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Etiqueta: ciencia

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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#CasiEl1x100

Fotografía: SACYL

Hoy se celebra el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Una de esas enfermedades que el otro día en este mismo espacio, decía que eran enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista. Desde ayer, ya en las redes sociales se habla de Crohn y de colitis ulcerosa. Y esto es importante por muchos motivos.

En primer lugar, hay que felicitar a la confederación de pacientes de Crohn y colitis ulcerosa, ACCU España por la campaña que están realizando en redes sociales. Una campaña a todas luces acertadísima, y absolutamente necesaria. Casi el 1% de la población española padece alguna de las variantes de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas.

Fotografía: @Farmaindustria

¿Somos conscientes de lo que significa que en un país como España, que el 1% de su población padezca una enfermedad inflamatoria autoinmune? Qué va… si alguna canaria y su líder espiritual no saben ni en dónde tienen las manos. Mucho menos van a saber lo que significa esto desde una perspectiva sanitaria y de salud, pero también desde la óptica demográfica, social, y económica.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal provoca inflamación crónica del aparato digestivo y cursa con brotes (actividad) y con etapas de remisión (inactividad). Se desconoce el origen de esta patología, aunque se cree que puede estar provocada por la interacción de factores inmunitarios, ambientales y genéticos. Es más frecuente en los países desarrollados y existe mayor predisposición en ciertas familias, a pesar de no ser hereditaria.

Ya se habla de que en el mundo esta enfermedad la sufren más de cinco millones de personas. Es una enfermedad que no tiene cura, y existe una muy poca comprensión pública del dolor y el sufrimiento crónico que los pacientes con afrontan con valentía todos los días de sus vidas.

Fotografías: Resúmenes de Salud

El actual sistema sanitario español, gracias al impagable trabajo de la confederación, siempre de la mano del Grupo de Trabajo de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu), han logrado poner en marcha una red de las llamadas Unidades Monográficas de EII en una buena parte de los hospitales de la red pública española; unidades multidisciplinares, para tratar globalmente a estos pacientes, de tal forma que puedan ser tratados, y en su caso derivados a otras especialidades con la mayor agilidad posible.

Hoy, y siempre, también es el momento de recordar y agradecer el trabajo que realizan desde Geteccu y desde Geteii, el Grupo Enfermero de Trabajo en Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Estos dos grandes equipos juntos, de la mano médicos y enfermeras, dando la otra mano a los pacientes, como un bloque de granito y acero indestructible son los mejor de lo mejor de este gran colectivo. Un colectivo que, en muchas ocasiones, se encuentra abandonado a su suerte o verdad, ante situaciones rocambolescas y extrañas.

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera.

 

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En el Dia Internacional de la Enfermera

En el sector sanitario y médico, una de sus columnas verticales es la enfermería. Es el núcleo central del sistema sanitario –sin despreciar al resto, evidentemente-, que pivota toda la maquinaria del sistema. Aunque en el gran traslatlántico del sector sanitario y médico, todo el mundo es imprescindible para que la nave haga una buena travesía, sin duda el colectivo de enfermería es el eje central de todo el sistema.

Fotografía: @ICNurses

Sobre este colectivo gira una gran parte de todo el trabajo sanitario. Hagamos un ejercicio literario por un instante. Pensemos en un hospital sin enfermeras. ¿Verdad que sería un caos? Imaginemos un centro de salud sin enfermeras. ¿Alguien se imagina una pandemia, como la que estamos viviendo de la Covid19 sin enfermeras? ¿Impensable, verdad?

Este colectivo es absolutamente imprescindible siempre, pero especialmente cuando vienen mal dadas como ahora. Las enfermeras son necesarias para miles de procesos sanitarios, cuya formación, experiencia, metodología, y trato con el paciente son imprescindibles para salvarle la vida. Las enfermeras son esa primera línea de fuego ante las urgencias sanitarias y médicas; son ese cortafuegos que tan maravillosamente tiene articulado el sistema sanitario para llegar al paciente cuanto antes. Con las enfermeras somos todo. Sin ellas, no somos nada.

Fotografía: @ICNurses

Y este colectivo, muchas veces abandonado a su suerte o verdad (como hemos visto en las primeras olas de la pandemia), calla y otorga; y siguen estando en la cabeza del paciente, porque tienen vocación de servicio –público o privado, eso es lo de menos-, de ganar batallas a la enfermedad, de adelantarle sin intermitentes, de procurar el bienestar de los pacientes, de ser esa mano amiga, esa sonrisa eterna, y esas palabras de ánimo cuando la luz se intenta apagar al final del túnel. El colectivo de enfermería es mucho que un conjunto de profesionales que desarrolla su trabajo. Además de vocación y servicio, es alegría, es vida, es esperanza… Sacrificio, ganas de trabajar y profesionalidad y dedicación a partes iguales.

En el Día Internacional de la Enfermera, es el momento de visibilidad es papel primordial que vienen desarrollando desde siempre, pero especialmente desde el inicio de la pandemia. En hospitales, en centros de salud, en residencias, en los servicios médicos de urgencias y emergencias…  Han sido, siguen siendo, serán indispensables para que la sociedad siga rodando.

Fotografía: @ICNurses

Desde que nací estoy vinculado a la enfermería, y es un colectivo al que admiro, respeto, y mucho más que aprecio desde siempre. Más que nunca hay que reconocer su trabajo, su esfuerzo, su dedicación de servicio y su vocación. Sin este magnífico colectivo de profesionales seríamos mucho más débiles como sociedad, y como seres humanos, Gracias a estos profesionales, estamos más y mejor protegidos. Nos sobran los motivos para admirarles y quererles, aunque desde algunos despachos se les menosprecie y se les ningunee. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Hoy mejor que mañana.

#IND2021

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50 años de vida

Fotografía: @enjoyzaragoza

Ayer sábado se celebró la gala para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la puesta en marcha del Hospital Infantil de Zaragoza. Ese hospital nacía procedente de lo que popularmente todo el mundo conocíamos en Zaragoza como “la Casa Grande”.

Mi madre fue una de las pioneras de lo que entonces fue el “Servicio de Nidos”, y que a los pocos años se transformó en el Servicio de Neonatología. Mi vida, desde niño siempre fue desarrollándose al compás de la propia vida de “la Casa Grande”. Aunque poco a poco se fuera transformando en el gran macro hospital de referencia que es hoy es el Hospital Miguel Servet.

Acudir al Hospital Infantil durante la década de los años setenta y ochenta era un carrusel de sensaciones. Apenas nadie te paraba para preguntarte a dónde ibas; y cuándo alguien te paraba y le decías a dónde ibas, tenías vía libre.

Recuerdo en una ocasión que en el umbral de un ascensor, me pararon dos enfermeras, a las cuales no había visto jamás. Una de ellas me preguntó:

-¿A dónde vas?

La otra salió a mi rescate:

-¿No le conoces? ¿Es el hijo mayor de ‘La Navalón’?

Fotografía: @joseajarne

Esta anécdota demuestra hasta qué punto mi madre era conocida en el Hospital Infantil, más allá de su propio Servicio. No en vano, fueron muchos años que, su arrolladora personalidad y forma y manera de entender la enfermería, dio lugar a que muchas de sus compañeras fueran amigas. Esto es una forma de trabajar, de relacionarse, de vivir y entender una profesión.

No es habitual, menos todavía en la actualidad, que haya enfermeras a las que sus pacientes las paren por las calles y les den las gracias y agradezcan su trabajo. Gracias a ese esfuerzo esos niños, hoy ya no tan niños, han podido llegar hasta ese momento. Este tipo de situaciones las viví en infinidad de ocasiones en Zaragoza. Y la cara de satisfacción de mi  madre era extraordinaria.

Hoy conmemoramos las cinco décadas del Hospital Infantil, un hospital de referencia, un hospital que ha dado excelentes profesional de la medicina y de la enfermería. Un hospital que lleva mucho más de cinco décadas insuflando vida a la vida, posibilitando que generaciones y generaciones de niños puedan hacer su propia vida. Seguir cincelando, a pequeños y grandes retazos, la sociedad zaragozana y aragonesa.

Fotografía: Clinica Marco Rived

Y esto sólo se ha podido lograr gracias al tesón y el esfuerzo de un equipo de profesionales que, cada cual desde su atalaya personal y profesional, han remado en la misma dirección para ganar batallas al dolor, a la enfermedad… incluso a la muerte.

La ciudad de Zaragoza, y, por derivación, Aragón, tiene el privilegio de tener el Hospital Infantil (hoy, dentro del propio Hospital Miguel Servet), como hospital de referencia en pediatría. Sus profesionales son un lujo. Su historia, y los que la hicieron posible, se merecen nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento.

Nunca nada nace, crece, y se desarrolla sin esfuerzo y trabajo. Y el Hospital Infantil ha llegado hasta aquí gracias a un ejército anónimo de médicos y enfermeras que, con muchísimos menos recursos que en la actualidad, desde hace más de cinco décadas vienen haciendo posible lo imposible. Son nuestros héroes. Al menos, los míos.

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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Miguel, Tamara y otros chicos del montón

Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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En el Día Mundial de la Salud

Hoy es el Día Mundial de la Salud, y es un día más que obligado para reflexionar sobre la situación de nuestra pandemia, y de todas las aristas que en la actualidad convergen a nivel nacional e internacional en torno a la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @elEconomistaes

Desde hace muchos meses, prácticamente desde el comienzo de la pandemia, sigo con atención un programa de televisión que semanalmente evalúa de la mano de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías vienen analizando la evolución de la pandemia. El pasado 22 de marzo le dedique mi columna diaria a este equipazo de profesionales que, desde el rigor, la profesionalidad, el sentido común, y los datos, sábado a sábado, se han ganado del primer time de las televisiones. Y entonces ya lo dije, y me reitero. Cualquier equipo de gobierno, municipal o autonómico –ya no digamos nacional-, necesita un equipo de técnicos como éste que le asesore con rigor científico y técnico, completamente alejado de siglas políticas.  Este equipo de profesionales sanitarios viene poniendo blanco sobre negro ante las graves carencias, y ausencias, de la gestión de esta crisis, que se están llevan a cabo por parte del Gobierno, e incluso por parte de los gobiernos autonómicos. Y no les duelen prendas en atizar a quien sea con tal de que prevalezca la verdad científica y sanitaria por encima de cualquier otra condición. Hace varias semanas que vienen reclamando un mando único para la gestión de la pandemia, y no dieciete, aumentar el número de rastreadores, y liberalizar el uso de test de antígenos como primera muestra de detección precoz. Pero está comprobado que algunos están a lo suyo, que nadie sabe lo que es, excepto restringir derechos y libertades. Desde aquí a estos héroes de bata, calzas, mascarilla, fonendoscopio, que son la representación viva de todo un ejército infinito de héroes anónimos, quiero testimoniar mi agradecimiento, reconocimiento y respeto infinitos.

Fotografía: @laSextaTV

La sanidad es uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta cualquier Estado. Sin salud no hay economía decía ayer el Profesor Miguel Sebastián. Y no le falta razón al ex ministro porque la salud es primordial  para que una sociedad avance, se desarrolle, evolucione y progrese. El ejemplo bien claro lo tenemos en España precisamente con esta pandemia. ¿Cuántos autónomos y pymes han ido al traste? ¿Cuántos trabajadores están en un ERTE que irremediablemente acabarán en un ERE? Como diría mi madre, las cifras, «me dan horror y pavor». Una sociedad no puede mantenerse así. Y los cantos de sirena que se escucharon ayer diciendo que el Fondo Monetario Internacional ‘pronostica’… me suena. a papel mojado. Es humo… España no podrá ser una economía fuerte, competitiva, robusta, hasta que nuestra salud no lo sea también. Con una población debilitada a causa de la pandemia no vamos a ningún lado. Sin embargo, un país que apuesta de verdad –y subrayo esto- por la salud de sus habitantes, que escucha a su comunidad científica, que apuesta por la ciencia, que incentiva a su comunidad científica y sanitaria es un país condenado a triunfar. Apostando seriamente por la salud, viendo las carencias sanitarias, observando cómo mejorar la vida de nuestros ciudadanos lograremos una economía, consolidar el crecimiento económico y evitar nuevas recesiones. Lo demás son películas de Walt Disney. Los ciudadanos están hartos de dimes y diretes, de telepredicadores semanales que solo venden humo. En el Día Mundial de Salud urge más que nunca reivindicar el papel de la comunidad sanitaria que, en reiteradas ocasiones, con medios más que precarios, están aportando lo mejor de cada uno individualmente y como colectivo para frenar esta pandemia más pronto que tarde.

Fotografía: @twitter

Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19. Hasta que ellos, de verdad, no den por den por ganada la guerra, el resto de supuestas victorias solo son eso: supuestas.

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La mesa científica

El 14 de marzo del año pasado arrancó en el programa ‘La Sexta Noche” un mesa de debate científico para informar de la nueva situación de emergencia sanitaria a la que nos estábamos enfrentando a nivel mundial: la Covid-19. En principio, asistíamos a algo diferente y novedoso: comunicar e informar sobre salud en tiempo real por profesionales del sector. Pero a la vuelta de un año, las cifras hablan por sí solas y la mesa sanitaria se ha convertido en un elemento imprescindible dentro de este espacio televisivo y del prime time de todas las televisiones españolas. La información de los profesionales sanitarios ha llegado a más de un 65% de la población, con más de un millón de espectadores de media.

Desde ese momento, hay una serie de nombres que personalmente me acompañan cada noche de sábado y a diario en sus perfiles de twitter. Un lujo escucharles y leerles. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero, el urgenciólogo César Carballo, el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell, la neumóloga Olga Mediano, el cirujano Julio Mayol, el también urgenciólogo Juan Armengol, el internista Juan Torres Macho,  el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra, o la periodista sanitaria Graziella Almendral son algunos de los nombres que, sábado a sábado, informan y divulgan, sobre salud desde el rigor científico y la información profesional contrastada y objetiva.

No puedo estar más de acuerdo con JAL (José Antonio López Guerrero) cuando señala que ‘es un plantel completamente técnico, que podría ser un plantel asesor de cualquier gobierno’. Efectivamente, los gobiernos, tanto municipales como autonómicos como a nivel nacional necesitan equipos de profesionales que les asesoren desde la ciencia, totalmente alejados de la influencia de unas siglas políticas que les marca la senda a seguir, tal y como sucede con Fernando Simón. Eso no es decente. Tampoco ético. A pesar de que luego, el propio Simón aparezca en otro programa ejerciendo de “chico bueno”.

Este rigor científico, por ejemplo, se tradujo en el hecho de que ya en mayo del año pasado recomendaron el uso generalizado de mascarillas, aunque aún no fuese muy popular. Con la llegada de la desescalada, advirtieron de las múltiples vías de transmisión del coronavirus, siempre de una manera fácil y divulgativa. Esta labor ha puesto encima de la mesa otro problema no menos importante: lanecesidad de la inversión en ciencia. Y lo expresa muy claramente el doctor Carballo: “Había que huir de la palabra gasto y hablar de inversión en salud”. No puedo estar más de acuerdo con él, porque paradójicamente invertir en ciencia es invertir en salud. Lo dije varias veces, y me reitero, hay que dar respuestas a los pacientes que se encuentran a la deriva porque la industria farmaceútica ya no encuentra soluciones a sus problemas. Eso sólo puede venir desde la inversión en ciencia. El Rey Felipe VI en la entrega de los Premios de Innovación y Diseño fue tajante al respecto: «Necesitamos aumentar los recursos destinados a investigar, que es el paso previo a la innovación basada en conocimiento. De esta manera podremos construir el futuro con bases mucho más sólidas». Dicho de otro modo, sin ciencia no hay futuro. Para nadie.

Este programa de televisión ha sido pionero, porque gracias a él se ha podido conocer la situación de los hospitales desde dentro, combatir el negacionismo con argumentos científicos, y frenar las fake-news. Como también ha señalado JAL, “Se ha prestigiado mucho lo que es el profesionalismo científico”. Por todas estas razones y otras muchas, al programa, y especialmente a este equipazo,  se le ha galardonado con el Premio de Periodismo Científico Concha García Campoy.

Nadie sabe cuándo acabará esto. Pero lo que sí tenemos claro es lo que no queremos que acabe la mesa científica. Aunque llegue el día que la pandemia de la Covid-19 sea historia. Qué sigan divulgando salud y ciencia. Por muchos años.

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50 millones envueltos en la sensatez y en el respeto

Fotografía: @AARPenEspanol

Ayer escuche en un programa de televisión al chef José Andrés en una entrevista cargada de moderación, sensatez, lógica y respeto. En este último año el chef mierense, ya casi norteamericano, ha repartido más de 50 millones de platos de comida en diferentes zonas del mundo; en sitios complicados, en dónde sólo habla el lenguaje de la guerra y de las armas, como Colombia, Guatemala, Indonesia, Líbano, Venezuela… o el mismísimo Estados Unidos.

Decía el chef que el reto de dar tantas comidas en tan poco tiempo en tantos lugares, teniendo que poniendo en marcha miles de restaurante ha sido una tarea más fácil de lo que parece porque ofrecer soluciones adecuadas en cada momento. Y eso sólo se puede lograr desde la sensatez, la moderación, y el respeto.

También afirmaba José Andrés –y lo comparto íntegramente-, que los grandes problemas que padecemos tienen soluciones muy sencillas. Comparto esta teoría porque muchas veces, el bosque no nos deja ver los árboles. Especialmente si la arboleda está rodeada de egoísmos, e intereses creados. Siempre debemos buscar la solución adecuada en cada momento. Los problemas son menos problemas si los analizamos desde la sensatez y el sentido común. Y para eso tiene que existir consenso y unidad entre las personas y entre las instituciones. La famosa frase de “unidos somos más fuertes” se cumple especialmente nos enfrentamos a situaciones de especial virulencia como el caso de la pandemia de la Covid-19.Como él dice “a situaciones de emergencias”, porque nadie se olvide que estamos viviendo una emergencia mundial.

Fotografía: @marca

En este sentido, el chef también reflexionó sobre otra cuestión que se ha desbordado desde que el virus voló desde Wuhan al resto del mundo: las famosas ‘colas del hambre’. Para él son un claro signo de que las políticas de alimentación no se toman en serio.  Y señalaba que si él fue capaz de dar 50 millones de comidas en un año, es muy fácil que un país aborde de verdad el tema del hambre y dé una solución a un tema social, que resulta tan trágico. Pero para ello exige una voluntad social a todos los niveles, un acercamiento y unidad, desde el convencimiento de dos teorías fundamentales: el pensamiento diferente no nos  debe separar, sirve para ver ópticas distintas del problema; y en una emergencia mundial como la actual, lo fundamental es estar al lado de las personas.

Como sociedad, si hemos sido capaces de sacar adelante varias vacunas en un tiempo récord, ¿por qué seguimos dejando en la cuneta a cientos de personas? Ayer José Andrés dio una lección a todos, sin distinciones ni diferencias. Una lección para aprender, porque en la vida se aprende siempre. De un chef o de un economista. Pero siempre. La cuestión es estar receptivos.

Os recomiendo que veáis la entrevista. No deja indiferente a nadie:

https://www.lasexta.com/programas/liarla-pardo/entrevistas/la-critica-del-chef-jose-andres-si-unos-cocineros-repartimos-millones-de-comidas-en-un-ano-que-no-podrian-hacer-los-gobiernos_20210314604e5d7bcc8eb700013bc73c.html

 

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Un año de cambios

Hoy hace un año que se reunía el Consejo de Ministros en sesión extraordinaria para decretar el Estado de Alarma ante el estallido de la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @EconomíaED_

Y aquel día todo cambió en nuestras vidas y en nuestro entorno. Nos dimos cuenta que éramos tremendamente vulnerables, que podíamos fracasar y caer. Incluso entonces dudamos si éramos capaces de levantarnos… Percibimos nuestra fragilidad. Dijimos adiós a los abrazos, a las tardes de cafés en las terrazas, a las escapadas de fines de semana, a las salidas de cena con amigos… a los paseos vespertinos con nuestras parejas. Sin querer, como una caricia helada, nos enfrentamos a un eterno carrusel de despedidas de los nuestros, en donde no podíamos decir adiós. Y otros, de uniforme o con batas y EPIs desde la UCIs,  lo hacían por nosotros. Una tragedia de dimensiones estratosféricas. Desafiábamos al futuro sin hoja de ruta. Tocaba readaptarse a pasos agigantados. Evolucionaba todo vertiginosamente. Nadie sabía qué hacer, ni cómo, ni dónde, ni cuándo, ni por qué. Únicamente salir a las 8 de la tarde a aplaudir a los balcones. Sabíamos quien sí y quién no. Percibíamos quien vestía mono y a diario estaba en el lío y quien seguía con su ropa de lujo sentado en su sofá mirando a las musarañas.

Fotografía: @EconomíaED_

Nuestros seres queridos se seguían yendo en soledad. En silencio. Sin alternativa farmacológica. Nuestro tejido productivo caía estrepitosamente porque estábamos caminando con un solo pie, y los ojos vendados, al borde del precipicio. Cada vez había más señales de alarma. El abismo estaba más cerca. Nunca salía el sol. Las lágrimas, el dolor, la rabia, la impotencia, las preguntas y la incertidumbre lo inundaban todo. No había futuro. El presente no existía.

En ese instante de zozobra, de desesperación y de dolor, una fuerza centrífuga de esperanza y de ánimo nos unió a toda la sociedad española, estrechando los lazos con el resto de sociedades europeas y mundiales. Esa fuerza se llama solidaridad, que vino acompañada de la tecnología y la innovación. De repente, nos conectamos entre nosotros, y la soledad empezó a ser menos soledad. Fruto de esta inflexión llegaron las sinergias a todos los niveles. Nos dijimos a nosotros mismos, como un grito de guerra, que nadie podía devolver la vida a la que se habían marchado y a los que se iban a diario, pero que como sociedad teníamos que parar esta sangría.

Fotografía: @bbcmundo58

Empezamos a dar lo mejor de nosotros mismos, nos reinventamos; floreció la solidaridad, y el apoyo mutuos. Las empresas se reinventaron. La ciencia dio un paso gigantesco hacía adelante. Era la gran esperanza. Hoy, un año más tarde,  tenemos ya aprobadas por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento, tres vacunas que se están poniendo a la población española.

Nadie podrá devolver la vida a los que marcharon. Será difícil revertir el daño económico, social, y político. Pero en este último año, los españoles hemos demostrado que somos un gran país, y que no nos amilana un virus como la Covid-19. Hemos de aprender la lección, especialmente los “tontos de turno” que a diario la lían parda en la calle, en pisos particulares o en bares. Esta pandemia no ha terminado, ni a los que se abrazan a teorías estúpidas y huecas. Tenemos que seguir siendo responsables. Además de las vacunas del coronavirus, es imprescindible que todos, sin excepciones, nos pongamos otra no menos importante: la vacuna de la responsabilidad, la sensatez, la moderación y el compromiso como país. Muchos ya la hemos puesto, y los efectos están ahí. Sin embargo, hay un porcentaje de impresentables que no. Son un tumor para la sociedad. Peor que la Covid-19. Mucho peor.

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Lo que no se entiende, no se entiende

Resulta cuando menos curioso, por llamarlo delicadamente, la cantidad de estupideces que pueden llegar a parir desde el Ministerio de Sanidad. Todo el mundo está ya en modo Semana Santa. Ahora Darias y sus muchachos nos salen con una propuesta insostenible, y digo insostenible porque lo que no se entiende, no se entiende, y además es imposible.

Fotografía: @redaccionmedica

Darias nos ilumina con otra de esas ideas brillantes que paraliza el aliento. No se le ocurre otra magnífica idea que proponer que en Semana Santa haya un cierre perimetral de todas las Comunidades Autónomas, a excepción de Canarias y Baleares. Pero no contentos con eso, la estupidez la han rubricado anunciando que las fronteras no las van a cerrar y los aeropuertos tampoco. O sea, dicho en cristiano, un ciudadano de Aragón no se podrá desplazar a Jaén a ver a sus padres, ni un de Toledo podrá viajar a Valladolid, ni uno de Burgos podrá ir a Ourense.ñ, aunque en todos los casos sea para ver a sus padres o a familiares próximos. Eso sí, podremos viajar a Londres, a Italia o a Hong-Kong con total libertad y cualquier ciudadano del mundo podrá viajar a España con total naturalidad. Habemus caos. Otra patochada versus Sanchez & Darias. ¿Serán conscientes de que en la actualidad más de un 70% de los positivos son casos de la cepa brasileña y británica? ¿Sabrán que hay comunidades, como Asturias, que la mayor parte de sus casos son de las cepas? De nuevo, el caos, de nuevo, el desastre. Una nueva demostración del desastre manifiesto que es ese ministerio. Ni Illá ni Darias ni Fernando Simón. Ni el que asó la manteca.

Fotografía: @rtve

Una vez más vuelven a liarla. Nos vuelven a demostrar que no saben gestionar, que no tienen plan, no saben lo que hacen, no hay rumbo, no hay respeto, no hay nada de nada. Por no haber no hay ni siquiera un general que mande las tropas. Hay que recordarle a Pedro Sánchez que hace ya muchos meses que nuestros a sanitarios pidieron que un general se pusiera al frente de las tropas porque “estábamos en un Guerra y no podía haber 17 generales al mando de las tropas”. Pero Sanchez ni ve ni oye. Prefiere seguir tocando el arpa y no se da cuenta que el agujero cada vez es mayor Tiene al enemigo dentro de casa. Aunque lleve coleta. O Moño.

Fotografía: @expansioncom

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Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en los

recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

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¡Felicidades, Graham Bell!

Este último fin de semana se han cumplido 145 años desde que el  científico, inventor y logopeda británico Alexander Graham Bell patentó el teléfono.

Fotografía: @biography

Estoy completamente seguro que entonces el científico inglés reconvertido en norteamericano, no tenía ni la más remota idea de la repercusión que siglo y medio después iba a significar aquella patente. Una revolución tecnológica y digital en toda regla.

Casi dos siglos después de aquella patente, ha quedado más de manifiesto que nunca que el teléfono se ha convertido en un instrumento más que inseparable del individuo y en su mejor canal de comunicación. El teléfono es inseparable con el individuo y, poco a poco, se ha transformado en una herramienta esencial, a través de la cual somos capaces de gestionar nuestro día a día a nivel personal y profesional.

Fotografía: @WikipediaES

Sin el teléfono, hoy día no somos nada; prácticamente lo necesitamos para todo. Curiosamente para lo que menos se usa es para que lo que Graham Bell lo patentó en el año 1876. Hoy lo utilizamos para estar al día de la actualidad, para comunicarnos a través de correo electrónico, o para acceder a nuestros perfiles sociales. También para gestionar nuestra economía y ahora también para comprar. El teléfono se ha transformado en nuestro inseparable compañero, con el cual hacemos una simbiosis en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Sin él nos sentimos desvalidos, huérfanos y más pobres.

Hace años cuando adquirí mi primer iphone, un buen amigo mío que en estas lindes me lleva unos cuántos años de ventaja me comentó que con ese nuevo aparato que acababa de adquirir, si era capaz de aprovechar todas sus posibilidades, no iba a necesitar utilizar ningún ordenador. Después de varios años, el tiempo le ha dado la razón. No cabe ninguna duda que un teléfono de alta generación es una puerta inmensa abierta a un mundo de posibilidades tremendas. ¿Dónde quedaron aquellos teléfonos móviles, por ejemplo, que llevaban incorporada una antena y pesaban hasta un par de kilos?

Fotografía: @WikipediaES

La innovación, la tecnología han llegado a nuestras vidas para quedarse. No podemos ser inconscientes, dándoles la espalda. Hay que subirse a estos trenes, y aprovechar todas las oportunidades que la vida nos plantea, porque nos resultan absolutamente necesarias e imprescindibles. ¿Quién le iba a decir a nuestras generaciones pasadas que a través de un teléfono móvil íbamos a poder hacer la compra del mes, pagar un recibo de nuestra hipoteca, o comprar unas entradas para ir al cine? Dice una prima mía ya entrada en años que eso brujería. Simplemente es tecnología. Es innovación. Es la evolución natural de la vida a la que agarrarse.

Estoy convencido que Graham Bell jamás se imaginaria lo que iba a significar aquella patente muchísimos años después de que él lo patentara. La Humanidad está cincelada por grandes hombres y mujeres que, como él, han sido útiles y han aportado sus conocimientos y su experiencia en favor de la sociedad. No cabe ninguna duda, que patentar el teléfono fue un hito en la historia de la tecnología y del desarrollo e implantación de la innovación. Nadie puede quedarse atrás de esta revolución tecnológica a todos los niveles.

Alguien se imagina que hubiera sido de la sociedad española si durante el confinamiento de la pandemia de la Covid19 no hubiéramos tenido teléfonos con acceso a tecnología que nos posibilitara opciones de comunicación y contacto con los nuestros, aunque estuvieran a miles de kilómetros de distancia. ¿un caos, verdad?

Fotografía: @elmundo

El teléfono es insustituible. Es la puerta a un universo de posibilidades sin final. Un universo al que nuestras generaciones pasadas no han tenido acceso, y las futuras se están subiendo a una velocidad de vértigo. Aunque a nosotros nos maree el hecho de pensar que chavales de 10 ó 12 años hacen uso de los teléfonos con mejor habilidad que nosotros mismos. Es el presente que mira al futuro. Aunque tengamos que vigilarlo de cerca para evitar errores y, sobre todo, fracasos personales. Pero si el presente es prometedor. El futuro más y mejor. Todo gracias a Graham Bell. Quién lo diría, ¿verdad?

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No toca

Fotografía: @larazon_es

Estos días estamos asistiendo a un debate estúpido, a polémicas innecesarias, a discusiones bizantinas en torno al tan manoseado 8M.  Dimes y diretes perfectamente articulados por aquellos que sustentando a Sánchez en el Gobierno, echan gasolina al fuego cada día y encienden la mecha de la desestabilización, y la anarquía en la mesa del Consejo de Ministros. Ya han asaltados los cielos del Palacio de La Moncloa, y lo demás les importa un bledo, por no decir un comino.

Me parece muy acertada la decisión del delegado del Gobierno en Madrid, y ésta debería haber sido la tónica en el resto de comunidades. Pero da la sensación que si el 8M no salimos a la calle y no reivindicamos el papel de nuestras mujeres en la sociedad no somos demócratas ni estamos a la altura. Fariseísmo en estado puro. Hay que ser serios y consecuentes con nosotros mismos. Los derechos de las mujeres –igual q           ue los derechos de los hombres, que nadie se llame a engaño-, hay que defenderlos los trescientos sesenta y cinco días al año, no sólo un día. Pero está comprobado que si el 8M no salimos a la calle, al precio que sea, no somos referentes de democracia y de modernidad. Vaya gilipollez.

Fotografía: @diariolaopinion

Sin embargo, este año no toca. Hay que ser prudentes y responsables. Toca activar las máximas dosis de sensatez, respeto y compromiso en todos los ámbitos para no caer en los errores que se tropezó en Navidad. Las consecuencias de una eclosión multitudinaria de contagios a causa de manifestaciones las pagaríamos la sociedad en global, y a los profesionales sanitarios en particular; y éstos son peajes que como nación no podemos permitirnos el lujo de pagar.

Por esta razón es el momento de la responsabilidad como sociedad. Tenemos que alejarnos de los voceros que están buscando la polémica gratuita y las barricadas desde la moqueta. La sociedad tenemos que demostrar nuestra madurez y, como diría mi madre, ponerlos «a los pies de los caballos», y atender a las voces que, desde la moderación, la profesionalidad y la prudencia, hablan con sensatez y respeto. Basta ya de tonterías con tal de ocupar un titular en un periódico o en twitter.

Fotografía: @sevilla

Me parece una desvergüenza absoluta y una falta de respeto a los sanitarios, y a todos los españoles que, de una forma u otra se han visto afectados por la pandemia de la Covid, el que determinados colectivos feministas hayan presentado recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ante la prohibición del delegado del Madrid. Son tribus urbanas que necesitan su autoafirmación reivindicativa en la calle para subsistir; lógicamente, alimentadas por Iglesias, Echenique, Montero, Vera, y compañía. ¡Qué tropa! Sólo espero que el TSJ demore al máximo su resolución. Una falta de respeto y una desvergüenza mayúscula.

Está comprobado. Los demócratas no necesitamos arriesgar nuestra vida, y las de los demás para reivindicar los derechos de las mujeres. Por eso, los moderados, los sensatos, los prudentes, el lunes reivindicaremos el papel de nuestras mujeres, de nuestras madres, de nuestras hermanas, de nuestras hijas… desde nuestras redes sociales. Desde casa. Sin aspavientos. Los datos epidemiológicos mandan. Pero otra tropa que va al más puro estilo kamikaze necesita la polémica para subsistir y alimentar los demonios y bilis que llevan dentro. Otra medalla en la hoja de servicios de esa banda que no tienen calificativos. Yo lo dijeron hace más de dos mil años. Y claro que se les conoce por sus obras. Y éstas dan mucha antipatía. Y también mucha vergüenza.

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El criminal y la novela negra

“Primero era un grito solo en mitad de la noche

y después más gritos y más gritos

y después un silencio…”

Ernesto Cardenal

 

Fotografía: @elEconomistaes

Hace años me decía un prestigioso forense español que en España sólo vende lo rosa y lo negro.  Y no iba desencaminado porque el auge que tiene la novela negra en la actualidad es tremendo.

El cainita que mata a su hermano siempre ha despertado especial atracción y curiosidad del por qué de su comportamiento.  Ello siempre quedó reflejado en la novela negra, escenario perfecto para la representación teatral, pero real a la vez, de las pasiones y sinrazones más oscuras del ser humano.

Al describir un criminal conviene realizar con una extraordinaria precisión todos sus rasgos psico biográficos.  Ello permitirá al lector conocer cómo era y quién era el sujeto en cuestión.

Es importante conocer nuestra historia más reciente y más pretérita, pero resultaría inacabada si desconociéramos la historia del crimen y del criminal, de cómo es nuestra sociedad asesina, de nuestras ofrendas y nuestros demonios tan maravillosamente reflejados en la novela negra.  La irrupción de los psicópatas criminales en este género no deja de resultar soberanamente seductor a la vez que morboso.

Fotografía: @zendalibros

Conviene, pues, utilizar una prosa ágil y fácil, alejada por completo de barroquismos y riquezas que no nos llevarán a ninguna parte.  En la novela negra es de gran interés acercar los criminales al lector, y hacerlo con ternura y facilidad, describiendo sus vidas y sus historias personales.  Sólo así llegaremos a conocer y a valorar psicopatológicamente sus conductas y el por qué de sus actos.

Por ello, en la novela negra es importante que predominen criterios científicos y psiquiátricos.  Dentro y fuera de este género literario, conviene acercarse al crimen de forma científica, cargada de humanismo no para castigar, sino para prevenir.  Ello nos llevará a entender que el crimen, la agresividad y la violencia están en la propia esencia del hombre y de sus demonios.  Luis Rojas Marcos señala que el hombre necesita la agresividad para vivir.  La novela negra no puede ni debe escapar a esta realidad.

Cualquier obra de este género que sea de calidad debe reunir, entre sus ingredientes imprescindibles, la intriga como motor de la historia.  Se va del quién al cómo.  Se debe arrastrar al lector, de la mano, página a página, hasta el desenlace final.  Sin respiro.  La acción es imprescindible.  Según se desmenuza la historia, la acción trepidante debe conducirnos inexorablemente a resolver los enigmas y rompecabezas hasta desentrañar el caso.

Fotografía: @YoutubeEspanol

Como acabamos de ver, el crimen siempre está presente; es decir, en la novela siempre se dibujan las cloacas del planeta con su indigencia, con toda su paupérrima existencia y su atormentada vida.  En este sentido, la psicología de los personajes, especialmente de sus protagonistas, es vital a la hora de contar una buena historia negra.

Dentro y fuera de nuestras fronteras no carecemos de héroes.  Al contrario.  Petra Delicado (Alicia Giménez-Bartlett), Carvalho (Manuel Vázquez Montalbán), Kurt Wallander  (Henning Mankell), Guido Brunetti (Donna Leon), Martina de Santo (Juan Bolea), Kay Scarpetta (Patricia Cornwell), y otros cuya lista seria interminable, son una pequeña representación de los protagonistas esenciales de este género tan apasionante como seductor que es la novela negra.

Fotografía: @voz_populi

Detrás de todos y de cada uno de estos investigadores siempre nos encontraremos con una caterva de psicópatas, sociópatas y criminales que pueblan la sociedad de nuestros días.  Una interesante muestra de limitadores cuyas variantes son interminables.  En cualquier novela negra, el lector puede tropezarse con asesinos apasionados, psicópatas en serie, paranoides en masa, locos homicidas, drogadictos en busca de nuevas dosis y depredadores que incluso ni ellos mismos conocen la razón de su violencia, pero sí sienten una extraña necesidad de matar.  Se trata de seres marginales que llevados al papel se convierten en héroes.

En cualquier obra de este género se debe analizar con meticulosidad extrema todos los aspectos criminales, los métodos de matar y los modus operandi, las coincidencias y las similitudes, las diferencias y las controversias que arrastrarán al lector de forma solapada hasta la atracción total de los personas y, por ende, de la trama.  Para ello utilizaremos unos diálogos precisos y técnicos, sin olvidar que cada personaje tiene su jerga particular.

La novela negra es esencialmente urbana, social y realista por los ambientes en que se mueve  y por la galería de personas ya enunciados que suelen poblarla.  Y este reflejo social es una manifestación viva de lo a diario acontece en nuestras ciudades.  El crimen está ahí, a la vuelta de la esquina.  En nuestros ambientes cotidianos es fácil tropezarnos con sujetos enajenados que han perdido la propiedad de sus actos y, por ende, se convierten en enfermos mentales.  Como tales la sociedad está obligada a tratarlos.  No son seres extraños, marginados, posesos o malditos, aunque sí pueden ser criminales.  La novela negra es el mejor teatro para poner en escena a estos seres que, despojados de todo prejuicio, son capaces de cometer los crímenes más horrendos que jamás pudiéramos imaginar.

El único modo que tiene el ser humano de evitar su degradación y, por consiguiente, su destrucción es recuperar la libertad como valor central de su existencia.  Quizás este planteamiento resulte demasiado utópico, pero considero que ha llegado el momento de liberar al sujeto de ese cúmulo de valores que alimentan la esclavitud.  Ello recuperará al ser humano y le ascenderá a los niveles más altos de desarrollo personal, y lo alejará del crimen.

Fotografía: @elconfidencial

Sin embargo, el criminal, disfrazado de psicópata, de asesino en serie o de violador, es imprescindible para que la novela negra continúe emergiendo con la calidad e impronta que lo hace actualmente.  Caín es imprescindible en nuestras ciudades.  El mal está dentro de nosotros y, sin socializar la agresividad, el hombre nunca podrá ser libre.

La novela negra no existiría.

La novela negra es la verdad.  En sus historias, desgarradas y animadas, lo que se busca a toda costa es sacar a la luz la verdad de sus protagonistas.  La verdad del cainita de turno.

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La investigación, prioridad en las enfermedades raras

Fotografía: Federación Española de Epilepsia

Hoy se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un día especial para visibilizar a colectivos de pacientes que habitualmente son invisibles. Se enfrentan a enfermedades muy complejas, muchas veces incurables, con tratamientos básicos, y sobre todo, en dónde la investigación resulta más que necesaria e imprescindible.

Y es aquí y hoy cuando debemos poner cifras sobre el mantel, especialmente para que el ministro del ramo, entre otros, deje de vender tonterias en los platós de televisión. Tiene que comprometerse de una vez por todas con las asociaciones de pacientes sin diferencias y conceda recursos suficientes para que nuestra magnifica cartera de investigadores sigan trabajando excelentemente, y continúen esa carrera contra reloj, ofreciendo respuestas donde ahora solo hay desesperanza y dolor.

Un paciente con una enfermedad rara espera una media de cuatro años hasta obtener un diagnóstico y en el 20% de los casos transcurren diez o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado.

Mientras se demora este tiempo de diagnóstico, en casi un 30% de los casos, el paciente no recibe ningún apoyo ni tratamiento; un 20% ha recibido algún tratamiento inadecuado; y en más de un 31% de los casos su enfermedad se ha agravado.  Esto como sociedad no nos lo permitir. Es intolerable porque esto sólo tiene un único caldo de cultivo de culpabilidad: la falta de financiación a los equipos de investigación.

Como nación es fundamental que demos un paso firme adelante, y apostemos por la investigación. Lo he dicho ya varias veces, y me reitero. Y me reiteraré hasta que no se consiga. Pero resulta absolutamente necesario una apuesta global por la investigación; una apuesta conjunta desde las diferentes las diferentes administraciones públicas y desde la iniciativa privada. Pero hay que dar ese paso ya, al margen de cualquier otro condicionamiento, dejando al lado las tonterías que los astronautas reconvertidos en ministros van soltando por los platós de televisión.

Los enfermos no pueden esperar. Dependen en muchas ocasiones de la investigación  porque la industria farmacéutica ya no les da alternativas, ya no les ofrece soluciones. Por tanto, la ciencia tiene que ofrecerles una respuesta, y cómo país tenemos que darles esa réplica. No cabe que nos pongamos de lado, ni nos envolvamos en la bandera de las escusas absurdas ni estúpidas. Existen casi un centenar de enfermedades raras con sus peculiaridades y todos condicionantes particulares que, en muchas ocasiones, son menores. Urge por tanto ponernos las pilas hoy, por las enfermedades raras y por cualquier otra enfermedad crónica cuya solución pasa en reiteradas ocasiones por la investigación. Por tanto, dejémonos de sandeces y solucionemos aquello que realmente es urgente. Demos calidad de vida a quienes hoy son invisibles y necesitan más que nunca del Estado. No entienden cómo quiénes tendrían que dar respuestas a sus problemas, se dedican a tirarse migas de pan y a enviarse mensajes tipos de colegiales quinceañeros. Patético.

 

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Inmunizados

Hace ya más de un año que estamos sumergidos en una pandemia mundial de dimensiones gigantescas. La COVID19 ha descolocado todas las expectativas que cualquier individuo y, por consiguiente, cualquier país podrá imaginar. Desde el día que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia a nivel mundial la cifra de fallecidos en España ha sido estratosférica: cifras que hielan la sangre a cualquiera

Desde un punto de vista sociológico es grave, pero desde un punto de vista humano resulta dramático, y nos lleva a otra reflexión: estamos la desafección que poco a poco está afectando la sociedad con respecto a la pandemia. ¿La consecuencia de todo esto? Cada vez más fiestas ilegales, más incumplimiento de la normativa vigente y, sobre todo, la proliferación de los negacionistas. O sea, una vuelta de tuerca al sistema sanitario. Un bucle cuyas consecuencias las pagan los de siempre: los que deberían estar en condiciones pluscuamperfectas de medios humanos, materiales y económicos para hacer frente a la pandemia. Pero la realidad es muy diferente.

Ayer la Incidencia Acumulada en España se sitúo en 10.829 casos pasay 337 personas fallecidas. Y estas cifras de fallecidos equivalen a la capacidad de un Airbus. ¿Nos imaginamos que a diario se estrellase en España un Airbus y murieran todos sus ocupantes? ¿Sería una hecatombe, verdad? No habría informativos, ni programas especiales para darle cobertura. La redes sociales explotarían dé información y etiquetas. Sin embargo, hoy y ahora, los más de trescientos españoles que fallecidos entre hospitales, sus domicilios y residencia de tercera edad pasan completamente desapercibidos. Nos da exactamente lo mismo. Mientras la cifra no disminuye diariamente de trescientos fallecidos no nos afecta absolutamente nada. Da la sensación que nos hemos inmunizado a las cifras de fallecidos de españoles a causa de Covid.

Fotografía: @eswikipedia

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En el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Fotografía: @elCorreoWeb

Un día para reflexionar muy severamente sobre algunas cuestiones. Estoy cansado, fatigado más bien, de ver que estos “días mundiales” se utilicen de forma torticera y malintencionada. Sirven para darnos golpes de pecho, y para que salgamos en estación de penitencia, y hasta nos canten saetas desde los balcones, por aquello de que somos los mejores del mundo, y defendemos lo indefendible. Pero lo somos hoy, y apostamos por la visibilidad de la mujer en la ciencia hoy. Pero, ¿y mañana? ¿y pasado? ¿y dentro de 20 días? Ya nadie se acordará de ellas. En mi tierra y en cualquier hogar decente sólo tiene un nombre; oportunismo. En cierto chalé de Galapagar quizás lo llamen de otra forma. Acostumbrados nos tienen a sus ridiculeces populistas.

El brote de la pandemia por COVID19 ha demostrado claramente el papel crucial de las científicas en los diferentes frentes en la lucha contra la pandemia, desde los avances en el conocimiento del virus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID19 y las vacunas contra el virus. A la vez, la pandemia ha tenido un impacto negativo muy significativo en las mujeres científicas. Ha afectado especialmente a las que se encontraban al comienzo de sus estudios, de sus carreras; lo que ha contribuido a que se ensanche la brecha de género existente en la ciencia.

Esta contextualización me lleva a otro estadio. La importancia de la ciencia en nuestro entorno, en nuestro día a día. El otro día, en este mismo espacio, ponía en valor unas palabras acertadísimas el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid, que en un programa de televisión hacía un  canto a la ciencia, y pedía un pacto por la ciencia y la investigación. Cualquier excusa es buena para dar un paso adelante y apostar por la ciencia y la investigación. Cualquier país tiene que apostar por la ciencia y la investigación como polo de desarrollo y riqueza del país, más allá de otros condicionamientos y circunstancias, pero sobre todo por responsabilidad social. Lo he dicho varias veces, y me reitero: los enfermos crónicos no entienden de cuitas políticas ni económicas. Quieren respuestas, especialmente cuando la industria farmacéutica ya les da la espalda y no les ofrece ninguna respuesta válida.  Como Estado, como país, tenemos que darles una respuesta eficaz, rápida, ágil y contundente. (ahora que algunos manchan tanto esta palabra al pronunciarla en sus bocas mugrientas). Y esto sólo puede venir de la mano de la ciencia.

Fotografía: @LaVanguardia

Ahora nos vienen contando que Pedro Duque, el que colgó el traje de astronauta para ponerse el de ministro sin saber muy bien cómo ponérselo ni a que “luna” viajar con él puesto, parece ser que ha firmado un Pacto por la Ciencia y la Innovación, pero, para no variar, han vuelto a meter la pata. Ante un pacto de estas características al que se han sumado más de sesenta entidades, como Gobierno no puedes soltar perlas cargadas de roña. Un ministro, con la que está cayendo, ante un documento de estas características, no puede decir que este pacto “es un acto de solidaridad con las generaciones venideras”. Estas palabras son indecentes.

No quiero ahondar en chismes absurdos, ni propagandas baratas para satisfacción de cierta ministra, pero voy a insistir más que cualquier día es importante para reivindicar el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Por supuesto, cualquier día es válido para tener presentes a los enfermos crónicos y sus problemas, un colectivo social (en sus mayoría dependientes y grandes dependientes), muy frágiles desde un punto de vista social, económico, cultural, y, a veces, hasta familiar. Vuelvo al principio de la película, como Estado tenemos una responsabilidad contraída con ellos. Responsabilidad que en muchas ocasiones vendrá de la mano de grandes científicas como Margarita del Val, María Blasco, o la ya fallecida, la grandísima bióloga Magarita Salas. Hoy es día. Pero también lo son los restantes 364 días. No perdamos esta perspectiva. Cuidado.

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Hablando de ciencia…

Vi ayer en un programa de televisión a Mariano Barbacid, y escucharle es todo un bálsamo a la esperanza, al optimismo, pero también al realismo más crudo.

Mariano Barbacid ha sido muchas cosas, pero si por algo destaca es por una carrera fulgurante para ganar la carrera al cáncer y para encontrar respuestas a través de la investigación y de la ciencia. Y ayer precisamente fue rotundo y claro y pidió que confiaba que de esta pandemia los políticos sacarán la conclusión que la inversión en ciencia y en investigación hay que aumentarla. Una verdad absoluta y rotunda. Pero lo dijo sin inmutarse y sin levantar la voz. Al contrario, de forma cordial y amable.

Y no le faltaba razón al bioquímico madrileño porque la apuesta global por la ciencia y la investigación es necesaria. Imprescindible más bien. Lo he dicho infinidad de veces, y me reitero. La investigación, la ciencia es la única respuesta que les queda a los enfermos crónicos cuando la industria farmacéutica ya no ofrece respuestas válidas. Por eso como país tenemos que dar un paso contundente hacía adelante en favor de la investigación y de la ciencia. La pandemia de la #Covid19 nos ha dejado al descubierto nuestras carencias, que no podemos permitirnos el lujo de mantener vivas mucho tiempo.

Investigación y ciencia tienen que ir inexorablemente de la mano de la tecnología. Un país que apuesta por la ciencia y la investigación, es un país tecnológicamente robusto y con un túpido manto de profesionales cualificados que trabajan por sus ciudadanos y sus necesidades.

España es un país rico en grupos de investigación que hacen un gran esfuerzo por sacar adelante sus proyectos con unos recursos ridiculizan. Creo que ha llegado el momento de que nos olvidemos de fobias, filias, y siglas y pensemos en global, especialmente cómo podemos lograr un país mejor. Ya lo dijo Fleming: «El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque bien analizados, pueden conducir al éxito. Y para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea».

Por eso es tan imprescindible la investigación, porque aunque sea a pequeños pasos hay que recorrer ei camino cuánto antes. La sociedad no puede esperar. Los enfermos crónicos menos todavía.

 

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En el Día Mundial del Cáncer

Hoy se celebra el Dia Mundial del Cáncer, una fecha que muy pronto nos sensibiliza porque la palabra «cáncer» nos sobrecoge por sí misma, y nos hace más sensibles y más humanos si cabe.

Fotografía: http://www.alibir.org

En esta edición, la apuesta es evidente, y si siempre la palabra es la misma, en este año, la palabra clave vuelve a tener más fuerza que nunca, y vuelve a estallarnos en nuestros oídos y en nuestra cabeza con más rotundidad que nunca: investigación.

Sí, ésa es la clave. La investigación. A lo largo del año del 2020 hemos comprobado hasta qué punto el hombre es vulnerable y sin darse cuenta, pueden sucumbir todas sus estructuras sociales: una ciudad, un país, e incluso un continente… fruto de una pandemia devastadora, cruel, imparable y, sobretodo, totalmente desconocida. Y es en este momento cuando nos hemos dado cuenta de nuestra vulnerabilidad y de nuestra fragilidad, porque todo se nos pone patas arriba y se nos caen todos los argumentos como se escurre el agua entre los dedos.

Habría mucho que decir acerca de la gestión de esta pandemia. Ya he escrito al respecto aquí, y lo volveré a hacer. Pero hoy no toca, que decía alguno. Lo cierto es que todos, en una medida u otra, nos hemos reinventado para adaptarnos a esta nueva realidad, priorizando, por encima de todo, que nuestro entorno más próximo, y también más lejano, se encuentre bien e inmunizado ante el virus, porque todos, en un elevadísimo porcentaje, nos hemos visto sacudidos por esta pandemia.

Y es en este momento, cuando la comunidad científica y sanitaria se están dejando la piel, el alma y hasta la vida por encontrar respuestas válidas y contundentes con más prontitud que el virus pueda hacer de las suyas y mostrar la peor de sus fauces. Es en ese preciso instante, cuando ese colosal ejército de héroes y heroínas anónimos han levantado la voz reclamando más espacio y tiempo, repleto hasta arriba de medios económicos, materiales y humanos, para otro colectivo inmenso: los pacientes crónicos. Los grandes olvidados de la pandemia del Covid.

Entiendo perfectamente que ante una pandemia de estas características, las prioridades son las que son, pero resulta totalmente inaceptable que se deje a este colectivo a la deriva como un cayuco a la merced de las aguas del Mar Mediterráneo.

Un paciente, sea de la patología que sea, siempre demanda una respuesta, especialmente si se ve acechado por una enfermedad a la que, desgraciadamente, la industria farmacéutica ya no tiene réplica para él, y se ve a merced de la investigación. Por esta razón, la apuesta por la investigación es imprescindible, tanto desde el sector público como desde el privado; es más, las alianzas público privadas en la investigación han dado buenos resultados. Cualquier ecuación puede ser válida porque los pacientes crónicos quieren respuestas, y necesitas soluciones eficaces, y quieren alejarse de cualquier batallita estéril con ingredientes de intereses creados.

En el centro de este colectivo de pacientes crónicos, se encuentran los enfermos oncológicos que, como los demás, pelean a diario –desde casa o desde el hospital-, con el apoyo inquebrantable de sus familias y de sus equipos médicos y de enfermería. Todos, en mayor o menor medida, más cerca o más lejano, hemos conocido a alguien que ha recibido el arpón del cáncer, y todos somos conscientes de lo difícil que es ganar esta batalla, pero a la vez, sabemos que la voluntad por ganar “la guerra” es más fuerte que cualquier otra voluntad.

Según Naciones Unidas, «El cáncer de mama se ha convertido en el más común a nivel mundial, sobrepasando al de pulmón, que durante más de 20 años fue el más extendido y mortal.  El año pasado se diagnosticaron en el mundo más de 19 millones de casos de cáncer y diez millones más perecieron. Los datos indican que el 20% de la población padece algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. La enfermedad es la segunda causa de muerte».

Estos datos son suficientes para hacernos parar en seco, detenernos, y pensar qué estamos haciendo bien y en qué estamos fracasando. Es evidente, que depende de la globalización, dado que según la Organización Mundial de la Salud,  «la tardanza y falta de acceso a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, se han agudizado durante la pandemia de COVID-19». Éste es el ejemplo más evidente de lo que vulgarmente llamamos países ricos y países pobres.

Fotografía: @20m

Pero volvamos al tema que nos ocupa. En España, junto a la palabra cáncer, se unen dos nombres que están estrechamente unidos, y que no se sabe muy bien en dónde empieza esa fusión que no tiene final. Me refiero a la bióloga Maria Blasco y el CNIO, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Dos nombres intrínsecamente unidos, porque la bióloga que dirige el mayor, y mejor, centro en investigaciones oncológicas que tenemos en España, son un único ente que, como decía antes, se está dejando la piel y el alma por ganar la batalla al cáncer. Sus equipos multidisciplinares de investigación están trabajando en diferentes campos para dar una respuesta contundente a las enfermedades oncológicas.

El pasado mes de septiembre María Blasco dijo: “No debemos olvidar que la solución a los grandes retos pasa por la investigación”. Una llamada más que evidente a la investigación, porque un país sin una apuesta firme por la investigación, es un país mucho más pobre y con muchos menos recursos.

Fotografía: @CNIOStopCancer

La investigación crea riqueza, más allá de la obligación que tenemos de dar respuesta al colectivo de pacientes crónicos. Urge, por tanto, un gran pacto nacional por la ciencia, en el que no sólo esté la comunidad científica y las diferentes administraciones públicas, sino que debería estar también el sector privado. Apostar por la ciencia es apostar por la vida y por la riqueza, y por una sociedad más justa y más humana. La consejera de Sanidad de Castilla y León ha manifestado que “hay que apostar por la investigación, no solo biomédica, también en lo digital y en organización del sistema”. Es la voz de un médico reconvertido a político que ha visto cómo desde la esfera política el prisma de la esfera sanitaria y científica se ven con otros ojos. Por cierto, comparto íntegramente sus palabras, porque apostar por la investigar, es generar riqueza, crear empleo… Lo que ahora algunos manosean tanto esa expresión de “hacer país”. Pues eso. Pero decentemente, claro. No como ellos.

Hoy es el Día Mundial del Cáncer. Es el momento de reivindicarel papel que juegan las familias en el trámite de la enfermedad, sea leve, crónica, o del tipo que sea. Un papel silencioso, imprescindible, invisible y absolutamente necesario. Pero no sólo en los enfermos oncológicos, que por supuesto, es tan necesario, sino en todo tipo de enfermedades sin distinciones de ninguna clase.  Las familias son un bastión absolutamente indispensable y que requiere todo el cariño, respeto, admiración y comprensión.  Un enfermo sin su familia es un ser desvalido y perdido. La familia es la piedra angular en el proceso de la enfermedad, sea la que sea.

Quiero que mis líneas finales sean para Elsa. Elsa es Elsa. Quiero que sirvan para enviarle mi respeto, comprensión y cariño. De repente su vida se ha puesto patas arriba. Ella, que se comía el mundo a bocados, y que cruzaba a nado el Atlántico para volver a España saltando de nube en nube, de repente, ¡zas!, todo se ha descompuesto. Ella, aún no lo sabe, porque no se ha dado cuenta pero desde hace varias semanas cada día viste una capa, en la que se lee “Superheroína”. Cree que está en medio de una tormenta torrencial, y está perdida en el bosque… pero no se da cuenta de aquello que dijo en su día el malogrado Manolo Preciado: «Mañana saldrá el sol». Y ya lo creo que saldrá el sol… porque ella ya forma parte de esa legión de héroes y heroínas anónimos que, a diario, luchan para ayudar a los suyos para ganar batallas como el cáncer, cualquier enfermedad crónica o, como en el caso de Elsa, un cóctel de la edad y la Covid.  Elsa es valiente y fuerte, aunque ella no lo crea. Y puede con esta situación y con mil más., porque ha peleado en batallas para aburrir, y todas las ha ganado. Sólo necesita, como otras muchas familias, un buena pócima de nuestro cariño, comprensión y apoyo. Ahí te va. Ahí os va. Hoy y siempre. Ella es muy valiente, y el resto de familias también lo son. Sólo necesita abrir el  tesoro que tiene en sus manos , aunque no lo vea: el cariño de todos los que estamos a su alrededor.

 

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Coherencia, coherencia… y decencia

Hace pocos días hablaba en este mismo espacio de la ejemplaridad que deben demostrar todas las personas que ejercen cargos de responsabilidad pública, sea en entidades públicas o privadas.

Pero esta ejemplaridad va más allá del hecho de vacunarse o no, o de “atizar” una mordida a una comisión. Va de esto, y de mucho más.  Dice el Profesor Emilio Lledó que «lo triste es un indecente con poder». Y no le falta razón al académico y Premio Princesa de Asturias porque un indecente con poder no tiene escrúpulos. Los estamos viendo a diario desde el día 13 de enero del año 2020.

La decencia tiene que empezar por la responsabilidad, la ética y la dignidad. Y lamentablemente hay muchas personas que desconocen el significado de estas palabras.

Pero no voy a hablar de estas cuestiones. Hoy quiero abrir otro melón.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, el portavoz del Partido Popular, y alcalde de Madrid, José Luis Martinez-Almeida, un referente y un decente de la política española, decía en relación al carrusel de vacunados a dedo con derecho a coche oficial, que era partidario que la cúpula del Estado se vacunara, porque el Estado no podía estar descabezado, y teníamos que tener una estructura de Estado segura y fuerte. No puedo estar más de acuerdo con este planteamiento. Es evidente, que el concejalillo de turno, el cura de no sé dónde, o el alcalde de yo qué están fuera de toda cúpula del Estado y, en consecuencia, si se cuelan, si se saltan la fila, me parece perfecto que los metan en cintura y que los pongan  en orden.

Pero, lo lógico, es que S.M., el Rey, Felipe VI, el Presidente del Gobierno, la Presidenta del Congreso, la del Senado, las Ministras de Sanidad, y de Defensa, y los Ministros de Transportes, Interior, y Política Territorial, así como la Vicepresidenta Primera deberían vacunarse. De igual modo que deben vacunarse el Presidente del Partido Popular, la de Ciudadanos y los Portavoces de los Grupos Parlamentarios del Congreso y del Senado.

Pero, como siempre hacemos las cosas por el tejado, y en vez de hacer una propuesta parlamentaria, nos cruzamos de brazos, y luego el fango rebosa, las redes sociales sentencian estúpidamente, y los platós de televisión echan humo.

Si las cosas se explican con sentido común, consenso, y coherencia, la gente lo va a entender, pero no sé puede ir siempre de guapo por la vida, tocando el arpa, y haciendo el ridículo. Sigue sin darse cuenta que el enemigo lo tiene en casa, y cada martes se sienta a su lado en la mesa del Consejo de Ministros. Así nos va.

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Consumada la sentencia

Hace unos minutos hemos asistido a la rueda de prensa desde el Palacio de la Moncloa en la que el Presidente Pedro Sánchez ha anunciado los cambios en el Ejecutivo tras la fuga de Salvador Illá al circo catalán. Por cierto, una rueda de prensa al estilo norteamericano pero evidentemente sin conseguirlo. A propósito, quienes eran aquellos que tanto criticaron taa Mariano Rajoy cuando no concedía preguntas en sus ruedas de prensa…

Pedro Sánchez no ha informado de ninguna ninguna noticia que no supiéramos ni ha descubierto ningún nombre que no llevara circulando días y días por las redacciones y por twitter.

Dos nombres son los protagonistas de la tarde. Carolina y Miquel.

La primera porque no va a gestionar nada de la pandemia que el omnipresente Ivan Redondo se lo ordene. Antes que intentar revertir los enfrentamientos que ha mantenido su antecesor con el sector -colegios profesionales, sociedades médicas y sindicatos-, No habrá nada nuevo debajo del cielo del Paseo Del Prado. En Moncloa siguen manteniendo el porcentaje de títeres que maneja a su libre albedrío mientras Sanchez sigue tocando el arpa.

La llegada de Iceta al Gobierno tiene una lectura evidente. Tejer puentes y lograr negociar “con pomadita” que la tropa santiaguera de politicos presos estén en la calle más pronto que tarde. ¿O acaso creen que un catalanista convicto como él será capaz de gestionar algo en materia de política municipal en comunidades como Madrid, Galicia, o Castilla y León? Igual que Darias ha dejado abandonados a los ayuntamientos, éste seguirá su mismo camino.

En resumen, Sanchez ha perdido una oportunidad excepcional para remodelar a fondo el Gobierno, reducirlo considerablemente y librarse de la metástasis que le está invadiendo, y no silenciosamente, dicho sea de paso. Una demostración más de su inutilidad, de su torpeza y su mediocridad.

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Illá y el arpa

Para ningún cargo institucional resulta fácil gestionar una crisis sanitaria como la crisis de la Covid19. Una crisis global sin precedentes, sin final a medio plazo—o largo-, que afecta a todos lo elementos de la sociedad a nivel mundial. Todas las crisis, de la clase que sea, siempre dejan cadáveres en el camino.

España no es una excepción en este sentido. El Gobierno de Pedro Sánchez sacrifica al Ministro de Sanidad, Salvador Illá, y lo envia directamente a las mismísimas mazmorras catalanas para que se enfrente en el circo catalán con lo peor de la política catalana. Si tan seguro estaba Sanchez de que la gestión de Illá ante la pandemia era un éxito, no lo hubiera tirado a una pelea de gladiadores al más estilo hollywoodiense de Ben-Hur.

Fotografía:, @VanityFairSpain

En Moncloa lo saben. Son conscientes de que este tiempo, al frente del Ministerio, Illá se ha granjeado el cabreo generalizado de la sociedad española; pero también de colegios profesionales, sindicatos, sociedades médicas, medios de comunicación y todos los partidos del arco parlamentario del Congreso de los Diputados y del Senado, a los que ha conseguido unir frente a su nefasta gestión. Se ha convertido en un ministro a la fuga, sin comparecer por su gestión antes de marchar a la guerra.

Una crisis sanitaria de estas dimensiones no se aborda sólo sin entrar en grandes broncas. Hace faltar escuchar a los profesionales del sector, que están siendo los grandes ultrajados de esta crisis.

Dentro de un rato, los tambores de guerra del Palacio de la Moncloa anunciarán el nombre de su sucesor. Todo apunta a que va ser sucesora. Los mentideros políticos miran a Carolina Darias como heredera al sillón del Ministerio de Sanidad. Por muy mal que lo haga, esperamos que pueda hacerlo apenas un uno por ciento mejor que su antecesor. Pero, sobre todo, sea ella o quien sea, urge que el heredero de Illá se siente con los colegios profesionales y con las sociedades médicas y atienda de una puñetera vez sus palabras y sus necesidades, que hoy son las palabras y las necesidades de una buena parte de la sociedad española.

Fotografía: @elespanolcom

Cuando Salvador Illá salga del Ministerio, en pocos minutos se habrá convertido en un fugaz recuerdo de los funcionarios y del sector, y dentro de quince o veinte días, cuando se celebren las elecciones catalanas previsiblemente será un apunte en Wikipedia.

Y será entonces cuando volveremos a ver al Emperador Pedro Sánchez tocar el arpa, mirando al trasluz desde La Moncloa, mientras fuma un puro en el sofá, y se carcajea. Habrá ganado otra batalla. Pero no se dará cuenta que cada vez esta más cercano el día que perderá la guerras definitivamente. Aunque siga tocando el arpa.

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La ejemplaridad

La llegada de la vacuna de la Covid19 ha supuesto una muy buena noticia para la sociedad española, tan necesitada de un rayo de esperanza en medio de tanto caos y tanto desorden institucionalizado desde el Palacio de la Moncloa.

Pero la vacuna también ha traído otro problema no menos importante, y que merece, como sociedad, pararnos en seco, reflexionar severamente, tomar decisiones drásticas y comenzar a caminar de nuevo.

Fotografia: @elcorreo_com

En esta semana que está concluyendo, hemos visto, con cara de bobalicones, como empezaba a proliferar la lista de cargos institucionales (concejales, alcaldes, consejeros de comunidades autonomas) que en el ejercicio de su cargo, pero a la vez, demostrando que son descendientes directos del Lazarillo de Tormes, comenzaban a vacunarse de forma indisciplinada, y acogiéndose a escusas absurdas, tontas, y baratas. Abrazados a motivaciones disparatadas intentando justificar lo injustificable, alegando todo lo que no se sostiene y mintiendo de forma descarada con el único propósito de mantener el sillón.

Lo hemos visto con varios alcaldes de diferentes partidos y con dos consejeros de sendas comunidades autónomas, que, en un caso concreto, su argumentación se diluye en la absurdez como se pierde el agua de la playa en la arena de sus playas. Al final, inexorablemente, ha tenido que dimitir.

Ayer jueves, leí en un perfil de twiiter una reflexión que comparto íntegramente, y que se puede aplicar a todos los representantes institucionales de los partidos políticos que se han vacunado indebidamente, y también a la cúpula militar. Esta reflexión, que la hace un profesional de la comunicación, viene a expresar, con infinita más pena que alegría,  que produce tristeza que algunos representantes públicos que han trabajado por combatir la pandemia hasta la extenuación hayan cometido este error, pero la ejemplaridad debe ser el emblema que envuelva el comportamiento de cualquier representante institucional –yo añado, sea del partido que sea-, y puesto que se han equivocado y han cometido un error, deben marcharse. Sí, es duro, pero es así. Deben dimitir.

Y luego te encuentras con la otra cara de la moneda. Ese alcalde, mi paisanico,  manchego –de La Roda- que padece la enfermedad de ELA, con una dependencia de más de un 65%, y que tiene miedo que le llamen para vacunarse porque alguien pensará que se está beneficiando de su cargo. ¿Nos estamos volviendo locos? ¿O ya lo estamos? Un poco de sentido común, por favor.

La ejemplaridad no sólo debe ser un lema en el que cobijarse nuestros representantes institucionales en su vida diaria pública y privada, sino que deben ejercitarla con todas las consecuencias. Y nadie está exento de cometer un error en un momento dado, nadie, pero lo que la sociedad ya no perdona son las faltas, totalmente voluntarias, de sentido de la responsabilidad, del deber y de la ejemplaridad. Y sólo por mantener el sillón. Como dice un empresario «por calentar el asiento».

Si a un representante institucional “lo pillan con el carrito del helado”, el mejor servicio que puede hacer a España es presentar su dimisión de manera inmediata. Eso se llama coherencia, respeto, credibilidad, sensatez, y ejemplaridad; banderas que, tristemente muchos representantes institucionales no enarbolan, aunque a diario trabajen de sol a sol por sus ciudadanos. Pero no sólo hay que ser ejemplar de palabra. También con los hechos.

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Gracias infinitas

La primera entrada del año, como no podía ser de otra manera, es de agradecimiento infinito, a un ejército inmenso de súper héroes y heroínas que han sido los verdaderos protagonistas del 2020 que ya desapareció.

Gracias infinitas a nuestros sanitarios que desde principios de año se han dejado la piel, y en muchos casos su propia vida, por nosotros: por atendernos en los hospitales, en las residencias, en nuestras casas, donde fuese, empalmando el día con la noche, sin aliento, sin fuerzas, sin descanso, sin desfallecer, llegandohasta la extenuación, y haciendo lo que nosotros no podíamos hacer, y ademas haciéndolo con una sonrisa.
Gracias a la comunidad científica, por unir fuerzas, por sumar y mirar en la misma dirección, por dar una lección de coherencia, sensatez y respeto. Por dar respuestas a la sociedad cuando los individuos creíamos que estábamos abocados al abismo más negro y aciago.
Gracias infinitas a los miembros de nuestra Policía Nacional Guardia Civil Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza, resto de Policías Autonómicas y Policías Locales de España. Nos habéis cuidado y habéis vigilado nuestras calles, plazas, carreteras, nuestro cielo, nuestros mares y montañas sin desfallecer, sin descanso, sin parar, y siempre anteponiendo los derechos y las libertades de los españoles a vuestro tiempo y a vuestras familias.
Gracias infinitas a los miembros de las Fuerzas Armadas (de Ejército de Tierra, Ejército del Aire, de la Armada, y de la Unidad Militar de Emergencias) que han estado junto a nosotros siempre y han llegado a donde nosotros no podíamos llegar. Gracias por estar en los momentos más duros por ser nuestra cara, nuestras manos y nuestros ojos en los momentos más duros «del adiós», y hacerlo con respeto, compromiso, solemnidad, silencio, devoción y entrega infinitas.
Gracias a todo el personal de los servicioss de emergencias, que desde el principio de la pandemia habéis estado peleando y dejando lo mejor de vosotros mismos para que los españoles estuviéramos atendidos las 24 horas del día.


Gracias a todo el personal de las residencias que han estado junto a nuestros mayores, los han cuidado y han mimado hasta en el último halo de sus vida.
Gracias a todos los #ñtrabajadores esenciales, sin diferencias. Habéis sido el motor que en la sombra, y sin que se notara, ha hecho que España siguiera funcionando gracias a vuestra generosidad
Y finalmente…
Gracias al tejido empresarial de España. Gracias por reinventarse en uno de los peores momentos que ha vivido España. Gracias por vuestro compromiso y dar lo mejor de vosotros mismos, de vuestra gente y de vuestros proyectos para acabar con la pandemia.

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Haciendo balance…

Hay una buena amiga mía que siempre dice lo mismo: en la vida sumas o sobras. Yo añado que sumas o sobras en todos los planos. En el plano personal, en profesional, en el de la familia, en el del ocio… en cualquier aspecto de la vida. Y así, desde esta óptica, sabes de sobra con quien cuentas de verdad, en el día a día, y con quién no, y solo está a tu lado por su interés, y para ver qué consigue de ti.

Estamos en unas fechas en la que todo el mundo hace balance del año, de este horribilis año que termina mañana. Y yo, parafraseando a Raphael, voy a hacerlo «a mi manera».

En primer término, voy a agradecer públicamente a las doce personas que más han sumado a mi vida en este 2020, tanto en el plano personal como profesional, por un motivo o por otro. A las seis más han sumado, lógicamente, lo voy a explicar. Y a las restantes, no voy a explicarlo para no hacer un post “tipo biblia”.

Lógicamente este ranking lo encabeza una mujer que por sus venas corre una mezcla dulce de sportinguismo en estado puro y de amor a los libros y al mundo editorial; una mujer que es feliz con un libro en sus manos pero también ayudando a que un autor encuentre su camino, mientras con otro ojo permanece atenta al resultado de su equipo en el estadio de Enrique Castro, Quini-El Molinón. Efectivamente, me refiero a Covi Sánchez. Me resulta muy difícil hablar de Covi y de todo lo que me aporta en el día a día, dentro y fuera de la Asociación de Escritores Noveles. Muchas veces tener diferentes perspectivas de un mismo proyecto, no lo hace diferente. Al contrario, lo enriquece y lo fortalece. Pero lo importante es que exista una coincidencia común en la idea original del proyecto (como así sucede), y eso existe, con independencia de que luego el cuadro en su conjunto lo veamos desde diferentes ópticas. Y fuera de la asociación… es una historia muy larga de contar en tan pocas líneas. Sólo diré, como diría Manolo Preciado, «mañana saldrá el sol». O como diría mi madre, no hay tormenta que no escampe. El año 2021 creo que nos traerá buenas noticias.

En el segundo escalafón de este pódium se encuentran dos personas, una relacionada con la política y otra con el sector del protocolo, que al igual que Covi, se han convertido en imprescindibles en mi vida. Me refiero a Pablo González, portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en la Junta General del Principado de Asturias, y Javier Carnicer, Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón. He puesto este orden, pero perfectamente podía haber sido al revés. Los dos se encuentran al mismo nivel de admiración, cariño, respeto, lealtad, confianza y aprendizaje en el día a día.

A Pablo González lo conozco hace varios años, y siempre lo he considerado un político íntegro, honesto, cabal, ‘que escucha’. Vuelvo a referirme a mi madre, «con la cabeza muy bien amueblada»… Cuando me tendió la mano, pude comprobar in situ, en el día a día, que mis pensamientos sobre él eran completamente ciertos.  y estoy –estamos-, ante un gran tipo como persona, pero sobre todo, ante un político de raza que le quita el sueño “su” Gijón y que le gusta más consensuar y sumar desde la moderación que aplicar lo que algunos llaman «más madera». Le agradezco infinitamente que haya confiado en mí para  sumar en el proyecto del PP de Asturias y en todo lo que pueda ser útil. Como le dije hace muy pocos días, espero que juntos sigamos pasando páginas a ese gran libro que compramos en marzo de 2017 y empezamos a leer conjuntamente en octubre de este mismo año.

Hablar de Javier Carnicer es sinónimo de protocolo, de ceremonial, de discreción y prudencia en estado puro, de respeto, de profesionalidad, de adaptación, de formación, de experiencia, de innovación, de no sé cuántas cosas más llevadas al terreno profesional. Pero no quiero ocuparme de ello ahora. Nos conocemos hace la friolera de treinta y muchos años, que se dice pronto. Y en él siempre he encontrado lo mismo: una amistad y un compañero inquebrantable –en este orden-, pero a la vez un aprendizaje continuo. Escucharle hablar es una continua lección magistral de protocolo y ceremonial sin final, que durante este 2020 ha quedado plasmado en los encuentros que los profesionales hemos  tenido cada martes en el Observatorio Profesional. He de reconocer que estaba deseando que cada martes tomara la palabra para escucharle, para analizar sus reflexiones, para aprender y, no lo negaré, para presumir de amistad, Es un referente nacional, orgullo para cualquiera de los que nos dedicamos a esto del “protoloco”, como él señalaba bromeando hace unos años. Es un profesional como pocos que respeta su profesión y todo lo que la rodea. Y tiene la virtud de adelantarse a los posibles acontecimientos y prever, así,  todos los escenarios posibles para que la palabra «error» o la expresión «ponerse colorado», como él mismo suele decir, no tengan espacio en su curriculum. Y no lo tienen. Estamos ante un profesional que juega en la Champion League del Protocolo a nivel nacional. Su formación, su trayectoria, sus méritos y, sobre todo, su forma de entender y gestionar el sector del Protocolo le avalan. Todo, absolutamente, todo lo que sé del sector se lo debo a él, porque, como decía, escucharle es una espléndida lección sobre la materia, siempre adaptada a las circunstancias y a la vida.

Hay personas que llegan a la vida de una personas (sea en el plano que sea), y se transforma en una relación plana, hueca, sin sentido. Apenas hay ningún vínculo más allá del estrictamente necesario. Sin embargo, otras personas llegan, conectan contigo y se establece tal vinculo de amistad que se convierten en imprescindibles. En esta lista de “mis imprescindibles” del 2020, hay otro nombre a destacar: Rodolfo Rubio, cuya relación profesional muchas veces traspasa a la esfera profesional. Rodolfo no sólo es un gran profesional de entornos informáticos, sino que además tiene dos cualidades que son indispensables hoy día: es muy buena persona y facilita el trabajo al cliente al máximo. Estamos ante un profesional que siempre está cuando se le necesita y cuando no se le necesita también está. Desgraciadamente, estas cualidades personales y profesionales escasean actualmente en muchas empresas. Esta actitud da calidad profesional a quien la ejerce y fortalece la RSC de la marca y de su CEO. Si me apellidase Alaiza, os aseguro que no dormiría la mitad de las noches del orgullo que tendría al tener un tipo así en mi empresa.  A su vez, estas cualidades convierten a Rodolfo en una persona imprescindible en la propia empresa y en su entorno profesional. La zaragozana Diaple Networking S.L. puede estar orgullosísima del trabajo de Rodolfo y, de cómo lidera el trabajo de los demás, coordinando, organizando, ejecutando… En resumen, poniendo en valor su trabajo para que el cliente esté satisfecho. Siempre. El éxito de una empresa, además de un buen producto, consiste en tener buenos profesionales que lo sepan poner en valor, y lo ejecuten con éxito en tiempo y forma. Rodolfo es el capitán del equipo que da brillo y esplendor en Diaple. Estoy completamente seguro que habrá otros profesionales tan brillantes como él, y no les quito un ápice de su trabajo ni de su mérito. Pero Rodolfo es Rodolfo.

Otra persona que se ha convertido en imprescindible es Gabriela Peña, cuya amistad viene ya desde hace… quince o dieciséis años. Hace ya muchos años que no nos hemos visto, entre la distancia y los diferentes vaivenes de la vida de cada uno de nosotros, y, aunque perdimos el contacto durante un largo periodo de tiempo, las redes sociales nos reencontraron hace ya un par de años y desde entonces el teléfono es nuestro canal de comunicación. Este año hemos hablado en  infinidad de ocasiones, hemos comentado la evolución de la pandemia en nuestras respectivas comunidades, y nos hemos preocupado de nuestros entornos personales y familiares más próximos cuando el inexorable paso del tiempo comienza a hacer de las suyas. Gabriela es una de mis mejores amigas, y lo será siempre. Me lo ha demostrado infinidad de veces. Este año. Y en otros momentos. Y espero que ella también lo haya percibido así. Seremos amigos siempre. Vuelvo a parafrasear a #LaNavalón «mientras a mí me brille un ojo», porque Gabriela no deja indiferente. Su personalidad, su vitalidad, su forma de entender la vida son arrolladoras. Como su sonrisa. Sin más.

Y quiero terminar esta lista de “mis imprescindibles” con otro nombre que es referencia en el sector de la comunicación y el periodismo dentro y fuera de Asturias. Me refiero a César Cajete. Con César me sucede algo similar a lo que me sucede con Javier Carnicer. Hablar con él, es una excelente lección de comunicación y de periodismo, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer. Además de la amistad personal, también lo considero un referente y siempre digo lo mismo: «que César ve al otro lado de las montañas» en el mundo de la comunicación. Con una habilidad excelsa para sintetizar y dar un mensaje con cuatro palabras –por ejemplo-, en vez de con ocho, César tiene la virtud de decirte las cosas por su nombre (te gusten o no) y siempre de frente, sin dobleces, ni tonterías. Domina como nadie el sector de la comunicación corporativa y es un referente del que se aprende cada día más y mejor tanto del mundo del periodismo como del sector social media, como en la vida misma. Y ya en un plano personal, tengo que agradecerle las muchas veces que me ha recomendado las famosas «tres f: fé, familia y fortaleza», y que siempre han surtido efecto. César es un gran periodista que tiene siempre el término adecuado para el titular perfecto pero sobre todo tiene el consejo y la palabra apropiada para el amigo que se lo pide.

Además de éstos, hay otras seis personas que también merecen ser nombrados en este post. Personas que no han sido indiferentes en mi vida en este cruel y terrorífico 2020, y que también merecen ser nombrados, y no pasar inadvertidos. Me refiero a Carmen Sanfeliz, David Boto, David Cuesta, Begoña González, Covi Ovin y Pilar Ferreras. No voy a explicar los motivos de cada uno de ellos. Supongo que si ellos leen este texto, entenderán perfectamente por qué los nombro. Creo que es justo y obligado.

Y acabo este balance del año analizando, de forma resumida, lo que más me impactó –fuera de la pandemia- durante este 2020: se trató del homenaje a Miguel Delibes que la Asociación de Escritores Noveles organizó con motivo del centenario de su nacimiento. El hecho de conocer a un autor, como Delibes, mucho más en profundidad, que por sus libros, es todo un descubrimiento. Pero si este descubrimiento, además, va de la mano de la fundación que lleva su nombre, se transforma en el escaparate perfecto que te da la mano cuando quieres hacer un acto de estas características. Merece la pena descubrir la Fundación Miguel Delibes no sólo por descubrir al autor –que también-, sino porque es una entidad que suma y no resta nunca.

Que el 2021 sea un poquito mejor que este año 2020. Lógicamente no nos devolverá a los muchos que marcharon tan injustamente en el frente del Covid; ni a los que han quedado maltrechos (especialmente, nuestros mayores), será difícil devolverles una sonrisa y la salud, pero nos queda la esperanza de la responsabilidad y, como diría el Presidente Núñez Feijoó, el «sentidiño». Dicho de otra forma, que el 2021 nos haga escuchar más a nuestras comunidad científica y a nuestras sociedades médicas y sanitarias, y menos a los voceros de turno. Nos irá mejor.

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Prudencia prudencia, prudencia.

(Fotografía: @abc)

Hoy, en toda España nos hemos levantado como si no hubiera un mañana, como si la llegada de la vacuna de Pfizer a España y, con ella, la implementación del plan de vacunación (si es que existe este plan) supusiera el fin de la epidemia del Covid19. Y para colmo de irresponsabilidades, hoy, de nuevo, ha aparecido Salvador Illá haciendo una apología babosa y sin sentido «al principio del fin» de la epidemia. Creo que en los cuarenta y cinco años de democracia nunca tuvimos un ministro de sanidad tan nefasto.

Ayer noche, en un programa de televisión de máxima audiencia varios médicos y otros tantos científicos de reconocido prestigio en el sector a nivel nacional (e incluso internacional) fueron rotundos. Reclamaron un plan de vacunación único, y no diecisiete dependiendo de los gustos de los diferentes presidentes autonómicos como hay actualmente. E hicieron un llamamiento a la responsabilidad y la sensatez, considerando que la llegada de la vacuna, ¡por supuesto que es una buena noticia!, pero para nada estamos ante el final de la pandemia. Es un paso, exclusivamente uno, porque mientras siga habiendo ciudadanos irresponsables, mientras no haya un plan único para combatir al virus, mientras se siga desoyendo a la comunidad científica, y a las sociedades médicas y sanitarias, todo esto se traduce en pasos de tortuga.

(Fotografía:
@infosalus_com)

Es el momento de la responsabilidad por parte de todos, en especial de los ciudadanos. Somos los primeros que estamos obligados en comprometernos dando un paso adelante, a escuchar más a nuestras sociedades médicas, científicas y sanitarias. Olvidarnos de las telepredicaciones “made in Sanchez, Illá y Simón”, y escuchar a los integrantes de nuestro último  Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

Y a esa caterva de covidiotas, como los llamaba el otro día un prestigioso urgenciólogo., que se dedican a negar lo evidente, a achacar la pandemia a no sé qué estrategia internacional, y no sé cuántas estupideces más… pues eso, los covidiotas, pero a la vez que se paseen por alguna UCI y se tomen un café con algún neumológoco y con algún urgenciólogo.

Estamos ante una pandemia global y la llegada de la vacuna de Pfizer es una buena noticia pero, como decía un reconocido cirujano madrileño, director médico de un conocido hospital, hay que llegar a la inmunidad de rebaño a nivel mundial. Y de momento, ningún país del tercer mundo ha comprado vacunas.

Seamos prudentes, y, como diría mi madre, no echemos los perros antes que el ganado.

 

(Fotografía: @20m)

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Curiosidades humanas del Día de Navidad

Hace un ratito desde el hospital barcelonés en el que se encuentra hospitalizada mi madre, mi hermano me hizo una videoconferencia para que la viera, pero principalmente para que me viera ella porque llevaba dos o tres días con la cantinela de que mi hermana y yo estábamos «con un bache muy grave y teníamos muy mal ojo». Desde el pasado domingo que la hospitalizaron en un estado realmente muy grave, hoy es el primer día que mi hermano -a pesar de su condición de médico- ha podido acceder al hospital.

Afortunadamente mi madre se vuelve a recuperar de forma milagrosa y vertiginosa. Evidentemente apenas se le entiende ya lo que habla, y está muy deteriorada, circunstancia que también entiendo que es absolutamente normal, pero no cabe ninguna duda que su sistema inmunológico y su resistencia para seguir aferrándose a la vida con uñas y dientes es realmente admirable.

También soy consciente que estos baches son importantes y que estos golpes la van dejando cada vez más diezmada y que un día, después de superar estos vaivenes, con cualquier tontería, se irá porque su organismo cada vez está más debilitado y nunca queda totalmente.

Lo que sí nos está demostrando es que tenemos una genética encomiable porque ya es la quinta vez desde abril que sale de un bache así. Nos pone en el peor de todos los escenarios y en apenas cuarenta y ocho horas sale del atolladero ascendiendo como si subiera el Tourmalet. Es #LaNavalón, sin más.

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Conmigo mismo

Recuerdo que siempre que le preguntaban a mi madre por una circunstancia concreta que iba a vivir o pasar sola, siempre respondía lo mismo: «lo voy a pasar conmigo misma». Así de transparente y de clara fue, es, siempre #LaNavalón para llamar a las cosas por su nombre.

Estos días previos a la Navidad ha habido varías personas que me han preguntado qué con quién iba a cenar, hoy, día de Nochebuena, y yo echando mano del diccionario de #LaNavalón, he respondido lo mismo: «conmigo mismo». Sí, por primera vez en muchos años cenaré solo, aunque no por ello no deje de pensar ni un sólo instante en las dos mujeres de mi vida: la que tengo en Gijón, a apenas dos kilómetros de distancia, y la que tengo en Barcelona, a casi mil kilómetros de distancia.

Esta noche mi recuerdo va para todos los que el tsunami Covid19 nos ha arrebatado para siempre y sus familias. También va para todos los que desde el mes de febrero se están dejando la piel por salvar la vida de las personas afectadas de Covid, por estar cuando y donde las familias no podían estar, por hacer que España siga funcionando dentro de una “aceptable” normalidad, . En resumen, por ese ejercicio infinito de héroes sin capa, pero con indistintos uniformes, y otras veces sin él pero que nos han demostrado que son como las estrellas que siempre están ahí aunque no las veamos.

Y yo me sigo acordando de mis mujeres. ¡Qué dura es la soledad, especialmente hoy!

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María Blasco habla del cáncer y el envejecimiento

Revolviendo en YouTube, me tropiezo con una entrevista que la Fundación Juan March le hizo a María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

En medio de tanto lío y de tanta desinfornación , personas de la talla de María Blasco que hablen con la rotundidad que ella lo hace sobre la investigación, el cáncer, o el envejecimiento son un bálsamo de esperanza y de ilusión.

Merece la pena ver esta entrevista a esta gran científica:

 

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Cuidados paliativos

En el año 2004 tuve la oportunidad de publicar en el diario La Tribuna de Albacete un artículo de opinión sobre los cuidados paliativos, que reproduzco íntegramente a continuación.

 

Hace ya casi cinco años que tuve ocasión de tratar a la Unidad de Cuidados Paliativos, adscrita al Servicio de Oncología Médica del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.  Pronto me demostraron que su labor, para nada agradable, la realizaban con una profesional y una entrega personal realmente encomiable.

Ayudar a bien morir a enfermos oncológicos terminales no es un trabajo cómodo.  Sus asiduas visitas domiciliarias, sus interminables intercambios de opinión y asesoramiento a los familiares de estos pacientes no se pueden pagar con dinero.

(Fotografia: @La_SER)

Todavía es más meritoria esta labor cuando nos damos cuenta que los éxitos de su trabajo son escasísimos.  A pesar de ello, su constancia, tesón y profesionalidad son ejemplares.

Desde aquí quiero hacer un llamamiento a todo el mundo mundial, que diría Manolito Gafotas, para que no escatimen esfuerzos.  Al contrario, una labor tan abnegada, discreta e ingrata debe alimentarse, potenciar y apoyar de forma incondicional por de todas las Administraciones Públicas y entidades privadas.

¿Qué pasaría si estas Unidades no existieran? Muchos pacientes oncológicos acabarían sus días en una triste cama de cualquier hospital sin poder disfrutar del cariño de los suyos, del calor de su hogar en los últimos momentos.  Y eso ni es justo ni es humano.

El arte de ayudar a bien morir no tiene precio.  Y hoy, que tanto se nos llena la boca de derechos y libertades, y pocas obligaciones, ha llegado el momento de reconocer el trabajo meritorio de un puñado de profesionales que tienen una agria y durísima labor.  Ayudar a morir en paz a aquellas personas que la mal nacida y cruel enfermedad oncológica se ceba en ellos.  Y lo más importante, hacer comprender a los más próximos que ese “tránsito” es algo natural y cotidiano.  Más aún, si se logra que se realice en paz y sin dolor.  Todo un mérito.

La doctora Kübler-Ross, una autoridad mundial en materia de tanatología manifiesta en uno de sus amenos libros que morir es trasladarse a una casa más bella, se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico como la mariposa abandona su capullo de seda…

Eso, que a simple vista nos parece sencillo y lógico, no lo es tanto cuando quien va iniciar ese tránsito es un ser querido, y menos aún si la guadaña del cáncer le domina.  Para eso están estos ángeles de la guarda.  Estas unidades de Cuidados Paliativos diseminadas por todo el territorio nacional, como una tupida y verde pradera que, en esos momentos álgidos y difíciles nos ayudan a entender y a enfrentarnos con el reto de la muerte, con la incomprensible desaparición del ser querido.

(Fotografía: @abc_es)

Dejémonos de estupideces políticas, de dimes y diretes, de enfrentamientos débiles y absurdos por ocupar sillones y comer del pesebre, de estériles y pueriles discusiones de colegio desde variopintos escaños, y pongámonos a trabajar sin descanso.  No escatimemos dinero en estas entidades, apoyémosle firmemente, y no olvidemos que precisan más cantidad de recursos a todos los niveles que otroras instituciones que se cobijan a la sombra de mil y una sigla política.  Mientras éstas últimas juegan con las personas, aquéllas no escatiman tiempo, esfuerzo y generosidad en salvar vidas.  He ahí la gran diferencia.

Arrimemos el hombro, codo con codo, sin fisuras, ni memas distancias… quien sabe si al devenir de los años,  un día podemos necesitar de estas unidades y nos encontramos desvalidos y desprotegidos antes de emprender el último y definitivo trayecto de nuestra vida.  Seamos sensatos, por favor, y los chismorreos de portería barriobajera dejémoslos aparcados para mejores ocasiones.

 

 

 

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Cortesía institucional

Hoy el Presidente del Gobierno, Pedro Sànchez, acompañado de los Ministros de Sanidad y de Ciencia, ha visitado el Hospital Universitario de La Paz. Pero lo ha hecho de forma torticeramente, ruin, soberbia y arrogante. Nada nuevo bajo el sol.

Hace 9 meses largos que empezó esta eterna travesía del desierto de pandemia del Covid que estamos atravesando y durante este tiempo no ha sido capaz de visitar ni un solo hospital de la Comunidad de Madrid. Y ahora cuando se digna a poner los pies en el mejor hospital de España tiene la indignidad (por no llamarlo desfachatez, que también) de hacerlo en una fecha en la que la Presidenta de la Comunidad de Madrid no se encontraba en Madrid, pero no contento con ello, su osadía va más allá, y es incapaz de invitar a ese acto al alcalde de Madrid, que es éste el que tiene que, tras tener información por el exterior de dicha visita, contacta con Presidencia de Gobierno para conocer los detalles de la misma, y confirmar su presencia en la misma.

Esto no tiene nombre. Que el alcalde de Madrid tenga que llamar a Ptesidencia del Gobierno para auto invitarse a un acto, porque no le han invitado ni le han comunicado esta visita es incalificable pero aún es más incalificable que esto se programe en unas fechas en las que la Presidenta Diaz-Ayuso se encuentra fuera de la Comunidad. Es una desvergüenza en toda regla.

¿Alguien se imagina al Presidente Felipe Gonzàlez haciendo una “hazaña” similar al fallecido Presidente de la Xunta Manuel Fraga… por ejemplo?

La cortesía institucional es imprescindible entre Gobiernos con independencia de las siglas y las ideologías. Y la educación también. Pero Sanchez y sus muchachos prefieren venderse por u puñado de monedas aunque sean unas monedas manchadas de sangre como sucede con los PGE, en manos de Bildu, ERC y Podemos..

La deriva populista y rancia que está adoptando este Gobierno pinta muy feo. Y urge más que nunca que alguien con criterio, sentido común y responsabilidad dentro del partido levante la voz y de un golpe en la mesa. Los barones territoriales están muy mosqueados. Mucho más de lo que dicen ante las cámaras. Veremos.

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¡Adiós Pachi!

Este maldito Covid cada está siendo más despiadado y cruel.

Hoy ha arrebatado a una amiga. Hoy nos ha arrancado a Pachi, una persona transparente sincera, amiga de sus amigos, siempre dispuesta a echar una mano y ayudar en todo lo que fuese necesario, con una inmensa vitalidad y unas ganas de vivir que se derramaban allí en dónde se encontraba.

Persona fiel a sus ideas y comprometida con el proyecto del Partido Popular de Asturias al que tantas horas dedicó, aún la recuerdo en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo durante la última visita que realizó Pablo Casado a Asturias. Poco pudo que cuando la comitiva se acercaba al escenario para iniciar el acto, saltó al pasillo, apartando al servicio de seguridad de Pablo Casado, se le acercó a la vez que le abrazaba: “Pablooo, soy Pachi de Luanco”, Y en ese momento su cara demostró ser la mujer más del universo..

Era una persona que, aunque los vientos no le soplaran favorables, ella siempre los retaba con la más bonita de sus sonrisas, la esperanza y la ilusión, posiblemente cimentada por su férrea devoción a su Cristo del Socorro de Luanco. Cristiana hasta la médula y española hasta los tuétanos, Pachi era una persona espectacular. Yo tuve el placer de conocerla personalmente desde hace tres años, aunque a través de las redes sociales ya habíamos forjado una amistad años atras, y siempre me demostró respeto, sinceridad, lealtad, fidelidad y un sinfín más de valores que hoy ya  están en desuso.

Hoy hemos perdido a Pachi. Pero seguro que el cielo ya está impregnado esas ganas inmensas que tenía de vivir la vida cada minuto, cada segundo. Alli continuará enamorada de la vida, como estaba aquí.

Pero hoy a nosotros hoy, no nos consuela nada. Tu marcha es muy prematura, muy abrupta, muy inesperada. Te echamos ya mucho de menos. Eras tan necesaria siempre para todos… Alguien ha escrito en facebook: «Dejas aquí mucho amor y un recuerdo que permanecerá». Apostillo, siempre.

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Ernest Lluch

(Fotografía: @LaVanguardia)

Hoy se cumplen 20 del asesinato de Ernest Lluch a manos de la banda terrorista ETA. Catedrático de Economía en la Universidad de Valencia y de Historia de Doctrinas Económicas de la Universidad Central de Barcelona, fue una persona de grandes valores humanos que siempre antepuso a su ideología. Ministro de Sanidad de 1982 al 1986 con un Gobierno presidido por Felipe González, fue el artífice del actual Sistema Nacional de Salud.

Y hoy, veinte años después, sus compañeros de partido pactan con sus verdugos con tal de mantenerse en la poltrona al precio que sea. La decencia y la dignidad que siempre demostró Ernest por desgracia ya no tienen hueco en el PSOE de Lluch, de Mújica o de Pérez Rubalcaba Sólo tiene cabida la indecencia y el mantenimiento del caos y de la butaca.de Pedro Sánchez y sus palmeros apoltronados

(Fotografía : @NoticiasNavarra)

¿Alguien se hubiera imaginado que hubiera sucedido en esta pandemia con un sistema de salud como estaba concebido con anterioridad al año 1980? Si ayer, en este mismo foro, hablaba de que la autora asturiana Verónica García-Peña había afirmado  que Amazon había democratizado el sector del libro, el malogrado Ernest Lluch democratizó el Sistema Nacional de Salud universalizando y haciéndolo posible para todos los ciudadanos sin distinciones sociales o económicas. Éste es un hito de la grandeza de la democracia. Y sobre todo es un paso de gigante en la universalización del Estado de Derecho.

Por desgracia, ahora unos voceros de su partido, sin oficio ni beneficio, carentes de escrúpulos, y sin el más mínimo atisbo de dignidad intentar pulverizar su legado y su recuerdo. Pero no lo conseguirán. Son más los españoles decentes que, sin tardar mucho, a esta caterva de forajidos los pondrán en su sitio. Pomadita, diría alguno.

 

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Si volviera a nacer, sería profesor.

Hoy os traigo esta entrevista de un grande la educación, y de la cultura en España, porque en los momentos tan difíciles como el actual, remansos de paz cómo produce escuchar al Profesor Emilio Lledó, académico de la Real Academia y Premio Princesa de Comunicación y Humanidades.

Hay que leerle y escucharle:

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Una burla

Partiendo de la base de que el comercio y la industria son pilares esenciales para que la economía de un territorio no quiebre, sí es cierto que la situación económica a la que nos está llevando esta segunda ola en España es realmente muy preocupante.

(Fotografía: @voz_populi)

La cifra de afectados que se publicó ayer fue demoledora, y nuestros servicios sanitarios se encuentran cada vez más colapsados. Por eso, creo que sólo queda un camino a pesar de que el Gobierno chapucero de Sánchez se resiste. Entiendo que volver a confinar a todo un país, y volver a echar el candado a toda la economía no es una decisión sencilla, y arrastra unas repercusiones de diferente índole que hay que analizar muy fríamente. Pero a la vez también muy fríamente debemos analizar qué queremos: seguir eternamente “de ola en ola” porque la pandemia no tendrá fin hasta que no haya una vacuna en condiciones, a pesar de los cantos de sirena de Pfizer, o escuchar a las sociedades médicas que saben mucho de ciencia y de medicina.

No podemos seguir así. El Gobierno tiene que dejar de mirar de perfil a la pandemia, y coger las riendas de la pandemia. Tiene que tomar decisiones, tiene que escuchar que escuchar a la comunidad científica, y olvidarse de comités científicos fake que sólo sirven para alimentar la llama de la propaganda oficial “Redondo & Oliver and cia”.

Hay que ser serios, y pensar en la comunidad científica y sanitaria, y en la sociedad, porque Sánchez y sus ministros ahora sólo piensan en compartir mesa y mantel con independentistas, y blanqueadores de terroristas. Toda una burla para los españoles de bien.

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Amistades peligrosas

Hoy no pensaba escribir, pero ayer leí una noticia en twitter, y creo que por la trascendencia que tiene merece una reflexión.

(Fotografía: (Republica.com)

La Organización Medica Colegial, la entidad nacional que agrupa a los colegios profesionales de médicos de España –más de 52 colegios-, ha aprobado solicitar el cese inmediato de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, por su incapacidad manifiesta y prolongada a lo largo de la evolución de la pandemia por Covid19, a la vez que le piden una rectificación pública de sus últimas declaraciones.

El caso es que la decisión de la Organización Medica Colegial no me extraña porque el carrusel de despropósitos del zaragozano es interminable. El director de máximo organismo de alertas y emergencias sanitarias convertido en todopoderoso portavoz sanitario del Gobierno ha ido de chapuza en chapuza, de desvergüenza en desvergüenza, de desmentido en desmentido, de mentiura en mentira… Pero ya sabemos que está respaldado, y bien, por otro todopoderoso, llamado Iván Redondo. Y, por tanto, haga lo que haga y diga lo que diga, le aplaudirán hasta con las orejas. Todo muy enmugrecido.

Los médicos, nuestros sanitarios, son nuestra primera barrera en esta pandemia, y el Ministerio no puede dejarlos a su suerte bajo el paragüas de “sálvese el que pueda”.  Y no vale eso de que las competencias sanitarias están transferidas a las comunidades autónomas. En una pandemia de estas dimensiones, el mando único, y la coordinación ministerial son imprescindibles. Pero no. Desde febrero, a Simón y a Illá les ha podido las órdenes dadas desde Moncloa y desde Ferraz antes que los consejos y opiniones de las sociedades médicas y de los colegios profesionales.

Resulta vergonzoso que el director de alertas y emergencias sanitarias el pasado jueves se expresara en estos términos: “ahora los profesionales sanitarios tienen un aprendizaje con respecto a la primera ola. Los gestores hacen mejores circuitos de asistencia en los hospitales. Y obviamente, los sanitarios tienen un mejor comportamiento evitando contagiarse fuera de su espacio de trabajo”.  No sólo es una falta de respeto, sino que es una desvergüenza y una deslealtad hacía todo el colectivo médico y sanitario, y ya no digo nada de lo que significan estas palabras hacía las familias de los 72 médicos fallecidos desde el pasado mes de febrero. En resumen, una desvergüenza sin paliativos que algún día este  elemento tendrá que dar ante quien corresponda.

(Fotografia: @libertaddigital)

La profesión médica es imprescindible en este momento, y siempre,  y no puede quedar a merced de un Gobierno ineficaz, torpe, incompetente, y radical.

La calidad humana, profesional, y académica de este colectivo está muy por encima del manoseo absurdo y estúpido que está sufriendo por unos gestores que prefieran acariciar su sillón antes que pensar por el colectivo sanitario y por el bien común de la sociedad.

Fernando Simón se ha granjeado muy pocos amigos en esta pandemia. Con una credibilidad nula entre los profesionales sanitarios, si tuviera un mínimo de dignidad y decencia debería de dimitir, y dar paso a otro profesional acreditado y con credibilidad. Pero me temo que no va a ser así. Claro que, a su vez, tampoco le queda un ápice de dignidad ni de decencia. Como a cualquier mercenario.

 

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Una entrevista interesante…

El 8 de junio del año 2015 en una web que no voy a nombrar publiqué una entrevista al entonces Comisario General de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, que el mismo había concedido al blog  “El archivo del crimen” , la cual reproduzco íntegramente a continuación por su interés.

 

Lunes 26 de Abril de 2010.
Miguel Ángel Santano, Comisario General de Policía Científica: El crímen perfecto no existe”. 

miguel angel santano soria comisario general policia cientifica

Miguel Angel Santano,

Sus hombres trabajan en la escena del crimen. Lo observan todo, lo analizan todo. «La inspección ocular es lo más importante para resolver un crimen», afirma Miguel Ángel Santano, comisario general de Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía. Las tecnologías de investigación que emplean los protagonistas de series como CSI son reales y hay agentes que las usan casi a diario. Miguel Ángel Santano, comisario general de la Policía Científica, explica cómo un simple capullo de insecto puede ser la clave para resolver un crimen o las miles de pruebas que es necesario recopilar en la investigación de casos tan importantes como la masacre del 11 de marzo. Estuvo en A Coruña para participar en unas jornadas sobre ciencia e investigación criminal.

-¿Qué hace la Policía Científica?

-Cuando se ha cometido un hecho delictivo, nuestra labor es hacer una inspección ocular del escenario y recoger el mayor número de muestras, vestigios, huellas… Todo se traslada luego al laboratorio para trabajar tranquilamente. A veces, dependiendo de la importancia del delito o de su repercusión en los medios, se pretende que corramos más de lo que se puede, pero la ciencia tiene un tiempo.

-La ciencia permite indagar sobre aspectos que hace décadas sería impensable investigar. ¿Cuáles son los casos más importantes en los que ha trabajado?

-Hay muchos casos que se resuelven gracias a la ciencia. El caso más doloroso desde el punto de vista humano y quizás el que más trabajo nos dio fue la identificación de las víctimas de la masacre del 11 de marzo en Madrid. Recogimos 26.000 evidencias. Fue un trabajo de dos años especialmente intenso. La gran satisfacción fue que, con la aportación de nuestras pruebas, se pudo condenar a los culpables de esos hechos delictivos.  Miguel Angel Santano FOTO Fuco Rei

-Al hablar de policía científica se piensa en grandes medios, pero usted destaca la importancia de la inspección ocular, del primer momento.

-Y tenemos los medios, las instalaciones más avanzadas de Europa, 22.500 metros cuadrados dedicados a laboratorios. Pero de nada sirven si lo inicial no se hace bien.

-¿Qué es lo inicial?

-Un buen investigador tiene que reconocer la escena del delito. Se hacen fotografías y vídeos. Y en los grandes delitos tenemos una cámara que graba los 360 grados de la habitación, y un medidor láser. Después vemos el lugar representado gráficamente en tres dimensiones, pero con medidas reales.

-Es un trabajo delicado.

-Un investigador no puede entrar a lo loco en un sitio. Debe tener un recorrido predeterminado. Primero ve la habitación, refleja gráficamente cómo está todo. En nuestra investigación no cabe la improvisación.

-En países como Reino Unido hubo críticas a series de televisión como CSI por parte de aquellos que afirman que este tipo de programas televisivos enseñan a los criminales a ocultar sus fechorías. ¿Está usted de acuerdo con estas críticas?

-No estoy de acuerdo. Casi todas las técnicas que se ven en series que están bien hechas, como CSI, las utilizamos nosotros también. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los hechos que se relatan están totalmente novelados. Si los criminales vieran CSI, lo que deberían hacer es dejar de delinquir, porque en la serie lo acaban descubriendo todo y en poco tiempo.

-Eso tiene mucho que ver con lo que vemos en la televisión.

-Mucho que ver. Sé que hay detractores de esas series, pero yo las defiendo. Han popularizado lo que es la policía científica, y eso es importante porque las víctimas aprenden a no destruir pruebas. Es verdad que casi todo lo que se ve en CSI lo hacemos, pero naturalmente con la salvedad de que es una película. La diferencia es que lo hacen todo muy rápido y eso sí que induce a error. La gente piensa, cuando decimos que estamos haciendo análisis de ADN, que en una hora los tenemos listos. Las cosas no van tan rápido, pero yo creo que es bueno que se divulgue la ciencia policial.

-¿Cuál es el procedimiento que siguen los agentes para inspeccionar la escena del crimen?

-Todo tiene que tener un protocolo de actuación. Lo principal es que solo entren las personas indispensables para investigar. El investigador tiene que tener un recorrido claro para entrar y salir y tiene que seguir una determinada secuencia de acciones para no olvidar absolutamente nada. Hoy en día, lo primero que se hace es un reportaje con vídeos y fotografías. La infografía forense se desarrolla, básicamente, con una cámara que va tomando imágenes y que es capaz de recorrer toda la escena, a lo ancho y a lo alto. Tiene un medidor láser que permite determinar las distancias de la habitación. Así tenemos reflejado dónde está todo. Se pueden conocer, por ejemplo, las trayectorias de los disparos.

-¿Qué tipo de especialistas trabajan en España para la Policía Científica?

-Hay especialistas en huellas, biólogos y químicos que se encargan del análisis del ADN, físicos especializados en acústica forense, informáticos? Cada especialidad requiere personas con distintas titulaciones.

-También hay personas que se dedican al análisis de las balas y de las armas. -Las balas dejan mucha información porque, una vez disparadas, tienen unas marcas que son distintas para cada arma. -¿Cuál ha sido el caso que más le frustró?

-Una de las frustraciones que tenemos es la de no haber podido encontrar el cadáver de Marta del Castillo, porque los padres nunca van a quedar tranquilos hasta que aparezca el cadáver. La policía ha hecho todo lo que ha podido, pero ha sido imposible.

-¿Evoluciona el comportamiento criminal paralelamente al desarrollo de las tecnologías?

-Evolucionan permanentemente y no solo en la prevención de no dejar huellas ni rastros. También han aprovechado las nuevas tecnologías. Las bandas las usan cada vez más. Recuerdo casos de bandas que se dedican al robo de vehículos de gran cilindrada que han llegado a tener dispositivos que, con un sistema informático, permiten descubrir el código de funcionamiento.

-¿Existe la prueba perfecta?

-Sí, y más con los avances tecnológicos que tenemos.

-¿Y el crimen perfecto?

-No creo que exista. Para empezar, creo que la perfección no existe en nada. Puede coincidir la suerte de que el autor no haya dejado ningún vestigio, o la mala suerte de que el investigador no haya sabido encontrarlo, pero el crimen perfecto no existe.

-Pero hay casos sin resolver.

-Sí, pero siempre parto de la base de que los que hay se deben a una mala inspección ocular. Como no se haga bien puede escaparse algo que más tarde es imposible de descubrir.

-¿Cuál es su espina clavada?

-Hombre, como comisario general de la Policía Científica, el hecho de que no haya aparecido el cadáver de la niña de Sevilla, Marta del Castillo, pese a que se ha visto el importante trabajo de la Policía Científica, con las pruebas de ADN para imputar a los presuntos autores del crimen. Pero es una frustración que no aparezca el cuerpo y que esos padres puedan descansar.

-Usted era jefe de la Brigada Provincial de Madrid el 11-M. ¿Qué significó aquello?

-Fue el reto más importante que se abordó desde el punto de vista de la policía científica. Trabajamos con 26.000 evidencias, que había que analizar una por una. Fue un trabajo de dos años. Y la gran satisfacción, dentro de esa catástrofe, es que se llegan a aportar un gran número de pruebas al tribunal.  Miguel_Angel_Santano_Comisario_general_policia_cientifica

-¿Qué clase de pruebas buscan los agentes en el escenario de un atentado como el de los trenes de Madrid?

-Sirve casi todo. Es muy importante recoger casi todo lo que hay en una escena del crimen. Huellas de pisadas de los autores, huellas dactilares, ADN, restos de fibra de la ropa? Todo es importante.

-La ciencia ha avanzado tanto que cualquier elemento puede suministrar información. ¿Recuerda algún objeto o prueba especialmente llamativo que haya permitido resolver un crimen?

-Hay casos, por ejemplo, que se resuelven gracias a una simple mancha de sangre encontrada en el lugar de los hechos. Yo recuerdo un tiroteo entre bandas de los países del Este que utilizaban fusiles de asalto kalashnikov que ocurrió en Madrid. Fue un tiroteo de película en el que murieron varias personas. Conseguimos saber que habían tenido alquilado un piso tiempo atrás y, cuando el inmueble ya estaba limpio, localizamos sangre gracias al luminol, un reactivo que permite detectar manchas que no son visibles a simple vista. Esto nos permitió saber que una de las víctimas había estado allí. Después descubrimos más gracias a la entomología forense, porque localizamos un capullo de un gusano que nos permitió determinar la quincena en la que la víctima había estado allí. Sabíamos el ciclo de vida del insecto y pudimos conocer, gracias también a datos meteorológicos, la época en la que había aparecido ese capullo. El insecto había estado alimentándose del cadáver.

-¿La policía le está ganando la partida a los malos?

-Sí, porque cada día conseguimos identificar a muchos de los malos. Lo demuestra el hecho de que cada año aumentan los casos esclarecidos. Estamos ganando claramente la batalla a los malos.

(Fuente: https://cutt.ly/3g26brB) Poli

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Margarita Salas

(Fotografía: @rtve)

Hoy hace un año que el mundo de la ciencia en España y en más de medio mundo enmudecía. El corazón de Margarita Salas se paraba para siempre y, con la humildad y discreción que siempre le caracterizó, emprendió su último viaje.

Esta científica de raza, intelectual de denominación de origen y asturiana y española por encima de otros apelativas, dejaba huérfanos a cientos de investigadores que de este a oeste de España y, también, en el resto del mundo, cada mañana al poner los pies en el suelo, tenían en ella, en sus trabajos, en su forma de vida, en su forma de entender la ciencia y las enfermedades, el mejor espejo en el que fijarse.

(Fotografía: @elespanolcom)

Margarita Salas, junto a su maestro Severo Ochoa, junto a Ramón y Cajal o Blas Cabrera, es de esa terna selecta de científicos que han pasado a la historia de la ciencia y, en consecuencia, a la Historia de España por todo lo que hicieron en vida y por las consecuencias que día a día sus trabajos y sus investigaciones repercuten en la medicina y en la ciencia.

¿Alguien se imagina hoy día, en medio de esta segunda ola del Covid19, a Margarita Salas en su laboratorio del CSIC, junto a Severo Ochoa y Ramón y Cajal debatiendo acerca de cómo encontrar respuestas para atajar esta pandemia de forma definitiva?  A más de uno se le acabarían los argumentos de barra de bar que a diario nos escupe, creyéndose en autoridad moral y científica por ser la cara visible de una institución.

La sociedad está hambrienta de ciencia, pero de ciencia de verdad. De esa ciencia que ofrece respuestas sinceras. No podemos perder la perspectiva que los enfermos crónicos necesitan respuestas, pero respuestas auténticas, sinceras. Respuestas basadas en ciencia, no en argumentos para conformar a los propios enfermos, y taparles la boca.

(Fotografía: @lavozdeasturias)

Margarita Salas fue imprescindible en el CSIC, en la Real Academia Española, en the American Society for Microbiology, en The American Academy of Arts & Sciences, y en cientos de instituciones más. Sus trabajos, su docencia, su pensamiento y su forma de entender la ciencia son eternos.

Margarita Salas hace un año que nos dejó, pero su estela perdurará durante años y años. De eso se están encargando sus discípulos. Su manera de vivir la ciencia sigue vive porque sus trabajos y sus investigaciones siguen de candente actualidad. Igual que lo hicieron Severo Ochoa o Ramón y Cajal. En resumen, Margarita Salas sigue viva en la ciencia. Y si hay dudas, pregunten en el CSIC o en Asturias… por ejemplo.

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Saludo de bienvenida

Abro este blog para comentar diversos temas de actualidad. Quien me sigue a través de mi perfil de twitter, sabe que soy muy poliédrico. En un mismo día puedo hablar de ciencia e investigación, de actualidad política, de literatura, del mundo social media, o de emergencias y crisis… Todos estos temas, y otros muchos me preocupan y me interesan. Por eso quiero que este nuevo espacio, sea un espacio abierto de debate y de actualidad.

Cabemos todos, siempre que estemos bajo el paraguas del debate, del respeto, la tolerancia, y la libertad de expresión.

Sed bienvenidos, y poneos cómodos. Estáis en casa.

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