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José Echegaray, una figura imprescindible del siglo XIX

Fotografía: Agencia Tributaria

José Echegaray fue un dramaturgo, ingeniero y político español. Se graduó con el número uno de su promoción en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid, en la que entró como profesor. Sus ideas políticas y económicas liberales le llevaron a participar en la Sociedad Libre de Economía Política en defensa de las ideas librecambistas.

Tras la revolución democrática de 1868, en la que no había participado, contribuyó al afianzamiento del nuevo régimen. Ocupó diversos cargos políticos: diputado en las Cortes constituyentes, director general de Obras Públicas, ministro de Fomento y ministro de Hacienda. Participó activamente con Ruiz Zorrilla en la fundación del Partido Radical.

Después del hundimiento de la monarquía de Amadeo de Saboya en 1873,  apoyó el efímero régimen de la Primera República, a la que sirvió. Durante el régimen republicano, se encargó por dos veces del Ministerio de Hacienda en los años 1873 y 1874. A él se deben medidas como la Ley de Bases de Ferrocarriles, en 1870. También, el monopolio de emisión de billetes del Banco de España (1874).

Continuo fiel a sus ideales republicanos tras el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos que restauró la Monarquía en 1874. No obstante, participó como diputado en las Cortes monárquicas de 1876, a fin de poder defender su gestión de las críticas de los conservadores. Participó con Cristino Martos y Nicolás Salmerón en la fundación del Partido Republicano Progresista en 1880 y, finalmente, aceptó entrar en la política del régimen de la Restauración, formando parte del ala izquierda del Partido Liberal de Sagasta.

Fue en su época un hombre de inmenso prestigio, Ocupó diferentes puestos notables. Fue Presidente del Ateneo de Madrid, director de la Real Academia Española, senador vitalicio, y dos veces presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

El propio José Echegaray escribió: «El cultivo de las altas matemáticas no da para vivir. El drama más desafortunado, el crimen teatral más humilde, obtienen mucho más dinero que la aritmética suprema; y el compromiso precede a la devoción». Entre sus profesiones dedicadas a las matemáticas, en dónde encontró su verdadero espacio fue dentro de la dramaturgia.

Fotografía: España es Cultura

El pasado mes de marzo un jubilado español se adelantó a la Biblioteca Nacional de España y adquirió un manuscrito inédito del propio José Echegaray. Ese manuscrito había permanecido dos décadas en casa de una anticuaria onubense sin que nadie se interesara por él. Ese documento que guarda en un lugar secreto y ni se le “pasa por la cabeza vender”.

Se trata de una comedia teatral titulada ‘Don Fernando el Llamado’, que Echegaray escribió en 1904, cinco meses antes de ganar el Nobel.

Ahora la Biblioteca Nacional de España no tendrá por ahora posibilidad de adquirir el manuscrito de Echegaray, pese a haber mostrado abiertamente su interés en él. Aunque aseguraron que tienen siempre interés en rescatar obras de este tipo para evitar la dispersión de documentos y de patrimonio, puesto que esta “es una de las principales causas de su deterioro” y desaparición. Al margen de

Ayer se cumplieron 191 años de su nacimiento y la figura del Premio Nobel sigue destilando ríos de tinta desde diferentes planos. Fue uno de los grandes ‘prohombres’ del siglo XIX. Una figura destacada de la sociedad española de su época al margen cualquier ideología.

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