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Etiqueta: decencia

«Lo que bien se hace, bien parece»

Fotografía: Minicar

Desde muy niño siempre recuerdo una frase de mi padre que nos decía a mis hermanos y a mí: «Lo que bien se hace, bien parece».

Cuando yo tenía unos doce años aproximadamente, una tarde de primavera, en un gran pinar de Zaragoza, mi hermano y yo nos brindamos a limpiarle su entonces ‘flamante’ Simca 1200. Pero pronto los dos reparamos que aquella tarea era mucho más ardua de lo que pensábamos. Por eso empezamos a tomar decisiones propias de la edad: no era necesario limpiar los faros –ni delanteros ni traseros porque al dar las luces nadie se daría cuenta si estaban o no sucios-, ni aquellos parachoques tan antiguos que llevaba. Y… por supuesto, también decidimos que el interior del coche tampoco había que limpiarlo… Bastaba con repasar –literalmente- las puertas el capó el portón del motor y un poco el techo del coche. Es decir, la comodidad a nuestro alcance…

Fotografia:@pixabay

Mi padre, al ver aquel cúmulo de decisiones de dos zagales de doce y de nueve años respectivamente, tomadas unilateralmente bajo el lema de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, nos sentó a su lado y nos dio toda una lección de vida. He de reconocer que fue de las pocas veces que ejerció de padre sin inmutarse, sin enfadarse, y, sobre todo, sin levantar la voz y, lo mejor, sin sacar la mano de paseo…

Nos explicó que en la vida las cosas había que hacerlas bien, independientemente del esfuerzo que costara hacerlas así, o de lo que ello conllevara en otros contextos. Para él, una cosa bien hecha, siempre estuvo bien. Y está máxima le acompañó durante 73 años.

Curiosamente, esta frase me viene acompañando en mis ‘taitantos’ años, porque también considero que aquello que se hace bien, bien resulta.

Fotografia:@pixabay

Por eso hay que actuar bien en tu esfera personal y profesional, en tu entorno social… en todos los ámbitos… porque si se actúa bien, el resultado será óptimo y positivo.

Por eso me repatea que, sin ir más lejos, en la esfera profesional existan profesionales (de cualquier ámbito) que siempre vayan con su corona de ‘buenos’ y ‘dignos’, pero, sin embargo, no sean capaces de hacer su trabajo con rigor, profesionalidad y ética. Y no lo hacen, no porque sean malas personas ni perniciosas. Ni mucho menos. Únicamente aplican la “ley del mínimo esfuerzo”.

Cada vez me encuentro más personas en esta situación. Personas que hacen su trabajo para ‘cubrir el expediente’, pero no porque sienten y aman lo que hacen, y, por tanto, hacen bien su trabajo.

Fotografia:@pixabay

En el trabajo, como en la vida, como en cualquier otro ámbito, hay que dar siempre lo mejor de cada uno. Sólo así, desde el rigor, la profesionalidad y la ética, contigo mismo y con los demás, las cosas pueden tener un éxito rotundo. En este mismo espacio, el pasado fin de semana reconocía el trabajo serio, riguroso, concienzudo y eficaz de nuestro voluntariado. Si no hicieran un buen trabajo, no podríamos estar orgullosos de ellos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo cuando a diario te tropiezas con profesionales que hacen su trabajo de forma mediocre, sin interés y sin espíritu. No podremos estar orgullosos de ellos. Ni ayer ni hoy ni mañana.

(Fotografía de encabezado: Pixabay)

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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Asturianos que construyen Asturias

Fotografía: @elconfidencial

Últimamente resulta demasiado frecuente que el Presidente del Gobierno del Principado de Asturias ‘sermonee’ a los asturianos a través de su perfil de twitter. Unas veces para no decir nada y, en consecuencia, para perder miserablemente el tiempo; otras, para rendir pleitesía a su amado líder, secretario general del partido, y actual inquilino del Palacio de la Moncloa; y otras, para decir algo sobre Asturias y los asturianos.

Esta semana que hoy acaba, Asturias pierde a dos asturianos de hecho y de derecho: al mítico José Luis Balbín y al Padre Fernando Fueyo. Dos asturianos de pro, que llevaban esta «Asturias verde de montes» tatuada en su alma, cada uno a su manera, pero Asturias era Asturias…

Y me sorprende que en este alardeo de seudo asturianismo que un día si y otro también nos cuenta el Presidente Barbón, no haya tenido espacio en su perfil de twitter para dedicarle dos líneas a un hombre que, por delante de cualquier otra circunstancia, era un hombre bueno. ¿Por qué Adrián Barbón no ha dado el pésame a la familia, a los amigos de Fernando Fueyo, al barrio de El Coto y al sportinguismo en su conjunto, a través de su perfil de twitter? La respuesta es muy sencilla: Fernando Fueyo era un sacerdote y Adrián Barbón no va a hacer nada que incomode a sus jefes en Madrid. Lamentable. Patético. Vergonzoso.

Fotografía: @elcomerciodigit

Pravia y Gijón han despedido esta semana a dos de sus hijos más ilustres; dos hombres buenos. Una gran periodista, un referente del mejor periodismo y de la televisión de la Transición. José Luis Balbín marcó el camino del mejor debate televisivo, que ahora tanto echamos de menos, con respeto, tolerancia, y empatía. Fernando Fueyo es la mejor imagen de lo que hoy podemos denominar un hombre bueno. Sencillo, afable, cordial, generoso… sportinguista hasta la médula.

El mejor asturianismo, que no necesitaban envolverse en ningún lema sobado y tendencioso ni en ningún perfil de twitter para demostrar qué eran, de dónde procedían y, sobre todo, por lo que luchaban. Esta semana les hemos despedido. A todos nos queda su recuerdo y, sobre todo, su legado. A la mayoría, el recuerdo de Balbín, empuñando la pipa ante las cámaras de televisión viernes a viernes, y los que tenemos un ápice de Gijón en la piel, no podremos olvidar a ese sacerdote socarrón, buena persona, humilde, y siempre con la bandera del Sporting a modo de estola.

Nadie que disfrutamos con La Clave podemos olvidarnos de esto: https://www.youtube.com/watch?v=3l6lFdrnGgQ.

Fotografía: @lanuevaespana

Ellos forman parte de esa lista interminable de asturianos anónimos que con su trabajo, esfuerzo, generosidad, compromiso, y humildad procuran a diario una Asturias mejor. Y no necesitan ni perfil de twitter ni rendir pleitesía a su jefe en Madrid, porque su jefe, sus jefes, son las gentes a las que a diario ayudaronn desde la entrega, el trabajo  y la discreción.

Balbin y Fueyo son sólo dos ejemplos del mejor asturianismo. Hay mucho más. Basta rascar un poco, porque no necesitan redes sociales ni titulares de prensa. Les avalan sus méritos. Tal cómo siempre les avaló a quien dirigiera el mítico programa de «La Clave» y la trayectoria social y humana del capellán del Sporting.

 

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Recordando a Manuel Giménez Abad

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy se cumplen veintiun años de aquella terrorífica tarde primaveral de domingo en Zaragoza, cuando el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón Manuel Giménez Abad caminaba, junto a su hijo Borja, por las calles zaragozanas en dirección al estadio de fútbol de La Romareda. Unos malnacidos terroristas de ETA cambiaron sus planes, los de su familia, y los de la familia del propio Partido Popular de Aragón. Cayó moribundo en plena calle, abatido a tiros por dos etarras malnacidos.

El año pasado, con este mismo motivo, y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado: «En el aniversario de Manuel Giménez Abad». Entonces escribí:

«Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma d

e Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa».

Fotografía: @cinconoticias

A la vuelta de veintiuno años, su familia, sus amigos, sus compañeros de partido y quienes le conocimos hemos asistido al penúltimo insulto del Presidente del Gobierno. Ha traspasado todos los límites de la ética y la responsabilidad como Presidente del Gobierno. En una ocasión, el sociólogo y jurista alemán Max Weber dijo: «El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones».

Cambiar votos en el Hemiciclo del Congreso por un sillón en la Comisión de Secretos Oficiales del propio Congreso de los Diputados es, cuando menos, vergonzoso. Pero aún es mucho más mugroso si el protagonista de esta película es EH Bildu.

¿Qué frágil es nuestra memoria? ¿Qué pronto se nos olvidan aquellos años que, prácticamente a diario, nos desayunábamos con atentados de la banda terrorista ETA? ¿Acaso el Presidente Felipe González o el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba hubieran permitido una desfachatez así?

Fotografía: @eldiarioes

Veintiún años después de su muerte, de su cruel muerte, su trabajo como constitucionalista y sobre todo, como aragonesista ha quedado para siempre intramuros del Palacio de la Aljafería y del Edificio Pignatelli de Zaragoza; un legado que este año, en el 40º aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón se hace más evidente que nunca.

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Cincomarzada, en la historia y en el corazón de los zaragozanos

Fotografía: @zaragenda

La Cincomarzada es una de las fiestas más típicas de la ciudad de Zaragoza. Una fiesta que lleva en su ADN un componente importante de controversia si echamos mano de sus orígenes. Con los años, sin embargo, ha quedado, impregnada en la idiosincrasia de la sociedad zaragozana como una de las fiestas más populares que se celebran a lo largo del año en la ciudad.

Desde hace muchos años, recuerdo esta fiesta como un día de ambiente popular en la calle y de celebración familiar y entre amigos, especialmente en el entorno del famoso Parque del Tío Jorge.

Fotografía: @BIOGRAFAS

Pongámonos en su contexto histórico. En 1837 el ejército carlista de la Expedición Real había sido derrotado por las tropas de Espartero pero el general carlista Ramón Cabrera seguía controlando el área del Maestrazgo y sus opciones tácticas pasaban por ampliar su presencia en las áreas contiguas, bien a zonas de Tarragona, Castellón o Teruel o bien hacia el noroeste, lo que situaba a la ciudad de Zaragoza y sus comarcas próximas dentro de este horizonte. La posición estratégica de la ciudad, además, era muy importante, por estar a medio camino entre el Maestrazgo y el área vasco-navarra y por ser centro administrativo, militar y logístico.

Otra motivación que tenían los carlistas para intentar tomar Zaragoza por sorpresa era atraer hacia la ciudad a una parte de las tropas isabelinas y así tratar de aliviar la presión que podían ejercer estas sobre las fuerzas carlistas que en aquellos momentos sitiaban Gandesa. Así pues, Juan Cabañero y Esponera ​ se dirigió a asaltar la ciudad, que en aquellos momentos se hallaba casi desprotegida, con dos mil ochocientos infantes y trescientos hombres de caballería.

Las tropas de Juan Cabañero, que hasta el 24 de febrero de 1838 habían estado en Gandesa, partieron el 3 de marzo desde Alloza, pasaron por Ariño, Lécera, Belchite, Codo (Zaragoza) y Mediana,​ y llegaron a las inmediaciones de Zaragoza la noche del 4 de marzo.

Fotografía: Valdecara

Durante la madrugada del 5 de marzo, aprovechando la noche, un destacamento asaltó la muralla y destrozó un sector de la misma para facilitar la entrada del resto de las tropas. Después, se repartieron por distintas zonas de la ciudad para controlar una serie de puntos estratégicos. Inicialmente consiguieron sus objetivos, ayudados probablemente por algunos partidarios del carlismo que había dentro de la ciudad, sin apenas derramamiento de sangre, pero cuando fueron descubiertos y se dio la voz de alarma tuvieron que enfrentarse a la resistencia de los milicianos, pero también de civiles de la ciudad, que respondieron al ataque armados con cuchillos, utensilios de cocina y agricultura, armas de caza, así como aceite y agua hirviendo.

Al amanecer los combates se intensificaron y, dado que no conseguían tomar la ciudad en su totalidad, parte de las tropas carlistas se refugiaron en la  iglesia de San Pablo y en el convento de Santa Inés, donde se rindieron, y el resto huyeron y abandonaron la ciudad. Las bajas en el bando carlista se cifraron en 217 muertos y unos 300 heridos, mientras en el bando liberal se contaron 11 muertos y 50 heridos. Tras el fracaso carlista, se añadió al escudo de la ciudad la titulación de «Siempre Heroica».

En 1839 el ayuntamiento de Zaragoza declaró el 5 de marzo como festivo y se instauró la costumbre de organizar una comida o merienda campestre en la arboleda de Macanaz o en la orilla del río Gállego.

Fotografía: @Flickr

Por otra parte, en 1860 se le dio el nombre de “Cinco de Marzo” a una calle de la ciudad. Durante la dictadura del general Franco esta fiesta quedó prohibida. Incluso la calle cambió de nombre, adoptando el de “Requete Aragonés”, circunstancia de la que me acuerdo de mi infancia y primeros años de juventud.  En el año 1977 se recuperó la denominación original.

En 1979, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza, una minoría lo celebró en el parque Tío Jorge, aunque inicialmente estaba previsto hacerlo en el parque Macanaz y, como fue de manera improvisada, se realizó en un 4 de marzo, ya que el 5 era lunes, día laborable. En 1980, con un programa más amplio de actividades, se celebró el domingo 9 de marzo.​ En 1981, el Ayuntamiento de Zaragoza otorgó nuevamente carácter oficial a la festividad y, a partir de entonces, se celebra los días 5 de marzo en el parque Tío Jorge, aunque algunos años la celebración ha tenido lugar en otros parques de la ciudad.

Sea como fuere, lo cierto es que esta fiesta popular ha quedado ya impregnada en la sociedad zaragozana como un referente popular. Es importante recordar el pasado, analizar los errores, y, utilizando palabras de actualizar, cavar las trincheras necesarias para evitar repetirlos en el futuro. Las generaciones futuras nos lo agradecerán por lo que fuimos y por lo que somos. También por lo que hemos construido conjuntamente.

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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«El precio de la grandeza es la responsabilidad»

Fotografía: @clubhistoriavss

Decía Winston Churchill que «El precio de la grandeza es la responsabilidad». Desde mi punto de vista tenía toda la razón del mundo el político y estadista británico. En esta vida, una de las muchas maletas con las que debemos caminar es la responsabilidad. Esta responsabilidad se debe ejercer siempre; desde el plano personal, pero especialmente desde el plano institucional cuando ejerces un puesto de dirección en una institución, sea ésta grande, pequeña, o mediana. Y también hay que ser responsables con independencia del tipo de institución que sea (una asociación sin ánimo de lucro, una institución pública o privada, un partido político, una fundación, un club deportivo, o cualquier otra entidad de la condición que sea).

Responsables debemos serlo todos cuando formas parte de una entidad: desde quien ocupa la máxima dirección de la entidad hasta la última persona que forma parte de la misma, con independencia del puesto que se ocupe.

Fotografía: @pixabay

Ejercer esta responsabilidad lleva implícita muchas cuestiones que especialmente se manifiestan en momentos difíciles. Cuando los vientos soplan favorables, todo va bien. Pero como dicen ‘mis paisanos’, cuando el cierzo arrecia es cuando especialmente hay que demostrar esa responsabilidad desde la prudencia, el respeto, la calma, la perspectiva… y, en ocasiones, desde el silencio.

No cabe ninguna duda que, ante situaciones de crisis, cualquier ser humano, es visceral, y puede ser arrastrado por ese sentimiento mezcla de vulnerabilidad, rabia, enfado, o emoción. Su reacción puede ser bastante imprevisible. Pero precisamente es entonces cuando hay que ser más racionales; cuando más perspectiva y más distancia hay que tomar de los problemas. En innumerables ocasiones, ante muchas crisis, ante muchas situaciones complejas, nos falta información, nos faltan datos esenciales para opinar desde la objetividad y desde la sensatez. Pero esto está estrechamente vinculado a nuestra actividad cerebral.

Fotografía: @BIOGRAFAS

La ira hace que en el hemisferio derecho del cerebro se produzcan las emociones negativas ante circunstancias desagradables mientras que el hemisferio izquierdo busca un acercamiento a situaciones agradables o positivas. Eso da lugar a esos ‘comentarios paralelos’ que, ante estas situaciones nos hacemos con frecuencia: «huye, vete» y «a esto hay que responder». De ello nos podría dar grandes lecciones mi paisano el médico y científico Santiago Ramón y Cajal. Pero de su figura, de su obra y de lo que ello aportó a la medicina hablaré en este mismo espacio  dentro de unos meses cuando conmemoremos los 170 años de su nacimiento.

Actualmente esto se aderezado por el caldo de cultivo que se cuece en las redes sociales y en los medios de comunicación, generando una corriente de opinión muchas veces infundada y sesgada, Una corriente de opinión  que sólo conduce al descredito, a la confusión, y a la desinformación. Un camino totalmente alejado de la prudencia y de la sensatez,. Es obligado a tomarlo desde la atalaya de la serenidad. Es importante medir bien la crisis, analizarla fríamente, opinar con serenidad y objetividad. El mundo de las redes sociales tiene un papel muy útil para lo que lo tiene, pero también juega en nuestra contra en numerosas ocasiones, porque es el escenario perfecto de la desinformación, de las noticias falsas y de la más que evidente jungla de ‘los nuevos jueces’, como analicé en este mismo espacio en otra publicación el pasado mes de septiembre; esos que, en su mayoría sin oficio ni beneficio, saben de todo y están en posesión absoluta de la verdad. Lo único que logran desde su ignorancia y desde su desinformación más absolutas, es generar más desorden, alimentar más caos y provocar más confusión. No vale todo en redes sociales.

Fotografía: @pixabay

Ciertamente, cuando formamos parte de una organización y ésta sufre una crisis del tipo que sea, lo más prudente es mantener la calma, ser prudente, y esperar los acontecimientos. Lógicamente, todo el mundo tiene el derecho a opinar, pero tengamos encendida la luz larga y no alimentemos informaciones o titulares sin contrastar. Con ello no solo estamos desinformando, sino que estamos perjudicando seriamente la marca de nuestra organización porque, aunque sea con la mejor de nuestras intenciones, estamos alimentando la propia crisis. Lo que realmente es importante es sumar para bajar la presión, y ayudar (cada uno de su propio cuartel) para que el problema se resuelva desde la responsabilidad, la unidad y la serenidad lo más pronto posible.

Reitero las palabras del político británico. Una persona es grande cuando realmente ejerce su responsabilidad.  Eso atañe a todos sin excepción y particularmente, en situaciones difíciles especialmente, y por encima de cualquier otro condicionante personal o profesional. Esta responsabilidad atañe a todos. Pero la mayor responsabilidad en una organización sólo le atañe a una persona. Exclusivamente.

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Un buen líder se tiene que rodear de los mejores

Fotografía: @pixabay

En política no hay nada escrito, ni tampoco ningún sillón asegurado en ningún consejo de administración ni en la presidencia de ninguna entidad. Nunca hay nada asegurado para toda la legislatura. No cabe duda de que los apoyos y las alianzas con los más cercanos en el espectro ideológico, ayudan y mucho, pero también es cierto que el trabajo bien hecho, día a día, desde la humildad, la sensatez, la serenidad, la escucha atenta, sin vetos absurdos son imprescindibles para alcanzar el liderazgo político, social, económico o cultural.

Pero este liderazgo, sea del tipo que sea, hay que construirlo,  consolidando así la marca de tus siglas. Ese trabajo es diario, unas veces más público que otros. Pero siempre con dos cayados: el de la predisposición y el de la transparencia.  No sirve de nada un gran líder si no tiene detrás una marca consolidada y bien posicionada estratégicamente.

Vi el pasado sábado a través de YouTube un acto de campaña de las elecciones autonómicas de Castilla León, desde Valladolid. Escuché al presidente José María Aznar una frase que comparto íntegramente: «un buen líder se tiene que rodear de los mejores». Pero a esto, hay que añadirle algo más, que lo considero imprescindible para lograr el éxito absoluto. Esos, que se consideran -o a los que consideramos- los mejores, tienen que lograr ese triunfo con una herramienta básica y absolutamente necesaria: la comunicación en todas sus vertientes.

Ninguna entidad que se precie de tal, ningún líder de ningún sector  conseguirá ningún triunfo sin una perfecta gestión de la comunicación, tanto online como offlne, no solo suya, sino también de la marca que representa.

Y ello pasa por mil aspectos que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos, pero que resultan imprescindibles a cualquier nivel.

Una materia esencial es el uso del lenguaje y de la ortografía en todos los comunicados que emitamos, tanto online como offline. Absolutamente en toda la comunicación interna y externa,. Nuestra web, nuestras redes sociales, el envío de correos electrónicos, y cualquier otra herramienta de comunicación online u offline es nuestra carta de presentación frente a nuestros usuarios, frente a nuestra competencia, frente al público en general. Por eso, debemos escribir bien siempre, aplicando todas las normas ortotipográficas y de corrección de estilo.

Ninguna entidad, por insignificante que sea, debe cometer errores de este tipo en cualquier comunicado interno o externo. Ninguna entidad se puede permitir la licencia de enviar ningún mensaje a su web, a sus redes sociales o en sus mensajes de correo electrónico con errores ortotipográficos y/o de estilo.

Y ello, desgraciadamente, es una práctica bastante habitual. Puede parecer que esto es algo intrascendente, pero no. Debemos ser respetuosos con el idioma español, cuidarlo y utilizarlo  correctamente siempre. Así, sólo así, ensancharemos nuestra marca. De otra forma, la estamos empequeñeciendo. Con demasiada frecuencia duelen los ojos al leer muchas publicaciones en redes sociales, o correos electrónicos de instituciones serias con errores gravísimos en sus publicaciones y en sus mensajes. Eso eso es una demostración de una desidia y una evidente falta de respeto por el idioma: pero también es una manifiesta falta de cuidado y de respeto por la marca que representamos. Pero también una manifiesta evidencia de abandono y dejadez por hacer un buen trabajo.

Fotografía: @pixabay

Todas las entidades, desde la más pequeña a la más grande, debe tener en sus órganos directivos la figura del responsable de comunicación y relaciones institucionales. De él (o ella) dependerá la política de comunicación de la institución, y nos abrirá las puertas a nivel institucional y social para posibles alianzas de cualquier tipo. Pero también hará una labor ‘quirúrgica’ en situaciones de crisis internas o externas. Por eso, este cargo debe recaer en un profesional en la materia, con experiencia, en ‘la casa’ y en el sector que sepa actuar de forma  seria, rigurosa, responsable no sólo en el día a día, sino especialmente en situaciones críticas; un profesional al que se debe respetar sus decisiones siempre, y del que depende toda la gestión de comunicación online y offline y la gestión de marca e imagen de la entidad en cuestión.

Pero este punto, en ocasiones, es importante sumarlo a otra acción más potente en materia de comunicación: la contratación de un gabinete externo de comunicación estratégica. La contratación de este tipo de gabinetes es fundamental para que una marca (sea cual sea) despegue… porque te hacen llegar a dónde tú, con tus propios medios y contactos, en ocasiones no logras llegar. En una ocasión escuché decir a un profesor de comunicación de la Universidad Complutense: ‘invertir en comunicación es invertir en tu marca´, y cada vez estoy más convencido de que no le faltaba razón.

Fotografía: Adietine

Una buena gestión de comunicación no sólo consolidará el liderazgo del máximo  dirigente de la entidad, sino que catapultará a la propia institución a todos los niveles. Por tanto, es fundamental para cualquier entidad, del espectro que sea, cuidar al máximo todos y cada uno de los aspectos de la comunicación, y siempre de la mano del director de comunicación. Es decir, liderando de la mano del director de comunicación, tal y como señala frecuentemente el profesor Joan Costa.  No cabe ninguna duda,  que el director de comunicación es una pieza clave en el engranaje  de cualquier entidad. Su trabajo es fundamental, porque posiciona a la entidad y le da visibilidad. Su opinión, su trabajo, su cartera de contactos son esenciales para que nuestra marca se catapulte. Por eso es una labor que debe ser siempre, discreta, y coordinada con todas las áreas de la entidad en cuestión.

Nos guste o no, una buena gestión de comunicación no sólo es la clave del éxito de una empresa, de una fundación, de una asociación, de un partido político, de un club de fútbol o de una institución pública… por poner algunos ejemplos.. es la manera, la única, de escribir en futuro o en pasado. No sirve de nada gestionar mucho si no se comunica bien y con transparencia. La comunicación es esencial para llegara la meta.  Lo dijo bien ayer el Presidente Aznar. Pero los mejores, necesitan herramientas para hacer posible todos los objetivos del líder. La primera, una pluscuamperfecta gestión de la comunicación en todas sus vertientes. Si no se comunica bien, es como si intentamos construir un castillo de arena en el centro de una piscina olímpica.  Pero, en el día a día, te sigues encontrando con demasiados que, por desconocimiento, desconfianza, o falta de información,  quieren construir castillos de arena en medio del océano.

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No se puede atacar a la discapacidad

Fotografia: @elcomerciodigit

En la edición del diario  La Nueva España del pasado sábado 15 de enero, leo una declaraciones de Mónica Oviedo, presidenta de  la Unión de Discapacitados del Principado de Asturias (UMA) y de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), que suscribo íntegramente.

Gijón siempre fue un referente en solidaridad y respeto hacia personas con discapacidad, pero eso ha cambiado desde la llegada de la socialista Ana González a la Casa Consistorial gijonesa.

Hasta ahora Gijón, como el resto de ayuntamientos asturianos, tenían exentos de pago a quienes ya tienen la tarjeta Europa de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Pero con el nuevo Reglamento de Movilidad, las cosas han cambiado de manera brusca y totalmente insolidaria. La nueva norma establece que los poseedores de esa tarjeta saquen también la de residente si quieren aparcar en zona ORA. Para ello tienen que estar empadronados en Gijón o tener su puesto de trabajo en la zona regulada. Quienes visiten Gijón tendrán que pagar. Pero esto no sucede en otros ayuntamientos.

Fotografia: @lanuevaespana

De nuevo, otra desfachatez de este equipo de gobierno municipal que maneja los destinos de los gijoneses de ocurrencia en ocurrencia, y sin respeto a nada ni a nadie. Solo a sus nefastas ocurrencias.

Priorizando  al colectivo de personas con movilidad reducida con respecto al resto de residentes con dos matices: su tarjeta les servirá para aparcar en todas las zonas reguladas y podrán gestionarse dos tarjetas de residente en la misma vivienda, una vinculada a la residencia y otra a la posesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Siempre que sea para dos matrículas distintas.

Parece inconcebible que un equipo de gobierno que a diario supuestamente se envuelve en la bandera de la igualdad, de los derechos, y defiende causas indefendibles, deje ‘a los pies de los caballos’, al colectivo de personas con discapacidad. ¿Dónde están los valores e ideales de solidaridad de estos gestores? No vale el café para todos. Si no vale en casi ningún aspecto de la vida, menos todavía en este asunto que afecta tan directamente al día a día de este colectivo tan vulnerable.

Fotografia: @consumidores

Lamentablemente asistimos a un nuevo despropósito de Ana González y los suyos. Un equipo municipal a la deriva que no tiene una hoja ruta y solo saber gobernar a base de ocurrencias y payasadas. El personal empieza a estar muy hartito y cada vez más saturado de falta de empatía que existe intramuros de la Plaza Mayor gijonesa.

Desde que en 1979 José Manuel Palacio Álvarez tomó posesión como alcalde de la Villa de Gijón, por esta alcaldía han pasado ya cuatro alcaldes contando a la actual. Ninguna corporación ha sido tan sectaria, tan radical, tan fanática en sus hechuras y en su proceder como la actual. Y esto no es lo que quiere la gente.

La sociedad necesita que se haga política de verdad, dando solución a sus problemas, y no generando problemas donde no existen. Mucho menos polarizando y incendiando el ambiente. Esto no es hacer política. Es otra cosa. Mucho más propio de otras zonas geográficas. Claro, quien sabe, si Ana González y Aurelio Martin perdieron el avión, o no les dejaron pasar del aeropuerto de llegada.

Sea como fuera, lo cierto es que el calendario corre, y sus hojas se van cayendo. En nada, nos adentraremos en periodo electoral. Será entonces cuando cada palo aguantará su vela. Eso sí, con las bendiciones de las urnas. Y con la memoria de los gijoneses.

 

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

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Ni entonces ni nunca

Fotografía: Derecho Constitucional

El Congreso de los Diputados y el Senado españoles -o sea, las Cortes Generales-, el Capitolio norteamericano, el Parlamento francés, el Bundestag alemán, el Parlamento italiano, la Cámara de Diputados luxemburguesa, el Congreso de la Unión mexicano, el Parlamento sudafricano, la Asamblea Federal suiza, o el Parlamento británico son algunos de los Órganos Legislativos Nacionales de los 194 países reconocidos oficialmente por la ONU.

El pasado día 6 de enero se cumplió un año del asalto al Capitolio por los seguidores del expresidente Trump, descontentos con la victoria electoral del electo presidente Joe Biden.

Para un territorio, sea una nación, una comunidad autónoma o un municipio, la ofensa más grave que se puede cometer es que se tome por la fuerza. Es la  ‘la casa de todos sus ciudadanos’. O sea, la ‘vaca sagrada’ de sus ciudadanos, y merece respeto máximo y honores a partes iguales.

Fotografía: @rtve

A todos aún se nos secan las venas al recordar la famosa noche del 23F del año 1981 en España, cuando el teniente coronel Antonio Tejero, al mando de un grupo de guardias civiles engañados y manipulados, asaltó el Congreso de los Diputados. De igual forma, que mucho más recientemente, continuamos sin salir de nuestro asombró al comprobar cómo aquel 1 de Octubre de 2017 un grupo de ‘catalanes iluminados’ volaron por los aires su Estatut y le dieron una patada a nuestra Constitución. Afortunadamente, en ambos casos, nuestro Estado Derecho funcionó perfectamente.

Son hechos que jamás debieron pasar ni España ni en ningún otro país del mundo. Igual que jamás debió producirse el asalto al Capitolio. Ni entonces ni nunca.

Pero el propio asalto al Capitolio norteamericano, si cabe, merece una reflexión especial. Un asalto a un parlamento es un hecho gravísimo. No en vano, los parlamentos, de cualquier condición, encarnan la soberanía nacional de ese territorio, y la institución merece el máximo de los respetos, como acabo de señalar.  Estamos en el Sancta Sactorum de la soberanía nacional de cualquier territorio. Casi nada. Casi mucho.

Fotografía: @nytimes

Como bien acaba de señalar el propio Joe Biden, lo acontecido hace un año en Washington fue «poner un puñal en el cuello de la democracia». Pero este hecho, si cabe, resulta muchísimo más grave si viene alentado por un presidente electo, como fue el caso de Trump. Aquello fue una ofensa no sólo para la democracia norteamericana, sino para el orden mundial. El país más democrático y más libre del mundo puso en riesgo su orden interno y sus relaciones internacionales. Y todo cocinado por un presidente electo y derrotado, vanidoso, prepotente, orgulloso y sin respeto a nada ni a nadie. En su escala de valores no entraban (ni entran) palabras como ‘derrota’ , ‘educación’, o ‘decencia’. Basta ojear la hemeroteca. Mucho menos el concepto de derrota electoral.

Aquella turba que asaltó el Congreso norteamericano (según el FBI, unas 2.000 personas), tuvo sus protagonistas, como en el cine o en el teatro. Algunos eran líderes políticos, otros eran golpistas y algunos, incluso, las dos cosas a la vez.

Fotografía: @eldiarioes

Algunos especímenes nos dejaron imágenes para la Historia. Imposible no recordar al ‘chamán de QAnon’, que recorrió el interior del Capitolio a pecho descubierto, con la cara pintada y una espectacular cornamenta en la cabeza Parecía que iba a ser todo diversión cuando se plantó en la mesa de la presidencia del Senado y se puso a rezar. Acaba de ser condenado a 41 meses de cárcel.

Jake Angeli, que así se llama el chamán, pactó con la Fiscalía declararse culpable de un cargo menor para reducir condena. Fue un acuerdo negociado por el mismo abogado que lo había definido como “un jodido retrasado”. Ahora, con nueva representación legal, se dispone a apelar su sentencia desde la cárcel y se compara con Ghandi, Martin Luther King y Jesucristo.

Fotografía: @eldiarioes

Otro que también se ha declarado culpable es el que saltó a la fama por robar un atril y saludar a la cámara al marcharse. La pena máxima que le puede caer es un año de cárcel y multa de 90.000 euros. Dice que quiere escribir un libro.

A diferencia de esos dos, otra de las “estrellas” del asalto ha preferido ir a juicio y no declararse culpable. La foto de Richard Barnett apoyando los pies en una mesa del despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, le ha traído muchos problemas. Podrían caerle siete años de condena y no parece que la cosa vaya bien: ya se peleó con el juez, también con la Fiscalía y su entrevista posterior a la invasión llamando “zorra” a Pelosi no ayuda a calmar las aguas. Así las cosas, ninguno lo tiene tan mal como los 60 asaltantes acusados de golpear y herir a policías.

Como se observa, los diferentes protagonistas de aquella ‘gesta’ tenían mucho paranoicos, y poco de demócratas. Igual que quien les aupó a esos cielos de arena.

Fotografía: @pixabay

Ha transcurrido ya un año. Para la inmensa mayoría de la sociedad internacional, el asalto al Capitolio de Washington se ha convertido en una mancha en la historia de la democracia mundial, especialmente de la occidental. Pasa el tiempo y la sociedad tiene una especial habilidad para olvidad aquello que no le aporta nada positivo. Sin embargo, sí es importante recordar este suceso, y otros similares. Ayudan (en este caso, a la sociedad norteamericana) a entender sus errores, y a saber qué camino tomar para no repetirlos.

Lo dijo el abogado norteamericano Ralph Nader «Tu mejor maestro es la última equivocación que tuviste». Confío que para el pueblo norteamericano el asalto al Capitolio sea su mejor maestro, y el último. Exactamente igual que para el pueblo español. Probablemente ningún español deseemos nuevos maestros. De errores estamos bien servidos… aunque a veces tengamos la sensación agridulce de no aprender de los mismos.  Y así nos va.

 

 

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Haciendo balance del año…

Fuente: @pixabay

Hoy acaba el año 2021, y mañana empieza el año 2022. Como siempre en estas fechas, es el momento de hacer balance, y analizar cómo ha pasado por nuestra vida, y por nuestro entorno más próximo, el año que ya pone punto final.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 ha seguido marcando el rumbo de nuestras vidas y de nuestra actividad social, profesional, familiar… La pandemia de la Covid-19 se ha transformado en la directora de orquesta de nuestras vidas. Hace varias semanas una persona ‘ilustrada’ de la sociedad gijonesa me decía que estaba plenamente convencido que esta pandemia estaba afectando a más de un 95% de la sociedad española; palabras que suscribo íntegramente. Poquísimas, por no decir ninguna, familias hay en España que está pandemia no les haya golpeado por medio de alguna de sus aristas: la sanitaria, la emocional, la familiar, la psicológica, la económica, la laboral… A todos nos ha golpeado esta pandemia de una forma u otra.

Por eso ahora, en el momento de mirar hacía adelante, y poner los ojos en el año nuevo que mañana estrenamos. Es el momento también de pensar qué queremos para los próximos trescientos sesenta y cinco días. Recogiendo las palabras de don Felipe VI en su discurso de Navidad: «debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva».

Es fundamental. Como individuos, pero también como sociedad, debemos ser responsables, porque la responsabilidad y el compromiso son los instrumentos más valiosos que tenemos para sumar junto a nuestros gobernantes, desde la sana y lógica discrepancia política e ideológica, en favor de una sociedad más justa y mejor.

Por tanto, dejando atrás este 2021, que tantas personas queridas quedaron en el camino, es imprescindible un notable ejercicio de responsabilidad individual y colectiva con los ojos puestos en 2022 para que cada cual aporte su granito de arena, y entre todos seamos capaces de construir una sociedad más equitativa.

Los años 2020 y 2021 quedarán intrínsecamente unidos a la pandemia de la Covid-19. Posiblemente el año 2022 también. Y eso nadie lo puede remediar. Como tampoco podremos remediar las vidas y vidas, de todo tipo y condición, que quedaron, y quedan, en el camino. Pero nuestra actitud proactiva o polémica, sí. La elección es nuestra. Y hay todo un año por delante para actuar y posicionarse. Pero la actitud hay que tenerla desde ya.

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Manoseando el español

El idioma español es el cuarto idioma más hablado del mundo con más de quinientos millones de personas hablantes en los cinco continentes. Se estudia en más de un centenar de países, siendo cada vez más personas las que muestran su interés por nuestra lengua.

Fotografía: @Fundeu

Estos datos se deben en una buena parte a instituciones como la Real Academia Española, el Instituto Cervantes o la Biblioteca Nacional de España que se dejan la piel para que nuestra lengua madre sea una de las lenguas más universales a lo largo y ancho del mundo.

Como diría un ‘nini’ que se lleva cada mes cinco mil eurazos exclusivamente por intentar destruir lo que nuestros padres y nuestros abuelos construyeron con su sangre, su trabajo y su esfuerzo, “esto no lo digo yo”, esto son datos constatables y referénciales.

Nuestro idioma es una de las mejores demostraciones de la llamada ‘marca España’. Como dijo Su Majestad don Felipe VI en el acto de conmemoración del 70º aniversario de la Asociación de Reales Academias «nuestra lengua común es el valor que más nos identifica y que suscita verdadero respeto y admiración en el mundo». Estas palabras del monarca, por sí mismas tendrían que llenarnos de orgullo y ser el mejor baluarte para defender nuestro idioma hasta en el rincón más minúsculo de España.

Si cada vez hay más ciudadanos en el mundo interesados por aprenderlo, ¿qué motivos hay para que los españoles, con independencia de nuestro lugar de residencia y de nuestro origen, no lo defendamos y lo protejamos?

Pero evidentemente esto es una utopía, ya que hay determinados lideres políticos que se dedican a jugar a virreyes de la época de Felipe II, y cada mañana nos regalan una estupidez nueva en forma de traición a nuestro idioma, y a nuestra Historia. En consecuencia, a nuestra cultura.

El escenario es poco decente por no decir nada, y muy mugriento,

Fotografía: @libertadddigital

Por un lado, tenemos a ese niñato llamado Gabriel Rufián, al que le gusta mucho los numeritos de circo en el Congreso de los Diputados. En estas haciendas es único; se las pinta sólo para montar el circo un día sí, y otro también. En un arrebato de arrogancia y soberbia inconmensurables, consciente por otro lado, que Pedro Sánchez y sus palmeros van a comer en su mano, pone una exigencia obscena para apoyar los Presupuestos Generales del Estado:  las plataformas digitales (Netflix, HBO, y otras) tienen que emitir el 6% de sus contenidos, doblaje y subtitulación en lenguas cooficiales. Y Sánchez cede…  asegurándose así, seguir calentando el asiento del Palacio de La Moncloa, al menos, un año más. Antes que sentarse con el Partido Populary escuchar su opinión, prefiere sentarse con los que un día sí y otro también dan patadas a la Caonstitución y escupen a la figura del Jefe del Estado y a los simbolos de nuestra nación. Ése es el nivel.

Fotografía: @expansioncom

En paralelo a esto, el compi yogui de Rufian que mangonea en Cataluña con los que en 2017 dieron una patada en la cara a la Constitución de 1978 dejan a los pies de los caballos a una familia de Canet. Pere Aragonés vuelve la espalda a una familia catalana, que sólo ha cometido un delito: defender el derecho legal de su hijo de cinco años a recibir el 25% de las asignaturas en castellano. Aragonés les ha negado este derecho y Pedro Sánchez les ha vuelto la espalda a cambio del respaldo de ERC para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Ésta es la decencia de unos y otros.

Y en medio de esta situación tan bucólica otro virrey autonómico quiere liarla manoseando el español, también por un puñado de votos. Hablo de Adrián Barbón, Presidente de Asturias, que quiere imponer una ‘cooficialidad amable’. Dicho en cristiano: quiere imponer una lengua que no existe. Otro que no se entera de nada. Y en este punto me acuerdo de lo que en 2017 dijo aquel agente de los Mossòs a un independentista. Pues eso…

Fotografia: @ESDiario_com

Una cooficialidad nunca puede ser amable. Según el diccionario de la Real Academia, en su primera acepción, define esta palabra como «digno de ser amado» y en su segunda acepción «afable, complaciente, afectuoso». ¿Alguien se imagina un idioma afectuoso? Otro ejemplo de la manera de actuar de los compis yoguis de Sánchez y de la ya jubilada Adriana Lastra…

La imposición de un idioma no es ética ni tampoco decente. Lo que está sucediendo en Asturias es vergonzoso a todas luces. Al igual que lo que está sucediendo en Cataluña. Es un atropello a las libertades.

Pero lo más grave de Asturias es que para conseguir este logro tan corto como maloliente, Adrian Barbón, lo está intentando por la puerta de atrás. Para eso busca el apoyo de otro partido, de corto recorrido, que está en fase de liquidación. Foro Asturias ni está ni se les espera, a pesar de que mientras llega ese momento enredan, y enredan, y vuelven a enredan para enfangar todo lo que hay en su entorno. Barbón ha permitido que Foro tenga grupo parlamentario propio, con tan sólo dos diputados -que en realidad es uno, porque apenas se cruzan un triste ‘buenos días’  siquiera por whatsapp de escaño a escaño- dando una solemne patada a la norma que dice que no es posible que la Junta General tenga grupos parlamentarios con menos de tres diputados.

Pero para el Presidente de Asturias esta norma no existe. Todo a cambio de un puñado de votos. Todo a cambio del un mangoneo tan mohoso como deshonesto. A ver si se entera de una ve. En Asturias sólo vale la Ley de uso y promoción del bable/asturiano de 1998. Lo demás son ganas de enredar y de manipular.

Fotografía: @expansioncom

Da asco, y vergüenza, que se mercadee con un idioma como el español, a cambio de un puñado de votos, negociados en cuartos oscuros para seguir manteniendo calentito un sillón.

Podría seguir poniendo otros ejemplos de indecencia política, en donde el virrey de turno hace y deshace a cambio de un puñado de votos. Mientras tanto Pedro Sánchez sigue comiendo en sus manos, y sigue tocando el arpa muros adentro de La Moncloa. No lo voy a hacer. Estos ejemplos son suficientes para ilustrar hasta qué punto se manosea el español y se usa como un trapo sucio que se tira a la cara al más puro estilo barriobajero.

Cada cual puede hablar en la lengua que quiera pero sin imposiciones y con total libertad. En el momento que tropezamos en el piedra de la imposición y de la prohibición se vuela por los aires cualquier aroma de libertad que debe prevalecer en una democracia de verdad. Y esto tendría que tenerlo muy claro, y aplicarlo Pedro Sánchez, y todos los Presidentes autonómicos. Un ejemplo de esa libertad es Galicia, en donde mayoritariamente se habla gallego pero desde el respeto y la libertad.

Toda imposición lingüística sin argumentación cultural y jurídica es un atropello a los valores constitucionales del 78. Es una forma política de crear ‘chiringuitos’ y agradecer los servicios prestados a los amigos de turno. Pero lo más grave es una manifiesta falta de respeto a los más de quinientos millones de personas que hablan el español en el mundo, y a quienes se dejan la piel por cuidar, divulgar y enseñar nuestra lengua. Lo dijo nuestro monarca, lo han refrendado numerosos académicos de la Real Academia, “uno de nuestros valores como nación es nuestro idioma”. Para algunos es la diana perfecta para dividir y enfrentar a la sociedad.

También a las familias. Pero quienes dividen y separan no se dan cuenta de un pequeño detalle: la gente tiene memoria, especialmente a la hora de votar. Siempre se acuerda de quien ha aglutinado y ha trabajado en torno a los valores constituciones, y quienes han sembrado la división y la separación. Y hoy por hoy, Sánchez y sus palmeros dividen más que aglutinan. Es más,  sólo saben fragmentar y enfrentar. Únicamente por mantener calentito el asiento del Falcón.

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ÉTICA Y DECENCIA

En cualquier organización, sea una asociación, una empresa, una comunidad de vecinos, un partido político, una cooperativa de trabajadores o una federación deportiva, por citar algunos ejemplos, hay una normativa interna sobre la que se sustenta su día a día. Quien no esté de acuerdo tiene dos caminos: irse y esperar a que esas normas se cambien “a su imagen o semejanza” o trabajar internamente para cambiarlas.

Fotografía: @pixabay

Pero no cumplir las normas no es una opción, es una obligación de todos los que están debajo de ese paraguas.

Esta máxima debe ser la bandera de todos los miembros de cualquier corporación. Quien se salta las normas, o quien pretende ir por libre no sólo esta generando reinos de taifas en dónde no caben. Genera divisiones y rupturas innecesarias. Ello sólo nos lleva al caos interno y a manchar la imagen pública de la institución frente a la opinión pública. Esto alimenta dudas y desconfianzas. Éste no es el camino. Quienes suman internamente desde la lealtad y la cohesión tienen que doblar esfuerzos para reforzar la imagen exterior. Pero interiormente están obligados a concentrar aún más su trabajo para evitar nuevas grietas.

Esto se ve mucho en la vida política. Un amigo mío, que ocupa un alto puesto institucional en Aragón, siempre dice lo mismo: «Hay que ser consciente de que en política estás hasta mañana; porque, aunque tú gestiones bien, otro puede hacerlo mal, y el tsunami te puede arrastrar a ti también». Mi amigo no le falta razón. La reciente Historia de España nos ha dado ejemplos para aburrir.

Fotografía: @elcultural

Los españoles estamos hartitos de políticos, de toda razas y religiones, que han convertido la política en su cortijo; que se dedican a ir por libre al más puro estilo de Curro Jiménez creyéndose que las calles de su país, de su comunidad autónoma o de su municipio son suyas. Ése no es el camino. Tampoco lo será nunca. La decencia y la ética deben ser las muletas que sujeten los pasos de cualquier cargo institucional, y quien no lo vea así, la solución es muy fácil. Como dijo cierto ex Vicepresidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados: «Cierre al salir, Señoría».

Es evidente. Nadie es perfecto. Todo el mundo es susceptible de cometer errores. Y llegado a ese punto, lo decente, lo noble es reconocerlo con humildad y dignidad. Poner tu cargo a disposición de las siglas de la organización que representas es lo que toca. Negar lo innegable y mantener acusaciones que se sujetan en arena mojada tienen muy poco recorrido.

Lamentablemente las últimas décadas nos están dejando un rastro de ‘personajillos’ que serían perfectos protagonistas de una película de Berlanga. Desconocen lo que es la política con mayúsculas, lo que es el servicio público, lo que es servir a los ciudadanos, y no servirse de ellos. Ya lo dijo el gran Miguel Delibes: «Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad».  Y por desgracia, hay demasiados políticos que viven muy fácilmente gracias a la política, pero no saben, y tampoco quieren, hacer política.

Fotografía: @heraldoes

Dice el Profesor Emilio Lledó que “hay que procurar la ética y la decencia como elementos esenciales de la vida política”. En este sentido, también quiero hacer una defensa a ultranza por aquellos políticos decentes, y son muchos más de lo que parece. Se dejan la piel por sus ciudadanos, están horas y horas fuera de sus casas, alejados de sus familias y amigos, haciendo un día sí y otro también, jornadas interminables en beneficio de la comunidad. Constituyen la verdadera clase política, la auténtica, la que escucha a los ciudadanos, la que visita a los empresarios y autónomos, la que se preocupa por colectivos más desfavorecidos, la que construye políticas transversales desde la libertad. Sin vetos y sin limitaciones innecesarios.

Es evidente. Quien se envuelve en la decencia y en la ética está arropado por los suyos, y tiene un futuro prometedor. Pero quien emponzoña, e intenta vivir de la política a costa de los demás, como diría el propio Miguel Delibes, ‘está más solo que la una’, y su futuro es como ellos mismos, opaco y gris.

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La libertad

Fotografía: Ancrugon

El poeta Ramón de Campoamor decía que «la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe». Esta frase viene muy a cuenta con todo lo que está sucediendo en Gijón durante estos últimos dos años, y, más particularmente, estos últimos días.

Un responsable institucional (alcalde, concejal, presidente de comunidad autónoma, consejero, o ministro) no puede gobernar solo para sus votantes. Tiene que gobernar para todos. Si se me apura, debe gestionar especialmente mejor para aquellos que tiene enfrente porque son de los que va a recibir las críticas más feroces. De los que a diario se sientan en su misma mesa, debe preocuparse lo justo porque ese voto lo tiene más bien asegurado. Debe ensanchar su perspectiva política para ‘morder’ voto de la oposición y de la competencia política, si la hubiera.

De igual manera que ningún político puede ser el principal problema de los ciudadanos, los políticos deben ser la solución a los propios ciudadanos. Cuando un político se convierte en el principal problema de una ciudad (o de un pueblo), se crea un problema añadido importante para los ciudadanos y para la ciudad en cuestión. Un político tiene la obligación de resolver (o al menos intentarlo) los problemas de los ciudadanos. Lógicamente, nunca puede crearles más problemas, y mucho menos generar conflictos sociales en donde no existe el problema. Eso solo genera división social y confusión en la propia sociedad.

Fotografía: @aenoveles

El Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, que no es sospechoso precisamente de conductas tendenciosas, reflexionó en un programa de televisión sobre el sentido de la palabra ‘libertad’. Y, sinceramente, su análisis encaja perfectamente con la situación que estamos atravesando en Gijón. En el siguiente enlace están sus palabras que recomiendo escuchar:

https://www.youtube.com/watch?v=xO1KN2TEhHE

Pero volviendo al tema que nos ocupa, ciertamente en esta ‘villa marinera’ desde hace dos años gijoneses y foráneos nos estamos vacunando ya a una forma de gobierno municipal muy peculiar.

Me refiero a la forma de gobierno de la ocurrencia. Ahora se me ocurre transformar Gijón en un caos circulatorio porque me convierto en la enemiga número uno del coche, y reviento todo el sentido del tráfico rodado en la ciudad, me cargo 500 aparcamientos en la vía pública, no doy alternativas, y transformo la ciudad en un perfecto desbarajuste de tráfico.

Ahora digo que Gijón se va a convertir en una ciudad laica porque yo lo soy, y sin respetar ninguna de las tradiciones propias de la ciudad ni ninguna confesión religiosa, transformo Gijón en una ciudad laica porque “yo lo valgo”.

Al acabar la Feria taurina de Begoña me vengo arriba, y poniendo la escusa absurda de los nombre de los toros, me cargo el contrato de la empresa, y anuncio que el recinto se va a dedicar para conciertos (que ya se usaba para eso… por cierto), y nunca más se van a celebrar espectáculos taurinos. Eso sí, nos olvidamos de los benéficos económicos que anualmente deja en Gijón esta feria taurina.

Fotografía: @Mundotorocom

¿Qué será la siguiente ocurrencia de mañana? ¿Qué prohibamos el festival de la sidra porque es mejor que las manzanas se queden en las pomaradas? ¿O suprimiremos el Concurso Hípico porque ‘los caballos se asustan delante de tanto público’? Lo raro es que no se haya prohibido ya los partidos del Real Sporting de Gijón porque con una camiseta de color tan intenso moleste a la vista. (valga la hipérbole)…

El problema no es el debate sobre el Plan de Movilidad, sobre la fiesta de los toros, o cualquier otra ‘sorpresa’ que ver, veremos. No, el problema es mucho más serio y mucho más grave. Como dice una concejal de la oposición en el propio ayuntamiento gijonés, el problema pasa por la ideologización de todo lo que se toca desde el gobierno municipal.

Un gobierno (municipal, autonómico o nacional) no puede pasar por su thermomix ideológica cualquier medida que adopte. No lo puede hacer porque, como decía antes, gobierna para todos los ciudadanos. Y con estas actitudes tan sectarias lo único que están consiguiendo es gobernar sólo para sus palmeros, y no para todos.

A su vez, estas medidas también chocan con otra realidad importante que no se respeta: la libertad. Una sociedad debe ser libre, y tiene que tener capacidad critica de pensamiento y de obra. Pero cuando el político de turno, comienza a tomar medidas bajo el paraguas de ‘porque sí’ o ‘porque la vida cambia’ sin más argumentación, esa sociedad deja de ser libre, y esa forma de gobernar se convierte en otra cosa que todos sabemos cómo se llama.

En el año 1996 el Presidente Adolfo Suárez fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concurso. En su discurso pronuncio estas palabras:

Fotografía: @rtve

«Con frecuencia se confunde la concordia con el conformismo y con la uniformidad, y nada tiene que ver con ellos. Su raíz estiba en el pluralismo, la libertad y la solidaridad. Sin ellas no es posible la concordia. La concordia jamás se impone. Se busca en común y se realiza con el esfuerzo de todos. La lucha política, la controversia, el debate, el disentimiento, el conflicto no constituyen una patología social. No son acontecimientos negativos. Al contrario, reflejan la vitalidad de una sociedad. En toda comunidad política existen siempre distintos extractos de opinión. Las discrepancias son naturales. Pero hay uno, el básico, el que se refiere a las razones últimas y esenciales, que afectan a la raíz de la propia convivencia en el que creo que es necesario la coincidencia de todos y el consenso de la inmensa mayoría. Y ese consenso es el cimiento de una sociedad perfectamente moderna. Cuando ese consenso se destruye, sobreviene la discordia».

Después de estas palabras, poco más podemos añadir. Es más que evidente que en Gijón se han volado por los aires todos los puentes de concordia, libertad, y respeto; valores imprescindibles para gobernar en democracia.

Se puede o no estar de acuerdo con una tradición, con una fiesta, con un espectáculo, pero cuando ocupas un puesto institucional debes gobernar con cordura, concordia –como decía el propio Presidente Suárez- respeto, y, principalmente, gobernar para todos: te hayan o no votado. Votar solo para tus palmeros es un camino erróneo.  De igual manera que se deriva de tu cargo institucional la obligación asistir a todos los actos a los que tienes que asistir, y no exclusivamente a aquellos que te gustan o están en consonancia con tu ideología política.

Desgraciadamente en Gijón hay demasiados caminos equivocados. El problema no son los caminos equivocados, el problema está cuando se vuela por los aires la libertad del individuo. Eso es lo grave. Coartar la libertad de los individuos bajo argumentos kafkianos o simplemente sin argumentos… eso sólo tiene un nombre.

Pero como dijo Ana María Matute, la vida nunca se queda con nada, y siempre pasa factura. Siempre. Es cuestión de mirar atentos al calendario.

 

 

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Darse a los demás es la esencia de la política

Cuando en el año 2016 tuve la fortuna de conocer al Prof. Emilio Lledó, con motivo del III Congreso de Escritores celebrado en Gijón, fue todo un baño de humanidad, humildad, continúo aprendizaje, sabiduría y sencillez sIn límites.

Sus palabras no dejan indiferente a nadie. Su opinión, prudente pero docta, culta pero actual, es todo un carrusel de sabiduría y conocimiento sIn final. Da igual hablar de libros, que de filosofía, que de educación, que de política… don Emilio tiene la palabra exacta siempre para la pregunta concreta.

Hace un rato he descubierto unas declaraciones suyas sobre la esencia de la política que son de candente actualidad; palabras sabias que debían escuchar alguno -y alguna- que a diario pisan moqueta y tendrían que tomar nota de las palabras de don Emilio. De éstas y otras.

Emile Lledó es la revolución de la palabra. Es sabiduría en estado puro. Es un viaje a la Grecia clásica pero también a Kant o a Voltaire. En resumen, es un sabio al que hay leer y escuchar. Su palabra y sus libros son el mejor antídoto ante la estupidez y el ruido. Y ante los palmeros envueltos en siglas y banderas. Da igual el color y la procedencia.

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Cuando la indecencia se transforma en best-seller

He dicho muchas veces a través de este portal que la ejemplaridad debe ser la bandera en la que se envuelva cualquier cargo institucional en todos sus actos oficiales, y también en los privados. Una persona no es alcalde, diputado o presidente de una comunidad a tiempo parcial lo es a tiempo completo, cuando se encuentra en un acto familiar. Siempre.

Fotografía: @el_pais

Pero este huracán de ejemplaridad no sólo debe afectar a nuestros cargos institucionales cuya nómina sale de los Presupuestos Generales del Estado; es decir, del bolsillo de todos los españoles. Esto afecta a cualquier cara publica, de cualquier faceta de la sociedad, que se convierte en un referente a nivel social, cultural, deportivo, económico, o de cualquier otra índole.

Ayer la Agencia Tributaria publicó la séptima lista de empresas y particulares con las deudas más abultadas con el fisco, por encima del millón de euros a 31 de diciembre de 2020. El listado de este año ofrece un descenso tanto en el número de morosos como en los importes que adeudan: 3.869 contribuyentes, un descenso del 1,6% frente a los 3.930 del año anterior, por un importe de casi 14.100 millones, un 1% menos respecto al listado precedente. Y en la lista de caras conocidos aparece en segundo lugar el autor Ildefonso Falcones, con una deuda de 1,3 millones.

Es en este punto en dónde quiero reflexionar con serenidad. De sobras es conocido, lo que significa un autor de la talla de Falcones –u otros similares- para los escritores que comienzan. Como diría alguno, “para los noveles”. Son referentes y ‘modelos’ por su trayectoria, su calidad, su modelo de trabajo, su volumen de ventas, y otros condicionantes más.

Pero ayer, tras la información de la Agencia Tributaria, Falcones no es referente de nada ni de nadie en el sector literario; bueno sí, referente para el director de su oficina bancaria y para su director editorial. Pero desde luego para las nuevas voces narrativas, Ildefonso Falcones, como diría mi madre ha quedado «a los pies de los caballos».

Puedo entender que se puede tener una deuda, y es perfectamente comprensible y entendible desde un punto de vista humano y, como autor, pero que esa deuda sea de esa cantidad estratosférica me parece vergonzoso. Pero aún resulta más bochornoso y más indecente que no se haya publicado ningún comentario por su parte en ninguna red social, ni en ningún medio de comunicación. Quien calla, otorga. Él calla mucho y otorga poco. Más bien nada.

Quien conozca el sector editorial o el sector del libro, podrá imaginarse que Falcones ha ingresado importantes cantidades de dinero por la venta de sus libros, y por las traducciones de los mismos. Si a eso añadimos, toda la “paraliteratura” que ello lleva implícita: conferencia, coloquios, asistencia a congresos, ferias del libro… sobra decir que sus emolumentos son más que considerables. Eso sí, no tiene un euro para amortiguar la deuda con la Agencia Tributaria. Esto sólo tiene un nombre en toda tierra de garbanzos. Ya se sabe cuál es. Y no es necesario recordarlo. Eso sí, igual hay que refrescar estas cosas al personal cuando entre en una librería. Yo lo haré. Y que cada cual aguante su palo.

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Por un barranco

Detrás de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad, siempre tiene que haber una persona de su absoluta confianza que coordine, aglutine, supervise, agende, y, en su caso, destense las situaciones cuando se avecinen tormentas. Pero esa persona debe saber manejar bien entre bambalinas, sin dejar huella, hacer bien su trabajo sin dejar rastro. Siempre, a ser posible, en la más absoluta discreción

Fotografía: @marca

Lo que habitual y profesionalmente se denomina «director de gabinete» debe ser por encima de todo una figura fiel, leal, pero sobre todo, profesional y sincera. A veces, demasiadas, a los lideres políticos, a los cargos institucionales  o a los presidentes de las grandes entidades públicas y privadas no les gusta (o no ven con buenos ojos) que alguien les diga que han cometido un error, que han fracasado, o que su idea, que originariamente creía extraordinariamente maravillosa, ha resultado un fiasco y encima ha costado dinero al erario público.

Y esa función solo es capaz de hacerla esa persona que está a su lado, que le conoce bien, que conoce la institución como la palma de la mano, que conoce la agenda y los contactos como si fueran suyos, y sabe cuál es el momento adecuado porque sabe cuándo es momento conveniente en el que “el jefe” (o la jefa) están más receptivos para asumir un error.

La labor del director de gabinete es una función imprescindible y requiere de mucha cirugía de precisión y sobre todo, de discreción y como dijo en una ocasión Sabino Fernández Campo, “irse con tus silencios”.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, esta figura en la persona de Iván Redondo ha resultado cuando menos esperpéntica y ridícula. Cuando uno no sabe desarrollar un trabajo de tan alta responsabilidad, si se tiene un mínimo de ética y de decencia, lo normal es o no aceptar el puesto, o si se acepta presentar la dimisión de inmediato. De tus errores, depende el futuro de tu jefe y, lo peor, la imagen y la reputación social y corporativa de la institución a la que prestas servicio.

Pero esto no vale para el vasco. Su gestión ha sido vergonzosa porque la gestión del director de gabinete apenas debe ser pública. Ivan Redondo se ha ocupado de hacerla pública para demostrar su valía, demostrando así, su inutilidad y su torpeza a nivel de comunicación política.

Y el colmo de este carrusel de estupideces sucedió ayer en el Congreso de los Diputados cuando llegó a afirmar en sede parlamentaria que estaría dispuesto “a tirarse por un barranco” por el Presidente Pedro Sánchez. Sin duda, es el mayor gesto de petulancia y chulería de quien siempre debería estar en la sombra, en un segundo plano, de forma inadvertida. Pero no necesita los titulares y los flashes para sobrevivir. Qué tropa.

Fotografía: @marca

En la otra cara de la moneda, tenemos otras personas como el actual director de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez (con su reconocido aval por su trayectoria política) prefiere pasar inadvertido, en la sombra.

Queda claro en qué lugar quedan la humildad, la decencia, la discreción, y en qué lugar el ego, la prepotencia, y las ganas de protagonismo. Es evidente que el éxito de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad dependen de la gestión de la institución que representan, pero también de cómo gestione entre bambalinas su mano derecha. Y es evidente que algunos tienen más interés en potenciar los egos personales y su protagonismo,  que el interés general. A pesar de que nos intentes convencer de lo contario. Pero se les ve venir de lejos.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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El alcalde de Chipiona

He dicho muchas veces a través de este portal, y en otros muchos foros, que la principal función de cualquier cargo institucional pasa por la ejemplaridad. Un concejal, un diputado, un senador, un alcalde, un presidente de una diputación, un ministro, un presidente autonómico deben ser ejemplares en todas y cada una de sus actuaciones públicas y privadas.

Fotografía: @SevillaPress

Y deben serlo porque se ostenta el cargo siempre, no sólo de puertas adentro del partido o del despacho institucional. Por eso cuando se ostenta un cargo público hay que tener especial cuidado no sólo en cumplir la norma al máximo, sino que nuestro entorno también la cumpla. Es nuestra obligación como representantes públicos, seamos del partido que seamos. Esta norma nos afecta a todos, aunque algunos no lo vean.

Este fin de semana, esta norma tampoco la vio Luis María Aparcero, que se ha divertido de lo lindo. Aparcero es el Alcalde de Chipiona, que este fin de semana lo han pillado con el carrito del helado, y a continuación justifica lo injustificable, y él mismo se ‘automulta’. Todos los ingredientes para que Berlanga haga una película.

El edil chipionero ha bailado, ha reído, ha disfrutado, y ha abrazado hasta reventar sin mascarillas y sin distancias de seguridad. Todo en un chiringuito de una playa gaditana, dando a entender que la pandemia ya era historia. Craso error. Es evidente que cuando te pillan, y el video se hace viral en redes social, ¿a ver como justificas ante tu corporación, ante tus vecinos y ante tu partido semejante pillada, especialmente cuando el video circula por redes sociales a la velocidad de la luz?

Lógicamente, el baile no está permitido porque los locales de ocio nocturno todavía no tienen autorización `para abrir pero “como yo lo valgo”, en Chipiona, si se puede hacer de todo.

La fatiga pandémica es una realidad, y la relajación en las medidas ha provocado un efecto rebote en la población. Pero nuestros representantes institucionales, como digo, sion los primeros que tienen que dar ejemplo.

Fotografía: @LaVozdeCadiz

Pero la película no acaba aquí. El alcalde aún lo ha enredado más, y en una pirueta al más puro estilo equilibrista de circo, envía un  video a los medios de comunicación en el que pide perdón por su comportamiento, y dice que se ha puesto en contacto con el jefe de la policía local para que lo sancione. Segunda parte de la película de Belanga.

¿Alguien se cree que el jefe de la policial local va a sancionar a su alcalde, a su jefe más directo? Queda más que evidente que Aparcero se cree que es el amo de Chipiona, su cortijo. Desde hoy Chipiona está lleno de chapapote y de mugre. Lo sensato es que Luis María Aparcero hubiera dimitido de inmediato. Hubiera sido lo decente, lo ético, lo normal. El resto es indecencia. Justificar lo que no tiene justificación.

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La estupidez del 2050

Llevamos cuarenta y seis años de democracia, y en este tiempo hemos pasado diferentes crisis de todo tipo y condición. Pero cómo esta crisis sanitaria, social y económica de la Covid19 creo que no hemos asistido a ninguna a otra. De igual manera que hemos visto en todos estos años ningún otro Gobierno tan nefasto ante una situación tan crítica como la actual.

Fotografía: @lavozdegalicia

Comparto íntegramente la teoría de que esta pandemia ha cogido a todos con el pie cambiado, sin hoja de ruta, sin experiencia, y durante las primeras semanas todo el mundo tuvo que improvisar. Pero de esa improvisación al carrusel de errores continuos y desatinos sin fin a los que nos ha sometido el Gobierno de Pedro Sánchez hay un abismo.

Su gestión es nefasta. No hay por dónde cogerla. No sólo han dejado abandonados a los sanitarios y a los médicos, sino que ya no hablamos de los autónomos, o de los discapacitados. Tampoco nombro a las residencias de mayores, en donde el ex vicepresidente a la fuga, ni siquiera puso los pies en ninguna. ¿Y qué me dicen ustedes del sector de la cultura, abandonado a su suerte o verdad? ¿o los transportistas, tirados en las carreteras y autovías, sin información, sin lugares acondicionados en donde asearse o en dónde comer o comer? Mientras tanto, naturalmente todo hijo de vecino tenía que seguir pasando por caja porque… ¿cómo íbamos a condonar a los autónomos cualquier impuesto? No, hombre, no…

Eso que decían que no iban a dejar a nadie atrás. Y en medio de todo eso, ni había comité de expertos, ni había coordinación, ni había decencia, ni había humildad… ni perspectivas de que lo hubiera. Y cómo guinda de este pastel, el carrusel de mentiras del Presidente del Gobierno y sus acólitos se cuentan por miles.

En medio de este panorama tan bucólico cuyo despropósito más absoluto está siendo el final del Estado de Alarma y la vacunación en dónde las comunidades autónomas se han encontrado abandonadas a su suerte, confiando en si mismas y en sus homónimos, ya que de La Moncloa no podían esperar ni “los buenos días”.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo esto, ahora Pedro Sánchez nos presenta un Plan de Recuperación con los ojos puestos en 2050. Hay que ser torpe y incompetente. No ha sido capaz de gestionar la pandemia y sus efectos sociales y económicos en el 2021, ¿y me viene a hablar del 2050? ¿Se cree que los españoles tenemos el mismo nivel intelectual que él?

Pedro Sánchez pasará a la Historia de España por ser el Presidente más mediocre y más imprudente. Le falta humidad, decencia, respeto, y responsabilidad, entre otros muchos valores. Le sobra chulería y ego. En otras palabras, estamos ante el peor Presidente de las últimas décadas. Lo del 2050 es un insulto, una falta de respeto a los españoles, a todos los que de una manera u otra nos hemos visto afectados por la pandemia, a la vez que abandonados por el Gobierno; un Ejecutivo únicamente preocupado por su ombligo. Una indecencia. Como para hablar del 2050. ¿Por qué no se preocupan de los verdaderos problemas de los españoles? Sencillamente… porque no saben. Ni cuáles son ni cómo gestionar.

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Los desmanes de RENFE

Fotografía: @lavozdeasturias

Recientemente he realizado un viaje en tren desde Asturias a Barcelona. De nuevo he visto como RENFE cabalga desbocadamente sin que nadie le ponga un mínimo de condiciones. Sigue actuando a su modo y semejanza, y el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana calla y otorga. Una indecencia más.

De la llegada de la Alta Velocidad a Asturias no hablaré porque eso da para una sesión de artículos continuados durante dos meses consecutivos. Pero si me voy a hacer eco de las manifiestas faltas de respeto de la empresa pública a los usuarios de forma descarada y manifiesta. También he de dejar claro que los trabajadores no tienen la culpa, y que, como en otras ocasiones de la vida, hacen su trabajo de la mejor manera posible. Dan la cara y se llevan los ‘bofetones’ que, en realidad, se tienen que llevar los granujas que desde los despachos toman decisiones de forman desvergonzante.

La excusa de la pandemia de la Covid19 no puede soportar todo, para ampararse en ella, y servir de disculpa para los desmanes de RENFE.

Fotografía: @el_pais

No es de recibo, es una desvergüenza y hasta un atropello que trenes de largo recorrido (Asturias – Levante) vayan sin servicio de cafetería y, en consecuencia los usuarios no tengan acceso a una triste botella de agua siquiera en un trayecto tan largo. La Covid19 no puede ser el pretexto para que en clase Preferente no se atienda el servicio de prensa y de auriculares a bordo. Lo mismo sucede en los AVE’s.

¿Me quiere decir RENFE que con el potente tejido empresarial español no existe ninguna empresa en España capaz de fabricar máquinas expendedoras de alimentos, prensa o auriculares? Se llama voluntad.

Ya que RENFE si tiene la voluntad de cobrar la diferencia de precio entre un billete de Turista y Preferente, aunque ahora no haya ningún tipo de diferencia. Bueno, sí, una: una diferencia entre 10 y 15 € por billete, que se embolsa la empresa pública “por el articulo 23”.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Es una manifiesta falta de respeto, una autentica desvergüenza oficial dirigida desde una empresa pública. No se puede tratar así a los ciudadanos, ya que este comportamiento sólo tiene un nombre y no es el de la decencia, precisamente.

Y lo más grave y preocupante a la vez es que esta situación está generalizada en los trenes de largo recorrido y Alta Velocidad, y ante este desmán el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana mira para otro lado. Para el ‘vocero’ de Ábalos, como diría mi madre, “este zapato no le aprieta”. A muchos españoles sí nos aprieta. Y nos apretará más el día que tengamos que pasearnos por las urnas. Cada cual llevará su merecido, y el valenciano no se irá de vacío. Tampoco sus colegas del Consejo de Ministros.

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La penitencia de los miércoles

Fotografía: :@el_pais

Resulta una indecencia y una desvergüenza que cada miércoles la Ministra de Sanidad, Carolina Darías, acompañada de su colega. el Ministro de Administraciones Públicas Miquel Iceta, convoque al Consejo Interterritorial para reírse en su cara de forma descara, con el beneplácito intramuros desde el Palacio de La Moncloa de Pedro Sánchez.

¿Quién es la Ministra de Sanidad para tomar decisiones políticas sobre la salud de los ciudadanos, desoyendo a la comunidad científica, médica y sanitaria? ¿Dónde está el comité científico independiente que asesora al Gobierno? Lo lógico, lo sensato, lo honrado, lo decente, hubiera sido que al comenzar la pandemia, el Gobierno hubiera activado un comité de expertos sanitarios, médicos y científicos independientes –y subrayo este adverbio-. Con un Gobierno como tal, este comité tendría la obligación de asesorarle en todas las materias relacionadas con la pandemia.

Pero esta tropa, que diría el Conde de Romanones, que cada martes se apoltroma en la mesa del Consejo de Ministros ha triturado las páginas del diccionario en las que se encontraban las palabras «decencia», «ética», «responsabilidad» y «honradez».

Fotografía: @antena3com

Un ministro no tiene conocimientos científicos, ni inmunológicos, ni sanitarios. Menos todavía médicos. ¿Por qué toma decisiones unilaterales sin escuchar a los profesionales del sector, que si están formados y preparados para estas situaciones? Es obsceno que un ministro sin formación sanitaria y conocimientos médicos ni epidemiológicos tome decisiones de forma unilateral, especialmente cuando estas decisiones afectan a derechos y libertades del individuo. ¿Quién es ella? ¿Con qué poder se atribuye esas decisiones para adoptarlas, volviendo la espalda a la comunidad científica, médica y sanitaria. Para hacer lo que le dé la gana y balancear a los ciudadanos al compás de decisiones políticas, y no sanitarias o epidemiológicas, no es necesario que cada miércoles haga el ridículo en el Consejo Interterritorial.

Han transcurrido ya casi cinco décadas desde que España dejara atrás una de sus épocas más negras y oscuras. Desde entonces han pasado muchos Gobiernos. Nuestra democracia ha subsistido. Pero las cotas de indecencia, de falsedad, de hipocresía, de narcisismo y de manipulación de Pedro Sánchez y sus muchachos jamás lo hemos visto. Afortunadamente, el 4 de mayo cambiaron muchas cosas. Ese cambió empezó en Madrid, y esa ola de esperanza y de libertad se va a extender por todos los rincones de España más pronto que tarde. Va a ser un tsunami. Y para otros pomadita.

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No vale todo

Desde que nació facebook, la actividad de esta red social es estratosférica. Los usuarios se pueden contar con millones y los grupos, innumerables.

No cabe duda que facebook como cualquier red social, requiere de un análisis, un estudio y una metodología concreta, máxime si llevamos detrás las siglas de una marca. Por eso hay que tener mucho cuidado cómo se dicen las cosas, cuándo y por qué. En facebook, como en el resto de la órbita social media, no vale todo. Es necesario una estrategia y unos objetivos claros. No se puede publicar cualquier cosa, de cualquier manera, sin criterio, sin orden, sin respeto a los propios objetivos de tu marca. Eso se volverá en contra de ti antes que tarde.

El personal no termina de diferenciar que en tu perfil personal puedes hacer lo que te venga en gana, pero cuando administras un grupo profesional o de una empresa, tienes que ser respetuoso contigo mismo y con la marca que representas.

Gestionar redes sociales no es un trabajo sencillo. Requiere formación, estrategia, y mil habilidades más que si no se dominan, probablemente el fracaso esté más asegurado que el éxito. Por eso es importante tener muy claro hasta qué punto se puede llegar a controlar y conocer el sector antes de adentrarse en una aventura así. De lo contrario, el fracaso está asegurado. Y fracaso se observan a millones aunque el personal no vea la viga.

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La decencia en la política madrileña

Fotografía: @OndaCero_es

La sociedad actual busca en su clase política dos cualidades necesarias y absolutamente imprescindibles: ética y ejemplaridad. Los ciudadanos están ya ‘chamuscados’ del «y tú más», de una clase política que, antes que buscar soluciones a sus problemas, son el mayor problema a sus propios problemas. Se alejan del político que decide a golpe de mesa de despacho, totalmente alejado de la realidad de la calle, con un discurso vacío y con los ojos puestos en sus intereses personales, políticos. Eso ya está caducado. No sirve. Tampoco sirven las maniobras torticeras y traidoras que se urden a hurtadillas en los despachos sólo por intereses personales. Esas operetas, tarde o temprano, acaban pasando factura.

Las urnas son el mejor juez para poner a cada dirigente político en su sitio. El pasado 4 de mayo, en la Comunidad de Madrid este juez inmisericorde llamado ‘participación’ habló alto y claro. Y puso a cara candidato en el lugar que le correspondía. A alguno le mostró el camino de salida, el que jamás debió emprender antes de salir del ‘chaletazo’. A una le dijeron que no, que no se puede ir de chulapona provocando por los platos de las emisoras de radio, y sobre todo, que la polarización no es buena. A otro le dijo que a determinada edad, lo mejor es una retirada a tiempo, máxime cuando su jefe de filas ya no es creíble ni reconocible. Ni en España ni en el mundo. A otra le dijo que volviera a su profesión como anestesista; que a pesar de su resultado, le quedaba mucho camino por andar.

Fotografía: @lavozdegalicia

A otra le dijo que era la mejor, la más creíble, la más honrada, la más reconocida, la más sensata, la más responsable… Dicho de otro modo, los madrileños le pidieron que siguiera pilotando la política de la Comunidad estos dos años próximos. Era la mejor. La que había demostrado más ética y más ejemplaridad.

Pero hay otro candidato que los ciudadanos le han dicho que ni pise la acera de la madrileña Plaza de la Asamblea de Madrid. Allí no lo quieren ver ni aunque vaya como motero. Literalmente lo han echado. Y con él a todo lo que huele a traición, a corruptelas en despachos oscuros aunque las vendan decoradas de una falsa moderación centrista.

Pero esta banda en vez de sentarse en el cuarto de pensar y analizar cuáles habían sido los errores, se sentaron alrededor de una mesa y premiaron al peor. A quien tendrían que mandar a casa por ser el último de la fila, y con él, a toda esa tropa. Si no diera risa, daría vergüenza. En este caso, las dos cosas.

Fotografía: @elespanolcom

¿En qué partido, medianamente sensato se ha visto que se lleven semejante revolcón, y premien a los peores? En uno. Solamente en el que se abraza a la bandera de la moderación y del centrismo, pero están bajo la ducha de aguas putrefactas. El mejor ejemplo, el de la indecencia de Murcia y el de Castilla y León. Y en el que Madrid y Andalucía les salió el tiro por la culata.

Un partido político, y quienes lo componen, no sólo tiene que ser decente y honrado. Tiene que demostrar que lo es. Y cuando los ciudadanos, mediante su voto, te mandan a casa, lo honesto, lo digno, lo justo es reconocer el fracaso y recoger velas, y marcharte por el camino que viniste. Lo indecente es venirse arriba, no reconocer el fracaso,  premiar el fracaso, y seguir mirando a las avutardas creyendo que son lo mejor. Esto es una aberración. Es vivir alejados de la realidad. Pero no es nada nuevo. Así llevan desde que los catalanes los pusieron mirando hacia el Atlántico.

Aunque siendo sinceros, alguno de los que marcharon el domingo, no se fueron, huyeron. Como hacen quienes enarbolan la bandera de la traición y de los aquelarres.

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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La voluntad política

Fotografía: @rtve

La semana pasada se publicaba la noticia de que el Gobierno de España había destinado en Aragón alrededor de setecientos millones para trabajadores en desempleo o en ERTE desde abril del año pasado a marzo de este año. Al leer esta noticia, lo primero que he sentido, es una mezcla de rabia y de envidia.  Precisamente, como dicen en Aragón, ‘pelusa’. Al comprobar cómo gestionan dos presidentes de un mismo partido político. Mientras uno se preocupa por los problemas de sus ciudadanos, otro, el presidente de Asturias sigue en su particular Castelgandolfo asturiano, enviando videos cada fin de semana para no decir ni hacer nada.

Esta noticia me lleva a otra reflexión más seria y más profunda. Lo he repetido infinidad de veces. Pero vuelvo a insistir. La pandemia cogió con el pie cambiado a todo el mundo, sin excepción. Pero después de más de un año de pandemia, muchas autoridades locales, autonómicas, algunas nacionales (las menos), y supra nacionales, se han activado y han reaccionado para dar respuesta a la sociedad.

Que nadie pierda la perspectiva. Estamos ante la mayor y peor crisis sanitaria, económica, social, y geo política de las últimas décadas. Ante una crisis así, los ciudadanos quieren respuestas, nunca gresca. Necesitan soluciones, jamás polarización. Esto sólo se logra con un ingrediente: la voluntad. Dejando a un lado, la pelotera política y las luchas políticas. Siempre poniendo en el eje de todas las políticas a los ciudadanos. Pero con el mismo denominador común: la voluntad de que querer resolver los problemas, al margen de quien es tu interlocutor. Incluso de querer adelantarse a los posibles problemas que pueden llegar.

Pero no. Para muchos representantes de nuestra clase política eso no va con ellos. Para algunos se gestiona dependiendo de quién es mi interlocutor político. Eso no es ético. No tiene nada de decente.

Fotografía: @El_Plural

Podría poner evidentes ejemplos que nos ilustrarían de quien muy decentemente está poniendo en el centro de sus políticas a los ciudadanos por encima de sus ideologías, y quien gestiona al margen de los ciudadanos. Éstos últimos miran a quienes están enfrente, y dónde se sitúan ideológicamente en el mapa político, anteponiéndolos a los ciudadanos. Eso se llama egoísmo en estado puro.

La voluntad política es esencial para resolver los problemas de los ciudadanos. Y esto debe ser una prioridad absoluta por delante de la ideología política. La voluntad política es parte de la solución de los problemas de los ciudadanos. Nunca se puede convertir en el propio problema de los problemas. Pero lamentablemente a diario nos enfrentamos a esta situación. La voluntad es el problema de todos los problemas, y eso no puede ser. No tiene sentido. Pero para muchos es así. Y es así, porque como diría mi madre «tienen el riñón bien cubierto».

Fotografía: @heraldoes

A lo largo de este año largo que llevamos de pandemia, el mejor ejemplo de cómo algunos líderes políticos se han convertido en el problema de todos los problemas, es la gestión de la pandemia por parte de los diferentes presidentes autonómicos. Mientras los presidentes de Aragón o Castilla-La Mancha se han remangado, y han sumado al margen de quien tenía enfrente, otros, como el Presidente de Asturias se han dedicado a hacer crucigramas y hacer sopas de letras. Eso no tiene nada de ético, y menos de decente.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Pero es evidente que, después de tantos meses de pandemia, con los miles y miles de fallecidos, y familias damnificadas a todos los niveles, nadie puede negar que un cargo institucional, (un alcalde, un presidente autonómico o un ministro) tiene la obligación de dar respuesta los problemas de la sociedad. De lo contrario, como dice el Profesor Emilio Lledó, nos encontramos  ante «indecentes con poder». Y esta especia tan común que pisa moqueta, resulta tan inmoral como degradante.

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Todas, todos, todes…

Fotografía: @La_SER

El idioma español es uno de los lenguajes más ricos del mundo  tanto en su léxico como en expresiones populares como por su proyección. No en vano, actualmente alrededor de seiscientas millones de personas lo hablan a lo largo  y ancho del Planeta. Ello supone un 7,5% de la población mundial. Estos datos hablan por sí mismos, y demuestran hasta qué punto el español es un idioma potente que imprime toda una cultura a lo largo de los cinco continentes.

Desde esta perspectiva, es una vergüenza y un insulto que una ministra del Gobierno de España utilice de manera torticera y malintencionada el lenguaje para generar polémica. Puedo admitir que se utilice el femenino del adverbio «todos», máxime cuando la acepción está admitida por la Real Academia Española. Pero que ahora nos vengan con la acepción «todes» para referirse a personas que no son ni de género masculino ni femenino, para empezar es una sobreactuación, para continuar es una patada al Diccionario y las normas de la propia Real Academia. Pero lo más grave de todo ello es que demuestra una incultura absoluta por parte de un miembro del Gobierno de España.

Dicho esto, también en este momento quiero dejar claro que para mí, cualquier persona, sea del sexo que sea merece todo respeto. Pero la igualdad no se mide a base de patadas en el diccionario, ni demostrando qué miembro del Gobierno es más inculto. Pero del tema de la igualdad hablaremos otro día.

La utilización torticera y malintencionada del lenguaje es una aberración. Pero lo es más si se hace desde un despacho ministerial y con dinero público. Eso no es un gesto de igualdad. Es una demostración del nivel cultural que tienen quienes hoy por hoy manejan las riendas del futuro de los españoles. El lenguaje español merece un respeto. Quienes están en las instituciones públicas, en todas, son los primeros que deben dar ejemplo.

Fotografía: @_infoLibre

La ‘gesta’ cometida por la Ministra de Igualdad no tiene un pase. Pero no se contentó con lo de «todos, todas, todes». Fue más allá, y llegó a utilizar términos como “hijes” o “niñes” en varios momentos de su intervención cuando se preguntó que “quien lo desee puede llevar a su hijo, a su hija, a su hije a una terapia de conversión” o cuando habló de los centros educativos en los que hay “un niño, una niña o un niñe que está sufriendo”. A partir de aquí que cada uno saque sus conclusiones.

Pero lo más curioso de esta situación es que la mismísima Real Academia ya se pronunció sobre estos casos a finales del año pasado. Y fue contundente: “El uso de la letra ‘e’ como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”. Pero creo que este tweet la Ministra no leyó. Sí lee otras tonterías. Éste es el nivel, y así nos va.

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Miguel, Tamara y otros chicos del montón

Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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Ser alcalde de tu ciudad es un honor

Fotografía: @elcomerciodigit

La prensa asturiana ponía ayer, como plato principal, una polémica innecesaria, baldía y, si se me apura, hasta estúpida en su esencia y en su forma. Una de las calles, en este caso avenida, más emblemática de Gijón le van a cambiar el nombre porque sí. Y hay un consenso unánime en el fondo de la cuestión. Quieren cambiar el nombre de la avenida Juan Carlos I por el nombre de José Manuel Palacio, quien fuera el primer alcalde democrático de esta villa marinera entre 1979 y 1987. La polémica planteada está tan manoseada como torticera; es tan absurda como revolucionaria y sectaria.

Dentro de la oposición, nadie, absolutamente nadie, se opone a que José Manuel Palacio sea reconocido con una calle con su nombre. Al contrario. Ser alcalde de tu ciudad es honor, y si eres el primer alcalde de la democracia ni te cuento. En este asunto no hay debate. No hay discusión.

La discusión es otra. Las casualidades no existen. Y… ¡qué casualidad qué la avenida que sustituyan el nombre lleve el nombre del actual Rey Honorífico, don Juan Carlos I! ¿No es demasiada casualidad? ¿No se percibe una manifiesta intencionalidad política detrás? ¿Por qué no se ha propuesto el cambio de nombre de las calles Carlos Marx o Dolores Ibarruri? ¡Ah, no! Hay que arrebatar el nombre a quien llevó a España a la democracia, le otorgó una Constitución, la llevó a Europa, la catapultó en el mundo y paró en seco el golpe de Estado de 1981. ¡Qué casualidad!

Fotografía: @OkiDiario

A todo esto hay que añadir otro problema no menos grave que lo anterior. Dentro de la Junta de Gobierno Municipal. ¿a alguna lumbrera se le ha ocurrido sentarse con los vecinos y comerciantes de la zona? ¿Se les ha consultado los problemas que esta medida les acarrea? ¿No, verdad? De nuevo, el equipo municipal hace y deshace al margen de los gijoneses, sin escucharles, sin atender a sus necesidades. Actuar a golpe de ocurrencia política es una táctica taciturna, radical y trasnochada. Una política caducada como los yogures.

En el fondo de esta cuestión, el problema es otro. No es que José Manuel Palacio tenga una calle en Gijón. El problema es atacar la primera Institución del Estado. Un intento flagrante de desestabilización de la imagen de la Casa Real Española. Pero lo grave es que este intento de desestabilización se proyecte desde un equipo de gobierno municipal que presume de demócrata. No les vale ni la presunción de inocencia, ni la hoja de servicios, gracias a la cual ellos hoy pueden hacer de Gijón su cortijo. Nada. Sólo utilizan la máxima de ‘acoso y derribo’, creyéndose así lo más güays y los más maravillosos, cuando realmente se convierten en grises, taciturnos y opacos.

Se habla de 4.000 firmas y 50 entidades que suscriben esta iniciativa municipal… La verdad, estos datos dan más risa que otra cosa, si los comparamos con los casi 280.000 habitantes y las cientos y cientos de asociaciones y fundaciones que constituyen el tejido social gijonés, y que tienen su sede social en el concejo.

Fotografía: elcomerciodigit

La Junta de Gobierno municipal aprobará próximamente este cambio en una nueva cacicada de proporciones estratosféricas, sin ninguna lógica y haciendo más daño a los vecinos que ‘el beneficio’ social  que esta medida pueda originar.

Un gobierno municipal debe ser parte de la solución a los problemas de sus ciudadanos, y  nunca el problema principal a sus propios problemas. Eso no es gobernar una ciudad es desgobernarla. Desde el pasado año 2019 la villa de Gijón vive en un continuo desgobierno municipal que se dedica a no dar soluciones, y crea más problemas de los que ya existen en la ciudad. El problema generado con el cambio de nombre a la avenida Juan Carlos I es un botón de muestra de un gobierno municipal sectario, radical, que gobierna desde los despachos, a espaldas de los vecinos. Pésimas prácticas para quienes se autodenominan demócratas y antifascistas.

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El valor de la comunicación

Resulta más que habitual el hecho de encontrarnos a cargos institucionales que se quitan la mascarilla para pronunciar discursos, para entrevistas en televisión, o incluso en muchos otros momentos de su vida pública. Y estas situaciones me parecen un error estratosférico, Desde el Presidente del Gobierno, e incluso el propio Rey don Felipe VI, hasta el concejal del pueblo más pequeño que podamos imaginar, todos ellos comunican a través de sus actos. También comunican con sus actos los presidentes y secretarios generales de las formaciones políticas a nivel nacional, autonómico y local. Hoy día, los actos de nuestros representantes institucionales son un mensaje de comunicación en sí mismo. Por esta razón se deben cuidar todos los detalles por insignificantes que sean, desde el vestuario hasta el lenguaje no verbal pasando por nuestra expresión corporal lógicamente y también lo que decimos y cómo lo decimos.

Fotografía: @laSextaTV

Pero hay que tener cuidado con lo que se pide, y con lo que se cumple. Dicho de otro modo, no se le puede exigir a toda la población el uso obligado de la mascarilla para todas sus actividades cotidianas en todas sus actividades, y los gestores públicos, quienes marcan estas directrices a la sociedad civil, en muchas ocasiones, no las cumplen bajo subterfugios totalmente huecos. Y ya no digamos nada los programas de televisión que, en la mayoría de los platós no se utiliza. Me parece de una irresponsabilidad absoluta.

Cuando un gestor pide una exigencia a la sociedad, él es el primero que debe ser ejemplar absolutamente en todas sus actividades, y ser el primero en cumplir esa exigencia. Si él no es ejemplar y no acata la norma, ¿Qué argumento utilizará para que la sociedad cumpla esa medida?  En este portal lo he dicho varias veces, y no me duelen prendas en repetirlo. El político debe ser ejemplar y ejemplarizante, y especialmente los que ocupan cargos de responsabilidad.

Fotografía: @abc_es

No me sirven excusas baratas para no utilizar la mascarilla en una rueda de prensa, o en el momento de pronunciar un discurso. Me cansa, me desilusiona, y me harta el hecho de ver al político de turno cómo llega al escenario y, ante los micrófonos y frente a los fotógrafos y periodistas, se quita la mascarilla. Y tampoco me sirve la manoseada excusa de que ‘la mascarilla dificulta la expresión de lo que se dice’. Hay que ser ejemplares y ejemplarizantes para que así podamos exigir ejemplaridad a la población. No podemos exigir lo que no cumplimos.

El valor de la comunicación es esencial en el mensaje, y se comunica con todo. Con el vestuario, con el lenguaje verbal y no verbal, con la escenografía, con los horarios y la contextualización del acto, y también con el uso de la mascarilla. Por eso, el hecho de quitarla ante un micro o en un plató lo considero una falta de respeto, para empezar. Para seguir, una manifestación latente de soberbia y de prepotencia. «Como soy yo, puedo hacer lo que quiero». Eso no me vale. Si no cumplimos la norma, no podemos exigir que los ciudadanos la cumplan. Es así de fácil.

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Ilusión, ganas y mucha frescura

Fotografía: @elcomerciodigit

La opinión pública y los ciudadanos en general están acostumbrados a leer entrevistas en prensa de cargos políticos e institucionales en dónde se enarbola el escudo tan manoseado del «…y tú más». No suelen comunicar en positivo, ni suelen transmitir esperanza en un futuro mejor. Se calzan casco y escudo y se lanzan al ring en busca de la contienda, aun a sabiendas de que los votantes están más que hartitos de estas artes. En un  momento como el actual, en medio de una pandemia mundial de consecuencias estratosféricas a nivel de salud y sanitario, pero también en el plano socio económico y geo político, el individuo busca en su gestor soluciones, y no polarización, respuestas y no gresca. Ayer en el asturiano diario El Comercio se publicaba la primera entrevista que concedía Cristina Villanueva, recientemente nombrada Secretaria General del Partido Popular de Gijón. Una entrevista en la que ella afirmaba que podía aportar al partido «ilusión, ganas y mucha frescura». Estos elementos resultan absolutamente imprescindibles hoy día para que cualquier formación política pueda atraer público, nuevos militantes y gestionar sus políticas desde la transversalidad, la transparencia, la honradez y la buena gestión.

Cristina es una mujer joven, trabajadora, honrada, con valores, comprometida. Como muchas mujeres que hoy están vinculadas a la política española, que, además, compagina su actividad como número dos del partido en Gijón, con otras facetas tanto o más importantes como es la de su papel como madre, esposa  y la de economista. Compaginar todo esto en un día, de entrada, ya imaginamos que le exigirá dar más vueltas que al cubo de Rubik. Por tanto, sobran motivos para felicitarla.

Hoy día cualquier empresa, cualquier asociación, cualquier partido político debe sustentarse sobre varios pilares fundamentales, estratégicamente unidos, que son los que le ofrecen credibilidad hacía el exterior. Una comunicación transversal y transparente de todos los pasos internos y externos ofrece respeto, credibilidad y confianza. La comunicación es esencial para hacer llegar el mensaje en positivo. Esto, si lo acompañamos de honradez, humildad, y sobre todo, ausencia total de radicalismo, dejando arrinconado el ventilador, cualquier organización tiene muchas opciones de triunfar. El público está harto ya de tonterías, de mentiras, de traiciones, de dimes y diretes sólo para mantener a buen recaudo los intereses personales. Como dice un ilustre de Gijón, «las personas no pueden estar en las sillas sólo para calentar el asiento». Como diría mi madre, éste es el pan nuestro de cada día de muchas entidades, de otras organizaciones y asociaciones, y ya no digamos de la vida política.

Fotografía: @lanuevaespana

Sin embargo, esto no está en el ADN de Cristina Villanueva. Ni tampoco de su Presidente, Pablo González. La moderación, el diálogo, y la escucha atenta son elementos esenciales a la hora de hacer política, y de entender qué se puede y se debe mejorar en este Gijón tan devaluado bajo la bandera de «o conmigo o en contra de mí». Para ella, y para su Presidente, los gijoneses están en el centro de sus políticas. Y es como debe ser, porque un partido político debe tener en el centro de su estrategia política el bienestar de sus ciudadanos, aunque algunos no lo vean así.

Fotografía: @ondacerogijon

La política ha cambiado. Igual que ha cambiado la sociedad. Atrás quedaron esas artríticas teorías que convertían los partidos en bunker herméticos en dónde nadie sabía que se hacía de puertas adentro ni nadie conocía quienes ocupaban puestos de responsabilidad en sus órganos de gobierno. Eso afortunadamente ya es historia. Hoy, los partidos deben ser totalmente transparentes a toda la sociedad, y sus órganos de gobierno deben ser visibles en todos los sectores y estratos sociales. No en vano, un partido político se nutre de la sociedad, de los militantes que los sustentan en su base. Por eso debe ser transversal, abierto, dinámico, y, como muy bien señala la propia Secretaria General de los populares gijoneses, ‘fresco’. La sociedad obliga a hacer política más dinámica, más pegada a la calle. Como bien dice Cristina Villanueva, “gastando suela de zapato”. Hay que estar junto a los ciudadanos, junto a los autónomos, juntos a los mayores, junto a los crómicos, tan abandonados a su suerte o verdad, a pesar de ser un colectivo de alto riego… hay que hacer política pegados a la sociedad. Es la única forma de conocer in situ la realidad de la sociedad, los problemas del día a días de forma cercana, dejando en el baúl la imagen del político tomando decisiones a golpe de despacho al margen de la calle. Eso ya no vale. Eso ya es historia. Eso huele a naftalina.

La entrevista que concedió ayer Cristina Villanueva es una declaración de intenciones de una mujer joven, comprometida con la política, cuyo objetivo no es otro que un Gijón mejor para ella y para sus hijos. Ella es la representación de muchas otras mujeres que, por cierto, no tienen que demostrar su identidad cada 8 de marzo. Lo hacen 365 días al año. Ella es el claro ejemplo de un ejército de mujeres, y también de hombres, que desde sus atalayas respectivas están comprometidas diariamente por una sociedad más moderna y más eficaz. Seguro que ejemplos como el de ella los habrá en todos los partidos políticos. Pero el Partido Popular de Gijón es privilegiado. Tiene un intangible. Su Secretaria General. Un valor en alza.

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Nada es porque sí

El pasado viernes el BOE publicaba el patrimonio de todos los miembros del Gobierno, incluidos Pablo Iglesias e Irene Montero. Las cifras publicadas han revuelto los cimientos del partido morado, porque las cifras presentan un ahorro neto de más de 100.000 euros cada uno, además del valor de la hipoteca que comparten de su vivienda y dos fondos de pensión que también generan mucha sorpresa y que elevan ese patrimonio por encima de los 300.000 euros. Las dudas de cómo han podido ahorrar tanto dinero no se han hecho esperar y la sombra de una posible ‘caja b’ morada no se ha hecho esperar. Las sospechas y las dudas están ahí. El avispero está inquieto.

Lo dije en algunas ocasión y hoy lo vuelvo a reiterar, Pedro Sánchez es un poco –sólo un poco- más audaz que Pablo Iglesias. El hecho de que el BOPA haya publicado estos datos en medio de pre campaña electoral de Madrid tiene su aquél y no es casualidad, especialmente después de las últimas encuestas que daban al candidato morado una derrota magistral. Nada es porque sí. Las casualidades no existen. La publicación de estas informaciones es una intencionada detonación a la línea de flotación de Pablo Iglesias para desgastar su imagen y con la de él, la de Montero y Echenique. Unidas Podemos queda muy tocado. Ellos mismo lo han reconocido: Estas cosas hacen mucho daño”. Se teme, de puertas adentro del partido estos datos puedan inclinar la balanza el próximo 4 de mayo entre el electorado de Más Madrid y Unidas Podemos. Dicho de otro modo, estas cifras fagociten al electorado de Podemos en favor de Mas Madrid.

Según el documento oficial, Iglesias y Montero tienen ahorros por más de 100.000 euros cada uno, además de otros centenares de miles de euros en bienes inmuebles (que incluyen la hipoteca del chalet de Galapagar) y otros 187.000 euros por fondos de pensión y seguro de vida. Los datos demuestran que la pareja se encuentra entre los miembros más ricos del Consejo de Ministros, aunque su entorno lo niega argumentando que los datos no son reales porque se contabiliza el valor del chalet de Galapagar, cuando todavía deben pagar la hipoteca. Pero el mosqueo en Unidas Podemos es mayúsculo. Y el sector crítico no ha tardado ni un día en decir lo que pensaba. Un miembro del partido alejado durante una de las purgas que azotaron la formación desde 2017 ha sido contundente: “Es cierto que la casa no es suya hasta que paguen la hipoteca, pero está claro que han hecho negocio con la política”. Piensa, y previsiblemente no le falte razón, que sin esa trayectoria política hubiera sido más difícil recibir el préstamo bancario para pagar el chalet.

Y en paralelo hay otro dato que sorprende. Irene Montero declaró en el año 2017 la cantidad de 16.000 euros en varias cuentas bancarias. Y es normal que el aumento de esta cantidad genere dudas, interrogantes y sospechas, a pesar de envolverse con frecuencia en la bandera de la decencia y la dignidad. Y en esta línea, uno de los válidos de Pablo Iglesias en la Comunidad de Madrid da una de cal y otra de arena. No duda de ese de este aumento de patrimonio pero pide que se explique su origen para poder exigir transparencia. Algo no cuadra. Ese sí pero no huele mal.

 Otros dirigentes morados van más allá del exsecretario del partido en Madrid. Se preguntan cómo puede incrementarse tanto el patrimonio de los líderes del partido si los estatutos obligan a cobrar un máximo de tres salarios mínimos mensuales y donar a la formación el excedente. Antes de la reforma del Gobierno la suma de tres salarios mínimos ascendía a poco más de 2.100 euros mensuales. Ahora supera los 2.700 euros, y según los miembros del partido es “imposible” con esas cifras alcanzar hipotecas tan caras y ahorrar más de 100.000 euros. Dicho de otro modo, este incremento de patrimonio huele muy mal. Y pinta peor al publicar estos datos coincidiendo con la salida de Iglesias del Gobierno. En este puzzle faltan piezas por encajar que, posiblemente, la Fiscalía Anticorrupción, las encaje antes o después.

Vuelve así la sospecha sobre la caja b del partido, tal y como han denunciado el ex abogado y otros representantes de Podemos. E incluso que exista otra caja, todavía por descubrir. Hasta ahora todas las sospechas han apuntado a la Caja de Resistencia, una cuenta paralela de Podemos en el banco Caja de Ingenieros (el mismo que otorgó la hipoteca a los líderes morados) en la que se dirigían las donaciones y se financiaban proyectos sociales, que ahora está investigando la Justicia.

Sea como sea, lo cierto es que Iglesias y Montero son los únicos miembros del Consejo de Ministros que han despertado la caja de los truenos de las sospechas dentro y fuera de su partido, dentro y fuera del Gobierno, dentro y fuera de la sociedad. Muchas cosas no encajan, y antes o después tendrán que dar explicaciones y aclarar esta situación. Unidas Podemos está muy herido, y el BOE viene a traer la morfina necesaria para sedar al partido. El paso siguiente será encontrarnos al partido en estado de exitus letalis. Y Echenique en silencio. Sospechoso.  

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