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EL ADN, el gran aliado de la ciencia y la investigación

Fotografía: @EMA_News

El Ácido Desoxirribonucleico (más conocido como ADN), sumado al Ácido Ribonucleico (ARN), es un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de los organismos vivos. Además, es el responsable la transmisión hereditaria.

El ADN se encuentra en el núcleo de las células. Está compuesto por estructuras más simples o bases nitrogenadas: adenina, guanina, citosina y timina, las cuales determinan nuestro código genético.

En la actualidad, los estudios se centran en investigar cómo modificar el ADN para corregir errores y curar enfermedades de origen genético.

Además del uso que se le da en la medicina, el ADN se utiliza también para otros campos como puede ser en la verificación de la paternidad de un niño. En paleontología se utiliza para relacionar los fósiles con la especie de origen. También para controlar y modificar los genes de semillas cuyo propósito es mejorar su eficiencia.

Esta molécula se identificó por primera vez en la segunda mitad del siglo XIX. En concreto, el ADN fue aislado por primera vez en 1869 por el biólogo suizo Johan Friedrich Miescher. Un siglo después comenzaron los estudios y los descubrimientos en genética. Dicho de otro modo, se definió la estructura y funcionamiento del código genético.

Fotografía: @las provincias

Desde el año 2003, el 25 de abril se celebra el Día Internacional del ADN en conmemoración al descubrimiento de la estructura en doble hélice del ácido desoxirribonucleico (ADN).

Sin duda, estamos ante uno de los hallazgos científicos más importantes del siglo XX y de mayor impacto en la humanidad. Ha  permitido grandes avances posteriores. La creación de este día tuvo lugar por iniciativa del Congreso de los Estados Unidos.

Todo comenzó el 25 de abril de 1953, cuando el biólogo estadounidense James Watson y el físico británico Francis Crick publicaron en la revista ‘Nature’ el artículo titulado “Molecular Structure of Nucleic Acids: A Structure for Deoxyribose Nucleic Acid”.

En esta publicación, propusieron un modelo de la estructura del ADN, tomando como referencia los trabajos realizados por el biofísico Maurice Wilkins y la cristalógrafa Rosalind Franklin.

Este descubrimiento sentó las bases para comprender cómo se replica y se transmite el material genético y, posteriormente, cuáles son los mecanismos por los que se originan las enfermedades genéticas. Estos investigadores recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962 por sus contribuciones sobre la estructura de los ácidos nucleicos.

No cabe ninguna duda de que la investigación genética ha evolucionado considerablemente estos últimos años. Su aplicación  es múltiple. Desde conocer el riesgo de padecer determinadas enfermedades; descubrir al autor de un crimen gracias a la localización de un fémur o identificar a los fallecidos en una gran catástrofe, su utilidad es infinita. Y la ciencia seguirá aportando cada día nuevas respuestas a preguntas que hasta hace poco nos parecían pura ficción.

Fotografía: @infosalus_com

«El ADN, si lo sabemos interpretar, es nuestro manual de instrucciones. En cada célula hay toda nuestra información genética; si tenemos un elevado riesgo de sufrir enfermedad de Parkinson o Alzheimer, si somos portadores de mutaciones causantes de fibrosis quística o de ceguera hereditaria, si somos explosivos o resistentes en la práctica del deporte» señala Gemma Marfany, profesora de Genética de la Universitat de Barcelona. Ella, y otros científicos, lo denominan como ‘el horóscopo genético’.

El laboratorio biológico de los Mossos d’Esquadra se encuentra ubicado en el complejo Egara (Sabadell). Allí se analizan cada año miles de muestras en búsqueda de ADN en buen estado. Aquí se extrajeron los perfiles genéticos de los familiares de las víctimas catalanas del accidente aéreo de los Alpes para poder comparar su ADN con los restos localizados tras el brutal impacto y poder identificarlos. Los dientes, donde se conserva el ADN incluso en condiciones extremas, pueden ser claves en estos casos.

Hasta ahora la genética en medicina forense se ha utilizado para identificar al autor de un delito, sea un asesinato o una agresión sexual. También para conocer la identidad de unos restos humanos o un cadáver en mal estado. Para lograrlo, los perfiles genéticos se comparan, se hayan extraído del semen hallado en un pedazo de ropa, de unos huesos o de la saliva de un sospechoso. Pero el avance en el conocimiento del ADN abre un nuevo escenario: el retrato robot genético.

«Ya se está trabajando en las características fenotípicas de una muestra de ADN; es decir, poder saber la raza, el color de los ojos u otros rasgos. Todavía se está ­empezando, pero evoluciona muy rápido. En pocos años ­podremos obtener el retrato ­robot», explicó en cierta ocasión Alejandro Barros, jefe del laboratorio biológico de los Mossos d’Esquadra. Añadió que de los perfiles genéticos, la única característica que sabemos es el sexo, no sabemos si es de raza negra o sufre diabetes; aunque la tecnología actual lo permite, no se utiliza para identificar dentro de un proceso de investigación penal”.

Fotografía: @BBC

La legislación española establece específicamente los límites. Dani Martínez, subinspector de la división de la policía científica de los Mossos es muy transparente al respecto: «Trabajamos exclusivamente con genes que tienen un valor identificativo, aunque el ADN tiene aplicaciones ilimitadas: podríamos llegar a hacer una simulación de cómo era el rostro de un cráneo localizado, su identificación facial».

Aun sin incorporar los últimos avances, el ADN tiene un papel clave. Es evidente que la estrella de la investigación policial es el ADN. El laboratorio biológico de los Mossos d’Esquadra ha pasado de tener dos técnicos, hace sólo diez años, a disponer de 26 especialistas y la última tecnología. En 48 horas puede llegar a extraerse un perfil genético. Este es uno de los grandes avances genéticos pero también en cualquier investigación policial.

El descubrimiento del ADN es, sin ningún género de dudas, la gran revolución científica del último siglo. Sus aplicaciones son infinitas. Abren  una puerta en la ciencia de posibilidades inmensas en múltitud de campos. Aprovechemoslas.

 

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