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Etiqueta: lealtad

La Reina ha muerto. Viva el Rey

Fotografía: @diariodeteruel

Dice ‘mi’ Javier Carnicer, actual Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, que «el protocolo sirve para ordenar las personas y las cosas». Desde esta perspectiva que, a simple vista parece una perogrullada, realmente el protocolo es el arma más poderosa en términos de comunicación. Tiene su enjundia si hablamos de casas reales, de monarquías, o de ceremonial.

El pasado jueves falleció la Reina Isabel II. Para muchos ciudadanos, vivan en dónde vivan y simpaticen con el modelo de gobierno que simpaticen, realmente ha muerto ‘la Reina’. No en vano, la Reina del Reino Unido desde que ascendió al tronó en 1952 con 26 años, lo era también de otros catorce Estados independientes constituidos en reino y que forman parte de la Mancomunidad de Naciones: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Bahamas, Belice, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. Casi nada…

Fotografía: @elmundoes

La idiosincrasia del carácter británico ha hecho que mucho antes del fallecimiento de la Reina ya estuviese escrito todo el plan previsto que habría que activar en el instante que se anunciase su fallecimiento.  Todo un protocolo de actuación denominado «Operación London Bridge» para que tanto la Familia Real como el pueblo británico despidieran a quien ha sido la Reina de Inglaterra y la Commonwealth durante siete décadas, así como la proclamación del nuevo monarca y del nuevo Príncipe de Walles. Los actos programados se extenderán durante aproximadamente diez días e incluyen también procedimientos, como la proclamación del nuevo monarca, Carlos III, que hemos visto esta mañana. Todo está escrito y nada, absolutamente nada, se queda sujeto a la improvisación. Es más, toda la denominada «Operación Puente de Londres» había sido minuciosamente supervisada por la propia Isabel II. Esto evidencia hasta qué punto ella quería dejar todo organizado y ‘estabilizado’ una vez que hubiera fallecido.

Fotografía: @el_pais

Isabel II reinó durante un periodo de cambio que amenazaba a la monarquía en muchos frentes. La revolución de los medios de comunicación sometió a una institución que en gran medida evadía la rendición de cuentas a un escrutinio sin precedentes y le quitó parte de la mística que la hacía tan intrigante. Esto vino acompañado de una pérdida de atención por parte de la sociedad en general, lo que hizo que la monarquía pareciera aún más distante y poco afín. Pero la Reina tenía una habilidad única para convertir las amenazas en oportunidades y aceptó tejer ‘puentes’ con los medios de comunicación para conectar con el pueblo británico, sobre todo invitando a las cámaras a grabarla en determinados momentos, como en sus paseos y entre la gente. Televisó el mensaje de Navidad y con ello se introdujo en el momento familiar más íntimo del año británico. Tuvo una cuenta oficial en las redes sociales antes que ninguno de sus nietos. Fue hábil, muy hábil, hasta el punto que, desde esta perspectiva, y ganando esta batalla, nunca concedió ninguna entrevista a ningún medio de comunicación.

Fotografía: @rtve

La muerte de Isabel II deja como uno de sus legados el éxito del Reino Unido como metrópoli postcolonial. Cuando accedió al trono se encontró con un país deprimido por la independencia de la India pero deja otra nación renovada que vuelve a ser el centro de referencia para millones de nietos del Imperio.

Luis Castellvi, doctor en Literatura por Cambridge y profesor en la Universidad de Manchester, afirma que «a la Reina se le supone un papel simbólico pero ha tenido un papel muy importante en una visión postcolonial del Reino Unido. Hay muchos discursos suyos en los que insistía en que no era la reina de Inglaterra sino de la Commonwealth, de una ‘great family of nations’. Viajó muchísimo por los territorios del antiguo Imperio». Esta teoría explica claramente el concepto que tenía la monarca de su sentido de Estado. La Commonwealth… así como el cosmopolitismo del Reino Unido moderno, que  responde a una política de Estado que ha ido desde la corona hasta los planes de estudios universitarios.

Fotografía: @rtve

Pero en medio de este cosmopolitismo, subyace otro interrogante al que no podemos dar la espalda. ¿Tiene algo que ver con este éxito postcolonial británico el hecho de que el British National Party, el partido de ultraderecha del Reino Unido, nunca haya tenido la relevancia del Frente Nacional en Francia? “El BNP tuvo cierto peso en los años 70. Pero el sistema de la circunscripción mayoritaria fue en su contra. Sus votantes, al final, acababan por votar por pragmatismo al Partido Conservador que siempre ha sido muy flexible ideológicamente. El UKIP ocupó su espacio en otro momento con un discurso anti inmigración duro pero más dirigido contra los polacos y los rumanos”. La xenofobia existe en todos los países del mundo; lo que los mide es qué hacen con ella.

Fotografía: @ElPeriodico_Esp

Más allá de estas reflexiones, ciertamente, la Reina Isabel II era la persona más querida de todos los miembros de la Familia Real Británica.  Guillermo Iñiguez, miembro del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, señala que «es una reina que ha sabido caer bien a las feministas laboristas y a los conservadores. Ha sabido ser la reina de los escoceses y de los irlandeses también, y de los galeses. Y ha sabido jugar un papel por encima de la política. Y eso lo ha convertido en un personaje, en una institución central en el país. Es, de hecho, la institución quizás más popular».

Y este éxito, en buena medida, se debe a su habilidad para no involucrarse en la política británica, aunque el propio Iñiguez explica que pocos días antes del referéndum escocés de 2014 manifestó que ‘muy misteriosamente que esperaba que todos votasen conscientes de los riesgos que conllevaba’.

Fotografía: @el_pais

 

Pero es más, cuando se ha manifestado en asuntos políticos, ha sido tan hábil y tan sutil que ha sabido no incomodar a ningún grupo político o a ninguna nación dentro del Reino Unido. Toda una Reina.

Hoy Carlos III ya es el nuevo Rey del Reino Unido y en la cabeza de muchos se agolpan diferentes preguntas: ¿Qué sucederá ahora con todo ese cariño del pueblo británico?¿sabrá Carlos III capitalizar el ‘trabajo’ realizado por Isabel II? El tiempo nos dará las respuestas. Pero, evidentemente, es un nuevo reinado. La Reina ha muerto. Dios salve al Rey.

 

(Fotografía de encabezado: @elindepcom)

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«Lo que bien se hace, bien parece»

Fotografía: Minicar

Desde muy niño siempre recuerdo una frase de mi padre que nos decía a mis hermanos y a mí: «Lo que bien se hace, bien parece».

Cuando yo tenía unos doce años aproximadamente, una tarde de primavera, en un gran pinar de Zaragoza, mi hermano y yo nos brindamos a limpiarle su entonces ‘flamante’ Simca 1200. Pero pronto los dos reparamos que aquella tarea era mucho más ardua de lo que pensábamos. Por eso empezamos a tomar decisiones propias de la edad: no era necesario limpiar los faros –ni delanteros ni traseros porque al dar las luces nadie se daría cuenta si estaban o no sucios-, ni aquellos parachoques tan antiguos que llevaba. Y… por supuesto, también decidimos que el interior del coche tampoco había que limpiarlo… Bastaba con repasar –literalmente- las puertas el capó el portón del motor y un poco el techo del coche. Es decir, la comodidad a nuestro alcance…

Fotografia:@pixabay

Mi padre, al ver aquel cúmulo de decisiones de dos zagales de doce y de nueve años respectivamente, tomadas unilateralmente bajo el lema de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, nos sentó a su lado y nos dio toda una lección de vida. He de reconocer que fue de las pocas veces que ejerció de padre sin inmutarse, sin enfadarse, y, sobre todo, sin levantar la voz y, lo mejor, sin sacar la mano de paseo…

Nos explicó que en la vida las cosas había que hacerlas bien, independientemente del esfuerzo que costara hacerlas así, o de lo que ello conllevara en otros contextos. Para él, una cosa bien hecha, siempre estuvo bien. Y está máxima le acompañó durante 73 años.

Curiosamente, esta frase me viene acompañando en mis ‘taitantos’ años, porque también considero que aquello que se hace bien, bien resulta.

Fotografia:@pixabay

Por eso hay que actuar bien en tu esfera personal y profesional, en tu entorno social… en todos los ámbitos… porque si se actúa bien, el resultado será óptimo y positivo.

Por eso me repatea que, sin ir más lejos, en la esfera profesional existan profesionales (de cualquier ámbito) que siempre vayan con su corona de ‘buenos’ y ‘dignos’, pero, sin embargo, no sean capaces de hacer su trabajo con rigor, profesionalidad y ética. Y no lo hacen, no porque sean malas personas ni perniciosas. Ni mucho menos. Únicamente aplican la “ley del mínimo esfuerzo”.

Cada vez me encuentro más personas en esta situación. Personas que hacen su trabajo para ‘cubrir el expediente’, pero no porque sienten y aman lo que hacen, y, por tanto, hacen bien su trabajo.

Fotografia:@pixabay

En el trabajo, como en la vida, como en cualquier otro ámbito, hay que dar siempre lo mejor de cada uno. Sólo así, desde el rigor, la profesionalidad y la ética, contigo mismo y con los demás, las cosas pueden tener un éxito rotundo. En este mismo espacio, el pasado fin de semana reconocía el trabajo serio, riguroso, concienzudo y eficaz de nuestro voluntariado. Si no hicieran un buen trabajo, no podríamos estar orgullosos de ellos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo cuando a diario te tropiezas con profesionales que hacen su trabajo de forma mediocre, sin interés y sin espíritu. No podremos estar orgullosos de ellos. Ni ayer ni hoy ni mañana.

(Fotografía de encabezado: Pixabay)

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26 años del Camping Las Nieves

Fotografía: @YouTube

Hoy se cumplen veintiséis años de una de las peores tragedias naturales que ha sufrido España, y previsiblemente, la mayor que ha sufrido Aragón.

Ocurrió un 7 de agosto de 1996 cuando Aragón rezumaba turismo por todos los poros de su piel, en especial el Pirineo. Una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Aras arrasó el Camping de Las Nieves, en la localidad de Biescas. En esa tragedia alrededor de noventa personas perdieron la vida, y cerca de otras doscientas resultaron heridas.

Esta fecha me acompaña desgraciadamente año a año por dos motivos importantísimos; uno personal y otro profesional. Ese mismo día, a primera hora a primera hora de la tarde, bajé a Zaragoza desde la localidad oscense de Senegüé (muy próxima a Biescas), tras concluir unos días de descanso vacacional.

Fotografía: @COPE

Esa misma noche, desde primeras horas de la madrugada participé,  directa e indirectamente, en el gabinete de crisis que el Gobierno de Aragón , que presidía el popular Santiago Lanzuela,  activó tras conocer la magnitud de la tragedia.

Esa fatídica tarde, alrededor de las 19:30, la lluvia dejó hasta quinientos litros por metro cuadrado durante cerca de diez minutos. ¿Nos imaginamos por sólo un instante qué significa esto a su paso por un camping?

El agua arrastró piedras, troncos barro… todo lo que cogió a su alcance, desbordando la canalización construida y barriendo por completo el camping, en el que había en ese momento más de seiscientas personas.

Y ante la magnitud de esa catástrofe, evidentemente los primeros en llegar fueron los vecinos de Biescas que dieron lo mejor de ellos mismos no sólo para socorrer a las víctimas, sino para organizarse y para organizar avituallamiento comida, ropa, bebidas, enseres de higiene personal y cualquier otra necesidad que fuese precisa…. E incluso para acoger en sus propias casas a quienes el agua había dejado absolutamente sin nada.

Fotografía: @diariovasco

Una vez más, la sociedad civil, en este caso, la aragonesa, mostró sus mejores ‘caldos’, que diría mi madre, poniéndose a trabajar horas y horas incansablemente junto a los servicios de protección civil y emergencias en un único equipo.

Recuerdo aquella noche cómo los teléfonos no dejaron de sonar en toda la madrugada. Cientos de instituciones públicas y privadas dando lo mejor de sí mismos y poniéndose a disposición del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Biescas. La solidaridad de toda España fue unánime… y también miles de llamadas anónimas preguntando por personas alojadas en el camping.

Una imagen dramática fue el Palacio de Hielo de Jaca,  que se habilitó para albergar los cuerpos fallecidos a la espera de su identificación por parte de las familias.

No voy a entrar en la parte legal ni judicial, porque considero que no me corresponde. Cada 7 de agosto, únicamente toca recordar una de las mayores tragedias naturales que ha sufrido España y la mayor de Aragón. Recordar a las víctimas, aprender correctamente la lección para evitar errores pretéritos y pensar que ya en 1996, la sociedad aragonesa nos dio toda una lección de solidaridad, de unidad, de compromiso…

Fotografía: @periodicoaragon

Durante esos días, y posteriormente, durante los funerales de lasTorrente d víctimas hubo millones de imágenes, pero hay una imagen que guardo en mi retina y que me acompaña siempre. La visita de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía al lugar de la catástrofe, acompañados del Presidente de Aragón Santiago Lanzuela (que los recibió en mangas de camisa) y del resto de autoridades que se encontraban en Biescas y en Jaca. Y todos de barro y lodo «hasta arriba». Un gesto más que evidencia que, en muchas ocasiones, la prioridad son las personas, por delante de las formas.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de una catástrofe, que nos debe llevar a una reflexión: hasta qué punto somos justos con la naturaleza y hasta qué punto hacemos las cosas bien con el medio natural. La ola de incendios que está sacudiendo España este verano es un claro ejemplo de que, en muchas ocasiones, no aprendemos nada. A pesar de que, en momentos como el aniversario del camping Las Nieves, ejerzamos de piadosos y de sensibles.

 

(Fotografía de portada: El Español)

 

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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Asturianos que construyen Asturias

Fotografía: @elconfidencial

Últimamente resulta demasiado frecuente que el Presidente del Gobierno del Principado de Asturias ‘sermonee’ a los asturianos a través de su perfil de twitter. Unas veces para no decir nada y, en consecuencia, para perder miserablemente el tiempo; otras, para rendir pleitesía a su amado líder, secretario general del partido, y actual inquilino del Palacio de la Moncloa; y otras, para decir algo sobre Asturias y los asturianos.

Esta semana que hoy acaba, Asturias pierde a dos asturianos de hecho y de derecho: al mítico José Luis Balbín y al Padre Fernando Fueyo. Dos asturianos de pro, que llevaban esta «Asturias verde de montes» tatuada en su alma, cada uno a su manera, pero Asturias era Asturias…

Y me sorprende que en este alardeo de seudo asturianismo que un día si y otro también nos cuenta el Presidente Barbón, no haya tenido espacio en su perfil de twitter para dedicarle dos líneas a un hombre que, por delante de cualquier otra circunstancia, era un hombre bueno. ¿Por qué Adrián Barbón no ha dado el pésame a la familia, a los amigos de Fernando Fueyo, al barrio de El Coto y al sportinguismo en su conjunto, a través de su perfil de twitter? La respuesta es muy sencilla: Fernando Fueyo era un sacerdote y Adrián Barbón no va a hacer nada que incomode a sus jefes en Madrid. Lamentable. Patético. Vergonzoso.

Fotografía: @elcomerciodigit

Pravia y Gijón han despedido esta semana a dos de sus hijos más ilustres; dos hombres buenos. Una gran periodista, un referente del mejor periodismo y de la televisión de la Transición. José Luis Balbín marcó el camino del mejor debate televisivo, que ahora tanto echamos de menos, con respeto, tolerancia, y empatía. Fernando Fueyo es la mejor imagen de lo que hoy podemos denominar un hombre bueno. Sencillo, afable, cordial, generoso… sportinguista hasta la médula.

El mejor asturianismo, que no necesitaban envolverse en ningún lema sobado y tendencioso ni en ningún perfil de twitter para demostrar qué eran, de dónde procedían y, sobre todo, por lo que luchaban. Esta semana les hemos despedido. A todos nos queda su recuerdo y, sobre todo, su legado. A la mayoría, el recuerdo de Balbín, empuñando la pipa ante las cámaras de televisión viernes a viernes, y los que tenemos un ápice de Gijón en la piel, no podremos olvidar a ese sacerdote socarrón, buena persona, humilde, y siempre con la bandera del Sporting a modo de estola.

Nadie que disfrutamos con La Clave podemos olvidarnos de esto: https://www.youtube.com/watch?v=3l6lFdrnGgQ.

Fotografía: @lanuevaespana

Ellos forman parte de esa lista interminable de asturianos anónimos que con su trabajo, esfuerzo, generosidad, compromiso, y humildad procuran a diario una Asturias mejor. Y no necesitan ni perfil de twitter ni rendir pleitesía a su jefe en Madrid, porque su jefe, sus jefes, son las gentes a las que a diario ayudaronn desde la entrega, el trabajo  y la discreción.

Balbin y Fueyo son sólo dos ejemplos del mejor asturianismo. Hay mucho más. Basta rascar un poco, porque no necesitan redes sociales ni titulares de prensa. Les avalan sus méritos. Tal cómo siempre les avaló a quien dirigiera el mítico programa de «La Clave» y la trayectoria social y humana del capellán del Sporting.

 

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En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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Recordando a Manuel Giménez Abad

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy se cumplen veintiun años de aquella terrorífica tarde primaveral de domingo en Zaragoza, cuando el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón Manuel Giménez Abad caminaba, junto a su hijo Borja, por las calles zaragozanas en dirección al estadio de fútbol de La Romareda. Unos malnacidos terroristas de ETA cambiaron sus planes, los de su familia, y los de la familia del propio Partido Popular de Aragón. Cayó moribundo en plena calle, abatido a tiros por dos etarras malnacidos.

El año pasado, con este mismo motivo, y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado: «En el aniversario de Manuel Giménez Abad». Entonces escribí:

«Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma d

e Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa».

Fotografía: @cinconoticias

A la vuelta de veintiuno años, su familia, sus amigos, sus compañeros de partido y quienes le conocimos hemos asistido al penúltimo insulto del Presidente del Gobierno. Ha traspasado todos los límites de la ética y la responsabilidad como Presidente del Gobierno. En una ocasión, el sociólogo y jurista alemán Max Weber dijo: «El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones».

Cambiar votos en el Hemiciclo del Congreso por un sillón en la Comisión de Secretos Oficiales del propio Congreso de los Diputados es, cuando menos, vergonzoso. Pero aún es mucho más mugroso si el protagonista de esta película es EH Bildu.

¿Qué frágil es nuestra memoria? ¿Qué pronto se nos olvidan aquellos años que, prácticamente a diario, nos desayunábamos con atentados de la banda terrorista ETA? ¿Acaso el Presidente Felipe González o el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba hubieran permitido una desfachatez así?

Fotografía: @eldiarioes

Veintiún años después de su muerte, de su cruel muerte, su trabajo como constitucionalista y sobre todo, como aragonesista ha quedado para siempre intramuros del Palacio de la Aljafería y del Edificio Pignatelli de Zaragoza; un legado que este año, en el 40º aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón se hace más evidente que nunca.

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40 años de Autonomía no son nada… ¿o sí?

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El pasado día 17 de este mismo mes, el periodista zaragozano Conrad Blasquiz publicaba en El Periódico de Aragón un excelente artículo que llevaba por título «La voz de más de un millón de aragoneses». Estábamos ante una magnífica disección de estas cuatro décadas de autonomía plena que hoy festejamos los aragoneses, desde que Antonio Embid presidió las primeras Cortes de Aragón en 1983.

Hoy, en Aragón estamos de enhorabuena. No sólo conmemoramos el Día de Aragón, sino, como dice habitualmente Pablo González, que también, conmemoramos cuatro décadas haciendo camino. Hombres y mujeres de diferentes ideologías y formas de pensar que han construido con su trabajo, generosidad, compromiso, esfuerzo, y tesón el Aragón actual: moderno y vanguardista, integrador y tecnológico, desarrollado y ecológico.

Sería materialmente imposible redactar un listado de todos estos hombres y mujeres que entonces empezaron a caminar. Como ya he dicho en alguna ocasión en este mismo espacio, cuando en el año 1982 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Aragón, como decía Machado, no había camino, sólo estelas en la mar. Hoy, gracias a todos ellos, los aragoneses tenemos el compromiso de hacer camino al andar. Quizás si tuviéramos que citar a algunos que iniciaron ese camino tendríamos que citar a quienes hoy recogerán la Medalla Aragón, los fundadores del conocidísimo ‘Andalán’, pero también al Presidente Juan Antonio Bolea Foradada, a los cantautores José Antonio Labordeta, Joaquin Carbonell, y el grupo La Bullonera, o el profesor Guillermo Fatas, entre una lista que no tiene fin y que también contiene nombres como los Presidentes Santiago Marraco, Santiago Lanzuela o Hipólito Gómez de las Roces, o quien fuera alcalde de Zaragoza, José Atarés.

Como bien señala en su artículo Conrad Blasquiz, el salón San Jorge de las Cortes de Aragón ha sido, es testigo mudo, de infinidad de pactos. Aragón es tierra de pactos. El Palacio de la Aljaferia, sede del mejor parlamentarismo aragonés,  está siendo el escenario perfecto para escenificar el mejor compromiso entre diferentes en busca de un Aragón mejor.

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Una demostración de esta idiosincrasia se ve en una imagen que ya he analizado en este mismo espacio. Ésta. La sintonía que existe, desde la diferencia ideológica, entre el Presidente del Gobierno de Aragón y el Presidente del Partido Popular de Aragón y actual alcalde de Zaragoza demuestra son capaces de aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón. Si en los feudos de Ramón y Cajal o Ramón de Pignatelli, cabe esta imagen, ¿por qué no cabe en otras comunidades? En muchos territorios falta voluntad política, compromiso, y, sobre todo, ganas de hacer política con mayúsculas.

En estos cuarenta años de autonomía, los aragoneses han vivido una decena de legislaturas y otros tantos presidentes: desde el citado Antonio Embid al actual Presidente Javier Sada. Y siempre, siempre, el eje central de todo han sido los aragoneses y su futuro.

Fotografía: @eldiarioes

Pero siguiendo el hilo argumental de Conrad Blasquiz, en este salón parlamentario no todo han sido días de rosas y risas. También hubo días de lágrimas. El salón San Jorge acogió las capillas ardientes de José Antonio Labordeta, Chesús Bernal y Manuel Giménez Abad. Todas ellas, muy dolorosas, pero especialmente la del Presidente del Partido Popular de Aragón muerto vilmente a manos de la banda terrorista ETA.

Las actuales Cortes de Aragón no sólo son las más plurales de estas cuatro décadas con ocho grupos parlamentarios representados, sino que son un foco de atracción turística. El edificio es el único testimonio conservado de un gran edificio del arte hispanomusulmán de la época de las taifas. Sus muros atesoran siglos y siglos de historia y de parlamentarismo que los aragoneses sabemos y conservamos con devoción.

Si algo hay que destacar de estas cuatro décadas de autonomía en Aragón es su vertiginosa modernización y su vertiginoso despegue en todos los campos. A modo de anécdota, recuerdo hace muchos años, una vieja anquilosa red de tranvías en Zaragoza que apenas podían circular. Hoy, la ciudad de Zaragoza, cuenta con una excelente red de tranvías: modernos, cómodos, tecnológicamente avanzados, rápidos, propios de una ciudad del siglo XXI.

Fotografía: @expansioncom

Esta evolución, fruto de una ‘madurez democrática’, como bien dijo recientemente la Consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, se refleja en todos los ámbitos de la sociedad aragonesa, desde el turismo, la vivienda, la protección ambiental o el desarrollo económico e industrial. Por eso es importante el desarrollo autonómico y el mejor parlamentarismo para lograr el mejor acuerdo en favor de los aragoneses.

Estos cuarenta años también han servido para otro objetivo fundamental para cualquier territorio: el afianzamiento de sus instituciones. No tiene nada que ver el Gobierno de Aragón de hoy con la Diputación General de Aragón que en 1978 se constituyó en la Iglesia de San Pedro de los Francos en Calatayud. Pero tampoco son las mismas Cortes de Aragón las actuales a las que se reunieron por primera vez en el Palacio de La Lonja de Zaragoza en 1983. La sociedad aragonesa ha madurado y, con ella, sus instituciones. Mucho se ‘han chipiado’ los aragoneses desde entonces. Y afortunadamente, hoy disfrutan de un Aragón mejor, aunque lógicamente, siempre queda camino por andar.

Fotografía: @elmundoes

El año pasado, en esta misma fecha y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado «Aragón es tierra de Reyes». En este artículo escribí:

Es tierra de Francisco de Goya, Fernando el Católico, de Joaquín Costa, de Ramón de Pignatelli, de Miguel Fleta, de Baltasar Gracián, de Juan de Lanuza, de Luis Buñuel, de María Moliner, de Ramón J. Sender, de José Antonio Labordeta, de Joaquín Carbonell… de miles de aragoneses. Desde la época de Ramiro I ellos y muchos más hacen (hacemos) camino al andar.

Un Aragón hospitalario que promete. El mejor Aragón está todavía por escribir. Sin duda no faltan voluntarios desde todas las capas sociales. De forma anónima, silenciosa y discreta.  Y hoy es el mejor momento para empezar a redactar el primer capítulo de ese libro. Un libro sin final. Un libro del que muchos estaremos orgullosos en aportar siquiera una línea.

Hoy, en esta fiesta tan singular de nuestro cuarenta cumpleaños, muchos estamos seguros que desde lo alto José Antonio Labordeta estará feliz. Se están haciendo realidad las primeras estrofas de su querido «Canto a la libertad». Hoy, los aragoneses hemos levantado la vista, y hemos visto un Aragón viviendo en libertad.

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En el Dia del Libro

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Hoy celebramos el Día del Libro, una fecha que trasciende mucho más allá que un simple recordatorio para poner en valor a un sector económico tan pujante y decisivo en nuestra economía como es el sector del libro.

Es la gran oportunidad para dar visibilidad y poner en valor a todo un tejido productivo que en España que en el año 2020 tuvo unas pérdidas de 840 millones de euros, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España. Pero en este sentido, también cabe pararse a reflexionar acerca de otro dato de la FGEE. El libro mueve 3.000 millones de euros, lo que supone el 0,8 por ciento del PIB, a lo que se suma el empleo directo e indirecto, o la presencia en el mercado exterior y una “balanza comercial importante”. Por ello, las organizaciones integradas en la Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI) hacen un “llamamiento público” a los “gobernantes y al conjunto de los partidos políticos del arco parlamentario” para que establezcan entre sus objetivos prioritarios “una estrategia a largo plazo en favor del libro y la lectura” que permita convertir a España en un “país de lectores”.

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Sin dejar la perspectiva de todo lo expuesto desde un punto de vista económico, el Día del Libro también es el momento para reflexionar sobre la situación que atraviesan todos los agentes implicados en el sector, desde autores a editores; desde bibliotecarios a libreros, diseñadores, o correctores.

Tal día como hoy, el año pasado, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «Autores, libreros y editores en el Día del Libro», en el que desmenuzaba todos los pormenores de un sector que ha logrado sobrevivir a la crisis derivadas de la pandemia de la Covid-19 gracias a la transformación digital, gracias a su irrupción en el mundo digital.

Entonces escribí:

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Grandes grupos editoriales con sus líneas de distribución y librerías propias siguen marcando el territorio. Y esto perjudica gravemente a las pequeñas librerías. A esas librerías, abrazadas al comercio de proximidad. Estas librerías no pueden competir en igual de condiciones con estas grandes marcas que acaparan un importante porcentaje de ventas por capacidad, distribución, medios y, sobre todo, poder.

(…) Hay que partir de la base de que la inmensa mayoría de las librerías son librerías pequeñas, con una facturación inferior a los 90.000 euros al año. Son comercio de proximidad. Comercios que se concentran en las comunidades más pobladas. Existe una mayor densidad de librerías en el norte de España. Esto unido al crecimiento de las librerías independientes nos sitúa ante un nuevo modelo de negocio. Con menos peso del libro escolar y universitario y más visibilidad en el mundo digital. Otro dato significativo es que el 45% de los libreros señalan que su problema principal estriba en la concentración de las ventas online por parte de grandes plataformas de venta en internet como Amazon, y en el cambio de hábitos en la población en relación con la lectura y la compra de libros en librerías.

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Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato Amazon. Dicho de otra forma: el monopolio de ventas de este gigante online debe ser controlado porque ejerce una fuerte discriminación sobre el comercio de proximidad, sobre esas pequeñas librerías de barrio que se las ven y se las desean cada mes para que les cuadren los números.

Otra pata importante del sector del libro es el sector editorial. Sobre ellos, escribí lo siguiente:

“En el día que la UNESCO decidió crear el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, es importante poner el foco también sobre el sector editorial cuya problemática se asemeja en buena parte a la de los libreros. Muchos son autónomos o pymes. En otras palabras, carecen de la capacidad empresarial que tienen los grandes grupos editoriales con sellos de todos conocidos. Hay que poner en valor a esas editoriales independientes, pequeñas, no exentas de riesgos y de dificultades. Pero que, a pesar de eso, siguen apostando por nuevas voces narrativas. Como los agricultores que, a pesar del pedrisco, siguen mimando sus tierras y las trabajan día a día, en busca de un mañana mejor.

Fotografía: @pixabay

Los editores independientes son esos pequeños héroes de la cadena del libro, muchas veces invisibles, sin cuya apuesta personal y económica (no nos olvidemos),  muchos manuscritos seguirían durmiendo para siempre en un cajón o en el disco duro de cualquier ordenador. Su trabajo es notable, porque en el mejor de los casos, detrás de ellos, hay una suerte de profesionales ‘invisibles’ que logran que el libro se convierta en objeto de codiciado deseo. Me refiero a correctores, ilustradores, maquetadores… cuyo trabajo es imprescindible en la cadena de edición. En la mayoría de los casos su trabajo queda entre bambalinas cuando no debería ser así. De sus procesos, de su esmero y cuidado, depende una buena parte del resultado final del libro. Por eso, el sector de las editoriales independientes es tan importante. Genera muchos puestos de trabajo y mucha riqueza. Y, sobre todo, crea cultura. Algo imprescindible”.

Las editoriales independientes son imprescindibles son el canal de luz necesario e ideal para dar visibilidad a nuevas voces narrativas que, en caso contrario, a pesar de su calidad literaria (manifiestamente contrastada), quedarían injustamente arrinconadas y sepultadas en el cajón del olvido- Por eso hacen un trabajo tan importante, y tan necesario.

Fotografía: @pixabay

La tercera ‘pata’ del banco del Día del Libro son los autores, que merecen capítulo aparte por su ego desmedido, muchas veces acompañado de un egoísmo exacerbado, que no les deja ver más allá de su propio horizonte.

Sobre este colectivo escribí:

“En esta conmemoración tampoco podía olvidarme de analizar otro sector: el de los autores. Un sector en plena efervescencia continúa. Vivimos un momento de eclosión editorial, en el que todo el mundo quiere editar su obra al precio que sea, y cómo sea. En muchos casos, primando las ventas por encima de la calidad. Craso error. Hoy todo el mundo se auto denomina ‘escritor’. Eso es una falacia, un argumento casposo, una forma ignorante de insultarse a uno mismo. También de insultar a quienes llevan ya un dilatado recorrido a sus espaldas como autores, con contratos editoriales, con varios títulos editados, con visibilidad por parte de la crítica y del público. El mero hecho de publicar un libro (en el mejor de los casos, bajo una auto edición poco ética y menos legal), no te convierte en escritor.

¿Dónde está el contrato el contrato editorial? ¿Y las pruebas del ‘editing’? ¿Y el cruce de correos electrónicos con el corrector y maquetador de la editorial? Si no hay nada de eso, y encima no has puesto dinero, agradece al santo del día que no te hayan estafado. Pon una vela porque la editorial, o supuesta editorial, siga existiendo. En muchas ocasiones detrás de una supuesta ‘marca’ editorial hay empresas de servicios editoriales que en reiteradas ocasiones juegan con las ilusiones, el esfuerzo, y el dinero de los autores. Y una vez cubiertas sus expectativas económicas, sin ningún tipo de pudor ni respeto, se volatilizan sin dejar rastro. Eso sólo tiene un nombre, y no es el de editorial, precisamente.

No digas lo que no es. No presumas de lo que no eres. Se prudente, o la vida te obligará a serlo.   

Fotografía: @elcomerciodigit

Al igual que el médico, cuando acaba sus estudios, hace el MIR para poder ejercer la Medicina y la Cirugía legalmente, la persona que quiera dedicarse formalmente al viejo oficio de escritor debe formarse y conocer a fondo el mundo del libro. Debe aprender a escribir, conocer técnicas y trucos, saber documentarse, leer muchísimo, advertir cuando un texto ‘está rematado’ y cuando precisa una corrección, conocer la legislación en materia de derechos de autor y propiedad intelectual…  Esto es imprescindible en el proceso creativo.

Y luego están las segundas partes. Lo lógico es que la calificación como ‘escritor’ te la pongan. Nunca te la auto pongas. Lo sensato y prudente es que te la pusieran desde el sector editorial, desde la crítica, desde los medios de comunicación. Pero que una persona se auto denomine escritor por el mero hecho de auto publicarse –en el mejor de los casos en Amazon- es un insulto y una falta de respeto.

No se puede publicar cualquier texto por el mero hecho de alimentar el ego personal. Para eso, el personal tiene otras herramientas como Tinder. Para que un texto llegue a las manos de un lector existen dos premisas imprescindibles: la calidad literaria de la obra y la perfecta edición de la propia obra. Sin estas condiciones estamos construyendo demasiados castillos de arena. Y últimamente percibo excesivos egos superlativos en redes sociales y en los escaparates que acabarán estrellándose más pronto que tarde.

Fotografía: @covisn

“Para ser un buen escritor, hay que escribir por el mero hecho de escribir sin ansias de publicar”, decía un conocido poeta aragonés. Pero parece ser que esta teoría no va con  los que a diario te inundan tus perfiles sociales y tus buzones de correo, anunciándote que compres la mejor obra literaria jamás publicada. O sea su libro. No se dan cuenta que cada vez que pulsan el botón de ‘enviar’, con este tipo de hazañas están un paso más cerca del ostracismo más absoluto. Ya lo decía Agatha Christie: «Cuando no hay humildad las personas se degradan». Es la radiografía más evidente de muchos que se autodenominan escritores”.

Pero en el Día del Libro, dejando a un lado los egos personales,  es el momento de reivindicar de forma definitiva el hábito de lectura como terapia ante los problemas de nuestro día a día, pero también como costumbre de vida. Como dijo Ana María Matute, «la lectura es una fábrica de sueños». Seguro que compartiréis conmigo la teoría que el ser humano necesita soñar a diario para evadirse de su entorno, más próximo y más lejano. Pero sobre todo, como dice Covi Sánchez, Presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, y miembro del Comité de Honor del V Congreso de Escritores porque «un libro es la puerta de acceso a la imaginación, dónde realidad y ficción se funden, y todo es posible…».

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La «Sevilla del norte»

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy culmina la Semana Santa. Este año, después de dos años de silencio obligado a causa de la pandemia de la Covid19, las calles de las ciudades y pueblos españoles se han vuelto a inundar de olor a incienso, de tambores y capirotes, de peanas y saetas, de pasos penitentes, de velas, y de sentimiento procesional. Había ganas. Muchas ganas. En ocasiones, ni la lluvia pudo amedrentar a los cofrades para salir a la calle. He seguido atentamente la Semana Santa de la «Sevilla del norte», gracias a las magníficas retransmisiones televisivas que ha realizado Aragón Televisión.

Ciertamente me ha alegrado muchísimo al saber que a Zaragoza ya se la conoce como la «Sevilla del norte»: casi 30 cofradías y hermandades de penitencia, más de 16.000 cofrades, más de 4.000 bombos y tambores, más de 700 años de Historia, 53 procesiones, y declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional son ingredientes imprescindibles para que Zaragoza sea denominada así.

Fotografía: @heraldoes

Es un orgullo no sólo para todo aquel que cada Semana Santa tambor o bombo en mano se lanza a procesionar por las calles , sino también para todo aquel zaragozano –de dentro o de fuera-, que vive intensamente estos días de penitencia.

El año pasado, coincidiendo con la Semana Santa, publique un artículo en este mismo espacio titulado «Semana Santa es tradición e innovación». Me reitero en muchas reflexiones que hice entonces, y en otras nuevas. Empezando por la importancia del respeto a las tradiciones. La Semana Santa es tradición pura. Entonces escribí:

«Una tradición que no podemos perder, que más allá de ideologías y doctrinas, no podemos fumigar al amparo escusas huecas. La transmisión de estas tradiciones, y otras, es uno de los mejores legados que podemos dejar a las generaciones venideras. Es nuestra obligación. También nuestro compromiso como sociedad. Es nuestro valor más intangible que dejaremos a los nuestros».

Fotografía: @aragondigital

En este sentido,  la Semana Santa de Zaragoza no sólo es religiosidad, es tradición y plasticidad, es también arte y religión a partes iguales. Y ello lo atestiguan los 700 años de su historia.

He vivido estos días durante muchos años en directo sobre el terreno, y, ahora, siempre que puedo, regreso a Zaragoza para volver a revivirlos en directo. Son días mágicos porque la Semana Santa zaragozana es la unión del pasado con el futuro, y es vivir unos días mágicos desde el corazón con fuerza, ilusión y entusiasmo, más allá de las creencias religiosas. Por eso es tan importante el respeto, se crea o no. Situaciones como las vividas hace pocos días en El Vendrell son inaceptables e intolerables.

La Semana Santa zaragozana se ha adaptado a los nuevos tiempos. Ahora es fácil seguirla minuto a minuto a través de redes sociales prácticamente en tiempo real, eso acompañado de una excelente retransmisión televisiva cómo hace Aragón Televisión te hace vivirla intensamente aunque estés a cientos de kilómetros de distancia.

Fotografía: @zaragoza_es

Pero Zaragoza también disfruta de su particular ‘Madrugá’ la noche del Jueves Santo. En el año 1937 se creó la primera cofradía penitencial de la Semana Santa de Zaragoza, la de Nuestra Señora de la Piedad.  El 15 de abril de 1938, a las 00:00 horas, salió desde la Plaza del Justicia la primera procesión de esta cofradía, con un recorrido y un horario que se ha mantenido invariable desde entonces por el centro de la ciudad.  Esta procesión, conocida, como “la de Los Gitanos”, discurre en paralelo con la llegada a la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, más conocida, como San Cayetano´,  de otras cofradías y hermandades de penitencia como La Columna o el Descendimiento. El Jueves Santo es un día de espiritualidad, fe, arte, y devoción, que en Zaragoza se vive de forma muy especial.

Pero la Semana Santa zaragozana también tiene sus curiosidades, que quizás mucha gente desconozca. Sin ninguna duda, es vibrante y brillante, colorista y religiosa, silenciosa y estruendosa…

Muchas personas estarán convencidas de que  el rugido de tambores y bombos es una tradición de siempre. Pero no. Es muy novedosa. No fue hasta 1940 cuando la recién fundada cofradía de las Siete Palabras decidió incorporar el sonido de los tambores a su procesión, imitando la tradición del Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón. En 1945, fue también la primera cofradía zaragozana en incorporar los timbales, y en 1970, los bombos.

Fotografía: @guiadezaragoza

Aunque el sonido más habitual es el de tambores y bombos, hay cofradías que utilizan otros instrumentos como la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, una cofradía en la que además de instrumentos de percusión, hay una sección de carracas, o carraclas, en aragonés.

En la Cofradía del Ecce Homo el sonido más característico es el de las matracas, instrumentos que se hacían sonar en los pueblos aragoneses anunciando la Pasión y Muerte de Cristo.

Los orígenes de la Semana Santa de Zaragoza están vinculados a la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís. Esta hermandad ya organizaba en el siglo XVIII tres procesiones, la del Encuentro el Martes Santo, la del Santo Entierro el Viernes Santo y la de Resurrección.

Fotografía: @aragondigital

Tras Los Sitios de Zaragoza, cobra protagonismo la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, ya que desde 1827 es la encargada de organizar la procesión del Santo Entierro. La Real Hermandad tiene su sede en Zaragoza desde el siglo XVI en el convento de San Francisco, y se ha dedicado tradicionalmente a recoger los cadáveres abandonados en las calles de la ciudad.

La imagen más antigua de todas las que procesionan por las calles de Zaragoza en Semana Santa es la del Ecce Homo. Esta talla, procesionada por la cofradía del mismo nombre en la noche del miércoles Santo recorriendo las calles del Arrabal y atravesando el Puente de Piedra en dirección al Casco Histórico, es una escultura de autor anónimo del siglo XV.

Durante los Sitios de Zaragoza, los franceses volaron el convento de San Francisco, en la actual plaza de España. Allí se almacenaban las tallas que desfilaban en la procesión del Santo Entierro, y lamentablemente, todas quedaron destruidas.

Fotografía: @sangrecristozgz

Tan solo se salvó el Cristo de la Cama, una preciosa imagen articulada que podría haber sido tallada en el siglo XV. Fue una mujer, María Blázquez, la que salvó la talla de entre las ruinas, pasando de allí al Pilar hasta 1810, cuando fue traslada a la iglesia de 1813. Ese año, fue instalada definitivamente hasta San Cayetano, donde permanece hasta hoy.

Aunque los capirotes son la seña de identidad de buena parte de las cofradías zaragozanas, lo cierto es que la prenda tradicional para cubrirse la cabeza en la Semana Santa aragonesa son los terceroles. El origen de esta prenda hace referencia a la orden Tercera de San Francisco de Asís. Posteriormente, la Hermandad de la Sangre de Cristo la recuperó para los portadores de los pasos durante la procesión del Santo Entierro.

La mayor parte de las cofradías zaragozanas exigen a sus hermanos llevar la cara tapada,  pero lo cierto es que hay varias hermandades que no lo hacen. La Cofradía de la Crucifixión procesiona con la cara descubierta, ya que llevan tan solo una capucha, como parte del hábito franciscano.

Fotografía: @heraldoes

La cofradía de Cristo Resucitado procesiona el Domingo de Resurrección con la cara destapada, para mostrar su alegría en este día festivo (además, en lugar de llevar velas, los cofrades portan claveles). La Real Hermandad de la Sangre de Cristo también lleva el tercerol a cara descubierta.

La Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores fue creada en 1522 por un grupo de comerciantes del entono de la calle Cedería (actualmente forma parte de la Avenida de César Augusto) de  la capital aragonesa para pedir su protección ante una epidemia de peste que asolaba la ciudad en aquella época.

Como se observa, la Semana Santa zaragozana tiene mimbres suficientes no sólo de religiosidad, arte, y espiritualidad. Es también historia viva de la ciudad, y, sobre todo, es un pilar fundamental de sus tradiciones más arraigadas. Por eso es fundamental respetar y proyectar exteriormente todo lo que significa como una de los elementos más simbólicos de la ciudad. Una experiencia para los sentidos. Una experiencia para vivirla y repetirla.

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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La visión global de la comunicación

Fotografía: @popularesgijon

En abril del año pasado, con motivo del nombramiento de Cristina Villanueva, como secretaria general del Partido Popular de Gijón, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «Ilusión, ganas y mucha frescura». En el mismo desmenuzaba, desde mi perspectiva, la importancia que tiene el hecho de que en cualquier organización hay que estar siempre ‘en la calle’. Palpar el día a día de los vaivenes de la sociedad en cualquiera de sus estructuras es absolutamente necesario. Desde ese día, hace ya prácticamente un año, el Partido Popular de Gijón, con su presidente Pablo González al frente viene haciendo, y cumpliendo uno de sus lema ‘a pie de calle’.

Pero esta teoría no sólo se aplica a los partidos políticos. Se debe aplicar a todas las organizaciones, tengan la naturaleza que tengan, y sean del tipo que sean: asociaciones, fundaciones, clubes de fútbol, empresas, instituciones (de todo tipo y condición).

Fotografía: @pixabay

Para llegar a esta cima, se necesitan una serie de herramientas imprescindibles. Resulta absolutamente necesario aplicar unos tratamientos ineludibles sin los cuales nada funciona como tiene que funcionar. Y más pronto que tarde todo huele a fracaso, a error, a desilusión, a decepción.

Para que una organización sea puntera y ejerza su liderazgo social y profesional, resulta totalmente necesario que reúna a los mejores. Aglutinar al mejor equipo, en los mejores puestos de responsabilidad es imprescindible. Pero eso no puede ser a cualquier precio. A cada cual hay que darle la responsabilidad que mejor sabe ejercer. Sólo y exclusivamente desde esa atalaya, y sumando desde la individualidad en favor de la colectividad, se lograrán los mejores resultados para las siglas que se representan.

Y para alcanzar esto, hay que empezar desde los cimientos, aplicando el mejor tratamiento. Construir un edificio desde el tejado implica un claro riesgo de derrumbe, y esto sucede frecuentemente.

Fotografía: @pixabay

Para empezar, hay que hacer una más que buena política de comunicación. La política de comunicación de cualquier entidad –la que sea- siempre se tiene que dirigir desde la experiencia, de forma limpia, transversal, transparente, teniendo muy en cuenta que cualquier organización no vive en soledad aislada en la sociedad, e incluso dentro o fuera del país. Vive interconectada con otras entidades de diferentes tipos y condiciones. Por eso, hay que comunicar interna y externamente correctamente.  Comunicar bien implicar potenciar tu marca. Comunicar mal implica destruir tu marca. Por eso cualquier entidad debe hacerse eco de aquellas realidades del día a día que preocupan al conjunto de la sociedad. Obviar esto no sólo es un error, es una falta de respeto y una manera muy torticera de comunicar.

Pero esto sucede cuando se permite que la gestión de la comunicación caiga en manos inexpertas, personas inhábiles para ejercer esta gestión interna y externa que es imprescindible para catapultar o enterrar la imagen de marca de tu entidad. No puedes dar cargos de responsabilidad a personas que desconocen cómo gestionar esta acción tan importante y estratégica, sólo para que cada día te pasen la mano por la espalda, diciéndote que ‘todo lo haces muy bien’.  Pero tampoco puedes dejar las riendas de la comunicación en manos de ‘palmeros’, especialmente si no saben qué llevan entre manos. Esas decisiones tan desafortunadas pueden ser la puerta al fracaso más estrepitoso que jamás hemos visto.

Fotografía: @pixabay

Del éxito o fracaso de la gestión de la comunicación dependerá que la marca de tu entidad se catapulte o caiga a un pozo, cuyo foso no se ve dada la profundidad que tiene.

Y este éxito tiene que venir también de la mano de dos herramientas fundamentales: una web potente que visibilice todas las actividades y toda la información de la entidad, y un buen equipo de redes sociales que sea proactivo, profesional, riguroso, objetivo, serio, implicado. Si fallan cualquiera de estas dos ‘muletas’, también nos abocamos al fracaso. Qué una entidad, sea del tipo que sea, no tenga una web ‘útil’ y eficaz, o su equipo de redes sociales no sean profesionales, es una patada a la marca de la entidad que no se puede consentir, porque eso únicamente es la antesala del fracaso.

En la web y en las redes sociales se debe comunicar de forma limpia, transversal, transparente, visibilizando todo lo que hace la entidad, pero también todo lo que le puede afectar directa o indirectamente. Una entidad no puede comunicar exclusivamente mirándose el ombligo. Hay que comunicar potenciando tu marca. Potenciar tu marca implica relacionarse digitalmente con otras entidades y manteniendo, también en redes sociales, unas más que excelentes relaciones institucionales con tu entorno social.

Fotografía: Adietine

Y todo estos valores, toda esta estrategia es responsabilidad del director de comunicación. El profesor Joan Costa lo define como «el líder de la reputación de la marca corporativa y de los valores de la empresa. Por eso, el dircom tiene una visión global y transversal de la empresa». (minuto 4,26’)

Comparto íntegramente las palabras del Profesor Joan Costa, porque el trabajo del director de comunicación es absolutamente necesario. De él depende esta estrategia y será el encargado de que la visión global de la empresa se engarce, no sólo con sus valores, sino con su marca. Por este motivo, las decisiones del director de comunicación son incuestionables porque es el estratega en materia de comunicación, de marca, de imagen, de reputación. De igual modo que las decisiones del director financiero, o tesorero, tampoco pueden cuestionarse porque de él dependerá la viabilidad económica y el futuro de la entidad en cuestión.

Fotografía: @pixabay

La comunicación es fundamental para que una marca despegue o se hunda. Se trata de gestionar los valores, la marca, la reputación de nuestras siglas. O sea el ‘todo’… Pero hay muchas personas que no lo ven. Y sólo tienen ojos para su ombligo y…ello sólo es  el NO-DO de esa gran película llamada ‘fracaso’,

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Cincomarzada, en la historia y en el corazón de los zaragozanos

Fotografía: @zaragenda

La Cincomarzada es una de las fiestas más típicas de la ciudad de Zaragoza. Una fiesta que lleva en su ADN un componente importante de controversia si echamos mano de sus orígenes. Con los años, sin embargo, ha quedado, impregnada en la idiosincrasia de la sociedad zaragozana como una de las fiestas más populares que se celebran a lo largo del año en la ciudad.

Desde hace muchos años, recuerdo esta fiesta como un día de ambiente popular en la calle y de celebración familiar y entre amigos, especialmente en el entorno del famoso Parque del Tío Jorge.

Fotografía: @BIOGRAFAS

Pongámonos en su contexto histórico. En 1837 el ejército carlista de la Expedición Real había sido derrotado por las tropas de Espartero pero el general carlista Ramón Cabrera seguía controlando el área del Maestrazgo y sus opciones tácticas pasaban por ampliar su presencia en las áreas contiguas, bien a zonas de Tarragona, Castellón o Teruel o bien hacia el noroeste, lo que situaba a la ciudad de Zaragoza y sus comarcas próximas dentro de este horizonte. La posición estratégica de la ciudad, además, era muy importante, por estar a medio camino entre el Maestrazgo y el área vasco-navarra y por ser centro administrativo, militar y logístico.

Otra motivación que tenían los carlistas para intentar tomar Zaragoza por sorpresa era atraer hacia la ciudad a una parte de las tropas isabelinas y así tratar de aliviar la presión que podían ejercer estas sobre las fuerzas carlistas que en aquellos momentos sitiaban Gandesa. Así pues, Juan Cabañero y Esponera ​ se dirigió a asaltar la ciudad, que en aquellos momentos se hallaba casi desprotegida, con dos mil ochocientos infantes y trescientos hombres de caballería.

Las tropas de Juan Cabañero, que hasta el 24 de febrero de 1838 habían estado en Gandesa, partieron el 3 de marzo desde Alloza, pasaron por Ariño, Lécera, Belchite, Codo (Zaragoza) y Mediana,​ y llegaron a las inmediaciones de Zaragoza la noche del 4 de marzo.

Fotografía: Valdecara

Durante la madrugada del 5 de marzo, aprovechando la noche, un destacamento asaltó la muralla y destrozó un sector de la misma para facilitar la entrada del resto de las tropas. Después, se repartieron por distintas zonas de la ciudad para controlar una serie de puntos estratégicos. Inicialmente consiguieron sus objetivos, ayudados probablemente por algunos partidarios del carlismo que había dentro de la ciudad, sin apenas derramamiento de sangre, pero cuando fueron descubiertos y se dio la voz de alarma tuvieron que enfrentarse a la resistencia de los milicianos, pero también de civiles de la ciudad, que respondieron al ataque armados con cuchillos, utensilios de cocina y agricultura, armas de caza, así como aceite y agua hirviendo.

Al amanecer los combates se intensificaron y, dado que no conseguían tomar la ciudad en su totalidad, parte de las tropas carlistas se refugiaron en la  iglesia de San Pablo y en el convento de Santa Inés, donde se rindieron, y el resto huyeron y abandonaron la ciudad. Las bajas en el bando carlista se cifraron en 217 muertos y unos 300 heridos, mientras en el bando liberal se contaron 11 muertos y 50 heridos. Tras el fracaso carlista, se añadió al escudo de la ciudad la titulación de «Siempre Heroica».

En 1839 el ayuntamiento de Zaragoza declaró el 5 de marzo como festivo y se instauró la costumbre de organizar una comida o merienda campestre en la arboleda de Macanaz o en la orilla del río Gállego.

Fotografía: @Flickr

Por otra parte, en 1860 se le dio el nombre de “Cinco de Marzo” a una calle de la ciudad. Durante la dictadura del general Franco esta fiesta quedó prohibida. Incluso la calle cambió de nombre, adoptando el de “Requete Aragonés”, circunstancia de la que me acuerdo de mi infancia y primeros años de juventud.  En el año 1977 se recuperó la denominación original.

En 1979, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza, una minoría lo celebró en el parque Tío Jorge, aunque inicialmente estaba previsto hacerlo en el parque Macanaz y, como fue de manera improvisada, se realizó en un 4 de marzo, ya que el 5 era lunes, día laborable. En 1980, con un programa más amplio de actividades, se celebró el domingo 9 de marzo.​ En 1981, el Ayuntamiento de Zaragoza otorgó nuevamente carácter oficial a la festividad y, a partir de entonces, se celebra los días 5 de marzo en el parque Tío Jorge, aunque algunos años la celebración ha tenido lugar en otros parques de la ciudad.

Sea como fuere, lo cierto es que esta fiesta popular ha quedado ya impregnada en la sociedad zaragozana como un referente popular. Es importante recordar el pasado, analizar los errores, y, utilizando palabras de actualizar, cavar las trincheras necesarias para evitar repetirlos en el futuro. Las generaciones futuras nos lo agradecerán por lo que fuimos y por lo que somos. También por lo que hemos construido conjuntamente.

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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«El precio de la grandeza es la responsabilidad»

Fotografía: @clubhistoriavss

Decía Winston Churchill que «El precio de la grandeza es la responsabilidad». Desde mi punto de vista tenía toda la razón del mundo el político y estadista británico. En esta vida, una de las muchas maletas con las que debemos caminar es la responsabilidad. Esta responsabilidad se debe ejercer siempre; desde el plano personal, pero especialmente desde el plano institucional cuando ejerces un puesto de dirección en una institución, sea ésta grande, pequeña, o mediana. Y también hay que ser responsables con independencia del tipo de institución que sea (una asociación sin ánimo de lucro, una institución pública o privada, un partido político, una fundación, un club deportivo, o cualquier otra entidad de la condición que sea).

Responsables debemos serlo todos cuando formas parte de una entidad: desde quien ocupa la máxima dirección de la entidad hasta la última persona que forma parte de la misma, con independencia del puesto que se ocupe.

Fotografía: @pixabay

Ejercer esta responsabilidad lleva implícita muchas cuestiones que especialmente se manifiestan en momentos difíciles. Cuando los vientos soplan favorables, todo va bien. Pero como dicen ‘mis paisanos’, cuando el cierzo arrecia es cuando especialmente hay que demostrar esa responsabilidad desde la prudencia, el respeto, la calma, la perspectiva… y, en ocasiones, desde el silencio.

No cabe ninguna duda que, ante situaciones de crisis, cualquier ser humano, es visceral, y puede ser arrastrado por ese sentimiento mezcla de vulnerabilidad, rabia, enfado, o emoción. Su reacción puede ser bastante imprevisible. Pero precisamente es entonces cuando hay que ser más racionales; cuando más perspectiva y más distancia hay que tomar de los problemas. En innumerables ocasiones, ante muchas crisis, ante muchas situaciones complejas, nos falta información, nos faltan datos esenciales para opinar desde la objetividad y desde la sensatez. Pero esto está estrechamente vinculado a nuestra actividad cerebral.

Fotografía: @BIOGRAFAS

La ira hace que en el hemisferio derecho del cerebro se produzcan las emociones negativas ante circunstancias desagradables mientras que el hemisferio izquierdo busca un acercamiento a situaciones agradables o positivas. Eso da lugar a esos ‘comentarios paralelos’ que, ante estas situaciones nos hacemos con frecuencia: «huye, vete» y «a esto hay que responder». De ello nos podría dar grandes lecciones mi paisano el médico y científico Santiago Ramón y Cajal. Pero de su figura, de su obra y de lo que ello aportó a la medicina hablaré en este mismo espacio  dentro de unos meses cuando conmemoremos los 170 años de su nacimiento.

Actualmente esto se aderezado por el caldo de cultivo que se cuece en las redes sociales y en los medios de comunicación, generando una corriente de opinión muchas veces infundada y sesgada, Una corriente de opinión  que sólo conduce al descredito, a la confusión, y a la desinformación. Un camino totalmente alejado de la prudencia y de la sensatez,. Es obligado a tomarlo desde la atalaya de la serenidad. Es importante medir bien la crisis, analizarla fríamente, opinar con serenidad y objetividad. El mundo de las redes sociales tiene un papel muy útil para lo que lo tiene, pero también juega en nuestra contra en numerosas ocasiones, porque es el escenario perfecto de la desinformación, de las noticias falsas y de la más que evidente jungla de ‘los nuevos jueces’, como analicé en este mismo espacio en otra publicación el pasado mes de septiembre; esos que, en su mayoría sin oficio ni beneficio, saben de todo y están en posesión absoluta de la verdad. Lo único que logran desde su ignorancia y desde su desinformación más absolutas, es generar más desorden, alimentar más caos y provocar más confusión. No vale todo en redes sociales.

Fotografía: @pixabay

Ciertamente, cuando formamos parte de una organización y ésta sufre una crisis del tipo que sea, lo más prudente es mantener la calma, ser prudente, y esperar los acontecimientos. Lógicamente, todo el mundo tiene el derecho a opinar, pero tengamos encendida la luz larga y no alimentemos informaciones o titulares sin contrastar. Con ello no solo estamos desinformando, sino que estamos perjudicando seriamente la marca de nuestra organización porque, aunque sea con la mejor de nuestras intenciones, estamos alimentando la propia crisis. Lo que realmente es importante es sumar para bajar la presión, y ayudar (cada uno de su propio cuartel) para que el problema se resuelva desde la responsabilidad, la unidad y la serenidad lo más pronto posible.

Reitero las palabras del político británico. Una persona es grande cuando realmente ejerce su responsabilidad.  Eso atañe a todos sin excepción y particularmente, en situaciones difíciles especialmente, y por encima de cualquier otro condicionante personal o profesional. Esta responsabilidad atañe a todos. Pero la mayor responsabilidad en una organización sólo le atañe a una persona. Exclusivamente.

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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No se puede atacar a la discapacidad

Fotografia: @elcomerciodigit

En la edición del diario  La Nueva España del pasado sábado 15 de enero, leo una declaraciones de Mónica Oviedo, presidenta de  la Unión de Discapacitados del Principado de Asturias (UMA) y de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), que suscribo íntegramente.

Gijón siempre fue un referente en solidaridad y respeto hacia personas con discapacidad, pero eso ha cambiado desde la llegada de la socialista Ana González a la Casa Consistorial gijonesa.

Hasta ahora Gijón, como el resto de ayuntamientos asturianos, tenían exentos de pago a quienes ya tienen la tarjeta Europa de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Pero con el nuevo Reglamento de Movilidad, las cosas han cambiado de manera brusca y totalmente insolidaria. La nueva norma establece que los poseedores de esa tarjeta saquen también la de residente si quieren aparcar en zona ORA. Para ello tienen que estar empadronados en Gijón o tener su puesto de trabajo en la zona regulada. Quienes visiten Gijón tendrán que pagar. Pero esto no sucede en otros ayuntamientos.

Fotografia: @lanuevaespana

De nuevo, otra desfachatez de este equipo de gobierno municipal que maneja los destinos de los gijoneses de ocurrencia en ocurrencia, y sin respeto a nada ni a nadie. Solo a sus nefastas ocurrencias.

Priorizando  al colectivo de personas con movilidad reducida con respecto al resto de residentes con dos matices: su tarjeta les servirá para aparcar en todas las zonas reguladas y podrán gestionarse dos tarjetas de residente en la misma vivienda, una vinculada a la residencia y otra a la posesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Siempre que sea para dos matrículas distintas.

Parece inconcebible que un equipo de gobierno que a diario supuestamente se envuelve en la bandera de la igualdad, de los derechos, y defiende causas indefendibles, deje ‘a los pies de los caballos’, al colectivo de personas con discapacidad. ¿Dónde están los valores e ideales de solidaridad de estos gestores? No vale el café para todos. Si no vale en casi ningún aspecto de la vida, menos todavía en este asunto que afecta tan directamente al día a día de este colectivo tan vulnerable.

Fotografia: @consumidores

Lamentablemente asistimos a un nuevo despropósito de Ana González y los suyos. Un equipo municipal a la deriva que no tiene una hoja ruta y solo saber gobernar a base de ocurrencias y payasadas. El personal empieza a estar muy hartito y cada vez más saturado de falta de empatía que existe intramuros de la Plaza Mayor gijonesa.

Desde que en 1979 José Manuel Palacio Álvarez tomó posesión como alcalde de la Villa de Gijón, por esta alcaldía han pasado ya cuatro alcaldes contando a la actual. Ninguna corporación ha sido tan sectaria, tan radical, tan fanática en sus hechuras y en su proceder como la actual. Y esto no es lo que quiere la gente.

La sociedad necesita que se haga política de verdad, dando solución a sus problemas, y no generando problemas donde no existen. Mucho menos polarizando y incendiando el ambiente. Esto no es hacer política. Es otra cosa. Mucho más propio de otras zonas geográficas. Claro, quien sabe, si Ana González y Aurelio Martin perdieron el avión, o no les dejaron pasar del aeropuerto de llegada.

Sea como fuera, lo cierto es que el calendario corre, y sus hojas se van cayendo. En nada, nos adentraremos en periodo electoral. Será entonces cuando cada palo aguantará su vela. Eso sí, con las bendiciones de las urnas. Y con la memoria de los gijoneses.

 

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

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Haciendo balance del año…

Fuente: @pixabay

Hoy acaba el año 2021, y mañana empieza el año 2022. Como siempre en estas fechas, es el momento de hacer balance, y analizar cómo ha pasado por nuestra vida, y por nuestro entorno más próximo, el año que ya pone punto final.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 ha seguido marcando el rumbo de nuestras vidas y de nuestra actividad social, profesional, familiar… La pandemia de la Covid-19 se ha transformado en la directora de orquesta de nuestras vidas. Hace varias semanas una persona ‘ilustrada’ de la sociedad gijonesa me decía que estaba plenamente convencido que esta pandemia estaba afectando a más de un 95% de la sociedad española; palabras que suscribo íntegramente. Poquísimas, por no decir ninguna, familias hay en España que está pandemia no les haya golpeado por medio de alguna de sus aristas: la sanitaria, la emocional, la familiar, la psicológica, la económica, la laboral… A todos nos ha golpeado esta pandemia de una forma u otra.

Por eso ahora, en el momento de mirar hacía adelante, y poner los ojos en el año nuevo que mañana estrenamos. Es el momento también de pensar qué queremos para los próximos trescientos sesenta y cinco días. Recogiendo las palabras de don Felipe VI en su discurso de Navidad: «debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva».

Es fundamental. Como individuos, pero también como sociedad, debemos ser responsables, porque la responsabilidad y el compromiso son los instrumentos más valiosos que tenemos para sumar junto a nuestros gobernantes, desde la sana y lógica discrepancia política e ideológica, en favor de una sociedad más justa y mejor.

Por tanto, dejando atrás este 2021, que tantas personas queridas quedaron en el camino, es imprescindible un notable ejercicio de responsabilidad individual y colectiva con los ojos puestos en 2022 para que cada cual aporte su granito de arena, y entre todos seamos capaces de construir una sociedad más equitativa.

Los años 2020 y 2021 quedarán intrínsecamente unidos a la pandemia de la Covid-19. Posiblemente el año 2022 también. Y eso nadie lo puede remediar. Como tampoco podremos remediar las vidas y vidas, de todo tipo y condición, que quedaron, y quedan, en el camino. Pero nuestra actitud proactiva o polémica, sí. La elección es nuestra. Y hay todo un año por delante para actuar y posicionarse. Pero la actitud hay que tenerla desde ya.

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La imagen

Durante mi reciente viaje a Zaragoza he podido recoger la opinión de muchas personas de mi entorno más cercano, y otras no tanto, en relación a la vida política aragonesa. Todo el mundo coincide en lo mismo: la buena sintonía que existe a nivel institucional entre el Presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, y el alcalde de Zaragoza, el popular Jorge Azcón. Desde la discrepancia política e ideológica, saben aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón y, especialmente de Zaragoza.

La discrepancia política e ideológica no debe afectar a los problemas que afectan a la sociedad. Los dos grandes partidos constitucionales, PP y PSOE, están para hacer política, para resolver los problemas de los ciudadanos, para buscar soluciones a los desafíos de la sociedad. Y esto no es una opción.

Lamentablemente, en muchas ocasiones algunos no lo ven así. Poner un cordón y desoír todas las propuestas que se hacen desde el principal partido de la oposición no es ético. Es incendiar las calles de la política, y eso ni es decente ni es ético.

La imagen y la actitud del alcalde Azcón y del Presidente Lambán es un canto de esperanza a que otra forma de hacer política es posible. Basta con emplear, en palabras del Profesor Emilio Lledó, unos “grumos” de voluntad, compromiso, diálogo, y respeto institucional.

En el Día de la Constitución, algunos tendrían que darse cuenta que escuchar y sentarse con él principal partido de la oposición no sólo no es una opción, sino que debería ser la única forma de hacer política. Pero si no saben hacer política, ya saben cuál es la solución. No es necesario que yo lo especifique, ¿o sí?

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Darse a los demás es la esencia de la política

Cuando en el año 2016 tuve la fortuna de conocer al Prof. Emilio Lledó, con motivo del III Congreso de Escritores celebrado en Gijón, fue todo un baño de humanidad, humildad, continúo aprendizaje, sabiduría y sencillez sIn límites.

Sus palabras no dejan indiferente a nadie. Su opinión, prudente pero docta, culta pero actual, es todo un carrusel de sabiduría y conocimiento sIn final. Da igual hablar de libros, que de filosofía, que de educación, que de política… don Emilio tiene la palabra exacta siempre para la pregunta concreta.

Hace un rato he descubierto unas declaraciones suyas sobre la esencia de la política que son de candente actualidad; palabras sabias que debían escuchar alguno -y alguna- que a diario pisan moqueta y tendrían que tomar nota de las palabras de don Emilio. De éstas y otras.

Emile Lledó es la revolución de la palabra. Es sabiduría en estado puro. Es un viaje a la Grecia clásica pero también a Kant o a Voltaire. En resumen, es un sabio al que hay leer y escuchar. Su palabra y sus libros son el mejor antídoto ante la estupidez y el ruido. Y ante los palmeros envueltos en siglas y banderas. Da igual el color y la procedencia.

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La democracia no es “quemar vivo” a nadie

Cuando mi padre regresó de San Sebastián (allá por los años ochenta y tantos), en la época en que ETA era implacable e inmisericorde, después de sufrir sus secuelas , siempre le escuché lo mismo: «El problema vasco tiene que acabar de una vez porque España no se puede permitir otros mil muertos, aunque la solución no guste a nadie». El tiempo ha acabado dándole la razón. Ha acabado y de una forma que no gusta a nadie, al menos a los demócratas. ETA ha dejado de matar pero sus cachorros siguen cabalgando a sus anchas sin que nadie, especialmente desde algunos escaños del Congreso de los Diputados hagan absolutamente nada por detener este huracán de odio, antipatía y asco a todo lo que no represente al pueblo vasco.

Fotografía: @elmundoes

Es una absolutamente vergüenza lo que le ha sucedido a Mikel Iturgaiz, hijo del Presidente del PP Vasco, Carlos Itúrgaiz, cuándo practicaba deporte. Amenzarlo con ‘quemarlo vivo’, entre otros ‘piropos’ se define por si solo. Esta situación, además de merecer la repulsa y condena del total de la sociedad española, no deja de ser una evidencia más de que el problema vasco no ha terminado. Sigue latente. Sigue vivo. El odio se sigue paseando de manera desbocada por las calles del País Vasco sin que nadie le frene. Y esto resulta peligroso, porque nos retrotrae a épocas pasadas que algunas generaciones no vivieron, y otras que sí vivimos, deseamos olvidar.

La democracia consiste en llegar a acuerdos con quien no piensa como tu, a consensuar opiniones diferentes para lograr una sociedad mejor, más justa y libre. Igual que sucedió en los años setenta y muchos, en los albores de la democracia. Pero lo que no es aceptable, lo  que no es normal, lo que se sale de toda frontera democrática es que alguien amenace a otra persona con ‘quemarla viva’ porque no piensa con ella. Además de antidemocrático, eso es constitutivo de delito. Estas actitudes no caben en un país civilizado y moderno. No pueden formar parte de una sociedad civilizada, moderna, que apuesta por la investigación, por la ciencia, por el diálogo. Se autoexcluyen, y se marginan por sí solas.

Lo  que le ocurrió a Mikel Iturgaiz le ocurrió, décadas pasadas, a cientos y cientos de valientes, que vistiendo o no, de gris, de marron, de azul, de verde, o de cualquier otro color, defendían la libertad y la democracia en todos los rincones del País Vasco. Y esta gesta es una demostración del sentimiento de odio que todavía anida en la sociedad vasca hacía todo lo que no sea vasco o hacia aquel que no piense como ellos.

Fotografía: @elmundoes

Pero esto aún es más grave si comprobamos que el Gobierno de España se sustenta en los ‘lideres’ de estos cachorros. Dicho de otro modo, quienes callan y otorgan, porque en el fondo aplauden hasta con las orejas con estas tropelías son los que alimentan la continuidad de Pedro Sánchez y su Gobierno intramuros del Palacio de la Moncloa. Esto no es ético. Tampoco honrado por parte de nadie. Menos aún decente.

Echo de menos un mensaje de condena por parte del Gobierno ante estas amenazas. Al revés ya se hubiera pronunciado, Pablo Casado y el Partido Popular Pero esta política de callarse y ponerse de perfil ante determinadas cuestiones para no enfadar a los compañeros de mesa no es digna de un Presidente y de un Gobierno responsable.

La democracia española necesita un PSOE y un PP fuertes, cohesionados, serios, que se den la mano –y se olviden de las siglas- ante los grandes desafíos nacionales, ya que hay cuestiones que afectan a todos los españoles. Solo se pueden coser desde Génova o desde Ferraz. Pero siempre con unidad política y sin equidistancias absurdas. Se necesita más perspectiva política e institucional. Siempre.

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Don Luis María

Hablar de don Luis María Anson es hablar de periodismo en estado puro. Es hablar de toda una época del mejor periodismo español del siglo XX y también del XXI.

Explicar en pocas líneas su trayectoria profesional, cultural y humanista es una labor muy complicada. Yo casi la definiría como imposible.

Fotografía: @eldiarioes

Luis María Anson es un referente del periodismo español. Del mejor periodismo de la Transición. Pero también de la democracia. Podríamos calificarlo sin lugar a ningún equívoco cómo “el padre” de los grandes, y buenos, periodistas que hoy pueblan el sector de la prensa española. Entre sus discípulos nos tropezamos con nombres como el de Paco Marhuenda, actual director del diario La Razón.

Pero si buceamos un poco en su trayectoria, nos daremos cuenta que don Luis María –como se le conoce en los ambientes periodísticos-, lo ha sido todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

Miembro del Consejo Privado del Conde de Barcelona, en septiembre de 1971 fue nombrado subdirector de ABC para las páginas de huecograbado: en 1976 entra en el Consejo de Dirección de La Vanguardia. Ese mismo año es nombrado Presidente de la Agencia EFE. En 1983 le nombran director de ABC. A comienzos de 1998 ingresó como académico en la Real Academia Española. Ese año funda de la mano del Grupo Z el diario La Razón, en el cual ocupa la Presidencia del Consejo de Administración. En la calle desde noviembre de 1998 estábamos ante un periódico que defendía la monarquía y la unidad de España, con una orientación muy conservadora especialmente dirigida al ámbito de la cultura. En este periódico escribió una columna, “Canela fina” hasta el año 2005 que puso punto y final. Pasó a dirigir el suplemento El Cultural que se distribuye con el periódico El Mundo, en el que continúa escribiendo su columna. A finales de 2007 funda y preside, en colaboración con la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, el periódico digital El Imparcial.es, que nació en Internet el 21 de enero de 2008. En 1991 fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Con esta trayectoria (resumida) podemos imaginarnos que no se esconde de decir lo qué piensa cuándo le preguntan. Siempre desde la objetividad y la sensatez que ofrece la edad y, sobre todo, desde la atalaya de la experiencia y la posición de haber sido –o de ser- todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

El pasado sábado, a sus 86 años y tras pelear y ganar a la Covid, pasó por el programa La Sexta Noche. De nuevo, volvió a dar toda una lección de sensatez, de periodismo –del bueno-, de honradez, y, sobre todo, de decencia. Un elemento que escasea últimamente en nuestra sociedad.

Nos dejó alguna ‘perla’ que otra que sorprendió pero que en su boca y analizada, como él suele analizar las situaciones socio políticas españolas, tiene su aquel.

Fotografía: @elcomercio

De esta entrevista, sorprendía las palabras que dedicó al ex vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Se refería a él así: «tiene un pensamiento justo contrario al mío, pero que es perfectamente respetable. Un pensamiento que ha tratado de llevarlo con todos los medios adelante». Y lo ha calificado como «ejemplo de primer orden a la hora de dimitir».

Así, de entrada, estas palabras, pueden sorprender, pero leyendo entre líneas hay que considerar que sus palabras son un mensajes hacía aquellos lideres (o lideresas) que obteniendo los peores resultados de la historia de su partido, en vez de hacer un ejercicio de humildad y de responsabilidad, se ponen de espaldas y miran hacía otro lado. Toda una lección de comunicación  política y de decencia.

Otra opinión que sorprendería a muchos (desde luego, a mi no), fue la defensa cerrada hacía la figura del Rey Honorífico, don Juan Carlos I. Fue implacable en su planteamiento. Afirmó que era una injusticia el trato que se le había dispensado porque no está imputado por ninguno de los supuestos errores de los que se le acusa. Considera que en el fondo es un ataque hacía la Monarquía Parlamentaria que representa su hijo don Felipe VI y, sobre todo, porque esto tira por tierra todos los éxitos de las casi décadas de reinado de don Juan Carlos I. También defendió su regreso a España, a “su casa”, al Palacio de La Zarzuela cuanto antes porque considera que no debe estar un día más fuera de España.

Fotografía: @larazon_es

Dicho así podría sonar raro, pero en boca de don Luis Maria, tal y como lo explicó en directo el pasado sábado fue toda una lección de la Historia más reciente de la Monarquía española.

Ojalá esta nueva etapa que comienza en su periódico La Razón, sea una etapa larga, fructífera y buena. Muchos estamos deseando leerlo. Don Luis María no deja indiferente, estés o no de acuerdo con él y con sus análisis políticos y sociales. Su trayectoria y su forma de entender España, el periodismo y la cultura son sus mejores cartas de presentación. Su trayectoria vital, el mejor aval. Siempre.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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No vale todo

Desde que nació facebook, la actividad de esta red social es estratosférica. Los usuarios se pueden contar con millones y los grupos, innumerables.

No cabe duda que facebook como cualquier red social, requiere de un análisis, un estudio y una metodología concreta, máxime si llevamos detrás las siglas de una marca. Por eso hay que tener mucho cuidado cómo se dicen las cosas, cuándo y por qué. En facebook, como en el resto de la órbita social media, no vale todo. Es necesario una estrategia y unos objetivos claros. No se puede publicar cualquier cosa, de cualquier manera, sin criterio, sin orden, sin respeto a los propios objetivos de tu marca. Eso se volverá en contra de ti antes que tarde.

El personal no termina de diferenciar que en tu perfil personal puedes hacer lo que te venga en gana, pero cuando administras un grupo profesional o de una empresa, tienes que ser respetuoso contigo mismo y con la marca que representas.

Gestionar redes sociales no es un trabajo sencillo. Requiere formación, estrategia, y mil habilidades más que si no se dominan, probablemente el fracaso esté más asegurado que el éxito. Por eso es importante tener muy claro hasta qué punto se puede llegar a controlar y conocer el sector antes de adentrarse en una aventura así. De lo contrario, el fracaso está asegurado. Y fracaso se observan a millones aunque el personal no vea la viga.

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Política económica y movilidad territorial

Para que una comunidad sea una locomotora económica necesita que muchos vientos soplen a su favor.

En primer lugar es preciso una clase política de altura que ponga a los ciudadanos en el eje central de sus políticas, que piense más allá de su ombligo, que se deje de dimes y diretes y que actúe pensando cuales son las necesidades reales de la sociedad.

Fotografía: @lavozdeasturias

Pero también es necesario que los ciudadanos y, por ende, los autónomos, las empresas –grandes y pequeñas-, la sociedad en su conjunto tenga unas excelentes comunicaciones internas y externas, que estén acompañadas de unas políticas económicas, de fiscalidad, de movilidad, y financieras que atraigan la inversión. Pero también faciliten la exportación. Es imprescindible facilitar a la empresa la gestión de su negocio dentro y fuera del territorio nacional, porque ello favorecerá nuestra economía en su conjunto.

No se puede asfixiar a quienes generan riqueza, a quienes crean empleo, a quienes son el motor de la economía. A los empresarios y autónomos no se les puede ahogar más de lo que ya están. Al contrario. Hay que proporcionarles la generación de empleo, el emprendimiento, y la potenciación de sus recursos. Y eso es obligación de las Administraciones Públicas. Va ímplicito en la nómina de nuestros gestores.

Por eso resulta inadmisible que ahora, se nos venda un ‘impuestazo’ por el uso de autovías y carreteras. Eso sólo tiene un nombre y comienza por atraco. Nadie ha pensado en el transporte por carreteras, en el transporte de viajeros. No se ha tenido en cuenta a los miles y miles de personas que necesariamente por su trabajo deben trasladarse a diario por carretera con su vehículo  de una ciudad a otra. Es una desvergüenza institucionalizada. Así no se incentiva la economía. De esta forma se desacelera el desarrollo económico de cualquier país y, lógicamente, de cualquier territorio por pequeño que sea. Y tampoco sirve eso de que “quien lo usa lo pague”. Esto es un hachazo a la economía de los contribuyentes, sean millonarios o vivan gracias a una pensión no contributiva. Es un golpe a la economía de todos los españoles. Son unas ganas inmensas de pegar un bocado al bolsillo del español de a pie. También al turismo.

Pero me sorprende a su vez el silencio premeditado y burdo de algunos que, de su intención de asaltar los cielos, han conquistado las alcantarillas. Y también las de otro partido que todavía no ha abierto el diccionario de la Real Academia Española por la página de las palabras «responsabilidad», «compromiso» y «decencia». Se creen que repitiendo hasta la saciedad las palabras «moderación» y «centro», el personal les va a hacer caso. Van listos. Ya han enseñado la patita…

Una región, una comunidad autónoma, un país no puede progresar jamás con tajos de este tipo. Es una medida totalmente impopular y aberrante. Solo arrastrará más pobreza, y traerá bajo el brazo una economía más debilitada y atrasada. Así, cada vez seremos menos creíbles y menos ‘europeos’. Nuestros productos se encarecerán, y nuestros mercados se debilitarán.

Fotografía: @elcomercio

Además, esta brecha, viene con ‘sorpresa’. En algunas comunidades, como Asturias o Extremadura, a este problema, se añade otro más grave si cabe: sus conexiones aéreas y ferroviarias.

Centrándonos en Asturias. Es una manifiesta desvergüenza las conexiones ferroviarias que tenemos. Si alguien quiere viajar a Bilbao, ¿puede hacerlo? Pues no, ya que no hay tren a Bilbao. ¿Y A Coruña? Pues tampoco. Y ya no hablamos de las más de doce horas de viaje hasta Barcelona, o las casi seis horas a Madrid –siempre a horas poco gratificantes-, y confiando que el Alvia no se averíe a su paso por el Puerto de Pajares. Esta situación es indigna. Y aún resulta más obscena cuando escuchas a ciertos líderes políticos, casualidades, todos ubicados en el mismo palo, decir que «no van a dejar a nadie atrás». Si no fuera una indecencia, sería una falta de respeto. Pero en boca de algunos, se dan ambas cosas.

Mención aparte merece el análisis de las conexiones aéreas asturianas. ¿Alguien se imagina un vuelo Asturias – Barcelona con escala en Tenerife de… hasta cuarenta y cuatro horas? ¿O encontrar un vuelo por setecientos euros…? Pues eso sucede en Asturias. Esas ofertas las he visto yo estos últimos días; y como éstas, otras muchas parecidas…  Pero nuestro ‘empoderado’ gobierno autónomo sigue mirando para otro lado. Las conexiones aéreas asturianas son tercermundistas, y los son porque Asturias no tiene un gobierno autónomo con los ‘arrestos’ necesarios para sentarse en la mesa con los operadores aéreos y ferroviarios y con el Ministerio, y dar solución a este problema de una vez por todas. ¡Por Dios, no se vayan a enfadar intramuros del Palacio de La Moncloa! ‘¿Cómo voy a enfadar al faraón Sánchez I?’, pensará alguno de cuyo nombre no quiero acordarme…

Y ya no digo nada de la estación ferroviaria de Gijón, del sobado Plan de Vías, que ahora alguna quiere avinagrarlo –como todo lo que toca-. Una obscenidad más.

Fotografía: @elmundoes

Esta situación tan apocalíptica sólo tiene un nombre: tercermundismo. Y con este escenario es tremendamente difícil que la economía asturiana y, lógicamente, el empresariado pueda competir en igualdad de condiciones con sus colegas de otras comunidades tanto a nivel nacional como internacional.

En un mundo globalizado como el actual, las comunicaciones ferroviarias, aéreas y por carretera deben ser excelentes, para facilitar las relaciones económicas.  Lo demás, es vender humo a precio de saldo. Despreocuparse de lo esencial de la sociedad, de los ciudadanos y de quien genera empleo. Como decía Ana María Matute, «la vida no se queda con nada; siempre pasa factura». En política, cada cuatro años. En las urnas. El mejor ejemplo ha sido Madrid, aunque algunos se empeñen en no reconocerlo. Pero la realidad es tozuda. Tan terca como los ‘mañicos’.

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La decencia en la política madrileña

Fotografía: @OndaCero_es

La sociedad actual busca en su clase política dos cualidades necesarias y absolutamente imprescindibles: ética y ejemplaridad. Los ciudadanos están ya ‘chamuscados’ del «y tú más», de una clase política que, antes que buscar soluciones a sus problemas, son el mayor problema a sus propios problemas. Se alejan del político que decide a golpe de mesa de despacho, totalmente alejado de la realidad de la calle, con un discurso vacío y con los ojos puestos en sus intereses personales, políticos. Eso ya está caducado. No sirve. Tampoco sirven las maniobras torticeras y traidoras que se urden a hurtadillas en los despachos sólo por intereses personales. Esas operetas, tarde o temprano, acaban pasando factura.

Las urnas son el mejor juez para poner a cada dirigente político en su sitio. El pasado 4 de mayo, en la Comunidad de Madrid este juez inmisericorde llamado ‘participación’ habló alto y claro. Y puso a cara candidato en el lugar que le correspondía. A alguno le mostró el camino de salida, el que jamás debió emprender antes de salir del ‘chaletazo’. A una le dijeron que no, que no se puede ir de chulapona provocando por los platos de las emisoras de radio, y sobre todo, que la polarización no es buena. A otro le dijo que a determinada edad, lo mejor es una retirada a tiempo, máxime cuando su jefe de filas ya no es creíble ni reconocible. Ni en España ni en el mundo. A otra le dijo que volviera a su profesión como anestesista; que a pesar de su resultado, le quedaba mucho camino por andar.

Fotografía: @lavozdegalicia

A otra le dijo que era la mejor, la más creíble, la más honrada, la más reconocida, la más sensata, la más responsable… Dicho de otro modo, los madrileños le pidieron que siguiera pilotando la política de la Comunidad estos dos años próximos. Era la mejor. La que había demostrado más ética y más ejemplaridad.

Pero hay otro candidato que los ciudadanos le han dicho que ni pise la acera de la madrileña Plaza de la Asamblea de Madrid. Allí no lo quieren ver ni aunque vaya como motero. Literalmente lo han echado. Y con él a todo lo que huele a traición, a corruptelas en despachos oscuros aunque las vendan decoradas de una falsa moderación centrista.

Pero esta banda en vez de sentarse en el cuarto de pensar y analizar cuáles habían sido los errores, se sentaron alrededor de una mesa y premiaron al peor. A quien tendrían que mandar a casa por ser el último de la fila, y con él, a toda esa tropa. Si no diera risa, daría vergüenza. En este caso, las dos cosas.

Fotografía: @elespanolcom

¿En qué partido, medianamente sensato se ha visto que se lleven semejante revolcón, y premien a los peores? En uno. Solamente en el que se abraza a la bandera de la moderación y del centrismo, pero están bajo la ducha de aguas putrefactas. El mejor ejemplo, el de la indecencia de Murcia y el de Castilla y León. Y en el que Madrid y Andalucía les salió el tiro por la culata.

Un partido político, y quienes lo componen, no sólo tiene que ser decente y honrado. Tiene que demostrar que lo es. Y cuando los ciudadanos, mediante su voto, te mandan a casa, lo honesto, lo digno, lo justo es reconocer el fracaso y recoger velas, y marcharte por el camino que viniste. Lo indecente es venirse arriba, no reconocer el fracaso,  premiar el fracaso, y seguir mirando a las avutardas creyendo que son lo mejor. Esto es una aberración. Es vivir alejados de la realidad. Pero no es nada nuevo. Así llevan desde que los catalanes los pusieron mirando hacia el Atlántico.

Aunque siendo sinceros, alguno de los que marcharon el domingo, no se fueron, huyeron. Como hacen quienes enarbolan la bandera de la traición y de los aquelarres.

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