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Etiqueta: comunicación política

En la 65ª edición de la Feria de Muestras de Asturias

Fotografía: @GijonImpulsa

El pasado día 6 de agosto abrió el telón la 65ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias en el recinto Luis Adaro de Gijón, una cita ineludible en el maratoniano verano gijonés.

Como dice el bolero, 65 ediciones no son nada… ¿o sí? Sea como fuere, ciertamente, la Feria de Muestras es el mejor aparador económico, industrial, comercial y social de Asturias, que se catapulta al resto de España. Esta vitrina de la mejor Asturias, se le debe, sin duda, a la Cámara de Comercio de Gijón que, año a año, hace que durante veinte días de agosto Gijón sea el epicentro económico, industrial, social y comercial con un más que magnífico reflejo nacional.

El recinto Luis Adaro se transforma durante veinte días en un centro comercial, industrial y económico sin precedentes en Asturias. Acoge a 2.000 empresas regionales, nacionales e internacionales, que acercan a los visitantes sus servicios y productos en los cerca de 700 stands instalados en el recinto. Esta vorágine da lugar a que diariamente sean muchos los actos que se celebren en el recinto ferial, y con él, miles de personas de la vida pública gijonesa, y nacional los que participen en  los mismos.

Fotografía: @lanuevaespana

La ministra de Educación, Pilar Alegría dio el pistoletazo de salida a esta edición el pasado día 5 de agosto, acompañada de las primeras autoridades de la comunidad autónoma y de Gijón, y una más que notable representación de la vida social, económica, comercial, industrial, y política de Asturias. Ellos, únicamente, encabezaban una larguísima lista de nombres que durante estos veinte días pasarán por el recinto ferial para poner en valor sus conocimientos profesionales, participar diferentes eventos, cerrar actividades comerciales, o únicamente recorrer una buena parte de sus 160.000 metros cuadrados en busca de respuestas a su actividad social, económica, comercial, o industrial.

Tras dos eternos años de pandemia, este año la feria de muestras ha vuelto a abrir las puertas con absoluta normalidad. Nada nos congratularía más que las cifras de récord de visitantes del año 2019, que superaban los 700.000 visitantes, éste 2022 se superasen con creces. Ello significaría que, más allá de los expositores, el público sigue fiel a esta cita única del verano gijonés.

Fotografía: @elcomerciodigit

Ese dato simbolizaría la simbiosis de la Feria de Muestras con su público y un impulso, tan necesario como esperado, de la economía.

Al traspasar la puerta del recinto ferial, te transportas a un universo de sensaciones difícil de explicar en pocas palabras, dominada por los diferentes pabellones; pabellones de visita obligada, como los de Hunosa, Banco Sabadell, Total Energíes, Corporación Masaveu, Unicaja, Alimerka, Gobierno de Asturias, Ayuntamiento de Gijón, y este año también el tan esperado, Ayuntamiento de Oviedo, entre otros. Y en cada uno de ellos entras a un universo diferente en el que siempre, Asturias es el epicentro de todo. Pero hay mucho más… que no contaré para no desvelar más de un ‘secretito’ que siempre encuentras.

Y entre pabellón y pabellón, entre stand y stand, hay tiempo y espacio suficiente para perderse en la zona de restauración y degustar una ración de cordero a la estaca, el tradicional bocadillo de calamares, una tapa de pulpo… o simplemente tomar unas olivas y una copa de vino.

Fotografía: @elcomerciodigit

La Feria de Muestras de Asturias es todo esto y mucho más. Es una cita obligatoria del verano gijonés. Nadie que viva el verano de la Villa de Jovellanos debe prescindir de ella. Todos los años te encuentras novedades. Siempre descubres algo diferente, porque todos los años la Feria de Muestras de Asturias es diferente, aunque dé la sensación que sea igual que el anterior.

Gijón es afortunado. Cuenta con el recinto Luis Adaro, el cual rinde homenaje permanente a la figura de Luis Adaro Ruiz-Falcó, reconocido empresario e ingeniero gijonés. Este espacio está vivo a lo largo del año, y acoge no sólo exposiciones y ferias, sino también congresos, simposios, y reuniones de trabajo. Pero la feria de muestras ocupa un lugar de honor por su relevancia, por su trayectoria, por su impulso y, sobre todo, por el escaparate que significa para Gijón y para Asturias. Y siempre, siempre, detrás está la Cámara de Comercio que alimenta, mima, guía a quienes desean utilizar el recinto Luis Adaro como escaparate. Un escaparate inigualable.

 

(**  Fotografía de portada:  Actualidad Social)

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La visión global de la comunicación

Fotografía: @popularesgijon

En abril del año pasado, con motivo del nombramiento de Cristina Villanueva, como secretaria general del Partido Popular de Gijón, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «Ilusión, ganas y mucha frescura». En el mismo desmenuzaba, desde mi perspectiva, la importancia que tiene el hecho de que en cualquier organización hay que estar siempre ‘en la calle’. Palpar el día a día de los vaivenes de la sociedad en cualquiera de sus estructuras es absolutamente necesario. Desde ese día, hace ya prácticamente un año, el Partido Popular de Gijón, con su presidente Pablo González al frente viene haciendo, y cumpliendo uno de sus lema ‘a pie de calle’.

Pero esta teoría no sólo se aplica a los partidos políticos. Se debe aplicar a todas las organizaciones, tengan la naturaleza que tengan, y sean del tipo que sean: asociaciones, fundaciones, clubes de fútbol, empresas, instituciones (de todo tipo y condición).

Fotografía: @pixabay

Para llegar a esta cima, se necesitan una serie de herramientas imprescindibles. Resulta absolutamente necesario aplicar unos tratamientos ineludibles sin los cuales nada funciona como tiene que funcionar. Y más pronto que tarde todo huele a fracaso, a error, a desilusión, a decepción.

Para que una organización sea puntera y ejerza su liderazgo social y profesional, resulta totalmente necesario que reúna a los mejores. Aglutinar al mejor equipo, en los mejores puestos de responsabilidad es imprescindible. Pero eso no puede ser a cualquier precio. A cada cual hay que darle la responsabilidad que mejor sabe ejercer. Sólo y exclusivamente desde esa atalaya, y sumando desde la individualidad en favor de la colectividad, se lograrán los mejores resultados para las siglas que se representan.

Y para alcanzar esto, hay que empezar desde los cimientos, aplicando el mejor tratamiento. Construir un edificio desde el tejado implica un claro riesgo de derrumbe, y esto sucede frecuentemente.

Fotografía: @pixabay

Para empezar, hay que hacer una más que buena política de comunicación. La política de comunicación de cualquier entidad –la que sea- siempre se tiene que dirigir desde la experiencia, de forma limpia, transversal, transparente, teniendo muy en cuenta que cualquier organización no vive en soledad aislada en la sociedad, e incluso dentro o fuera del país. Vive interconectada con otras entidades de diferentes tipos y condiciones. Por eso, hay que comunicar interna y externamente correctamente.  Comunicar bien implicar potenciar tu marca. Comunicar mal implica destruir tu marca. Por eso cualquier entidad debe hacerse eco de aquellas realidades del día a día que preocupan al conjunto de la sociedad. Obviar esto no sólo es un error, es una falta de respeto y una manera muy torticera de comunicar.

Pero esto sucede cuando se permite que la gestión de la comunicación caiga en manos inexpertas, personas inhábiles para ejercer esta gestión interna y externa que es imprescindible para catapultar o enterrar la imagen de marca de tu entidad. No puedes dar cargos de responsabilidad a personas que desconocen cómo gestionar esta acción tan importante y estratégica, sólo para que cada día te pasen la mano por la espalda, diciéndote que ‘todo lo haces muy bien’.  Pero tampoco puedes dejar las riendas de la comunicación en manos de ‘palmeros’, especialmente si no saben qué llevan entre manos. Esas decisiones tan desafortunadas pueden ser la puerta al fracaso más estrepitoso que jamás hemos visto.

Fotografía: @pixabay

Del éxito o fracaso de la gestión de la comunicación dependerá que la marca de tu entidad se catapulte o caiga a un pozo, cuyo foso no se ve dada la profundidad que tiene.

Y este éxito tiene que venir también de la mano de dos herramientas fundamentales: una web potente que visibilice todas las actividades y toda la información de la entidad, y un buen equipo de redes sociales que sea proactivo, profesional, riguroso, objetivo, serio, implicado. Si fallan cualquiera de estas dos ‘muletas’, también nos abocamos al fracaso. Qué una entidad, sea del tipo que sea, no tenga una web ‘útil’ y eficaz, o su equipo de redes sociales no sean profesionales, es una patada a la marca de la entidad que no se puede consentir, porque eso únicamente es la antesala del fracaso.

En la web y en las redes sociales se debe comunicar de forma limpia, transversal, transparente, visibilizando todo lo que hace la entidad, pero también todo lo que le puede afectar directa o indirectamente. Una entidad no puede comunicar exclusivamente mirándose el ombligo. Hay que comunicar potenciando tu marca. Potenciar tu marca implica relacionarse digitalmente con otras entidades y manteniendo, también en redes sociales, unas más que excelentes relaciones institucionales con tu entorno social.

Fotografía: Adietine

Y todo estos valores, toda esta estrategia es responsabilidad del director de comunicación. El profesor Joan Costa lo define como «el líder de la reputación de la marca corporativa y de los valores de la empresa. Por eso, el dircom tiene una visión global y transversal de la empresa». (minuto 4,26’)

Comparto íntegramente las palabras del Profesor Joan Costa, porque el trabajo del director de comunicación es absolutamente necesario. De él depende esta estrategia y será el encargado de que la visión global de la empresa se engarce, no sólo con sus valores, sino con su marca. Por este motivo, las decisiones del director de comunicación son incuestionables porque es el estratega en materia de comunicación, de marca, de imagen, de reputación. De igual modo que las decisiones del director financiero, o tesorero, tampoco pueden cuestionarse porque de él dependerá la viabilidad económica y el futuro de la entidad en cuestión.

Fotografía: @pixabay

La comunicación es fundamental para que una marca despegue o se hunda. Se trata de gestionar los valores, la marca, la reputación de nuestras siglas. O sea el ‘todo’… Pero hay muchas personas que no lo ven. Y sólo tienen ojos para su ombligo y…ello sólo es  el NO-DO de esa gran película llamada ‘fracaso’,

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Un buen líder se tiene que rodear de los mejores

Fotografía: @pixabay

En política no hay nada escrito, ni tampoco ningún sillón asegurado en ningún consejo de administración ni en la presidencia de ninguna entidad. Nunca hay nada asegurado para toda la legislatura. No cabe duda de que los apoyos y las alianzas con los más cercanos en el espectro ideológico, ayudan y mucho, pero también es cierto que el trabajo bien hecho, día a día, desde la humildad, la sensatez, la serenidad, la escucha atenta, sin vetos absurdos son imprescindibles para alcanzar el liderazgo político, social, económico o cultural.

Pero este liderazgo, sea del tipo que sea, hay que construirlo,  consolidando así la marca de tus siglas. Ese trabajo es diario, unas veces más público que otros. Pero siempre con dos cayados: el de la predisposición y el de la transparencia.  No sirve de nada un gran líder si no tiene detrás una marca consolidada y bien posicionada estratégicamente.

Vi el pasado sábado a través de YouTube un acto de campaña de las elecciones autonómicas de Castilla León, desde Valladolid. Escuché al presidente José María Aznar una frase que comparto íntegramente: «un buen líder se tiene que rodear de los mejores». Pero a esto, hay que añadirle algo más, que lo considero imprescindible para lograr el éxito absoluto. Esos, que se consideran -o a los que consideramos- los mejores, tienen que lograr ese triunfo con una herramienta básica y absolutamente necesaria: la comunicación en todas sus vertientes.

Ninguna entidad que se precie de tal, ningún líder de ningún sector  conseguirá ningún triunfo sin una perfecta gestión de la comunicación, tanto online como offlne, no solo suya, sino también de la marca que representa.

Y ello pasa por mil aspectos que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos, pero que resultan imprescindibles a cualquier nivel.

Una materia esencial es el uso del lenguaje y de la ortografía en todos los comunicados que emitamos, tanto online como offline. Absolutamente en toda la comunicación interna y externa,. Nuestra web, nuestras redes sociales, el envío de correos electrónicos, y cualquier otra herramienta de comunicación online u offline es nuestra carta de presentación frente a nuestros usuarios, frente a nuestra competencia, frente al público en general. Por eso, debemos escribir bien siempre, aplicando todas las normas ortotipográficas y de corrección de estilo.

Ninguna entidad, por insignificante que sea, debe cometer errores de este tipo en cualquier comunicado interno o externo. Ninguna entidad se puede permitir la licencia de enviar ningún mensaje a su web, a sus redes sociales o en sus mensajes de correo electrónico con errores ortotipográficos y/o de estilo.

Y ello, desgraciadamente, es una práctica bastante habitual. Puede parecer que esto es algo intrascendente, pero no. Debemos ser respetuosos con el idioma español, cuidarlo y utilizarlo  correctamente siempre. Así, sólo así, ensancharemos nuestra marca. De otra forma, la estamos empequeñeciendo. Con demasiada frecuencia duelen los ojos al leer muchas publicaciones en redes sociales, o correos electrónicos de instituciones serias con errores gravísimos en sus publicaciones y en sus mensajes. Eso eso es una demostración de una desidia y una evidente falta de respeto por el idioma: pero también es una manifiesta falta de cuidado y de respeto por la marca que representamos. Pero también una manifiesta evidencia de abandono y dejadez por hacer un buen trabajo.

Fotografía: @pixabay

Todas las entidades, desde la más pequeña a la más grande, debe tener en sus órganos directivos la figura del responsable de comunicación y relaciones institucionales. De él (o ella) dependerá la política de comunicación de la institución, y nos abrirá las puertas a nivel institucional y social para posibles alianzas de cualquier tipo. Pero también hará una labor ‘quirúrgica’ en situaciones de crisis internas o externas. Por eso, este cargo debe recaer en un profesional en la materia, con experiencia, en ‘la casa’ y en el sector que sepa actuar de forma  seria, rigurosa, responsable no sólo en el día a día, sino especialmente en situaciones críticas; un profesional al que se debe respetar sus decisiones siempre, y del que depende toda la gestión de comunicación online y offline y la gestión de marca e imagen de la entidad en cuestión.

Pero este punto, en ocasiones, es importante sumarlo a otra acción más potente en materia de comunicación: la contratación de un gabinete externo de comunicación estratégica. La contratación de este tipo de gabinetes es fundamental para que una marca (sea cual sea) despegue… porque te hacen llegar a dónde tú, con tus propios medios y contactos, en ocasiones no logras llegar. En una ocasión escuché decir a un profesor de comunicación de la Universidad Complutense: ‘invertir en comunicación es invertir en tu marca´, y cada vez estoy más convencido de que no le faltaba razón.

Fotografía: Adietine

Una buena gestión de comunicación no sólo consolidará el liderazgo del máximo  dirigente de la entidad, sino que catapultará a la propia institución a todos los niveles. Por tanto, es fundamental para cualquier entidad, del espectro que sea, cuidar al máximo todos y cada uno de los aspectos de la comunicación, y siempre de la mano del director de comunicación. Es decir, liderando de la mano del director de comunicación, tal y como señala frecuentemente el profesor Joan Costa.  No cabe ninguna duda,  que el director de comunicación es una pieza clave en el engranaje  de cualquier entidad. Su trabajo es fundamental, porque posiciona a la entidad y le da visibilidad. Su opinión, su trabajo, su cartera de contactos son esenciales para que nuestra marca se catapulte. Por eso es una labor que debe ser siempre, discreta, y coordinada con todas las áreas de la entidad en cuestión.

Nos guste o no, una buena gestión de comunicación no sólo es la clave del éxito de una empresa, de una fundación, de una asociación, de un partido político, de un club de fútbol o de una institución pública… por poner algunos ejemplos.. es la manera, la única, de escribir en futuro o en pasado. No sirve de nada gestionar mucho si no se comunica bien y con transparencia. La comunicación es esencial para llegara la meta.  Lo dijo bien ayer el Presidente Aznar. Pero los mejores, necesitan herramientas para hacer posible todos los objetivos del líder. La primera, una pluscuamperfecta gestión de la comunicación en todas sus vertientes. Si no se comunica bien, es como si intentamos construir un castillo de arena en el centro de una piscina olímpica.  Pero, en el día a día, te sigues encontrando con demasiados que, por desconocimiento, desconfianza, o falta de información,  quieren construir castillos de arena en medio del océano.

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Cuando se da la espalda a la libertad

Fotografía: @DiarideGirona

El pasado fin de semana el presidente del Partido Popular de Cataluña, Alejandro Fernández, acompañado por otros compañeros de partido, sufrió un ataque en Vic al más puro estilo kale borroca.

Unas doscientas personas lo recibieron de forma ‘pacífica’, mientras esas hordas salvajes y antidemocráticas les increpaban al grito de «fascistas» y los Mòssos se las veían y se las deseaban para que la situación no fuera a más.

Pero el ambiente ya estaba muy calentito durante toda la semana. El Ayuntamiento de Vic, en manos Junts, ejerciendo ‘la democracia’ en todo el amplio sentido de la palabra, prohibió instalar carpas informativas al PP catalán en su municipio. Toda una demostración de lo que ahora Perè Aragonés y sus diversos compi yoguis entienden por ‘libertad’ y ‘democracia’.

Fotografía: @LaSextaTV

Ésta es la democracia y la libertad que se ejerce en muchos municipios catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez, calla y otorga. Ni un triste mensaje de solidaridad y apoyo. Pero lo peor no es eso. Lo más mezquino es la actitud de Salvador Illá, que también se ha puesto de perfil. El principal partido de la oposición en el Parlamento de Cataluña gira la cabeza ante estos atropellos. Vergonzoso.

En una democracia consolidada y seria como la española, los dos grandes partidos constitucionales deben ir de la mano ante los grandes desafíos que se presentan día a día. Pero eso no está en la hoja de ruta de Pedro Sánchez. Sí en la de Pablo Casado. Lo acabamos de ver en la crisis entre Ucrania y Rusia. A Casado le ha ha faltado tiempo para salir anunciando que respaldaba cualquier medida que adoptara el Gobierno de España. ¿Hubiera hecho lo mismo Pedro Sánchez si gobernara el Partido Popular? No, rotundamente, no. Esta es la diferencia entre unos y otros. Entre el sentido de Estado y quien gobierna con compi yoguis sin oficio ni beneficio.

El desafío catalán es un problema serio y muy grave, que no es canjeable a cambio de un puñado de escaños en el Congreso de los Diputados para mantener un Gobierno incapaz de gestionar una pandemia como la de la Covid-19 y mucho menos lograr una recuperación económica, socio sanitaria, social y laboral de un país frente a una de las mayores crisis a las que jamás se enfrentó.

El pasado domingo el Presidente del Partido Popular Pablo Casado durante la clausura del Congreso del Partido Popular de Canarias se preguntó si la actitud de Pedro Sánchez frente a los independentistas y nacionalistas es el modelo de reconciliación que pretende Moncloa para los españoles.

Lo sucedido el pasado fin de semana en Vic es una vergüenza, fruto de un Gobierno, el de Sánchez, arrodillado frente a separatistas, independentistas, ninis, y otras razas similares, que sólo busca mantenerse en el poder a costa de lo que sea.

Fotografía: @NiusDiario

Pero también es responsabilidad de otro Gobierno, el de la Generalitat, fragmentado internamente, pero muy compacto externamente. Un Gobierno que sólo tiene una hoja de ruta: lograr que Cataluña alcance la independencia, aunque en su fuero interno sepa que no lograra su objetivo. Y mientras tanto fragmente a la sociedad catalana en mil pedazos, cada vez más dificil de unir y cicatrizar.

Llevamos casi medio siglo de democracia, desde que murió el viejo general, y jamás en todos estos años, nunca vimos un Gobierno de España tan polarizado y tan poco respetuoso con la mayor parte de los españoles.

En el discurso de Navidad, Su Majestad el Rey don Felipe VI fue más que claro. Pidió respeto para la Constitución.

Fotografía: @rtve

Pero me temo que, de nuevo, volvió a ‘pregonar en el desierto’. Sus palabras volvieron a derretirse en el mar del olvido, empezando por el propio Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez no puede permitir ataques a la democracia como el sufrido el pasado fin de semana por el PP de Cataluña y Alejandro Fernández. Ni en Cataluña ni en ninguna otra comunidad. El Gobierno tiene instrumentos suficientes para poner punto y final a estas derivas a ninguna parte en Vic o en ninguna parte de España. Y tampoco vale esconderse bajo el paraguas de que las competencias en materia de seguridad ciudadana son competencia de la Generalitat. ¿Para qué está, entonces, la coordinación entre las diferentes administraciones, de la que tanto presumen desde Moncloa?

Un Presidente del Gobierno de España con sentido de Estado y con responsabilidad debe parar este frenesí de delirios independentistas. El asiento del Congreso de los Diputados no puede ser moneda de cambio de estas tropelías ni de otras similares. Se trata de responsabilidad política, de sentido de Estado, de respeto a la Constitución, de lealtad con el resto de comunidades autónomas. Pero también de decencia y de dignidad. Y Pedro Sánchez me temo que desconoce estos sustantivos. Y así estamos.

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Manuel Fraga, diez años después

Fotografía: @LaRegion_Int

La Historia de España, como la de cualquier otro país,  se escribe a base de los trazos de las personas que, con su esfuerzo, trabajo, generosidad, lealtad y compromiso, hicieron -y hacen- camino para que hoy los españoles disfrutemos del grado de democracia que disfrutamos. Por consiguiente, del grado de libertades que gozamos, aunque algunos crean lo contrario.

Manuel Fraga Iribarne es uno de los hombres que trabajaron infatigablemente para que hoy España goce del nivel de libertad y democracia que tiene. Sin ningún género de dudas, Manuel Fraga es un personaje único en la Historia España del pasado siglo XX;  con una capacidad de trabajo incombustible, y con una personalidad arrolladora, fue, por encima de cualquier otro calificativo, un político decente y honrado. Un espejo en el que algunos, que hoy pisan moqueta, deberían fijarse.

De su dilatadísima hoja de servicios a España, yo resaltaría dos aspectos, uno institucional, y el otro más honorifico, además de la Presidencia de la extinguida Alianza Popular y el actual Partido Popular. Fue presidente de la Xunta de Galicia entre los años 1990 y 2005; y fue uno de los llamados ‘padres de la Constitución’.

Fotografía: @zonaretiro

Como bien señala mi buen amigo David Cuesta García en su perfil de Facebook:  «Una vida entera dedicada al servicio de España, desde su primer nombramiento como secretario general del Instituto de Cultura Hispánica con poco más de treinta años; hasta cuando, ya octogenario, infatigable, seguía recorriendo todos y cada uno de los pueblos de Galicia, inclusive las aldeas más remotas, escuchando y solucionado los problemas de sus paisanos». ´

Éste es el modelo autentico de hacer política. El trabajo continuo, diario, sin descanso… y siempre poniendo a los ciudadanos en el eje de la acción política. Pero hay más.

Su altura de miras como político y como líder de la entonces Alianza Popular, le llevó en los albores de la Transición a poner la luz larga, a mirar y pensar en el futuro de España por delante de sus intereses y de los de su formación política. Y fue uno de los artífices de esa reconciliación política, entre los diferentes, para que lo que habían vivido nuestros padres y nuestros abuelos, no lo volviéramos a vivir nosotros.

Fotografía: @elperiodico

Procuró ‘ese abrazo’ y ‘ese olvido’ para que los españoles dejásemos de mirar hacia atrás, y empezásemos a mirar hacía adelante. Sin olvidar nuestro pasado, pero olvidando y perdonando; mirando al futuro con firmeza y esperanza. Esa actitud solo puede salir de una persona con la responsabilidad política y con la altura intelectual y moral de Manuel Fraga.

Manuel Fraga fue un hombre de ley y de autoridad, sí, pero también de consenso, de diálogo, y de cesiones, porque sólo desde estas atalayas, al final de la década de los setenta se lograban estos objetivos. Fue un político con mayúsculas, que siempre antepuso el bien general por delante de los intereses de su partido. Desde el año 1962 que asumió la cartera del entonces denominado Ministerio de Información y Turismo hasta el año 2011 que acabó siendo senador en las Cortes Generales. Y en este intervalo de tiempo, lo fue todo en la política española. Un referente incuestionable por su buen hacer y, algo que no está de moda, por su decencia y su honradez personal.

Fotografía: @lavozdegalicia

Mucho ha llovido desde entonces. Muchos políticos, y politiquillos, han pasado por el escenario político español. Pero muy pocos de la talla política, intelectual, y humana de este gallego universal cuyo objetivo no era otro que mejorar la vida de los españoles y, especialmente, de los gallegos.

Se acaban de cumplir diez años de su desaparición, y su figura se sigue recordando por su ejemplaridad y su honestidad. Valores de los que hoy día poquísimos políticos pueden presumir.

Manuel Fraga es una referencia incuestionable de la mejor política española. Un ejemplo para muchos.

Otros muchos también lo son. Pero de la peor. De la más nefasta, de la que no merece ni media línea ni en este blog ni en ninguno. Sin embargo, Manuel Fraga se merece todas las líneas. Es la diferencia entre los políticos honrados y los indecentes. Y como él diría, ‘haberlos hailos’. Por desgracia, demasiados.

 

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No se puede atacar a la discapacidad

Fotografia: @elcomerciodigit

En la edición del diario  La Nueva España del pasado sábado 15 de enero, leo una declaraciones de Mónica Oviedo, presidenta de  la Unión de Discapacitados del Principado de Asturias (UMA) y de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), que suscribo íntegramente.

Gijón siempre fue un referente en solidaridad y respeto hacia personas con discapacidad, pero eso ha cambiado desde la llegada de la socialista Ana González a la Casa Consistorial gijonesa.

Hasta ahora Gijón, como el resto de ayuntamientos asturianos, tenían exentos de pago a quienes ya tienen la tarjeta Europa de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Pero con el nuevo Reglamento de Movilidad, las cosas han cambiado de manera brusca y totalmente insolidaria. La nueva norma establece que los poseedores de esa tarjeta saquen también la de residente si quieren aparcar en zona ORA. Para ello tienen que estar empadronados en Gijón o tener su puesto de trabajo en la zona regulada. Quienes visiten Gijón tendrán que pagar. Pero esto no sucede en otros ayuntamientos.

Fotografia: @lanuevaespana

De nuevo, otra desfachatez de este equipo de gobierno municipal que maneja los destinos de los gijoneses de ocurrencia en ocurrencia, y sin respeto a nada ni a nadie. Solo a sus nefastas ocurrencias.

Priorizando  al colectivo de personas con movilidad reducida con respecto al resto de residentes con dos matices: su tarjeta les servirá para aparcar en todas las zonas reguladas y podrán gestionarse dos tarjetas de residente en la misma vivienda, una vinculada a la residencia y otra a la posesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Siempre que sea para dos matrículas distintas.

Parece inconcebible que un equipo de gobierno que a diario supuestamente se envuelve en la bandera de la igualdad, de los derechos, y defiende causas indefendibles, deje ‘a los pies de los caballos’, al colectivo de personas con discapacidad. ¿Dónde están los valores e ideales de solidaridad de estos gestores? No vale el café para todos. Si no vale en casi ningún aspecto de la vida, menos todavía en este asunto que afecta tan directamente al día a día de este colectivo tan vulnerable.

Fotografia: @consumidores

Lamentablemente asistimos a un nuevo despropósito de Ana González y los suyos. Un equipo municipal a la deriva que no tiene una hoja ruta y solo saber gobernar a base de ocurrencias y payasadas. El personal empieza a estar muy hartito y cada vez más saturado de falta de empatía que existe intramuros de la Plaza Mayor gijonesa.

Desde que en 1979 José Manuel Palacio Álvarez tomó posesión como alcalde de la Villa de Gijón, por esta alcaldía han pasado ya cuatro alcaldes contando a la actual. Ninguna corporación ha sido tan sectaria, tan radical, tan fanática en sus hechuras y en su proceder como la actual. Y esto no es lo que quiere la gente.

La sociedad necesita que se haga política de verdad, dando solución a sus problemas, y no generando problemas donde no existen. Mucho menos polarizando y incendiando el ambiente. Esto no es hacer política. Es otra cosa. Mucho más propio de otras zonas geográficas. Claro, quien sabe, si Ana González y Aurelio Martin perdieron el avión, o no les dejaron pasar del aeropuerto de llegada.

Sea como fuera, lo cierto es que el calendario corre, y sus hojas se van cayendo. En nada, nos adentraremos en periodo electoral. Será entonces cuando cada palo aguantará su vela. Eso sí, con las bendiciones de las urnas. Y con la memoria de los gijoneses.

 

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

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Ni entonces ni nunca

Fotografía: Derecho Constitucional

El Congreso de los Diputados y el Senado españoles -o sea, las Cortes Generales-, el Capitolio norteamericano, el Parlamento francés, el Bundestag alemán, el Parlamento italiano, la Cámara de Diputados luxemburguesa, el Congreso de la Unión mexicano, el Parlamento sudafricano, la Asamblea Federal suiza, o el Parlamento británico son algunos de los Órganos Legislativos Nacionales de los 194 países reconocidos oficialmente por la ONU.

El pasado día 6 de enero se cumplió un año del asalto al Capitolio por los seguidores del expresidente Trump, descontentos con la victoria electoral del electo presidente Joe Biden.

Para un territorio, sea una nación, una comunidad autónoma o un municipio, la ofensa más grave que se puede cometer es que se tome por la fuerza. Es la  ‘la casa de todos sus ciudadanos’. O sea, la ‘vaca sagrada’ de sus ciudadanos, y merece respeto máximo y honores a partes iguales.

Fotografía: @rtve

A todos aún se nos secan las venas al recordar la famosa noche del 23F del año 1981 en España, cuando el teniente coronel Antonio Tejero, al mando de un grupo de guardias civiles engañados y manipulados, asaltó el Congreso de los Diputados. De igual forma, que mucho más recientemente, continuamos sin salir de nuestro asombró al comprobar cómo aquel 1 de Octubre de 2017 un grupo de ‘catalanes iluminados’ volaron por los aires su Estatut y le dieron una patada a nuestra Constitución. Afortunadamente, en ambos casos, nuestro Estado Derecho funcionó perfectamente.

Son hechos que jamás debieron pasar ni España ni en ningún otro país del mundo. Igual que jamás debió producirse el asalto al Capitolio. Ni entonces ni nunca.

Pero el propio asalto al Capitolio norteamericano, si cabe, merece una reflexión especial. Un asalto a un parlamento es un hecho gravísimo. No en vano, los parlamentos, de cualquier condición, encarnan la soberanía nacional de ese territorio, y la institución merece el máximo de los respetos, como acabo de señalar.  Estamos en el Sancta Sactorum de la soberanía nacional de cualquier territorio. Casi nada. Casi mucho.

Fotografía: @nytimes

Como bien acaba de señalar el propio Joe Biden, lo acontecido hace un año en Washington fue «poner un puñal en el cuello de la democracia». Pero este hecho, si cabe, resulta muchísimo más grave si viene alentado por un presidente electo, como fue el caso de Trump. Aquello fue una ofensa no sólo para la democracia norteamericana, sino para el orden mundial. El país más democrático y más libre del mundo puso en riesgo su orden interno y sus relaciones internacionales. Y todo cocinado por un presidente electo y derrotado, vanidoso, prepotente, orgulloso y sin respeto a nada ni a nadie. En su escala de valores no entraban (ni entran) palabras como ‘derrota’ , ‘educación’, o ‘decencia’. Basta ojear la hemeroteca. Mucho menos el concepto de derrota electoral.

Aquella turba que asaltó el Congreso norteamericano (según el FBI, unas 2.000 personas), tuvo sus protagonistas, como en el cine o en el teatro. Algunos eran líderes políticos, otros eran golpistas y algunos, incluso, las dos cosas a la vez.

Fotografía: @eldiarioes

Algunos especímenes nos dejaron imágenes para la Historia. Imposible no recordar al ‘chamán de QAnon’, que recorrió el interior del Capitolio a pecho descubierto, con la cara pintada y una espectacular cornamenta en la cabeza Parecía que iba a ser todo diversión cuando se plantó en la mesa de la presidencia del Senado y se puso a rezar. Acaba de ser condenado a 41 meses de cárcel.

Jake Angeli, que así se llama el chamán, pactó con la Fiscalía declararse culpable de un cargo menor para reducir condena. Fue un acuerdo negociado por el mismo abogado que lo había definido como “un jodido retrasado”. Ahora, con nueva representación legal, se dispone a apelar su sentencia desde la cárcel y se compara con Ghandi, Martin Luther King y Jesucristo.

Fotografía: @eldiarioes

Otro que también se ha declarado culpable es el que saltó a la fama por robar un atril y saludar a la cámara al marcharse. La pena máxima que le puede caer es un año de cárcel y multa de 90.000 euros. Dice que quiere escribir un libro.

A diferencia de esos dos, otra de las “estrellas” del asalto ha preferido ir a juicio y no declararse culpable. La foto de Richard Barnett apoyando los pies en una mesa del despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le ha traído muchos problemas. Podrían caerle siete años de condena y no parece que la cosa vaya bien: ya se peleó con el juez, también con la Fiscalía y su entrevista posterior a la invasión llamando “zorra” a Pelosi no ayuda a calmar las aguas. Así las cosas, ninguno lo tiene tan mal como los 60 asaltantes acusados de golpear y herir a policías.

Como se observa, los diferentes protagonistas de aquella ‘gesta’ tenían mucho paranoicos, y poco de demócratas. Igual que quien les aupó a esos cielos de arena.

Fotografía: @pixabay

Ha transcurrido ya un año. Para la inmensa mayoría de la sociedad internacional, el asalto al Capitolio de Washington se ha convertido en una mancha en la historia de la democracia mundial, especialmente de la occidental. Pasa el tiempo y la sociedad tiene una especial habilidad para olvidad aquello que no le aporta nada positivo. Sin embargo, sí es importante recordar este suceso, y otros similares. Ayudan (en este caso, a la sociedad norteamericana) a entender sus errores, y a saber qué camino tomar para no repetirlos.

Lo dijo el abogado norteamericano Ralph Nader «Tu mejor maestro es la última equivocación que tuviste». Confío que para el pueblo norteamericano el asalto al Capitolio sea su mejor maestro, y el último. Exactamente igual que para el pueblo español. Probablemente ningún español deseemos nuevos maestros. De errores estamos bien servidos… aunque a veces tengamos la sensación agridulce de no aprender de los mismos.  Y así nos va.

 

 

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Hablando de discursos…

Cualquier institución, por pequeña que sea, tiene que medir sus actos y sus acciones públicas y privadas bajo el prisma del valor de la comunicación y de la Responsabilidad Social Corporativa.

Con motivo del fin de año, los presidentes autonómicos se han dirigido a sus respectivos ciudadanos, en sus ya más que tradicionales discursos de fin de año. Me he permitido el lujo de ver, a través de redes sociales, varios de ellos: el de los Presidentes Alberto Núñez Feijoó (Galicia), Adrián Barbón (Asturias), Javier Lambán (Aragón), Pere Aragonés (Cataluña), Juanma Moreno (Andalucía), Ángel Torres (Canarias), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León).

En la mayoría de ellos he observado que se cuida el lenguaje no verbal, y los símbolos, a pesar de que en alguno de ellos se observa una clara ignorancia del uso de los símbolos y del lenguaje no verbal.

En cualquier mensaje institucional, y especialmente, en los mensajes de los presidentes autonómicos, hay que cuidar hasta el más mínimo detalle, porque se comunica con todo, a la vez que un error por minúsculo que sea, da al traste toda la labor del mensaje que se quiere transmitir.

Veamos varios ejemplos que ilustran mis palabras.

Fotografía: @COPE

Desde un balcón avilesino, el mensaje del Presidente Barbón es un mensaje absolutamente plano, sin recorrido y sin trascendencia, que no comunica absolutamente nada. Con una ausencia total de símbolos que comuniquen, que pongan en valor la comunidad que representa,. y sin reconocimiento alguno de errores por parte, del gobierno que representa  es un mensaje que no dice nada. Un mensaje que no está a la altura ni de contenido ni de continente.

A la vez, otro Presidente de su mismo partido, como es el canario Ángel Torres, ha enviado un mensaje excelente. Para empezar, la ubicación: en la casa – museo de Benito Pérez Galdós, haciendo un más que evidente guiño a la pareja del escritor, la también escritora Emilia Pardo Bazán, que en el año 2021 se conmemoraba el centenario de su fallecimiento. Para seguir, el tono del lenguaje empleado. La comunidad autónoma canaria sufrió el año pasado la peor catástrofe natural de su historia, y su Presidente se acerca a sus vecinos, como un ciudadano más: en tono cordial, amable, cercano…

Fotografía: @heraldoes

En esta línea, otro presidente socialista, el ejeano Javier Lambán se ha dirigido a todos los aragoneses desde el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, muy cerca de las estatuas de personalidades ilustres de la Historia de Aragón como fueron el Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal y el Justicia, Juan de Lanuza. Y todo ello, ‘adornado’ con el aviso a la conmemoración que se celebrará el día  10 de agosto: el cuarenta aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón. Pero no contento con eso, toda la escenografía estaba decorada con los colores amarillo y rojo; un claro guiño a las banderas de España y de Aragón. Toda una declaración de intenciones del Gobierno de Aragón.

También es importante valorar las escenografías de los discursos de los populares: Alberto Nuñez Feijoó y Juanma Moreno. Si el primero se dirigía a todos los gallegos desde los últimos kilómetros del Camino de Santiago, (creo, desde Monte Do Gozo), en una clara reivindicación del Camino, el segundo lo ha hecho defendiendo el valor económico y social de la hosteleria. La Taberna Granados, en Granada, ya centenaria, es el lugar elegido por la Junta de Andalucía para que su Presidente se dirigiera a todos los andaluces.

Fotografía: @AhoraGranada

Otra más que evidente declaración de intenciones.

Hoy no toca entrar en valoraciones políticas, aunque también las hay como los puñetazos, incluso dentro de las mismas siglas políticas.

Lo que sí hay que reivindicar hoy, y siempre, es el papel imprescindible del lenguaje no verbal y de la comunicación como expresión de la imagen y marca de la entidad. Más allá de la ideología, me ha quedado claro un detalle: hay Presidentes que sí han sabido comunicar con sus palabras y con su escenografía, y otros han hecho un espantoso ridículo.

Cuando las entidades, grandes o pequeñas, y quienes las gobiernas, sean conscientes que la comunicación y el lenguaje no verbal en todos sus eventos es la mejor carta de presentación para la imagen y marca de la institución, será el instante de que esa marca se catapulte interna y externamente. La mejor demostración la he visto con los discursos de Navidad de los presidentes autonómicos. Unos han sido muy buenos, y otros han pasado totalmente desapercibidos. Dicho de otro modo, mientras unos han comunicado en positivo, los otros han sido un error garrafal de imagen y marca. Y esto no va de siglas. Va de personas. Como otras muchas cosas de la vida.

 

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Manoseando el español

El idioma español es el cuarto idioma más hablado del mundo con más de quinientos millones de personas hablantes en los cinco continentes. Se estudia en más de un centenar de países, siendo cada vez más personas las que muestran su interés por nuestra lengua.

Fotografía: @Fundeu

Estos datos se deben en una buena parte a instituciones como la Real Academia Española, el Instituto Cervantes o la Biblioteca Nacional de España que se dejan la piel para que nuestra lengua madre sea una de las lenguas más universales a lo largo y ancho del mundo.

Como diría un ‘nini’ que se lleva cada mes cinco mil eurazos exclusivamente por intentar destruir lo que nuestros padres y nuestros abuelos construyeron con su sangre, su trabajo y su esfuerzo, “esto no lo digo yo”, esto son datos constatables y referénciales.

Nuestro idioma es una de las mejores demostraciones de la llamada ‘marca España’. Como dijo Su Majestad don Felipe VI en el acto de conmemoración del 70º aniversario de la Asociación de Reales Academias «nuestra lengua común es el valor que más nos identifica y que suscita verdadero respeto y admiración en el mundo». Estas palabras del monarca, por sí mismas tendrían que llenarnos de orgullo y ser el mejor baluarte para defender nuestro idioma hasta en el rincón más minúsculo de España.

Si cada vez hay más ciudadanos en el mundo interesados por aprenderlo, ¿qué motivos hay para que los españoles, con independencia de nuestro lugar de residencia y de nuestro origen, no lo defendamos y lo protejamos?

Pero evidentemente esto es una utopía, ya que hay determinados lideres políticos que se dedican a jugar a virreyes de la época de Felipe II, y cada mañana nos regalan una estupidez nueva en forma de traición a nuestro idioma, y a nuestra Historia. En consecuencia, a nuestra cultura.

El escenario es poco decente por no decir nada, y muy mugriento,

Fotografía: @libertadddigital

Por un lado, tenemos a ese niñato llamado Gabriel Rufián, al que le gusta mucho los numeritos de circo en el Congreso de los Diputados. En estas haciendas es único; se las pinta sólo para montar el circo un día sí, y otro también. En un arrebato de arrogancia y soberbia inconmensurables, consciente por otro lado, que Pedro Sánchez y sus palmeros van a comer en su mano, pone una exigencia obscena para apoyar los Presupuestos Generales del Estado:  las plataformas digitales (Netflix, HBO, y otras) tienen que emitir el 6% de sus contenidos, doblaje y subtitulación en lenguas cooficiales. Y Sánchez cede…  asegurándose así, seguir calentando el asiento del Palacio de La Moncloa, al menos, un año más. Antes que sentarse con el Partido Populary escuchar su opinión, prefiere sentarse con los que un día sí y otro también dan patadas a la Caonstitución y escupen a la figura del Jefe del Estado y a los simbolos de nuestra nación. Ése es el nivel.

Fotografía: @expansioncom

En paralelo a esto, el compi yogui de Rufian que mangonea en Cataluña con los que en 2017 dieron una patada en la cara a la Constitución de 1978 dejan a los pies de los caballos a una familia de Canet. Pere Aragonés vuelve la espalda a una familia catalana, que sólo ha cometido un delito: defender el derecho legal de su hijo de cinco años a recibir el 25% de las asignaturas en castellano. Aragonés les ha negado este derecho y Pedro Sánchez les ha vuelto la espalda a cambio del respaldo de ERC para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Ésta es la decencia de unos y otros.

Y en medio de esta situación tan bucólica otro virrey autonómico quiere liarla manoseando el español, también por un puñado de votos. Hablo de Adrián Barbón, Presidente de Asturias, que quiere imponer una ‘cooficialidad amable’. Dicho en cristiano: quiere imponer una lengua que no existe. Otro que no se entera de nada. Y en este punto me acuerdo de lo que en 2017 dijo aquel agente de los Mossòs a un independentista. Pues eso…

Fotografia: @ESDiario_com

Una cooficialidad nunca puede ser amable. Según el diccionario de la Real Academia, en su primera acepción, define esta palabra como «digno de ser amado» y en su segunda acepción «afable, complaciente, afectuoso». ¿Alguien se imagina un idioma afectuoso? Otro ejemplo de la manera de actuar de los compis yoguis de Sánchez y de la ya jubilada Adriana Lastra…

La imposición de un idioma no es ética ni tampoco decente. Lo que está sucediendo en Asturias es vergonzoso a todas luces. Al igual que lo que está sucediendo en Cataluña. Es un atropello a las libertades.

Pero lo más grave de Asturias es que para conseguir este logro tan corto como maloliente, Adrian Barbón, lo está intentando por la puerta de atrás. Para eso busca el apoyo de otro partido, de corto recorrido, que está en fase de liquidación. Foro Asturias ni está ni se les espera, a pesar de que mientras llega ese momento enredan, y enredan, y vuelven a enredan para enfangar todo lo que hay en su entorno. Barbón ha permitido que Foro tenga grupo parlamentario propio, con tan sólo dos diputados -que en realidad es uno, porque apenas se cruzan un triste ‘buenos días’  siquiera por whatsapp de escaño a escaño- dando una solemne patada a la norma que dice que no es posible que la Junta General tenga grupos parlamentarios con menos de tres diputados.

Pero para el Presidente de Asturias esta norma no existe. Todo a cambio de un puñado de votos. Todo a cambio del un mangoneo tan mohoso como deshonesto. A ver si se entera de una ve. En Asturias sólo vale la Ley de uso y promoción del bable/asturiano de 1998. Lo demás son ganas de enredar y de manipular.

Fotografía: @expansioncom

Da asco, y vergüenza, que se mercadee con un idioma como el español, a cambio de un puñado de votos, negociados en cuartos oscuros para seguir manteniendo calentito un sillón.

Podría seguir poniendo otros ejemplos de indecencia política, en donde el virrey de turno hace y deshace a cambio de un puñado de votos. Mientras tanto Pedro Sánchez sigue comiendo en sus manos, y sigue tocando el arpa muros adentro de La Moncloa. No lo voy a hacer. Estos ejemplos son suficientes para ilustrar hasta qué punto se manosea el español y se usa como un trapo sucio que se tira a la cara al más puro estilo barriobajero.

Cada cual puede hablar en la lengua que quiera pero sin imposiciones y con total libertad. En el momento que tropezamos en el piedra de la imposición y de la prohibición se vuela por los aires cualquier aroma de libertad que debe prevalecer en una democracia de verdad. Y esto tendría que tenerlo muy claro, y aplicarlo Pedro Sánchez, y todos los Presidentes autonómicos. Un ejemplo de esa libertad es Galicia, en donde mayoritariamente se habla gallego pero desde el respeto y la libertad.

Toda imposición lingüística sin argumentación cultural y jurídica es un atropello a los valores constitucionales del 78. Es una forma política de crear ‘chiringuitos’ y agradecer los servicios prestados a los amigos de turno. Pero lo más grave es una manifiesta falta de respeto a los más de quinientos millones de personas que hablan el español en el mundo, y a quienes se dejan la piel por cuidar, divulgar y enseñar nuestra lengua. Lo dijo nuestro monarca, lo han refrendado numerosos académicos de la Real Academia, “uno de nuestros valores como nación es nuestro idioma”. Para algunos es la diana perfecta para dividir y enfrentar a la sociedad.

También a las familias. Pero quienes dividen y separan no se dan cuenta de un pequeño detalle: la gente tiene memoria, especialmente a la hora de votar. Siempre se acuerda de quien ha aglutinado y ha trabajado en torno a los valores constituciones, y quienes han sembrado la división y la separación. Y hoy por hoy, Sánchez y sus palmeros dividen más que aglutinan. Es más,  sólo saben fragmentar y enfrentar. Únicamente por mantener calentito el asiento del Falcón.

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La imagen

Durante mi reciente viaje a Zaragoza he podido recoger la opinión de muchas personas de mi entorno más cercano, y otras no tanto, en relación a la vida política aragonesa. Todo el mundo coincide en lo mismo: la buena sintonía que existe a nivel institucional entre el Presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, y el alcalde de Zaragoza, el popular Jorge Azcón. Desde la discrepancia política e ideológica, saben aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón y, especialmente de Zaragoza.

La discrepancia política e ideológica no debe afectar a los problemas que afectan a la sociedad. Los dos grandes partidos constitucionales, PP y PSOE, están para hacer política, para resolver los problemas de los ciudadanos, para buscar soluciones a los desafíos de la sociedad. Y esto no es una opción.

Lamentablemente, en muchas ocasiones algunos no lo ven así. Poner un cordón y desoír todas las propuestas que se hacen desde el principal partido de la oposición no es ético. Es incendiar las calles de la política, y eso ni es decente ni es ético.

La imagen y la actitud del alcalde Azcón y del Presidente Lambán es un canto de esperanza a que otra forma de hacer política es posible. Basta con emplear, en palabras del Profesor Emilio Lledó, unos “grumos” de voluntad, compromiso, diálogo, y respeto institucional.

En el Día de la Constitución, algunos tendrían que darse cuenta que escuchar y sentarse con él principal partido de la oposición no sólo no es una opción, sino que debería ser la única forma de hacer política. Pero si no saben hacer política, ya saben cuál es la solución. No es necesario que yo lo especifique, ¿o sí?

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ÉTICA Y DECENCIA

En cualquier organización, sea una asociación, una empresa, una comunidad de vecinos, un partido político, una cooperativa de trabajadores o una federación deportiva, por citar algunos ejemplos, hay una normativa interna sobre la que se sustenta su día a día. Quien no esté de acuerdo tiene dos caminos: irse y esperar a que esas normas se cambien “a su imagen o semejanza” o trabajar internamente para cambiarlas.

Fotografía: @pixabay

Pero no cumplir las normas no es una opción, es una obligación de todos los que están debajo de ese paraguas.

Esta máxima debe ser la bandera de todos los miembros de cualquier corporación. Quien se salta las normas, o quien pretende ir por libre no sólo esta generando reinos de taifas en dónde no caben. Genera divisiones y rupturas innecesarias. Ello sólo nos lleva al caos interno y a manchar la imagen pública de la institución frente a la opinión pública. Esto alimenta dudas y desconfianzas. Éste no es el camino. Quienes suman internamente desde la lealtad y la cohesión tienen que doblar esfuerzos para reforzar la imagen exterior. Pero interiormente están obligados a concentrar aún más su trabajo para evitar nuevas grietas.

Esto se ve mucho en la vida política. Un amigo mío, que ocupa un alto puesto institucional en Aragón, siempre dice lo mismo: «Hay que ser consciente de que en política estás hasta mañana; porque, aunque tú gestiones bien, otro puede hacerlo mal, y el tsunami te puede arrastrar a ti también». Mi amigo no le falta razón. La reciente Historia de España nos ha dado ejemplos para aburrir.

Fotografía: @elcultural

Los españoles estamos hartitos de políticos, de toda razas y religiones, que han convertido la política en su cortijo; que se dedican a ir por libre al más puro estilo de Curro Jiménez creyéndose que las calles de su país, de su comunidad autónoma o de su municipio son suyas. Ése no es el camino. Tampoco lo será nunca. La decencia y la ética deben ser las muletas que sujeten los pasos de cualquier cargo institucional, y quien no lo vea así, la solución es muy fácil. Como dijo cierto ex Vicepresidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados: «Cierre al salir, Señoría».

Es evidente. Nadie es perfecto. Todo el mundo es susceptible de cometer errores. Y llegado a ese punto, lo decente, lo noble es reconocerlo con humildad y dignidad. Poner tu cargo a disposición de las siglas de la organización que representas es lo que toca. Negar lo innegable y mantener acusaciones que se sujetan en arena mojada tienen muy poco recorrido.

Lamentablemente las últimas décadas nos están dejando un rastro de ‘personajillos’ que serían perfectos protagonistas de una película de Berlanga. Desconocen lo que es la política con mayúsculas, lo que es el servicio público, lo que es servir a los ciudadanos, y no servirse de ellos. Ya lo dijo el gran Miguel Delibes: «Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad».  Y por desgracia, hay demasiados políticos que viven muy fácilmente gracias a la política, pero no saben, y tampoco quieren, hacer política.

Fotografía: @heraldoes

Dice el Profesor Emilio Lledó que “hay que procurar la ética y la decencia como elementos esenciales de la vida política”. En este sentido, también quiero hacer una defensa a ultranza por aquellos políticos decentes, y son muchos más de lo que parece. Se dejan la piel por sus ciudadanos, están horas y horas fuera de sus casas, alejados de sus familias y amigos, haciendo un día sí y otro también, jornadas interminables en beneficio de la comunidad. Constituyen la verdadera clase política, la auténtica, la que escucha a los ciudadanos, la que visita a los empresarios y autónomos, la que se preocupa por colectivos más desfavorecidos, la que construye políticas transversales desde la libertad. Sin vetos y sin limitaciones innecesarios.

Es evidente. Quien se envuelve en la decencia y en la ética está arropado por los suyos, y tiene un futuro prometedor. Pero quien emponzoña, e intenta vivir de la política a costa de los demás, como diría el propio Miguel Delibes, ‘está más solo que la una’, y su futuro es como ellos mismos, opaco y gris.

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Es el camino

Me duelen las muñecas de tanto escribir en este portal que el político nunca puede ser el principal problema de los ciudadanos. Su función pasa invariablemente por resolver los problemas de sus vecinos, de todos: de quienes le votaron y de quienes depositaron el voto en otros cestos. Debe de trabajar para todos, siempre teniendo en cuenta que su objetivo es ‘morder’ electorado a la oposición mediante gestos y acciones que se guarden bajo un amplio paraguas.

Fotografía: @mil21tuits

Pero es lógico que esa manera de actuar tiene que sustentarse sobre los pilares de la sensatez, la escucha atenta, la moderación, la transversalidad y el respeto.

Ayer, el alcalde de Zaragoza visitó la farmacéutica Teva, una de las mayores empresas farmacéuticas españolas que se encuentra ubicada en la capital aragonesa. Esta multinacional ha anunciado una inversión de cuarenta millones de euros y una ampliación de su plantilla en más de sesenta personas hasta el año 2025.

Durante esa visita, Jorge Azcón hizo un llamamiento al sector empresarial para que sepa que en Zaragoza se quiere crear empleo y crear riqueza; y por esta razón anunció que las próximas ordenanzas serán atractivas para crear empleo, inversiones, y facilitar la creación de empresas, y por consiguiente, de empleo  en la capital del Ebro.

Es obvio que los impuestos y la fiscalidad resultan absolutamente necesarios para el mantenimiento de nuestros servicios públicos: para conservar una sanidad, una educación, una justicia o unos servicios sociales competitivos y de calidad. Pero también es absolutamente cierto que a los emprendedores y a las empresas hay que ayudarles y apoyarles porque son ellos la herramienta social que genera empleo. Por el mero hecho de ser empresario no se debe ‘crujir’ con impuestos y más impuestos. Considero que deben pagar lo que corresponda, pero no más de eso.

Fotografía: @CARTV_

Si machacamos a los emprendedores y a los empresarios con impuestos, lo único que conseguiremos es disminuir la generación de empleo, y éste creo que no es el camino adecuado. Hay que facilitar las cosas, hay que hacer que el empresario y el emprendedor no se eternice en una burocracia perpetua previa al inicio de la actividad. Una herramienta imprescindible, ya implantada en Aragón y en Galicia, es la Ley de Simplificación Administrativa, pero ésta tendría que ir acompañada de ayudas económicas y fiscales. Es el camino. No hay otro.

La pandemia de la Covid19 nos está dejando muchas lecciones sobre la mesa que debemos aplicarnos. A cuál más interesante. Una de ellas, pasa por unirnos en la recuperación de elementos absolutamente esenciales como es la creación de empleo. Si no somos capaces de generar empleo, el destruido y el nuevo, y no somos capaces mirar en la misma dirección en situaciones básicamente imprescindibles… mi madre nos diría: «mala burra hemos comprado». No existe una pócima mágica… o sí, la de ayudar a quien de verdad se arriesga para crear empleo. Si no creamos empleo, si no potenciamos la recuperación de lo que nos arrebató la Covid -al menos de aquello, que podemos recuperar-, ¿Qué nos queda?

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La libertad

Fotografía: Ancrugon

El poeta Ramón de Campoamor decía que «la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe». Esta frase viene muy a cuenta con todo lo que está sucediendo en Gijón durante estos últimos dos años, y, más particularmente, estos últimos días.

Un responsable institucional (alcalde, concejal, presidente de comunidad autónoma, consejero, o ministro) no puede gobernar solo para sus votantes. Tiene que gobernar para todos. Si se me apura, debe gestionar especialmente mejor para aquellos que tiene enfrente porque son de los que va a recibir las críticas más feroces. De los que a diario se sientan en su misma mesa, debe preocuparse lo justo porque ese voto lo tiene más bien asegurado. Debe ensanchar su perspectiva política para ‘morder’ voto de la oposición y de la competencia política, si la hubiera.

De igual manera que ningún político puede ser el principal problema de los ciudadanos, los políticos deben ser la solución a los propios ciudadanos. Cuando un político se convierte en el principal problema de una ciudad (o de un pueblo), se crea un problema añadido importante para los ciudadanos y para la ciudad en cuestión. Un político tiene la obligación de resolver (o al menos intentarlo) los problemas de los ciudadanos. Lógicamente, nunca puede crearles más problemas, y mucho menos generar conflictos sociales en donde no existe el problema. Eso solo genera división social y confusión en la propia sociedad.

Fotografía: @aenoveles

El Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, que no es sospechoso precisamente de conductas tendenciosas, reflexionó en un programa de televisión sobre el sentido de la palabra ‘libertad’. Y, sinceramente, su análisis encaja perfectamente con la situación que estamos atravesando en Gijón. En el siguiente enlace están sus palabras que recomiendo escuchar:

https://www.youtube.com/watch?v=xO1KN2TEhHE

Pero volviendo al tema que nos ocupa, ciertamente en esta ‘villa marinera’ desde hace dos años gijoneses y foráneos nos estamos vacunando ya a una forma de gobierno municipal muy peculiar.

Me refiero a la forma de gobierno de la ocurrencia. Ahora se me ocurre transformar Gijón en un caos circulatorio porque me convierto en la enemiga número uno del coche, y reviento todo el sentido del tráfico rodado en la ciudad, me cargo 500 aparcamientos en la vía pública, no doy alternativas, y transformo la ciudad en un perfecto desbarajuste de tráfico.

Ahora digo que Gijón se va a convertir en una ciudad laica porque yo lo soy, y sin respetar ninguna de las tradiciones propias de la ciudad ni ninguna confesión religiosa, transformo Gijón en una ciudad laica porque “yo lo valgo”.

Al acabar la Feria taurina de Begoña me vengo arriba, y poniendo la escusa absurda de los nombre de los toros, me cargo el contrato de la empresa, y anuncio que el recinto se va a dedicar para conciertos (que ya se usaba para eso… por cierto), y nunca más se van a celebrar espectáculos taurinos. Eso sí, nos olvidamos de los benéficos económicos que anualmente deja en Gijón esta feria taurina.

Fotografía: @Mundotorocom

¿Qué será la siguiente ocurrencia de mañana? ¿Qué prohibamos el festival de la sidra porque es mejor que las manzanas se queden en las pomaradas? ¿O suprimiremos el Concurso Hípico porque ‘los caballos se asustan delante de tanto público’? Lo raro es que no se haya prohibido ya los partidos del Real Sporting de Gijón porque con una camiseta de color tan intenso moleste a la vista. (valga la hipérbole)…

El problema no es el debate sobre el Plan de Movilidad, sobre la fiesta de los toros, o cualquier otra ‘sorpresa’ que ver, veremos. No, el problema es mucho más serio y mucho más grave. Como dice una concejal de la oposición en el propio ayuntamiento gijonés, el problema pasa por la ideologización de todo lo que se toca desde el gobierno municipal.

Un gobierno (municipal, autonómico o nacional) no puede pasar por su thermomix ideológica cualquier medida que adopte. No lo puede hacer porque, como decía antes, gobierna para todos los ciudadanos. Y con estas actitudes tan sectarias lo único que están consiguiendo es gobernar sólo para sus palmeros, y no para todos.

A su vez, estas medidas también chocan con otra realidad importante que no se respeta: la libertad. Una sociedad debe ser libre, y tiene que tener capacidad critica de pensamiento y de obra. Pero cuando el político de turno, comienza a tomar medidas bajo el paraguas de ‘porque sí’ o ‘porque la vida cambia’ sin más argumentación, esa sociedad deja de ser libre, y esa forma de gobernar se convierte en otra cosa que todos sabemos cómo se llama.

En el año 1996 el Presidente Adolfo Suárez fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concurso. En su discurso pronuncio estas palabras:

Fotografía: @rtve

«Con frecuencia se confunde la concordia con el conformismo y con la uniformidad, y nada tiene que ver con ellos. Su raíz estiba en el pluralismo, la libertad y la solidaridad. Sin ellas no es posible la concordia. La concordia jamás se impone. Se busca en común y se realiza con el esfuerzo de todos. La lucha política, la controversia, el debate, el disentimiento, el conflicto no constituyen una patología social. No son acontecimientos negativos. Al contrario, reflejan la vitalidad de una sociedad. En toda comunidad política existen siempre distintos extractos de opinión. Las discrepancias son naturales. Pero hay uno, el básico, el que se refiere a las razones últimas y esenciales, que afectan a la raíz de la propia convivencia en el que creo que es necesario la coincidencia de todos y el consenso de la inmensa mayoría. Y ese consenso es el cimiento de una sociedad perfectamente moderna. Cuando ese consenso se destruye, sobreviene la discordia».

Después de estas palabras, poco más podemos añadir. Es más que evidente que en Gijón se han volado por los aires todos los puentes de concordia, libertad, y respeto; valores imprescindibles para gobernar en democracia.

Se puede o no estar de acuerdo con una tradición, con una fiesta, con un espectáculo, pero cuando ocupas un puesto institucional debes gobernar con cordura, concordia –como decía el propio Presidente Suárez- respeto, y, principalmente, gobernar para todos: te hayan o no votado. Votar solo para tus palmeros es un camino erróneo.  De igual manera que se deriva de tu cargo institucional la obligación asistir a todos los actos a los que tienes que asistir, y no exclusivamente a aquellos que te gustan o están en consonancia con tu ideología política.

Desgraciadamente en Gijón hay demasiados caminos equivocados. El problema no son los caminos equivocados, el problema está cuando se vuela por los aires la libertad del individuo. Eso es lo grave. Coartar la libertad de los individuos bajo argumentos kafkianos o simplemente sin argumentos… eso sólo tiene un nombre.

Pero como dijo Ana María Matute, la vida nunca se queda con nada, y siempre pasa factura. Siempre. Es cuestión de mirar atentos al calendario.

 

 

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La democracia no es “quemar vivo” a nadie

Cuando mi padre regresó de San Sebastián (allá por los años ochenta y tantos), en la época en que ETA era implacable e inmisericorde, después de sufrir sus secuelas , siempre le escuché lo mismo: «El problema vasco tiene que acabar de una vez porque España no se puede permitir otros mil muertos, aunque la solución no guste a nadie». El tiempo ha acabado dándole la razón. Ha acabado y de una forma que no gusta a nadie, al menos a los demócratas. ETA ha dejado de matar pero sus cachorros siguen cabalgando a sus anchas sin que nadie, especialmente desde algunos escaños del Congreso de los Diputados hagan absolutamente nada por detener este huracán de odio, antipatía y asco a todo lo que no represente al pueblo vasco.

Fotografía: @elmundoes

Es una absolutamente vergüenza lo que le ha sucedido a Mikel Iturgaiz, hijo del Presidente del PP Vasco, Carlos Itúrgaiz, cuándo practicaba deporte. Amenzarlo con ‘quemarlo vivo’, entre otros ‘piropos’ se define por si solo. Esta situación, además de merecer la repulsa y condena del total de la sociedad española, no deja de ser una evidencia más de que el problema vasco no ha terminado. Sigue latente. Sigue vivo. El odio se sigue paseando de manera desbocada por las calles del País Vasco sin que nadie le frene. Y esto resulta peligroso, porque nos retrotrae a épocas pasadas que algunas generaciones no vivieron, y otras que sí vivimos, deseamos olvidar.

La democracia consiste en llegar a acuerdos con quien no piensa como tu, a consensuar opiniones diferentes para lograr una sociedad mejor, más justa y libre. Igual que sucedió en los años setenta y muchos, en los albores de la democracia. Pero lo que no es aceptable, lo  que no es normal, lo que se sale de toda frontera democrática es que alguien amenace a otra persona con ‘quemarla viva’ porque no piensa con ella. Además de antidemocrático, eso es constitutivo de delito. Estas actitudes no caben en un país civilizado y moderno. No pueden formar parte de una sociedad civilizada, moderna, que apuesta por la investigación, por la ciencia, por el diálogo. Se autoexcluyen, y se marginan por sí solas.

Lo  que le ocurrió a Mikel Iturgaiz le ocurrió, décadas pasadas, a cientos y cientos de valientes, que vistiendo o no, de gris, de marron, de azul, de verde, o de cualquier otro color, defendían la libertad y la democracia en todos los rincones del País Vasco. Y esta gesta es una demostración del sentimiento de odio que todavía anida en la sociedad vasca hacía todo lo que no sea vasco o hacia aquel que no piense como ellos.

Fotografía: @elmundoes

Pero esto aún es más grave si comprobamos que el Gobierno de España se sustenta en los ‘lideres’ de estos cachorros. Dicho de otro modo, quienes callan y otorgan, porque en el fondo aplauden hasta con las orejas con estas tropelías son los que alimentan la continuidad de Pedro Sánchez y su Gobierno intramuros del Palacio de la Moncloa. Esto no es ético. Tampoco honrado por parte de nadie. Menos aún decente.

Echo de menos un mensaje de condena por parte del Gobierno ante estas amenazas. Al revés ya se hubiera pronunciado, Pablo Casado y el Partido Popular Pero esta política de callarse y ponerse de perfil ante determinadas cuestiones para no enfadar a los compañeros de mesa no es digna de un Presidente y de un Gobierno responsable.

La democracia española necesita un PSOE y un PP fuertes, cohesionados, serios, que se den la mano –y se olviden de las siglas- ante los grandes desafíos nacionales, ya que hay cuestiones que afectan a todos los españoles. Solo se pueden coser desde Génova o desde Ferraz. Pero siempre con unidad política y sin equidistancias absurdas. Se necesita más perspectiva política e institucional. Siempre.

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Marchando una de indultos…

Fotografía: @rtve

Después de varias semanas desaparecido de este espacio por razones estrictamente familiares y personales, regreso hoy domingo en los inicios de un verano atípico a todos los niveles.

Y retomo este carrusel de opiniones, dando mi sentir –como siempre, sin anestesia-, sobre el espectáculo al que hemos asistido esta semana relativa a la concesión de los indultos a los condenados en el tan manoseado “proces”.

Hace muchísimos años, cuando mi padre regresó de San Sebastián, después de padecer en su cuerpo y en su alma las secuelas emocionales de la banda terrorista ETA en una época que ésta era implacable e inmisericorde, siempre decía lo mismo: «El problema vasco acabará algún día, y acabará de una manera que no guste a nadie, pero acabará, porque España no se puede permitir otros mil muertos». El tiempo acabó dándole la razón.

Y con el problema catalán sucede otro tanto. Tiene que acabar de una vez, y tiene que acabar de una forma que no gustará a nadie. Y volviendo a parafrasear a mi padre, España no puede permitirse el lujo de otra voladura de la Constitución por los aires ni de intentos bananeros de autodeterminación territoriales que únicamente conducen al enfrentamiento entre españoles.

Fotografía: @abc:_es

Pero tampoco es sensato dar una patada a las sentencias del Tribunal Supremo, y en aras de que «yo lo valgo porque soy el Gobierno, y necesito apoltronarme», conceder indultos a quien no los merece. Me he cansado de decirlo, y me reitero. Cualquier cargo institucional, desde el Presidente del Gobierno de España hasta el concejal del pueblo más pequeño siempre deben ser la solución a los problemas de los españoles. Jamás el problema de sus problemas. Y lamentablemente, el Gobierno de Pedro Sánchez, en una buena parte de sus decisiones, desde que pisaron moqueta en El Palacio de La Moncloa se han convertido en el principal problema de los españoles. Como diría el niñato de Gabriel Rufián, «no lo digo yo», lo dice la propia hemeroteca…

Volvamos a Cataluña. El problema catalán no se resuelve ni con indultos, ni con mesa de diálogo, ni recibiendo –como es su obligación, dicho sea de paso-, al President de la Generalitat en Moncloa. Este problema requiere otra arquitectura más compleja y más quirúrgica.

Para conceder un indulto, especialmente de estas características, se requiere un consenso social y político absolutos. No procede ni es ético conceder un indulto, cuando una buena parte de la sociedad, y de la clase política –incluso militantes de tu propio partido- los tienes en contra. No es serio. Pero no procede, además, porque más de uno de los indultados, ya han avisado de que no están arrepentidos de sus hazañas y que volverán a hacerlo tan pronto como puedan.

Fotografía: @elcomercio

Es evidente que tampoco ha servido el movimiento de peones dentro del PSC, en las últimas elecciones catalanas, ni el puntapié que le dieron a Iceta catapultándolo al Ministerio de Política Territorial y Función Públicas. Las costuras entre España y Cataluña siguen rotas.

Nadie tiene la pócima milagrosa ni la varita mágica, porque aunque estemos ante un problema político, la fractura social dentro de la sociedad catalana es más que notable. Y esto se ha visto muy claro ante las últimas declaraciones del empresariado y el obispado catalán.

Mientras la sociedad catalana siga fragmentada y dividida poco se podrá hacer. Más bien nada. La prioridad es ésta, por delante de indultos, mesas de dialogo y zarandajas varias… Por eso, lo sensato, lo prudente es empezar a coser y a dialogar desde el corazón mismo de la sociedad catalana, de la sociedad civil, a pie de calle. Volver a unir a familias, a la sociedad es prioritario. Es fundamental. Lo demás es humo. Y el humo puede acabar en fuego. Como ya sucedió en 2017. Atentos.

 

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Taparse la cara como los monos

Fotografía: @elmundoes

En un nuevo ejercicio de insolencia, de falta de respeto y mala de educación sin límite, ayer la vocera oficial del Gobierno, María Jesús Montero, volvió a hacer de las suyas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Eso de «o estás conmigo o estás en contra de mí» lo saben aplicar de maravilla.  Esta tropa desconoce por completo el significado de palabras como ‘diálogo’, ‘moderación’  o ‘respeto’. Según pasan los días, cada vez el chapapote es mayor y el hedor más repugnante.

¿Cómo se atreve la Ministra Portavoz del Gobierno a insultar a una parte de la militancia del PSOE simplemente porque no piensan como el propio Ejecutivo? ¿Qué hubiera ocurrido si esas mismas palabras hubieran salido  de la boca del Presidente del Partido Popular hacia un grupo de militantes populares? Una buena parte de informativos nacionales durante semanas y semanas estarían habían abriendo sus telediarios con esta noticia, pero como lo dijo María Jesús Montero hay que reírle la gracia. Pues no… Las palabras de la andaluza hay que denunciarlas públicamente. Son un atropello y un insulto a la inteligencia.

Una ministra no puede insultar públicamente a una parte de la militancia de su partido, y por que el Presidente del Gobierno calla y no sale en público a pedirle explicaciones para, a continuación, cesarla de inmediato.

Las palabras de la Ministra son una manifiesta falta de respeto, una ausencia total de empatía hacía quienes discrepan de la Ejecutiva del PSOE, una burla intolerable. En resumen, una desvergüenza más, que no tiene medida…

Pero aún es más preocupante, y si cabe más grave, la deriva que está adoptando este Gobierno sólo por mantener el sillón. Le importa nada España, la Transición Española, el abrazo de reconciliación que nos dimos los españoles para cerrar las heridas del pasado, el Estado de Derecho y la separación de poderes. Sólo les importa mantenerse en el poder a costa de lo que sea y cómo sea, porque no se atreven a convocar elecciones generales.

Fotografía:@_infoLibre

Los vientos  no son buenos, y el personal está muy cansado y muy cabreado. Saben que pueden sufrir una cogida mortal, que les devuelva a los chiqueros (hablando en términos taurinos). Un Gobierno decente ante tan creciente impopularidad, ante tan nefasta gestión de la pandemia, ante tanta mentira y manipulación, con dos dedos de decencia, convocaría elecciones anticipadas y permitiría que los ciudadanos hablasen.

Pero la banda de Sánchez tiene miedo. Ha visto el batacazo que han tenido en las Elecciones de la Comunidad de Madrid, y sabe que este resultado es extrapolable a nivel nacional. Por eso huye de las urnas y se aferra al sillón de Moncloa. Y lo más grave, calla y otorga ante el cúmulo de errores y de desatino que a diario su banda lleva a término sin rubor y sin escrúpulos.

Le guste o no a Sánchez, a Montero y al resto de la tropa, los monos también piensan, y antes o después actuarán. Y lo harán en las urnas. En las mismas que esta banda no quiere poner ahora. Pero que cuando las pongan, todo el mundo los pondrá en su sitio. También los monos.

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Un ciego que no quiere ver

Dice Pedro Sánchez que los indultos del proces no le supondrán ningún coste político porque ayudarán a resolver el problema político con Caraluña.

Fotografía @elespanolcom

De niño cuando me reñía mi madre por alguna trastada, siempre me decía que no hay más ciego que el que no quiere ver. Pues eso… este es el más evidente ejemplo de demostración de la penosa gestión que está haciendo Pedro Sánchez de este asunto, especialmente cuando un elevado porcentaje de la sociedad se ha puesto enfrente suyo. Y esto sólo es el comienzo, ya que faltan movilizaciones en la calle, recogida de firmas y otras actuación para frenar este atropello.

Para cualquier perdón, ante cualquier indulto se necesita como requisito previo el firme compromiso del reo del arrepentimiento. Pero aquí no sólo no hay el más mínimo arrepentimiento, sino que ya han dicho qué lo volverán a hacer. Con esos mimbres, bajo esa estrategia independentista, ¿como se se atreve el Gobierno a volar por los aires el Estado de Derecho y la separación dé Poderes? Sólo por un puñado de votos que lo cosan a perpetuidad al sillón fe La Moncloa? Es manifiestamente indecente. Me lo decía mi madre de niño pero sus palabras siguen de vigente actualidad…

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Don Luis María

Hablar de don Luis María Anson es hablar de periodismo en estado puro. Es hablar de toda una época del mejor periodismo español del siglo XX y también del XXI.

Explicar en pocas líneas su trayectoria profesional, cultural y humanista es una labor muy complicada. Yo casi la definiría como imposible.

Fotografía: @eldiarioes

Luis María Anson es un referente del periodismo español. Del mejor periodismo de la Transición. Pero también de la democracia. Podríamos calificarlo sin lugar a ningún equívoco cómo “el padre” de los grandes, y buenos, periodistas que hoy pueblan el sector de la prensa española. Entre sus discípulos nos tropezamos con nombres como el de Paco Marhuenda, actual director del diario La Razón.

Pero si buceamos un poco en su trayectoria, nos daremos cuenta que don Luis María –como se le conoce en los ambientes periodísticos-, lo ha sido todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

Miembro del Consejo Privado del Conde de Barcelona, en septiembre de 1971 fue nombrado subdirector de ABC para las páginas de huecograbado: en 1976 entra en el Consejo de Dirección de La Vanguardia. Ese mismo año es nombrado Presidente de la Agencia EFE. En 1983 le nombran director de ABC. A comienzos de 1998 ingresó como académico en la Real Academia Española. Ese año funda de la mano del Grupo Z el diario La Razón, en el cual ocupa la Presidencia del Consejo de Administración. En la calle desde noviembre de 1998 estábamos ante un periódico que defendía la monarquía y la unidad de España, con una orientación muy conservadora especialmente dirigida al ámbito de la cultura. En este periódico escribió una columna, “Canela fina” hasta el año 2005 que puso punto y final. Pasó a dirigir el suplemento El Cultural que se distribuye con el periódico El Mundo, en el que continúa escribiendo su columna. A finales de 2007 funda y preside, en colaboración con la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, el periódico digital El Imparcial.es, que nació en Internet el 21 de enero de 2008. En 1991 fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Con esta trayectoria (resumida) podemos imaginarnos que no se esconde de decir lo qué piensa cuándo le preguntan. Siempre desde la objetividad y la sensatez que ofrece la edad y, sobre todo, desde la atalaya de la experiencia y la posición de haber sido –o de ser- todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

El pasado sábado, a sus 86 años y tras pelear y ganar a la Covid, pasó por el programa La Sexta Noche. De nuevo, volvió a dar toda una lección de sensatez, de periodismo –del bueno-, de honradez, y, sobre todo, de decencia. Un elemento que escasea últimamente en nuestra sociedad.

Nos dejó alguna ‘perla’ que otra que sorprendió pero que en su boca y analizada, como él suele analizar las situaciones socio políticas españolas, tiene su aquel.

Fotografía: @elcomercio

De esta entrevista, sorprendía las palabras que dedicó al ex vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Se refería a él así: «tiene un pensamiento justo contrario al mío, pero que es perfectamente respetable. Un pensamiento que ha tratado de llevarlo con todos los medios adelante». Y lo ha calificado como «ejemplo de primer orden a la hora de dimitir».

Así, de entrada, estas palabras, pueden sorprender, pero leyendo entre líneas hay que considerar que sus palabras son un mensajes hacía aquellos lideres (o lideresas) que obteniendo los peores resultados de la historia de su partido, en vez de hacer un ejercicio de humildad y de responsabilidad, se ponen de espaldas y miran hacía otro lado. Toda una lección de comunicación  política y de decencia.

Otra opinión que sorprendería a muchos (desde luego, a mi no), fue la defensa cerrada hacía la figura del Rey Honorífico, don Juan Carlos I. Fue implacable en su planteamiento. Afirmó que era una injusticia el trato que se le había dispensado porque no está imputado por ninguno de los supuestos errores de los que se le acusa. Considera que en el fondo es un ataque hacía la Monarquía Parlamentaria que representa su hijo don Felipe VI y, sobre todo, porque esto tira por tierra todos los éxitos de las casi décadas de reinado de don Juan Carlos I. También defendió su regreso a España, a “su casa”, al Palacio de La Zarzuela cuanto antes porque considera que no debe estar un día más fuera de España.

Fotografía: @larazon_es

Dicho así podría sonar raro, pero en boca de don Luis Maria, tal y como lo explicó en directo el pasado sábado fue toda una lección de la Historia más reciente de la Monarquía española.

Ojalá esta nueva etapa que comienza en su periódico La Razón, sea una etapa larga, fructífera y buena. Muchos estamos deseando leerlo. Don Luis María no deja indiferente, estés o no de acuerdo con él y con sus análisis políticos y sociales. Su trayectoria y su forma de entender España, el periodismo y la cultura son sus mejores cartas de presentación. Su trayectoria vital, el mejor aval. Siempre.

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Por un barranco

Detrás de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad, siempre tiene que haber una persona de su absoluta confianza que coordine, aglutine, supervise, agende, y, en su caso, destense las situaciones cuando se avecinen tormentas. Pero esa persona debe saber manejar bien entre bambalinas, sin dejar huella, hacer bien su trabajo sin dejar rastro. Siempre, a ser posible, en la más absoluta discreción

Fotografía: @marca

Lo que habitual y profesionalmente se denomina «director de gabinete» debe ser por encima de todo una figura fiel, leal, pero sobre todo, profesional y sincera. A veces, demasiadas, a los lideres políticos, a los cargos institucionales  o a los presidentes de las grandes entidades públicas y privadas no les gusta (o no ven con buenos ojos) que alguien les diga que han cometido un error, que han fracasado, o que su idea, que originariamente creía extraordinariamente maravillosa, ha resultado un fiasco y encima ha costado dinero al erario público.

Y esa función solo es capaz de hacerla esa persona que está a su lado, que le conoce bien, que conoce la institución como la palma de la mano, que conoce la agenda y los contactos como si fueran suyos, y sabe cuál es el momento adecuado porque sabe cuándo es momento conveniente en el que “el jefe” (o la jefa) están más receptivos para asumir un error.

La labor del director de gabinete es una función imprescindible y requiere de mucha cirugía de precisión y sobre todo, de discreción y como dijo en una ocasión Sabino Fernández Campo, “irse con tus silencios”.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, esta figura en la persona de Iván Redondo ha resultado cuando menos esperpéntica y ridícula. Cuando uno no sabe desarrollar un trabajo de tan alta responsabilidad, si se tiene un mínimo de ética y de decencia, lo normal es o no aceptar el puesto, o si se acepta presentar la dimisión de inmediato. De tus errores, depende el futuro de tu jefe y, lo peor, la imagen y la reputación social y corporativa de la institución a la que prestas servicio.

Pero esto no vale para el vasco. Su gestión ha sido vergonzosa porque la gestión del director de gabinete apenas debe ser pública. Ivan Redondo se ha ocupado de hacerla pública para demostrar su valía, demostrando así, su inutilidad y su torpeza a nivel de comunicación política.

Y el colmo de este carrusel de estupideces sucedió ayer en el Congreso de los Diputados cuando llegó a afirmar en sede parlamentaria que estaría dispuesto “a tirarse por un barranco” por el Presidente Pedro Sánchez. Sin duda, es el mayor gesto de petulancia y chulería de quien siempre debería estar en la sombra, en un segundo plano, de forma inadvertida. Pero no necesita los titulares y los flashes para sobrevivir. Qué tropa.

Fotografía: @marca

En la otra cara de la moneda, tenemos otras personas como el actual director de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez (con su reconocido aval por su trayectoria política) prefiere pasar inadvertido, en la sombra.

Queda claro en qué lugar quedan la humildad, la decencia, la discreción, y en qué lugar el ego, la prepotencia, y las ganas de protagonismo. Es evidente que el éxito de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad dependen de la gestión de la institución que representan, pero también de cómo gestione entre bambalinas su mano derecha. Y es evidente que algunos tienen más interés en potenciar los egos personales y su protagonismo,  que el interés general. A pesar de que nos intentes convencer de lo contario. Pero se les ve venir de lejos.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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Tecnología y pandemia

En mi reciente, y fugaz, viaje a Barcelona me entero que la Generalitat ha habilitado una app para que el personal pueda autoapuntarse para vacunarse. Me parece una medida muy acertada. Siempre es interesante aplicar la tecnología en favor del ciudadano, especialmente cuando vienen mal dada como ahora. Y, de nuevo, se evidencia que la tecnología es últil si sabemos aplicar con sensatez.

Hoy leo a través de Europa Press que diferentes comunidades autónomas (Andalucía, Aragón Baleares, Canarias, Comunidad de Madrid, Murcia… yo añado Cataluña) han tirado de tecnología e innovación para ponerla al servicio de sus ciudadanos. Pero vuelvo a ver, de nuevo, cómo Asturias no está en esa lista. Vuelvo a percibir cómo a Gobierno del Principado de Asturias sigue dejando atrás a sus vecinos, no utilizando algo tan elemental y tan fácil de aplicar cómo es la tecnología. Eso sí, mientras tanto seguimos telepredicando a través de YouTube para no decir nada. Bueno sí, tonterías sin fundamento.

La tecnología es la base esencial e imprescindible de una buena parte de nuestro día a día, sin el cual todo sería más complicado e incluso inaccesible. Por eso, no entiendo cómo en una comunidad como la asturiana, con un tejido industrial altamente tecnológico e innovador, no se ha habiltado ninguna herramienta digital para que los asturianos puedan auto apuntarse a la vacunación.

Hay que ser prácticos, hay que ser operativos, hay que ser sensatos, y no hacer uso de las tecnologías es hacer retroceder a la sociedad.  La obligación de la Administración es facilitar el día a día a los ciudadanos, y ponerles a su alcance todas las herramientas necesarias para que pueda gestionarlo de forma eficaz, rápida y cómoda. Todo lo contrario es poner barreras al campo, es perjudicar, obstaculizar. No es sensato, especialmente ahora, en pandemia.

La tecnología nos facilita la vida. Y la Administración tiene la obligación es ayudarnos que nos resulte todavía más fácil. Obstaculizar desde los despachos esta labor sólo tiene un nombre en el Diccionario de la Real Academia Española. Se abre por la página de la palabra «miopía». Y también «torpeza».

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El alcalde de Chipiona

He dicho muchas veces a través de este portal, y en otros muchos foros, que la principal función de cualquier cargo institucional pasa por la ejemplaridad. Un concejal, un diputado, un senador, un alcalde, un presidente de una diputación, un ministro, un presidente autonómico deben ser ejemplares en todas y cada una de sus actuaciones públicas y privadas.

Fotografía: @SevillaPress

Y deben serlo porque se ostenta el cargo siempre, no sólo de puertas adentro del partido o del despacho institucional. Por eso cuando se ostenta un cargo público hay que tener especial cuidado no sólo en cumplir la norma al máximo, sino que nuestro entorno también la cumpla. Es nuestra obligación como representantes públicos, seamos del partido que seamos. Esta norma nos afecta a todos, aunque algunos no lo vean.

Este fin de semana, esta norma tampoco la vio Luis María Aparcero, que se ha divertido de lo lindo. Aparcero es el Alcalde de Chipiona, que este fin de semana lo han pillado con el carrito del helado, y a continuación justifica lo injustificable, y él mismo se ‘automulta’. Todos los ingredientes para que Berlanga haga una película.

El edil chipionero ha bailado, ha reído, ha disfrutado, y ha abrazado hasta reventar sin mascarillas y sin distancias de seguridad. Todo en un chiringuito de una playa gaditana, dando a entender que la pandemia ya era historia. Craso error. Es evidente que cuando te pillan, y el video se hace viral en redes social, ¿a ver como justificas ante tu corporación, ante tus vecinos y ante tu partido semejante pillada, especialmente cuando el video circula por redes sociales a la velocidad de la luz?

Lógicamente, el baile no está permitido porque los locales de ocio nocturno todavía no tienen autorización `para abrir pero “como yo lo valgo”, en Chipiona, si se puede hacer de todo.

La fatiga pandémica es una realidad, y la relajación en las medidas ha provocado un efecto rebote en la población. Pero nuestros representantes institucionales, como digo, sion los primeros que tienen que dar ejemplo.

Fotografía: @LaVozdeCadiz

Pero la película no acaba aquí. El alcalde aún lo ha enredado más, y en una pirueta al más puro estilo equilibrista de circo, envía un  video a los medios de comunicación en el que pide perdón por su comportamiento, y dice que se ha puesto en contacto con el jefe de la policía local para que lo sancione. Segunda parte de la película de Belanga.

¿Alguien se cree que el jefe de la policial local va a sancionar a su alcalde, a su jefe más directo? Queda más que evidente que Aparcero se cree que es el amo de Chipiona, su cortijo. Desde hoy Chipiona está lleno de chapapote y de mugre. Lo sensato es que Luis María Aparcero hubiera dimitido de inmediato. Hubiera sido lo decente, lo ético, lo normal. El resto es indecencia. Justificar lo que no tiene justificación.

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La estupidez del 2050

Llevamos cuarenta y seis años de democracia, y en este tiempo hemos pasado diferentes crisis de todo tipo y condición. Pero cómo esta crisis sanitaria, social y económica de la Covid19 creo que no hemos asistido a ninguna a otra. De igual manera que hemos visto en todos estos años ningún otro Gobierno tan nefasto ante una situación tan crítica como la actual.

Fotografía: @lavozdegalicia

Comparto íntegramente la teoría de que esta pandemia ha cogido a todos con el pie cambiado, sin hoja de ruta, sin experiencia, y durante las primeras semanas todo el mundo tuvo que improvisar. Pero de esa improvisación al carrusel de errores continuos y desatinos sin fin a los que nos ha sometido el Gobierno de Pedro Sánchez hay un abismo.

Su gestión es nefasta. No hay por dónde cogerla. No sólo han dejado abandonados a los sanitarios y a los médicos, sino que ya no hablamos de los autónomos, o de los discapacitados. Tampoco nombro a las residencias de mayores, en donde el ex vicepresidente a la fuga, ni siquiera puso los pies en ninguna. ¿Y qué me dicen ustedes del sector de la cultura, abandonado a su suerte o verdad? ¿o los transportistas, tirados en las carreteras y autovías, sin información, sin lugares acondicionados en donde asearse o en dónde comer o comer? Mientras tanto, naturalmente todo hijo de vecino tenía que seguir pasando por caja porque… ¿cómo íbamos a condonar a los autónomos cualquier impuesto? No, hombre, no…

Eso que decían que no iban a dejar a nadie atrás. Y en medio de todo eso, ni había comité de expertos, ni había coordinación, ni había decencia, ni había humildad… ni perspectivas de que lo hubiera. Y cómo guinda de este pastel, el carrusel de mentiras del Presidente del Gobierno y sus acólitos se cuentan por miles.

En medio de este panorama tan bucólico cuyo despropósito más absoluto está siendo el final del Estado de Alarma y la vacunación en dónde las comunidades autónomas se han encontrado abandonadas a su suerte, confiando en si mismas y en sus homónimos, ya que de La Moncloa no podían esperar ni “los buenos días”.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo esto, ahora Pedro Sánchez nos presenta un Plan de Recuperación con los ojos puestos en 2050. Hay que ser torpe y incompetente. No ha sido capaz de gestionar la pandemia y sus efectos sociales y económicos en el 2021, ¿y me viene a hablar del 2050? ¿Se cree que los españoles tenemos el mismo nivel intelectual que él?

Pedro Sánchez pasará a la Historia de España por ser el Presidente más mediocre y más imprudente. Le falta humidad, decencia, respeto, y responsabilidad, entre otros muchos valores. Le sobra chulería y ego. En otras palabras, estamos ante el peor Presidente de las últimas décadas. Lo del 2050 es un insulto, una falta de respeto a los españoles, a todos los que de una manera u otra nos hemos visto afectados por la pandemia, a la vez que abandonados por el Gobierno; un Ejecutivo únicamente preocupado por su ombligo. Una indecencia. Como para hablar del 2050. ¿Por qué no se preocupan de los verdaderos problemas de los españoles? Sencillamente… porque no saben. Ni cuáles son ni cómo gestionar.

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Los desmanes de RENFE

Fotografía: @lavozdeasturias

Recientemente he realizado un viaje en tren desde Asturias a Barcelona. De nuevo he visto como RENFE cabalga desbocadamente sin que nadie le ponga un mínimo de condiciones. Sigue actuando a su modo y semejanza, y el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana calla y otorga. Una indecencia más.

De la llegada de la Alta Velocidad a Asturias no hablaré porque eso da para una sesión de artículos continuados durante dos meses consecutivos. Pero si me voy a hacer eco de las manifiestas faltas de respeto de la empresa pública a los usuarios de forma descarada y manifiesta. También he de dejar claro que los trabajadores no tienen la culpa, y que, como en otras ocasiones de la vida, hacen su trabajo de la mejor manera posible. Dan la cara y se llevan los ‘bofetones’ que, en realidad, se tienen que llevar los granujas que desde los despachos toman decisiones de forman desvergonzante.

La excusa de la pandemia de la Covid19 no puede soportar todo, para ampararse en ella, y servir de disculpa para los desmanes de RENFE.

Fotografía: @el_pais

No es de recibo, es una desvergüenza y hasta un atropello que trenes de largo recorrido (Asturias – Levante) vayan sin servicio de cafetería y, en consecuencia los usuarios no tengan acceso a una triste botella de agua siquiera en un trayecto tan largo. La Covid19 no puede ser el pretexto para que en clase Preferente no se atienda el servicio de prensa y de auriculares a bordo. Lo mismo sucede en los AVE’s.

¿Me quiere decir RENFE que con el potente tejido empresarial español no existe ninguna empresa en España capaz de fabricar máquinas expendedoras de alimentos, prensa o auriculares? Se llama voluntad.

Ya que RENFE si tiene la voluntad de cobrar la diferencia de precio entre un billete de Turista y Preferente, aunque ahora no haya ningún tipo de diferencia. Bueno, sí, una: una diferencia entre 10 y 15 € por billete, que se embolsa la empresa pública “por el articulo 23”.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Es una manifiesta falta de respeto, una autentica desvergüenza oficial dirigida desde una empresa pública. No se puede tratar así a los ciudadanos, ya que este comportamiento sólo tiene un nombre y no es el de la decencia, precisamente.

Y lo más grave y preocupante a la vez es que esta situación está generalizada en los trenes de largo recorrido y Alta Velocidad, y ante este desmán el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana mira para otro lado. Para el ‘vocero’ de Ábalos, como diría mi madre, “este zapato no le aprieta”. A muchos españoles sí nos aprieta. Y nos apretará más el día que tengamos que pasearnos por las urnas. Cada cual llevará su merecido, y el valenciano no se irá de vacío. Tampoco sus colegas del Consejo de Ministros.

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Cuando la confianza dinamita la política…

Es conocida la buena relación existente entre el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida y la actual Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Mercedes González Fernández.

Sin embargo, esa relación saltó por los aires el pasado miércoles día 12 en el marco de una rueda de prensa para anunciar las nuevas medidas de seguridad  La discusión, se desarrolló en tono jocoso por partes de ambos, especialmente por parte del portavoz nacional del Partido Popular y Alcalde de Madrid.

Lo curioso es que la Delegada del Gobierno se lo tomó mucho más en serio, replicando a su amigo y adversario político en un tono que rozaba el descaro,.

Aquí tienen el video:

 

Juzguen ustedes…

 

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El Día de Europa

Cuando en 1950 dio sus primeros pasos el embrión de lo que hoy todos conocemos como Unión Europea, nadie se imaginaba que a la vuelta de varias décadas, esta arquitectura supranacional iba a ser tan necesaria y tan útil. El mundo se enfrentaba a una pandemia global, ante un enemigo desconocido e invisible y los países debían enfrentarse al reto económico y geopolítico de proporcionar material sanitario en cantidades gigantescas para hacer un cortafuegos a su sanitarios. Eso solo se podía hacer desde la unidad internacional. Y para eso sirvió la Unión Europea. Igual que sirvió posteriormente para llegar al mercado de la vacunación.

Fotografía: @el_pais

Hoy es el Día de Europa. Es el día de la reflexión de los éxitos alcanzados, y los errores que hayamos cometido. Hoy, el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea lanzan juntos la Conferencia sobre el Futuro de Europa: se invita a todos los ciudadanos a que se expresen acerca de su futuro y el que desean para la UE. Las conclusiones se darán a conocer durante la presidencia francesa, a partir del 1 de enero de 2022.

Estas setenta décadas de unión entre europeos han dado lugar a la época de paz más larga de la historia del continente, a la etapa de solidaridad entre Estados más fértil.

Hace unas semanas, se resentían los cimientos europeos, cuando Reino Unido abandonó esta casa común, pero el mundo siguió girando y la economía europea siga siendo robusta y respetada más allá de sus fronteras.

Fotografía: RAISG

Pertenecer a la Unión Europea es un privilegio. Es una herramienta imprescindible. Es la herramienta política, geoplítica y economía, a pesar de sus debilidades, perfecta que nos sustenta a todos los europeos con seguridad y firmeza. Ayer sin ir más lejos, la Unión Europea anunció la compra de novecientos millones de dosis de la vacuna de Pfizer hasta el año 2023. ¿Qué país de forma individualizada es capaz de gestionar una compra de estas características?

Hoy, en el Día de Europa es el momento de celebrar todo lo que une, y reflexionar sobre todo lo que podemos mejorar bajo esa bandera azuk que une a tanto millones de personas en el viejo continente. Gracias a la Unión Europea como España, hemos sido capaces de despegar y alcanzar el vuelo. Fuera de Europa no hubiéramos sido nada. Por eso, sobran los motivos para celebrar el Día de Europa, siendo conscientes que siempre hay que hacer camino al andar. Tal y cómo decía Machado.

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La decencia en la política madrileña

Fotografía: @OndaCero_es

La sociedad actual busca en su clase política dos cualidades necesarias y absolutamente imprescindibles: ética y ejemplaridad. Los ciudadanos están ya ‘chamuscados’ del «y tú más», de una clase política que, antes que buscar soluciones a sus problemas, son el mayor problema a sus propios problemas. Se alejan del político que decide a golpe de mesa de despacho, totalmente alejado de la realidad de la calle, con un discurso vacío y con los ojos puestos en sus intereses personales, políticos. Eso ya está caducado. No sirve. Tampoco sirven las maniobras torticeras y traidoras que se urden a hurtadillas en los despachos sólo por intereses personales. Esas operetas, tarde o temprano, acaban pasando factura.

Las urnas son el mejor juez para poner a cada dirigente político en su sitio. El pasado 4 de mayo, en la Comunidad de Madrid este juez inmisericorde llamado ‘participación’ habló alto y claro. Y puso a cara candidato en el lugar que le correspondía. A alguno le mostró el camino de salida, el que jamás debió emprender antes de salir del ‘chaletazo’. A una le dijeron que no, que no se puede ir de chulapona provocando por los platos de las emisoras de radio, y sobre todo, que la polarización no es buena. A otro le dijo que a determinada edad, lo mejor es una retirada a tiempo, máxime cuando su jefe de filas ya no es creíble ni reconocible. Ni en España ni en el mundo. A otra le dijo que volviera a su profesión como anestesista; que a pesar de su resultado, le quedaba mucho camino por andar.

Fotografía: @lavozdegalicia

A otra le dijo que era la mejor, la más creíble, la más honrada, la más reconocida, la más sensata, la más responsable… Dicho de otro modo, los madrileños le pidieron que siguiera pilotando la política de la Comunidad estos dos años próximos. Era la mejor. La que había demostrado más ética y más ejemplaridad.

Pero hay otro candidato que los ciudadanos le han dicho que ni pise la acera de la madrileña Plaza de la Asamblea de Madrid. Allí no lo quieren ver ni aunque vaya como motero. Literalmente lo han echado. Y con él a todo lo que huele a traición, a corruptelas en despachos oscuros aunque las vendan decoradas de una falsa moderación centrista.

Pero esta banda en vez de sentarse en el cuarto de pensar y analizar cuáles habían sido los errores, se sentaron alrededor de una mesa y premiaron al peor. A quien tendrían que mandar a casa por ser el último de la fila, y con él, a toda esa tropa. Si no diera risa, daría vergüenza. En este caso, las dos cosas.

Fotografía: @elespanolcom

¿En qué partido, medianamente sensato se ha visto que se lleven semejante revolcón, y premien a los peores? En uno. Solamente en el que se abraza a la bandera de la moderación y del centrismo, pero están bajo la ducha de aguas putrefactas. El mejor ejemplo, el de la indecencia de Murcia y el de Castilla y León. Y en el que Madrid y Andalucía les salió el tiro por la culata.

Un partido político, y quienes lo componen, no sólo tiene que ser decente y honrado. Tiene que demostrar que lo es. Y cuando los ciudadanos, mediante su voto, te mandan a casa, lo honesto, lo digno, lo justo es reconocer el fracaso y recoger velas, y marcharte por el camino que viniste. Lo indecente es venirse arriba, no reconocer el fracaso,  premiar el fracaso, y seguir mirando a las avutardas creyendo que son lo mejor. Esto es una aberración. Es vivir alejados de la realidad. Pero no es nada nuevo. Así llevan desde que los catalanes los pusieron mirando hacia el Atlántico.

Aunque siendo sinceros, alguno de los que marcharon el domingo, no se fueron, huyeron. Como hacen quienes enarbolan la bandera de la traición y de los aquelarres.

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El tsunami Ayuso

Fotografía: @expansioncom

La jornada de ayer en la Comunidad de Madrid pasará a la historia de nuestra democracia por diversos motivos. Uno de los más significativos: la participación. La gente acudió en masa a ejercer su derecho constitucional de ejercicio del voto. Desde primera hora de la mañana, las imágenes de las televisiones y de las redes sociales hablaban por sí mismas. A la vez, nos daban un mensaje implícito en clave de comunicación política. Cuando un gestor político toma decisiones, aunque se equivoque en ocasiones, si en términos generales, la sociedad está satisfecha con su gestión, va a responder a su llamada. Y la sociedad madrileña mayoritariamente ha acudido a las urnas tras a la llamada a la participación de todos los partidos políticos, pero especialmente del Partido Popular y de la Presidenta y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz-Ayuso.

La noche electoral de ayer nos dejó varias claves políticas importantes, que conviene analizar con la serenidad que corresponde.

Fotografía: @AgenciaAtlas

En primer término, Ciudadanos bordea el precipicio de la desaparición. La formación naranja que lidera Arrimadas se queda fuera de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Seis años después de irrumpir en la política nacional, se han convertido en una fuerza absolutamente irrelevante. De 26 diputados que tenía a cero diputados. Una debacle mayúscula. Pero como ya nos tiene acostumbrados la Cruella de Vil de la política española, en ese partido no dimite nadie. Demasiado orgullo. Muy poca humildad, y ninguna autocritica. Pésima hoja de ruta.

En otra casa que pintan bastos y que están muy necesitados de autocritica y de «bajar los decibelios» es Ferraz. El batacazo de Gabilondo ha sido mayúsculo. Los ciudadanos le han cobrado en una única factura los continuos desastres de la gestión de la pandemia de la Covid19. Le han enviado un recadito a Sánchez, que no ha tenido la decencia de poner los pies en Ferraz arropando a su candidato. Los errores en política se pagan en caro. Y los ciudadanos se cobran las facturas en las urnas. Aunque Sánchez siga tocando el arpa y mirando a otro lado. A lo lejos ya se escuchan los tambores de guerra en Aragón y en Castilla La Mancha. Contentos están los barones

Fotografía: @NiusDiario

Hace unos días, en pleno fragor de la batalla de la campaña electoral, bromeaba la Presidenta Díaz-Ayuso de que se tuviera cuidado con lo que se hacía «a ver si España le iba a deber tres». Y anoche se cumplió porque el resultado de Podemos fue tan estrepitoso que su ‘amado’ líder huye, en vez de hacer frente al fracaso; no tiene el valor de remangarse y hacer frente a la situación del partido. Para Pablo Iglesias, lo más cómodo es dimitir. Lo responsable, lo ético, lo decente hubiera sido hacer frente a la situación. Pero hay palabras que no entran en el lenguaje del ex vicepresidente. Lo fácil es evadirse.

Aumentar.42.000 votos en una convocatoria electoral como la madrileña es insignificante. Asumiendo que Vox aumentó un diputado, en términos generales perdió relevancia. Y esto es otro mensaje en clave política. La gente no quiere extremos, huye de la polarización. Necesita la moderación, y eso sólo lo puede ofrecer el Partido Popular. No obstante, es importante este aumento porque permitirá que Díaz-Ayuso gobierne desahogadamente. Sin sobresaltos naranjas ni boberías.

El revolcón –literal- que Mónica García le ha dado a Gabilondo sin que éste ni se haya inmutado es estratosférico. No en vano, Más Madrid entraba en el ring electoral con una ventaja añadida en su DAFO particular. Para muchos, la anestesista es la mejor candidata del bloque de la izquierda. Y está ventaja el partido de Errejón la ha aprovechado consciente de que tanto PSOE como UP no terminaban de conectar con el electorado y la sociedad madrileña.

Fotografía: @EconomiaED_

Pero goleada, el tsunami ha llegado de la mano de Isabel Díaz Ayuso. Tras una campaña en la que ha sido objeto de todo tipo de zancadillas,  criticas, insultos, y diana de lo mejorcito de cada casa, anoche arrasó. Llegó 65 diputados de los  de los 136. Así, Ayuso podrá gobernar sin Vox. La goleada fue en los 21 distritos de la capital, en los de alta renta y en los de media y baja. Este tsunami también trajo otra ventaja importante: reforzar la ‘marca PP’ y el liderazgo del Presidente Pablo Casado, especialmente después de abortar las intentonas golpistas de Murcia y Castilla y León.

Por contrapartida, la figura de Pedro Sánchez ha quedado muy dañada y puesta en evidencia. Los próximos días serán claves para comprobar el futuro político del Gobierno de Sánchez y su liderazgo dentro del partido.

Sin ninguna duda, la estrategia política de Díaz-Ayuso activando el botón electoral el mismo día que se presentó la moción de censura en Murcia ha sido fundamental para recuperar la marca y el liderazgo del centro derecha español.

Fotografía: @telemadrid

Queda una incógnita por resolver en este puzzle. Si los resultados son la sentencia de Pedro Sánchez como Secretario General y como Presidente del Gobierno. El hecho de no salir del Palacio de la Moncloa para seguir la noche electoral desde Ferraz es un gesto que indica que las aguas bajan turbias. Tan obscuras  que cada vez se ve más próxima la entrada en la Moncloa de Pablo Casado. Ahora el bloque de la derecha vapuleó al de la izquierda, al que superó en más de 15 puntos. Hace dos años, la diferencia fue de tres puntos a favor de la derecha.

Dicho de otro modo, el tsunami Ayuso le ha abierto las puertas a Sánchez para que las cierre al salir. A su vez, se las ha abierto a Casado para que entre en el Palacio de la Moncloa más pronto que tarde. Otro tsunami que se acerca. De norte a sur de España.

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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¡Basta ya!

El grado de polarización de la política española sobrepasa con creces la campaña electoral a la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Se siguió calentando los ambientes el pasado viernes en el debate organizado por la Cadena Ser y transformado en arrabal barriobajero por Pablo Iglesias y por Rocío Monasterio. Y ayer la situación aún se enrareció más cuando a Ministra Reyes Maroto recibió una navaja ensangrentada.

Fotografía: @eswikipedia

Las amenazas de muerte al Ministro del Interior, a la directora general de la Guardia Civil y a Pablo Iglesias sólo vinieron a confirmar lo que la sociedad española ya sabía. Se está dinamitando el consenso y el espíritu de la Transición; aquel momento histórico en él que hombres tan opuestos como Manuel Fraga y Santiago Carrillo fueron capaces de mirarse a la cara, aparcar sus intereses y priorizar los intereses de los españoles.

Fotografía: @elespanolcom
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Dinamitados todos los puentes

Fotografía: @elperiodoco

Las campañas electorales suelen ser ‘calentitas’. Especialmente, cuando los vientos, como el cierzo, arrecian, y la tormenta cae con fuerza. Es justamente lo que estábamos viendo en las Elecciones a la Comunidad de Madrid hasta ayer. A pesar de eso, habíamos visto rifirrafes duros, fuertes; cruce de golpes al más puro estilo Muhammad Ali. Y a pesar de eso, todas las encuestas seguían dando una clara vencedora. A pesar de sus adversarios, que no son pocos. Pero son más sus fieles escuderos.

Sin embargo, ayer se reventó, al más puro estilo de matonismo indecente, cualquier forma de debate político ético, honrado, y transparente. Es precisamente lo que pide el personal, harto de discusiones, del más que ajado  «y tú más», agotado de las peloteras baratas bajo carpas de arena, sujetadas en manos de candidatos de telenovela. En el peor año de la vida de muchos ciudadanos, el personal necesita por parte de sus futuros gobernantes –y aspirantes- un mensaje esperanzador, pero real. No mensajes gloriosos ni triunfadores al más puro estilo alfombra roja de Hollywood. Los ciudadanos necesitan un rayo de esperanza en medio de la tormenta de haber perdido a sus seres queridos, su trabajo, su futuro, y casi sus propias vidas.

La sociedad actual es una sociedad madura, desarrollada, culta. No se puede mercadear con su pensamiento. Aún menos con su futuro.

Lo que vimos ayer en la Cadena Ser por parte de dos niños de parvulario fue vergonzoso y nada ético por parte de ninguno. Cuando estás en un debate, debes aguantar la situación. Hay que tener ‘aguante’. Te va en “la nómina de candidato”. Si no te gusta o no lo entiendes, dedícate a hacer punto de cruz, a hacer crucigramas, o retírate a un monasterio cisterciense. En el caso que alguien atraviese líneas indebidas, lo sensato es acudir a los órganos judiciales y policiales correspondientes. Es el único lugar para denunciarlo. Ese es el escenario, para actuar en consecuencia. El único democrático que nos permite y nos concede un Estado de Derecho como el nuestro. Pero marcharse de un debate electoral al estilo ‘rabieta de patio de colegio’ es pueril, narcisista, y de poca calidad democrática.

Y con esto no justifico que el envío de cartas con amenaza de muerte sea algo banal o intrascendente. Ni mucho menos. Es gravísimo. Son gestos que dinamitan cual ambiente democrático. Pero tenemos un sistema juducial y policial que son los competentes en la materia para actuar. Qué actúen. Y llegado el momento que el peso de la ley caiga sobre quien tenga que caer.

Pero también resulta incalificable, por no decir pueril, rastrero, de baja catadura moral e indecente, acudir a un debate electoral sólo con el ánimo de provocar y generar polémica gratuita. Para buscar titulares, y conseguir likes en redes sociales está la prensa rosa y Tinder.

Fotografía: @el_pais

Lo sucedido ayer en los estudios de la Cadena Ser fue de una inmoralidad absoluta por parte de los dos candidatos. Una ausencia total de valores democráticos y de decencia por parte de ambos. Hace años, muchos, que quedó atrás la época de la bravuconería y la chulería por parte de la clase dirigente española. Eso forma parte de la España más gris y más oscura. Y muchos de nosotros ya ni nos acordamos de esta etapa. Por tanto, resulta humillante que unos aprendices a políticos vengan ahora a refrescarnos la memoria con escenas más típicas de cervecerías del Bronx que de un país moderno y democrático como España.

Y es en este momento cuando no puedo por menos que volver a traer a escena al Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y miembro de la Real Academia Española, cuando afirma que «son muy peligrosos los indecentes con poder». Uno de ellos tuvo poder, y fue indecente en sus actos y en sus palabras. La otra no tuvo poder, y también es indecente en sus actos y en sus palabras.

Dinamitados todos los puentes de la decencia y la ética en política, sólo cabe esperar a mañana. Un mañana que conceda a la sociedad políticos cultos, decentes, con capacidad crítica, pero capaces de saber cuándo no se debe entrar en el fango. Y no precisamente por ellos mismos, sino por los ciudadanos que, en definitiva, son los que mantienen ese sillón con sus impuestos.

Afortunadamente, la clase política la constituyen un gran ejército de hombres y mujeres decentes, valientes y comprometidos con España. Con su trabajo diario y discreto, sólo buscan un futuro mejor para ellos y para su entorno. Pero estos dos y sus palmeros hacen más ruido, y cunden más. Como el arroz. Sólo espero que la opinión pública madrileña haya tomado buena nota del bochornoso espectáculo de ayer. Con ejemplares como estos advenedizos, a los madrileños les sobran los motivos para ir a votar el día 4 de mayo.

 

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¿Y ahora, qué?

Fotografía: @publico_es

Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

Fotografía @elperiodico

No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

Fotografía: @rtve

El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

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Un año sin Lanzuela

Fotografía: @abc_es

Hoy hace un año que Aragón perdía a uno de sus hombres más útiles, que diría el periodista Lisardo de Felipe. Hoy hace un año que Aragón perdía al Presidente Santiago Lanzuela, un hombre moderado, un Presidente necesario, un político de altura. En resumen, un gestor eficaz que durante su trayectoria política e institucional le tocó lidiar en no pocas plazas complicadas. Siempre puso la decencia, la ética, la política con mayúsculas, a Aragón y a España por delante cualquier otro interés.

Éste era su ADN político. Su modo de entender la gestión política tanto a nivel autonómico como a nivel nacional. Bajo estos parámetros estuvo al frente del Gobierno de Aragón entre 1995 y 1999. Fue el gran impulsor del desarrollo económico y social de la comunidad y. más particularmente, el propulsor más tenaz de la tan famosa y más que necesaria Autovía Múdejar entre Zaragoza, Huesca y Teruel; un nudo de comunicaciones por carretera que vertebra la comunidad y la transforma, sacando a la provincia de Teruel del ostracismo que supone el hecho de estar aislada por autovía.

Como se dice vulgarmente, Lanzuela no daba puntada sin hilo, y cualquier acción siempre la encaminaba al mismo objetivo: Aragón y España. En su prolífica hoja de servicios podemos destacar para Aragón y los aragoneses que fue fundador del Instituto Aragonés de Fomento en 1990, del que fue su primer presidente. Impulsó y presidió el Centro Europeo de Empresas e Innovación de Aragón. También fue el primer presidente de la Fundación Santa María de Albarracín. Entre otros reconocimientos, fue nombrado Hijo adoptivo de Albarracín, recibió la Orden del Mérito Civil (Encomienda de número) y la Orden de Rubén Darío de Nicaragua.

Fotografía: @heraldoes

No hay ninguna duda de que este cellano es lo que popularmente se llama “un hombre bueno”, un tipo dialogante. No en vano, Aragón es tierra de pactos. El pacto es la identidad de los aragoneses y él lo llevaba en los genes. Un año después de su partida se le sigue echando de menos porque Lanzuela pertenecía a ese club exclusivo de personas que dejaban huella allí por dónde pasaran debido a su talante, a su forma de trabajar, de entender la política, el territorio, su partido, el Partido Popular que llegó a presidir en Aragón, y por otras muchas cuestiones cuya lista sería interminable. Como decía el Presidente Lambán en su perfil de twitter con motivo de su fallecimiento «fue con mucha dignidad el Presidente de todos los aragoneses».

La pandemia de la Covid19 nos ha arrancado infinidad de personas de nuestro entorno, unas muy próximas y otras no tanto. Pero, en términos generales, siempre nos unían vínculos afectivos, familiares, profesionales… de cualquier índole. A mí, con el Presidente Lanzuela me unió un vínculo profesional. Y, aunque parecía una persona distante, la verdad es que no lo era. Ya lo he comentado, y no me duelen prendan en repetirlo. De él, guardo en mi retina una imagen para el recuerdo.

Fotografía: @periodicoaragon

Fue en el año 1996, durante la riada del camping Las Nieves, en la localidad oscense de Biescas. Recibió a Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía en mangas de camisa y, como se dice coloquialmente, ‘de barro hasta las orejas’. Lo importante, las victimas, sus familias y la magnitud de catástrofe, que se había cobrado alrededor de noventa victimas mortales y doscientos heridos.

Hoy, un año después de su adiós es importante reivindicar la figura política y el legado de Santiago Lanzuela. Su impronta ha quedado bajo las paredes del Edificio Pignatelli, esa antigua Casa de Misericordia, luego transformada en Hospital Real, y hoy convertido en la sede institucional del Gobierno de Aragón.

Nuestra memoria es frágil. Pero no conviene perder la perspectiva del tiempo. En el año 1982 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Aragón. Entonces, como decía Machado, no había camino, sólo estelas en la mar. Hoy, gracias a hombres como Santiago Lanzuela, los aragoneses tienen el compromiso de hacer camino al andar.

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Ser alcalde de tu ciudad es un honor

Fotografía: @elcomerciodigit

La prensa asturiana ponía ayer, como plato principal, una polémica innecesaria, baldía y, si se me apura, hasta estúpida en su esencia y en su forma. Una de las calles, en este caso avenida, más emblemática de Gijón le van a cambiar el nombre porque sí. Y hay un consenso unánime en el fondo de la cuestión. Quieren cambiar el nombre de la avenida Juan Carlos I por el nombre de José Manuel Palacio, quien fuera el primer alcalde democrático de esta villa marinera entre 1979 y 1987. La polémica planteada está tan manoseada como torticera; es tan absurda como revolucionaria y sectaria.

Dentro de la oposición, nadie, absolutamente nadie, se opone a que José Manuel Palacio sea reconocido con una calle con su nombre. Al contrario. Ser alcalde de tu ciudad es honor, y si eres el primer alcalde de la democracia ni te cuento. En este asunto no hay debate. No hay discusión.

La discusión es otra. Las casualidades no existen. Y… ¡qué casualidad qué la avenida que sustituyan el nombre lleve el nombre del actual Rey Honorífico, don Juan Carlos I! ¿No es demasiada casualidad? ¿No se percibe una manifiesta intencionalidad política detrás? ¿Por qué no se ha propuesto el cambio de nombre de las calles Carlos Marx o Dolores Ibarruri? ¡Ah, no! Hay que arrebatar el nombre a quien llevó a España a la democracia, le otorgó una Constitución, la llevó a Europa, la catapultó en el mundo y paró en seco el golpe de Estado de 1981. ¡Qué casualidad!

Fotografía: @OkiDiario

A todo esto hay que añadir otro problema no menos grave que lo anterior. Dentro de la Junta de Gobierno Municipal. ¿a alguna lumbrera se le ha ocurrido sentarse con los vecinos y comerciantes de la zona? ¿Se les ha consultado los problemas que esta medida les acarrea? ¿No, verdad? De nuevo, el equipo municipal hace y deshace al margen de los gijoneses, sin escucharles, sin atender a sus necesidades. Actuar a golpe de ocurrencia política es una táctica taciturna, radical y trasnochada. Una política caducada como los yogures.

En el fondo de esta cuestión, el problema es otro. No es que José Manuel Palacio tenga una calle en Gijón. El problema es atacar la primera Institución del Estado. Un intento flagrante de desestabilización de la imagen de la Casa Real Española. Pero lo grave es que este intento de desestabilización se proyecte desde un equipo de gobierno municipal que presume de demócrata. No les vale ni la presunción de inocencia, ni la hoja de servicios, gracias a la cual ellos hoy pueden hacer de Gijón su cortijo. Nada. Sólo utilizan la máxima de ‘acoso y derribo’, creyéndose así lo más güays y los más maravillosos, cuando realmente se convierten en grises, taciturnos y opacos.

Se habla de 4.000 firmas y 50 entidades que suscriben esta iniciativa municipal… La verdad, estos datos dan más risa que otra cosa, si los comparamos con los casi 280.000 habitantes y las cientos y cientos de asociaciones y fundaciones que constituyen el tejido social gijonés, y que tienen su sede social en el concejo.

Fotografía: elcomerciodigit

La Junta de Gobierno municipal aprobará próximamente este cambio en una nueva cacicada de proporciones estratosféricas, sin ninguna lógica y haciendo más daño a los vecinos que ‘el beneficio’ social  que esta medida pueda originar.

Un gobierno municipal debe ser parte de la solución a los problemas de sus ciudadanos, y  nunca el problema principal a sus propios problemas. Eso no es gobernar una ciudad es desgobernarla. Desde el pasado año 2019 la villa de Gijón vive en un continuo desgobierno municipal que se dedica a no dar soluciones, y crea más problemas de los que ya existen en la ciudad. El problema generado con el cambio de nombre a la avenida Juan Carlos I es un botón de muestra de un gobierno municipal sectario, radical, que gobierna desde los despachos, a espaldas de los vecinos. Pésimas prácticas para quienes se autodenominan demócratas y antifascistas.

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El valor de la comunicación

Resulta más que habitual el hecho de encontrarnos a cargos institucionales que se quitan la mascarilla para pronunciar discursos, para entrevistas en televisión, o incluso en muchos otros momentos de su vida pública. Y estas situaciones me parecen un error estratosférico, Desde el Presidente del Gobierno, e incluso el propio Rey don Felipe VI, hasta el concejal del pueblo más pequeño que podamos imaginar, todos ellos comunican a través de sus actos. También comunican con sus actos los presidentes y secretarios generales de las formaciones políticas a nivel nacional, autonómico y local. Hoy día, los actos de nuestros representantes institucionales son un mensaje de comunicación en sí mismo. Por esta razón se deben cuidar todos los detalles por insignificantes que sean, desde el vestuario hasta el lenguaje no verbal pasando por nuestra expresión corporal lógicamente y también lo que decimos y cómo lo decimos.

Fotografía: @laSextaTV

Pero hay que tener cuidado con lo que se pide, y con lo que se cumple. Dicho de otro modo, no se le puede exigir a toda la población el uso obligado de la mascarilla para todas sus actividades cotidianas en todas sus actividades, y los gestores públicos, quienes marcan estas directrices a la sociedad civil, en muchas ocasiones, no las cumplen bajo subterfugios totalmente huecos. Y ya no digamos nada los programas de televisión que, en la mayoría de los platós no se utiliza. Me parece de una irresponsabilidad absoluta.

Cuando un gestor pide una exigencia a la sociedad, él es el primero que debe ser ejemplar absolutamente en todas sus actividades, y ser el primero en cumplir esa exigencia. Si él no es ejemplar y no acata la norma, ¿Qué argumento utilizará para que la sociedad cumpla esa medida?  En este portal lo he dicho varias veces, y no me duelen prendas en repetirlo. El político debe ser ejemplar y ejemplarizante, y especialmente los que ocupan cargos de responsabilidad.

Fotografía: @abc_es

No me sirven excusas baratas para no utilizar la mascarilla en una rueda de prensa, o en el momento de pronunciar un discurso. Me cansa, me desilusiona, y me harta el hecho de ver al político de turno cómo llega al escenario y, ante los micrófonos y frente a los fotógrafos y periodistas, se quita la mascarilla. Y tampoco me sirve la manoseada excusa de que ‘la mascarilla dificulta la expresión de lo que se dice’. Hay que ser ejemplares y ejemplarizantes para que así podamos exigir ejemplaridad a la población. No podemos exigir lo que no cumplimos.

El valor de la comunicación es esencial en el mensaje, y se comunica con todo. Con el vestuario, con el lenguaje verbal y no verbal, con la escenografía, con los horarios y la contextualización del acto, y también con el uso de la mascarilla. Por eso, el hecho de quitarla ante un micro o en un plató lo considero una falta de respeto, para empezar. Para seguir, una manifestación latente de soberbia y de prepotencia. «Como soy yo, puedo hacer lo que quiero». Eso no me vale. Si no cumplimos la norma, no podemos exigir que los ciudadanos la cumplan. Es así de fácil.

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Ilusión, ganas y mucha frescura

Fotografía: @elcomerciodigit

La opinión pública y los ciudadanos en general están acostumbrados a leer entrevistas en prensa de cargos políticos e institucionales en dónde se enarbola el escudo tan manoseado del «…y tú más». No suelen comunicar en positivo, ni suelen transmitir esperanza en un futuro mejor. Se calzan casco y escudo y se lanzan al ring en busca de la contienda, aun a sabiendas de que los votantes están más que hartitos de estas artes. En un  momento como el actual, en medio de una pandemia mundial de consecuencias estratosféricas a nivel de salud y sanitario, pero también en el plano socio económico y geo político, el individuo busca en su gestor soluciones, y no polarización, respuestas y no gresca. Ayer en el asturiano diario El Comercio se publicaba la primera entrevista que concedía Cristina Villanueva, recientemente nombrada Secretaria General del Partido Popular de Gijón. Una entrevista en la que ella afirmaba que podía aportar al partido «ilusión, ganas y mucha frescura». Estos elementos resultan absolutamente imprescindibles hoy día para que cualquier formación política pueda atraer público, nuevos militantes y gestionar sus políticas desde la transversalidad, la transparencia, la honradez y la buena gestión.

Cristina es una mujer joven, trabajadora, honrada, con valores, comprometida. Como muchas mujeres que hoy están vinculadas a la política española, que, además, compagina su actividad como número dos del partido en Gijón, con otras facetas tanto o más importantes como es la de su papel como madre, esposa  y la de economista. Compaginar todo esto en un día, de entrada, ya imaginamos que le exigirá dar más vueltas que al cubo de Rubik. Por tanto, sobran motivos para felicitarla.

Hoy día cualquier empresa, cualquier asociación, cualquier partido político debe sustentarse sobre varios pilares fundamentales, estratégicamente unidos, que son los que le ofrecen credibilidad hacía el exterior. Una comunicación transversal y transparente de todos los pasos internos y externos ofrece respeto, credibilidad y confianza. La comunicación es esencial para hacer llegar el mensaje en positivo. Esto, si lo acompañamos de honradez, humildad, y sobre todo, ausencia total de radicalismo, dejando arrinconado el ventilador, cualquier organización tiene muchas opciones de triunfar. El público está harto ya de tonterías, de mentiras, de traiciones, de dimes y diretes sólo para mantener a buen recaudo los intereses personales. Como dice un ilustre de Gijón, «las personas no pueden estar en las sillas sólo para calentar el asiento». Como diría mi madre, éste es el pan nuestro de cada día de muchas entidades, de otras organizaciones y asociaciones, y ya no digamos de la vida política.