miércoles, octubre 4, 2023
Opinando sin anestesia

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Un blog para hablar de salud, ciencia, investigación, medicina… y si queda tiempo cultura, arte, cine, musica y hasta política.

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Miguel Delibes, ayer hoy y siempre

La Historia de las naciones la cincelan sus ciudadanos con su trabajo diario. Pero también los hombres y mujeres que, desde sus diferentes ámbitos profesionales con sus éxitos van construyendo la mejor Historia de ese país. Desde esta perspectiva si repasamos la Historia de España nos daremos cuenta que está escrita con los retazos de un buen puñado de hombres y mujeres que han contribuido de forma generosa desde su parcela profesional a la construcción de la mejor España actual y también del momento que les tocó vivir.

Fotografía: @diario_de_avila

Uno de hombres que contribuyeron de forma generosa, comprometida y limpia a construir la España actual es Miguel Delibes. Hoy se cumplen trece años de su fallecimiento en Valladolid. El gran novelista y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupó la silla «e». Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como dibujante de caricaturas, columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, diario que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse enteramente a la novela.

Gran conocedor de la vida silvestre de su Castilla ‘adorada’, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmarla en su producción literaria de forma magistral.

Estamos ante una de las más grandes figuras de la literatura española, posterior a la guerra civil. Fue reconocido con infinidad de galardones, entre ellos el Premio Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Para muchos críticos literarios, su influencia va más allá de lo literario, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

En el plano personal, la muerte de su mujer en 1974 le marcó profundamente. En 1998 fue diagnosticado de cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente.

Para conocer un poco más al gran autor vallisoletano, este video nos ofrece diez tips que nos dan otras tantas ráfagas de su manera de ser y de su personalidad como escritor y periodista:

(Fuente: RTVE)

Javier Carrasco, columnista de la revista ‘Plaza’ en Valencia Plaza afirma: «Trece años después de su muerte, Delibes sigue vivo entre nosotros. Su prestigio como narrador ha resistido la erosión del tiempo. Es un clásico de la literatura española moderna. De la mayoría de los escritores de su generación nos hemos olvidado, pero de él no. Algunas de sus novelas triunfan en el teatro porque las palabras del autor vallisoletano nacen de la verdad y la honradez. Su producción literaria, escrita en un castellano cristalino que dijo aprender en un manual de Derecho mercantil, conserva toda su vigencia». Nada que añadir al respecto. Bueno sí… que estoy totalmente de acuerdo.

Fotografía; Burgos Conecta

Si diseccionamos su trayectoria literaria y periodística nos daremos cuenta de que se desarrolló en y desde las páginas de El Norte de Castilla. Su faceta novelística nace y crece siendo Delibes periodista de El Norte. Ya su primera novela, ‘La sombra del ciprés es alargada’, con la que además gana el prestigioso premio Nadal en 1947, se gestó perteneciendo Delibes a la plantilla del diario vallisoletano, en el que había ingresado en octubre de 1941, a punto de cumplir los 21 años. Incluso llega a enterarse de la concesión de dicho galardón a través del teletipo del periódico.

Miguel Delibes va ocupando luego diferentes puestos y cargos en el diario vallisoletano, llegando incluso a ser director en el periodo desde 1960 a 1966. Al mismo tiempo se van sucediendo sus títulos narrativos y novelísticos, siendo alguno de ellos, incluso, consecuencia de los tiras y aflojas del periodista con la censura reinante. Tal es el caso de ‘Las ratas’ (1962). El propio Delibes lo deja dicho bien claro: «Cuando a mí no me dejan hablar en los periódicos, hablo en las novelas». O lo que él llamó, metafóricamente, «cambiar de instrumento»: si al que manda, a la autoridad competente, no le agrada el instrumento que emplea un artista, no tiene éste más que cambiarlo por otro.

Es lo que Miguel Delibes practicó de por vida en su doble oficio de periodista y novelista. ‘Viejas historias de Castilla la Vieja’, ‘El disputado voto del señor Cayo’ son otros tantos ejemplos de este cambio de instrumento para burlar a los censores.

Cuando Delibes emprende una dura y descarnada campaña de prensa, desde las páginas de El Norte de Castilla, contra la postración y abandono de medio rural castellano, y la Dirección General de Prensa, después de llamarle una y mil veces la atención, acaba prohibiéndosela, el periodista novelista publica ‘Las ratas’, que es un alegato contra el abandono del campo castellano mucho más duro y explícito que cualquier reportaje periodístico. Incluso el periódico llega a publicar capítulos y textos de la novela, sin que la censura atine a reaccionar. Miguel Delibes fue un maestro en estas lides y ardides.

Sobre la concesión del Premio Nadal, Juan Delibes en el diario Expansión dice: «Muy:  bien documentada está la concesión del Premio Nadal en 1947. A medianoche, Delibes leyó emocionado en el teletipo de El Norte de Castilla que había sido finalista, y poco después recibió un telegrama del secretario del jurado en el que se le confirmaba que había ganado. Él mismo dio la noticia a sus compañeros redactores. También una emotiva carta previa de uno de los miembros del jurado, diciéndole que, pasara lo que pasara en la decisión final, La sombra del ciprés es alargada era la obra que más le había impresionado. Es muy interesante la correspondencia cordial y afectuosa con otros autores contemporáneos, como Ana María Matute o Carmen Laforet, así como diferentes imágenes con otros escritores, entre las que me gusta una en la que aparece en actitud festiva con un grupo de conocidos novelistas, embarcados en Mallorca. Posiblemente Delibes se halla más vivo que nunca y a los miembros de la Fundación nos asombra y conmueve el cariño generalizado que despierta este sobrio castellano, que prefería no llamar la atención».

Con motivo de su centenario varios autores españoles diseccionaron magistralmente la obra del autor vallisoletano.

Sobre su gran libro, «Los santos inocentes», el autor oscense Manuel Vilas describe la novela como un drama rural de los años 60, como una historia de dominación. Es una novela realista, de un realismo esencial, y a la vez una novela ética, pero no es una novela que exponga un credo político o una tesis. Porque en Delibes hay ternura y hay comprensión, y su mundo literario no termina en la denuncia de la injusticia.  Pero Vilas destaca también otra cosa de esta novela: «está escrita “con un amor al español que pocas veces me ha sido dado contemplar como lector. Acaso en Cervantes, acaso en Quevedo, acaso en Borges, o en Rulfo”», sostiene.

Treinta años tenía Miguel Delibes cuando publicó «El camino», en 1950. Era su tercera novela, después de haber ganado el Nadal en 1947 con «La sombra del ciprés es alargada», recuerda el escritor zaragozano Sergio del Molino, que prologa esa obra, que califica de obra maestra. Una novela de la que explica Del Molino: Lo que nos sigue cautivando de la mirada sobre el pueblo y del pueblo mismo no es que retrate a un grupo de personajes subalternos y empequeñecidos por un destino mediocre que acatan sin rechistar. Lo que nos emociona es la comprensión que se demuestran unos a otros, la forma en la que viven y dejan vivir.

Fotografía; @expansioncom

La escritora y periodista Berna González Harbour destaca asimismo la vigencia literaria que mantiene intacta otra de las obras maestras de Delibes, ‘El príncipe destronado’, a pesar de los cambios sociales y políticos vividos en España y de que hace más de cincuenta años que la escribió. Y destaca cómo esta novela ofrece al lector una oportunidad: La de situarnos ante el espejo de nuestra realidad.

La también periodista y escritora Aroa Moreno habla de «Cinco horas con Mario», la novela que Delibes publicó en 1966 y con la que, desde la voz más íntima de una mujer, señala, retrató la complejidad de todo un país. Su país se parece mucho al nuestro. Mario contiene a muchos hombres. Y Carmen, a muchas mujeres. Su discurso es el mismo que el de muchas de nuestras madres y abuelas, forzadas a cumplir siempre y puntualmente el rol familiar tras unos barrotes invisibles.

Pero en esta amalgama de información, es importante poner de relieve esta entrevista que concedió a Castilla y León Televisión. El mejor Delibes, ya senior y, por lo tanto con la capacidad y la autoridad que da el paso de los años para hablar con moderación y distancia.

Para mantener vivo el legado del gran autor vallisoletano, el día que se cumplía el primer aniversario de su muerte, el 12 de marzo de 2011, se constituyó la Fundación Miguel Delibes bajo la presidencia de su hija Elisa. Del legado que custodia la fundación, forma parte la biblioteca personal de Delibes, unos 10. 000 volúmenes repartidos entre Valladolid, Sedano y Tordesillas. La Fundación Miguel Delibes tiene su sede temporal en varias estancias de la Casa Revilla de Valladolid.

Pero si cabe destacar algo de Miguel Delibes es la devoción que sentía por su mujer. Una historia de amor absoluto entre Delibes y Angeles de Castro.

Fotografía; @dmontanes

Hay un párrafo bellísimo que define esta devoción mutua. Aparece en la novela «Señora de rojo sobre fondo gris». Un texto tan bello como poético: Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaban los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad.

Para Delibes, la pérdida de Ángeles fue un punto de inflexión total en su vida en todos los aspectos. Delibes se quedó viudo con apenas cincuenta y pocos años, desolado por perder no sólo a la madre de sus siete hijos, sino a su compañera de viaje, a su mejor mitad, como solía decir. «Me parece que hemos pasado de la juventud a la vejez no en poco tiempo sino en una noche… y de repente Ángeles ha hecho mutis y nos ha cambiado la decoración sin enterarnos», le escribió a un amigo a los pocos días de morir Ángeles.

Sea como sea la figura de Miguel Delibes, unida intrínsecamente a su obra, es eterna. Ha quedado para siempre en la memoria de muchos españoles, que descubrimos a través de sus personajes no sólo a una grandísimo escritor, sino a un precursor del mejor ecologismo; a un inteligente periodista; pero por encima de cualquier calificativo, a un español con mayúsculas, que con su vida y su obre talló una etapa de la Historia de España. Por méritos propios fue catapultado al pódium de la mejor historia del periodismo y de la literatura española del siglo XX. Un grande entre los grandes, que sólo le quedó recoger el Nobel de Literatura. Una deuda que teníamos que haber saldado en tiempo y forma.

(Fotografía de cabecera:  Agencia EFE)

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José Ángel Jarne Navalón

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