ni en la presidencia de ninguna entidad. Nunca hay nada asegurado para toda la legislatura. No cabe duda de que los apoyos y las alianzas con los más cercanos en el espectro ideológico, ayudan y mucho, pero también es cierto que el trabajo bien hecho, día a día, desde la humildad, la sensatez, la serenidad, la escucha atenta, sin vetos absurdos son imprescindibles para alcanzar el liderazgo político, social, económico o cultural.

Pero este liderazgo, sea del tipo que sea, hay que construirlo,  consolidando así la marca de tus siglas. Ese trabajo es diario, unas veces más público que otros. Pero siempre con dos cayados: el de la predisposición y el de la transparencia.  No sirve de nada un gran líder si no tiene detrás una marca consolidada y bien posicionada estratégicamente.

Vi el pasado sábado a través de YouTube un acto de campaña de las elecciones autonómicas de Castilla León, desde Valladolid. Escuché al presidente José María Aznar una frase que comparto íntegramente: «un buen líder se tiene que rodear de los mejores». Pero a esto, hay que añadirle algo más, que lo considero imprescindible para lograr el éxito absoluto. Esos, que se consideran -o a los que consideramos- los mejores, tienen que lograr ese triunfo con una herramienta básica y absolutamente necesaria: la comunicación en todas sus vertientes.

Ninguna entidad que se precie de tal, ningún líder de ningún sector  conseguirá ningún triunfo sin una perfecta gestión de la comunicación, tanto online como offlne, no solo suya, sino también de la marca que representa.

Y ello pasa por mil aspectos que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos, pero que resultan imprescindibles a cualquier nivel.

Una materia esencial es el uso del lenguaje y de la ortografía en todos los comunicados que emitamos, tanto online como offline. Absolutamente en toda la comunicación interna y externa,. Nuestra web, nuestras redes sociales, el envío de correos electrónicos, y cualquier otra herramienta de comunicación online u offline es nuestra carta de presentación frente a nuestros usuarios, frente a nuestra competencia, frente al público en general. Por eso, debemos escribir bien siempre, aplicando todas las normas ortotipográficas y de corrección de estilo.

Ninguna entidad, por insignificante que sea, debe cometer errores de este tipo en cualquier comunicado interno o externo. Ninguna entidad se puede permitir la licencia de enviar ningún mensaje a su web, a sus redes sociales o en sus mensajes de correo electrónico con errores ortotipográficos y/o de estilo.

Y ello, desgraciadamente, es una práctica bastante habitual. Puede parecer que esto es algo intrascendente, pero no. Debemos ser respetuosos con el idioma español, cuidarlo y utilizarlo  correctamente siempre. Así, sólo así, ensancharemos nuestra marca. De otra forma, la estamos empequeñeciendo. Con demasiada frecuencia duelen los ojos al leer muchas publicaciones en redes sociales, o correos electrónicos de instituciones serias con errores gravísimos en sus publicaciones y en sus mensajes. Eso eso es una demostración de una desidia y una evidente falta de respeto por el idioma: pero también es una manifiesta falta de cuidado y de respeto por la marca que representamos. Pero también una manifiesta evidencia de abandono y dejadez por hacer un buen trabajo.

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Todas las entidades, desde la más pequeña a la más grande, debe tener en sus órganos directivos la figura del responsable de comunicación y relaciones institucionales. De él (o ella) dependerá la política de comunicación de la institución, y nos abrirá las puertas a nivel institucional y social para posibles alianzas de cualquier tipo. Pero también hará una labor ‘quirúrgica’ en situaciones de crisis internas o externas. Por eso, este cargo debe recaer en un profesional en la materia, con experiencia, en ‘la casa’ y en el sector que sepa actuar de forma  seria, rigurosa, responsable no sólo en el día a día, sino especialmente en situaciones críticas; un profesional al que se debe respetar sus decisiones siempre, y del que depende toda la gestión de comunicación online y offline y la gestión de marca e imagen de la entidad en cuestión.

Pero este punto, en ocasiones, es importante sumarlo a otra acción más potente en materia de comunicación: la contratación de un gabinete externo de comunicación estratégica. La contratación de este tipo de gabinetes es fundamental para que una marca (sea cual sea) despegue… porque te hacen llegar a dónde tú, con tus propios medios y contactos, en ocasiones no logras llegar. En una ocasión escuché decir a un profesor de comunicación de la Universidad Complutense: ‘invertir en comunicación es invertir en tu marca´, y cada vez estoy más convencido de que no le faltaba razón.

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Una buena gestión de comunicación no sólo consolidará el liderazgo del máximo  dirigente de la entidad, sino que catapultará a la propia institución a todos los niveles. Por tanto, es fundamental para cualquier entidad, del espectro que sea, cuidar al máximo todos y cada uno de los aspectos de la comunicación, y siempre de la mano del director de comunicación. Es decir, liderando de la mano del director de comunicación, tal y como señala frecuentemente el profesor Joan Costa.  No cabe ninguna duda,  que el director de comunicación es una pieza clave en el engranaje  de cualquier entidad. Su trabajo es fundamental, porque posiciona a la entidad y le da visibilidad. Su opinión, su trabajo, su cartera de contactos son esenciales para que nuestra marca se catapulte. Por eso es una labor que debe ser siempre, discreta, y coordinada con todas las áreas de la entidad en cuestión.

Nos guste o no, una buena gestión de comunicación no sólo es la clave del éxito de una empresa, de una fundación, de una asociación, de un partido político, de un club de fútbol o de una institución pública… por poner algunos ejemplos.. es la manera, la única, de escribir en futuro o en pasado. No sirve de nada gestionar mucho si no se comunica bien y con transparencia. La comunicación es esencial para llegara la meta.  Lo dijo bien ayer el Presidente Aznar. Pero los mejores, necesitan herramientas para hacer posible todos los objetivos del líder. La primera, una pluscuamperfecta gestión de la comunicación en todas sus vertientes. Si no se comunica bien, es como si intentamos construir un castillo de arena en el centro de una piscina olímpica.  Pero, en el día a día, te sigues encontrando con demasiados que, por desconocimiento, desconfianza, o falta de información,  quieren construir castillos de arena en medio del océano.

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