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Etiqueta: Pedro Sánchez

La Pascua Militar y el Día de Reyes

Fotografía: @Monarquia_Confi

El día de Reyes se caracteriza por ser el día de la magia y de la inocencia para grandes y pequeños. Un día para hacernos recordar a todos que la ilusión de estos días no se debe perder a pesar de que a veces nos sobren los motivos para ello, a pesar de tener inspiraciones a raudales para poner a cada uno en su sitio. Pero eso mejor lo dejamos para la semana que viene, ya que los tontos y los inútiles nos seguirán dando motivos para ponerlos en su sitio los 365 días del año.

El día de Reyes también es el día de la Pascua Militar, un acto castrense y solemne que se celebra en el Palacio Real de Madrid, y que presiden Sus Majestades los Reyes don Felipe y doña Letizia, acompañados del Presidente del Gobierno, de la Ministra de Defensa, y del Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Fotografía: @aragondigital

A este acto también asisten otras autoridades civiles, (especialmente de los ministerios de Defensa e Interior), y de la Comunidad de Madrid, de la  Asociación de Veteranos,  de la Hermandad de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria, miembros de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo y de la Guardia Civil , y una nutrida representación de los tres ejércitos de las Fuerzas Armadas, así como de todas las jerarquías y empleos militares.

El origen de este acto se remonta al siglo XVIII.

Carlos III, proclamado rey de España en 1759, consideró que para defender su imperio, asediado por Inglaterra, necesitaba disponer de un nuevo ejército y una marina con capacidad para responder a las necesidades bélicas de la época. Para lograr este objetivo, aprobó en 1768 una nuevas Ordenanzas Militares que proporcionaron un renovado espíritu y una organización más eficiente a las tropas. Este nuevo impulso militar le permitió acometer la empresa de colonización y conquista en varios escenarios. Primero, en el americano, inicialmente en California, donde fray Junípero Serra fundó la primera misión en la ciudad de San Diego en 1769.

Fotografía: @libertaddigital

Posteriormente se extendieron las misiones hacia el norte, por las noticias de la llegada de rusos a esta zona de California. El 9 de mayo de 1781 se reconquistaba la capital de Florida, Pensacola, derrotándose a los británicos tras más de un mes de asedio por las fuerzas españolas al mando del general Bernardo de Gálvez. En África, ante los ataques del emperador de Marruecos, Mohammed ben Abdalá a las plazas de Ceuta y Melilla, Carlos III le declara la guerra en 1774, y le obliga a levantar el cerco de Melilla, que había mantenido durante dos meses.

La iniciativa española de atacar el puerto de Argel no tiene éxito. España y Marruecos firman la paz en 1780. En el escenario mediterráneo, Carlos III recupera Menorca a los ingleses en 1782, después del desembarco y cerco de Mahón por la escuadra francoespañola, compuesta por 52 navíos que llevan a bordo 8.000 soldados. Este victorioso hecho de armas indujo al Rey a proclamar la Pascua Militar. que tradicionalmente se celebra el 6 de enero de cada año.

Fotografía: @diezminutos_es

Este acto es el inicio del año militar, y es el momento para hacer un balance del año anterior, y poner sobre la mesa las líneas de actuación para el año recién estrenado. Es también el momento para imponer condecoraciones militares a aquellos civiles y personal de las Fuerzas Armadas que se han hecho acreedores de las mismas durante el año anterior.

En esta edición Su Majestad don Felipe ha dicho que «2022 quedará para siempre marcado por la injustificable, ilegal y brutal invasión rusa a Ucrania, que ha devuelto la guerra a nuestro continente y ha alterado gravemente el orden internacional y pone en serio riesgo la seguridad europea», haciendo una clara referencia a la invasión de Ucrania por parte de Rusia, y que no puede dejar indiferente a nadie. Tampoco a nuestra Familia Real.

 

(Imagen de cabecera: El Debate)

 

 

 

 

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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Cuando se da la espalda a la libertad

Fotografía: @DiarideGirona

El pasado fin de semana el presidente del Partido Popular de Cataluña, Alejandro Fernández, acompañado por otros compañeros de partido, sufrió un ataque en Vic al más puro estilo kale borroca.

Unas doscientas personas lo recibieron de forma ‘pacífica’, mientras esas hordas salvajes y antidemocráticas les increpaban al grito de «fascistas» y los Mòssos se las veían y se las deseaban para que la situación no fuera a más.

Pero el ambiente ya estaba muy calentito durante toda la semana. El Ayuntamiento de Vic, en manos Junts, ejerciendo ‘la democracia’ en todo el amplio sentido de la palabra, prohibió instalar carpas informativas al PP catalán en su municipio. Toda una demostración de lo que ahora Perè Aragonés y sus diversos compi yoguis entienden por ‘libertad’ y ‘democracia’.

Fotografía: @LaSextaTV

Ésta es la democracia y la libertad que se ejerce en muchos municipios catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez, calla y otorga. Ni un triste mensaje de solidaridad y apoyo. Pero lo peor no es eso. Lo más mezquino es la actitud de Salvador Illá, que también se ha puesto de perfil. El principal partido de la oposición en el Parlamento de Cataluña gira la cabeza ante estos atropellos. Vergonzoso.

En una democracia consolidada y seria como la española, los dos grandes partidos constitucionales deben ir de la mano ante los grandes desafíos que se presentan día a día. Pero eso no está en la hoja de ruta de Pedro Sánchez. Sí en la de Pablo Casado. Lo acabamos de ver en la crisis entre Ucrania y Rusia. A Casado le ha ha faltado tiempo para salir anunciando que respaldaba cualquier medida que adoptara el Gobierno de España. ¿Hubiera hecho lo mismo Pedro Sánchez si gobernara el Partido Popular? No, rotundamente, no. Esta es la diferencia entre unos y otros. Entre el sentido de Estado y quien gobierna con compi yoguis sin oficio ni beneficio.

El desafío catalán es un problema serio y muy grave, que no es canjeable a cambio de un puñado de escaños en el Congreso de los Diputados para mantener un Gobierno incapaz de gestionar una pandemia como la de la Covid-19 y mucho menos lograr una recuperación económica, socio sanitaria, social y laboral de un país frente a una de las mayores crisis a las que jamás se enfrentó.

El pasado domingo el Presidente del Partido Popular Pablo Casado durante la clausura del Congreso del Partido Popular de Canarias se preguntó si la actitud de Pedro Sánchez frente a los independentistas y nacionalistas es el modelo de reconciliación que pretende Moncloa para los españoles.

Lo sucedido el pasado fin de semana en Vic es una vergüenza, fruto de un Gobierno, el de Sánchez, arrodillado frente a separatistas, independentistas, ninis, y otras razas similares, que sólo busca mantenerse en el poder a costa de lo que sea.

Fotografía: @NiusDiario

Pero también es responsabilidad de otro Gobierno, el de la Generalitat, fragmentado internamente, pero muy compacto externamente. Un Gobierno que sólo tiene una hoja de ruta: lograr que Cataluña alcance la independencia, aunque en su fuero interno sepa que no lograra su objetivo. Y mientras tanto fragmente a la sociedad catalana en mil pedazos, cada vez más dificil de unir y cicatrizar.

Llevamos casi medio siglo de democracia, desde que murió el viejo general, y jamás en todos estos años, nunca vimos un Gobierno de España tan polarizado y tan poco respetuoso con la mayor parte de los españoles.

En el discurso de Navidad, Su Majestad el Rey don Felipe VI fue más que claro. Pidió respeto para la Constitución.

Fotografía: @rtve

Pero me temo que, de nuevo, volvió a ‘pregonar en el desierto’. Sus palabras volvieron a derretirse en el mar del olvido, empezando por el propio Presidente del Gobierno. Pedro Sánchez no puede permitir ataques a la democracia como el sufrido el pasado fin de semana por el PP de Cataluña y Alejandro Fernández. Ni en Cataluña ni en ninguna otra comunidad. El Gobierno tiene instrumentos suficientes para poner punto y final a estas derivas a ninguna parte en Vic o en ninguna parte de España. Y tampoco vale esconderse bajo el paraguas de que las competencias en materia de seguridad ciudadana son competencia de la Generalitat. ¿Para qué está, entonces, la coordinación entre las diferentes administraciones, de la que tanto presumen desde Moncloa?

Un Presidente del Gobierno de España con sentido de Estado y con responsabilidad debe parar este frenesí de delirios independentistas. El asiento del Congreso de los Diputados no puede ser moneda de cambio de estas tropelías ni de otras similares. Se trata de responsabilidad política, de sentido de Estado, de respeto a la Constitución, de lealtad con el resto de comunidades autónomas. Pero también de decencia y de dignidad. Y Pedro Sánchez me temo que desconoce estos sustantivos. Y así estamos.

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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La democracia no es “quemar vivo” a nadie

Cuando mi padre regresó de San Sebastián (allá por los años ochenta y tantos), en la época en que ETA era implacable e inmisericorde, después de sufrir sus secuelas , siempre le escuché lo mismo: «El problema vasco tiene que acabar de una vez porque España no se puede permitir otros mil muertos, aunque la solución no guste a nadie». El tiempo ha acabado dándole la razón. Ha acabado y de una forma que no gusta a nadie, al menos a los demócratas. ETA ha dejado de matar pero sus cachorros siguen cabalgando a sus anchas sin que nadie, especialmente desde algunos escaños del Congreso de los Diputados hagan absolutamente nada por detener este huracán de odio, antipatía y asco a todo lo que no represente al pueblo vasco.

Fotografía: @elmundoes

Es una absolutamente vergüenza lo que le ha sucedido a Mikel Iturgaiz, hijo del Presidente del PP Vasco, Carlos Itúrgaiz, cuándo practicaba deporte. Amenzarlo con ‘quemarlo vivo’, entre otros ‘piropos’ se define por si solo. Esta situación, además de merecer la repulsa y condena del total de la sociedad española, no deja de ser una evidencia más de que el problema vasco no ha terminado. Sigue latente. Sigue vivo. El odio se sigue paseando de manera desbocada por las calles del País Vasco sin que nadie le frene. Y esto resulta peligroso, porque nos retrotrae a épocas pasadas que algunas generaciones no vivieron, y otras que sí vivimos, deseamos olvidar.

La democracia consiste en llegar a acuerdos con quien no piensa como tu, a consensuar opiniones diferentes para lograr una sociedad mejor, más justa y libre. Igual que sucedió en los años setenta y muchos, en los albores de la democracia. Pero lo que no es aceptable, lo  que no es normal, lo que se sale de toda frontera democrática es que alguien amenace a otra persona con ‘quemarla viva’ porque no piensa con ella. Además de antidemocrático, eso es constitutivo de delito. Estas actitudes no caben en un país civilizado y moderno. No pueden formar parte de una sociedad civilizada, moderna, que apuesta por la investigación, por la ciencia, por el diálogo. Se autoexcluyen, y se marginan por sí solas.

Lo  que le ocurrió a Mikel Iturgaiz le ocurrió, décadas pasadas, a cientos y cientos de valientes, que vistiendo o no, de gris, de marron, de azul, de verde, o de cualquier otro color, defendían la libertad y la democracia en todos los rincones del País Vasco. Y esta gesta es una demostración del sentimiento de odio que todavía anida en la sociedad vasca hacía todo lo que no sea vasco o hacia aquel que no piense como ellos.

Fotografía: @elmundoes

Pero esto aún es más grave si comprobamos que el Gobierno de España se sustenta en los ‘lideres’ de estos cachorros. Dicho de otro modo, quienes callan y otorgan, porque en el fondo aplauden hasta con las orejas con estas tropelías son los que alimentan la continuidad de Pedro Sánchez y su Gobierno intramuros del Palacio de la Moncloa. Esto no es ético. Tampoco honrado por parte de nadie. Menos aún decente.

Echo de menos un mensaje de condena por parte del Gobierno ante estas amenazas. Al revés ya se hubiera pronunciado, Pablo Casado y el Partido Popular Pero esta política de callarse y ponerse de perfil ante determinadas cuestiones para no enfadar a los compañeros de mesa no es digna de un Presidente y de un Gobierno responsable.

La democracia española necesita un PSOE y un PP fuertes, cohesionados, serios, que se den la mano –y se olviden de las siglas- ante los grandes desafíos nacionales, ya que hay cuestiones que afectan a todos los españoles. Solo se pueden coser desde Génova o desde Ferraz. Pero siempre con unidad política y sin equidistancias absurdas. Se necesita más perspectiva política e institucional. Siempre.

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Marchando una de indultos…

Fotografía: @rtve

Después de varias semanas desaparecido de este espacio por razones estrictamente familiares y personales, regreso hoy domingo en los inicios de un verano atípico a todos los niveles.

Y retomo este carrusel de opiniones, dando mi sentir –como siempre, sin anestesia-, sobre el espectáculo al que hemos asistido esta semana relativa a la concesión de los indultos a los condenados en el tan manoseado “proces”.

Hace muchísimos años, cuando mi padre regresó de San Sebastián, después de padecer en su cuerpo y en su alma las secuelas emocionales de la banda terrorista ETA en una época que ésta era implacable e inmisericorde, siempre decía lo mismo: «El problema vasco acabará algún día, y acabará de una manera que no guste a nadie, pero acabará, porque España no se puede permitir otros mil muertos». El tiempo acabó dándole la razón.

Y con el problema catalán sucede otro tanto. Tiene que acabar de una vez, y tiene que acabar de una forma que no gustará a nadie. Y volviendo a parafrasear a mi padre, España no puede permitirse el lujo de otra voladura de la Constitución por los aires ni de intentos bananeros de autodeterminación territoriales que únicamente conducen al enfrentamiento entre españoles.

Fotografía: @abc:_es

Pero tampoco es sensato dar una patada a las sentencias del Tribunal Supremo, y en aras de que «yo lo valgo porque soy el Gobierno, y necesito apoltronarme», conceder indultos a quien no los merece. Me he cansado de decirlo, y me reitero. Cualquier cargo institucional, desde el Presidente del Gobierno de España hasta el concejal del pueblo más pequeño siempre deben ser la solución a los problemas de los españoles. Jamás el problema de sus problemas. Y lamentablemente, el Gobierno de Pedro Sánchez, en una buena parte de sus decisiones, desde que pisaron moqueta en El Palacio de La Moncloa se han convertido en el principal problema de los españoles. Como diría el niñato de Gabriel Rufián, «no lo digo yo», lo dice la propia hemeroteca…

Volvamos a Cataluña. El problema catalán no se resuelve ni con indultos, ni con mesa de diálogo, ni recibiendo –como es su obligación, dicho sea de paso-, al President de la Generalitat en Moncloa. Este problema requiere otra arquitectura más compleja y más quirúrgica.

Para conceder un indulto, especialmente de estas características, se requiere un consenso social y político absolutos. No procede ni es ético conceder un indulto, cuando una buena parte de la sociedad, y de la clase política –incluso militantes de tu propio partido- los tienes en contra. No es serio. Pero no procede, además, porque más de uno de los indultados, ya han avisado de que no están arrepentidos de sus hazañas y que volverán a hacerlo tan pronto como puedan.

Fotografía: @elcomercio

Es evidente que tampoco ha servido el movimiento de peones dentro del PSC, en las últimas elecciones catalanas, ni el puntapié que le dieron a Iceta catapultándolo al Ministerio de Política Territorial y Función Públicas. Las costuras entre España y Cataluña siguen rotas.

Nadie tiene la pócima milagrosa ni la varita mágica, porque aunque estemos ante un problema político, la fractura social dentro de la sociedad catalana es más que notable. Y esto se ha visto muy claro ante las últimas declaraciones del empresariado y el obispado catalán.

Mientras la sociedad catalana siga fragmentada y dividida poco se podrá hacer. Más bien nada. La prioridad es ésta, por delante de indultos, mesas de dialogo y zarandajas varias… Por eso, lo sensato, lo prudente es empezar a coser y a dialogar desde el corazón mismo de la sociedad catalana, de la sociedad civil, a pie de calle. Volver a unir a familias, a la sociedad es prioritario. Es fundamental. Lo demás es humo. Y el humo puede acabar en fuego. Como ya sucedió en 2017. Atentos.

 

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Taparse la cara como los monos

Fotografía: @elmundoes

En un nuevo ejercicio de insolencia, de falta de respeto y mala de educación sin límite, ayer la vocera oficial del Gobierno, María Jesús Montero, volvió a hacer de las suyas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Eso de «o estás conmigo o estás en contra de mí» lo saben aplicar de maravilla.  Esta tropa desconoce por completo el significado de palabras como ‘diálogo’, ‘moderación’  o ‘respeto’. Según pasan los días, cada vez el chapapote es mayor y el hedor más repugnante.

¿Cómo se atreve la Ministra Portavoz del Gobierno a insultar a una parte de la militancia del PSOE simplemente porque no piensan como el propio Ejecutivo? ¿Qué hubiera ocurrido si esas mismas palabras hubieran salido  de la boca del Presidente del Partido Popular hacia un grupo de militantes populares? Una buena parte de informativos nacionales durante semanas y semanas estarían habían abriendo sus telediarios con esta noticia, pero como lo dijo María Jesús Montero hay que reírle la gracia. Pues no… Las palabras de la andaluza hay que denunciarlas públicamente. Son un atropello y un insulto a la inteligencia.

Una ministra no puede insultar públicamente a una parte de la militancia de su partido, y por que el Presidente del Gobierno calla y no sale en público a pedirle explicaciones para, a continuación, cesarla de inmediato.

Las palabras de la Ministra son una manifiesta falta de respeto, una ausencia total de empatía hacía quienes discrepan de la Ejecutiva del PSOE, una burla intolerable. En resumen, una desvergüenza más, que no tiene medida…

Pero aún es más preocupante, y si cabe más grave, la deriva que está adoptando este Gobierno sólo por mantener el sillón. Le importa nada España, la Transición Española, el abrazo de reconciliación que nos dimos los españoles para cerrar las heridas del pasado, el Estado de Derecho y la separación de poderes. Sólo les importa mantenerse en el poder a costa de lo que sea y cómo sea, porque no se atreven a convocar elecciones generales.

Fotografía:@_infoLibre

Los vientos  no son buenos, y el personal está muy cansado y muy cabreado. Saben que pueden sufrir una cogida mortal, que les devuelva a los chiqueros (hablando en términos taurinos). Un Gobierno decente ante tan creciente impopularidad, ante tan nefasta gestión de la pandemia, ante tanta mentira y manipulación, con dos dedos de decencia, convocaría elecciones anticipadas y permitiría que los ciudadanos hablasen.

Pero la banda de Sánchez tiene miedo. Ha visto el batacazo que han tenido en las Elecciones de la Comunidad de Madrid, y sabe que este resultado es extrapolable a nivel nacional. Por eso huye de las urnas y se aferra al sillón de Moncloa. Y lo más grave, calla y otorga ante el cúmulo de errores y de desatino que a diario su banda lleva a término sin rubor y sin escrúpulos.

Le guste o no a Sánchez, a Montero y al resto de la tropa, los monos también piensan, y antes o después actuarán. Y lo harán en las urnas. En las mismas que esta banda no quiere poner ahora. Pero que cuando las pongan, todo el mundo los pondrá en su sitio. También los monos.

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Un ciego que no quiere ver

Dice Pedro Sánchez que los indultos del proces no le supondrán ningún coste político porque ayudarán a resolver el problema político con Caraluña.

Fotografía @elespanolcom

De niño cuando me reñía mi madre por alguna trastada, siempre me decía que no hay más ciego que el que no quiere ver. Pues eso… este es el más evidente ejemplo de demostración de la penosa gestión que está haciendo Pedro Sánchez de este asunto, especialmente cuando un elevado porcentaje de la sociedad se ha puesto enfrente suyo. Y esto sólo es el comienzo, ya que faltan movilizaciones en la calle, recogida de firmas y otras actuación para frenar este atropello.

Para cualquier perdón, ante cualquier indulto se necesita como requisito previo el firme compromiso del reo del arrepentimiento. Pero aquí no sólo no hay el más mínimo arrepentimiento, sino que ya han dicho qué lo volverán a hacer. Con esos mimbres, bajo esa estrategia independentista, ¿como se se atreve el Gobierno a volar por los aires el Estado de Derecho y la separación dé Poderes? Sólo por un puñado de votos que lo cosan a perpetuidad al sillón fe La Moncloa? Es manifiestamente indecente. Me lo decía mi madre de niño pero sus palabras siguen de vigente actualidad…

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Por un barranco

Detrás de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad, siempre tiene que haber una persona de su absoluta confianza que coordine, aglutine, supervise, agende, y, en su caso, destense las situaciones cuando se avecinen tormentas. Pero esa persona debe saber manejar bien entre bambalinas, sin dejar huella, hacer bien su trabajo sin dejar rastro. Siempre, a ser posible, en la más absoluta discreción

Fotografía: @marca

Lo que habitual y profesionalmente se denomina «director de gabinete» debe ser por encima de todo una figura fiel, leal, pero sobre todo, profesional y sincera. A veces, demasiadas, a los lideres políticos, a los cargos institucionales  o a los presidentes de las grandes entidades públicas y privadas no les gusta (o no ven con buenos ojos) que alguien les diga que han cometido un error, que han fracasado, o que su idea, que originariamente creía extraordinariamente maravillosa, ha resultado un fiasco y encima ha costado dinero al erario público.

Y esa función solo es capaz de hacerla esa persona que está a su lado, que le conoce bien, que conoce la institución como la palma de la mano, que conoce la agenda y los contactos como si fueran suyos, y sabe cuál es el momento adecuado porque sabe cuándo es momento conveniente en el que “el jefe” (o la jefa) están más receptivos para asumir un error.

La labor del director de gabinete es una función imprescindible y requiere de mucha cirugía de precisión y sobre todo, de discreción y como dijo en una ocasión Sabino Fernández Campo, “irse con tus silencios”.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, esta figura en la persona de Iván Redondo ha resultado cuando menos esperpéntica y ridícula. Cuando uno no sabe desarrollar un trabajo de tan alta responsabilidad, si se tiene un mínimo de ética y de decencia, lo normal es o no aceptar el puesto, o si se acepta presentar la dimisión de inmediato. De tus errores, depende el futuro de tu jefe y, lo peor, la imagen y la reputación social y corporativa de la institución a la que prestas servicio.

Pero esto no vale para el vasco. Su gestión ha sido vergonzosa porque la gestión del director de gabinete apenas debe ser pública. Ivan Redondo se ha ocupado de hacerla pública para demostrar su valía, demostrando así, su inutilidad y su torpeza a nivel de comunicación política.

Y el colmo de este carrusel de estupideces sucedió ayer en el Congreso de los Diputados cuando llegó a afirmar en sede parlamentaria que estaría dispuesto “a tirarse por un barranco” por el Presidente Pedro Sánchez. Sin duda, es el mayor gesto de petulancia y chulería de quien siempre debería estar en la sombra, en un segundo plano, de forma inadvertida. Pero no necesita los titulares y los flashes para sobrevivir. Qué tropa.

Fotografía: @marca

En la otra cara de la moneda, tenemos otras personas como el actual director de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez (con su reconocido aval por su trayectoria política) prefiere pasar inadvertido, en la sombra.

Queda claro en qué lugar quedan la humildad, la decencia, la discreción, y en qué lugar el ego, la prepotencia, y las ganas de protagonismo. Es evidente que el éxito de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad dependen de la gestión de la institución que representan, pero también de cómo gestione entre bambalinas su mano derecha. Y es evidente que algunos tienen más interés en potenciar los egos personales y su protagonismo,  que el interés general. A pesar de que nos intentes convencer de lo contario. Pero se les ve venir de lejos.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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La estupidez del 2050

Llevamos cuarenta y seis años de democracia, y en este tiempo hemos pasado diferentes crisis de todo tipo y condición. Pero cómo esta crisis sanitaria, social y económica de la Covid19 creo que no hemos asistido a ninguna a otra. De igual manera que hemos visto en todos estos años ningún otro Gobierno tan nefasto ante una situación tan crítica como la actual.

Fotografía: @lavozdegalicia

Comparto íntegramente la teoría de que esta pandemia ha cogido a todos con el pie cambiado, sin hoja de ruta, sin experiencia, y durante las primeras semanas todo el mundo tuvo que improvisar. Pero de esa improvisación al carrusel de errores continuos y desatinos sin fin a los que nos ha sometido el Gobierno de Pedro Sánchez hay un abismo.

Su gestión es nefasta. No hay por dónde cogerla. No sólo han dejado abandonados a los sanitarios y a los médicos, sino que ya no hablamos de los autónomos, o de los discapacitados. Tampoco nombro a las residencias de mayores, en donde el ex vicepresidente a la fuga, ni siquiera puso los pies en ninguna. ¿Y qué me dicen ustedes del sector de la cultura, abandonado a su suerte o verdad? ¿o los transportistas, tirados en las carreteras y autovías, sin información, sin lugares acondicionados en donde asearse o en dónde comer o comer? Mientras tanto, naturalmente todo hijo de vecino tenía que seguir pasando por caja porque… ¿cómo íbamos a condonar a los autónomos cualquier impuesto? No, hombre, no…

Eso que decían que no iban a dejar a nadie atrás. Y en medio de todo eso, ni había comité de expertos, ni había coordinación, ni había decencia, ni había humildad… ni perspectivas de que lo hubiera. Y cómo guinda de este pastel, el carrusel de mentiras del Presidente del Gobierno y sus acólitos se cuentan por miles.

En medio de este panorama tan bucólico cuyo despropósito más absoluto está siendo el final del Estado de Alarma y la vacunación en dónde las comunidades autónomas se han encontrado abandonadas a su suerte, confiando en si mismas y en sus homónimos, ya que de La Moncloa no podían esperar ni “los buenos días”.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo esto, ahora Pedro Sánchez nos presenta un Plan de Recuperación con los ojos puestos en 2050. Hay que ser torpe y incompetente. No ha sido capaz de gestionar la pandemia y sus efectos sociales y económicos en el 2021, ¿y me viene a hablar del 2050? ¿Se cree que los españoles tenemos el mismo nivel intelectual que él?

Pedro Sánchez pasará a la Historia de España por ser el Presidente más mediocre y más imprudente. Le falta humidad, decencia, respeto, y responsabilidad, entre otros muchos valores. Le sobra chulería y ego. En otras palabras, estamos ante el peor Presidente de las últimas décadas. Lo del 2050 es un insulto, una falta de respeto a los españoles, a todos los que de una manera u otra nos hemos visto afectados por la pandemia, a la vez que abandonados por el Gobierno; un Ejecutivo únicamente preocupado por su ombligo. Una indecencia. Como para hablar del 2050. ¿Por qué no se preocupan de los verdaderos problemas de los españoles? Sencillamente… porque no saben. Ni cuáles son ni cómo gestionar.

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La penitencia de los miércoles

Fotografía: :@el_pais

Resulta una indecencia y una desvergüenza que cada miércoles la Ministra de Sanidad, Carolina Darías, acompañada de su colega. el Ministro de Administraciones Públicas Miquel Iceta, convoque al Consejo Interterritorial para reírse en su cara de forma descara, con el beneplácito intramuros desde el Palacio de La Moncloa de Pedro Sánchez.

¿Quién es la Ministra de Sanidad para tomar decisiones políticas sobre la salud de los ciudadanos, desoyendo a la comunidad científica, médica y sanitaria? ¿Dónde está el comité científico independiente que asesora al Gobierno? Lo lógico, lo sensato, lo honrado, lo decente, hubiera sido que al comenzar la pandemia, el Gobierno hubiera activado un comité de expertos sanitarios, médicos y científicos independientes –y subrayo este adverbio-. Con un Gobierno como tal, este comité tendría la obligación de asesorarle en todas las materias relacionadas con la pandemia.

Pero esta tropa, que diría el Conde de Romanones, que cada martes se apoltroma en la mesa del Consejo de Ministros ha triturado las páginas del diccionario en las que se encontraban las palabras «decencia», «ética», «responsabilidad» y «honradez».

Fotografía: @antena3com

Un ministro no tiene conocimientos científicos, ni inmunológicos, ni sanitarios. Menos todavía médicos. ¿Por qué toma decisiones unilaterales sin escuchar a los profesionales del sector, que si están formados y preparados para estas situaciones? Es obsceno que un ministro sin formación sanitaria y conocimientos médicos ni epidemiológicos tome decisiones de forma unilateral, especialmente cuando estas decisiones afectan a derechos y libertades del individuo. ¿Quién es ella? ¿Con qué poder se atribuye esas decisiones para adoptarlas, volviendo la espalda a la comunidad científica, médica y sanitaria. Para hacer lo que le dé la gana y balancear a los ciudadanos al compás de decisiones políticas, y no sanitarias o epidemiológicas, no es necesario que cada miércoles haga el ridículo en el Consejo Interterritorial.

Han transcurrido ya casi cinco décadas desde que España dejara atrás una de sus épocas más negras y oscuras. Desde entonces han pasado muchos Gobiernos. Nuestra democracia ha subsistido. Pero las cotas de indecencia, de falsedad, de hipocresía, de narcisismo y de manipulación de Pedro Sánchez y sus muchachos jamás lo hemos visto. Afortunadamente, el 4 de mayo cambiaron muchas cosas. Ese cambió empezó en Madrid, y esa ola de esperanza y de libertad se va a extender por todos los rincones de España más pronto que tarde. Va a ser un tsunami. Y para otros pomadita.

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El tsunami Ayuso

Fotografía: @expansioncom

La jornada de ayer en la Comunidad de Madrid pasará a la historia de nuestra democracia por diversos motivos. Uno de los más significativos: la participación. La gente acudió en masa a ejercer su derecho constitucional de ejercicio del voto. Desde primera hora de la mañana, las imágenes de las televisiones y de las redes sociales hablaban por sí mismas. A la vez, nos daban un mensaje implícito en clave de comunicación política. Cuando un gestor político toma decisiones, aunque se equivoque en ocasiones, si en términos generales, la sociedad está satisfecha con su gestión, va a responder a su llamada. Y la sociedad madrileña mayoritariamente ha acudido a las urnas tras a la llamada a la participación de todos los partidos políticos, pero especialmente del Partido Popular y de la Presidenta y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz-Ayuso.

La noche electoral de ayer nos dejó varias claves políticas importantes, que conviene analizar con la serenidad que corresponde.

Fotografía: @AgenciaAtlas

En primer término, Ciudadanos bordea el precipicio de la desaparición. La formación naranja que lidera Arrimadas se queda fuera de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Seis años después de irrumpir en la política nacional, se han convertido en una fuerza absolutamente irrelevante. De 26 diputados que tenía a cero diputados. Una debacle mayúscula. Pero como ya nos tiene acostumbrados la Cruella de Vil de la política española, en ese partido no dimite nadie. Demasiado orgullo. Muy poca humildad, y ninguna autocritica. Pésima hoja de ruta.

En otra casa que pintan bastos y que están muy necesitados de autocritica y de «bajar los decibelios» es Ferraz. El batacazo de Gabilondo ha sido mayúsculo. Los ciudadanos le han cobrado en una única factura los continuos desastres de la gestión de la pandemia de la Covid19. Le han enviado un recadito a Sánchez, que no ha tenido la decencia de poner los pies en Ferraz arropando a su candidato. Los errores en política se pagan en caro. Y los ciudadanos se cobran las facturas en las urnas. Aunque Sánchez siga tocando el arpa y mirando a otro lado. A lo lejos ya se escuchan los tambores de guerra en Aragón y en Castilla La Mancha. Contentos están los barones

Fotografía: @NiusDiario

Hace unos días, en pleno fragor de la batalla de la campaña electoral, bromeaba la Presidenta Díaz-Ayuso de que se tuviera cuidado con lo que se hacía «a ver si España le iba a deber tres». Y anoche se cumplió porque el resultado de Podemos fue tan estrepitoso que su ‘amado’ líder huye, en vez de hacer frente al fracaso; no tiene el valor de remangarse y hacer frente a la situación del partido. Para Pablo Iglesias, lo más cómodo es dimitir. Lo responsable, lo ético, lo decente hubiera sido hacer frente a la situación. Pero hay palabras que no entran en el lenguaje del ex vicepresidente. Lo fácil es evadirse.

Aumentar.42.000 votos en una convocatoria electoral como la madrileña es insignificante. Asumiendo que Vox aumentó un diputado, en términos generales perdió relevancia. Y esto es otro mensaje en clave política. La gente no quiere extremos, huye de la polarización. Necesita la moderación, y eso sólo lo puede ofrecer el Partido Popular. No obstante, es importante este aumento porque permitirá que Díaz-Ayuso gobierne desahogadamente. Sin sobresaltos naranjas ni boberías.

El revolcón –literal- que Mónica García le ha dado a Gabilondo sin que éste ni se haya inmutado es estratosférico. No en vano, Más Madrid entraba en el ring electoral con una ventaja añadida en su DAFO particular. Para muchos, la anestesista es la mejor candidata del bloque de la izquierda. Y está ventaja el partido de Errejón la ha aprovechado consciente de que tanto PSOE como UP no terminaban de conectar con el electorado y la sociedad madrileña.

Fotografía: @EconomiaED_

Pero goleada, el tsunami ha llegado de la mano de Isabel Díaz Ayuso. Tras una campaña en la que ha sido objeto de todo tipo de zancadillas,  criticas, insultos, y diana de lo mejorcito de cada casa, anoche arrasó. Llegó 65 diputados de los  de los 136. Así, Ayuso podrá gobernar sin Vox. La goleada fue en los 21 distritos de la capital, en los de alta renta y en los de media y baja. Este tsunami también trajo otra ventaja importante: reforzar la ‘marca PP’ y el liderazgo del Presidente Pablo Casado, especialmente después de abortar las intentonas golpistas de Murcia y Castilla y León.

Por contrapartida, la figura de Pedro Sánchez ha quedado muy dañada y puesta en evidencia. Los próximos días serán claves para comprobar el futuro político del Gobierno de Sánchez y su liderazgo dentro del partido.

Sin ninguna duda, la estrategia política de Díaz-Ayuso activando el botón electoral el mismo día que se presentó la moción de censura en Murcia ha sido fundamental para recuperar la marca y el liderazgo del centro derecha español.

Fotografía: @telemadrid

Queda una incógnita por resolver en este puzzle. Si los resultados son la sentencia de Pedro Sánchez como Secretario General y como Presidente del Gobierno. El hecho de no salir del Palacio de la Moncloa para seguir la noche electoral desde Ferraz es un gesto que indica que las aguas bajan turbias. Tan obscuras  que cada vez se ve más próxima la entrada en la Moncloa de Pablo Casado. Ahora el bloque de la derecha vapuleó al de la izquierda, al que superó en más de 15 puntos. Hace dos años, la diferencia fue de tres puntos a favor de la derecha.

Dicho de otro modo, el tsunami Ayuso le ha abierto las puertas a Sánchez para que las cierre al salir. A su vez, se las ha abierto a Casado para que entre en el Palacio de la Moncloa más pronto que tarde. Otro tsunami que se acerca. De norte a sur de España.

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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¡Basta ya!

El grado de polarización de la política española sobrepasa con creces la campaña electoral a la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Se siguió calentando los ambientes el pasado viernes en el debate organizado por la Cadena Ser y transformado en arrabal barriobajero por Pablo Iglesias y por Rocío Monasterio. Y ayer la situación aún se enrareció más cuando a Ministra Reyes Maroto recibió una navaja ensangrentada.

Fotografía: @eswikipedia

Las amenazas de muerte al Ministro del Interior, a la directora general de la Guardia Civil y a Pablo Iglesias sólo vinieron a confirmar lo que la sociedad española ya sabía. Se está dinamitando el consenso y el espíritu de la Transición; aquel momento histórico en él que hombres tan opuestos como Manuel Fraga y Santiago Carrillo fueron capaces de mirarse a la cara, aparcar sus intereses y priorizar los intereses de los españoles.

Fotografía: @elespanolcom
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¿Y ahora, qué?

Fotografía: @publico_es

Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

Fotografía @elperiodico

No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

Fotografía: @rtve

El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

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Nada es porque sí

El pasado viernes el BOE publicaba el patrimonio de todos los miembros del Gobierno, incluidos Pablo Iglesias e Irene Montero. Las cifras publicadas han revuelto los cimientos del partido morado, porque las cifras presentan un ahorro neto de más de 100.000 euros cada uno, además del valor de la hipoteca que comparten de su vivienda y dos fondos de pensión que también generan mucha sorpresa y que elevan ese patrimonio por encima de los 300.000 euros. Las dudas de cómo han podido ahorrar tanto dinero no se han hecho esperar y la sombra de una posible ‘caja b’ morada no se ha hecho esperar. Las sospechas y las dudas están ahí. El avispero está inquieto.

Lo dije en algunas ocasión y hoy lo vuelvo a reiterar, Pedro Sánchez es un poco –sólo un poco- más audaz que Pablo Iglesias. El hecho de que el BOPA haya publicado estos datos en medio de pre campaña electoral de Madrid tiene su aquél y no es casualidad, especialmente después de las últimas encuestas que daban al candidato morado una derrota magistral. Nada es porque sí. Las casualidades no existen. La publicación de estas informaciones es una intencionada detonación a la línea de flotación de Pablo Iglesias para desgastar su imagen y con la de él, la de Montero y Echenique. Unidas Podemos queda muy tocado. Ellos mismo lo han reconocido: Estas cosas hacen mucho daño”. Se teme, de puertas adentro del partido estos datos puedan inclinar la balanza el próximo 4 de mayo entre el electorado de Más Madrid y Unidas Podemos. Dicho de otro modo, estas cifras fagociten al electorado de Podemos en favor de Mas Madrid.

Según el documento oficial, Iglesias y Montero tienen ahorros por más de 100.000 euros cada uno, además de otros centenares de miles de euros en bienes inmuebles (que incluyen la hipoteca del chalet de Galapagar) y otros 187.000 euros por fondos de pensión y seguro de vida. Los datos demuestran que la pareja se encuentra entre los miembros más ricos del Consejo de Ministros, aunque su entorno lo niega argumentando que los datos no son reales porque se contabiliza el valor del chalet de Galapagar, cuando todavía deben pagar la hipoteca. Pero el mosqueo en Unidas Podemos es mayúsculo. Y el sector crítico no ha tardado ni un día en decir lo que pensaba. Un miembro del partido alejado durante una de las purgas que azotaron la formación desde 2017 ha sido contundente: “Es cierto que la casa no es suya hasta que paguen la hipoteca, pero está claro que han hecho negocio con la política”. Piensa, y previsiblemente no le falte razón, que sin esa trayectoria política hubiera sido más difícil recibir el préstamo bancario para pagar el chalet.

Y en paralelo hay otro dato que sorprende. Irene Montero declaró en el año 2017 la cantidad de 16.000 euros en varias cuentas bancarias. Y es normal que el aumento de esta cantidad genere dudas, interrogantes y sospechas, a pesar de envolverse con frecuencia en la bandera de la decencia y la dignidad. Y en esta línea, uno de los válidos de Pablo Iglesias en la Comunidad de Madrid da una de cal y otra de arena. No duda de ese de este aumento de patrimonio pero pide que se explique su origen para poder exigir transparencia. Algo no cuadra. Ese sí pero no huele mal.

 Otros dirigentes morados van más allá del exsecretario del partido en Madrid. Se preguntan cómo puede incrementarse tanto el patrimonio de los líderes del partido si los estatutos obligan a cobrar un máximo de tres salarios mínimos mensuales y donar a la formación el excedente. Antes de la reforma del Gobierno la suma de tres salarios mínimos ascendía a poco más de 2.100 euros mensuales. Ahora supera los 2.700 euros, y según los miembros del partido es “imposible” con esas cifras alcanzar hipotecas tan caras y ahorrar más de 100.000 euros. Dicho de otro modo, este incremento de patrimonio huele muy mal. Y pinta peor al publicar estos datos coincidiendo con la salida de Iglesias del Gobierno. En este puzzle faltan piezas por encajar que, posiblemente, la Fiscalía Anticorrupción, las encaje antes o después.

Vuelve así la sospecha sobre la caja b del partido, tal y como han denunciado el ex abogado y otros representantes de Podemos. E incluso que exista otra caja, todavía por descubrir. Hasta ahora todas las sospechas han apuntado a la Caja de Resistencia, una cuenta paralela de Podemos en el banco Caja de Ingenieros (el mismo que otorgó la hipoteca a los líderes morados) en la que se dirigían las donaciones y se financiaban proyectos sociales, que ahora está investigando la Justicia.

Sea como sea, lo cierto es que Iglesias y Montero son los únicos miembros del Consejo de Ministros que han despertado la caja de los truenos de las sospechas dentro y fuera de su partido, dentro y fuera del Gobierno, dentro y fuera de la sociedad. Muchas cosas no encajan, y antes o después tendrán que dar explicaciones y aclarar esta situación. Unidas Podemos está muy herido, y el BOE viene a traer la morfina necesaria para sedar al partido. El paso siguiente será encontrarnos al partido en estado de exitus letalis. Y Echenique en silencio. Sospechoso.  

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Un portazo en la cara sin anestesia

Creía Pablo Iglesias que iba a seguir siendo el eje de todas las políticas, sobre quien iba a girar todas las decisiones del mundo. Pero me temo que va a ser que no.

Fotografía: @elperiodico

Pensaba que su huida por los cloacas, su medio natural, huyendo como rata por la alcantarilla le otorgaba el don mágico de poder hacer y deshacer en el Gobierno de Pedro Sánchez y en el Díaz-Ayuso. Vaselina. Va a ser que no. De entrada, el Presidente le agradeció su marcha y con diplomacia dijo que ya se pensaría si  aceptaba o no la propuesta del podemita. Sedal. Eso de mover peones en un tablero que no es el tuyo, y hacerlo de manera mamporrera y mafiosa no es ético ni decente. Lo acabamos de ver en Ciudadanos, y el de Vallecas pretendía hacer lo mismo. Pero el disparo le ha salido por la culata. Ya sacó sus mugrientos cascos del Consejo de Ministros y ya es tarde, muy tarde, para que puede manosear cualquier decisión suya o ajena en esa mesa. Las barreras ya están puestas para que cada vez tenga más limitaciones. Aunque tarde, Sánchez se ha dado cuenta de que dormía con su enemigo; ha reaccionado, y ahora ya no le deja ni moverse. Menos todavía decidir quien sí quien no.

Pero Iglesias es testarudo. Le da igual que Moncloa lo considere ya casi “un jarrón chino”, y al estilo de las películas de Paco Martínez Soria sigue que erre que erre… Y la siguiente ha sido llamar a su ex compañero Errejón para ir de la mano a por Díaz-Ayuso. ¡Qué ingenuo!

Fotografía: @el_pais

El ex vicepresidente creía que Errejón se iba a tirar en plancha en sus brazos, mientras tarareaba aquello de “si tu me dices ven”. Pero basta muy poco para ser bastante más inteligente que Iglesias. Y el líder de Más Madrid lo es. Sabe que no necesita ‘tiralevitas’ que le pongan el café cada mañana cuando llegue a la Asamblea de Madrid, ni necesita a su lado mafiosos que presumen de igualdad ante las mujeres, y en público dice que las azotaría hasta sangrar… A Errejón les sobran estos canallas. Basta ver el número de escaños que tienen unos y otros en el parlamento autonómico.

Cuando menos se lo esperaba, ha llegado su ex compañero de partido y le ha dado un portazo sin anestesia en toda la cara. El macho alfa herido en lo más profundo de su ser. Errejón ha sido un gran estratega, porque ha preferido que sea una mujer la que le argumente la negativa con contundencia y serenidad. El portazo es gigantesco.

Fotografía: @heraldoes

Mónica García le dice que Madrid no es ninguna serie de Netflix; le dice, y no le falta razón, que las mujeres están hartas de que hagan el trabajo sucio y se tengan que quitar de en medio en momentos históricos; le dice que las mujeres no necesitan que nadie les tutele, entre una retahíla de lecciones sin pomadita que el ex vicepresidente tendrá que aprender a digerir. Una bofetada de verdades que el vallecano no se imaginaba que una mujer le iba a atizar, con verdades como panes. Hoy, la diputada de Más Madrid le ha dado toda una lección de decencia, que tendrá que aprender a digerir. Ya lo decía Ana María Matute, “en la vida hay que ser humilde, antes que la vida te obligue a serlo”. Y Pablo Iglesias necesita una buena dosis de humildad.

La descomposición de Podemos ya ha empezado. Iglesias es un clon de Arrimadas. Igual que la andaluza ha sido capaz de clavar un cuchillo en el corazón del partido naranja, y ella sigue echando la culpa al cha-cha-chá, ahora Pablo Iglesias huye de Moncloa y del partido morado. Todo muy indecente. Pensaría que después de emponzoñar Moncloa, iba a contaminar la Asamblea de Madrid. Evidentemente, no puede infectar la sede de la Comunidad de Madrid porque, echando mano del refranero español, la miel no está hecha para la boca del asno.

 

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No toca

Fotografía: @larazon_es

Estos días estamos asistiendo a un debate estúpido, a polémicas innecesarias, a discusiones bizantinas en torno al tan manoseado 8M.  Dimes y diretes perfectamente articulados por aquellos que sustentando a Sánchez en el Gobierno, echan gasolina al fuego cada día y encienden la mecha de la desestabilización, y la anarquía en la mesa del Consejo de Ministros. Ya han asaltados los cielos del Palacio de La Moncloa, y lo demás les importa un bledo, por no decir un comino.

Me parece muy acertada la decisión del delegado del Gobierno en Madrid, y ésta debería haber sido la tónica en el resto de comunidades. Pero da la sensación que si el 8M no salimos a la calle y no reivindicamos el papel de nuestras mujeres en la sociedad no somos demócratas ni estamos a la altura. Fariseísmo en estado puro. Hay que ser serios y consecuentes con nosotros mismos. Los derechos de las mujeres –igual q           ue los derechos de los hombres, que nadie se llame a engaño-, hay que defenderlos los trescientos sesenta y cinco días al año, no sólo un día. Pero está comprobado que si el 8M no salimos a la calle, al precio que sea, no somos referentes de democracia y de modernidad. Vaya gilipollez.

Fotografía: @diariolaopinion

Sin embargo, este año no toca. Hay que ser prudentes y responsables. Toca activar las máximas dosis de sensatez, respeto y compromiso en todos los ámbitos para no caer en los errores que se tropezó en Navidad. Las consecuencias de una eclosión multitudinaria de contagios a causa de manifestaciones las pagaríamos la sociedad en global, y a los profesionales sanitarios en particular; y éstos son peajes que como nación no podemos permitirnos el lujo de pagar.

Por esta razón es el momento de la responsabilidad como sociedad. Tenemos que alejarnos de los voceros que están buscando la polémica gratuita y las barricadas desde la moqueta. La sociedad tenemos que demostrar nuestra madurez y, como diría mi madre, ponerlos «a los pies de los caballos», y atender a las voces que, desde la moderación, la profesionalidad y la prudencia, hablan con sensatez y respeto. Basta ya de tonterías con tal de ocupar un titular en un periódico o en twitter.

Fotografía: @sevilla

Me parece una desvergüenza absoluta y una falta de respeto a los sanitarios, y a todos los españoles que, de una forma u otra se han visto afectados por la pandemia de la Covid, el que determinados colectivos feministas hayan presentado recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ante la prohibición del delegado del Madrid. Son tribus urbanas que necesitan su autoafirmación reivindicativa en la calle para subsistir; lógicamente, alimentadas por Iglesias, Echenique, Montero, Vera, y compañía. ¡Qué tropa! Sólo espero que el TSJ demore al máximo su resolución. Una falta de respeto y una desvergüenza mayúscula.

Está comprobado. Los demócratas no necesitamos arriesgar nuestra vida, y las de los demás para reivindicar los derechos de las mujeres. Por eso, los moderados, los sensatos, los prudentes, el lunes reivindicaremos el papel de nuestras mujeres, de nuestras madres, de nuestras hermanas, de nuestras hijas… desde nuestras redes sociales. Desde casa. Sin aspavientos. Los datos epidemiológicos mandan. Pero otra tropa que va al más puro estilo kamikaze necesita la polémica para subsistir y alimentar los demonios y bilis que llevan dentro. Otra medalla en la hoja de servicios de esa banda que no tienen calificativos. Yo lo dijeron hace más de dos mil años. Y claro que se les conoce por sus obras. Y éstas dan mucha antipatía. Y también mucha vergüenza.

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Un día de reconocimientos, reivindicaciones… y faltas de respeto.

Como esperábamos, hoy, el Congreso de los Diputados ha sido el escenario para conmemorar el cuarenta aniversario del golpe de Estado del 23F, sucedido a las 18:23 h del 23 de febrero de 1981.

En el acto de hoy, dominado por las restricciones que impone la pandemia de la Covid19, estaban las más Altas Instituciones del Estado, encabezadas por S.M.. el Rey Felipe VI, y con una ausencia más que significativa: la de su padre, S.M., el Rey Juan Carlos I, artífice, junto al general Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa del Rey, de que aquella “locura” fracasara a la vuelta de unas pocas horas.

Fotografía @joseajarne

Y, hoy, como no podía ser de otra manera, el Rey Felipe Vi ha reivindicado el papel de su padre aquella noche «por su firmeza y su autoridad» de defensa de la democracia. Y esto, más allá de las palabras del propio monarca, hay que ponerlo en valor, y reconocerlo. Aquel 1981 la democracia española era aún muy frágil y don Juan Carlos sabía perfectamente que, con un gobierno y un parlamento secuestrados, él, en su calidad de Capitán General de las Fuerzas Armadas y como Jefe del Estado-junto a la Comisión de Subsecretarios que presidió Francisco Laína- tenía el difícil papel de parar la intentona golpista sin derramamientos de sangre. Y a pesar de los minúsculos ruidos de sables que en paralelo al Congreso se dieron en Valencia, el trabajo que se hizo entre bastidores de la Jefatura del Estado fue imprescindible, impecable, absolutamente necesario y, sobre todo, rápido, y coordinado. En dieciocho horas todo había acabado.

Cómo ha dicho Miguel Roca, uno de los padres de la Constitución, y aquel día diputado en el Congreso, hoy conmemoramos un hecho histórico; el fracaso de una intentona golpista contra la democracia, y el triunfo de la libertad.

Y justamente por eso, porque conmemoramos el triunfo de la libertad y democracia, personalmente el acto me ha resultado pequeño. Reitero mi comprensión de las limitaciones que exige la pandemia. Dicho esto, si conmemoramos el triunfo de la democracia y de la libertad deberían haber estado los ex Presidentes del Gobierno y la Presidenta de la Comunidad de Madrid y el Alcalde de Madrid en nombre de todos los Presidentes autonómicos y de todos los alcaldes de España. E insisto, también S.M. don Juan Carlos I acompañando a su hijo. Basta ya de fariseismo con los temas de la Corona. La sociedad española, el pueblo español, le debe, a quien fue su Rey casi durante cuatro décadas que hoy viva en una democracia plena (aunque algunos necesiten gafas), en paz, y libertad. Qué las instituciones y la Carta Magna pueden renovarse, nadie lo discute. Pero si aquel fatídico 23 de febrero el Rey don Juan Carlos no desmonta de raíz la intentona, ¿de verdad nos creemos que hoy viviríamos en democracia? Por eso hay que dejar a un lado los argumentarios bolivarianos y respetar y poner en valor su trabajo como Jefe del Estado y Capitán General de las Fuerzas Armadas.

Fotografía: @joseajarne

Por esta razón, me parece una desvergüenza y un despropósito absoluto, el hecho de que en un acto como en el de esta mañana se hayan dado gestos de menosprecio y faltas de respeto y educación al Rey Felipe VI. Revolviendo en el diccionario de mi madre me tropiezo con una frase que viene como anillo al dedo «para estas albardas no necesitamos mulas». Pues eso… Pero algunos, que hace muy pocos años creían que iban a asaltar los cielos y hoy pisan coche oficial con escolta, deberían saber que cuando ocupas un cargo institucional, el respeto a la figura del Jefe del Estado se aprende en Primero. Y si no se quiere aprender, como ellos mismos dicen «cierren la puerta al salir». Pero beber y sorber, no. O lo que es lo mismo: no puede ejercer de Judas y de Pedro a la vez. Aunque ellos estén mas cómodos siendo Judas.

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Javier Lambán, un presidente culto en una encrucijada salvable

Un político, sea municipal, autonómico o nacional, debe reunir muchas cualidades para desarrollar su tarea con éxito, considerando que a diario no resulta nada fácil estar expuesto a los golpes de los ciudadanos, de otros políticos, también de tus compañeros de partido, de diferentes capas de la sociedad, y de los medios de comunicación. A esta retahíla de sentencias, ahora hay que añadir también a la jauría tuitera, esa manada de jueces inmisericordes que todo lo saben y cuyo escenario es exclusivamente las redes social, pero cuyo nivel cultural y social deja muchísimo que desear.

Fotografía: @el_pais

Todo esto es el pan nuestro de cada diría, que diría mi madre. Pero lo que no es habitual, es encontrarte con un político, en este caso, con un presidente autonómico, que cuando sus obligaciones institucionales se lo permiten, utiliza su perfil de twitter para exponer pequeñas píldoras literarias de sus últimas lecturas, y nos va descubriendo autores y obras literarias de una calidad notable, o nos comenta cualquier otro detalle que considera de interés para sus ciudadanos y para su comunidad.

Cualquier político debe tener un valor añadido, además de ser un hombre (o mujer) últil, como dice el periodista aragonés Lisardo de Felipe, es el hecho de ser un hombre culto: un amante de la lectura, del arte, de la música, del cine, del teatro… de cualquier manifestación cultural o artística, o de todas. Esta maleta no sólo enriquece la calidad del propio ser humano, sino que otorga un valor intangible al cargo institucional, a la “cara pública”, Como decía el escritor británico W. Somerset Maugham “la lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos”. Qué a nadie le quepa la menor duda, cualquier cargo institucional, desde el concejal del pueblo más pequeño de España a nuestro Rey Felipe VI, todos debe tener conocimientos y formación para ejercer mejor su labor institucional. Y la lectura es una fuente inagotable de conocimientos para descubrir mundos distintos a los que nos transporta cada libro de forma totalmente inconsciente.

En este sentido, el Presidente del Gobierno de Aragón, el ejeano Javier Lambán  es un gran lector, y basta con repasar el timeline de su perfil de twitter para darnos cuenta de la vasta trayectoria lectora que lleva sobre sus espaldas. Y no le duelen prendas en alabar un libro cuando le gusta. Política y lectura no son incompatibles. Al contrario. Se percibe en sus parlamentos este torrente de lecturas que lleva en consonancia con su edad y su bagaje formativo. Me gusta mucho comprobar cuando un político hace gala, sin estridencias ni sudor, de su bagaje cultural públicamente y sin ruido. Javier Lambán es uno de ellos.

Probablemente más de uno que lea estas líneas se sorprenderá ante  estas palabras, pero Lambán es un político de ésos de raza, que conoce la política desde sus entresijos más pequeños, como es ser concejal y, posteriormente alcalde de su pueblo, Ejea de los Caballeros, la capital de la comarca zaragozana de las Cinco Villas hasta llegar a ocupar el despacho de la Presidencia del Gobierno de Aragón en el Edificio Pignatelli, sede del Gobierno. Esta trayectoria, su  Doctorado en Historia, y su carácter, estoy seguro que ha configurado su vida política y le ha hecho tener una visión más global, y más constitucionalista de la política española, y, lógicamente aragonesa. La cultura, la lectura, estoy convencido, que fue uno de los mejores compañeros de viaje para ayudarle a tener una visión más profunda de las situaciones y de las personas en muchos momentos vitales. Decía un escritor norteamericano que “en muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Estoy completamente seguro que es lo que habrá sucedido al Presidente Lamban en reiteradas ocasiones.

Y en medio de todo esto, la semana pasada, en el Hospital Miguel Servet, al que tanto cariño tengo por razones familiares, le detectaron un cáncer de colon. Y ayer, en un ejercicio de responsabilidad institucional, de transparencia, de humanidad, y. sobre todo, de sentido común, convocó una comparecencia de prensa para anunciar la noticia.

La vi en directo, a través de La Sexta. Y, una vez más, vi al Lambán más humano, más sincero, más honesto –consigo mismo, con su Gobierno y con Aragón-, y más honrado también.

Javier Lambán forma parte de esa hornada de políticos que, estés o no de acuerdo con su ideología, pero lo cierto es que cae bien. No en vano, no había acabado la rueda de prensa en el Edificio Pignatelli que twitter, uno de sus medios naturales, ya echaba humo. Y no había siglas políticas: Pablo Casado, Jorge Azcón, Luis M. Beamonte, Inés Arrimadas, Daniel Pérez Calvo, Pedro Sánchez, Isabel Díaz-Ayuso, Emiliano García-Page, Ana Pastor, Edmundo Bal, Concha Andreu, Salvador Illá, Adrián Barbón, María Navarro Viscasillas, Maritxell Batet, Mario Garcés, JuanMa Moreno… la lista es eterna. Pero también personas de la sociedad civil han mostrado su respaldo, su solidaridad y han enviado palabras de ánimo al presidente aragonés.

Fotografía: @heraldoes:

Y es en estos momentos cuando te das cuenta de los políticos que son útiles y los que no lo son. Lambán se encuentra en el primer grupo. Ahora está librando una de las peores batallas de su vida, pero juega con una ventaja importante: tiene el apoyo de los suyos –de su familia-, de su equipo de Gobierno, y de sus más estrechos colaboradores, entre los que siempre se encuentra una persona que brilla con luz propia desde hace… ni se sabe cuántos años (el referente,  el ‘maestro’ de todos),  y, además,  lleva consigo la confianza ciega en la sanidad pública, y una maleta cargada de conocimientos y de cultura. Todos los vientos le soplan a su favor.

Desde aquí le deseo toda la suerte y todo el ánimo del mundo, y estoy convencido que le irá bien. En este tipo de batallas hay algo importante para ganarlas, y Lambán lo tiene: la detección temprana, por un lado. Y a su vez, siempre tendrá a mano un objeto muy preciado  que, aunque ayer no lo tenía, estoy convencido, que si llegan malos momentos, le ayudará a superarlos en paz y con tranquilidad: un libro… o varios.

La vida acaba de atizar un revés a Lambán, a un buen tipo; estés o no de acuerdo ideológicamente con él, lo cierto es que estamos ante un político necesario, e insisto, útil a Aragón y a los aragoneses. Y lógicamente, a España. Podía haberse retirado de escena, a sus cuarteles de inviernos a Ejea de los Caballeros, y dedicarse exclusivamente a cuidarse y a luchar contra el cáncer, entre lecturas varias.  Pero en su ADN está seguir trabajando para vencer a la Covid y sacar a los aragoneses de la crisis más pronto que tarde. Esa es la diferencia de su DAFO personal e institucional. Por eso, en algunos aspectos envidio a los aragoneses. La diferencia entre unos presidentes y otros es notable, y se nota en detalles como éste. Se llama responsabilidad. Y Lambán lo es. Y también es honrado.

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La ejemplaridad

La llegada de la vacuna de la Covid19 ha supuesto una muy buena noticia para la sociedad española, tan necesitada de un rayo de esperanza en medio de tanto caos y tanto desorden institucionalizado desde el Palacio de la Moncloa.

Pero la vacuna también ha traído otro problema no menos importante, y que merece, como sociedad, pararnos en seco, reflexionar severamente, tomar decisiones drásticas y comenzar a caminar de nuevo.

Fotografia: @elcorreo_com

En esta semana que está concluyendo, hemos visto, con cara de bobalicones, como empezaba a proliferar la lista de cargos institucionales (concejales, alcaldes, consejeros de comunidades autonomas) que en el ejercicio de su cargo, pero a la vez, demostrando que son descendientes directos del Lazarillo de Tormes, comenzaban a vacunarse de forma indisciplinada, y acogiéndose a escusas absurdas, tontas, y baratas. Abrazados a motivaciones disparatadas intentando justificar lo injustificable, alegando todo lo que no se sostiene y mintiendo de forma descarada con el único propósito de mantener el sillón.

Lo hemos visto con varios alcaldes de diferentes partidos y con dos consejeros de sendas comunidades autónomas, que, en un caso concreto, su argumentación se diluye en la absurdez como se pierde el agua de la playa en la arena de sus playas. Al final, inexorablemente, ha tenido que dimitir.

Ayer jueves, leí en un perfil de twiiter una reflexión que comparto íntegramente, y que se puede aplicar a todos los representantes institucionales de los partidos políticos que se han vacunado indebidamente, y también a la cúpula militar. Esta reflexión, que la hace un profesional de la comunicación, viene a expresar, con infinita más pena que alegría,  que produce tristeza que algunos representantes públicos que han trabajado por combatir la pandemia hasta la extenuación hayan cometido este error, pero la ejemplaridad debe ser el emblema que envuelva el comportamiento de cualquier representante institucional –yo añado, sea del partido que sea-, y puesto que se han equivocado y han cometido un error, deben marcharse. Sí, es duro, pero es así. Deben dimitir.

Y luego te encuentras con la otra cara de la moneda. Ese alcalde, mi paisanico,  manchego –de La Roda- que padece la enfermedad de ELA, con una dependencia de más de un 65%, y que tiene miedo que le llamen para vacunarse porque alguien pensará que se está beneficiando de su cargo. ¿Nos estamos volviendo locos? ¿O ya lo estamos? Un poco de sentido común, por favor.

La ejemplaridad no sólo debe ser un lema en el que cobijarse nuestros representantes institucionales en su vida diaria pública y privada, sino que deben ejercitarla con todas las consecuencias. Y nadie está exento de cometer un error en un momento dado, nadie, pero lo que la sociedad ya no perdona son las faltas, totalmente voluntarias, de sentido de la responsabilidad, del deber y de la ejemplaridad. Y sólo por mantener el sillón. Como dice un empresario «por calentar el asiento».

Si a un representante institucional “lo pillan con el carrito del helado”, el mejor servicio que puede hacer a España es presentar su dimisión de manera inmediata. Eso se llama coherencia, respeto, credibilidad, sensatez, y ejemplaridad; banderas que, tristemente muchos representantes institucionales no enarbolan, aunque a diario trabajen de sol a sol por sus ciudadanos. Pero no sólo hay que ser ejemplar de palabra. También con los hechos.

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