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Categoría: Humanidades

170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

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En el Dia del Libro

Fotografía: @pixabay

Hoy celebramos el Día del Libro, una fecha que trasciende mucho más allá que un simple recordatorio para poner en valor a un sector económico tan pujante y decisivo en nuestra economía como es el sector del libro.

Es la gran oportunidad para dar visibilidad y poner en valor a todo un tejido productivo que en España que en el año 2020 tuvo unas pérdidas de 840 millones de euros, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España. Pero en este sentido, también cabe pararse a reflexionar acerca de otro dato de la FGEE. El libro mueve 3.000 millones de euros, lo que supone el 0,8 por ciento del PIB, a lo que se suma el empleo directo e indirecto, o la presencia en el mercado exterior y una “balanza comercial importante”. Por ello, las organizaciones integradas en la Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI) hacen un “llamamiento público” a los “gobernantes y al conjunto de los partidos políticos del arco parlamentario” para que establezcan entre sus objetivos prioritarios “una estrategia a largo plazo en favor del libro y la lectura” que permita convertir a España en un “país de lectores”.

Fotografía: @pixabay

Sin dejar la perspectiva de todo lo expuesto desde un punto de vista económico, el Día del Libro también es el momento para reflexionar sobre la situación que atraviesan todos los agentes implicados en el sector, desde autores a editores; desde bibliotecarios a libreros, diseñadores, o correctores.

Tal día como hoy, el año pasado, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «Autores, libreros y editores en el Día del Libro», en el que desmenuzaba todos los pormenores de un sector que ha logrado sobrevivir a la crisis derivadas de la pandemia de la Covid-19 gracias a la transformación digital, gracias a su irrupción en el mundo digital.

Entonces escribí:

Fotografía: @pixabay

Grandes grupos editoriales con sus líneas de distribución y librerías propias siguen marcando el territorio. Y esto perjudica gravemente a las pequeñas librerías. A esas librerías, abrazadas al comercio de proximidad. Estas librerías no pueden competir en igual de condiciones con estas grandes marcas que acaparan un importante porcentaje de ventas por capacidad, distribución, medios y, sobre todo, poder.

(…) Hay que partir de la base de que la inmensa mayoría de las librerías son librerías pequeñas, con una facturación inferior a los 90.000 euros al año. Son comercio de proximidad. Comercios que se concentran en las comunidades más pobladas. Existe una mayor densidad de librerías en el norte de España. Esto unido al crecimiento de las librerías independientes nos sitúa ante un nuevo modelo de negocio. Con menos peso del libro escolar y universitario y más visibilidad en el mundo digital. Otro dato significativo es que el 45% de los libreros señalan que su problema principal estriba en la concentración de las ventas online por parte de grandes plataformas de venta en internet como Amazon, y en el cambio de hábitos en la población en relación con la lectura y la compra de libros en librerías.

Fotografía: @pixabay

Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato Amazon. Dicho de otra forma: el monopolio de ventas de este gigante online debe ser controlado porque ejerce una fuerte discriminación sobre el comercio de proximidad, sobre esas pequeñas librerías de barrio que se las ven y se las desean cada mes para que les cuadren los números.

Otra pata importante del sector del libro es el sector editorial. Sobre ellos, escribí lo siguiente:

“En el día que la UNESCO decidió crear el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, es importante poner el foco también sobre el sector editorial cuya problemática se asemeja en buena parte a la de los libreros. Muchos son autónomos o pymes. En otras palabras, carecen de la capacidad empresarial que tienen los grandes grupos editoriales con sellos de todos conocidos. Hay que poner en valor a esas editoriales independientes, pequeñas, no exentas de riesgos y de dificultades. Pero que, a pesar de eso, siguen apostando por nuevas voces narrativas. Como los agricultores que, a pesar del pedrisco, siguen mimando sus tierras y las trabajan día a día, en busca de un mañana mejor.

Fotografía: @pixabay

Los editores independientes son esos pequeños héroes de la cadena del libro, muchas veces invisibles, sin cuya apuesta personal y económica (no nos olvidemos),  muchos manuscritos seguirían durmiendo para siempre en un cajón o en el disco duro de cualquier ordenador. Su trabajo es notable, porque en el mejor de los casos, detrás de ellos, hay una suerte de profesionales ‘invisibles’ que logran que el libro se convierta en objeto de codiciado deseo. Me refiero a correctores, ilustradores, maquetadores… cuyo trabajo es imprescindible en la cadena de edición. En la mayoría de los casos su trabajo queda entre bambalinas cuando no debería ser así. De sus procesos, de su esmero y cuidado, depende una buena parte del resultado final del libro. Por eso, el sector de las editoriales independientes es tan importante. Genera muchos puestos de trabajo y mucha riqueza. Y, sobre todo, crea cultura. Algo imprescindible”.

Las editoriales independientes son imprescindibles son el canal de luz necesario e ideal para dar visibilidad a nuevas voces narrativas que, en caso contrario, a pesar de su calidad literaria (manifiestamente contrastada), quedarían injustamente arrinconadas y sepultadas en el cajón del olvido- Por eso hacen un trabajo tan importante, y tan necesario.

Fotografía: @pixabay

La tercera ‘pata’ del banco del Día del Libro son los autores, que merecen capítulo aparte por su ego desmedido, muchas veces acompañado de un egoísmo exacerbado, que no les deja ver más allá de su propio horizonte.

Sobre este colectivo escribí:

“En esta conmemoración tampoco podía olvidarme de analizar otro sector: el de los autores. Un sector en plena efervescencia continúa. Vivimos un momento de eclosión editorial, en el que todo el mundo quiere editar su obra al precio que sea, y cómo sea. En muchos casos, primando las ventas por encima de la calidad. Craso error. Hoy todo el mundo se auto denomina ‘escritor’. Eso es una falacia, un argumento casposo, una forma ignorante de insultarse a uno mismo. También de insultar a quienes llevan ya un dilatado recorrido a sus espaldas como autores, con contratos editoriales, con varios títulos editados, con visibilidad por parte de la crítica y del público. El mero hecho de publicar un libro (en el mejor de los casos, bajo una auto edición poco ética y menos legal), no te convierte en escritor.

¿Dónde está el contrato el contrato editorial? ¿Y las pruebas del ‘editing’? ¿Y el cruce de correos electrónicos con el corrector y maquetador de la editorial? Si no hay nada de eso, y encima no has puesto dinero, agradece al santo del día que no te hayan estafado. Pon una vela porque la editorial, o supuesta editorial, siga existiendo. En muchas ocasiones detrás de una supuesta ‘marca’ editorial hay empresas de servicios editoriales que en reiteradas ocasiones juegan con las ilusiones, el esfuerzo, y el dinero de los autores. Y una vez cubiertas sus expectativas económicas, sin ningún tipo de pudor ni respeto, se volatilizan sin dejar rastro. Eso sólo tiene un nombre, y no es el de editorial, precisamente.

No digas lo que no es. No presumas de lo que no eres. Se prudente, o la vida te obligará a serlo.   

Fotografía: @elcomerciodigit

Al igual que el médico, cuando acaba sus estudios, hace el MIR para poder ejercer la Medicina y la Cirugía legalmente, la persona que quiera dedicarse formalmente al viejo oficio de escritor debe formarse y conocer a fondo el mundo del libro. Debe aprender a escribir, conocer técnicas y trucos, saber documentarse, leer muchísimo, advertir cuando un texto ‘está rematado’ y cuando precisa una corrección, conocer la legislación en materia de derechos de autor y propiedad intelectual…  Esto es imprescindible en el proceso creativo.

Y luego están las segundas partes. Lo lógico es que la calificación como ‘escritor’ te la pongan. Nunca te la auto pongas. Lo sensato y prudente es que te la pusieran desde el sector editorial, desde la crítica, desde los medios de comunicación. Pero que una persona se auto denomine escritor por el mero hecho de auto publicarse –en el mejor de los casos en Amazon- es un insulto y una falta de respeto.

No se puede publicar cualquier texto por el mero hecho de alimentar el ego personal. Para eso, el personal tiene otras herramientas como Tinder. Para que un texto llegue a las manos de un lector existen dos premisas imprescindibles: la calidad literaria de la obra y la perfecta edición de la propia obra. Sin estas condiciones estamos construyendo demasiados castillos de arena. Y últimamente percibo excesivos egos superlativos en redes sociales y en los escaparates que acabarán estrellándose más pronto que tarde.

Fotografía: @covisn

“Para ser un buen escritor, hay que escribir por el mero hecho de escribir sin ansias de publicar”, decía un conocido poeta aragonés. Pero parece ser que esta teoría no va con  los que a diario te inundan tus perfiles sociales y tus buzones de correo, anunciándote que compres la mejor obra literaria jamás publicada. O sea su libro. No se dan cuenta que cada vez que pulsan el botón de ‘enviar’, con este tipo de hazañas están un paso más cerca del ostracismo más absoluto. Ya lo decía Agatha Christie: «Cuando no hay humildad las personas se degradan». Es la radiografía más evidente de muchos que se autodenominan escritores”.

Pero en el Día del Libro, dejando a un lado los egos personales,  es el momento de reivindicar de forma definitiva el hábito de lectura como terapia ante los problemas de nuestro día a día, pero también como costumbre de vida. Como dijo Ana María Matute, «la lectura es una fábrica de sueños». Seguro que compartiréis conmigo la teoría que el ser humano necesita soñar a diario para evadirse de su entorno, más próximo y más lejano. Pero sobre todo, como dice Covi Sánchez, Presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, y miembro del Comité de Honor del V Congreso de Escritores porque «un libro es la puerta de acceso a la imaginación, dónde realidad y ficción se funden, y todo es posible…».

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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«El precio de la grandeza es la responsabilidad»

Fotografía: @clubhistoriavss

Decía Winston Churchill que «El precio de la grandeza es la responsabilidad». Desde mi punto de vista tenía toda la razón del mundo el político y estadista británico. En esta vida, una de las muchas maletas con las que debemos caminar es la responsabilidad. Esta responsabilidad se debe ejercer siempre; desde el plano personal, pero especialmente desde el plano institucional cuando ejerces un puesto de dirección en una institución, sea ésta grande, pequeña, o mediana. Y también hay que ser responsables con independencia del tipo de institución que sea (una asociación sin ánimo de lucro, una institución pública o privada, un partido político, una fundación, un club deportivo, o cualquier otra entidad de la condición que sea).

Responsables debemos serlo todos cuando formas parte de una entidad: desde quien ocupa la máxima dirección de la entidad hasta la última persona que forma parte de la misma, con independencia del puesto que se ocupe.

Fotografía: @pixabay

Ejercer esta responsabilidad lleva implícita muchas cuestiones que especialmente se manifiestan en momentos difíciles. Cuando los vientos soplan favorables, todo va bien. Pero como dicen ‘mis paisanos’, cuando el cierzo arrecia es cuando especialmente hay que demostrar esa responsabilidad desde la prudencia, el respeto, la calma, la perspectiva… y, en ocasiones, desde el silencio.

No cabe ninguna duda que, ante situaciones de crisis, cualquier ser humano, es visceral, y puede ser arrastrado por ese sentimiento mezcla de vulnerabilidad, rabia, enfado, o emoción. Su reacción puede ser bastante imprevisible. Pero precisamente es entonces cuando hay que ser más racionales; cuando más perspectiva y más distancia hay que tomar de los problemas. En innumerables ocasiones, ante muchas crisis, ante muchas situaciones complejas, nos falta información, nos faltan datos esenciales para opinar desde la objetividad y desde la sensatez. Pero esto está estrechamente vinculado a nuestra actividad cerebral.

Fotografía: @BIOGRAFAS

La ira hace que en el hemisferio derecho del cerebro se produzcan las emociones negativas ante circunstancias desagradables mientras que el hemisferio izquierdo busca un acercamiento a situaciones agradables o positivas. Eso da lugar a esos ‘comentarios paralelos’ que, ante estas situaciones nos hacemos con frecuencia: «huye, vete» y «a esto hay que responder». De ello nos podría dar grandes lecciones mi paisano el médico y científico Santiago Ramón y Cajal. Pero de su figura, de su obra y de lo que ello aportó a la medicina hablaré en este mismo espacio  dentro de unos meses cuando conmemoremos los 170 años de su nacimiento.

Actualmente esto se aderezado por el caldo de cultivo que se cuece en las redes sociales y en los medios de comunicación, generando una corriente de opinión muchas veces infundada y sesgada, Una corriente de opinión  que sólo conduce al descredito, a la confusión, y a la desinformación. Un camino totalmente alejado de la prudencia y de la sensatez,. Es obligado a tomarlo desde la atalaya de la serenidad. Es importante medir bien la crisis, analizarla fríamente, opinar con serenidad y objetividad. El mundo de las redes sociales tiene un papel muy útil para lo que lo tiene, pero también juega en nuestra contra en numerosas ocasiones, porque es el escenario perfecto de la desinformación, de las noticias falsas y de la más que evidente jungla de ‘los nuevos jueces’, como analicé en este mismo espacio en otra publicación el pasado mes de septiembre; esos que, en su mayoría sin oficio ni beneficio, saben de todo y están en posesión absoluta de la verdad. Lo único que logran desde su ignorancia y desde su desinformación más absolutas, es generar más desorden, alimentar más caos y provocar más confusión. No vale todo en redes sociales.

Fotografía: @pixabay

Ciertamente, cuando formamos parte de una organización y ésta sufre una crisis del tipo que sea, lo más prudente es mantener la calma, ser prudente, y esperar los acontecimientos. Lógicamente, todo el mundo tiene el derecho a opinar, pero tengamos encendida la luz larga y no alimentemos informaciones o titulares sin contrastar. Con ello no solo estamos desinformando, sino que estamos perjudicando seriamente la marca de nuestra organización porque, aunque sea con la mejor de nuestras intenciones, estamos alimentando la propia crisis. Lo que realmente es importante es sumar para bajar la presión, y ayudar (cada uno de su propio cuartel) para que el problema se resuelva desde la responsabilidad, la unidad y la serenidad lo más pronto posible.

Reitero las palabras del político británico. Una persona es grande cuando realmente ejerce su responsabilidad.  Eso atañe a todos sin excepción y particularmente, en situaciones difíciles especialmente, y por encima de cualquier otro condicionante personal o profesional. Esta responsabilidad atañe a todos. Pero la mayor responsabilidad en una organización sólo le atañe a una persona. Exclusivamente.

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Darse a los demás es la esencia de la política

Cuando en el año 2016 tuve la fortuna de conocer al Prof. Emilio Lledó, con motivo del III Congreso de Escritores celebrado en Gijón, fue todo un baño de humanidad, humildad, continúo aprendizaje, sabiduría y sencillez sIn límites.

Sus palabras no dejan indiferente a nadie. Su opinión, prudente pero docta, culta pero actual, es todo un carrusel de sabiduría y conocimiento sIn final. Da igual hablar de libros, que de filosofía, que de educación, que de política… don Emilio tiene la palabra exacta siempre para la pregunta concreta.

Hace un rato he descubierto unas declaraciones suyas sobre la esencia de la política que son de candente actualidad; palabras sabias que debían escuchar alguno -y alguna- que a diario pisan moqueta y tendrían que tomar nota de las palabras de don Emilio. De éstas y otras.

Emile Lledó es la revolución de la palabra. Es sabiduría en estado puro. Es un viaje a la Grecia clásica pero también a Kant o a Voltaire. En resumen, es un sabio al que hay leer y escuchar. Su palabra y sus libros son el mejor antídoto ante la estupidez y el ruido. Y ante los palmeros envueltos en siglas y banderas. Da igual el color y la procedencia.

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Más Irene Vallejo y menos ruido…

Leo en el diario El País una entrevista que mantuvo recientemente la autora zaragozana Irene Vallejo en Matadero Madrid con la periodista Inés Martín. Como ya nos tiene acostumbrados la flamante autora de «El Infinito en un junco» no dejó indiferente a nadie, porque sus libros y sus palabras siempre calan como cala la lluvia en los eternos inviernos asturianos.

Fotografía: @madeinzaragoza

Entre otras muchas perlas, la premiada con el Premio Aragón 2021 y también galardonada con el Premio Nacional de Ensayo dejó infinidad de ‘regalos’ en forma de palabra, entre los que cabe destacar: «El conocimiento es un enorme poder y muchas veces, cuando se intenta apartar, es para tener el control. Las lecturas permiten que el saber abandone los círculos privilegiados y que se extienda». Esta reflexión tiene su aquel, ya que existen colectivos a los que nos les interesa que coexista una sociedad y, lógicamente, unos individuos con el ‘pensamiento crítico’ que ofrece la lectura, con la capacidad de opinar por si mismos que nos brinda la cultura.

Hay un sector social que esto no lo digiere, se les indigesta, y luego se envuelven en banderas rancias más típicas de la calle Rue del Percebe que de un país en libertad como España. Una sociedad libre y con capacidad crítica, como hemos visto estos últimos meses, es capaz de reconducir su destino. Pero a algunos esto no les interesa. Pomadita.

Irene Vallejo tiene muy claro, y lo demuestra de palabra y de obra, su amor por la escritura: «En los momentos de catástrofe la gente sigue buscando los libros. Tendemos a pensar que la cultura es algo ornamental para tiempos prósperos. Pero en las cuevas ahuyentaban al miedo, a la oscuridad y a los depredadores con historias. Junto al calor del fuego encontraron las palabras, que es otra forma de protección». Efectivamente… los libros, las palabras son ese elixir de paz para los momentos más difíciles de la vida, cuando ésta te muestra su arista más punzante para dejar la cicatriz más profunda. De sobras es conocida la importancia de la biblioterapia en la vida de las personas… Por esta razón, y otras muchas, los libros no morirán nunca. Son ese flotador que necesitamos en los momentos difíciles.

Fotografía: @elcultural

Y esto ha quedado reflejado durante la pandemia. La cultura, los libros, han sido esenciales y absolutamente necesarios para que la población pudiera digerir el confinamiento, la enfermedad, los adioses, la ausencia de abrazos, y las distancias en paz.

Es evidente que la sociedad necesita muchas más Irene Vallejo. Autoras (y autores)  como ella son absolutamente necesarias. Sepultan el ruido, y lo alejan. Son un rayo de esperanza y una luz que ilumina el túnel del dia a dia de los individuos,  dando brillo y esplendor allí donde algunos se empeñan en pintar las paredes de negro. Pero la autora zaragozana, con sus libros y sus palabras,  ilumina todo con luz propia. Brilla por si misma. Y no todos los autores pueden decir lo mismo. Y además lo hace desde la humildad, la sencillez, y sin likes. El mérito aún es mayor. Pese a quien pese.

 

 

Se puede leer todo el artículo aquí. de referencia. Merece la pena.

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Gabo y Macondo, siete años después

Fotografía: @elcultural

Hoy se cumple el séptimo aniversario de la muerte de Gabo. Hoy se cumplen siete años de la desaparición de Gabriel García Márquez. El Premio Nobel está considerado uno de los más grandes escritores de toda la Historia de la Literatura universal. Gabo tuvo un don especial para para convertir el famoso realismo mágico en el mejor atajo a nuevas realidades, como bien ha señalado Alberto Piernas.

Gabo vio la luz de las estrellas por primera vez un 6 de marzo de 1927 en Aracataca, un lejano pueblo de la región de Magdalena, en el Caribe colombiano.

Era conocido como el “hijo del telegrafista” y desde niño  se crió con su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, un veterano de la Guerra de los Mil Días. No estaban solos. Con ellos, su abuela, Tranquilina Iguarán, una exclusiva Scherezade con problemas de ceguera cuyos cuentos marcarían la visión cósmica de su nieto.

A pesar de que en 1947 comenzó a estudiar Derecho en Bogotá para condescender ante su padre, el destino de Gabo estaba unido a la literatura: clubes intelectuales, trabajos como reportero y un primer cuento enviado al diario El Espectador. Así le demostraría a su editor jefe que la suya no era una generación de escritores perdidos y mediocres.

Tal fue el éxito que en 1955 se publicaba “La hojarasca, novela corta que ya mencionaba cierto pueblo llamado Macondo desligado del resto del mundo.

Durante dieciocho meses, entre 1965 y 1966, García Márquez escribió “Cien años de soledad” en un apartamento de Ciudad de México.

Fotografía: @el_pais

Preso de una inspiración tan desbordante como caprichosa, algunas noches lloraba desconsolado mientras su esposa, Mercedes Barcha, gran aliada y compañera, subía a la segunda planta para empujarlo a condensar quince años de creación en una sola obra. El proceso también contó con una red de amigos intelectuales que sugerían referencias y correcciones a modo de Telegram rústico. Era el plan definitivo para conectar el cordón umbilical de un continente con el mundo de los sueños.

Cuando la editorial Sudamericana, en Argentina, pidió a Gabo un primer borrador de seiscientas cuartillas de “Cien años de soledad”, su vida entraba en jaque al haber empeñado todas sus propiedades para escribir la novela. En menos de un mes se vendieron los 8.000 ejemplares impresos de la primera edición.

Para la crítica literaria, esta novela supuso ‘un espejo de América Latina’ a través del conocidísimo realismo mágico; esa corriente literaria que pasa por unir la realidad cotidiana con  la magia, y que alcanzó su esplendor con el boom latinoamericano de los 60. Gabo, en su discurso después de recoger el Nobel de Literatura en Estocolmo en 1982, dijo: ““la interpretación de nuestra realidad a través de esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios”.

La concesión del Premio Nobel al colombiano supuso el reconocimiento a esta revolución literaria a través de unas novelas que forman parte del inmaterial universal. Hablamos de obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera”, o “El coronel no tiene quien le escriba”.

Fotografía: @OkiDiario

Hoy, siete años después de su desaparición, el legado de Gabo queda más latente que nunca en nuestra memoria. Sus novelas resultan más vendidas por delante de cualquier otro libro en español, empezando por su novela “Cien años de soledad”, que llegó a ser traducida a más de 40 idiomas. Por esta razón, Gabo y su querida Macondo siguen más vivos que nunca. Aquí y allá. En una orilla y en la otra.

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El Rey, sobre Goya: «observador profundo y genio siempre»

Fuendetodos es un pueblo de la provincia de Zaragoza, situado en la comarca del Campo de Belchite, que le separa apenas 50 kilómetros de la capital. Un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, sacudido como otros muchos por el revés de la tan manoseada ‘España vaciada’. Durante siglos, las canteras de piedra caracoleña, exclusiva de Fuendetodos y la industria del hielo proporcionaron importantes ingresos. Hoy en día ha adquirido más importancia la producción de energía eólica y sobre todo los servicios derivados del turismo, con una cifra de unos 20.000 visitantes anuales. Pero… ¿a qué se debe este carrusel incesante de turistas durante todo el año?

Hoy hace 275 años precisamente que allí vino al mundo Francisco de Goya y Lucientes, quien fuera el pintor más universal, el pintor de corte, el pintor de pintores, nuestro referente de la pintura por excelencia. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. Su estilo evolucionó desde el rococó, pasando por el neoclasicismo, hasta el prerromanticismo, siempre interpretados de una forma personal y original, y siempre con un rasgo de naturalismo, del reflejo de la realidad sin una visión idealista que la endulce ni desvirtúe, donde es igualmente importante el mensaje ético. Para Goya la pintura es un vehículo de instrucción moral, no un simple objeto estético. Sus referentes más contemporáneos fueron Giambattista Tiepolo y Anton Raphael Mengs, aunque también recibió la influencia de Velázquez y Rembrandt.

Francisco José de Goya y Lucientes, el penúltimo de los seis hijos de José de Goya y Gracia Lucientes, nació en 1746 en este lugar que por entonces apenas rondaba el medio centenar de vecinos. Su llegada al mundo en Fuendetodos se debió a que el hogar familiar en Zaragoza fue reedificado y sus padres se trasladaron temporalmente a la casa del hermano de su madre.

Y en una conmemoración así, el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Fuendetodos, en coordinación con la Diputación de Zaragoza y la Fundación Fuendetodos Goya, y otras instituciones, como el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional, la Real Academia Española, la Fundación Casa de Alba, y más, han echado el resto. Y ayer, a las 11:30 horas llegaban a la puerta de la casa natal del pintor Sus Majestades don Felipe y doña LetIizia acompañados del Ministro de Cultura. Visitaban la localidad goyesca para inaugurar los actos conmemorativos en honor al pintor de la Corte. Y era la primera vez en la Historia que los fuendetodinos recibían una visita real.

Desde hace más de tres décadas, la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de la localidad trabajan de la mano para que este pequeño pueblo siga siendo un lugar de peregrinación sobre Goya y su extraordinario legado.

La casa natal de Goya fue descubierta hace poco, en el siglo XX, por el pintor Zuloaga y mantiene una errata en la placa conmemorativa, pues señala que Goya nació un 31 de marzo, cuando vino al mundo el 30 de marzo de 1746 y fue al día siguiente cuando le bautizaron. Lamentablemente el edificio sufrió graves daños durante la Guerra Civil. En 1946 se restauró y en 1982 fue declarado monumento histórico nacional. El edificio posee todos los atributos y cualidades propias de una casa de labradores. Consta de planta baja, con zaguán, cuadra y cocina. Unas sólidas escaleras de piedra conducen al piso superior, formado por la sala y dos alcobas, y en una tercera altura está el granero. Resulta interesante para el viajero, como lección histórica viva, poder contemplar un ambiente rural en su auténtica dimensión de austeridad y pobreza.

Ayer Fuendetodos fue un hervidero de servicios de seguridad, personal de protocolo de diferentes instituciones y de medios de comunicación pero también una carrusel de aplausos, vivas y piropos que les acompañó la visita real durante todo el recorrido por el pueblo.

Todo en Fuendetodos recuerda a Goya: calles y plazas llevan nombres con motivos goyescos y en la iglesia se conserva la pila en la que fue bautizado. Dos bustos honran al genial pintor, pero además la localidad ha hecho una importante apuesta por el arte urbano con murales que sorprenden al turista por todo el casco urbano.

Pared con pared con la casa natal de Goya está la sala de exposiciones Ignacio Zuloaga, que se ubica en las antiguas escuelas de Fuendetodos, construidas bajo el patrocinio del pintor guipuzcoano. Este espacio cultural fue rehabilitado en los años 90 y desde su inauguración en 1996 se ha convertido en un referente internacional del grabado contemporáneo.

Si callejeamos por el pueblo, a pocos metros de la casa natal del pintor, nos tropezaremos con el Museo del Grabado de Goya. Para Goya el grabado comenzó siendo una simple distracción de convaleciente y un método para aprender de su maestro Velázquez, pero pronto se dio cuenta de las posibilidades creativas que ofrecía. El conjunto de su obra impresa es una parte fundamental de su legado en la que Goya dio rienda suelta a su mundo más personal y subjetivo.En este edificio se expone una selección de estampas de las cuatro fabulosas series de grabados que Goya dejó para la posteridad: los ‘Caprichos’, los ‘Desastres de la guerra’, la ‘Tauromaquia’ y los ‘Disparates’.

El visitante que quiera seguir la estela de Goya en su tierra natal puede visitar además las pinturas del genial artista aragonés en la iglesia de San Juan Bautista de Remolinos, en la ermita de la Virgen de la Fuente de Muel, en la iglesia de San Juan el Real de Calatayud, en la casa de cultura de Alagón y en el palacio de la duquesa de Villahermosa de Pedrola. La obra de Goya en Aragón la completa la ciudad de Zaragoza con el Museo de Zaragoza, el Museo Goya, la basílica del Pilar y la cartuja del Aula Dei. En resumen, igual que Gaudi está intrínsecamente vinculado a la Historia de Barcelona, la Historia de Aragón no se entendería sin Goya. La vida de Francisco de Goya y su obra están indisolublemente unidas a la Aragón Fuendetodos fue su trampolín. Bendito trampolín.

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Herso cumple 75 años

Herso es una mítica librería de Albacete que está de cumpleaños. Celebra sus bodas de diamante aportando buena literatura y sobre todo generando riqueza a mi ciudad, que tanta falta le hace con la que está cayendo a causa de la pandemia de la Covid-19. Desde hace muchísimos años recuerdo cómo mi madre siempre hablaba de Herso con cariño, devoción, y respeto a la vez, No en vano es una de esas libreras que no pasan desapercibidas en cualquiera ciudad. Pero los albacetenses hemos tenido la fortuna de tenerla en nuestro paisaje urbano. Herso forma parte de esas tiendas auténticas que son testigos fieles del día a día de las ciudades, de la vida de sus habitantes, del devenir de la vida… Tal y cómo ha dicho Antonio García en La Tribuna de Albacete, estamos ante una librería “guiada por el firme timón de los hermanos Herreros, que continúan la travesía inaugurada por su padre, José Herreros”. Una librería épica y mítica. Con sabor y olor.

No hay ningún secreto para que un negocio triunfe y depende de muchos factores. Sin embargo, el éxito de una librería tiene truco. Hay muchas variables que hacen inclinar esta balanza: desde el trato al lector hasta el hecho de su posicionamiento en el sector y la gestión de sus actividades. Herso es una gran librería-papelería, en la que se conjuga aquel famoso bolero de “alma, corazón y vida”, y yo me atrevería a añadir e historia… porque Herso es historia viva de Albacete. No se entendería la actividad cultural y literaria de la capital manchega sin Herso.  No estamos ante una librería-papelería al uso. Entrar en Herso es adentrarse en la historia más reciente pero también en la más vetusta de Albacete.

Cuando una librería cumple un hito de estas características es una inyección de luz y de riqueza para el entorno en el que se mueve el negocio, y no cabe ninguna duda que los 75 años de Herso simbolizan un carrusel de alegría, vida y sobre todo futuro para el sector literario albaceteño. Cuando un negocio se cuida bien, cuando se trabaja con esmero, cuando se mima a clientes, proveedores y producto el éxito está asegurado.

Todas mis felicitaciones y mis mejores deseos para los hermanos Herreros, en la confianza de que ‘mañana’ puedan celebrar el centenario de esta librería, y ‘pasado mañana’ otros 75 años ofreciendo a la capital de la cuchillería otro carrusel mezcla de riqueza, cultura y vida. Siempre, al traspasar el umbral de cualquier librería hay vida. Hay historias que leer y que contar, personajes que descubrir, historias por vivir…a través de las páginas de los libros que en ellas se acumulan.  Y Herso no es una excepción a esta regla. Al contrario. Es un orgullo para los albaceteños de dentro y de fuera. Para mí, mucho, muchísimo. Y si mi madre se enterase, también. La sangre manchega cunde demasiado. Con mucho orgullo.

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El criminal y la novela negra

“Primero era un grito solo en mitad de la noche

y después más gritos y más gritos

y después un silencio…”

Ernesto Cardenal

 

Fotografía: @elEconomistaes

Hace años me decía un prestigioso forense español que en España sólo vende lo rosa y lo negro.  Y no iba desencaminado porque el auge que tiene la novela negra en la actualidad es tremendo.

El cainita que mata a su hermano siempre ha despertado especial atracción y curiosidad del por qué de su comportamiento.  Ello siempre quedó reflejado en la novela negra, escenario perfecto para la representación teatral, pero real a la vez, de las pasiones y sinrazones más oscuras del ser humano.

Al describir un criminal conviene realizar con una extraordinaria precisión todos sus rasgos psico biográficos.  Ello permitirá al lector conocer cómo era y quién era el sujeto en cuestión.

Es importante conocer nuestra historia más reciente y más pretérita, pero resultaría inacabada si desconociéramos la historia del crimen y del criminal, de cómo es nuestra sociedad asesina, de nuestras ofrendas y nuestros demonios tan maravillosamente reflejados en la novela negra.  La irrupción de los psicópatas criminales en este género no deja de resultar soberanamente seductor a la vez que morboso.

Fotografía: @zendalibros

Conviene, pues, utilizar una prosa ágil y fácil, alejada por completo de barroquismos y riquezas que no nos llevarán a ninguna parte.  En la novela negra es de gran interés acercar los criminales al lector, y hacerlo con ternura y facilidad, describiendo sus vidas y sus historias personales.  Sólo así llegaremos a conocer y a valorar psicopatológicamente sus conductas y el por qué de sus actos.

Por ello, en la novela negra es importante que predominen criterios científicos y psiquiátricos.  Dentro y fuera de este género literario, conviene acercarse al crimen de forma científica, cargada de humanismo no para castigar, sino para prevenir.  Ello nos llevará a entender que el crimen, la agresividad y la violencia están en la propia esencia del hombre y de sus demonios.  Luis Rojas Marcos señala que el hombre necesita la agresividad para vivir.  La novela negra no puede ni debe escapar a esta realidad.

Cualquier obra de este género que sea de calidad debe reunir, entre sus ingredientes imprescindibles, la intriga como motor de la historia.  Se va del quién al cómo.  Se debe arrastrar al lector, de la mano, página a página, hasta el desenlace final.  Sin respiro.  La acción es imprescindible.  Según se desmenuza la historia, la acción trepidante debe conducirnos inexorablemente a resolver los enigmas y rompecabezas hasta desentrañar el caso.

Fotografía: @YoutubeEspanol

Como acabamos de ver, el crimen siempre está presente; es decir, en la novela siempre se dibujan las cloacas del planeta con su indigencia, con toda su paupérrima existencia y su atormentada vida.  En este sentido, la psicología de los personajes, especialmente de sus protagonistas, es vital a la hora de contar una buena historia negra.

Dentro y fuera de nuestras fronteras no carecemos de héroes.  Al contrario.  Petra Delicado (Alicia Giménez-Bartlett), Carvalho (Manuel Vázquez Montalbán), Kurt Wallander  (Henning Mankell), Guido Brunetti (Donna Leon), Martina de Santo (Juan Bolea), Kay Scarpetta (Patricia Cornwell), y otros cuya lista seria interminable, son una pequeña representación de los protagonistas esenciales de este género tan apasionante como seductor que es la novela negra.

Fotografía: @voz_populi

Detrás de todos y de cada uno de estos investigadores siempre nos encontraremos con una caterva de psicópatas, sociópatas y criminales que pueblan la sociedad de nuestros días.  Una interesante muestra de limitadores cuyas variantes son interminables.  En cualquier novela negra, el lector puede tropezarse con asesinos apasionados, psicópatas en serie, paranoides en masa, locos homicidas, drogadictos en busca de nuevas dosis y depredadores que incluso ni ellos mismos conocen la razón de su violencia, pero sí sienten una extraña necesidad de matar.  Se trata de seres marginales que llevados al papel se convierten en héroes.

En cualquier obra de este género se debe analizar con meticulosidad extrema todos los aspectos criminales, los métodos de matar y los modus operandi, las coincidencias y las similitudes, las diferencias y las controversias que arrastrarán al lector de forma solapada hasta la atracción total de los personas y, por ende, de la trama.  Para ello utilizaremos unos diálogos precisos y técnicos, sin olvidar que cada personaje tiene su jerga particular.

La novela negra es esencialmente urbana, social y realista por los ambientes en que se mueve  y por la galería de personas ya enunciados que suelen poblarla.  Y este reflejo social es una manifestación viva de lo a diario acontece en nuestras ciudades.  El crimen está ahí, a la vuelta de la esquina.  En nuestros ambientes cotidianos es fácil tropezarnos con sujetos enajenados que han perdido la propiedad de sus actos y, por ende, se convierten en enfermos mentales.  Como tales la sociedad está obligada a tratarlos.  No son seres extraños, marginados, posesos o malditos, aunque sí pueden ser criminales.  La novela negra es el mejor teatro para poner en escena a estos seres que, despojados de todo prejuicio, son capaces de cometer los crímenes más horrendos que jamás pudiéramos imaginar.

El único modo que tiene el ser humano de evitar su degradación y, por consiguiente, su destrucción es recuperar la libertad como valor central de su existencia.  Quizás este planteamiento resulte demasiado utópico, pero considero que ha llegado el momento de liberar al sujeto de ese cúmulo de valores que alimentan la esclavitud.  Ello recuperará al ser humano y le ascenderá a los niveles más altos de desarrollo personal, y lo alejará del crimen.

Fotografía: @elconfidencial

Sin embargo, el criminal, disfrazado de psicópata, de asesino en serie o de violador, es imprescindible para que la novela negra continúe emergiendo con la calidad e impronta que lo hace actualmente.  Caín es imprescindible en nuestras ciudades.  El mal está dentro de nosotros y, sin socializar la agresividad, el hombre nunca podrá ser libre.

La novela negra no existiría.

La novela negra es la verdad.  En sus historias, desgarradas y animadas, lo que se busca a toda costa es sacar a la luz la verdad de sus protagonistas.  La verdad del cainita de turno.

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Aragón, Joaquín Costa y Francisco de Goya. Dos nombre y un destino

Ayer, en este mismo espacio, me refería a Miguel Delibes como un hombre ilustrado del siglo XX.

Afortunadamente, no es el único. El devenir de la historia nos ha dejado muchos nombres ilustrados de cuyas fuentes hay que beber continuamente si queremos construir una sociedad mejor.

Fotografías: http:// www.biografiasyvidas.com

Este año 2021 Aragón está de enhorabuena. Está de conmemoración doble. Dos grandes aragoneses ilustrados son noticia de este año. Por un lado, el lunes día 8 se cumplieron 110 años del fallecimiento del jurista Joaquín Costa en Graus, y el 30 de marzo se cumplirán 275 años del nacimiento de Goya en Fuendetodos. Son dos nombres, dos fechas, dos localidades enraizados hasta la médula con Aragón y sus gentes.

Dos aragoneses ilustrados, que tanto y tan bueno, aportaron a la Historia de Aragón y de sus gentes. Pero también a la Historia de España. Dos hombres preclaros, entre muchos nombres ilustres, que se merecen un lugar de honor por todo lo que sumaron por un Aragón mejor; en suma, por una España mejor. Dos nombres que aportaron más y mejor educación, arte, cultura, legislación, y cien mil cosas más de las que hoy la sociedad bebe y profundiza.

Dos figuras, que no deben ser politizadas por ningún partido político, y sí tener el reconocimiento de la sociedad aragonesa en su conjunto y de la española en global.

Fotografía: @Fundacion_Acin

Desde esta atalaya en los próximos días y en las próximas semanas iré contando pinceladas de ambos ilustrados, porque todo el mundo sabe quién es Goya, qué hizo, qué pinto…. Pero , quién es  Joaquín Costa, además de un jurista, historiador, político, intelectual y un referente social de la época?

Invito a descubrirlo en el siguiente video:

https://bit.ly/3q5UFbk

No dejará de sorprenderles y les invitará a descubrir y a bucear más y mejor en la figura del montisonense.

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‘La deseada’

Ríos y ríos de tinta se viene escribiendo sobre el legado, figura y obra de Miguel Delibes, el gran escritor vallisoletano, el padre del periodismo moderno, el cazador por excelencia, el hombre de campo, el académico… el hombre, en especial en el último año, año del centenario de su nacimiento.

Y es que si de algo escaseamos en esta sociedad es de hombres ilustrados como él, personas sabías y cultas de verdad, que no necesiten decir quiénes son, y que simplemente su apellido y su obra nos produzca respeto, admiración y devoción. Delibes fue uno de ellos. Y lo será siempre, un ilustrado del siglo XX español.

Fotografía: @ACEcultura

Hace muchísimos años que leí «Las ratas» y «Los santos inocentes»; entonces yo era joven y ni siquiera sabía por dónde iba a deparar mi vida. Algunos años después, bastantes, y junto a una compañía que no olvidaré jamás, vi en el zaragozano Teatro Principal «Cinco horas con Mario». Cualquier calificativo que ponga a Lola Herrera se queda corto. La adaptación, perfecta, y la obra, excelente. Repetimos la hazaña varias veces en pocos días, a pesar de las dificultades para encontrar entradas. Eran las Fiestas del Pilar, lo recuerdo perfectamente,  y aquella ‘escusa’ sirvió para otras gestas, que hoy no toca descubrir. Algún día.

Y siempre que me he acercado al mundo Delibes he tenido la misma sensación: que estaba frente a un hombre de mil caras; frente al escritor, pero también frente al hombre de campo y al periodista. Un hombre que supo cultivar diversas facetas, siempre alrededor del mismo denominador común: la palabra.

En el año 2008 Delibes tuvo un gesto que dice mucho de cómo era cómo ser humano, más allá de su faceta de escritor, académico y periodista de raza.  Le invitaron a un acto literario en su Valladolid, pero su mermada salud ya le impedía muchas cosas, y tuvo la generosidad, el compromiso, y la amabilidad de enviarles una carta cariñosa excusando su asistencia y animándoles a trabajar en el difícil mundo literario. Otros, muchos, hubieran dado la callada por respuesta, y hasta hoy. Pero él era de otra pasta, y entendía que era necesario responder a aquella invitación con cariño y cortesía. Y así lo hizo. Así era Delibes.

El año pasado, y por razones profesionales, fui afortunado de nuevo. Tuve ocasión de hablar con su hija, Elisa Delibes, Presidenta de la Fundación Miguel Delibes, con el director de la propia fundación y el personal técnico de la misma, con los que continuo manteniendo un contacto continuo, especialmente a través de redes sociales. Y volví a descubrir y a profundizar más, si cabe en la figura del gran escritor vallisoletano.  Y aprovecho también para comentar otra cualidad del ADN delibiano. Es la forma de trabajar: generosidad, entrega, compromiso, facilidades, disposición… Es decir, modelo Miguel Delibes, Claro, que si estas cualidades estaban impregnadas en el ADN del ilustrado maestro, ¿cómo no lo van a estar en quienes hoy miman, respetan y velan por su legado y su obra?

Y ayer di un paso más viendo, de forma online «Delibes», la exposición que ha estado expuesta al público en la Biblioteca Nacional que reunió más de doscientas obras entre libros impresos, manuscritos, dibujos, lienzos, fotografías, etc. procedentes de la propia BNE, de la Fundación Miguel Delibes y de otras instituciones españolas. Una exposición que fue calificada por la familia como “La deseada” porque estaba prevista su inauguración una semana antes de que el Gobierno decretara el pasado mes de febrero del año 2020 el Estado de Alarma a causa de la pandemia de la Covid19, y que evidentemente hubo que aplazar.

Ahora se da un paso más, transformando está exposición en formato online gracias al compromiso de Acción Cultural Española, de la propia Fundación Miguel Delibes, de la Biblioteca Nacional, y me temo que de “ni se sabe” cuántas instituciones más se han implicado en el proyecto. A todas, mi agradecimiento y mi reconocimiento.

Como  bien señala el comisario de la exposición, Jesús Marchamalo, en ella podemos descubrir al escritor, al hombre de campo, al periodista… Una exposición, en sus palabras, sobria, elegante y acogedora.

O sea, una exposición que hay que visitar. Es obligatorio. No hay excusa. Como decía al principio, estamos tan escasos de hombres ilustrados que tenemos que profundizar en los pocos que tenemos y difundir su legado. Las generaciones futuras nos lo agradecerán.

Y para ahorraros tiempo, aquí os dejo el enlace a la exposición:

https://cutt.ly/Kkm7DtK

Luego me contáis la experiencia.

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José Luis Sampedro y el arte de comunicar

Tal día como hoy, en el año 1917, nació José Luis Sampedro, escritor, economista, académico de la Real Academia Española, pero sobre todo, un comunicador nato que en sus intervenciones públicas era capaz de embelesar al más pintado con sus mensajes, estuviera o no próximo desde un punto de vista ideológico.

Fotografía: @RTVE

Afortunadamente, él no fue el único referente que comunica con sus palabras. Hay muchos otros nombres, como Emilio Lledó, Valentín Fuster, Fernando Onega o la difunta Margarita Salas. Todos ellos tienen un denominador común: son autenticas autoridades a novel nacional e internacional en su espacio profesional.

Pero hoy quiero hablar de José Luis Sampedro. No pude conocerlo, pero si he podido leer «La sonrisa etrusca», y es un libro que sólo lo podía haber escrito él.

Por encima de cualquier otro calificativo, José Luis Sampedro fue un humanista comprometido con los problemas de su tiempo, profundamente preocupado por la sociedad en que le tocó vivir. En este sentido, defendió siempre una economía más humana y solidaria que fuera de desarrollar la dignidad de los pueblos.

Para conocer en profundidad la figura y obra de este gran escritor, humanista, intelectual, profesor, economista y académico, os invito a ver el siguiente video:

https://www.youtube.com/watch?v=q3eYMVCwg3I&t=10s

Gracias a TVE por este magnífico programa.

 

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¡Feliz cumpleaños, maestro!

Hoy se cumplen 212 años del nacimiento de uno de los más grandes genios de la literatura universal, Edgar Allan Poe, el padre del relato, conocido y reconocido por sus magistrales relatos de terror.

Poe ha pasado a la historia de la literatura universal por sus espléndidos relatos detectivescos, al que se le considera el inventor de los mismos. Y también  se le considera el padre del relato policiaco y de ciencia ficción.

La originalidad y la genialidad literaria de Poe tuvieron su máxima expresión en los cuentos, que permiten una lectura sin interrupciones. La mayoría se desarrolla en un ambiente gótico y siniestro, plagado de intervenciones sobrenaturales, y en muchos casos son obras maestras de la literatura de terror. Poe basó su estilo tanto en la atmósfera opresiva que creaba durante el inicio y desarrollo del relato como en los efectos sorpresivos del final.

Fue el ‘padre’ de C. Auguste Dupin, un detective de ficción. Hizo su primera aparición en ”Los crímenes de la calle Morgue” en 1941. Vuelve a aparecer en “El misterio de Marie Rogêt” en 1842 y en “La carta robada” en 1844.

Las motivaciones de Dupin para resolver los misterios van cambiando a través de los tres relatos. Haciendo uso del raciocinio, combina su considerable intelecto y creatividad ya vista en el nombrado libro, incluso poniéndose a sí mismo en la mente del criminal. Estas capacidades están tan desarrolladas que parece leer la mente de su acompañante, el narrador anónimo de las tres historias.

Poe creó a Dupin incluso antes de que fuera conocido el término detective. No se sabe a ciencia cierta qué lo inspiró, pero el apellido Dupin parece provenir del inglés duping, engañar o timar. Este personaje sentó las bases para la creación de nuevos detectives ficticios, incluyendo a Sherlock Holmes y Hércules Poirot, y estableció los elementos más comunes del género policial clásico.

En resumen, estamos ante un grande de la literatura universal de todos los tiempos, que hay que leer y sumergirse en sus historias de terror y ciencia-ficción. Tal y como fue su corta y vertiginosa vida.

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“Pienso, luego existo”

El filósofo Emilio Lledó (Sevilla, 1927), catedrático de Historia de la Filosofía, miembro de la Real Academia de la Lengua, Premio Nacional de las Letras 2014 y Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2015, hace un repaso de su larga carrera como filósofo y profesor incidiendo en la importancia de transmitir un mensaje positivo sobre el ser humano y lo hace con la colaboración de colegas como Manuel Cruz, el periodista Juan Cruz o el poeta Joan Margarit..

 

En el año 2016 tuve ocasión de compartir con él 48 horas, coincidiendo con el III Congreso de Escritores, en Gijón, y doy fe, que es una delicia hablar con él en “las distancias cortas”. Estamos ante un grande la cultura española de las últimas décadas.

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Gracias infinitas

La primera entrada del año, como no podía ser de otra manera, es de agradecimiento infinito, a un ejército inmenso de súper héroes y heroínas que han sido los verdaderos protagonistas del 2020 que ya desapareció.

Gracias infinitas a nuestros sanitarios que desde principios de año se han dejado la piel, y en muchos casos su propia vida, por nosotros: por atendernos en los hospitales, en las residencias, en nuestras casas, donde fuese, empalmando el día con la noche, sin aliento, sin fuerzas, sin descanso, sin desfallecer, llegandohasta la extenuación, y haciendo lo que nosotros no podíamos hacer, y ademas haciéndolo con una sonrisa.
Gracias a la comunidad científica, por unir fuerzas, por sumar y mirar en la misma dirección, por dar una lección de coherencia, sensatez y respeto. Por dar respuestas a la sociedad cuando los individuos creíamos que estábamos abocados al abismo más negro y aciago.
Gracias infinitas a los miembros de nuestra Policía Nacional Guardia Civil Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza, resto de Policías Autonómicas y Policías Locales de España. Nos habéis cuidado y habéis vigilado nuestras calles, plazas, carreteras, nuestro cielo, nuestros mares y montañas sin desfallecer, sin descanso, sin parar, y siempre anteponiendo los derechos y las libertades de los españoles a vuestro tiempo y a vuestras familias.
Gracias infinitas a los miembros de las Fuerzas Armadas (de Ejército de Tierra, Ejército del Aire, de la Armada, y de la Unidad Militar de Emergencias) que han estado junto a nosotros siempre y han llegado a donde nosotros no podíamos llegar. Gracias por estar en los momentos más duros por ser nuestra cara, nuestras manos y nuestros ojos en los momentos más duros «del adiós», y hacerlo con respeto, compromiso, solemnidad, silencio, devoción y entrega infinitas.
Gracias a todo el personal de los servicioss de emergencias, que desde el principio de la pandemia habéis estado peleando y dejando lo mejor de vosotros mismos para que los españoles estuviéramos atendidos las 24 horas del día.


Gracias a todo el personal de las residencias que han estado junto a nuestros mayores, los han cuidado y han mimado hasta en el último halo de sus vida.
Gracias a todos los #ñtrabajadores esenciales, sin diferencias. Habéis sido el motor que en la sombra, y sin que se notara, ha hecho que España siguiera funcionando gracias a vuestra generosidad
Y finalmente…
Gracias al tejido empresarial de España. Gracias por reinventarse en uno de los peores momentos que ha vivido España. Gracias por vuestro compromiso y dar lo mejor de vosotros mismos, de vuestra gente y de vuestros proyectos para acabar con la pandemia.

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Una recomendación

Hoy voy a ser muy breve, quizás excesivamente breve, en la columna diaria, porque sólo quiero hacer una recomendación. Una recomendación que en el fondo y en la forma no deja de ser un bálsamo en este momento.

Escuchar, y leer, a referentes literarios como es el Premio Nobel Mario Vargas Llosa es un elixir para pacificar al personal y conducirlo hacía la moderación y la sensatez que tanto necesita la sociedad española. La literatura y la cultura son ese tratamiento farmacéutico que tanto bien a los ciudadanos por los protege frente a los nostálgicos de las estupideces crónicas y de las tonterías patológicas, aunque estén revestidas de modernidades, que de verdad no son tales.

Resulta imprescindible escuchar a intelectuales de la talla intelectual, humanista, y literaria de este gran peruano, académico y humanista, que cuyas palabras calan y empapan. Aunque no nos demos cuenta.

Atentos a esta entrevista de la BBC: https://youtu.be/pMm4X-5zGY4

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Hombres útiles a Aragón: Lanzuela, Varea, Carbonell, Torreblanca, Solsona, Vidal…

A través del perfil de facebook del periodista aragonés Lisardo de Felipe

Fernando Solsona (Fotografía @periodicoaragon)

me entero del fallecimiento del doctor zaragozano  Fernando Solsona; personaje ilustre y peculiar allí donde los haya.

Este radiólogo brillante, tuvo, durante décadas,  otra faceta no menos resplandeciente: su compromiso con la cultura, y especialmente, con las letras y con la jota aragonesa por lo que brilló y mucho aportó a la sociedad aragonesa, y especialmente, zaragozana. El propio doctor Solsona, desde la presidencia del Ateneo de Zaragoza, impulsó el descubrimiento de una placa en memoria de Juan Lacasa que decía así: «Hombre útil a Aragón».

Este horribilis 2020 nos ha arrebatado muchos “hombres útiles a Aragón”, como Santiago Lanzuela, Pilar Torreblanca, Joaquín Carbonell, Darío Vidal, Luciano Varea, el propio Fernando Solsona, Cristina Ruiz-Galbe, Darío Vidal, o Antonio Herráiz… No son un número en la estadística de la pandemia del Covi-19. Son nombres que por su calado humano y profesional han sido útiles a Aragón y, en algunos casos, concretos, a Zaragoza, y ahora se les llora, se les recuerda, se les echa de menos. Y la historia recuerda su obra que quedará para siempre.

A alguno de ellos, como el caso del Presidente Lanzuela, el doctor Solsona, o el periodista y escritor Luciano Varea tuve la oportunidad de conocer y de tratar directamente.

Santiago Lanzuela (Fotografia: @LaVanguardia)

En caso de Santiago Lanzuela, estábamos ante  la discreción y la educación en forma humana, pero sobre todo era alguien con un profundo sentido del compromiso político hacía las siglas que representaba, tanto de las siglas políticas como institucionales, y hacía este proyecto común llamado España.

En el segundo caso, era un persona de fina ironía pero muy culto y de un conocimiento vastísimo del mundo de la jota aragonesa, a la que aportó todo lo que pudo, supo y más. Fue un hombre consagrado a la medicina y a la cultura. 

Para mí, mención aparte merece el periodista y escritor Luciano Varea. Éramos muy amigos durante muchos años. Él fue útil a Aragón, a la radio, al mundo de la educación, al sector del libro… Por dónde pasaba Luciano dejaba su estela, porque Luciano era un pozo de sabiduría sin fondo.

Lucuano Varea (Fotografía: (@periodicoaragon)

Recuerdo tardes enteras de domingo en su casa, acompañado de sus hijas: Mireya y Aida, y también de su hijo Mario hablando de literatura, de música, de cultura, del mundo de la universidad, de la radio, de los libros; en medio de todos estaba Ana, ”su Ana”, con esa sempiterna sonrisa que todo lo envolvía, y que después de que llevásemos 4 ó 5 horas escuchando a Luciano, explotaba con la mejor de sus expresiones:

-Luciano, vamos a dar un paseo, que ellos querrán salir a tomar un café y a airearse…

A él debo una parte de lo que he sido, de una apuesta literaria que fue brevísima, pero fue él el primero que me dijo aquello de «nene, tu vales para esto». Luego, mi camino ha seguido por la senda de la comunicación literaria y editorial, y no por la senda de la escritura. Pero si es de justicia reconocer, que él fue el primero que me ayudó, confió, e incluso me dio consejos que hoy, veinte años después, estoy escuchando en boca de otro dirigido a terceros.

Santiago, Luciano, Fernando, Joaquín, Pilar, Darío, Cristina, o Antonio han sido útiles a Aragón. Seguramente me habré dejado alguno más. Mis disculpas por ello. Y si nos ponemos a pensar con racionalidad, los casi dos mil aragoneses fallecidos hasta hoy a causa de la pandemia del Covid-19 han sido útiles a Aragón desde su particular atalaya y anonimato.

Ojalá su obra perduré muchos años. Y su recuerdo también. Será la mejor manera de crear un futuro mejor para los aragoneses del mañana.

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Si volviera a nacer, sería profesor.

Hoy os traigo esta entrevista de un grande la educación, y de la cultura en España, porque en los momentos tan difíciles como el actual, remansos de paz cómo produce escuchar al Profesor Emilio Lledó, académico de la Real Academia y Premio Princesa de Comunicación y Humanidades.

Hay que leerle y escucharle:

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Dia de las librerias

Popular Libros (Albacete)

El huracán #Covid19 es poliédrico. La arista más dura es la sanitaria y de salud, que está dejando en España, a fecha de hoy, cerca de setenta mil vidas en el camino y miles de personas afectadas.

Pero esta borrasca tiene otras facetas, como la económica, que posiblemente tenga consecuencias tan dramáticas como las sanitarias. No en vano, hay muchos sectores profesionales, muy diversos, que se han visto afectados de forma directa o indirecta por las consecuencias de esta pandemia.

Hoy es el Dia de las librerías. Y este sector es uno de los más perjudicados. Cuando me refiero a librerías, me estoy refiriendo a pequeñas librerías de barrio que tienen que hacer auténticos malabarismos para llegar a fin de mes, y para cubrir gastos. En su inmensa mayoría son autónomos, cuyos establecimientos no están considerados esenciales, aunque el libro sea un “producto esencial” desde la óptica psicológica y de salud.

Roy Librería (Gijón)

Partiendo de la base de que las librerías se nutren de otro sector no menos dañado que ellos, que son las editoriales, y cuya cartera anual de productos quedó totalmente congelada a principios de 2020.

Lógicamente, si las editoriales no apuestan por autores, y no editan, tampoco distribuyen, y en consecuencia, las librerías no pueden vender. La ecuación es muy simple y muy sencilla.

Las librerías son esos pequeños oasis en medio del caos,  en donde el librero se convierte en tu amigo, y te conoce, y le conoces. Y conoce tus gustos de lectura, y antes que le preguntes, te recomienda el libro correcto, y puedes cambiar impresiones sobre novedades editoriales o sobre críticas literarias.

Pero ahora, en este momento en el que las nuevas tecnologías se convierten en compañero inseparable e imprescindible de viaje de las librerías, este sector ha levantado la voz para visibilizarse más si cabe y poner sobre la mesa los graves problemas que este sector tiene sobre la mesa.

Que nadie pierda la perspectiva de que estamos ante un sector que facturó en España en los nueve primeros meses del año 232 millones de euros.

Librería Paris (Zaragoza)

Por estos datos, y el papel sociológico tan decisivo que juegan las librerías, es imprescindible volver a recuperar el hábito de compra en la librería de barrio. Este gesto tiene su trascendencia. Por un lado, ayudas al pequeño comercio; por otro, potencias el hábito de lectura como instrumento de formación del individuo; y tener un buen libro entre las manos es el único ejercicio de libertad que hoy por hoy le queda al ser humano.

En consecuencia, apoyar hoy, Dia de las liberias, pero también mañana y dentro de un mes, y dentro de un año, a estos comercios no sólo es un acto de compromiso con la lectura y la cultura, es la mejor manera que existe para culturizarse y para evitar que estos comercios echen el cierre, y así evitamos que las ciudades sean más tristes.

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Margarita Salas

(Fotografía: @rtve)

Hoy hace un año que el mundo de la ciencia en España y en más de medio mundo enmudecía. El corazón de Margarita Salas se paraba para siempre y, con la humildad y discreción que siempre le caracterizó, emprendió su último viaje.

Esta científica de raza, intelectual de denominación de origen y asturiana y española por encima de otros apelativas, dejaba huérfanos a cientos de investigadores que de este a oeste de España y, también, en el resto del mundo, cada mañana al poner los pies en el suelo, tenían en ella, en sus trabajos, en su forma de vida, en su forma de entender la ciencia y las enfermedades, el mejor espejo en el que fijarse.

(Fotografía: @elespanolcom)

Margarita Salas, junto a su maestro Severo Ochoa, junto a Ramón y Cajal o Blas Cabrera, es de esa terna selecta de científicos que han pasado a la historia de la ciencia y, en consecuencia, a la Historia de España por todo lo que hicieron en vida y por las consecuencias que día a día sus trabajos y sus investigaciones repercuten en la medicina y en la ciencia.

¿Alguien se imagina hoy día, en medio de esta segunda ola del Covid19, a Margarita Salas en su laboratorio del CSIC, junto a Severo Ochoa y Ramón y Cajal debatiendo acerca de cómo encontrar respuestas para atajar esta pandemia de forma definitiva?  A más de uno se le acabarían los argumentos de barra de bar que a diario nos escupe, creyéndose en autoridad moral y científica por ser la cara visible de una institución.

La sociedad está hambrienta de ciencia, pero de ciencia de verdad. De esa ciencia que ofrece respuestas sinceras. No podemos perder la perspectiva que los enfermos crónicos necesitan respuestas, pero respuestas auténticas, sinceras. Respuestas basadas en ciencia, no en argumentos para conformar a los propios enfermos, y taparles la boca.

(Fotografía: @lavozdeasturias)

Margarita Salas fue imprescindible en el CSIC, en la Real Academia Española, en the American Society for Microbiology, en The American Academy of Arts & Sciences, y en cientos de instituciones más. Sus trabajos, su docencia, su pensamiento y su forma de entender la ciencia son eternos.

Margarita Salas hace un año que nos dejó, pero su estela perdurará durante años y años. De eso se están encargando sus discípulos. Su manera de vivir la ciencia sigue vive porque sus trabajos y sus investigaciones siguen de candente actualidad. Igual que lo hicieron Severo Ochoa o Ramón y Cajal. En resumen, Margarita Salas sigue viva en la ciencia. Y si hay dudas, pregunten en el CSIC o en Asturias… por ejemplo.

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Los libros nos leen

A lo largo de la vida,  el ser humano se cruza con personas que pasan con absoluta y total indiferencia. Son como las hojas de los árboles, que una bocanada de aire las tira al suelo y desaparecen.

Otras, sin embargo, calan, hacen poso, y se quedan para siempre, de una forma u otra, en la vida y en el alma de las personas.

En el año 2016 tuve la oportunidad de conocer, y tratar en el plano personal y profesional, al Profesor Emilio Lledó, académico de la Real Académico Española, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, atenísta del Ateneo de Madrid, profesor en las universidades de Heidelberg, La Laguna, Barcelona y de la UNED, y mil cosas más que no cito por razones de espacio.

Desde el primer momento me pareció una persona increíble en todos los aspectos. En el plano personal, me tropecé con una persona totalmente sencilla, que huía –y huye- de cualquier homenaje multitudinario, de cualquier reconocimiento popular, y que su bandera era, y sigue siendo, pasar lo más desapercibido posible. Esta forma de ser y de actuar ya lo hace un ser especial. No todas las personas con su trayectoria vital, humanista, y cultural renuncian a un grado de protagonismo de este calado. Seguramente no me equivocaré si digo que el Prof. Lledó es de las personas más humildes que he conocido. Lo dijo Confuncio: «la humildad es el sólido fundamento de todas las virtudes». Y en la figura y obra de este académico se hace especialmente presente.

Esta sencillez le exige huir continuamente de cualquier situación que le obligue encorsetarse en contextos que no le permitan ser él mismo y actuar en consecuencia. Por esta razón sus apariciones públicas son contadas, y su presencia en actos está muy medida.

En el plano cultural y académico, estamos ante una de las figuras imprescindibles del panorama cultural español. España necesita más figuras de su talla intelectual, moral, y cultural. Sus enseñanzas son un perfecto espejo en el que la comunidad educativa debería fijarse a diario. Pero también la clase política, económica, empresarial… En resumen, la sociedad.

En las distancias cortas, su cercanía, su cultura, su humildad, su sabiduría emanan por todos los poros de su piel. En el mes de octubre de aquel 2016 pude compartir con él apenas cuarenta y ocho horas ininterrumpidas, y fue todo un océano de aprendizaje continuo que me llevo conmigo para siempre.

Alguien que lo conoce bien es su discípulo Juan Cruz. El editor y periodista se refiere a él con estas palabras en un artículo en el diario El País, titulado “Lledó y la amistad”, y que recomiendo fervientemente su lectura: «Hijo de una generación que vio cómo la miseria y la guerra deterioraban la libertad de aprender y de enseñar bajo una dictadura que le repugnó siempre, Lledó se fue a Alemania (como decía Blas de Otero) para orientarse un poco; tuvo allí los mejores maestros, y de ellos aprendió a enseñar, a amar las bibliotecas y a no perder el tiempo. Cuando volvió a España, se negó a enseñar según los viejos cánones, convirtió su cátedra de Historia de la Filosofía (en Tenerife, Barcelona y Madrid) en una especie de foro público en el que alternaba las esencias de Fichte o de Aristóteles con las novedades del teatro o de la política, y pasó de ser tan sólo un profesor (con ser esto muchísimo) a ser un ciudadano. Enrabietado, feroz contra el lugar común».

Sinceramente, Emilio Lledó es esto: libertad de pensamiento por encima de todo, y esta libertad se trasluce en cada uno de sus textos y de sus palabras, en un dominio absoluto del pensamiento, de la cultura y de la educación. Como él suele decir, son ‘grumos’.

Defensor acérrimo de la educación en libertad, el Prof. Lledó apuesta por la lectura y por las Humanidades. Decía el también académico Luis María Ansón en un artículo en El Cultural titulado ‘Emilio Lledó, la lectura como principio de libertad’: «Emilio Lledó propugna, en contra de las cerriles políticas al uso, la recuperación plena del estudio de las Humanidades. Es el David de la inteligencia lanzando ideas desde su onda sobre el Goliat de una clase política mediocre y moribunda. Werner von Braun afirmó tras la llegada del hombre a la Luna: “Este logro se ha conseguido porque hubo un humanismo grecolatino”. Lección magistral de un hombre de ciencia. Sin la filosofía griega, sin el derecho romano, la ciencia ni hubiera sido respetada ni habría podido prosperar». Como se deduce de sus palabras, el derecho a la libertad de educación y a las Humanidades es uno de sus signos de identidad que lleva a más arraigo como educador y cómo filósifo. En resumen, estamos ante un humanista con hambre constante de conocimiento.

Y si ya nos adentramos en el mundo del libro propiamente dicho, sus reflexiones y su modo de entender los libros dicen mucho de él. Nunca se sintió escritor, porque afirma, no exento de humildad y pudor, que conocimientos de filosofía y de educación sí tiene, pero no se siente escritor… aunque su vasta producción literaria –especialmente, ensayo-, diga lo contrario. Y se refiere a los libros como objetos que hablan y que nos hablan. Qué dialogan entre ellos, y con nosotros, y que esperan impacientes a que los tomemos entre las manos… Todo un canto a lectura y a la pasión por el libro.

Hoy, el Prof. Emilio Lledó cumple años. Sigue al pie del cañón, quizás con menos intensidad. Pero sigue aportando calidad y pasión a las Humanidades y a la cultura. Y yo me siento en el deber y en la obligación de redactar esta felicitación pública y desearle otros tantos años de vida.

Personalmente fue un placer conocerle, tratarle, y compartir con él aquellas cuarenta y ocho horas. Un descubrimiento y una persona a quien admiro, sigo, y leo siempre y para siempre.

#FelicidadesProfesor

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