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En la 65ª edición de la Feria de Muestras de Asturias

Fotografía: @GijonImpulsa

El pasado día 6 de agosto abrió el telón la 65ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias en el recinto Luis Adaro de Gijón, una cita ineludible en el maratoniano verano gijonés.

Como dice el bolero, 65 ediciones no son nada… ¿o sí? Sea como fuere, ciertamente, la Feria de Muestras es el mejor aparador económico, industrial, comercial y social de Asturias, que se catapulta al resto de España. Esta vitrina de la mejor Asturias, se le debe, sin duda, a la Cámara de Comercio de Gijón que, año a año, hace que durante veinte días de agosto Gijón sea el epicentro económico, industrial, social y comercial con un más que magnífico reflejo nacional.

El recinto Luis Adaro se transforma durante veinte días en un centro comercial, industrial y económico sin precedentes en Asturias. Acoge a 2.000 empresas regionales, nacionales e internacionales, que acercan a los visitantes sus servicios y productos en los cerca de 700 stands instalados en el recinto. Esta vorágine da lugar a que diariamente sean muchos los actos que se celebren en el recinto ferial, y con él, miles de personas de la vida pública gijonesa, y nacional los que participen en  los mismos.

Fotografía: @lanuevaespana

La ministra de Educación, Pilar Alegría dio el pistoletazo de salida a esta edición el pasado día 5 de agosto, acompañada de las primeras autoridades de la comunidad autónoma y de Gijón, y una más que notable representación de la vida social, económica, comercial, industrial, y política de Asturias. Ellos, únicamente, encabezaban una larguísima lista de nombres que durante estos veinte días pasarán por el recinto ferial para poner en valor sus conocimientos profesionales, participar diferentes eventos, cerrar actividades comerciales, o únicamente recorrer una buena parte de sus 160.000 metros cuadrados en busca de respuestas a su actividad social, económica, comercial, o industrial.

Tras dos eternos años de pandemia, este año la feria de muestras ha vuelto a abrir las puertas con absoluta normalidad. Nada nos congratularía más que las cifras de récord de visitantes del año 2019, que superaban los 700.000 visitantes, éste 2022 se superasen con creces. Ello significaría que, más allá de los expositores, el público sigue fiel a esta cita única del verano gijonés.

Fotografía: @elcomerciodigit

Ese dato simbolizaría la simbiosis de la Feria de Muestras con su público y un impulso, tan necesario como esperado, de la economía.

Al traspasar la puerta del recinto ferial, te transportas a un universo de sensaciones difícil de explicar en pocas palabras, dominada por los diferentes pabellones; pabellones de visita obligada, como los de Hunosa, Banco Sabadell, Total Energíes, Corporación Masaveu, Unicaja, Alimerka, Gobierno de Asturias, Ayuntamiento de Gijón, y este año también el tan esperado, Ayuntamiento de Oviedo, entre otros. Y en cada uno de ellos entras a un universo diferente en el que siempre, Asturias es el epicentro de todo. Pero hay mucho más… que no contaré para no desvelar más de un ‘secretito’ que siempre encuentras.

Y entre pabellón y pabellón, entre stand y stand, hay tiempo y espacio suficiente para perderse en la zona de restauración y degustar una ración de cordero a la estaca, el tradicional bocadillo de calamares, una tapa de pulpo… o simplemente tomar unas olivas y una copa de vino.

Fotografía: @elcomerciodigit

La Feria de Muestras de Asturias es todo esto y mucho más. Es una cita obligatoria del verano gijonés. Nadie que viva el verano de la Villa de Jovellanos debe prescindir de ella. Todos los años te encuentras novedades. Siempre descubres algo diferente, porque todos los años la Feria de Muestras de Asturias es diferente, aunque dé la sensación que sea igual que el anterior.

Gijón es afortunado. Cuenta con el recinto Luis Adaro, el cual rinde homenaje permanente a la figura de Luis Adaro Ruiz-Falcó, reconocido empresario e ingeniero gijonés. Este espacio está vivo a lo largo del año, y acoge no sólo exposiciones y ferias, sino también congresos, simposios, y reuniones de trabajo. Pero la feria de muestras ocupa un lugar de honor por su relevancia, por su trayectoria, por su impulso y, sobre todo, por el escaparate que significa para Gijón y para Asturias. Y siempre, siempre, detrás está la Cámara de Comercio que alimenta, mima, guía a quienes desean utilizar el recinto Luis Adaro como escaparate. Un escaparate inigualable.

 

(**  Fotografía de portada:  Actualidad Social)

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En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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Es el camino

Me duelen las muñecas de tanto escribir en este portal que el político nunca puede ser el principal problema de los ciudadanos. Su función pasa invariablemente por resolver los problemas de sus vecinos, de todos: de quienes le votaron y de quienes depositaron el voto en otros cestos. Debe de trabajar para todos, siempre teniendo en cuenta que su objetivo es ‘morder’ electorado a la oposición mediante gestos y acciones que se guarden bajo un amplio paraguas.

Fotografía: @mil21tuits

Pero es lógico que esa manera de actuar tiene que sustentarse sobre los pilares de la sensatez, la escucha atenta, la moderación, la transversalidad y el respeto.

Ayer, el alcalde de Zaragoza visitó la farmacéutica Teva, una de las mayores empresas farmacéuticas españolas que se encuentra ubicada en la capital aragonesa. Esta multinacional ha anunciado una inversión de cuarenta millones de euros y una ampliación de su plantilla en más de sesenta personas hasta el año 2025.

Durante esa visita, Jorge Azcón hizo un llamamiento al sector empresarial para que sepa que en Zaragoza se quiere crear empleo y crear riqueza; y por esta razón anunció que las próximas ordenanzas serán atractivas para crear empleo, inversiones, y facilitar la creación de empresas, y por consiguiente, de empleo  en la capital del Ebro.

Es obvio que los impuestos y la fiscalidad resultan absolutamente necesarios para el mantenimiento de nuestros servicios públicos: para conservar una sanidad, una educación, una justicia o unos servicios sociales competitivos y de calidad. Pero también es absolutamente cierto que a los emprendedores y a las empresas hay que ayudarles y apoyarles porque son ellos la herramienta social que genera empleo. Por el mero hecho de ser empresario no se debe ‘crujir’ con impuestos y más impuestos. Considero que deben pagar lo que corresponda, pero no más de eso.

Fotografía: @CARTV_

Si machacamos a los emprendedores y a los empresarios con impuestos, lo único que conseguiremos es disminuir la generación de empleo, y éste creo que no es el camino adecuado. Hay que facilitar las cosas, hay que hacer que el empresario y el emprendedor no se eternice en una burocracia perpetua previa al inicio de la actividad. Una herramienta imprescindible, ya implantada en Aragón y en Galicia, es la Ley de Simplificación Administrativa, pero ésta tendría que ir acompañada de ayudas económicas y fiscales. Es el camino. No hay otro.

La pandemia de la Covid19 nos está dejando muchas lecciones sobre la mesa que debemos aplicarnos. A cuál más interesante. Una de ellas, pasa por unirnos en la recuperación de elementos absolutamente esenciales como es la creación de empleo. Si no somos capaces de generar empleo, el destruido y el nuevo, y no somos capaces mirar en la misma dirección en situaciones básicamente imprescindibles… mi madre nos diría: «mala burra hemos comprado». No existe una pócima mágica… o sí, la de ayudar a quien de verdad se arriesga para crear empleo. Si no creamos empleo, si no potenciamos la recuperación de lo que nos arrebató la Covid -al menos de aquello, que podemos recuperar-, ¿Qué nos queda?

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En el Dia Internacional de la Enfermera

En el sector sanitario y médico, una de sus columnas verticales es la enfermería. Es el núcleo central del sistema sanitario –sin despreciar al resto, evidentemente-, que pivota toda la maquinaria del sistema. Aunque en el gran traslatlántico del sector sanitario y médico, todo el mundo es imprescindible para que la nave haga una buena travesía, sin duda el colectivo de enfermería es el eje central de todo el sistema.

Fotografía: @ICNurses

Sobre este colectivo gira una gran parte de todo el trabajo sanitario. Hagamos un ejercicio literario por un instante. Pensemos en un hospital sin enfermeras. ¿Verdad que sería un caos? Imaginemos un centro de salud sin enfermeras. ¿Alguien se imagina una pandemia, como la que estamos viviendo de la Covid19 sin enfermeras? ¿Impensable, verdad?

Este colectivo es absolutamente imprescindible siempre, pero especialmente cuando vienen mal dadas como ahora. Las enfermeras son necesarias para miles de procesos sanitarios, cuya formación, experiencia, metodología, y trato con el paciente son imprescindibles para salvarle la vida. Las enfermeras son esa primera línea de fuego ante las urgencias sanitarias y médicas; son ese cortafuegos que tan maravillosamente tiene articulado el sistema sanitario para llegar al paciente cuanto antes. Con las enfermeras somos todo. Sin ellas, no somos nada.

Fotografía: @ICNurses

Y este colectivo, muchas veces abandonado a su suerte o verdad (como hemos visto en las primeras olas de la pandemia), calla y otorga; y siguen estando en la cabeza del paciente, porque tienen vocación de servicio –público o privado, eso es lo de menos-, de ganar batallas a la enfermedad, de adelantarle sin intermitentes, de procurar el bienestar de los pacientes, de ser esa mano amiga, esa sonrisa eterna, y esas palabras de ánimo cuando la luz se intenta apagar al final del túnel. El colectivo de enfermería es mucho que un conjunto de profesionales que desarrolla su trabajo. Además de vocación y servicio, es alegría, es vida, es esperanza… Sacrificio, ganas de trabajar y profesionalidad y dedicación a partes iguales.

En el Día Internacional de la Enfermera, es el momento de visibilidad es papel primordial que vienen desarrollando desde siempre, pero especialmente desde el inicio de la pandemia. En hospitales, en centros de salud, en residencias, en los servicios médicos de urgencias y emergencias…  Han sido, siguen siendo, serán indispensables para que la sociedad siga rodando.

Fotografía: @ICNurses

Desde que nací estoy vinculado a la enfermería, y es un colectivo al que admiro, respeto, y mucho más que aprecio desde siempre. Más que nunca hay que reconocer su trabajo, su esfuerzo, su dedicación de servicio y su vocación. Sin este magnífico colectivo de profesionales seríamos mucho más débiles como sociedad, y como seres humanos, Gracias a estos profesionales, estamos más y mejor protegidos. Nos sobran los motivos para admirarles y quererles, aunque desde algunos despachos se les menosprecie y se les ningunee. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Hoy mejor que mañana.

#IND2021

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No vale todo

Desde que nació facebook, la actividad de esta red social es estratosférica. Los usuarios se pueden contar con millones y los grupos, innumerables.

No cabe duda que facebook como cualquier red social, requiere de un análisis, un estudio y una metodología concreta, máxime si llevamos detrás las siglas de una marca. Por eso hay que tener mucho cuidado cómo se dicen las cosas, cuándo y por qué. En facebook, como en el resto de la órbita social media, no vale todo. Es necesario una estrategia y unos objetivos claros. No se puede publicar cualquier cosa, de cualquier manera, sin criterio, sin orden, sin respeto a los propios objetivos de tu marca. Eso se volverá en contra de ti antes que tarde.

El personal no termina de diferenciar que en tu perfil personal puedes hacer lo que te venga en gana, pero cuando administras un grupo profesional o de una empresa, tienes que ser respetuoso contigo mismo y con la marca que representas.

Gestionar redes sociales no es un trabajo sencillo. Requiere formación, estrategia, y mil habilidades más que si no se dominan, probablemente el fracaso esté más asegurado que el éxito. Por eso es importante tener muy claro hasta qué punto se puede llegar a controlar y conocer el sector antes de adentrarse en una aventura así. De lo contrario, el fracaso está asegurado. Y fracaso se observan a millones aunque el personal no vea la viga.

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Miguel, Tamara y otros chicos del montón

Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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En el Día Mundial de la Salud

Hoy es el Día Mundial de la Salud, y es un día más que obligado para reflexionar sobre la situación de nuestra pandemia, y de todas las aristas que en la actualidad convergen a nivel nacional e internacional en torno a la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @elEconomistaes

Desde hace muchos meses, prácticamente desde el comienzo de la pandemia, sigo con atención un programa de televisión que semanalmente evalúa de la mano de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías vienen analizando la evolución de la pandemia. El pasado 22 de marzo le dedique mi columna diaria a este equipazo de profesionales que, desde el rigor, la profesionalidad, el sentido común, y los datos, sábado a sábado, se han ganado del primer time de las televisiones. Y entonces ya lo dije, y me reitero. Cualquier equipo de gobierno, municipal o autonómico –ya no digamos nacional-, necesita un equipo de técnicos como éste que le asesore con rigor científico y técnico, completamente alejado de siglas políticas.  Este equipo de profesionales sanitarios viene poniendo blanco sobre negro ante las graves carencias, y ausencias, de la gestión de esta crisis, que se están llevan a cabo por parte del Gobierno, e incluso por parte de los gobiernos autonómicos. Y no les duelen prendas en atizar a quien sea con tal de que prevalezca la verdad científica y sanitaria por encima de cualquier otra condición. Hace varias semanas que vienen reclamando un mando único para la gestión de la pandemia, y no dieciete, aumentar el número de rastreadores, y liberalizar el uso de test de antígenos como primera muestra de detección precoz. Pero está comprobado que algunos están a lo suyo, que nadie sabe lo que es, excepto restringir derechos y libertades. Desde aquí a estos héroes de bata, calzas, mascarilla, fonendoscopio, que son la representación viva de todo un ejército infinito de héroes anónimos, quiero testimoniar mi agradecimiento, reconocimiento y respeto infinitos.

Fotografía: @laSextaTV

La sanidad es uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta cualquier Estado. Sin salud no hay economía decía ayer el Profesor Miguel Sebastián. Y no le falta razón al ex ministro porque la salud es primordial  para que una sociedad avance, se desarrolle, evolucione y progrese. El ejemplo bien claro lo tenemos en España precisamente con esta pandemia. ¿Cuántos autónomos y pymes han ido al traste? ¿Cuántos trabajadores están en un ERTE que irremediablemente acabarán en un ERE? Como diría mi madre, las cifras, «me dan horror y pavor». Una sociedad no puede mantenerse así. Y los cantos de sirena que se escucharon ayer diciendo que el Fondo Monetario Internacional ‘pronostica’… me suena. a papel mojado. Es humo… España no podrá ser una economía fuerte, competitiva, robusta, hasta que nuestra salud no lo sea también. Con una población debilitada a causa de la pandemia no vamos a ningún lado. Sin embargo, un país que apuesta de verdad –y subrayo esto- por la salud de sus habitantes, que escucha a su comunidad científica, que apuesta por la ciencia, que incentiva a su comunidad científica y sanitaria es un país condenado a triunfar. Apostando seriamente por la salud, viendo las carencias sanitarias, observando cómo mejorar la vida de nuestros ciudadanos lograremos una economía, consolidar el crecimiento económico y evitar nuevas recesiones. Lo demás son películas de Walt Disney. Los ciudadanos están hartos de dimes y diretes, de telepredicadores semanales que solo venden humo. En el Día Mundial de Salud urge más que nunca reivindicar el papel de la comunidad sanitaria que, en reiteradas ocasiones, con medios más que precarios, están aportando lo mejor de cada uno individualmente y como colectivo para frenar esta pandemia más pronto que tarde.

Fotografía: @twitter

Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19. Hasta que ellos, de verdad, no den por den por ganada la guerra, el resto de supuestas victorias solo son eso: supuestas.

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La mesa científica

El 14 de marzo del año pasado arrancó en el programa ‘La Sexta Noche” un mesa de debate científico para informar de la nueva situación de emergencia sanitaria a la que nos estábamos enfrentando a nivel mundial: la Covid-19. En principio, asistíamos a algo diferente y novedoso: comunicar e informar sobre salud en tiempo real por profesionales del sector. Pero a la vuelta de un año, las cifras hablan por sí solas y la mesa sanitaria se ha convertido en un elemento imprescindible dentro de este espacio televisivo y del prime time de todas las televisiones españolas. La información de los profesionales sanitarios ha llegado a más de un 65% de la población, con más de un millón de espectadores de media.

Desde ese momento, hay una serie de nombres que personalmente me acompañan cada noche de sábado y a diario en sus perfiles de twitter. Un lujo escucharles y leerles. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero, el urgenciólogo César Carballo, el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell, la neumóloga Olga Mediano, el cirujano Julio Mayol, el también urgenciólogo Juan Armengol, el internista Juan Torres Macho,  el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra, o la periodista sanitaria Graziella Almendral son algunos de los nombres que, sábado a sábado, informan y divulgan, sobre salud desde el rigor científico y la información profesional contrastada y objetiva.

No puedo estar más de acuerdo con JAL (José Antonio López Guerrero) cuando señala que ‘es un plantel completamente técnico, que podría ser un plantel asesor de cualquier gobierno’. Efectivamente, los gobiernos, tanto municipales como autonómicos como a nivel nacional necesitan equipos de profesionales que les asesoren desde la ciencia, totalmente alejados de la influencia de unas siglas políticas que les marca la senda a seguir, tal y como sucede con Fernando Simón. Eso no es decente. Tampoco ético. A pesar de que luego, el propio Simón aparezca en otro programa ejerciendo de “chico bueno”.

Este rigor científico, por ejemplo, se tradujo en el hecho de que ya en mayo del año pasado recomendaron el uso generalizado de mascarillas, aunque aún no fuese muy popular. Con la llegada de la desescalada, advirtieron de las múltiples vías de transmisión del coronavirus, siempre de una manera fácil y divulgativa. Esta labor ha puesto encima de la mesa otro problema no menos importante: lanecesidad de la inversión en ciencia. Y lo expresa muy claramente el doctor Carballo: “Había que huir de la palabra gasto y hablar de inversión en salud”. No puedo estar más de acuerdo con él, porque paradójicamente invertir en ciencia es invertir en salud. Lo dije varias veces, y me reitero, hay que dar respuestas a los pacientes que se encuentran a la deriva porque la industria farmaceútica ya no encuentra soluciones a sus problemas. Eso sólo puede venir desde la inversión en ciencia. El Rey Felipe VI en la entrega de los Premios de Innovación y Diseño fue tajante al respecto: «Necesitamos aumentar los recursos destinados a investigar, que es el paso previo a la innovación basada en conocimiento. De esta manera podremos construir el futuro con bases mucho más sólidas». Dicho de otro modo, sin ciencia no hay futuro. Para nadie.

Este programa de televisión ha sido pionero, porque gracias a él se ha podido conocer la situación de los hospitales desde dentro, combatir el negacionismo con argumentos científicos, y frenar las fake-news. Como también ha señalado JAL, “Se ha prestigiado mucho lo que es el profesionalismo científico”. Por todas estas razones y otras muchas, al programa, y especialmente a este equipazo,  se le ha galardonado con el Premio de Periodismo Científico Concha García Campoy.

Nadie sabe cuándo acabará esto. Pero lo que sí tenemos claro es lo que no queremos que acabe la mesa científica. Aunque llegue el día que la pandemia de la Covid-19 sea historia. Qué sigan divulgando salud y ciencia. Por muchos años.

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50 millones envueltos en la sensatez y en el respeto

Fotografía: @AARPenEspanol

Ayer escuche en un programa de televisión al chef José Andrés en una entrevista cargada de moderación, sensatez, lógica y respeto. En este último año el chef mierense, ya casi norteamericano, ha repartido más de 50 millones de platos de comida en diferentes zonas del mundo; en sitios complicados, en dónde sólo habla el lenguaje de la guerra y de las armas, como Colombia, Guatemala, Indonesia, Líbano, Venezuela… o el mismísimo Estados Unidos.

Decía el chef que el reto de dar tantas comidas en tan poco tiempo en tantos lugares, teniendo que poniendo en marcha miles de restaurante ha sido una tarea más fácil de lo que parece porque ofrecer soluciones adecuadas en cada momento. Y eso sólo se puede lograr desde la sensatez, la moderación, y el respeto.

También afirmaba José Andrés –y lo comparto íntegramente-, que los grandes problemas que padecemos tienen soluciones muy sencillas. Comparto esta teoría porque muchas veces, el bosque no nos deja ver los árboles. Especialmente si la arboleda está rodeada de egoísmos, e intereses creados. Siempre debemos buscar la solución adecuada en cada momento. Los problemas son menos problemas si los analizamos desde la sensatez y el sentido común. Y para eso tiene que existir consenso y unidad entre las personas y entre las instituciones. La famosa frase de “unidos somos más fuertes” se cumple especialmente nos enfrentamos a situaciones de especial virulencia como el caso de la pandemia de la Covid-19.Como él dice “a situaciones de emergencias”, porque nadie se olvide que estamos viviendo una emergencia mundial.

Fotografía: @marca

En este sentido, el chef también reflexionó sobre otra cuestión que se ha desbordado desde que el virus voló desde Wuhan al resto del mundo: las famosas ‘colas del hambre’. Para él son un claro signo de que las políticas de alimentación no se toman en serio.  Y señalaba que si él fue capaz de dar 50 millones de comidas en un año, es muy fácil que un país aborde de verdad el tema del hambre y dé una solución a un tema social, que resulta tan trágico. Pero para ello exige una voluntad social a todos los niveles, un acercamiento y unidad, desde el convencimiento de dos teorías fundamentales: el pensamiento diferente no nos  debe separar, sirve para ver ópticas distintas del problema; y en una emergencia mundial como la actual, lo fundamental es estar al lado de las personas.

Como sociedad, si hemos sido capaces de sacar adelante varias vacunas en un tiempo récord, ¿por qué seguimos dejando en la cuneta a cientos de personas? Ayer José Andrés dio una lección a todos, sin distinciones ni diferencias. Una lección para aprender, porque en la vida se aprende siempre. De un chef o de un economista. Pero siempre. La cuestión es estar receptivos.

Os recomiendo que veáis la entrevista. No deja indiferente a nadie:

https://www.lasexta.com/programas/liarla-pardo/entrevistas/la-critica-del-chef-jose-andres-si-unos-cocineros-repartimos-millones-de-comidas-en-un-ano-que-no-podrian-hacer-los-gobiernos_20210314604e5d7bcc8eb700013bc73c.html

 

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Un año de cambios

Hoy hace un año que se reunía el Consejo de Ministros en sesión extraordinaria para decretar el Estado de Alarma ante el estallido de la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @EconomíaED_

Y aquel día todo cambió en nuestras vidas y en nuestro entorno. Nos dimos cuenta que éramos tremendamente vulnerables, que podíamos fracasar y caer. Incluso entonces dudamos si éramos capaces de levantarnos… Percibimos nuestra fragilidad. Dijimos adiós a los abrazos, a las tardes de cafés en las terrazas, a las escapadas de fines de semana, a las salidas de cena con amigos… a los paseos vespertinos con nuestras parejas. Sin querer, como una caricia helada, nos enfrentamos a un eterno carrusel de despedidas de los nuestros, en donde no podíamos decir adiós. Y otros, de uniforme o con batas y EPIs desde la UCIs,  lo hacían por nosotros. Una tragedia de dimensiones estratosféricas. Desafiábamos al futuro sin hoja de ruta. Tocaba readaptarse a pasos agigantados. Evolucionaba todo vertiginosamente. Nadie sabía qué hacer, ni cómo, ni dónde, ni cuándo, ni por qué. Únicamente salir a las 8 de la tarde a aplaudir a los balcones. Sabíamos quien sí y quién no. Percibíamos quien vestía mono y a diario estaba en el lío y quien seguía con su ropa de lujo sentado en su sofá mirando a las musarañas.

Fotografía: @EconomíaED_

Nuestros seres queridos se seguían yendo en soledad. En silencio. Sin alternativa farmacológica. Nuestro tejido productivo caía estrepitosamente porque estábamos caminando con un solo pie, y los ojos vendados, al borde del precipicio. Cada vez había más señales de alarma. El abismo estaba más cerca. Nunca salía el sol. Las lágrimas, el dolor, la rabia, la impotencia, las preguntas y la incertidumbre lo inundaban todo. No había futuro. El presente no existía.

En ese instante de zozobra, de desesperación y de dolor, una fuerza centrífuga de esperanza y de ánimo nos unió a toda la sociedad española, estrechando los lazos con el resto de sociedades europeas y mundiales. Esa fuerza se llama solidaridad, que vino acompañada de la tecnología y la innovación. De repente, nos conectamos entre nosotros, y la soledad empezó a ser menos soledad. Fruto de esta inflexión llegaron las sinergias a todos los niveles. Nos dijimos a nosotros mismos, como un grito de guerra, que nadie podía devolver la vida a la que se habían marchado y a los que se iban a diario, pero que como sociedad teníamos que parar esta sangría.

Fotografía: @bbcmundo58

Empezamos a dar lo mejor de nosotros mismos, nos reinventamos; floreció la solidaridad, y el apoyo mutuos. Las empresas se reinventaron. La ciencia dio un paso gigantesco hacía adelante. Era la gran esperanza. Hoy, un año más tarde,  tenemos ya aprobadas por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento, tres vacunas que se están poniendo a la población española.

Nadie podrá devolver la vida a los que marcharon. Será difícil revertir el daño económico, social, y político. Pero en este último año, los españoles hemos demostrado que somos un gran país, y que no nos amilana un virus como la Covid-19. Hemos de aprender la lección, especialmente los “tontos de turno” que a diario la lían parda en la calle, en pisos particulares o en bares. Esta pandemia no ha terminado, ni a los que se abrazan a teorías estúpidas y huecas. Tenemos que seguir siendo responsables. Además de las vacunas del coronavirus, es imprescindible que todos, sin excepciones, nos pongamos otra no menos importante: la vacuna de la responsabilidad, la sensatez, la moderación y el compromiso como país. Muchos ya la hemos puesto, y los efectos están ahí. Sin embargo, hay un porcentaje de impresentables que no. Son un tumor para la sociedad. Peor que la Covid-19. Mucho peor.

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Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en los

recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

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¡Felicidades, Graham Bell!

Este último fin de semana se han cumplido 145 años desde que el  científico, inventor y logopeda británico Alexander Graham Bell patentó el teléfono.

Fotografía: @biography

Estoy completamente seguro que entonces el científico inglés reconvertido en norteamericano, no tenía ni la más remota idea de la repercusión que siglo y medio después iba a significar aquella patente. Una revolución tecnológica y digital en toda regla.

Casi dos siglos después de aquella patente, ha quedado más de manifiesto que nunca que el teléfono se ha convertido en un instrumento más que inseparable del individuo y en su mejor canal de comunicación. El teléfono es inseparable con el individuo y, poco a poco, se ha transformado en una herramienta esencial, a través de la cual somos capaces de gestionar nuestro día a día a nivel personal y profesional.

Fotografía: @WikipediaES

Sin el teléfono, hoy día no somos nada; prácticamente lo necesitamos para todo. Curiosamente para lo que menos se usa es para que lo que Graham Bell lo patentó en el año 1876. Hoy lo utilizamos para estar al día de la actualidad, para comunicarnos a través de correo electrónico, o para acceder a nuestros perfiles sociales. También para gestionar nuestra economía y ahora también para comprar. El teléfono se ha transformado en nuestro inseparable compañero, con el cual hacemos una simbiosis en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Sin él nos sentimos desvalidos, huérfanos y más pobres.

Hace años cuando adquirí mi primer iphone, un buen amigo mío que en estas lindes me lleva unos cuántos años de ventaja me comentó que con ese nuevo aparato que acababa de adquirir, si era capaz de aprovechar todas sus posibilidades, no iba a necesitar utilizar ningún ordenador. Después de varios años, el tiempo le ha dado la razón. No cabe ninguna duda que un teléfono de alta generación es una puerta inmensa abierta a un mundo de posibilidades tremendas. ¿Dónde quedaron aquellos teléfonos móviles, por ejemplo, que llevaban incorporada una antena y pesaban hasta un par de kilos?

Fotografía: @WikipediaES

La innovación, la tecnología han llegado a nuestras vidas para quedarse. No podemos ser inconscientes, dándoles la espalda. Hay que subirse a estos trenes, y aprovechar todas las oportunidades que la vida nos plantea, porque nos resultan absolutamente necesarias e imprescindibles. ¿Quién le iba a decir a nuestras generaciones pasadas que a través de un teléfono móvil íbamos a poder hacer la compra del mes, pagar un recibo de nuestra hipoteca, o comprar unas entradas para ir al cine? Dice una prima mía ya entrada en años que eso brujería. Simplemente es tecnología. Es innovación. Es la evolución natural de la vida a la que agarrarse.

Estoy convencido que Graham Bell jamás se imaginaria lo que iba a significar aquella patente muchísimos años después de que él lo patentara. La Humanidad está cincelada por grandes hombres y mujeres que, como él, han sido útiles y han aportado sus conocimientos y su experiencia en favor de la sociedad. No cabe ninguna duda, que patentar el teléfono fue un hito en la historia de la tecnología y del desarrollo e implantación de la innovación. Nadie puede quedarse atrás de esta revolución tecnológica a todos los niveles.

Alguien se imagina que hubiera sido de la sociedad española si durante el confinamiento de la pandemia de la Covid19 no hubiéramos tenido teléfonos con acceso a tecnología que nos posibilitara opciones de comunicación y contacto con los nuestros, aunque estuvieran a miles de kilómetros de distancia. ¿un caos, verdad?

Fotografía: @elmundo

El teléfono es insustituible. Es la puerta a un universo de posibilidades sin final. Un universo al que nuestras generaciones pasadas no han tenido acceso, y las futuras se están subiendo a una velocidad de vértigo. Aunque a nosotros nos maree el hecho de pensar que chavales de 10 ó 12 años hacen uso de los teléfonos con mejor habilidad que nosotros mismos. Es el presente que mira al futuro. Aunque tengamos que vigilarlo de cerca para evitar errores y, sobre todo, fracasos personales. Pero si el presente es prometedor. El futuro más y mejor. Todo gracias a Graham Bell. Quién lo diría, ¿verdad?

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Haciendo el ridículo

Fotografía: @europapress

Parece ser que Sánchez es de memoria frágil. Ayer volvió a demostrar que las victimas del terrorismo y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado le importan un comino. Va de guapo útil. Por no decir que es el tonto útil –y apuesto- de Pablo Iglesias.

Seria importante saber, a cuenta de qué venía la tontería de ayer de que una apisonadora machacara las armas  que nuestras fuerzas de seguridad habían capturado a ETA en medio de una escenografía de los Oscar de Hollywood, máxime cuando no existía unanimidad política ni institucional para celebrar ese acto.

Las victimas de la barbarie terrorista, sus familias, los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la sociedad española merecen un respeto y una consideración que hoy, Pedro Sánchez ha dinamitado y ha volado por las aires. A Sánchez sólo le importa tocar el arpa en Moncloa mientras permite que Pablo Iglesias incendie twitter y la moqueta. Pero da igual. El arpa y la música es lo primero.

Fotografía: Noticias para Municipios

El acto de ayer no tenía ningún sentido, y parafraseando al gran Jiménez Losantos, el doctor Bacterio ha vuelto a fracasar, a meter la pezuña hasta el fondo creyendo que su “amado jefe” iba a salir triunfador. De nuevo, más de cincuenta mil votos que ayer se fueron por las letrinas. Y es que en Moncloa todavía siguen sin enterarse que hay temas con los que no se juega. La sociedad los lleva tan tatuados en su piel y en su alma que el primer tonto que pasa por la esquina y pretende hacer juegos malabares con ellos, se le sacude hasta en el carnet de identidad. ¿Se habrán dado cuenta de la estupidez que hicieron?

Fotografía: @elindepcom

Si te pones a pensar fríamente, cuesta creer esta retahíla de estupideces que está haciendo Sánchez. Da la sensación que ninguna víctima del terrorismo haya sido militante del PSOE, porque el desprecio y la chulería que fluyen desde Moncloa son absolutos. Como bien dijo Pablo Casado en su perfil de twitter, a ETA se le venció con la ley. Y lo hizo la sociedad española con el apoyo inquebrantable de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Las tonterías para otros. Por eso tan significativa ayer fue la ausencia de los partidos de la oposición como de los ex Presidentes, y de algunas asociaciones de víctimas; es decir, un nuevo fracaso del Gobierno de Sánchez. Y aunque siga tocando el arpa, los errores cuentan, y el enemigo sigue en su casa. Un futuro prometedor para fracasar. Que sea hoy mejor que mañana. Aplaudiremos cuando cierren la puerta de Moncloa por fuera. Promete la escena.

 

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El criminal y la novela negra

“Primero era un grito solo en mitad de la noche

y después más gritos y más gritos

y después un silencio…”

Ernesto Cardenal

 

Fotografía: @elEconomistaes

Hace años me decía un prestigioso forense español que en España sólo vende lo rosa y lo negro.  Y no iba desencaminado porque el auge que tiene la novela negra en la actualidad es tremendo.

El cainita que mata a su hermano siempre ha despertado especial atracción y curiosidad del por qué de su comportamiento.  Ello siempre quedó reflejado en la novela negra, escenario perfecto para la representación teatral, pero real a la vez, de las pasiones y sinrazones más oscuras del ser humano.

Al describir un criminal conviene realizar con una extraordinaria precisión todos sus rasgos psico biográficos.  Ello permitirá al lector conocer cómo era y quién era el sujeto en cuestión.

Es importante conocer nuestra historia más reciente y más pretérita, pero resultaría inacabada si desconociéramos la historia del crimen y del criminal, de cómo es nuestra sociedad asesina, de nuestras ofrendas y nuestros demonios tan maravillosamente reflejados en la novela negra.  La irrupción de los psicópatas criminales en este género no deja de resultar soberanamente seductor a la vez que morboso.

Fotografía: @zendalibros

Conviene, pues, utilizar una prosa ágil y fácil, alejada por completo de barroquismos y riquezas que no nos llevarán a ninguna parte.  En la novela negra es de gran interés acercar los criminales al lector, y hacerlo con ternura y facilidad, describiendo sus vidas y sus historias personales.  Sólo así llegaremos a conocer y a valorar psicopatológicamente sus conductas y el por qué de sus actos.

Por ello, en la novela negra es importante que predominen criterios científicos y psiquiátricos.  Dentro y fuera de este género literario, conviene acercarse al crimen de forma científica, cargada de humanismo no para castigar, sino para prevenir.  Ello nos llevará a entender que el crimen, la agresividad y la violencia están en la propia esencia del hombre y de sus demonios.  Luis Rojas Marcos señala que el hombre necesita la agresividad para vivir.  La novela negra no puede ni debe escapar a esta realidad.

Cualquier obra de este género que sea de calidad debe reunir, entre sus ingredientes imprescindibles, la intriga como motor de la historia.  Se va del quién al cómo.  Se debe arrastrar al lector, de la mano, página a página, hasta el desenlace final.  Sin respiro.  La acción es imprescindible.  Según se desmenuza la historia, la acción trepidante debe conducirnos inexorablemente a resolver los enigmas y rompecabezas hasta desentrañar el caso.

Fotografía: @YoutubeEspanol

Como acabamos de ver, el crimen siempre está presente; es decir, en la novela siempre se dibujan las cloacas del planeta con su indigencia, con toda su paupérrima existencia y su atormentada vida.  En este sentido, la psicología de los personajes, especialmente de sus protagonistas, es vital a la hora de contar una buena historia negra.

Dentro y fuera de nuestras fronteras no carecemos de héroes.  Al contrario.  Petra Delicado (Alicia Giménez-Bartlett), Carvalho (Manuel Vázquez Montalbán), Kurt Wallander  (Henning Mankell), Guido Brunetti (Donna Leon), Martina de Santo (Juan Bolea), Kay Scarpetta (Patricia Cornwell), y otros cuya lista seria interminable, son una pequeña representación de los protagonistas esenciales de este género tan apasionante como seductor que es la novela negra.

Fotografía: @voz_populi

Detrás de todos y de cada uno de estos investigadores siempre nos encontraremos con una caterva de psicópatas, sociópatas y criminales que pueblan la sociedad de nuestros días.  Una interesante muestra de limitadores cuyas variantes son interminables.  En cualquier novela negra, el lector puede tropezarse con asesinos apasionados, psicópatas en serie, paranoides en masa, locos homicidas, drogadictos en busca de nuevas dosis y depredadores que incluso ni ellos mismos conocen la razón de su violencia, pero sí sienten una extraña necesidad de matar.  Se trata de seres marginales que llevados al papel se convierten en héroes.

En cualquier obra de este género se debe analizar con meticulosidad extrema todos los aspectos criminales, los métodos de matar y los modus operandi, las coincidencias y las similitudes, las diferencias y las controversias que arrastrarán al lector de forma solapada hasta la atracción total de los personas y, por ende, de la trama.  Para ello utilizaremos unos diálogos precisos y técnicos, sin olvidar que cada personaje tiene su jerga particular.

La novela negra es esencialmente urbana, social y realista por los ambientes en que se mueve  y por la galería de personas ya enunciados que suelen poblarla.  Y este reflejo social es una manifestación viva de lo a diario acontece en nuestras ciudades.  El crimen está ahí, a la vuelta de la esquina.  En nuestros ambientes cotidianos es fácil tropezarnos con sujetos enajenados que han perdido la propiedad de sus actos y, por ende, se convierten en enfermos mentales.  Como tales la sociedad está obligada a tratarlos.  No son seres extraños, marginados, posesos o malditos, aunque sí pueden ser criminales.  La novela negra es el mejor teatro para poner en escena a estos seres que, despojados de todo prejuicio, son capaces de cometer los crímenes más horrendos que jamás pudiéramos imaginar.

El único modo que tiene el ser humano de evitar su degradación y, por consiguiente, su destrucción es recuperar la libertad como valor central de su existencia.  Quizás este planteamiento resulte demasiado utópico, pero considero que ha llegado el momento de liberar al sujeto de ese cúmulo de valores que alimentan la esclavitud.  Ello recuperará al ser humano y le ascenderá a los niveles más altos de desarrollo personal, y lo alejará del crimen.

Fotografía: @elconfidencial

Sin embargo, el criminal, disfrazado de psicópata, de asesino en serie o de violador, es imprescindible para que la novela negra continúe emergiendo con la calidad e impronta que lo hace actualmente.  Caín es imprescindible en nuestras ciudades.  El mal está dentro de nosotros y, sin socializar la agresividad, el hombre nunca podrá ser libre.

La novela negra no existiría.

La novela negra es la verdad.  En sus historias, desgarradas y animadas, lo que se busca a toda costa es sacar a la luz la verdad de sus protagonistas.  La verdad del cainita de turno.

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La investigación, prioridad en las enfermedades raras

Fotografía: Federación Española de Epilepsia

Hoy se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un día especial para visibilizar a colectivos de pacientes que habitualmente son invisibles. Se enfrentan a enfermedades muy complejas, muchas veces incurables, con tratamientos básicos, y sobre todo, en dónde la investigación resulta más que necesaria e imprescindible.

Y es aquí y hoy cuando debemos poner cifras sobre el mantel, especialmente para que el ministro del ramo, entre otros, deje de vender tonterias en los platós de televisión. Tiene que comprometerse de una vez por todas con las asociaciones de pacientes sin diferencias y conceda recursos suficientes para que nuestra magnifica cartera de investigadores sigan trabajando excelentemente, y continúen esa carrera contra reloj, ofreciendo respuestas donde ahora solo hay desesperanza y dolor.

Un paciente con una enfermedad rara espera una media de cuatro años hasta obtener un diagnóstico y en el 20% de los casos transcurren diez o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado.

Mientras se demora este tiempo de diagnóstico, en casi un 30% de los casos, el paciente no recibe ningún apoyo ni tratamiento; un 20% ha recibido algún tratamiento inadecuado; y en más de un 31% de los casos su enfermedad se ha agravado.  Esto como sociedad no nos lo permitir. Es intolerable porque esto sólo tiene un único caldo de cultivo de culpabilidad: la falta de financiación a los equipos de investigación.

Como nación es fundamental que demos un paso firme adelante, y apostemos por la investigación. Lo he dicho ya varias veces, y me reitero. Y me reiteraré hasta que no se consiga. Pero resulta absolutamente necesario una apuesta global por la investigación; una apuesta conjunta desde las diferentes las diferentes administraciones públicas y desde la iniciativa privada. Pero hay que dar ese paso ya, al margen de cualquier otro condicionamiento, dejando al lado las tonterías que los astronautas reconvertidos en ministros van soltando por los platós de televisión.

Los enfermos no pueden esperar. Dependen en muchas ocasiones de la investigación  porque la industria farmacéutica ya no les da alternativas, ya no les ofrece soluciones. Por tanto, la ciencia tiene que ofrecerles una respuesta, y cómo país tenemos que darles esa réplica. No cabe que nos pongamos de lado, ni nos envolvamos en la bandera de las escusas absurdas ni estúpidas. Existen casi un centenar de enfermedades raras con sus peculiaridades y todos condicionantes particulares que, en muchas ocasiones, son menores. Urge por tanto ponernos las pilas hoy, por las enfermedades raras y por cualquier otra enfermedad crónica cuya solución pasa en reiteradas ocasiones por la investigación. Por tanto, dejémonos de sandeces y solucionemos aquello que realmente es urgente. Demos calidad de vida a quienes hoy son invisibles y necesitan más que nunca del Estado. No entienden cómo quiénes tendrían que dar respuestas a sus problemas, se dedican a tirarse migas de pan y a enviarse mensajes tipos de colegiales quinceañeros. Patético.

 

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Violencia institucionalizada con una Policía desbordada y desprotegida

Adelanto unas horas la columna que debería salir mañana por la mañana. Los graves incidentes que sucedieron anoche, especialmente en Madrid y Barcelona así lo exigen.

Fotografía: Facebook

Apenas levantaba yo tres palmos del suelo que ya acompañaba a mi padre al vetusto acuartelamiento de la antigua Policía Armada en la zaragozana calle General Mayandia, hoy sede de Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana.

Desde el principio me acuerdo de aquel patio lleno de los famosos coches zeta, las furgonetas (llamadas en el argot, Avias), y de los coches de los propios agentes arremolinados en los rincones, o aparcados dónde podían, dependiendo de las circunstancias. Lógicamente, la prioridad eran los primeros, y éstos se podían contar por docenas. En otro rincón, los talleres; enfrente, las caballerías, y alrededor de aquel entorno,  balcones de las viviendas de los agentes que vivían en el propio recinto policial. Para ubicarnos, estábamos en la década de los setenta.

También recuerdo más de una vez, de dos y de tres, cómo mi padre me ubicaba en un rincón de ese patio junto a una de las puertas de acceso al edificio. Y con aquella voz que tenía de “mando en plaza” tanto en aquel territorio como de puertas adentro de casa, me conminaba: «¡Ni te muevas de aquí, eh!, pero ni te muevas». Aseguro que el tono de sus palabras y su mirada clavaban en el suelo a cualquiera.

Recuerdo que a los pocos minutos de aquello, aparecía, en perfecta formación, la entonces denominada 4ª CRG (4ª Compañía de Reserva General; conocida en el argot, como los ‘Pegasos’), hoy llamadas UIP (Unidades de Intervención Policial). Y comenzaban los entrenamientos de todo tipo… una preparación muy útil para después, cuando las circunstancias así lo exigieran, que entrenamientos sirviera en sus intervenciones en la calle.

Fotografía: @AragonSup

En más de una ocasión también en mitad de esos ensayos, terminaba la parte representativa, y en menos de 5 minutos se enfundaban la indumentaria correspondiente, cogían el material necesario, y a los coches sirena abierta, con las luces encendidas… En las mayoría de las ocasiones con destino a la ciudad universitaria o alrededores. Los universitarios zaragozanos estaban haciendo de las suyas. En muchas ocasiones, en paralelo a la salida de los Pegaso, salían también unidades de Caballería, y otras dotaciones policiales.

Por aquellos años precisamente vivíamos en las inmediaciones de la ciudad universitaria, muy cerca de la famosísima Plaza de San Francisco. Para ver las carreras entre estudiantes y policías ni teníamos que salir de casa; bastaba salir al balcón a modo de ‘familia Alcántara’ en la serie Cuéntame de Televisión Española, y perfectamente veíamos las algaradas, las carreras, los estudiantes corriendo delante la Policía.

Fotografía: @heraldoes

Y estas situaciones la vi muchísimas veces durante mi infancia y, posteriormente durante, mi juventud. Con los años viví otras situaciones delicadas de orden público por razones profesionales, pero jamás, insisto, jamás,  he vivido situaciones cómo las que han sucedido estos últimos días en distintos puntos de la geografía española, especialmente en Madrid y Barcelona.

Es manifiestamente grave, serio, y delicado los hechos sucedidos ayer. Son hechos sumamente graves porque cuando el resultado de unos incidentes en la calle asciende, a 50 detenidos, 35 policías heridos, y sólo en Barcelona, más de cien contenedores incendiados, la gravedad de los hechos es más que manifiesta.

Fotografía: @LaVanguardia

Espero que a partir de aquí la Justicia haga su trabajo con los detenidos, y rápido, los agentes heridos se recuperen cuánto antes. Confío que  tanto las unidades de UIP de Policía Nacional como los Mossòs se reorganicen bien para que, si se repiten los incidentes, la calle siga siendo de los demócratas, y no de los salvajes. Y con esto no estoy diciendo que ayer ni los días anteriores Policía y Mossòs no estuvieran bien organizados –al contrario-, pero en este tipo de situaciones, y tras el resultado, es normal que el ánimo de nuestra Policía flaquee. Los videos de Youtube hablan por sí solos.

Queda claro que detrás de estas turbas callejeras hay grupos antisistema, anticapistalistas, gente muy joven, muy incultos, muy bravos, extremadamente radicales, muy organizados, con un elevadisimo nivel de impunidad y de jactancia. O sea, grupos que están profesionalizando la violencia, ya desde antes de la mayoría de edad.  No es normal que haya gente que vaya a una manifestación con martillo y con otros instrumentos para picar adoquines y piedra.

Fotografía: @EconoiaED_

Esto nos está diciendo que son grupos organizados y perfectamente adiestrados para la guerra de guerrillas. Y en el fondo les da exactamente igual que sea una manifestación para pedir la libertad de Pablo Hasél, que para pedir que se cultive el arroz… ¡Les da exactamente lo mismo! Su objetivo es el mismo: tomar las calles perfectamente organizados y con una violencia extrema.

Todo esto es extremadamente grave, pero al final va a llevar un camino judicial, tan pronto como la Brigada de Información de la Policía Nacional culmine su trabajo, a pesar de que se haya dejado en libertad sin medidas cautelares a 13 de los detenidos en Madrid. Me parece un gravísimo error por parte de Su Señoría, porque al más puro estilo catalán  “lo volverán a hacer”.

Pero, colateralmente, hay otro problema que ya se vio ayer en el hemiciclo del Congreso, y que es extremadamente grave. Ante los hechos sucedidos, el que uno de los partidos que sustenta el Gobierno no condene los actos violentos y sus miembros salgan en defensa de los manifestantes, a la vez que aprovechándose de su cargo institucional (me da igual que seas vicepresidente del Gobierno que portavoz del grupo parlamentario), lleven de escoltas agentes de policía o guardia civil, me parece de un cinismo y de una hipocresía absolutos.

Igual que me resulta absolutamente impresentable el hecho de que el Presidente del Gobierno no haya condenado los hechos. Hoy tenía que haber aparecido en cualquier acto público –aunque hubiera sido en el Congreso de los Diputados-, y expresar públicamente su condena –que es la del PSOE-, a los actos violento y su apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero esta deriva de ponerse de lado, y dejar que la vicepresidenta Calvo se enfrente a los leones no es nueva. Pone de manifiesta la deriva absolutamente indecente a la que nos ha conducido este Gobierno botarate, incongruente, mediocre, y, sobre, fracturado.

Fotografía: @voz_populi

Y en medio de todo, Pablo Iglesias sigue incendiando las calles desde Galapagar, a través de diversos medios. Sus voceros, haciéndole el eco. Echenique y Mayoral no han podido hacer mejor el ridículo y quedar como lo que son: unos perfectos revolucionarios antidemocratas. Pero esto no es grave porque no han engañado a nadie: ni Iglesias, ni Montero, ni Echenique, ni el resto de la banda.

El problema es el propio Pedro Sánchez y está en Ferraz. ¿Hasta cuándo va a seguir aguantando humillaciones y desprecios? ¿Hasta cuándo Sanchez va a tolerar maltratos de sus socios a las Instituciones del Estado, como son la Casa Real, la Constitución, o nuestras Fuerzas Armadas y nuestros Cuerpos de Seguridad del Estado? ¿Hasta cuándo tolerarán desde Moncloa tropelías, dimes y diretes, a cambio de un titular en la prensa nacional?

Ha quedado claro que los experimentos ni con gaseosa. Y el de PSOE-Podemos ha sido un fracaso garrafal ya antes de su nacimiento. Nunca pueden compartir mesa y mantel un partido constitucionalista con otro revolucionario y anticonstitucionalista. Eso es antinatural. Es una anormalidad democrática. Las consecuencias  las pagamos todos los españoles.

Pedro Sánchez, con el cese de Illá,  perdió una oportunidad de oro para haber hecho una jugada maestra en su tablero de Gobierno. Tenía asegurada la legislatura con unos PGE que, nos gusten más o menos, los tiene aprobados, y tiene otros dos temas aprobados en los que no necesita a Podemos ni para que le encienda la luz en su despacho cada mañana: La ley de la Eutanasia y los 140 mil millones del Fondo de Recuperación de la Unión Europea.

Ante esta situación, ¿por qué Sánchez no rompe su pacto de Gobierno con Iglesias, y compone con un Gobierno mucho más reducido, acorde con las circunstancias sociales y económicas que estamos viviendo los españoles? ¿Acaso piensa que García-Page, Lambán o Fernández Vara y le van a poner problemas? Al contrario. Están lo deseando. Moncloa necesita abrir ventanas, sacudir el polvo y ventilar la casa…

Un Gobierno no se puede sustentar con posiciones totalmente dispares, y está claro que España necesita a un Partido Socialista constitucionalista, totalmente cohesionado, fuerte, con una hoja de ruta en condiciones, y sobre todo, sin que nadie en su propia casa le diga lo qué tiene qué hacer, cuándo tiene que hablar y cuando tiene qué callar.  Y es exactamente lo mismo que necesita España del Partido Popular. Son los dos únicos partidos que pueden dar estabilidad a España.

Fotografía: @LaVanguardia

El Presidente del Gobierno de España no puede ser rehén de sus propios ministros, menos todavía de quienes alientan en la calle, y en twitter, manifestaciones y algaras públicas. Y su silencio, es presa de su propia complicidad. En resumen, una vergüenza absoluta que no corresponde con el Partido Socialista de Felipe González y del malogrado Pérez Rubalcaba.

Veremos cómo acaba, y estamos pendiente de la tensión que a esta horas se estas horas ya se cociendo en Valencia. Las primeras algaradas ya se han producido. Me temo que detrás llegarán otras en Madrid. Barcelona y otros puntos de España.

Espero que nuestra Policía, de la forma tan profesional que siempre hace su trabajo, mantenga el orden en las calles españolas para que esta gentuza no se salgan con la suya.

Qué los agentes heridos se recuperen hoy mejor que mañana porque los demócratas les necesitamos.  La violencia no conduce a nada y cuando el personal rompe los limites de los valores constitucionales a través del terror organizado en nuestras calles, la respuesta debe ser doble y sin tonterías. En una primera instancia, contundente, en el plano policial para restituir el orden en las calles, y a continuación, también categórico en el plano judicial. Quien se pase un pelo en la calle, “al trullo” –utilizando el lenguaje policial- durante una buena temporadita y además que pague los desperfectos de mobiliarios urbano. Al personal hay que espabilarlo y meterlo en cintura con o sin anestesia. A elección cada uno.

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Javier Lambán, un presidente culto en una encrucijada salvable

Un político, sea municipal, autonómico o nacional, debe reunir muchas cualidades para desarrollar su tarea con éxito, considerando que a diario no resulta nada fácil estar expuesto a los golpes de los ciudadanos, de otros políticos, también de tus compañeros de partido, de diferentes capas de la sociedad, y de los medios de comunicación. A esta retahíla de sentencias, ahora hay que añadir también a la jauría tuitera, esa manada de jueces inmisericordes que todo lo saben y cuyo escenario es exclusivamente las redes social, pero cuyo nivel cultural y social deja muchísimo que desear.

Fotografía: @el_pais

Todo esto es el pan nuestro de cada diría, que diría mi madre. Pero lo que no es habitual, es encontrarte con un político, en este caso, con un presidente autonómico, que cuando sus obligaciones institucionales se lo permiten, utiliza su perfil de twitter para exponer pequeñas píldoras literarias de sus últimas lecturas, y nos va descubriendo autores y obras literarias de una calidad notable, o nos comenta cualquier otro detalle que considera de interés para sus ciudadanos y para su comunidad.

Cualquier político debe tener un valor añadido, además de ser un hombre (o mujer) últil, como dice el periodista aragonés Lisardo de Felipe, es el hecho de ser un hombre culto: un amante de la lectura, del arte, de la música, del cine, del teatro… de cualquier manifestación cultural o artística, o de todas. Esta maleta no sólo enriquece la calidad del propio ser humano, sino que otorga un valor intangible al cargo institucional, a la “cara pública”, Como decía el escritor británico W. Somerset Maugham “la lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos”. Qué a nadie le quepa la menor duda, cualquier cargo institucional, desde el concejal del pueblo más pequeño de España a nuestro Rey Felipe VI, todos debe tener conocimientos y formación para ejercer mejor su labor institucional. Y la lectura es una fuente inagotable de conocimientos para descubrir mundos distintos a los que nos transporta cada libro de forma totalmente inconsciente.

En este sentido, el Presidente del Gobierno de Aragón, el ejeano Javier Lambán  es un gran lector, y basta con repasar el timeline de su perfil de twitter para darnos cuenta de la vasta trayectoria lectora que lleva sobre sus espaldas. Y no le duelen prendas en alabar un libro cuando le gusta. Política y lectura no son incompatibles. Al contrario. Se percibe en sus parlamentos este torrente de lecturas que lleva en consonancia con su edad y su bagaje formativo. Me gusta mucho comprobar cuando un político hace gala, sin estridencias ni sudor, de su bagaje cultural públicamente y sin ruido. Javier Lambán es uno de ellos.

Probablemente más de uno que lea estas líneas se sorprenderá ante  estas palabras, pero Lambán es un político de ésos de raza, que conoce la política desde sus entresijos más pequeños, como es ser concejal y, posteriormente alcalde de su pueblo, Ejea de los Caballeros, la capital de la comarca zaragozana de las Cinco Villas hasta llegar a ocupar el despacho de la Presidencia del Gobierno de Aragón en el Edificio Pignatelli, sede del Gobierno. Esta trayectoria, su  Doctorado en Historia, y su carácter, estoy seguro que ha configurado su vida política y le ha hecho tener una visión más global, y más constitucionalista de la política española, y, lógicamente aragonesa. La cultura, la lectura, estoy convencido, que fue uno de los mejores compañeros de viaje para ayudarle a tener una visión más profunda de las situaciones y de las personas en muchos momentos vitales. Decía un escritor norteamericano que “en muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Estoy completamente seguro que es lo que habrá sucedido al Presidente Lamban en reiteradas ocasiones.

Y en medio de todo esto, la semana pasada, en el Hospital Miguel Servet, al que tanto cariño tengo por razones familiares, le detectaron un cáncer de colon. Y ayer, en un ejercicio de responsabilidad institucional, de transparencia, de humanidad, y. sobre todo, de sentido común, convocó una comparecencia de prensa para anunciar la noticia.

La vi en directo, a través de La Sexta. Y, una vez más, vi al Lambán más humano, más sincero, más honesto –consigo mismo, con su Gobierno y con Aragón-, y más honrado también.

Javier Lambán forma parte de esa hornada de políticos que, estés o no de acuerdo con su ideología, pero lo cierto es que cae bien. No en vano, no había acabado la rueda de prensa en el Edificio Pignatelli que twitter, uno de sus medios naturales, ya echaba humo. Y no había siglas políticas: Pablo Casado, Jorge Azcón, Luis M. Beamonte, Inés Arrimadas, Daniel Pérez Calvo, Pedro Sánchez, Isabel Díaz-Ayuso, Emiliano García-Page, Ana Pastor, Edmundo Bal, Concha Andreu, Salvador Illá, Adrián Barbón, María Navarro Viscasillas, Maritxell Batet, Mario Garcés, JuanMa Moreno… la lista es eterna. Pero también personas de la sociedad civil han mostrado su respaldo, su solidaridad y han enviado palabras de ánimo al presidente aragonés.

Fotografía: @heraldoes:

Y es en estos momentos cuando te das cuenta de los políticos que son útiles y los que no lo son. Lambán se encuentra en el primer grupo. Ahora está librando una de las peores batallas de su vida, pero juega con una ventaja importante: tiene el apoyo de los suyos –de su familia-, de su equipo de Gobierno, y de sus más estrechos colaboradores, entre los que siempre se encuentra una persona que brilla con luz propia desde hace… ni se sabe cuántos años (el referente,  el ‘maestro’ de todos),  y, además,  lleva consigo la confianza ciega en la sanidad pública, y una maleta cargada de conocimientos y de cultura. Todos los vientos le soplan a su favor.

Desde aquí le deseo toda la suerte y todo el ánimo del mundo, y estoy convencido que le irá bien. En este tipo de batallas hay algo importante para ganarlas, y Lambán lo tiene: la detección temprana, por un lado. Y a su vez, siempre tendrá a mano un objeto muy preciado  que, aunque ayer no lo tenía, estoy convencido, que si llegan malos momentos, le ayudará a superarlos en paz y con tranquilidad: un libro… o varios.

La vida acaba de atizar un revés a Lambán, a un buen tipo; estés o no de acuerdo ideológicamente con él, lo cierto es que estamos ante un político necesario, e insisto, útil a Aragón y a los aragoneses. Y lógicamente, a España. Podía haberse retirado de escena, a sus cuarteles de inviernos a Ejea de los Caballeros, y dedicarse exclusivamente a cuidarse y a luchar contra el cáncer, entre lecturas varias.  Pero en su ADN está seguir trabajando para vencer a la Covid y sacar a los aragoneses de la crisis más pronto que tarde. Esa es la diferencia de su DAFO personal e institucional. Por eso, en algunos aspectos envidio a los aragoneses. La diferencia entre unos presidentes y otros es notable, y se nota en detalles como éste. Se llama responsabilidad. Y Lambán lo es. Y también es honrado.

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En el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Fotografía: @elCorreoWeb

Un día para reflexionar muy severamente sobre algunas cuestiones. Estoy cansado, fatigado más bien, de ver que estos “días mundiales” se utilicen de forma torticera y malintencionada. Sirven para darnos golpes de pecho, y para que salgamos en estación de penitencia, y hasta nos canten saetas desde los balcones, por aquello de que somos los mejores del mundo, y defendemos lo indefendible. Pero lo somos hoy, y apostamos por la visibilidad de la mujer en la ciencia hoy. Pero, ¿y mañana? ¿y pasado? ¿y dentro de 20 días? Ya nadie se acordará de ellas. En mi tierra y en cualquier hogar decente sólo tiene un nombre; oportunismo. En cierto chalé de Galapagar quizás lo llamen de otra forma. Acostumbrados nos tienen a sus ridiculeces populistas.

El brote de la pandemia por COVID19 ha demostrado claramente el papel crucial de las científicas en los diferentes frentes en la lucha contra la pandemia, desde los avances en el conocimiento del virus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID19 y las vacunas contra el virus. A la vez, la pandemia ha tenido un impacto negativo muy significativo en las mujeres científicas. Ha afectado especialmente a las que se encontraban al comienzo de sus estudios, de sus carreras; lo que ha contribuido a que se ensanche la brecha de género existente en la ciencia.

Esta contextualización me lleva a otro estadio. La importancia de la ciencia en nuestro entorno, en nuestro día a día. El otro día, en este mismo espacio, ponía en valor unas palabras acertadísimas el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid, que en un programa de televisión hacía un  canto a la ciencia, y pedía un pacto por la ciencia y la investigación. Cualquier excusa es buena para dar un paso adelante y apostar por la ciencia y la investigación. Cualquier país tiene que apostar por la ciencia y la investigación como polo de desarrollo y riqueza del país, más allá de otros condicionamientos y circunstancias, pero sobre todo por responsabilidad social. Lo he dicho varias veces, y me reitero: los enfermos crónicos no entienden de cuitas políticas ni económicas. Quieren respuestas, especialmente cuando la industria farmacéutica ya les da la espalda y no les ofrece ninguna respuesta válida.  Como Estado, como país, tenemos que darles una respuesta eficaz, rápida, ágil y contundente. (ahora que algunos manchan tanto esta palabra al pronunciarla en sus bocas mugrientas). Y esto sólo puede venir de la mano de la ciencia.

Fotografía: @LaVanguardia

Ahora nos vienen contando que Pedro Duque, el que colgó el traje de astronauta para ponerse el de ministro sin saber muy bien cómo ponérselo ni a que “luna” viajar con él puesto, parece ser que ha firmado un Pacto por la Ciencia y la Innovación, pero, para no variar, han vuelto a meter la pata. Ante un pacto de estas características al que se han sumado más de sesenta entidades, como Gobierno no puedes soltar perlas cargadas de roña. Un ministro, con la que está cayendo, ante un documento de estas características, no puede decir que este pacto “es un acto de solidaridad con las generaciones venideras”. Estas palabras son indecentes.

No quiero ahondar en chismes absurdos, ni propagandas baratas para satisfacción de cierta ministra, pero voy a insistir más que cualquier día es importante para reivindicar el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Por supuesto, cualquier día es válido para tener presentes a los enfermos crónicos y sus problemas, un colectivo social (en sus mayoría dependientes y grandes dependientes), muy frágiles desde un punto de vista social, económico, cultural, y, a veces, hasta familiar. Vuelvo al principio de la película, como Estado tenemos una responsabilidad contraída con ellos. Responsabilidad que en muchas ocasiones vendrá de la mano de grandes científicas como Margarita del Val, María Blasco, o la ya fallecida, la grandísima bióloga Magarita Salas. Hoy es día. Pero también lo son los restantes 364 días. No perdamos esta perspectiva. Cuidado.

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Hablando de ciencia…

Vi ayer en un programa de televisión a Mariano Barbacid, y escucharle es todo un bálsamo a la esperanza, al optimismo, pero también al realismo más crudo.

Mariano Barbacid ha sido muchas cosas, pero si por algo destaca es por una carrera fulgurante para ganar la carrera al cáncer y para encontrar respuestas a través de la investigación y de la ciencia. Y ayer precisamente fue rotundo y claro y pidió que confiaba que de esta pandemia los políticos sacarán la conclusión que la inversión en ciencia y en investigación hay que aumentarla. Una verdad absoluta y rotunda. Pero lo dijo sin inmutarse y sin levantar la voz. Al contrario, de forma cordial y amable.

Y no le faltaba razón al bioquímico madrileño porque la apuesta global por la ciencia y la investigación es necesaria. Imprescindible más bien. Lo he dicho infinidad de veces, y me reitero. La investigación, la ciencia es la única respuesta que les queda a los enfermos crónicos cuando la industria farmacéutica ya no ofrece respuestas válidas. Por eso como país tenemos que dar un paso contundente hacía adelante en favor de la investigación y de la ciencia. La pandemia de la #Covid19 nos ha dejado al descubierto nuestras carencias, que no podemos permitirnos el lujo de mantener vivas mucho tiempo.

Investigación y ciencia tienen que ir inexorablemente de la mano de la tecnología. Un país que apuesta por la ciencia y la investigación, es un país tecnológicamente robusto y con un túpido manto de profesionales cualificados que trabajan por sus ciudadanos y sus necesidades.

España es un país rico en grupos de investigación que hacen un gran esfuerzo por sacar adelante sus proyectos con unos recursos ridiculizan. Creo que ha llegado el momento de que nos olvidemos de fobias, filias, y siglas y pensemos en global, especialmente cómo podemos lograr un país mejor. Ya lo dijo Fleming: «El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque bien analizados, pueden conducir al éxito. Y para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea».

Por eso es tan imprescindible la investigación, porque aunque sea a pequeños pasos hay que recorrer ei camino cuánto antes. La sociedad no puede esperar. Los enfermos crónicos menos todavía.

 

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En el Día Mundial del Cáncer

Hoy se celebra el Dia Mundial del Cáncer, una fecha que muy pronto nos sensibiliza porque la palabra «cáncer» nos sobrecoge por sí misma, y nos hace más sensibles y más humanos si cabe.

Fotografía: http://www.alibir.org

En esta edición, la apuesta es evidente, y si siempre la palabra es la misma, en este año, la palabra clave vuelve a tener más fuerza que nunca, y vuelve a estallarnos en nuestros oídos y en nuestra cabeza con más rotundidad que nunca: investigación.

Sí, ésa es la clave. La investigación. A lo largo del año del 2020 hemos comprobado hasta qué punto el hombre es vulnerable y sin darse cuenta, pueden sucumbir todas sus estructuras sociales: una ciudad, un país, e incluso un continente… fruto de una pandemia devastadora, cruel, imparable y, sobretodo, totalmente desconocida. Y es en este momento cuando nos hemos dado cuenta de nuestra vulnerabilidad y de nuestra fragilidad, porque todo se nos pone patas arriba y se nos caen todos los argumentos como se escurre el agua entre los dedos.

Habría mucho que decir acerca de la gestión de esta pandemia. Ya he escrito al respecto aquí, y lo volveré a hacer. Pero hoy no toca, que decía alguno. Lo cierto es que todos, en una medida u otra, nos hemos reinventado para adaptarnos a esta nueva realidad, priorizando, por encima de todo, que nuestro entorno más próximo, y también más lejano, se encuentre bien e inmunizado ante el virus, porque todos, en un elevadísimo porcentaje, nos hemos visto sacudidos por esta pandemia.

Y es en este momento, cuando la comunidad científica y sanitaria se están dejando la piel, el alma y hasta la vida por encontrar respuestas válidas y contundentes con más prontitud que el virus pueda hacer de las suyas y mostrar la peor de sus fauces. Es en ese preciso instante, cuando ese colosal ejército de héroes y heroínas anónimos han levantado la voz reclamando más espacio y tiempo, repleto hasta arriba de medios económicos, materiales y humanos, para otro colectivo inmenso: los pacientes crónicos. Los grandes olvidados de la pandemia del Covid.

Entiendo perfectamente que ante una pandemia de estas características, las prioridades son las que son, pero resulta totalmente inaceptable que se deje a este colectivo a la deriva como un cayuco a la merced de las aguas del Mar Mediterráneo.

Un paciente, sea de la patología que sea, siempre demanda una respuesta, especialmente si se ve acechado por una enfermedad a la que, desgraciadamente, la industria farmacéutica ya no tiene réplica para él, y se ve a merced de la investigación. Por esta razón, la apuesta por la investigación es imprescindible, tanto desde el sector público como desde el privado; es más, las alianzas público privadas en la investigación han dado buenos resultados. Cualquier ecuación puede ser válida porque los pacientes crónicos quieren respuestas, y necesitas soluciones eficaces, y quieren alejarse de cualquier batallita estéril con ingredientes de intereses creados.

En el centro de este colectivo de pacientes crónicos, se encuentran los enfermos oncológicos que, como los demás, pelean a diario –desde casa o desde el hospital-, con el apoyo inquebrantable de sus familias y de sus equipos médicos y de enfermería. Todos, en mayor o menor medida, más cerca o más lejano, hemos conocido a alguien que ha recibido el arpón del cáncer, y todos somos conscientes de lo difícil que es ganar esta batalla, pero a la vez, sabemos que la voluntad por ganar “la guerra” es más fuerte que cualquier otra voluntad.

Según Naciones Unidas, «El cáncer de mama se ha convertido en el más común a nivel mundial, sobrepasando al de pulmón, que durante más de 20 años fue el más extendido y mortal.  El año pasado se diagnosticaron en el mundo más de 19 millones de casos de cáncer y diez millones más perecieron. Los datos indican que el 20% de la población padece algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. La enfermedad es la segunda causa de muerte».

Estos datos son suficientes para hacernos parar en seco, detenernos, y pensar qué estamos haciendo bien y en qué estamos fracasando. Es evidente, que depende de la globalización, dado que según la Organización Mundial de la Salud,  «la tardanza y falta de acceso a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, se han agudizado durante la pandemia de COVID-19». Éste es el ejemplo más evidente de lo que vulgarmente llamamos países ricos y países pobres.

Fotografía: @20m

Pero volvamos al tema que nos ocupa. En España, junto a la palabra cáncer, se unen dos nombres que están estrechamente unidos, y que no se sabe muy bien en dónde empieza esa fusión que no tiene final. Me refiero a la bióloga Maria Blasco y el CNIO, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Dos nombres intrínsecamente unidos, porque la bióloga que dirige el mayor, y mejor, centro en investigaciones oncológicas que tenemos en España, son un único ente que, como decía antes, se está dejando la piel y el alma por ganar la batalla al cáncer. Sus equipos multidisciplinares de investigación están trabajando en diferentes campos para dar una respuesta contundente a las enfermedades oncológicas.

El pasado mes de septiembre María Blasco dijo: “No debemos olvidar que la solución a los grandes retos pasa por la investigación”. Una llamada más que evidente a la investigación, porque un país sin una apuesta firme por la investigación, es un país mucho más pobre y con muchos menos recursos.

Fotografía: @CNIOStopCancer

La investigación crea riqueza, más allá de la obligación que tenemos de dar respuesta al colectivo de pacientes crónicos. Urge, por tanto, un gran pacto nacional por la ciencia, en el que no sólo esté la comunidad científica y las diferentes administraciones públicas, sino que debería estar también el sector privado. Apostar por la ciencia es apostar por la vida y por la riqueza, y por una sociedad más justa y más humana. La consejera de Sanidad de Castilla y León ha manifestado que “hay que apostar por la investigación, no solo biomédica, también en lo digital y en organización del sistema”. Es la voz de un médico reconvertido a político que ha visto cómo desde la esfera política el prisma de la esfera sanitaria y científica se ven con otros ojos. Por cierto, comparto íntegramente sus palabras, porque apostar por la investigar, es generar riqueza, crear empleo… Lo que ahora algunos manosean tanto esa expresión de “hacer país”. Pues eso. Pero decentemente, claro. No como ellos.

Hoy es el Día Mundial del Cáncer. Es el momento de reivindicarel papel que juegan las familias en el trámite de la enfermedad, sea leve, crónica, o del tipo que sea. Un papel silencioso, imprescindible, invisible y absolutamente necesario. Pero no sólo en los enfermos oncológicos, que por supuesto, es tan necesario, sino en todo tipo de enfermedades sin distinciones de ninguna clase.  Las familias son un bastión absolutamente indispensable y que requiere todo el cariño, respeto, admiración y comprensión.  Un enfermo sin su familia es un ser desvalido y perdido. La familia es la piedra angular en el proceso de la enfermedad, sea la que sea.

Quiero que mis líneas finales sean para Elsa. Elsa es Elsa. Quiero que sirvan para enviarle mi respeto, comprensión y cariño. De repente su vida se ha puesto patas arriba. Ella, que se comía el mundo a bocados, y que cruzaba a nado el Atlántico para volver a España saltando de nube en nube, de repente, ¡zas!, todo se ha descompuesto. Ella, aún no lo sabe, porque no se ha dado cuenta pero desde hace varias semanas cada día viste una capa, en la que se lee “Superheroína”. Cree que está en medio de una tormenta torrencial, y está perdida en el bosque… pero no se da cuenta de aquello que dijo en su día el malogrado Manolo Preciado: «Mañana saldrá el sol». Y ya lo creo que saldrá el sol… porque ella ya forma parte de esa legión de héroes y heroínas anónimos que, a diario, luchan para ayudar a los suyos para ganar batallas como el cáncer, cualquier enfermedad crónica o, como en el caso de Elsa, un cóctel de la edad y la Covid.  Elsa es valiente y fuerte, aunque ella no lo crea. Y puede con esta situación y con mil más., porque ha peleado en batallas para aburrir, y todas las ha ganado. Sólo necesita, como otras muchas familias, un buena pócima de nuestro cariño, comprensión y apoyo. Ahí te va. Ahí os va. Hoy y siempre. Ella es muy valiente, y el resto de familias también lo son. Sólo necesita abrir el  tesoro que tiene en sus manos , aunque no lo vea: el cariño de todos los que estamos a su alrededor.

 

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Gracias infinitas

La primera entrada del año, como no podía ser de otra manera, es de agradecimiento infinito, a un ejército inmenso de súper héroes y heroínas que han sido los verdaderos protagonistas del 2020 que ya desapareció.

Gracias infinitas a nuestros sanitarios que desde principios de año se han dejado la piel, y en muchos casos su propia vida, por nosotros: por atendernos en los hospitales, en las residencias, en nuestras casas, donde fuese, empalmando el día con la noche, sin aliento, sin fuerzas, sin descanso, sin desfallecer, llegandohasta la extenuación, y haciendo lo que nosotros no podíamos hacer, y ademas haciéndolo con una sonrisa.
Gracias a la comunidad científica, por unir fuerzas, por sumar y mirar en la misma dirección, por dar una lección de coherencia, sensatez y respeto. Por dar respuestas a la sociedad cuando los individuos creíamos que estábamos abocados al abismo más negro y aciago.
Gracias infinitas a los miembros de nuestra Policía Nacional Guardia Civil Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza, resto de Policías Autonómicas y Policías Locales de España. Nos habéis cuidado y habéis vigilado nuestras calles, plazas, carreteras, nuestro cielo, nuestros mares y montañas sin desfallecer, sin descanso, sin parar, y siempre anteponiendo los derechos y las libertades de los españoles a vuestro tiempo y a vuestras familias.
Gracias infinitas a los miembros de las Fuerzas Armadas (de Ejército de Tierra, Ejército del Aire, de la Armada, y de la Unidad Militar de Emergencias) que han estado junto a nosotros siempre y han llegado a donde nosotros no podíamos llegar. Gracias por estar en los momentos más duros por ser nuestra cara, nuestras manos y nuestros ojos en los momentos más duros «del adiós», y hacerlo con respeto, compromiso, solemnidad, silencio, devoción y entrega infinitas.
Gracias a todo el personal de los servicioss de emergencias, que desde el principio de la pandemia habéis estado peleando y dejando lo mejor de vosotros mismos para que los españoles estuviéramos atendidos las 24 horas del día.


Gracias a todo el personal de las residencias que han estado junto a nuestros mayores, los han cuidado y han mimado hasta en el último halo de sus vida.
Gracias a todos los #ñtrabajadores esenciales, sin diferencias. Habéis sido el motor que en la sombra, y sin que se notara, ha hecho que España siguiera funcionando gracias a vuestra generosidad
Y finalmente…
Gracias al tejido empresarial de España. Gracias por reinventarse en uno de los peores momentos que ha vivido España. Gracias por vuestro compromiso y dar lo mejor de vosotros mismos, de vuestra gente y de vuestros proyectos para acabar con la pandemia.

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Prudencia prudencia, prudencia.

(Fotografía: @abc)

Hoy, en toda España nos hemos levantado como si no hubiera un mañana, como si la llegada de la vacuna de Pfizer a España y, con ella, la implementación del plan de vacunación (si es que existe este plan) supusiera el fin de la epidemia del Covid19. Y para colmo de irresponsabilidades, hoy, de nuevo, ha aparecido Salvador Illá haciendo una apología babosa y sin sentido «al principio del fin» de la epidemia. Creo que en los cuarenta y cinco años de democracia nunca tuvimos un ministro de sanidad tan nefasto.

Ayer noche, en un programa de televisión de máxima audiencia varios médicos y otros tantos científicos de reconocido prestigio en el sector a nivel nacional (e incluso internacional) fueron rotundos. Reclamaron un plan de vacunación único, y no diecisiete dependiendo de los gustos de los diferentes presidentes autonómicos como hay actualmente. E hicieron un llamamiento a la responsabilidad y la sensatez, considerando que la llegada de la vacuna, ¡por supuesto que es una buena noticia!, pero para nada estamos ante el final de la pandemia. Es un paso, exclusivamente uno, porque mientras siga habiendo ciudadanos irresponsables, mientras no haya un plan único para combatir al virus, mientras se siga desoyendo a la comunidad científica, y a las sociedades médicas y sanitarias, todo esto se traduce en pasos de tortuga.

(Fotografía:
@infosalus_com)

Es el momento de la responsabilidad por parte de todos, en especial de los ciudadanos. Somos los primeros que estamos obligados en comprometernos dando un paso adelante, a escuchar más a nuestras sociedades médicas, científicas y sanitarias. Olvidarnos de las telepredicaciones “made in Sanchez, Illá y Simón”, y escuchar a los integrantes de nuestro último  Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

Y a esa caterva de covidiotas, como los llamaba el otro día un prestigioso urgenciólogo., que se dedican a negar lo evidente, a achacar la pandemia a no sé qué estrategia internacional, y no sé cuántas estupideces más… pues eso, los covidiotas, pero a la vez que se paseen por alguna UCI y se tomen un café con algún neumológoco y con algún urgenciólogo.

Estamos ante una pandemia global y la llegada de la vacuna de Pfizer es una buena noticia pero, como decía un reconocido cirujano madrileño, director médico de un conocido hospital, hay que llegar a la inmunidad de rebaño a nivel mundial. Y de momento, ningún país del tercer mundo ha comprado vacunas.

Seamos prudentes, y, como diría mi madre, no echemos los perros antes que el ganado.

 

(Fotografía: @20m)

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María Blasco habla del cáncer y el envejecimiento

Revolviendo en YouTube, me tropiezo con una entrevista que la Fundación Juan March le hizo a María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

En medio de tanto lío y de tanta desinfornación , personas de la talla de María Blasco que hablen con la rotundidad que ella lo hace sobre la investigación, el cáncer, o el envejecimiento son un bálsamo de esperanza y de ilusión.

Merece la pena ver esta entrevista a esta gran científica:

 

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Cuidados paliativos

En el año 2004 tuve la oportunidad de publicar en el diario La Tribuna de Albacete un artículo de opinión sobre los cuidados paliativos, que reproduzco íntegramente a continuación.

 

Hace ya casi cinco años que tuve ocasión de tratar a la Unidad de Cuidados Paliativos, adscrita al Servicio de Oncología Médica del Hospital Miguel Servet de Zaragoza.  Pronto me demostraron que su labor, para nada agradable, la realizaban con una profesional y una entrega personal realmente encomiable.

Ayudar a bien morir a enfermos oncológicos terminales no es un trabajo cómodo.  Sus asiduas visitas domiciliarias, sus interminables intercambios de opinión y asesoramiento a los familiares de estos pacientes no se pueden pagar con dinero.

(Fotografia: @La_SER)

Todavía es más meritoria esta labor cuando nos damos cuenta que los éxitos de su trabajo son escasísimos.  A pesar de ello, su constancia, tesón y profesionalidad son ejemplares.

Desde aquí quiero hacer un llamamiento a todo el mundo mundial, que diría Manolito Gafotas, para que no escatimen esfuerzos.  Al contrario, una labor tan abnegada, discreta e ingrata debe alimentarse, potenciar y apoyar de forma incondicional por de todas las Administraciones Públicas y entidades privadas.

¿Qué pasaría si estas Unidades no existieran? Muchos pacientes oncológicos acabarían sus días en una triste cama de cualquier hospital sin poder disfrutar del cariño de los suyos, del calor de su hogar en los últimos momentos.  Y eso ni es justo ni es humano.

El arte de ayudar a bien morir no tiene precio.  Y hoy, que tanto se nos llena la boca de derechos y libertades, y pocas obligaciones, ha llegado el momento de reconocer el trabajo meritorio de un puñado de profesionales que tienen una agria y durísima labor.  Ayudar a morir en paz a aquellas personas que la mal nacida y cruel enfermedad oncológica se ceba en ellos.  Y lo más importante, hacer comprender a los más próximos que ese “tránsito” es algo natural y cotidiano.  Más aún, si se logra que se realice en paz y sin dolor.  Todo un mérito.

La doctora Kübler-Ross, una autoridad mundial en materia de tanatología manifiesta en uno de sus amenos libros que morir es trasladarse a una casa más bella, se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico como la mariposa abandona su capullo de seda…

Eso, que a simple vista nos parece sencillo y lógico, no lo es tanto cuando quien va iniciar ese tránsito es un ser querido, y menos aún si la guadaña del cáncer le domina.  Para eso están estos ángeles de la guarda.  Estas unidades de Cuidados Paliativos diseminadas por todo el territorio nacional, como una tupida y verde pradera que, en esos momentos álgidos y difíciles nos ayudan a entender y a enfrentarnos con el reto de la muerte, con la incomprensible desaparición del ser querido.

(Fotografía: @abc_es)

Dejémonos de estupideces políticas, de dimes y diretes, de enfrentamientos débiles y absurdos por ocupar sillones y comer del pesebre, de estériles y pueriles discusiones de colegio desde variopintos escaños, y pongámonos a trabajar sin descanso.  No escatimemos dinero en estas entidades, apoyémosle firmemente, y no olvidemos que precisan más cantidad de recursos a todos los niveles que otroras instituciones que se cobijan a la sombra de mil y una sigla política.  Mientras éstas últimas juegan con las personas, aquéllas no escatiman tiempo, esfuerzo y generosidad en salvar vidas.  He ahí la gran diferencia.

Arrimemos el hombro, codo con codo, sin fisuras, ni memas distancias… quien sabe si al devenir de los años,  un día podemos necesitar de estas unidades y nos encontramos desvalidos y desprotegidos antes de emprender el último y definitivo trayecto de nuestra vida.  Seamos sensatos, por favor, y los chismorreos de portería barriobajera dejémoslos aparcados para mejores ocasiones.

 

 

 

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Una burla

Partiendo de la base de que el comercio y la industria son pilares esenciales para que la economía de un territorio no quiebre, sí es cierto que la situación económica a la que nos está llevando esta segunda ola en España es realmente muy preocupante.

(Fotografía: @voz_populi)

La cifra de afectados que se publicó ayer fue demoledora, y nuestros servicios sanitarios se encuentran cada vez más colapsados. Por eso, creo que sólo queda un camino a pesar de que el Gobierno chapucero de Sánchez se resiste. Entiendo que volver a confinar a todo un país, y volver a echar el candado a toda la economía no es una decisión sencilla, y arrastra unas repercusiones de diferente índole que hay que analizar muy fríamente. Pero a la vez también muy fríamente debemos analizar qué queremos: seguir eternamente “de ola en ola” porque la pandemia no tendrá fin hasta que no haya una vacuna en condiciones, a pesar de los cantos de sirena de Pfizer, o escuchar a las sociedades médicas que saben mucho de ciencia y de medicina.

No podemos seguir así. El Gobierno tiene que dejar de mirar de perfil a la pandemia, y coger las riendas de la pandemia. Tiene que tomar decisiones, tiene que escuchar que escuchar a la comunidad científica, y olvidarse de comités científicos fake que sólo sirven para alimentar la llama de la propaganda oficial “Redondo & Oliver and cia”.

Hay que ser serios, y pensar en la comunidad científica y sanitaria, y en la sociedad, porque Sánchez y sus ministros ahora sólo piensan en compartir mesa y mantel con independentistas, y blanqueadores de terroristas. Toda una burla para los españoles de bien.

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Amistades peligrosas

Hoy no pensaba escribir, pero ayer leí una noticia en twitter, y creo que por la trascendencia que tiene merece una reflexión.

(Fotografía: (Republica.com)

La Organización Medica Colegial, la entidad nacional que agrupa a los colegios profesionales de médicos de España –más de 52 colegios-, ha aprobado solicitar el cese inmediato de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, por su incapacidad manifiesta y prolongada a lo largo de la evolución de la pandemia por Covid19, a la vez que le piden una rectificación pública de sus últimas declaraciones.

El caso es que la decisión de la Organización Medica Colegial no me extraña porque el carrusel de despropósitos del zaragozano es interminable. El director de máximo organismo de alertas y emergencias sanitarias convertido en todopoderoso portavoz sanitario del Gobierno ha ido de chapuza en chapuza, de desvergüenza en desvergüenza, de desmentido en desmentido, de mentiura en mentira… Pero ya sabemos que está respaldado, y bien, por otro todopoderoso, llamado Iván Redondo. Y, por tanto, haga lo que haga y diga lo que diga, le aplaudirán hasta con las orejas. Todo muy enmugrecido.

Los médicos, nuestros sanitarios, son nuestra primera barrera en esta pandemia, y el Ministerio no puede dejarlos a su suerte bajo el paragüas de “sálvese el que pueda”.  Y no vale eso de que las competencias sanitarias están transferidas a las comunidades autónomas. En una pandemia de estas dimensiones, el mando único, y la coordinación ministerial son imprescindibles. Pero no. Desde febrero, a Simón y a Illá les ha podido las órdenes dadas desde Moncloa y desde Ferraz antes que los consejos y opiniones de las sociedades médicas y de los colegios profesionales.

Resulta vergonzoso que el director de alertas y emergencias sanitarias el pasado jueves se expresara en estos términos: “ahora los profesionales sanitarios tienen un aprendizaje con respecto a la primera ola. Los gestores hacen mejores circuitos de asistencia en los hospitales. Y obviamente, los sanitarios tienen un mejor comportamiento evitando contagiarse fuera de su espacio de trabajo”.  No sólo es una falta de respeto, sino que es una desvergüenza y una deslealtad hacía todo el colectivo médico y sanitario, y ya no digo nada de lo que significan estas palabras hacía las familias de los 72 médicos fallecidos desde el pasado mes de febrero. En resumen, una desvergüenza sin paliativos que algún día este  elemento tendrá que dar ante quien corresponda.

(Fotografia: @libertaddigital)

La profesión médica es imprescindible en este momento, y siempre,  y no puede quedar a merced de un Gobierno ineficaz, torpe, incompetente, y radical.

La calidad humana, profesional, y académica de este colectivo está muy por encima del manoseo absurdo y estúpido que está sufriendo por unos gestores que prefieran acariciar su sillón antes que pensar por el colectivo sanitario y por el bien común de la sociedad.

Fernando Simón se ha granjeado muy pocos amigos en esta pandemia. Con una credibilidad nula entre los profesionales sanitarios, si tuviera un mínimo de dignidad y decencia debería de dimitir, y dar paso a otro profesional acreditado y con credibilidad. Pero me temo que no va a ser así. Claro que, a su vez, tampoco le queda un ápice de dignidad ni de decencia. Como a cualquier mercenario.

 

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Una entrevista interesante…

El 8 de junio del año 2015 en una web que no voy a nombrar publiqué una entrevista al entonces Comisario General de Policía Científica, Miguel Ángel Santano, que el mismo había concedido al blog  “El archivo del crimen” , la cual reproduzco íntegramente a continuación por su interés.

 

Lunes 26 de Abril de 2010.
Miguel Ángel Santano, Comisario General de Policía Científica: El crímen perfecto no existe”. 

miguel angel santano soria comisario general policia cientifica

Miguel Angel Santano,

Sus hombres trabajan en la escena del crimen. Lo observan todo, lo analizan todo. «La inspección ocular es lo más importante para resolver un crimen», afirma Miguel Ángel Santano, comisario general de Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía. Las tecnologías de investigación que emplean los protagonistas de series como CSI son reales y hay agentes que las usan casi a diario. Miguel Ángel Santano, comisario general de la Policía Científica, explica cómo un simple capullo de insecto puede ser la clave para resolver un crimen o las miles de pruebas que es necesario recopilar en la investigación de casos tan importantes como la masacre del 11 de marzo. Estuvo en A Coruña para participar en unas jornadas sobre ciencia e investigación criminal.

-¿Qué hace la Policía Científica?

-Cuando se ha cometido un hecho delictivo, nuestra labor es hacer una inspección ocular del escenario y recoger el mayor número de muestras, vestigios, huellas… Todo se traslada luego al laboratorio para trabajar tranquilamente. A veces, dependiendo de la importancia del delito o de su repercusión en los medios, se pretende que corramos más de lo que se puede, pero la ciencia tiene un tiempo.

-La ciencia permite indagar sobre aspectos que hace décadas sería impensable investigar. ¿Cuáles son los casos más importantes en los que ha trabajado?

-Hay muchos casos que se resuelven gracias a la ciencia. El caso más doloroso desde el punto de vista humano y quizás el que más trabajo nos dio fue la identificación de las víctimas de la masacre del 11 de marzo en Madrid. Recogimos 26.000 evidencias. Fue un trabajo de dos años especialmente intenso. La gran satisfacción fue que, con la aportación de nuestras pruebas, se pudo condenar a los culpables de esos hechos delictivos.  Miguel Angel Santano FOTO Fuco Rei

-Al hablar de policía científica se piensa en grandes medios, pero usted destaca la importancia de la inspección ocular, del primer momento.

-Y tenemos los medios, las instalaciones más avanzadas de Europa, 22.500 metros cuadrados dedicados a laboratorios. Pero de nada sirven si lo inicial no se hace bien.

-¿Qué es lo inicial?

-Un buen investigador tiene que reconocer la escena del delito. Se hacen fotografías y vídeos. Y en los grandes delitos tenemos una cámara que graba los 360 grados de la habitación, y un medidor láser. Después vemos el lugar representado gráficamente en tres dimensiones, pero con medidas reales.

-Es un trabajo delicado.

-Un investigador no puede entrar a lo loco en un sitio. Debe tener un recorrido predeterminado. Primero ve la habitación, refleja gráficamente cómo está todo. En nuestra investigación no cabe la improvisación.

-En países como Reino Unido hubo críticas a series de televisión como CSI por parte de aquellos que afirman que este tipo de programas televisivos enseñan a los criminales a ocultar sus fechorías. ¿Está usted de acuerdo con estas críticas?

-No estoy de acuerdo. Casi todas las técnicas que se ven en series que están bien hechas, como CSI, las utilizamos nosotros también. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los hechos que se relatan están totalmente novelados. Si los criminales vieran CSI, lo que deberían hacer es dejar de delinquir, porque en la serie lo acaban descubriendo todo y en poco tiempo.

-Eso tiene mucho que ver con lo que vemos en la televisión.

-Mucho que ver. Sé que hay detractores de esas series, pero yo las defiendo. Han popularizado lo que es la policía científica, y eso es importante porque las víctimas aprenden a no destruir pruebas. Es verdad que casi todo lo que se ve en CSI lo hacemos, pero naturalmente con la salvedad de que es una película. La diferencia es que lo hacen todo muy rápido y eso sí que induce a error. La gente piensa, cuando decimos que estamos haciendo análisis de ADN, que en una hora los tenemos listos. Las cosas no van tan rápido, pero yo creo que es bueno que se divulgue la ciencia policial.

-¿Cuál es el procedimiento que siguen los agentes para inspeccionar la escena del crimen?

-Todo tiene que tener un protocolo de actuación. Lo principal es que solo entren las personas indispensables para investigar. El investigador tiene que tener un recorrido claro para entrar y salir y tiene que seguir una determinada secuencia de acciones para no olvidar absolutamente nada. Hoy en día, lo primero que se hace es un reportaje con vídeos y fotografías. La infografía forense se desarrolla, básicamente, con una cámara que va tomando imágenes y que es capaz de recorrer toda la escena, a lo ancho y a lo alto. Tiene un medidor láser que permite determinar las distancias de la habitación. Así tenemos reflejado dónde está todo. Se pueden conocer, por ejemplo, las trayectorias de los disparos.

-¿Qué tipo de especialistas trabajan en España para la Policía Científica?

-Hay especialistas en huellas, biólogos y químicos que se encargan del análisis del ADN, físicos especializados en acústica forense, informáticos? Cada especialidad requiere personas con distintas titulaciones.

-También hay personas que se dedican al análisis de las balas y de las armas. -Las balas dejan mucha información porque, una vez disparadas, tienen unas marcas que son distintas para cada arma. -¿Cuál ha sido el caso que más le frustró?

-Una de las frustraciones que tenemos es la de no haber podido encontrar el cadáver de Marta del Castillo, porque los padres nunca van a quedar tranquilos hasta que aparezca el cadáver. La policía ha hecho todo lo que ha podido, pero ha sido imposible.

-¿Evoluciona el comportamiento criminal paralelamente al desarrollo de las tecnologías?

-Evolucionan permanentemente y no solo en la prevención de no dejar huellas ni rastros. También han aprovechado las nuevas tecnologías. Las bandas las usan cada vez más. Recuerdo casos de bandas que se dedican al robo de vehículos de gran cilindrada que han llegado a tener dispositivos que, con un sistema informático, permiten descubrir el código de funcionamiento.

-¿Existe la prueba perfecta?

-Sí, y más con los avances tecnológicos que tenemos.

-¿Y el crimen perfecto?

-No creo que exista. Para empezar, creo que la perfección no existe en nada. Puede coincidir la suerte de que el autor no haya dejado ningún vestigio, o la mala suerte de que el investigador no haya sabido encontrarlo, pero el crimen perfecto no existe.

-Pero hay casos sin resolver.

-Sí, pero siempre parto de la base de que los que hay se deben a una mala inspección ocular. Como no se haga bien puede escaparse algo que más tarde es imposible de descubrir.

-¿Cuál es su espina clavada?

-Hombre, como comisario general de la Policía Científica, el hecho de que no haya aparecido el cadáver de la niña de Sevilla, Marta del Castillo, pese a que se ha visto el importante trabajo de la Policía Científica, con las pruebas de ADN para imputar a los presuntos autores del crimen. Pero es una frustración que no aparezca el cuerpo y que esos padres puedan descansar.

-Usted era jefe de la Brigada Provincial de Madrid el 11-M. ¿Qué significó aquello?

-Fue el reto más importante que se abordó desde el punto de vista de la policía científica. Trabajamos con 26.000 evidencias, que había que analizar una por una. Fue un trabajo de dos años. Y la gran satisfacción, dentro de esa catástrofe, es que se llegan a aportar un gran número de pruebas al tribunal.  Miguel_Angel_Santano_Comisario_general_policia_cientifica

-¿Qué clase de pruebas buscan los agentes en el escenario de un atentado como el de los trenes de Madrid?

-Sirve casi todo. Es muy importante recoger casi todo lo que hay en una escena del crimen. Huellas de pisadas de los autores, huellas dactilares, ADN, restos de fibra de la ropa? Todo es importante.

-La ciencia ha avanzado tanto que cualquier elemento puede suministrar información. ¿Recuerda algún objeto o prueba especialmente llamativo que haya permitido resolver un crimen?

-Hay casos, por ejemplo, que se resuelven gracias a una simple mancha de sangre encontrada en el lugar de los hechos. Yo recuerdo un tiroteo entre bandas de los países del Este que utilizaban fusiles de asalto kalashnikov que ocurrió en Madrid. Fue un tiroteo de película en el que murieron varias personas. Conseguimos saber que habían tenido alquilado un piso tiempo atrás y, cuando el inmueble ya estaba limpio, localizamos sangre gracias al luminol, un reactivo que permite detectar manchas que no son visibles a simple vista. Esto nos permitió saber que una de las víctimas había estado allí. Después descubrimos más gracias a la entomología forense, porque localizamos un capullo de un gusano que nos permitió determinar la quincena en la que la víctima había estado allí. Sabíamos el ciclo de vida del insecto y pudimos conocer, gracias también a datos meteorológicos, la época en la que había aparecido ese capullo. El insecto había estado alimentándose del cadáver.

-¿La policía le está ganando la partida a los malos?

-Sí, porque cada día conseguimos identificar a muchos de los malos. Lo demuestra el hecho de que cada año aumentan los casos esclarecidos. Estamos ganando claramente la batalla a los malos.

(Fuente: https://cutt.ly/3g26brB) Poli

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Margarita Salas

(Fotografía: @rtve)

Hoy hace un año que el mundo de la ciencia en España y en más de medio mundo enmudecía. El corazón de Margarita Salas se paraba para siempre y, con la humildad y discreción que siempre le caracterizó, emprendió su último viaje.

Esta científica de raza, intelectual de denominación de origen y asturiana y española por encima de otros apelativas, dejaba huérfanos a cientos de investigadores que de este a oeste de España y, también, en el resto del mundo, cada mañana al poner los pies en el suelo, tenían en ella, en sus trabajos, en su forma de vida, en su forma de entender la ciencia y las enfermedades, el mejor espejo en el que fijarse.

(Fotografía: @elespanolcom)

Margarita Salas, junto a su maestro Severo Ochoa, junto a Ramón y Cajal o Blas Cabrera, es de esa terna selecta de científicos que han pasado a la historia de la ciencia y, en consecuencia, a la Historia de España por todo lo que hicieron en vida y por las consecuencias que día a día sus trabajos y sus investigaciones repercuten en la medicina y en la ciencia.

¿Alguien se imagina hoy día, en medio de esta segunda ola del Covid19, a Margarita Salas en su laboratorio del CSIC, junto a Severo Ochoa y Ramón y Cajal debatiendo acerca de cómo encontrar respuestas para atajar esta pandemia de forma definitiva?  A más de uno se le acabarían los argumentos de barra de bar que a diario nos escupe, creyéndose en autoridad moral y científica por ser la cara visible de una institución.

La sociedad está hambrienta de ciencia, pero de ciencia de verdad. De esa ciencia que ofrece respuestas sinceras. No podemos perder la perspectiva que los enfermos crónicos necesitan respuestas, pero respuestas auténticas, sinceras. Respuestas basadas en ciencia, no en argumentos para conformar a los propios enfermos, y taparles la boca.

(Fotografía: @lavozdeasturias)

Margarita Salas fue imprescindible en el CSIC, en la Real Academia Española, en the American Society for Microbiology, en The American Academy of Arts & Sciences, y en cientos de instituciones más. Sus trabajos, su docencia, su pensamiento y su forma de entender la ciencia son eternos.

Margarita Salas hace un año que nos dejó, pero su estela perdurará durante años y años. De eso se están encargando sus discípulos. Su manera de vivir la ciencia sigue vive porque sus trabajos y sus investigaciones siguen de candente actualidad. Igual que lo hicieron Severo Ochoa o Ramón y Cajal. En resumen, Margarita Salas sigue viva en la ciencia. Y si hay dudas, pregunten en el CSIC o en Asturias… por ejemplo.

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Saludo de bienvenida

Abro este blog para comentar diversos temas de actualidad. Quien me sigue a través de mi perfil de twitter, sabe que soy muy poliédrico. En un mismo día puedo hablar de ciencia e investigación, de actualidad política, de literatura, del mundo social media, o de emergencias y crisis… Todos estos temas, y otros muchos me preocupan y me interesan. Por eso quiero que este nuevo espacio, sea un espacio abierto de debate y de actualidad.

Cabemos todos, siempre que estemos bajo el paraguas del debate, del respeto, la tolerancia, y la libertad de expresión.

Sed bienvenidos, y poneos cómodos. Estáis en casa.

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