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Etiqueta: Constitución de 1978

25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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Recordando a Manuel Giménez Abad

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy se cumplen veintiun años de aquella terrorífica tarde primaveral de domingo en Zaragoza, cuando el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón Manuel Giménez Abad caminaba, junto a su hijo Borja, por las calles zaragozanas en dirección al estadio de fútbol de La Romareda. Unos malnacidos terroristas de ETA cambiaron sus planes, los de su familia, y los de la familia del propio Partido Popular de Aragón. Cayó moribundo en plena calle, abatido a tiros por dos etarras malnacidos.

El año pasado, con este mismo motivo, y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado: «En el aniversario de Manuel Giménez Abad». Entonces escribí:

«Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma d

e Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa».

Fotografía: @cinconoticias

A la vuelta de veintiuno años, su familia, sus amigos, sus compañeros de partido y quienes le conocimos hemos asistido al penúltimo insulto del Presidente del Gobierno. Ha traspasado todos los límites de la ética y la responsabilidad como Presidente del Gobierno. En una ocasión, el sociólogo y jurista alemán Max Weber dijo: «El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones».

Cambiar votos en el Hemiciclo del Congreso por un sillón en la Comisión de Secretos Oficiales del propio Congreso de los Diputados es, cuando menos, vergonzoso. Pero aún es mucho más mugroso si el protagonista de esta película es EH Bildu.

¿Qué frágil es nuestra memoria? ¿Qué pronto se nos olvidan aquellos años que, prácticamente a diario, nos desayunábamos con atentados de la banda terrorista ETA? ¿Acaso el Presidente Felipe González o el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba hubieran permitido una desfachatez así?

Fotografía: @eldiarioes

Veintiún años después de su muerte, de su cruel muerte, su trabajo como constitucionalista y sobre todo, como aragonesista ha quedado para siempre intramuros del Palacio de la Aljafería y del Edificio Pignatelli de Zaragoza; un legado que este año, en el 40º aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón se hace más evidente que nunca.

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40 años de Autonomía no son nada… ¿o sí?

Fotografía: @Youtube

El pasado día 17 de este mismo mes, el periodista zaragozano Conrad Blasquiz publicaba en El Periódico de Aragón un excelente artículo que llevaba por título «La voz de más de un millón de aragoneses». Estábamos ante una magnífica disección de estas cuatro décadas de autonomía plena que hoy festejamos los aragoneses, desde que Antonio Embid presidió las primeras Cortes de Aragón en 1983.

Hoy, en Aragón estamos de enhorabuena. No sólo conmemoramos el Día de Aragón, sino, como dice habitualmente Pablo González, que también, conmemoramos cuatro décadas haciendo camino. Hombres y mujeres de diferentes ideologías y formas de pensar que han construido con su trabajo, generosidad, compromiso, esfuerzo, y tesón el Aragón actual: moderno y vanguardista, integrador y tecnológico, desarrollado y ecológico.

Sería materialmente imposible redactar un listado de todos estos hombres y mujeres que entonces empezaron a caminar. Como ya he dicho en alguna ocasión en este mismo espacio, cuando en el año 1982 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Aragón, como decía Machado, no había camino, sólo estelas en la mar. Hoy, gracias a todos ellos, los aragoneses tenemos el compromiso de hacer camino al andar. Quizás si tuviéramos que citar a algunos que iniciaron ese camino tendríamos que citar a quienes hoy recogerán la Medalla Aragón, los fundadores del conocidísimo ‘Andalán’, pero también al Presidente Juan Antonio Bolea Foradada, a los cantautores José Antonio Labordeta, Joaquin Carbonell, y el grupo La Bullonera, o el profesor Guillermo Fatas, entre una lista que no tiene fin y que también contiene nombres como los Presidentes Santiago Marraco, Santiago Lanzuela o Hipólito Gómez de las Roces, o quien fuera alcalde de Zaragoza, José Atarés.

Como bien señala en su artículo Conrad Blasquiz, el salón San Jorge de las Cortes de Aragón ha sido, es testigo mudo, de infinidad de pactos. Aragón es tierra de pactos. El Palacio de la Aljaferia, sede del mejor parlamentarismo aragonés,  está siendo el escenario perfecto para escenificar el mejor compromiso entre diferentes en busca de un Aragón mejor.

Fotografía: @arainfonoticias

Una demostración de esta idiosincrasia se ve en una imagen que ya he analizado en este mismo espacio. Ésta. La sintonía que existe, desde la diferencia ideológica, entre el Presidente del Gobierno de Aragón y el Presidente del Partido Popular de Aragón y actual alcalde de Zaragoza demuestra son capaces de aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón. Si en los feudos de Ramón y Cajal o Ramón de Pignatelli, cabe esta imagen, ¿por qué no cabe en otras comunidades? En muchos territorios falta voluntad política, compromiso, y, sobre todo, ganas de hacer política con mayúsculas.

En estos cuarenta años de autonomía, los aragoneses han vivido una decena de legislaturas y otros tantos presidentes: desde el citado Antonio Embid al actual Presidente Javier Sada. Y siempre, siempre, el eje central de todo han sido los aragoneses y su futuro.

Fotografía: @eldiarioes

Pero siguiendo el hilo argumental de Conrad Blasquiz, en este salón parlamentario no todo han sido días de rosas y risas. También hubo días de lágrimas. El salón San Jorge acogió las capillas ardientes de José Antonio Labordeta, Chesús Bernal y Manuel Giménez Abad. Todas ellas, muy dolorosas, pero especialmente la del Presidente del Partido Popular de Aragón muerto vilmente a manos de la banda terrorista ETA.

Las actuales Cortes de Aragón no sólo son las más plurales de estas cuatro décadas con ocho grupos parlamentarios representados, sino que son un foco de atracción turística. El edificio es el único testimonio conservado de un gran edificio del arte hispanomusulmán de la época de las taifas. Sus muros atesoran siglos y siglos de historia y de parlamentarismo que los aragoneses sabemos y conservamos con devoción.

Si algo hay que destacar de estas cuatro décadas de autonomía en Aragón es su vertiginosa modernización y su vertiginoso despegue en todos los campos. A modo de anécdota, recuerdo hace muchos años, una vieja anquilosa red de tranvías en Zaragoza que apenas podían circular. Hoy, la ciudad de Zaragoza, cuenta con una excelente red de tranvías: modernos, cómodos, tecnológicamente avanzados, rápidos, propios de una ciudad del siglo XXI.

Fotografía: @expansioncom

Esta evolución, fruto de una ‘madurez democrática’, como bien dijo recientemente la Consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, se refleja en todos los ámbitos de la sociedad aragonesa, desde el turismo, la vivienda, la protección ambiental o el desarrollo económico e industrial. Por eso es importante el desarrollo autonómico y el mejor parlamentarismo para lograr el mejor acuerdo en favor de los aragoneses.

Estos cuarenta años también han servido para otro objetivo fundamental para cualquier territorio: el afianzamiento de sus instituciones. No tiene nada que ver el Gobierno de Aragón de hoy con la Diputación General de Aragón que en 1978 se constituyó en la Iglesia de San Pedro de los Francos en Calatayud. Pero tampoco son las mismas Cortes de Aragón las actuales a las que se reunieron por primera vez en el Palacio de La Lonja de Zaragoza en 1983. La sociedad aragonesa ha madurado y, con ella, sus instituciones. Mucho se ‘han chipiado’ los aragoneses desde entonces. Y afortunadamente, hoy disfrutan de un Aragón mejor, aunque lógicamente, siempre queda camino por andar.

Fotografía: @elmundoes

El año pasado, en esta misma fecha y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado «Aragón es tierra de Reyes». En este artículo escribí:

Es tierra de Francisco de Goya, Fernando el Católico, de Joaquín Costa, de Ramón de Pignatelli, de Miguel Fleta, de Baltasar Gracián, de Juan de Lanuza, de Luis Buñuel, de María Moliner, de Ramón J. Sender, de José Antonio Labordeta, de Joaquín Carbonell… de miles de aragoneses. Desde la época de Ramiro I ellos y muchos más hacen (hacemos) camino al andar.

Un Aragón hospitalario que promete. El mejor Aragón está todavía por escribir. Sin duda no faltan voluntarios desde todas las capas sociales. De forma anónima, silenciosa y discreta.  Y hoy es el mejor momento para empezar a redactar el primer capítulo de ese libro. Un libro sin final. Un libro del que muchos estaremos orgullosos en aportar siquiera una línea.

Hoy, en esta fiesta tan singular de nuestro cuarenta cumpleaños, muchos estamos seguros que desde lo alto José Antonio Labordeta estará feliz. Se están haciendo realidad las primeras estrofas de su querido «Canto a la libertad». Hoy, los aragoneses hemos levantado la vista, y hemos visto un Aragón viviendo en libertad.

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Cuando se da la espalda a la libertad

Fotografía: @DiarideGirona

El pasado fin de semana el presidente del Partido Popular de Cataluña, Alejandro Fernández, acompañado por otros compañeros de partido, sufrió un ataque en Vic al más puro estilo kale borroca.

Unas doscientas personas lo recibieron de forma ‘pacífica’, mientras esas hordas salvajes y antidemocráticas les increpaban al grito de «fascistas» y los Mòssos se las veían y se las deseaban para que la situación no fuera a más.

Pero el ambiente ya estaba muy calentito durante toda la semana. El Ayuntamiento de Vic, en manos Junts, ejerciendo ‘la democracia’ en todo el amplio sentido de la palabra, prohibió instalar carpas informativas al PP catalán en su municipio. Toda una demostración de lo que ahora Perè Aragonés y sus diversos compi yoguis entienden por ‘libertad’ y ‘democracia’.

Fotografía: @LaSextaTV

Ésta es la democracia y la libertad que se ejerce en muchos municipios catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez, calla y otorga. Ni un triste mensaje de solidaridad y apoyo. Pero lo peor no es eso. Lo más mezquino es la actitud de Salvador Illá, que también se ha puesto de perfil. El principal partido de la oposición en el Parlamento de Cataluña gira la cabeza ante estos atropellos. Vergonzoso.

En una democracia consolidada y seria como la española, los dos grandes partidos constitucionales deben ir de la mano ante los grandes desafíos que se presentan día a día. Pero eso no está en la hoja de ruta de Pedro Sánchez. Sí en la de Pablo Casado. Lo acabamos de ver en la crisis entre Ucrania y Rusia. A Casado le ha ha faltado tiempo para salir anunciando que respaldaba cualquier medida que adoptara el Gobierno de España. ¿Hubiera hecho lo mismo Pedro Sánchez si gobernara el Partido Popular? No, rotundamente, no. Esta es la diferencia entre unos y otros. Entre el sentido de Estado y quien gobierna con compi yoguis sin oficio ni beneficio.

El desafío catalán es un problema serio y muy grave, que no es canjeable a cambio de un puñado de escaños en el Congreso de los Diputados para mantener un Gobierno incapaz de gestionar una pandemia como la de la Covid-19 y mucho menos lograr una recuperación económica, socio sanitaria, social y laboral de un país frente a una de las mayores crisis a las que jamás se enfrentó.

El pasado domingo el Presidente del Partido Popular Pablo Casado durante la clausura del Congreso del Partido Popular de Canarias se preguntó si la actitud de Pedro Sánchez frente a los independentistas y nacionalistas es el modelo de reconciliación que pretende Moncloa para los españoles.

Lo sucedido el pasado fin de semana en Vic es una vergüenza, fruto de un Gobierno, el de Sánchez, arrodillado frente a separatistas, independentistas, ninis, y otras razas similares, que sólo busca mantenerse en el poder a costa de lo que sea.

Fotografía: @NiusDiario

Pero también es responsabilidad de otro Gobierno, el de la Generalitat, fragmentado internamente, pero muy compacto externamente. Un Gobierno que sólo tiene una hoja de ruta: lograr que Cataluña alcance la independencia, aunque en su fuero interno sepa que no lograra su objetivo. Y mientras tanto fragmente a la sociedad catalana en mil pedazos, cada vez más dificil de unir y cicatrizar.

Llevamos casi medio siglo de democracia, desde que murió el viejo general, y jamás en todos estos años, nunca vimos un Gobierno de España tan polarizado y tan poco respetuoso con la mayor parte de los españoles.

En el discurso de Navidad, Su Majestad el Rey don Felipe VI fue más que claro. Pidió respeto para la Constitución.

Fotografía: @rtve

Pero me temo que, de nuevo, volvió a ‘pregonar en el desierto’. Sus palabras volvieron a derretirse en el mar del olvido, empezando por el propio Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez no puede permitir ataques a la democracia como el sufrido el pasado fin de semana por el PP de Cataluña y Alejandro Fernández. Ni en Cataluña ni en ninguna otra comunidad. El Gobierno tiene instrumentos suficientes para poner punto y final a estas derivas a ninguna parte en Vic o en ninguna parte de España. Y tampoco vale esconderse bajo el paraguas de que las competencias en materia de seguridad ciudadana son competencia de la Generalitat. ¿Para qué está, entonces, la coordinación entre las diferentes administraciones, de la que tanto presumen desde Moncloa?

Un Presidente del Gobierno de España con sentido de Estado y con responsabilidad debe parar este frenesí de delirios independentistas. El asiento del Congreso de los Diputados no puede ser moneda de cambio de estas tropelías ni de otras similares. Se trata de responsabilidad política, de sentido de Estado, de respeto a la Constitución, de lealtad con el resto de comunidades autónomas. Pero también de decencia y de dignidad. Y Pedro Sánchez me temo que desconoce estos sustantivos. Y así estamos.

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Manuel Fraga, diez años después

Fotografía: @LaRegion_Int

La Historia de España, como la de cualquier otro país,  se escribe a base de los trazos de las personas que, con su esfuerzo, trabajo, generosidad, lealtad y compromiso, hicieron -y hacen- camino para que hoy los españoles disfrutemos del grado de democracia que disfrutamos. Por consiguiente, del grado de libertades que gozamos, aunque algunos crean lo contrario.

Manuel Fraga Iribarne es uno de los hombres que trabajaron infatigablemente para que hoy España goce del nivel de libertad y democracia que tiene. Sin ningún género de dudas, Manuel Fraga es un personaje único en la Historia España del pasado siglo XX;  con una capacidad de trabajo incombustible, y con una personalidad arrolladora, fue, por encima de cualquier otro calificativo, un político decente y honrado. Un espejo en el que algunos, que hoy pisan moqueta, deberían fijarse.

De su dilatadísima hoja de servicios a España, yo resaltaría dos aspectos, uno institucional, y el otro más honorifico, además de la Presidencia de la extinguida Alianza Popular y el actual Partido Popular. Fue presidente de la Xunta de Galicia entre los años 1990 y 2005; y fue uno de los llamados ‘padres de la Constitución’.

Fotografía: @zonaretiro

Como bien señala mi buen amigo David Cuesta García en su perfil de Facebook:  «Una vida entera dedicada al servicio de España, desde su primer nombramiento como secretario general del Instituto de Cultura Hispánica con poco más de treinta años; hasta cuando, ya octogenario, infatigable, seguía recorriendo todos y cada uno de los pueblos de Galicia, inclusive las aldeas más remotas, escuchando y solucionado los problemas de sus paisanos». ´

Éste es el modelo autentico de hacer política. El trabajo continuo, diario, sin descanso… y siempre poniendo a los ciudadanos en el eje de la acción política. Pero hay más.

Su altura de miras como político y como líder de la entonces Alianza Popular, le llevó en los albores de la Transición a poner la luz larga, a mirar y pensar en el futuro de España por delante de sus intereses y de los de su formación política. Y fue uno de los artífices de esa reconciliación política, entre los diferentes, para que lo que habían vivido nuestros padres y nuestros abuelos, no lo volviéramos a vivir nosotros.

Fotografía: @elperiodico

Procuró ‘ese abrazo’ y ‘ese olvido’ para que los españoles dejásemos de mirar hacia atrás, y empezásemos a mirar hacía adelante. Sin olvidar nuestro pasado, pero olvidando y perdonando; mirando al futuro con firmeza y esperanza. Esa actitud solo puede salir de una persona con la responsabilidad política y con la altura intelectual y moral de Manuel Fraga.

Manuel Fraga fue un hombre de ley y de autoridad, sí, pero también de consenso, de diálogo, y de cesiones, porque sólo desde estas atalayas, al final de la década de los setenta se lograban estos objetivos. Fue un político con mayúsculas, que siempre antepuso el bien general por delante de los intereses de su partido. Desde el año 1962 que asumió la cartera del entonces denominado Ministerio de Información y Turismo hasta el año 2011 que acabó siendo senador en las Cortes Generales. Y en este intervalo de tiempo, lo fue todo en la política española. Un referente incuestionable por su buen hacer y, algo que no está de moda, por su decencia y su honradez personal.

Fotografía: @lavozdegalicia

Mucho ha llovido desde entonces. Muchos políticos, y politiquillos, han pasado por el escenario político español. Pero muy pocos de la talla política, intelectual, y humana de este gallego universal cuyo objetivo no era otro que mejorar la vida de los españoles y, especialmente, de los gallegos.

Se acaban de cumplir diez años de su desaparición, y su figura se sigue recordando por su ejemplaridad y su honestidad. Valores de los que hoy día poquísimos políticos pueden presumir.

Manuel Fraga es una referencia incuestionable de la mejor política española. Un ejemplo para muchos.

Otros muchos también lo son. Pero de la peor. De la más nefasta, de la que no merece ni media línea ni en este blog ni en ninguno. Sin embargo, Manuel Fraga se merece todas las líneas. Es la diferencia entre los políticos honrados y los indecentes. Y como él diría, ‘haberlos hailos’. Por desgracia, demasiados.

 

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No se puede atacar a la discapacidad

Fotografia: @elcomerciodigit

En la edición del diario  La Nueva España del pasado sábado 15 de enero, leo una declaraciones de Mónica Oviedo, presidenta de  la Unión de Discapacitados del Principado de Asturias (UMA) y de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), que suscribo íntegramente.

Gijón siempre fue un referente en solidaridad y respeto hacia personas con discapacidad, pero eso ha cambiado desde la llegada de la socialista Ana González a la Casa Consistorial gijonesa.

Hasta ahora Gijón, como el resto de ayuntamientos asturianos, tenían exentos de pago a quienes ya tienen la tarjeta Europa de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Pero con el nuevo Reglamento de Movilidad, las cosas han cambiado de manera brusca y totalmente insolidaria. La nueva norma establece que los poseedores de esa tarjeta saquen también la de residente si quieren aparcar en zona ORA. Para ello tienen que estar empadronados en Gijón o tener su puesto de trabajo en la zona regulada. Quienes visiten Gijón tendrán que pagar. Pero esto no sucede en otros ayuntamientos.

Fotografia: @lanuevaespana

De nuevo, otra desfachatez de este equipo de gobierno municipal que maneja los destinos de los gijoneses de ocurrencia en ocurrencia, y sin respeto a nada ni a nadie. Solo a sus nefastas ocurrencias.

Priorizando  al colectivo de personas con movilidad reducida con respecto al resto de residentes con dos matices: su tarjeta les servirá para aparcar en todas las zonas reguladas y podrán gestionarse dos tarjetas de residente en la misma vivienda, una vinculada a la residencia y otra a la posesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Siempre que sea para dos matrículas distintas.

Parece inconcebible que un equipo de gobierno que a diario supuestamente se envuelve en la bandera de la igualdad, de los derechos, y defiende causas indefendibles, deje ‘a los pies de los caballos’, al colectivo de personas con discapacidad. ¿Dónde están los valores e ideales de solidaridad de estos gestores? No vale el café para todos. Si no vale en casi ningún aspecto de la vida, menos todavía en este asunto que afecta tan directamente al día a día de este colectivo tan vulnerable.

Fotografia: @consumidores

Lamentablemente asistimos a un nuevo despropósito de Ana González y los suyos. Un equipo municipal a la deriva que no tiene una hoja ruta y solo saber gobernar a base de ocurrencias y payasadas. El personal empieza a estar muy hartito y cada vez más saturado de falta de empatía que existe intramuros de la Plaza Mayor gijonesa.

Desde que en 1979 José Manuel Palacio Álvarez tomó posesión como alcalde de la Villa de Gijón, por esta alcaldía han pasado ya cuatro alcaldes contando a la actual. Ninguna corporación ha sido tan sectaria, tan radical, tan fanática en sus hechuras y en su proceder como la actual. Y esto no es lo que quiere la gente.

La sociedad necesita que se haga política de verdad, dando solución a sus problemas, y no generando problemas donde no existen. Mucho menos polarizando y incendiando el ambiente. Esto no es hacer política. Es otra cosa. Mucho más propio de otras zonas geográficas. Claro, quien sabe, si Ana González y Aurelio Martin perdieron el avión, o no les dejaron pasar del aeropuerto de llegada.

Sea como fuera, lo cierto es que el calendario corre, y sus hojas se van cayendo. En nada, nos adentraremos en periodo electoral. Será entonces cuando cada palo aguantará su vela. Eso sí, con las bendiciones de las urnas. Y con la memoria de los gijoneses.

 

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

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Ni entonces ni nunca

Fotografía: Derecho Constitucional

El Congreso de los Diputados y el Senado españoles -o sea, las Cortes Generales-, el Capitolio norteamericano, el Parlamento francés, el Bundestag alemán, el Parlamento italiano, la Cámara de Diputados luxemburguesa, el Congreso de la Unión mexicano, el Parlamento sudafricano, la Asamblea Federal suiza, o el Parlamento británico son algunos de los Órganos Legislativos Nacionales de los 194 países reconocidos oficialmente por la ONU.

El pasado día 6 de enero se cumplió un año del asalto al Capitolio por los seguidores del expresidente Trump, descontentos con la victoria electoral del electo presidente Joe Biden.

Para un territorio, sea una nación, una comunidad autónoma o un municipio, la ofensa más grave que se puede cometer es que se tome por la fuerza. Es la  ‘la casa de todos sus ciudadanos’. O sea, la ‘vaca sagrada’ de sus ciudadanos, y merece respeto máximo y honores a partes iguales.

Fotografía: @rtve

A todos aún se nos secan las venas al recordar la famosa noche del 23F del año 1981 en España, cuando el teniente coronel Antonio Tejero, al mando de un grupo de guardias civiles engañados y manipulados, asaltó el Congreso de los Diputados. De igual forma, que mucho más recientemente, continuamos sin salir de nuestro asombró al comprobar cómo aquel 1 de Octubre de 2017 un grupo de ‘catalanes iluminados’ volaron por los aires su Estatut y le dieron una patada a nuestra Constitución. Afortunadamente, en ambos casos, nuestro Estado Derecho funcionó perfectamente.

Son hechos que jamás debieron pasar ni España ni en ningún otro país del mundo. Igual que jamás debió producirse el asalto al Capitolio. Ni entonces ni nunca.

Pero el propio asalto al Capitolio norteamericano, si cabe, merece una reflexión especial. Un asalto a un parlamento es un hecho gravísimo. No en vano, los parlamentos, de cualquier condición, encarnan la soberanía nacional de ese territorio, y la institución merece el máximo de los respetos, como acabo de señalar.  Estamos en el Sancta Sactorum de la soberanía nacional de cualquier territorio. Casi nada. Casi mucho.

Fotografía: @nytimes

Como bien acaba de señalar el propio Joe Biden, lo acontecido hace un año en Washington fue «poner un puñal en el cuello de la democracia». Pero este hecho, si cabe, resulta muchísimo más grave si viene alentado por un presidente electo, como fue el caso de Trump. Aquello fue una ofensa no sólo para la democracia norteamericana, sino para el orden mundial. El país más democrático y más libre del mundo puso en riesgo su orden interno y sus relaciones internacionales. Y todo cocinado por un presidente electo y derrotado, vanidoso, prepotente, orgulloso y sin respeto a nada ni a nadie. En su escala de valores no entraban (ni entran) palabras como ‘derrota’ , ‘educación’, o ‘decencia’. Basta ojear la hemeroteca. Mucho menos el concepto de derrota electoral.

Aquella turba que asaltó el Congreso norteamericano (según el FBI, unas 2.000 personas), tuvo sus protagonistas, como en el cine o en el teatro. Algunos eran líderes políticos, otros eran golpistas y algunos, incluso, las dos cosas a la vez.

Fotografía: @eldiarioes

Algunos especímenes nos dejaron imágenes para la Historia. Imposible no recordar al ‘chamán de QAnon’, que recorrió el interior del Capitolio a pecho descubierto, con la cara pintada y una espectacular cornamenta en la cabeza Parecía que iba a ser todo diversión cuando se plantó en la mesa de la presidencia del Senado y se puso a rezar. Acaba de ser condenado a 41 meses de cárcel.

Jake Angeli, que así se llama el chamán, pactó con la Fiscalía declararse culpable de un cargo menor para reducir condena. Fue un acuerdo negociado por el mismo abogado que lo había definido como “un jodido retrasado”. Ahora, con nueva representación legal, se dispone a apelar su sentencia desde la cárcel y se compara con Ghandi, Martin Luther King y Jesucristo.

Fotografía: @eldiarioes

Otro que también se ha declarado culpable es el que saltó a la fama por robar un atril y saludar a la cámara al marcharse. La pena máxima que le puede caer es un año de cárcel y multa de 90.000 euros. Dice que quiere escribir un libro.

A diferencia de esos dos, otra de las “estrellas” del asalto ha preferido ir a juicio y no declararse culpable. La foto de Richard Barnett apoyando los pies en una mesa del despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le ha traído muchos problemas. Podrían caerle siete años de condena y no parece que la cosa vaya bien: ya se peleó con el juez, también con la Fiscalía y su entrevista posterior a la invasión llamando “zorra” a Pelosi no ayuda a calmar las aguas. Así las cosas, ninguno lo tiene tan mal como los 60 asaltantes acusados de golpear y herir a policías.

Como se observa, los diferentes protagonistas de aquella ‘gesta’ tenían mucho paranoicos, y poco de demócratas. Igual que quien les aupó a esos cielos de arena.

Fotografía: @pixabay

Ha transcurrido ya un año. Para la inmensa mayoría de la sociedad internacional, el asalto al Capitolio de Washington se ha convertido en una mancha en la historia de la democracia mundial, especialmente de la occidental. Pasa el tiempo y la sociedad tiene una especial habilidad para olvidad aquello que no le aporta nada positivo. Sin embargo, sí es importante recordar este suceso, y otros similares. Ayudan (en este caso, a la sociedad norteamericana) a entender sus errores, y a saber qué camino tomar para no repetirlos.

Lo dijo el abogado norteamericano Ralph Nader «Tu mejor maestro es la última equivocación que tuviste». Confío que para el pueblo norteamericano el asalto al Capitolio sea su mejor maestro, y el último. Exactamente igual que para el pueblo español. Probablemente ningún español deseemos nuevos maestros. De errores estamos bien servidos… aunque a veces tengamos la sensación agridulce de no aprender de los mismos.  Y así nos va.

 

 

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La Pascua Militar

Fotografía: @hola

El rey Carlos III instauró la ceremonia de la Pascua Militar con motivo de la toma de Menorca a los británicos, realizada por una armada franco-española en 1782.

Esta ceremonia se ha transformado con el paso de los años. Ha pasado de ser un recuerdo histórico a un más que notable acto castrense con el que se inicia el año militar, en el que se realiza un balance del año anterior y se marcan las líneas de acción a desarrollar en el que comienza.

En la actualidad, esta ceremonia se celebra cada 6 de enero en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid, y es presidida por Sus Majestades los Reyes. En la misma, el Rey recibe al Presidente del Gobierno, a los responsables del Estado Mayor de la Defensa, de los tres Ejércitos, de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, de la Guardia Civil, y de la Hermandad de Veteranos.

En esa ceremonia, tanto el Rey como la Ministra de Defensa -en este caso- pronuncian sendos discursos ante el Gobierno, que está representado por el propio Presidente, y por los ministros de Defensa y de Interior, y una amplia representación de los tres ejércitos (Tierra, Aire y Armada). Estos discursos son una radiografía la situación social, política y geoestratégica española, y son objeto de análisis por los comentaristas políticos. En ese mismo acto se imponen diferentes condecoraciones a militares que se han distinguido en el año anterior.

Fotografía: @telecincoes

La Pascual Militar es una de las celebraciones anuales más importantes de las celebradas en el Palacio de la Capitanía General de Canarias en Santa Cruz de Tenerife. Esta fiesta es celebrada sobre todo por las Fuerzas Armadas de Canarias bajo la presencia del jefe del Mando Militar de Canarias, en representación del Rey de España.

Ayer, en el Palacio Real, el Rey don Felipe VI reconoció y agradeció el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas en los diferentes escenarios que les tocó bregar el pasado año 2021: desde la borrasca Filomena, a los incendios forestales, pasando por la evacuación de la población civil en Afganistán y hacer frente a los efectos del volcán de La Palma. Todo ello, sin olvidarnos de la situación de la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @diezminutos_es

Un año más, una vez, nuestras Fuerzas Armadas, más allá del reconocimiento que ayer les tributó su Capitán General, en 2021 volvieron a demostrarnos que están ahí, que son un pilar más imprescindible de nuestro Estado de Derecho, que gracias a su contribución, España hoy es más libre que ayer. A veces incluso, a costa  de la vida de sus miembros. Toda una demostración de patriotismo, que no todos pueden decir lo mismo. Aunque asistan al acto de la Pascua Militar y vistan de chaqué.

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El discurso de Nochebuena

Desde niño recuerdo que en Nochebuena, jamás empezamos a cenar en Nochebuena hasta que no escuchábamos el discurso de Navidad del Rey; entonces el actual Rey Honorífico don Juan Carlos I. Una tradición no escrita que quedó impregnada, año tras año, en la historia familiar… Incluso en aquellas Nochebuenas que mis padres estaban ausentes, porque cada uno de ellos estaba en sus respectivo trabajo, y las pasábamos con mi tía y la ‘yayá’ (la madre de mi padre).

Esta tradición me ha acompañado hasta hoy. El hecho de escuchar en directo el discurso de Navidad del actual monarca don Felipe VI es una de esas tradiciones que pueden resultar absurdas, pero que, como cualquier otra tradición, hay que respetar, porque forman parte de nuestra historia personal y de nuestra historia familiar. Las tradiciones son el caldo de cultivo de nuestra historia -personal y colectiva-, y nos sirven para construir nuestro futuro desde el presente… a pesar de que algunos pretendan reventar en mil pedazos esa historia que tanto bien nos está regalando.

Como diría mi madre, la Nochebuena la pase ‘conmigo mismo’, aunque hubo alguna novedad con respecto a la anterior. Pero ello no fue obstáculo para que, siguiendo la tradición, respetará la tradición de seguir en directo a través de televisión el discurso de Navidad de don Felipe VI.

Fotografía: @rtve

Un discurso, por otro lado, que no dejó indiferente a nadie. Como siempre nos regaló indirectas muy directas para los que habitualmente tienen dificultades para escucharle y, en consecuencia, hacen de su capa un sayo.

Hubo una frase que marcó tendencia; una frase que fue un más que aviso a navegantes, y una notable declaración de intenciones «La Constitución ha sido y es la viga maestra que ha favorecido nuestro progreso, la que ha sostenido nuestra convivencia democrática frente a las crisis, serias y graves de distinta naturaleza, que hemos vivido, y merece por ello respeto, reconocimiento y lealtad». Poco más se puede añadir a esta magnífica frase. Únicamente cabe esperar que algunos que habitualmente pululan por el Congreso de los Diputados y que, a diario, le dan de comer a Pedro Sánchez, reflexionen al respecto, y la lleven a la práctica.

No hay duda.  Como ya es habitual, don Felipe VI ha hecho hincapié en los grandes problemas que nos afectan como sociedad y como país: el volcán de La Palma; la pandemia; la inflación y el paro juvenil; el pesimismo generalizado que nos afecta como sociedad; el cambio climático; la encrucijada en que nos encontramos como país: el futuro; el consenso entre partidos políticos; la reivindicación de los cuarenta años de democracia; la Constitución; los fondos europeos: recuerdo al personal sanitario y a nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado…

Fotografía: @abc_es

En resumen, de nuevo don Felipe VI en la noche de Nochebuena volvió a entrar en nuestros hogares para volver a darnos un empujoncito de entusiasmo y de esperanza a la vez de un pequeño de tirón de orejas a los listillos de turno…

Después de casi cuarenta y ocho horas, sería interesante una nueva lectura y observaremos que, en el fondo y en la forma, es un canto a una España mejor. Siempre que los españoles queramos, y estemos dispuestos a unir esfuerzos para lograrlo. De lo contrario, habrá pregonado en el desierto. Como siempre, la decisión es nuestra.

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Manoseando el español

El idioma español es el cuarto idioma más hablado del mundo con más de quinientos millones de personas hablantes en los cinco continentes. Se estudia en más de un centenar de países, siendo cada vez más personas las que muestran su interés por nuestra lengua.

Fotografía: @Fundeu

Estos datos se deben en una buena parte a instituciones como la Real Academia Española, el Instituto Cervantes o la Biblioteca Nacional de España que se dejan la piel para que nuestra lengua madre sea una de las lenguas más universales a lo largo y ancho del mundo.

Como diría un ‘nini’ que se lleva cada mes cinco mil eurazos exclusivamente por intentar destruir lo que nuestros padres y nuestros abuelos construyeron con su sangre, su trabajo y su esfuerzo, “esto no lo digo yo”, esto son datos constatables y referénciales.

Nuestro idioma es una de las mejores demostraciones de la llamada ‘marca España’. Como dijo Su Majestad don Felipe VI en el acto de conmemoración del 70º aniversario de la Asociación de Reales Academias «nuestra lengua común es el valor que más nos identifica y que suscita verdadero respeto y admiración en el mundo». Estas palabras del monarca, por sí mismas tendrían que llenarnos de orgullo y ser el mejor baluarte para defender nuestro idioma hasta en el rincón más minúsculo de España.

Si cada vez hay más ciudadanos en el mundo interesados por aprenderlo, ¿qué motivos hay para que los españoles, con independencia de nuestro lugar de residencia y de nuestro origen, no lo defendamos y lo protejamos?

Pero evidentemente esto es una utopía, ya que hay determinados lideres políticos que se dedican a jugar a virreyes de la época de Felipe II, y cada mañana nos regalan una estupidez nueva en forma de traición a nuestro idioma, y a nuestra Historia. En consecuencia, a nuestra cultura.

El escenario es poco decente por no decir nada, y muy mugriento,

Fotografía: @libertadddigital

Por un lado, tenemos a ese niñato llamado Gabriel Rufián, al que le gusta mucho los numeritos de circo en el Congreso de los Diputados. En estas haciendas es único; se las pinta sólo para montar el circo un día sí, y otro también. En un arrebato de arrogancia y soberbia inconmensurables, consciente por otro lado, que Pedro Sánchez y sus palmeros van a comer en su mano, pone una exigencia obscena para apoyar los Presupuestos Generales del Estado:  las plataformas digitales (Netflix, HBO, y otras) tienen que emitir el 6% de sus contenidos, doblaje y subtitulación en lenguas cooficiales. Y Sánchez cede…  asegurándose así, seguir calentando el asiento del Palacio de La Moncloa, al menos, un año más. Antes que sentarse con el Partido Populary escuchar su opinión, prefiere sentarse con los que un día sí y otro también dan patadas a la Caonstitución y escupen a la figura del Jefe del Estado y a los simbolos de nuestra nación. Ése es el nivel.

Fotografía: @expansioncom

En paralelo a esto, el compi yogui de Rufian que mangonea en Cataluña con los que en 2017 dieron una patada en la cara a la Constitución de 1978 dejan a los pies de los caballos a una familia de Canet. Pere Aragonés vuelve la espalda a una familia catalana, que sólo ha cometido un delito: defender el derecho legal de su hijo de cinco años a recibir el 25% de las asignaturas en castellano. Aragonés les ha negado este derecho y Pedro Sánchez les ha vuelto la espalda a cambio del respaldo de ERC para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Ésta es la decencia de unos y otros.

Y en medio de esta situación tan bucólica otro virrey autonómico quiere liarla manoseando el español, también por un puñado de votos. Hablo de Adrián Barbón, Presidente de Asturias, que quiere imponer una ‘cooficialidad amable’. Dicho en cristiano: quiere imponer una lengua que no existe. Otro que no se entera de nada. Y en este punto me acuerdo de lo que en 2017 dijo aquel agente de los Mossòs a un independentista. Pues eso…

Fotografia: @ESDiario_com

Una cooficialidad nunca puede ser amable. Según el diccionario de la Real Academia, en su primera acepción, define esta palabra como «digno de ser amado» y en su segunda acepción «afable, complaciente, afectuoso». ¿Alguien se imagina un idioma afectuoso? Otro ejemplo de la manera de actuar de los compis yoguis de Sánchez y de la ya jubilada Adriana Lastra…

La imposición de un idioma no es ética ni tampoco decente. Lo que está sucediendo en Asturias es vergonzoso a todas luces. Al igual que lo que está sucediendo en Cataluña. Es un atropello a las libertades.

Pero lo más grave de Asturias es que para conseguir este logro tan corto como maloliente, Adrian Barbón, lo está intentando por la puerta de atrás. Para eso busca el apoyo de otro partido, de corto recorrido, que está en fase de liquidación. Foro Asturias ni está ni se les espera, a pesar de que mientras llega ese momento enredan, y enredan, y vuelven a enredan para enfangar todo lo que hay en su entorno. Barbón ha permitido que Foro tenga grupo parlamentario propio, con tan sólo dos diputados -que en realidad es uno, porque apenas se cruzan un triste ‘buenos días’  siquiera por whatsapp de escaño a escaño- dando una solemne patada a la norma que dice que no es posible que la Junta General tenga grupos parlamentarios con menos de tres diputados.

Pero para el Presidente de Asturias esta norma no existe. Todo a cambio de un puñado de votos. Todo a cambio del un mangoneo tan mohoso como deshonesto. A ver si se entera de una ve. En Asturias sólo vale la Ley de uso y promoción del bable/asturiano de 1998. Lo demás son ganas de enredar y de manipular.

Fotografía: @expansioncom

Da asco, y vergüenza, que se mercadee con un idioma como el español, a cambio de un puñado de votos, negociados en cuartos oscuros para seguir manteniendo calentito un sillón.

Podría seguir poniendo otros ejemplos de indecencia política, en donde el virrey de turno hace y deshace a cambio de un puñado de votos. Mientras tanto Pedro Sánchez sigue comiendo en sus manos, y sigue tocando el arpa muros adentro de La Moncloa. No lo voy a hacer. Estos ejemplos son suficientes para ilustrar hasta qué punto se manosea el español y se usa como un trapo sucio que se tira a la cara al más puro estilo barriobajero.

Cada cual puede hablar en la lengua que quiera pero sin imposiciones y con total libertad. En el momento que tropezamos en el piedra de la imposición y de la prohibición se vuela por los aires cualquier aroma de libertad que debe prevalecer en una democracia de verdad. Y esto tendría que tenerlo muy claro, y aplicarlo Pedro Sánchez, y todos los Presidentes autonómicos. Un ejemplo de esa libertad es Galicia, en donde mayoritariamente se habla gallego pero desde el respeto y la libertad.

Toda imposición lingüística sin argumentación cultural y jurídica es un atropello a los valores constitucionales del 78. Es una forma política de crear ‘chiringuitos’ y agradecer los servicios prestados a los amigos de turno. Pero lo más grave es una manifiesta falta de respeto a los más de quinientos millones de personas que hablan el español en el mundo, y a quienes se dejan la piel por cuidar, divulgar y enseñar nuestra lengua. Lo dijo nuestro monarca, lo han refrendado numerosos académicos de la Real Academia, “uno de nuestros valores como nación es nuestro idioma”. Para algunos es la diana perfecta para dividir y enfrentar a la sociedad.

También a las familias. Pero quienes dividen y separan no se dan cuenta de un pequeño detalle: la gente tiene memoria, especialmente a la hora de votar. Siempre se acuerda de quien ha aglutinado y ha trabajado en torno a los valores constituciones, y quienes han sembrado la división y la separación. Y hoy por hoy, Sánchez y sus palmeros dividen más que aglutinan. Es más,  sólo saben fragmentar y enfrentar. Únicamente por mantener calentito el asiento del Falcón.

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La imagen

Durante mi reciente viaje a Zaragoza he podido recoger la opinión de muchas personas de mi entorno más cercano, y otras no tanto, en relación a la vida política aragonesa. Todo el mundo coincide en lo mismo: la buena sintonía que existe a nivel institucional entre el Presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, y el alcalde de Zaragoza, el popular Jorge Azcón. Desde la discrepancia política e ideológica, saben aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón y, especialmente de Zaragoza.

La discrepancia política e ideológica no debe afectar a los problemas que afectan a la sociedad. Los dos grandes partidos constitucionales, PP y PSOE, están para hacer política, para resolver los problemas de los ciudadanos, para buscar soluciones a los desafíos de la sociedad. Y esto no es una opción.

Lamentablemente, en muchas ocasiones algunos no lo ven así. Poner un cordón y desoír todas las propuestas que se hacen desde el principal partido de la oposición no es ético. Es incendiar las calles de la política, y eso ni es decente ni es ético.

La imagen y la actitud del alcalde Azcón y del Presidente Lambán es un canto de esperanza a que otra forma de hacer política es posible. Basta con emplear, en palabras del Profesor Emilio Lledó, unos “grumos” de voluntad, compromiso, diálogo, y respeto institucional.

En el Día de la Constitución, algunos tendrían que darse cuenta que escuchar y sentarse con él principal partido de la oposición no sólo no es una opción, sino que debería ser la única forma de hacer política. Pero si no saben hacer política, ya saben cuál es la solución. No es necesario que yo lo especifique, ¿o sí?

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La democracia no es “quemar vivo” a nadie

Cuando mi padre regresó de San Sebastián (allá por los años ochenta y tantos), en la época en que ETA era implacable e inmisericorde, después de sufrir sus secuelas , siempre le escuché lo mismo: «El problema vasco tiene que acabar de una vez porque España no se puede permitir otros mil muertos, aunque la solución no guste a nadie». El tiempo ha acabado dándole la razón. Ha acabado y de una forma que no gusta a nadie, al menos a los demócratas. ETA ha dejado de matar pero sus cachorros siguen cabalgando a sus anchas sin que nadie, especialmente desde algunos escaños del Congreso de los Diputados hagan absolutamente nada por detener este huracán de odio, antipatía y asco a todo lo que no represente al pueblo vasco.

Fotografía: @elmundoes

Es una absolutamente vergüenza lo que le ha sucedido a Mikel Iturgaiz, hijo del Presidente del PP Vasco, Carlos Itúrgaiz, cuándo practicaba deporte. Amenzarlo con ‘quemarlo vivo’, entre otros ‘piropos’ se define por si solo. Esta situación, además de merecer la repulsa y condena del total de la sociedad española, no deja de ser una evidencia más de que el problema vasco no ha terminado. Sigue latente. Sigue vivo. El odio se sigue paseando de manera desbocada por las calles del País Vasco sin que nadie le frene. Y esto resulta peligroso, porque nos retrotrae a épocas pasadas que algunas generaciones no vivieron, y otras que sí vivimos, deseamos olvidar.

La democracia consiste en llegar a acuerdos con quien no piensa como tu, a consensuar opiniones diferentes para lograr una sociedad mejor, más justa y libre. Igual que sucedió en los años setenta y muchos, en los albores de la democracia. Pero lo que no es aceptable, lo  que no es normal, lo que se sale de toda frontera democrática es que alguien amenace a otra persona con ‘quemarla viva’ porque no piensa con ella. Además de antidemocrático, eso es constitutivo de delito. Estas actitudes no caben en un país civilizado y moderno. No pueden formar parte de una sociedad civilizada, moderna, que apuesta por la investigación, por la ciencia, por el diálogo. Se autoexcluyen, y se marginan por sí solas.

Lo  que le ocurrió a Mikel Iturgaiz le ocurrió, décadas pasadas, a cientos y cientos de valientes, que vistiendo o no, de gris, de marron, de azul, de verde, o de cualquier otro color, defendían la libertad y la democracia en todos los rincones del País Vasco. Y esta gesta es una demostración del sentimiento de odio que todavía anida en la sociedad vasca hacía todo lo que no sea vasco o hacia aquel que no piense como ellos.

Fotografía: @elmundoes

Pero esto aún es más grave si comprobamos que el Gobierno de España se sustenta en los ‘lideres’ de estos cachorros. Dicho de otro modo, quienes callan y otorgan, porque en el fondo aplauden hasta con las orejas con estas tropelías son los que alimentan la continuidad de Pedro Sánchez y su Gobierno intramuros del Palacio de la Moncloa. Esto no es ético. Tampoco honrado por parte de nadie. Menos aún decente.

Echo de menos un mensaje de condena por parte del Gobierno ante estas amenazas. Al revés ya se hubiera pronunciado, Pablo Casado y el Partido Popular Pero esta política de callarse y ponerse de perfil ante determinadas cuestiones para no enfadar a los compañeros de mesa no es digna de un Presidente y de un Gobierno responsable.

La democracia española necesita un PSOE y un PP fuertes, cohesionados, serios, que se den la mano –y se olviden de las siglas- ante los grandes desafíos nacionales, ya que hay cuestiones que afectan a todos los españoles. Solo se pueden coser desde Génova o desde Ferraz. Pero siempre con unidad política y sin equidistancias absurdas. Se necesita más perspectiva política e institucional. Siempre.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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Política económica y movilidad territorial

Para que una comunidad sea una locomotora económica necesita que muchos vientos soplen a su favor.

En primer lugar es preciso una clase política de altura que ponga a los ciudadanos en el eje central de sus políticas, que piense más allá de su ombligo, que se deje de dimes y diretes y que actúe pensando cuales son las necesidades reales de la sociedad.

Fotografía: @lavozdeasturias

Pero también es necesario que los ciudadanos y, por ende, los autónomos, las empresas –grandes y pequeñas-, la sociedad en su conjunto tenga unas excelentes comunicaciones internas y externas, que estén acompañadas de unas políticas económicas, de fiscalidad, de movilidad, y financieras que atraigan la inversión. Pero también faciliten la exportación. Es imprescindible facilitar a la empresa la gestión de su negocio dentro y fuera del territorio nacional, porque ello favorecerá nuestra economía en su conjunto.

No se puede asfixiar a quienes generan riqueza, a quienes crean empleo, a quienes son el motor de la economía. A los empresarios y autónomos no se les puede ahogar más de lo que ya están. Al contrario. Hay que proporcionarles la generación de empleo, el emprendimiento, y la potenciación de sus recursos. Y eso es obligación de las Administraciones Públicas. Va ímplicito en la nómina de nuestros gestores.

Por eso resulta inadmisible que ahora, se nos venda un ‘impuestazo’ por el uso de autovías y carreteras. Eso sólo tiene un nombre y comienza por atraco. Nadie ha pensado en el transporte por carreteras, en el transporte de viajeros. No se ha tenido en cuenta a los miles y miles de personas que necesariamente por su trabajo deben trasladarse a diario por carretera con su vehículo  de una ciudad a otra. Es una desvergüenza institucionalizada. Así no se incentiva la economía. De esta forma se desacelera el desarrollo económico de cualquier país y, lógicamente, de cualquier territorio por pequeño que sea. Y tampoco sirve eso de que “quien lo usa lo pague”. Esto es un hachazo a la economía de los contribuyentes, sean millonarios o vivan gracias a una pensión no contributiva. Es un golpe a la economía de todos los españoles. Son unas ganas inmensas de pegar un bocado al bolsillo del español de a pie. También al turismo.

Pero me sorprende a su vez el silencio premeditado y burdo de algunos que, de su intención de asaltar los cielos, han conquistado las alcantarillas. Y también las de otro partido que todavía no ha abierto el diccionario de la Real Academia Española por la página de las palabras «responsabilidad», «compromiso» y «decencia». Se creen que repitiendo hasta la saciedad las palabras «moderación» y «centro», el personal les va a hacer caso. Van listos. Ya han enseñado la patita…

Una región, una comunidad autónoma, un país no puede progresar jamás con tajos de este tipo. Es una medida totalmente impopular y aberrante. Solo arrastrará más pobreza, y traerá bajo el brazo una economía más debilitada y atrasada. Así, cada vez seremos menos creíbles y menos ‘europeos’. Nuestros productos se encarecerán, y nuestros mercados se debilitarán.

Fotografía: @elcomercio

Además, esta brecha, viene con ‘sorpresa’. En algunas comunidades, como Asturias o Extremadura, a este problema, se añade otro más grave si cabe: sus conexiones aéreas y ferroviarias.

Centrándonos en Asturias. Es una manifiesta desvergüenza las conexiones ferroviarias que tenemos. Si alguien quiere viajar a Bilbao, ¿puede hacerlo? Pues no, ya que no hay tren a Bilbao. ¿Y A Coruña? Pues tampoco. Y ya no hablamos de las más de doce horas de viaje hasta Barcelona, o las casi seis horas a Madrid –siempre a horas poco gratificantes-, y confiando que el Alvia no se averíe a su paso por el Puerto de Pajares. Esta situación es indigna. Y aún resulta más obscena cuando escuchas a ciertos líderes políticos, casualidades, todos ubicados en el mismo palo, decir que «no van a dejar a nadie atrás». Si no fuera una indecencia, sería una falta de respeto. Pero en boca de algunos, se dan ambas cosas.

Mención aparte merece el análisis de las conexiones aéreas asturianas. ¿Alguien se imagina un vuelo Asturias – Barcelona con escala en Tenerife de… hasta cuarenta y cuatro horas? ¿O encontrar un vuelo por setecientos euros…? Pues eso sucede en Asturias. Esas ofertas las he visto yo estos últimos días; y como éstas, otras muchas parecidas…  Pero nuestro ‘empoderado’ gobierno autónomo sigue mirando para otro lado. Las conexiones aéreas asturianas son tercermundistas, y los son porque Asturias no tiene un gobierno autónomo con los ‘arrestos’ necesarios para sentarse en la mesa con los operadores aéreos y ferroviarios y con el Ministerio, y dar solución a este problema de una vez por todas. ¡Por Dios, no se vayan a enfadar intramuros del Palacio de La Moncloa! ‘¿Cómo voy a enfadar al faraón Sánchez I?’, pensará alguno de cuyo nombre no quiero acordarme…

Y ya no digo nada de la estación ferroviaria de Gijón, del sobado Plan de Vías, que ahora alguna quiere avinagrarlo –como todo lo que toca-. Una obscenidad más.

Fotografía: @elmundoes

Esta situación tan apocalíptica sólo tiene un nombre: tercermundismo. Y con este escenario es tremendamente difícil que la economía asturiana y, lógicamente, el empresariado pueda competir en igualdad de condiciones con sus colegas de otras comunidades tanto a nivel nacional como internacional.

En un mundo globalizado como el actual, las comunicaciones ferroviarias, aéreas y por carretera deben ser excelentes, para facilitar las relaciones económicas.  Lo demás, es vender humo a precio de saldo. Despreocuparse de lo esencial de la sociedad, de los ciudadanos y de quien genera empleo. Como decía Ana María Matute, «la vida no se queda con nada; siempre pasa factura». En política, cada cuatro años. En las urnas. El mejor ejemplo ha sido Madrid, aunque algunos se empeñen en no reconocerlo. Pero la realidad es tozuda. Tan terca como los ‘mañicos’.

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En el aniversario de Manuel Giménez Abad

Fotografía: @Twitter

Eran las 18,45 horas del domingo 6 de mayo de 2001. Como de costumbre, el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón, Manuel Giménez Abad acudía al Estadio de La Romareda para presenciar un partido del Real Zaragoza. Como siempre, le acompañaba su hijo Manuel.  Pero unos terroristas malnacidos (a los cuales, ahora el Gobierno de Pedro Sánchez les invita a café, copa y puro), tenían otros planes para él. En plena calle, sin mediar palabra, le asestaron tres disparos: dos en la nuca y otro en el estómago. Su muerte fue prácticamente instantánea. Los zaragozanos volvimos a enmudecer de nuevo. De nuevo, el zarpazo, traidor y asesino de ETA volvía a imponer su ley en nuestra ciudad.  ETA no terminaba de entender que no tenía cabida en Aragón.

Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa.

Fotografía: @AragonNoticias_

Al día siguiente de su asesinato, la ciudad de Zaragoza salió en masa a la calle. Más de trescientas cincuenta mil personas en una única voz de repulsa. Bajo una unidad política sin fisuras. Una condena unánime de toda la sociedad aragonesa ante el asesinato de un hombre bueno, un político imprescindible, un político necesario.

Su funeral, y posterior entierro en Jaca, en dónde había pasado una buena parte de su juventud, fue otro baño de multitudes. Presidido por el Presidente José María Aznar, y al que también asistió el entonces Ministro del Interior Mariano Rajoy, volvió a ser una nueva manifestación de repulsa de la sociedad aragonesa ante la barbarie terrorista. Una más.

Han transcurrido ya veinte años de la muerte de Manuel Giménez Abad. Su recuerdo sigue muy vivo. Además de sus trabajos como jurista, se creó la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico, fundada por las Cortes de Aragón, el Ayuntamiento de Jaca, Ibercaja y la Caja Inmaculada; las Cortes de Aragón le impusieron a título póstumo la Medalla de la Institución; en la ciudad de Zaragoza se inauguró el Puente Manuel Giménez Abad sobre el Ebro; el Real Zaragoza entregó a sus hijos la máxima distinción del club: la insignia de oro y brillantes, concedida a su padre a titulo póstumo…

Fotografía: @NoticiasdeAlava

Hoy, veinte años después se van a celebrar tres actos de homenaje organizados por otras tantas entidades. El Ayuntamiento de Zaragoza le recordará con el descubrimiento de un placa conmemorativa en la zaragozana calle de Cortes de Aragón, en el punto exacto en el cayó asesinado a manos de los terroristas de ETA; las Cortes de Aragón, junto a la Fundación Manuel Giménez Abad, como ya es tradicional, celebrarán un homenaje en el marco del ya tradicional ‘Homenaje a la Palabra’, que este año será más significativo si cabe; y el Partido Popular de Aragón está trabajando también en un homenaje, posterior a estos dos actos, en los que participará la familia, líderes de la dirección nacional del Partido Popular, y de aquellos que le acompañaron en su trayectoria.

Como ya he dicho en varias ocasiones, parafraseando a Lisardo de Felipe, Manuel Giménez Abad era un “político útil” para Aragón. Yo añado, y decente. Algo que escasea bastante en la actualidad.

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El tsunami Ayuso

Fotografía: @expansioncom

La jornada de ayer en la Comunidad de Madrid pasará a la historia de nuestra democracia por diversos motivos. Uno de los más significativos: la participación. La gente acudió en masa a ejercer su derecho constitucional de ejercicio del voto. Desde primera hora de la mañana, las imágenes de las televisiones y de las redes sociales hablaban por sí mismas. A la vez, nos daban un mensaje implícito en clave de comunicación política. Cuando un gestor político toma decisiones, aunque se equivoque en ocasiones, si en términos generales, la sociedad está satisfecha con su gestión, va a responder a su llamada. Y la sociedad madrileña mayoritariamente ha acudido a las urnas tras a la llamada a la participación de todos los partidos políticos, pero especialmente del Partido Popular y de la Presidenta y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz-Ayuso.

La noche electoral de ayer nos dejó varias claves políticas importantes, que conviene analizar con la serenidad que corresponde.

Fotografía: @AgenciaAtlas

En primer término, Ciudadanos bordea el precipicio de la desaparición. La formación naranja que lidera Arrimadas se queda fuera de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Seis años después de irrumpir en la política nacional, se han convertido en una fuerza absolutamente irrelevante. De 26 diputados que tenía a cero diputados. Una debacle mayúscula. Pero como ya nos tiene acostumbrados la Cruella de Vil de la política española, en ese partido no dimite nadie. Demasiado orgullo. Muy poca humildad, y ninguna autocritica. Pésima hoja de ruta.

En otra casa que pintan bastos y que están muy necesitados de autocritica y de «bajar los decibelios» es Ferraz. El batacazo de Gabilondo ha sido mayúsculo. Los ciudadanos le han cobrado en una única factura los continuos desastres de la gestión de la pandemia de la Covid19. Le han enviado un recadito a Sánchez, que no ha tenido la decencia de poner los pies en Ferraz arropando a su candidato. Los errores en política se pagan en caro. Y los ciudadanos se cobran las facturas en las urnas. Aunque Sánchez siga tocando el arpa y mirando a otro lado. A lo lejos ya se escuchan los tambores de guerra en Aragón y en Castilla La Mancha. Contentos están los barones

Fotografía: @NiusDiario

Hace unos días, en pleno fragor de la batalla de la campaña electoral, bromeaba la Presidenta Díaz-Ayuso de que se tuviera cuidado con lo que se hacía «a ver si España le iba a deber tres». Y anoche se cumplió porque el resultado de Podemos fue tan estrepitoso que su ‘amado’ líder huye, en vez de hacer frente al fracaso; no tiene el valor de remangarse y hacer frente a la situación del partido. Para Pablo Iglesias, lo más cómodo es dimitir. Lo responsable, lo ético, lo decente hubiera sido hacer frente a la situación. Pero hay palabras que no entran en el lenguaje del ex vicepresidente. Lo fácil es evadirse.

Aumentar.42.000 votos en una convocatoria electoral como la madrileña es insignificante. Asumiendo que Vox aumentó un diputado, en términos generales perdió relevancia. Y esto es otro mensaje en clave política. La gente no quiere extremos, huye de la polarización. Necesita la moderación, y eso sólo lo puede ofrecer el Partido Popular. No obstante, es importante este aumento porque permitirá que Díaz-Ayuso gobierne desahogadamente. Sin sobresaltos naranjas ni boberías.

El revolcón –literal- que Mónica García le ha dado a Gabilondo sin que éste ni se haya inmutado es estratosférico. No en vano, Más Madrid entraba en el ring electoral con una ventaja añadida en su DAFO particular. Para muchos, la anestesista es la mejor candidata del bloque de la izquierda. Y está ventaja el partido de Errejón la ha aprovechado consciente de que tanto PSOE como UP no terminaban de conectar con el electorado y la sociedad madrileña.

Fotografía: @EconomiaED_

Pero goleada, el tsunami ha llegado de la mano de Isabel Díaz Ayuso. Tras una campaña en la que ha sido objeto de todo tipo de zancadillas,  criticas, insultos, y diana de lo mejorcito de cada casa, anoche arrasó. Llegó 65 diputados de los  de los 136. Así, Ayuso podrá gobernar sin Vox. La goleada fue en los 21 distritos de la capital, en los de alta renta y en los de media y baja. Este tsunami también trajo otra ventaja importante: reforzar la ‘marca PP’ y el liderazgo del Presidente Pablo Casado, especialmente después de abortar las intentonas golpistas de Murcia y Castilla y León.

Por contrapartida, la figura de Pedro Sánchez ha quedado muy dañada y puesta en evidencia. Los próximos días serán claves para comprobar el futuro político del Gobierno de Sánchez y su liderazgo dentro del partido.

Sin ninguna duda, la estrategia política de Díaz-Ayuso activando el botón electoral el mismo día que se presentó la moción de censura en Murcia ha sido fundamental para recuperar la marca y el liderazgo del centro derecha español.

Fotografía: @telemadrid

Queda una incógnita por resolver en este puzzle. Si los resultados son la sentencia de Pedro Sánchez como Secretario General y como Presidente del Gobierno. El hecho de no salir del Palacio de la Moncloa para seguir la noche electoral desde Ferraz es un gesto que indica que las aguas bajan turbias. Tan obscuras  que cada vez se ve más próxima la entrada en la Moncloa de Pablo Casado. Ahora el bloque de la derecha vapuleó al de la izquierda, al que superó en más de 15 puntos. Hace dos años, la diferencia fue de tres puntos a favor de la derecha.

Dicho de otro modo, el tsunami Ayuso le ha abierto las puertas a Sánchez para que las cierre al salir. A su vez, se las ha abierto a Casado para que entre en el Palacio de la Moncloa más pronto que tarde. Otro tsunami que se acerca. De norte a sur de España.

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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Dinamitados todos los puentes

Fotografía: @elperiodoco

Las campañas electorales suelen ser ‘calentitas’. Especialmente, cuando los vientos, como el cierzo, arrecian, y la tormenta cae con fuerza. Es justamente lo que estábamos viendo en las Elecciones a la Comunidad de Madrid hasta ayer. A pesar de eso, habíamos visto rifirrafes duros, fuertes; cruce de golpes al más puro estilo Muhammad Ali. Y a pesar de eso, todas las encuestas seguían dando una clara vencedora. A pesar de sus adversarios, que no son pocos. Pero son más sus fieles escuderos.

Sin embargo, ayer se reventó, al más puro estilo de matonismo indecente, cualquier forma de debate político ético, honrado, y transparente. Es precisamente lo que pide el personal, harto de discusiones, del más que ajado  «y tú más», agotado de las peloteras baratas bajo carpas de arena, sujetadas en manos de candidatos de telenovela. En el peor año de la vida de muchos ciudadanos, el personal necesita por parte de sus futuros gobernantes –y aspirantes- un mensaje esperanzador, pero real. No mensajes gloriosos ni triunfadores al más puro estilo alfombra roja de Hollywood. Los ciudadanos necesitan un rayo de esperanza en medio de la tormenta de haber perdido a sus seres queridos, su trabajo, su futuro, y casi sus propias vidas.

La sociedad actual es una sociedad madura, desarrollada, culta. No se puede mercadear con su pensamiento. Aún menos con su futuro.

Lo que vimos ayer en la Cadena Ser por parte de dos niños de parvulario fue vergonzoso y nada ético por parte de ninguno. Cuando estás en un debate, debes aguantar la situación. Hay que tener ‘aguante’. Te va en “la nómina de candidato”. Si no te gusta o no lo entiendes, dedícate a hacer punto de cruz, a hacer crucigramas, o retírate a un monasterio cisterciense. En el caso que alguien atraviese líneas indebidas, lo sensato es acudir a los órganos judiciales y policiales correspondientes. Es el único lugar para denunciarlo. Ese es el escenario, para actuar en consecuencia. El único democrático que nos permite y nos concede un Estado de Derecho como el nuestro. Pero marcharse de un debate electoral al estilo ‘rabieta de patio de colegio’ es pueril, narcisista, y de poca calidad democrática.

Y con esto no justifico que el envío de cartas con amenaza de muerte sea algo banal o intrascendente. Ni mucho menos. Es gravísimo. Son gestos que dinamitan cual ambiente democrático. Pero tenemos un sistema juducial y policial que son los competentes en la materia para actuar. Qué actúen. Y llegado el momento que el peso de la ley caiga sobre quien tenga que caer.

Pero también resulta incalificable, por no decir pueril, rastrero, de baja catadura moral e indecente, acudir a un debate electoral sólo con el ánimo de provocar y generar polémica gratuita. Para buscar titulares, y conseguir likes en redes sociales está la prensa rosa y Tinder.

Fotografía: @el_pais

Lo sucedido ayer en los estudios de la Cadena Ser fue de una inmoralidad absoluta por parte de los dos candidatos. Una ausencia total de valores democráticos y de decencia por parte de ambos. Hace años, muchos, que quedó atrás la época de la bravuconería y la chulería por parte de la clase dirigente española. Eso forma parte de la España más gris y más oscura. Y muchos de nosotros ya ni nos acordamos de esta etapa. Por tanto, resulta humillante que unos aprendices a políticos vengan ahora a refrescarnos la memoria con escenas más típicas de cervecerías del Bronx que de un país moderno y democrático como España.

Y es en este momento cuando no puedo por menos que volver a traer a escena al Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y miembro de la Real Academia Española, cuando afirma que «son muy peligrosos los indecentes con poder». Uno de ellos tuvo poder, y fue indecente en sus actos y en sus palabras. La otra no tuvo poder, y también es indecente en sus actos y en sus palabras.

Dinamitados todos los puentes de la decencia y la ética en política, sólo cabe esperar a mañana. Un mañana que conceda a la sociedad políticos cultos, decentes, con capacidad crítica, pero capaces de saber cuándo no se debe entrar en el fango. Y no precisamente por ellos mismos, sino por los ciudadanos que, en definitiva, son los que mantienen ese sillón con sus impuestos.

Afortunadamente, la clase política la constituyen un gran ejército de hombres y mujeres decentes, valientes y comprometidos con España. Con su trabajo diario y discreto, sólo buscan un futuro mejor para ellos y para su entorno. Pero estos dos y sus palmeros hacen más ruido, y cunden más. Como el arroz. Sólo espero que la opinión pública madrileña haya tomado buena nota del bochornoso espectáculo de ayer. Con ejemplares como estos advenedizos, a los madrileños les sobran los motivos para ir a votar el día 4 de mayo.

 

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¿Y ahora, qué?

Fotografía: @publico_es

Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

Fotografía @elperiodico

No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

Fotografía: @rtve

El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

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Todas, todos, todes…

Fotografía: @La_SER

El idioma español es uno de los lenguajes más ricos del mundo  tanto en su léxico como en expresiones populares como por su proyección. No en vano, actualmente alrededor de seiscientas millones de personas lo hablan a lo largo  y ancho del Planeta. Ello supone un 7,5% de la población mundial. Estos datos hablan por sí mismos, y demuestran hasta qué punto el español es un idioma potente que imprime toda una cultura a lo largo de los cinco continentes.

Desde esta perspectiva, es una vergüenza y un insulto que una ministra del Gobierno de España utilice de manera torticera y malintencionada el lenguaje para generar polémica. Puedo admitir que se utilice el femenino del adverbio «todos», máxime cuando la acepción está admitida por la Real Academia Española. Pero que ahora nos vengan con la acepción «todes» para referirse a personas que no son ni de género masculino ni femenino, para empezar es una sobreactuación, para continuar es una patada al Diccionario y las normas de la propia Real Academia. Pero lo más grave de todo ello es que demuestra una incultura absoluta por parte de un miembro del Gobierno de España.

Dicho esto, también en este momento quiero dejar claro que para mí, cualquier persona, sea del sexo que sea merece todo respeto. Pero la igualdad no se mide a base de patadas en el diccionario, ni demostrando qué miembro del Gobierno es más inculto. Pero del tema de la igualdad hablaremos otro día.

La utilización torticera y malintencionada del lenguaje es una aberración. Pero lo es más si se hace desde un despacho ministerial y con dinero público. Eso no es un gesto de igualdad. Es una demostración del nivel cultural que tienen quienes hoy por hoy manejan las riendas del futuro de los españoles. El lenguaje español merece un respeto. Quienes están en las instituciones públicas, en todas, son los primeros que deben dar ejemplo.

Fotografía: @_infoLibre

La ‘gesta’ cometida por la Ministra de Igualdad no tiene un pase. Pero no se contentó con lo de «todos, todas, todes». Fue más allá, y llegó a utilizar términos como “hijes” o “niñes” en varios momentos de su intervención cuando se preguntó que “quien lo desee puede llevar a su hijo, a su hija, a su hije a una terapia de conversión” o cuando habló de los centros educativos en los que hay “un niño, una niña o un niñe que está sufriendo”. A partir de aquí que cada uno saque sus conclusiones.

Pero lo más curioso de esta situación es que la mismísima Real Academia ya se pronunció sobre estos casos a finales del año pasado. Y fue contundente: “El uso de la letra ‘e’ como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”. Pero creo que este tweet la Ministra no leyó. Sí lee otras tonterías. Éste es el nivel, y así nos va.

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La XI Unidad de Intervención Policial

Fotografía: @periodicoarago

Desde muy niño tengo una profunda devoción y admiración por el Cuerpo Nacional de Policía. Este cuerpo policial siempre estuvo muy pegado a mi vida por diferentes motivos, que me vincularon a él. En él tengo bastantes amistades y no me oculto de presumir de ello en mi particular ‘hoja de servicios’. De hecho, si mi vida hubiera discurrido por otros derroteros, previsiblemente yo a estas alturas estaría formando parte del mismo.

Dentro del Cuerpo, hay unas unidades a las que les tengo especial cariño. Las Unidades de Intervención Policial (UIP), más conocidas como unidades antidisturbios. Su profesionalidad, eficacia, rigor y ética profesional me ha quedado demostrada siempre. En mi etapa profesional tuve la oportunidad de trabajar conjuntamente con ellos en varias ocasiones y en diferentes escenarios. Siempre han demostrado lo mismo. Debajo de los uniformes hay unos grandes profesionales de la seguridad, unos magníficos servidores del orden público y, sobre todo, unas grandísimas personas.

Es curioso observar cómo, popularmente, se asocia estas unidades como unidades represivas, implacables, enérgicas… cuando la realidad es muy distinta. Por supuesto que están especializados en el mantenimiento del orden público ante situaciones especiales, como manifestaciones, encierros, algaradas callejeras y otras lindezas ‘civilizadas’.

Fotografía: @europapress

Pero también es absolutamente cierto que su nivel de especialización va mucho allá. Están preparados para preservar la seguridad ante eventos multitudinarios, como conciertos, partidos de fútbol, grandes concentraciones de público. También tienen otras funciones como colaborar en la protección de Sus Majestades los Reyes y altas personalidades nacionales y extranjeras. Por otro lado, están especializados para actuar ante calamidades y catástrofes públicas, como ha sucedido recientemente en Madrid con la borrasca Filomena y posteriormente con el derrumbe del edificio de la calle Toledo.

Personalmente he vivido situaciones muy complicadas en las que su intervención ha sido clave para resolverlas de forma exitosa, sin incidentes. Podríamos decir sin lugar a equivocarnos que son una de las unidades de élite de la Policía Nacional.

Esta semana la XI Unidad de Intervención Policial con sede en Aragón ha recibido la Corbata de la Orden del Mérito Civil. Esta distinción que ha sido entregada por la Delegada del Gobierno, la socialista Pilar Alegría. Bueno está, aunque lo lógico es que este acto lo hubiera presidido el propio Ministro del Interior.

Este reconocimiento quiere poner de relieve la colaboración y el trabajo de la Policía con los ciudadanos para lograr una sociedad mejor, más libre y más segura.

Fotografía: @heraldoes

Creada en el año 2008, esta unidad cuenta con más de un centenar de componentes y a realizado cerca de 4.000 dispositivos de mantenimiento de la seguridad pública, más de 300 despliegues relacionados con eventos deportivos o la detención de más de 500 delincuentes. Motivos más que suficientes para que los aragoneses se sientan orgullosos.

Es evidente que detrás de cada intervención hay horas y horas de trabajo, entrenamiento, dedicación, y profesionalidad. Hoy es un día para que los aragoneses puedan presumir más si cabe de su Policía. Y por derivación los españoles. Les sobran los motivos.

 

 

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Siete años sin Adolfo

Hoy se cumple el séptimo aniversario de la desaparición del arquitecto de nuestra democracia. Hoy hace siete años que España perdió a Adolfo Suarez, el primer presidente de nuestra democracia.  Es en este momento de tanta polarización política e institucional siempre desencadenada por los mismos, cuando urge más que nunca reivindicar su legado político y su figura histórica. Adolfo Suárez fue un gran político, un Presidente ejemplar, que junto a Su Majestad Juan Carlos I no le tembló el pulso para transformar el país: de la España más oscura a la España del progreso, las libertades y de la democracia.

No lo tuvo (tuvieron) fácil. Había demasiados obstáculos en el camino; dificultades ideológicas, sociales, políticas, económicas, culturales… Pero su objetivo era claro y su hoja de ruta también. Así aplicaron la ley, siguiendo el consejo de otra figura imprescindible de la Transición, Torcuato Fernández-Miranda: «de la ley a la ley pasando por la ley». De esta manera, paso a paso, ladrillo a ladrillo, Adolfo Suárez fue desmontando el régimen franquita para abrir las puertas a un régimen en el que nadie se sintiera extraño debajo de un paraguas llamado Constitución de 1978.

Uno de los obstáculos más conflictos que debió sortear fue el del Ejercito. Unas Fuerzas Armadas muy pobres en cuanto a recursos, formación y estructura pero con una filosofía y una lealtad absolutas a todo lo que aún quedaba del régimen franquista. Por ello, tuvo que lidiar con no pocos problemas ante una cúpula militar que no concebía un nuevo modelo social y, mucho menos, una regeneración y una transformación total en el propio seno de las Fuerzas Armadas. Gracias a aquello, hoy el Ejército Español es un ejército moderno, avanzado, plural, desarrollado, tecnológicamente innovador y, sobre todo, renovado que no tiene absolutamente nada que ver con aquel Ejercito del año 1976 y anteriores.

El denominador común de la gestión de Adolfo Suárez pasa por una sola palabra: consenso. Suárez fue un hombre de palabra, y esta forma de actuar la llevó hasta sus últimas consecuencias. Hoy, la reivindicación de su figura es más importante que nuca. España necesita hombre como él, que sepan consensuar, que sepan pactar, que sepan dialogar; hombres que les preocupen los problemas de la sociedad… que sepan  llegar a acuerdos en beneficio de España y de los españoles.  Por desgracia, hay demasiada polarización y crispación que, casualidades o no, siempre llegan desde el mismo lado.

La figura de Adolfo Suárez es imprescindible. Es un espejo perpetuo, en el que tendrían que mirarse muchos gobernantes, de un lado y de otro. Pero también otros aprendices a políticos que, aunque pisan moqueta, no saben ni quieren saber cuánto sudó el Presidente abulense para lograr una Transición pacífica, sin derramamientos de sangre, cicatrizando las tan manoseadas “dos Españas” para abrir las puertas a una nueva España prometedora, llena de libertades, de prosperidad, y de un futuro en paz. ¿Con errores? ¡Por supuesto! Pero el papel que jugó fue absolutamente imprescindible y necesario. Su figura hay que recordarla siempre. Hoy, siete años después de su marcha, la elección no es dudosa. Mucho más Adolfo Suárez y mucho menos Echenique, Rufián, Borràs, y Otegui. Éstos representarán el fracaso. Suárez el futuro. Siempre.

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Cerrando cuatro décadas de Historia de España

Fotografía: @el_pais

Hoy se cumplen cuatro décadas de un acto que heló la sangre a la mayor parte de los españoles. Hoy se cumplen cuarenta años del golpe de Estado del 23F.

Y hoy, S.M. Felipe VI pondrá punto y final, cerrando ese libro en un acto en el Congreso de los Diputados. Fantástica la idea. Aunque tengamos que esperar a la escenografía y a las palabras del acto.

Ciertamente, aquel día de 1981 hay que recordarlo, y como ha dicho la Presidenta del Congreso, así, “mostrar la fortaleza de las instituciones democráticas” y “la vigencia de los valores de nuestra Constitución”. Comparto las palabras de Meritxell Batet porque lo sucedido en el Congreso de los Diputados aquella fatídica tarde de 1981 tiene que pasar a nuestra historia para siempre. Debemos recordarlo como un hecho nefasto que, gracias a S.M. Juan Carlos I, fue desmontado en pocas horas, y la sociedad volvió a respirar tranquila aires de libertad y democracia.

No cabe ninguna duda que aquella locura, fue toda una hazaña militar, en la que pudo haber derramamientos de sangre y, afortunadamente, no se vertió ni una gota, aunque los vestigios de aquella gesta hayan quedado inmortalizados para siempre en la techumbre del Hemiciclo del Congreso.

Aquellas horas fueron horas de preocupación, miedo e incertidumbre, en dónde los mayores temieron retroceder décadas atrás y los no tan mayores creímos que todo lo que se estaba construyendo se desmoronaba como un castillo de arena.

Fotografía: @elespanolcom

Pero, afortunadamente, la sociedad española demostró, con su Jefe de Estado, con el Capitán General de sus Fuerzas Armadas a la cabeza, ser más madura y mucho más seria que un grupo de locos que, al abrigo de un uniforme y utilizando de forma torticera los símbolos de España, se autoproclamaban los nuevos salvadores de la Patria.

Nombres de los entonces artífices del golpe como Antonio Tejero, Alfonso Armada, o Jaime Miláns del Bosch son nombres que no nos toca juzgar. Lo hará la Historia, o ya lo ha hecho. En su momento fueron desautorizados de forma contundente por don Juan Carlos y conminados a deponer su actitud de forma inminente.

Aquellas horas de temores, dudas, y preguntas nos dejaron imágenes grabadas en nuestra retina para siempre cómo fueron el enfrentamiento del Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Defensa, teniente general Gutiérrez Mellado con los golpistas, o el propio Presidente sentado en su escaño mientras todos los diputados permanecían agazapados mientras los guardias civiles a las órdenes de Tejero disparaban a todo lo que se meneaba llenando el Congreso de miedo, terror, e incertidumbre.

Fotografía: @el_pais

Y aquella noche, además de la madurez y responsabilidad de los españoles, hubo otra persona que jugó un papel imprescindible, alguien clave para que el golpe fracasara cuanto antes. El general Sabino Fernández Campo, que en aquel momento ostentaba el cargo de Secretario General de la Casa del Rey. No le dolieron prendas en descolgar el teléfono, llamar a todas las capitanías generales, regiones aéreas y zonas marítimas, así cómo a otros mandos militares. Para él era prioritario conocer cómo estaba la situación en el seno de las Fuerzas Armadas, y si estábamos ante un golpe de unos pocos ‘locos irracionales’, o, por el contrario, la situación trascendía más allá. Su olfato como mando de las propias Fuerzas Armadas y su lealtad al propio Rey Juan Carlos y «a la Casa» no le pedían otra cosa. A él le debemos la famosa frase «Ni está, ni se le espera», que sirvió de contestación a una pregunta del general José Juste (general de la División Acorazada Brunete) sobre si el general Alfonso Armada había llegado al Palacio de la Zarzuela. Aquella frase, que pareció insignificante, fue el comienzo del fin del golpe de Estado. Su artífice, un asturiano. El fiel escudero que durante tantos años estuvo en La Zarzuela, y manejó con delicadeza extrema , junto a don Juan Carlos y doña Sofía, el bisturí de la trastienda de la Jefatura del Estado.

En el acto de hoy en el Congreso de los Diputados habrá dos ausencias significativas. Por un lado, la del General Sabino Fernández Campo fallecido en el año 2009; y la otra obviamente la de S.M. don Juan Carlos I que, con todos los honores, debería entrar junto a su hijo por la Puerta de Los Leones. Que a nadie se le olvide que, gracias a los dos, el golpe de Estado no prosperó y la democracia española y el Estado de Derecho triunfaron. Los españoles pudimos seguir viviendo en paz, democracia y libertad.

Han pasado ya cuarenta años, y hoy estoy expectante esperando el discurso del Rey Felipe VI que será notable, y no dejará indiferente a nadie. Me Y lo demás, el resto ya es Historia, cada vez más lejana… afortunadamente. Por el bien de España y de los españoles.

 

 

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Pablo Iglesias, Pablo Hásel, y el arte de incendiar las calles

Fotografía: @LaVanguardia

Hace ya varios días que quien se supone ocupa la vicepresidencia segunda del Gobierno viene haciendo llamamientos incendiarios y guerrilleros sobre la calidad democrática de nuestra sociedad y de nuestra Constitución. No entraré a fondo en la cuestión porque el tema requiere un titular y una columna, y cómo decía no sé quién, ‘hoy no toca’. Aseguro que tocará en breve.

Pero al hilo de estas sandeces, por llamarlo suavemente, o al hilo de ellas, ayer varias ciudades catalanas, y otras de diversas comunidades autónomas asistieron a una guerra de guerrillas a la más pura imagen y semejanza del País Vasco en las décadas de los años setenta y ochenta.

Barcelona, Girona, Lleida, Vic y Valencia vivieron el pasado martes enfrentamientos entre los manifestantes y la policía de forma ingobernable y sin medida. El motivo ya lo sabemos.

España es un país democrático, robusto, serio, y sobre todo, cohesionado, aunque la imagen sea otra. Y sobre estos cimientos se sustenta nuestro Estado de Derecho, nuestra separación de poderes. Por tanto, si la Justicia manda “al cuarto de pensar” a alguien por decir lo que no debe decir en sus canciones, una cosa es manifestarse pacíficamente y, si me apuran, exigir su liberación, y otra, muy diferente, completamente distintas, reventar la vida de las ciudades, quemando contendores, poniendo barricadas, reventando cristales, echando abajo semáforos, intentando asaltar comisarias, llevándote por delante todo el mobiliario urbano que está a tu alcance (y el que no también) y lanzando piedras y objetos contundentes contra las fuerzas de orden público de tamaño más que considerable. Sr. Iglesias, ¿cómo llamaría usted a estos sucesos vandálicos? No es necesario que me responda. Su cinismo y su ineptitud es el mejor ejemplo de la peor imagen de nuestro país.

Fotografía: @LaVanguardia

Las consecuencias una noche de carreras, incidentes, destrozos y violencias se puede cuantificar numéricamente. Más de una treintena de protestas en Cataluña por el encarcelamiento de Hásel que se saldaron con 25 policías y 30 manifestantes heridos, 18 manifestantes detenidos y desperfectos y saqueos en sedes bancarias y tiendas de varias ciudades.

Y estos datos que cuantifican la gravedad de lo sucedido, máximo cuando en varios casos, los Mossos tuvieron que recurrir a las unidades de UIP de Policía Nacional, porque se encontraban desbordados, aún resultan más graves y más preocupantes cuando leemos que el conseller d’Interior de la Generalitat de Catalunya, Miquel Sàmper indica que “la violencia no es el camino”; la líder de Compromís, Mónica Oltra, nos vende que “no es un buen síntoma para una democracia que se encarcele a la gente por sus creaciones artísticas”; o la alcaldesa de Barcelona dijera textualmente que «hubo manifestaciones multitudinarias pacíficas». Lamentablemente estas declaraciones en boca de representantes institucionales son manifiestamente indecentes, máxime cuando ninguno condena la violencia máxima sucedida en las calles, considerando que hubo 17 agentes heridos, y un intento de asalto a la comisaria de los Mossos en Vic. Esto es inaceptable en unos cargos institucionales, y lo es porque vienen con el aval de Pablo Iglesias y el beneplácito del doctor Bacterio, que diría Federico. O sea, con las bendiciones de Ferraz. Un despropósito sublime y una desvergüenza institucional de primer orden.

Fotografía: @elmundoes

Confiemos que el Estado de Derecho funcione y no se amilane ante las presiones de desvergonzados, y Pablo Hasel siga a la sombra. Todos somos de responsables de nuestros actos. Él también. Y sus cachorros, que intentaron el martes reventar la convivencia en nuestras calles, espero que le acompañen por una larga temporada.

A ver si de una vez por todas nos enteramos que cuando se hacen tonterías y cuando se cruzan líneas que no se deben cruzan, hay que asumir responsabilidades. Y me importa poco si te apellidas Echenique, Montero, Monedero, Hásel, o Iglesias. Lo dijo el Rey Juan Carlos I, y es una verdad absoluta: La Justicia es igual para todos. También para los delincuentes reconvertidos a ninis que se creen que la calle es suya. Debajo de un pasamontañas son muy valientes, pero frente a un juez o a un fiscal necesitan un Dodotis… o quizás muchos.

 

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En el quirófano de las elecciones catalanas

Fotografía: @elperiodico

Ayer, toda España volvió sus ojos a Cataluña. No en vano, los catalanes estaban llamados a las urnas en una convocatoria electoral, marcada por el Covid19 y en la que pasó prácticamente de todo. Aunque la jornada transcurrió con varios denominadores comunes: una más que elevada abstención, que denota el hartazgo de una sociedad fracturada y empachada de delirios rupturistas y de una economía más que empobrecida; un llamamiento de todos los candidatos a la participación, que nos indica que, efectivamente, hay que volver a inyectar la ilusión en la sociedad catalana y a comprometerla en los grandes retos que tiene desde antes del año 2017; y la absoluta normalidad de la jornada, que nos da la pauta de qué hasta qué punto la sociedad catalana es una sociedad madura, seria y responsable que no quiere volver a repetir los sucesos de octubre del 2017, a pesar de los mensajes apocalípticos del independentismo y del republicanismo catalán; mensajes, dicho sea de paso, caducados como los yogures, que diría el niñato Gabriel Rufián.

Pero hay un dato que es importante analizar porque pone sobre la mesa un problema, no menos  importante. Me refiero al índice de participación, que a las  18:00 horas de la tarde no llegaba al 50%. Una participación muy baja que demuestra la desafección de la sociedad civil con la clase política catalana, especialmente con las entelequias independentistas y republicanas de algunos, que sólo les ha dejado en sus casas más paro, más pobreza social, y más crisis socio económica. Eso unido a una convocatoria electoral en medio de una pandemia, en la que han primado las encuestas a la salud.  Y en medio de todo esto, se han encontrado con un ex ministro de sanidad, que no ha sabido gestionar la pandemia, y de que de repente, a modo de guinda de un pastel, cae en medio de la Plaza Cataluña, y aterriza a modo de Mesías para salvar a los catalanes. Y se ha encontrado con dos cordones: uno de todo el independentismo, y el otro del constitucionalismo. La jugada de Sánchez ha sido maestra. Mientras tanto, en la Moncloa,  él sigue tocando el arpa, y, como dice Jiménez Losantos, el doctor Bacterio, preparando su próximo rito sátrapa, a la vez que la fosa de su jefe cada vez se hace mayor.

La primera lección que tenemos que sacar de la jornada de ayer resulta tan seria como preocupante. El hecho de que a las 18:00 horas la participación se desplomase 22 puntos es una seria advertencia a la clase política catalana, especialmente al sector independentista y republicano, únicos culpables de la realidad social económica, y política de la sociedad catalana. Los de “lo volveremos a hacer”, en el fondo han pagado su cuota de responsabilidad por parte del electorado que, siempre pone en su sitio a cada partido, en cada convocatoria electoral.

Los primeros resultados, las primeras encuestas que ofrecieron a las ocho de la tarde las diferentes consultoras investigación sociológica y de comunicación estratégica ofrecían un Parlament más que fragmentado que nunca y condenado obligatoriamente a pactar y al diálogo para constituir un Govern serio y estable, que evitará la repetición electoral, que se atisbaba en la lejanía a la vista de los diferentes cordones sanitarios que habíamos escuchado en los diferentes debates electorales.

Fotografía: @elmundoes

Pero también trajeron otras dos noticias destacadas para el tablero político catalán: la desaparición política de Ciudadanos, antesala de lo que va a suceder en un futuro próximo en el Congreso de los Diputados; y la irrupción de Vox como grupo parlamentario propio, que recoge el voto de los centristas, y sobre todo, su irrupción territorial en las cuatro provincias catalanas.

Y tal es la debacle en el cuartel naranja, que para hoy Inés Arrimadas ha convocado a todo su buro político a una reunión de urgencia. Desde ayer a las 8 de la tarde se escuchan tambores de guerra. Se masca la tragedia. Estamos ante el fin del partido, y no me extraña porque como diría mi madre, Ciudadanos ha sido ese partido que tanto a nivel nacional como autonómico y municipal, que han llevado como bandera  ese lema de que nunca sabes si va o viene, si está o no está, si puedes o no contar con él. si es fiel a sus principios (por lo general, nunca) hasta sus máximas consecuencias. O dicho en cristiano, con un ejemplo: En una sesión de control puedes tropezarte con que  Inés Arrimadas ha sido capaz ponerle ojitos a Pablo Casado y hacerle guiños, y escupir parlamentariamente a Pedro Sánchez, y al acabar la sesión parlamentaria, tirarse en los propios brazos de Sánchez y pactar lo que sea necesario con él, con tal de incendiar las naves de Partido Popular. Realmente me alegro mucho de este debacle y sólo espero que los cuatro o cinco  amigos que hoy, erróneamente visten de naranja, reflexionen severamente, y mañana vistan de azul.

Y otra reflexión que debemos diseccionar hoy es la irrupción territorial de Vox en todas las provincias catalanas. El ataque sistemático de los cachorros de la CUP en Vic y en otros puntos de Cataluña en plena campaña fue un punto conexión hacia el electorado que Garriga y su equipo han sabido revertir notablemente, y lo han rentabilizado en escaños. El voto desencantado de Ciudadanos no se ha transferido al Partido Popular, sino a Vox. Y esto tiene a partes iguales tanto de peligroso como de novedad. Ciudadanos no ha sido capaz de retener a sus votantes, ni siquiera han sido capaces de unir fuerzas con el Partido Popular, y Vox ha sabido aprovechar esa vía de agua.

El resultado de las elecciones lo definió anoche perfectamente Teodoro García-Egea, Secretario General del Partido Popular: «El independentismo, hoy está más fuerte, y el constitucionalismo más débil».

Fotografía: @elperiodico

Y al final, salió Salvador Illá en olor de multitudes como claro vencedor de la noche. Pero no está todo el pescado vendido. El PSC necesita pactar para que el ex ministro de sanidad se convierta en Presidente de la Generalitat, y tanto Pere Aragonès como Laura Borràs ya han anunciado públicamente que no iban a pactar con el PSC. Claro que tampoco es de fiar estas negativas, dado que ya sabemos que tanto el republicano como la independentista con extrema facilidad conjugan ciertos verbos, y luego ya sabemos… «dónde dije digo…». Por eso, y porque el PSC no suma con los Comunes, no termino de creerme que al final no haya un pacto, a cambio de concesiones, con Junt y ERC.

Se presentan unos días intensos en los que la palabra será el principal instrumento de trabajo, sin vetos, porque si la sociedad catalana percibe vetos, y consecuencia de esas trabas se le conduce a una nueva convocatoria electoral, las consecuencias serán nefastas.

Que tanto Sánchez como el doctor Bacterio tomen buena nota, porque, a pesar de su inutilidad, lo cierto es que aunque el PSC sea la primera fuerza política hasta el rabo todo es toro. Lo dicen los taurinos. Y en política también.

Pero que nadie pierda de vista la imagen de otro escenario. Una mesa en la que se sienten ERC, Junts, la CUP, y los Comunes. Sería tan peligroso como factible. Es cuestión de días, y de diálogo independentista, muy fácil de que se produzca.

Fotografía: @abc_es

Aunque sinceramente, yo pintaría otro cuadro. Entre el espectáculo malo y el peor, yo siempre me quedo con el malo. No tengo que reafirmarme en mis antipatías hacía Salvador Illá, pero antes que ERC comparta mesa con la CUP, y con los Comunes, hay que buscar alternativas. Por eso espero que Illá se desgañite en dialogar con Pere Aragonés y con Laura Borràs para llegar a un pacto amplio de gobierno que evite que la CUP pise moqueta en el Palau de la Generalitat. Y me reitero en las tirrias hacía el ex ministro. Pero, al menos salvemos los muebles. Se abren las apuestas.

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En el cuarenta y dos cumpleaños de la Constitución

Conmemoramos el cuarenta y dos cumpleaños de nuestra Carta Magna, de nuestra Constitución, de ese texto que une a todos los españoles desde Cataluña a Galicia, desde el País Vasco a las Islas Canarias.

Pero hoy es una conmemoración especial. Ha sido un año más que difícil por esta cruel y devastadora pandemia del Covid que ha dejado miles de fallecidos, miles de afectados, y cientos y cientos de miles de afectos en las diferentes aristas que nos muestra a diario esta epidemia. Sin embargo a esta situación tan caótica, hay que añadir un hecho inusual, desatinado, mezquino, y cruel haya dónde los haya. Recientemente se acaban de aprobar los Presupuestos Generales del Estados cuya tramitación está en el Senado. Y el Gobierno no ha tenido escrúpulo alguno ni pudor para apuntalarlos con el apoyo de aquellas fuerzas políticas cuyo objetivo prioritario es precisamente es volar por los aires el consenso y el abrazo que se dieron los padres constituyentes para dar paso a la Constitución que nos abocara a los mejores años de paz, progreso, libertades, y democracia que jamás vivió España en el último siglo.

(Fotografía: @el_pais)

¿Dónde quedó la decencia del PSOE para afianzarse en la poltrona de La Moncloa y de los ni se sabe cuántos ministerios? ¿Tan pronto se les ha olvidado el dolor de las víctimas de ETA y la fragmentación social, económica, y política vivida en Cataluña en el año 2017? ¿Dónde está el PSOE que fue capaz de consensuar con todas las fuerzas políticas del Congreso de los Diputados la abdicación a la Corona de España de S.M. don Juan Carlos I y la proclamación al Trono de S.M., don Felipe VI en la normalidad democrática más ejemplar?

Es absolutamente indecente la actitud del actual Gobierno, que les ha importado muy poco la más reciente Historia de España para llevar de compañeros de viaje a la banda que tienen, despreciando todo y a todos los que no piensan como ellos.

(Fotografía: Hispagenda)

Hoy es el día para reivindicar la figura de hombres imprescindibles como Gabriel Cisneros, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé Tura, o Miguel Roca… Pero también es el día de reivindicar el papel que jugaron los arquitectos de nuestra Constitución: S.M. don Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Sin su proyecto institucional y su legado político, hoy los españoles no disfrutaríamos –a pesar de la Covid19-, del estado del bienestar que disfrutamos.

Todo gracias a la Constitución de 1978, y al impecable trabajo de sus padres que supieron aparcar sus posicionamientos políticos para pensar en el bien común y en el futuro de España. Eran tiempos convulsos como ahora. Pero con una notable diferencia. Entonces teníamos políticos decentes que nos les importaba renunciar a lo propio en favor de la colectividad. Ahora prefieren hundir a la colectividad con tal de mantener su despacho, su secretaria, su coche oficial y su escolta. Vergüenza, si la tuvieran, tendría que darles. A los españoles nos produce asco, porque se les llena la boca con la palabra “Constitución”, y en realidad la están abandonando. De palabra y de obra.

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