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Etiqueta: protocolo

La Reina ha muerto. Viva el Rey

Fotografía: @diariodeteruel

Dice ‘mi’ Javier Carnicer, actual Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, que «el protocolo sirve para ordenar las personas y las cosas». Desde esta perspectiva que, a simple vista parece una perogrullada, realmente el protocolo es el arma más poderosa en términos de comunicación. Tiene su enjundia si hablamos de casas reales, de monarquías, o de ceremonial.

El pasado jueves falleció la Reina Isabel II. Para muchos ciudadanos, vivan en dónde vivan y simpaticen con el modelo de gobierno que simpaticen, realmente ha muerto ‘la Reina’. No en vano, la Reina del Reino Unido desde que ascendió al tronó en 1952 con 26 años, lo era también de otros catorce Estados independientes constituidos en reino y que forman parte de la Mancomunidad de Naciones: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Bahamas, Belice, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. Casi nada…

Fotografía: @elmundoes

La idiosincrasia del carácter británico ha hecho que mucho antes del fallecimiento de la Reina ya estuviese escrito todo el plan previsto que habría que activar en el instante que se anunciase su fallecimiento.  Todo un protocolo de actuación denominado «Operación London Bridge» para que tanto la Familia Real como el pueblo británico despidieran a quien ha sido la Reina de Inglaterra y la Commonwealth durante siete décadas, así como la proclamación del nuevo monarca y del nuevo Príncipe de Walles. Los actos programados se extenderán durante aproximadamente diez días e incluyen también procedimientos, como la proclamación del nuevo monarca, Carlos III, que hemos visto esta mañana. Todo está escrito y nada, absolutamente nada, se queda sujeto a la improvisación. Es más, toda la denominada «Operación Puente de Londres» había sido minuciosamente supervisada por la propia Isabel II. Esto evidencia hasta qué punto ella quería dejar todo organizado y ‘estabilizado’ una vez que hubiera fallecido.

Fotografía: @el_pais

Isabel II reinó durante un periodo de cambio que amenazaba a la monarquía en muchos frentes. La revolución de los medios de comunicación sometió a una institución que en gran medida evadía la rendición de cuentas a un escrutinio sin precedentes y le quitó parte de la mística que la hacía tan intrigante. Esto vino acompañado de una pérdida de atención por parte de la sociedad en general, lo que hizo que la monarquía pareciera aún más distante y poco afín. Pero la Reina tenía una habilidad única para convertir las amenazas en oportunidades y aceptó tejer ‘puentes’ con los medios de comunicación para conectar con el pueblo británico, sobre todo invitando a las cámaras a grabarla en determinados momentos, como en sus paseos y entre la gente. Televisó el mensaje de Navidad y con ello se introdujo en el momento familiar más íntimo del año británico. Tuvo una cuenta oficial en las redes sociales antes que ninguno de sus nietos. Fue hábil, muy hábil, hasta el punto que, desde esta perspectiva, y ganando esta batalla, nunca concedió ninguna entrevista a ningún medio de comunicación.

Fotografía: @rtve

La muerte de Isabel II deja como uno de sus legados el éxito del Reino Unido como metrópoli postcolonial. Cuando accedió al trono se encontró con un país deprimido por la independencia de la India pero deja otra nación renovada que vuelve a ser el centro de referencia para millones de nietos del Imperio.

Luis Castellvi, doctor en Literatura por Cambridge y profesor en la Universidad de Manchester, afirma que «a la Reina se le supone un papel simbólico pero ha tenido un papel muy importante en una visión postcolonial del Reino Unido. Hay muchos discursos suyos en los que insistía en que no era la reina de Inglaterra sino de la Commonwealth, de una ‘great family of nations’. Viajó muchísimo por los territorios del antiguo Imperio». Esta teoría explica claramente el concepto que tenía la monarca de su sentido de Estado. La Commonwealth… así como el cosmopolitismo del Reino Unido moderno, que  responde a una política de Estado que ha ido desde la corona hasta los planes de estudios universitarios.

Fotografía: @rtve

Pero en medio de este cosmopolitismo, subyace otro interrogante al que no podemos dar la espalda. ¿Tiene algo que ver con este éxito postcolonial británico el hecho de que el British National Party, el partido de ultraderecha del Reino Unido, nunca haya tenido la relevancia del Frente Nacional en Francia? “El BNP tuvo cierto peso en los años 70. Pero el sistema de la circunscripción mayoritaria fue en su contra. Sus votantes, al final, acababan por votar por pragmatismo al Partido Conservador que siempre ha sido muy flexible ideológicamente. El UKIP ocupó su espacio en otro momento con un discurso anti inmigración duro pero más dirigido contra los polacos y los rumanos”. La xenofobia existe en todos los países del mundo; lo que los mide es qué hacen con ella.

Fotografía: @ElPeriodico_Esp

Más allá de estas reflexiones, ciertamente, la Reina Isabel II era la persona más querida de todos los miembros de la Familia Real Británica.  Guillermo Iñiguez, miembro del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, señala que «es una reina que ha sabido caer bien a las feministas laboristas y a los conservadores. Ha sabido ser la reina de los escoceses y de los irlandeses también, y de los galeses. Y ha sabido jugar un papel por encima de la política. Y eso lo ha convertido en un personaje, en una institución central en el país. Es, de hecho, la institución quizás más popular».

Y este éxito, en buena medida, se debe a su habilidad para no involucrarse en la política británica, aunque el propio Iñiguez explica que pocos días antes del referéndum escocés de 2014 manifestó que ‘muy misteriosamente que esperaba que todos votasen conscientes de los riesgos que conllevaba’.

Fotografía: @el_pais

 

Pero es más, cuando se ha manifestado en asuntos políticos, ha sido tan hábil y tan sutil que ha sabido no incomodar a ningún grupo político o a ninguna nación dentro del Reino Unido. Toda una Reina.

Hoy Carlos III ya es el nuevo Rey del Reino Unido y en la cabeza de muchos se agolpan diferentes preguntas: ¿Qué sucederá ahora con todo ese cariño del pueblo británico?¿sabrá Carlos III capitalizar el ‘trabajo’ realizado por Isabel II? El tiempo nos dará las respuestas. Pero, evidentemente, es un nuevo reinado. La Reina ha muerto. Dios salve al Rey.

 

(Fotografía de encabezado: @elindepcom)

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La Pascua Militar

Fotografía: @hola

El rey Carlos III instauró la ceremonia de la Pascua Militar con motivo de la toma de Menorca a los británicos, realizada por una armada franco-española en 1782.

Esta ceremonia se ha transformado con el paso de los años. Ha pasado de ser un recuerdo histórico a un más que notable acto castrense con el que se inicia el año militar, en el que se realiza un balance del año anterior y se marcan las líneas de acción a desarrollar en el que comienza.

En la actualidad, esta ceremonia se celebra cada 6 de enero en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid, y es presidida por Sus Majestades los Reyes. En la misma, el Rey recibe al Presidente del Gobierno, a los responsables del Estado Mayor de la Defensa, de los tres Ejércitos, de las Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, de la Guardia Civil, y de la Hermandad de Veteranos.

En esa ceremonia, tanto el Rey como la Ministra de Defensa -en este caso- pronuncian sendos discursos ante el Gobierno, que está representado por el propio Presidente, y por los ministros de Defensa y de Interior, y una amplia representación de los tres ejércitos (Tierra, Aire y Armada). Estos discursos son una radiografía la situación social, política y geoestratégica española, y son objeto de análisis por los comentaristas políticos. En ese mismo acto se imponen diferentes condecoraciones a militares que se han distinguido en el año anterior.

Fotografía: @telecincoes

La Pascual Militar es una de las celebraciones anuales más importantes de las celebradas en el Palacio de la Capitanía General de Canarias en Santa Cruz de Tenerife. Esta fiesta es celebrada sobre todo por las Fuerzas Armadas de Canarias bajo la presencia del jefe del Mando Militar de Canarias, en representación del Rey de España.

Ayer, en el Palacio Real, el Rey don Felipe VI reconoció y agradeció el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas en los diferentes escenarios que les tocó bregar el pasado año 2021: desde la borrasca Filomena, a los incendios forestales, pasando por la evacuación de la población civil en Afganistán y hacer frente a los efectos del volcán de La Palma. Todo ello, sin olvidarnos de la situación de la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @diezminutos_es

Un año más, una vez, nuestras Fuerzas Armadas, más allá del reconocimiento que ayer les tributó su Capitán General, en 2021 volvieron a demostrarnos que están ahí, que son un pilar más imprescindible de nuestro Estado de Derecho, que gracias a su contribución, España hoy es más libre que ayer. A veces incluso, a costa  de la vida de sus miembros. Toda una demostración de patriotismo, que no todos pueden decir lo mismo. Aunque asistan al acto de la Pascua Militar y vistan de chaqué.

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Hablando de discursos…

Cualquier institución, por pequeña que sea, tiene que medir sus actos y sus acciones públicas y privadas bajo el prisma del valor de la comunicación y de la Responsabilidad Social Corporativa.

Con motivo del fin de año, los presidentes autonómicos se han dirigido a sus respectivos ciudadanos, en sus ya más que tradicionales discursos de fin de año. Me he permitido el lujo de ver, a través de redes sociales, varios de ellos: el de los Presidentes Alberto Núñez Feijoó (Galicia), Adrián Barbón (Asturias), Javier Lambán (Aragón), Pere Aragonés (Cataluña), Juanma Moreno (Andalucía), Ángel Torres (Canarias), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León).

En la mayoría de ellos he observado que se cuida el lenguaje no verbal, y los símbolos, a pesar de que en alguno de ellos se observa una clara ignorancia del uso de los símbolos y del lenguaje no verbal.

En cualquier mensaje institucional, y especialmente, en los mensajes de los presidentes autonómicos, hay que cuidar hasta el más mínimo detalle, porque se comunica con todo, a la vez que un error por minúsculo que sea, da al traste toda la labor del mensaje que se quiere transmitir.

Veamos varios ejemplos que ilustran mis palabras.

Fotografía: @COPE

Desde un balcón avilesino, el mensaje del Presidente Barbón es un mensaje absolutamente plano, sin recorrido y sin trascendencia, que no comunica absolutamente nada. Con una ausencia total de símbolos que comuniquen, que pongan en valor la comunidad que representa,. y sin reconocimiento alguno de errores por parte, del gobierno que representa  es un mensaje que no dice nada. Un mensaje que no está a la altura ni de contenido ni de continente.

A la vez, otro Presidente de su mismo partido, como es el canario Ángel Torres, ha enviado un mensaje excelente. Para empezar, la ubicación: en la casa – museo de Benito Pérez Galdós, haciendo un más que evidente guiño a la pareja del escritor, la también escritora Emilia Pardo Bazán, que en el año 2021 se conmemoraba el centenario de su fallecimiento. Para seguir, el tono del lenguaje empleado. La comunidad autónoma canaria sufrió el año pasado la peor catástrofe natural de su historia, y su Presidente se acerca a sus vecinos, como un ciudadano más: en tono cordial, amable, cercano…

Fotografía: @heraldoes

En esta línea, otro presidente socialista, el ejeano Javier Lambán se ha dirigido a todos los aragoneses desde el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, muy cerca de las estatuas de personalidades ilustres de la Historia de Aragón como fueron el Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal y el Justicia, Juan de Lanuza. Y todo ello, ‘adornado’ con el aviso a la conmemoración que se celebrará el día  10 de agosto: el cuarenta aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón. Pero no contento con eso, toda la escenografía estaba decorada con los colores amarillo y rojo; un claro guiño a las banderas de España y de Aragón. Toda una declaración de intenciones del Gobierno de Aragón.

También es importante valorar las escenografías de los discursos de los populares: Alberto Nuñez Feijoó y Juanma Moreno. Si el primero se dirigía a todos los gallegos desde los últimos kilómetros del Camino de Santiago, (creo, desde Monte Do Gozo), en una clara reivindicación del Camino, el segundo lo ha hecho defendiendo el valor económico y social de la hosteleria. La Taberna Granados, en Granada, ya centenaria, es el lugar elegido por la Junta de Andalucía para que su Presidente se dirigiera a todos los andaluces.

Fotografía: @AhoraGranada

Otra más que evidente declaración de intenciones.

Hoy no toca entrar en valoraciones políticas, aunque también las hay como los puñetazos, incluso dentro de las mismas siglas políticas.

Lo que sí hay que reivindicar hoy, y siempre, es el papel imprescindible del lenguaje no verbal y de la comunicación como expresión de la imagen y marca de la entidad. Más allá de la ideología, me ha quedado claro un detalle: hay Presidentes que sí han sabido comunicar con sus palabras y con su escenografía, y otros han hecho un espantoso ridículo.

Cuando las entidades, grandes o pequeñas, y quienes las gobiernas, sean conscientes que la comunicación y el lenguaje no verbal en todos sus eventos es la mejor carta de presentación para la imagen y marca de la institución, será el instante de que esa marca se catapulte interna y externamente. La mejor demostración la he visto con los discursos de Navidad de los presidentes autonómicos. Unos han sido muy buenos, y otros han pasado totalmente desapercibidos. Dicho de otro modo, mientras unos han comunicado en positivo, los otros han sido un error garrafal de imagen y marca. Y esto no va de siglas. Va de personas. Como otras muchas cosas de la vida.

 

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Ejea huele a protocolo

Ni me acuerdo ya los años que hace que nos conocemos Javier Carnicer y yo. Creo que ni habíamos nacido los dos que ya éramos amigos de verdad. Aunque él nació unos días antes; por eso es un poco más ‘viejico’; por eso ya peina canas.

Fotografía: @diariodeteruel

Desde el principio de los tiempos, como bien señala Ángel Pérez en su perfil de Facebook, en la época que Javier se dedicaba a jugar al fútbol con pelotas de papel en el hall del viejo edificio del Gobierno de Aragón de la zaragozana Plaza de los Sitios, Javier ya me demostró no sólo que tenía “muy buen caldo” (que diría mi madre), sino que apuntaba maneras para esto del Protocolo.

Pero desde aquella época siempre me he encontrado -vuelvo a referirme a mi madre-, una cabeza muy bien amueblada, que sabía muy bien que quería en el plano personal -evidentemente, su Marian del alma-, y en el profesional -su protocolo, que lleva tatuado, hasta en su corazón-. Y es que Javier es todo eso… y mucho más.

Javier es protocolo y ceremonial en estado puro. Pero también es comunicación y liderazgo. Es marca e imagen. Es humildad y determinación a partes iguales. Es valores y experiencia en cantidades industriales. Es presente y proyección de futuro. Es adelantarse a los acontecimientos antes que sucedan. Es organización, lógica, y sentido de la responsabilidad en estado puro… y otros mil valores más como persona y como profesional que no enumero para no cansar, pero quienes le conocemos de verdad sabemos que las aplica las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año.

Fotografía @CARTV_

He sido un privilegiado. He sido testigo de excepción, y he vivido desde la barrera su fulgurante trayectoria profesional de la que me siento tan orgulloso como si fuera la mía propia, porque el hecho de que mi mejor amigo haya tenido está proyección profesional, me hace sentirme tan feliz y tan orgulloso como si la hubiera tenido yo mismo.

Pero también desde esa misma barrera he asistido a cientos de actos en los que él era el director de orquesta (permitidme la licencia). Y esa profesionalidad, ese buen hacer, ese trabajar “tras la cortina” (como él mismo dice), no sólo es envidiable, sino que es un espejo y un modelo para las generaciones que vienen detrás pisando fuerte y, lógicamente, para todo el sector.

Todo, absolutamente todo lo que he aprendido de ‘este mundo’ se lo debo. A su forma de trabajar. A sus opiniones, siempre sinceras y honestas, A su manera de ser y de actuar. Recuerdo como anécdota, cuando le anuncié que daba el salto a la junta directiva del Partido Popular de Gijón que me dijo: «ya sabes que cuando lo hagas mal te lo voy a decir». De momento voy librando…

Este ejeano emigrado a Zaragoza, cuyo color “pasional” es el azul, ya ha demostrado que es un referente en el sector, un referente con mayúsculas, que en su trayectoria profesional ha sabido no sólo trabajar pluscuamperfectamente bien, a pesar de estar sometido “a la dictadura del error”, sino tener excelentes relaciones profesionales con todos los lideres políticos aragoneses desde “antes de Pedro IV”. Y es que como dijo en su momento quien fuera el Jefe de Protocolo de la Casa del Rey, Alfredo Martínez Serrano, «el protocolo sirve para evitar tensiones». Y Javier lo ha llevado hasta su máxima expresión.

Pero su mente cana es tan lúcida que ha sido capaz de hacer magia y parir aplicaciones informáticas para hacer más cómodo el trabajo propio y de sus compañeros. En Aragón, en Asturias, y en el resto de España, a eso se le llama sumar. Lo demás son tonterias.

Fotografía @RProticolo

Su trayectoria vital y profesional se ha visto recompensada este pasado mes de octubre por toda una vida -y lo que le queda-, dedicada al protocolo y al ceremonial. Su Majestad el Rey Felipe VI le distinguió con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica. Este reconocimiento, más que merecidísimo, lo recogió -como él mismo ha señalado- «con orgullo y en nombre de sus compañeros». Otro valor en su DAFO personal y profesional. Para Javier, el trabajo en equipo es prioritario. Sumar desde la individualidad a la colectividad para lograr el éxito es otro de sus ‘santo y seña’.

Podría seguir escribiendo líneas y líneas sobre Javier, y este texto no tendría no tendría fin. Pero no lo voy a hacer. Quiero acabar estas líneas con un deseo inalcanzable. Ojalá que cada institución privada, que cada Administración Pública (cada ayuntamiento, cada comunidad, cada ministerio…), sea capaz de poner un Javier Carnicer en su vida. Les irá mejor. Pero el Gobierno de Aragón es privilegiado. Tiene un intangible. Su Jefe de Protocolo. Un valor en alza.

Y algunas personas tenemos otro: disfrutar de su amistad con mayúsculas. Otro valor que, por cierto, hemos logrado que no cotice en Bolsa. Otro privilegio.

 

 

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Anatomia de los eventos

Afirma Gerardo Correas, Presidente de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo y de la Escuela Internacional de Protocolo que «un evento tiene que comunicar y generar marca».

(Fotografía: @GrupoEIP)

Comparto íntegramente esta afirmación de mi amigo y maestro porque ciertamente si un evento, por minúsculo que sea, no comunica, el evento es fallido. El fracaso está asegurado. Desgraciadamente, cada vez nos encontramos con más eventos planos que no comunican, eventos fallidos, aunque llenen el aforo.

En reiteradas ocasiones durante la celebración de los cuatro congresos nacionales que ha organizado la Asociación de Escritores Noveles y que he tenido el privilegio de, con aciertos o chascos, de dirigir la orquesta, se ha felicitado  a la asociación por su organización y puesta en escena. Palabras y reconocimientos que, en el fragor de la batalla, puede dar la sensación de que se reciben con frialdad pero cuando llega “el día siguiente” y se visualiza la película de los hechos se agradecen porque son la recompensa a las horas, días y meses de trabajo encubierto.

La organización de un evento merece respeto. No es cualquier cosa. Y exclusivamente los profesionales del sector estamos capacitados para organizarlo en óptimas condiciones, sin errores, y, como decía Gerardo Correas, enviando un mensaje. Cualquier entidad, desde la asociación más invisible del pueblo más pequeñito de España hasta las Jefatura del Estado debe comunicar en sus eventos; debe generar marca. Se genera marca de mil formas diferentes: con la comunicación online y offline, con el vestuario de los equipos directivos, con los discursos, en la escenografía, en la gastronomía, en los pequeños detalles que generan valor añadido…

(Fotografía: @aenoveles)

El Prof. Emilio Lledó aceptó la Presidencia de Honor del III Congreso de Escritores, y confirmó su asistencia al acto de inauguración. Desde el Comité Organizador y desde la Junta Directiva se decidió ofrecer una cena de bienvenida a la que asistieron los ponentes, los patrocinadores del Congreso, los miembros de la Junta Directiva y del propio Comité Organizador. Con esa cena, a la que también asistió el consejero de Cultura del Gobierno de Asturias y la directora de la Oficina de Congresos del Ayuntamiento de Gijón, la asociación generó marca. Se ofreció un evento diferente. Lo fácil hubiera sido organizar una cena privada del propio comité organizador y la junta directiva con el Prof. Lledó. Al abrir el acto, generamos engagament que le dio valor a la marca de la asociación y a la del propio congreso.

Por otro lado, quienes acudieron al IV Congreso de Escritores, recordarán que en la imagen corporativa del congreso predominaba el color lila, o morado. Conforme avanzábamos en la organización, incluso planteamos con mi equipo de producción y coordinación, que las personas que componían la estructura orgánica de la asociación –es decir, la junta directiva- usaran obligatoriamente el color lila en su vestuario habitual durante los días del congreso, especialmente las mujeres.

(Fotografía: @aenoveles)

Era una manera de comunicar. En el último momento desechamos la idea por una cuestión práctica de ámbito económico y personal de las personas afectadas. Pero transformamos eso en comunicar a través del famoso ‘maletín del congresista’ que, aunque era en tonos azules, la etiqueta con el nombre del usuario era de color lila. El mensaje era claro. La comunicación, en primera línea.

Más allá de esta situación de pandemia mundial, a diario se convocan miles y miles de eventos de todo tipo y condición: eventos culturales, sociales, deportivos, gastronómicos, económicos, políticos… eventos a los que pueden acudir desde dos o tres personas a cientos. En la creatividad del organizador, pero también en el mensaje que se quiera transmitir reside la magia de que ese evento no pase desapercibo. Hay eventos que se sabe de entrada que nacen condenados al fracaso más rotundo –por circunstancias varias-, y, sin embargo, en el último momento, se transforman en un evento perfecto, cargado de éxito. Y, por el contario, otros eventos que, de salida, los organizadores están convencidos que va a ser un éxito absoluto y, una cosa tan simple como el hecho de irse un invitado se enfade por el aire acondicionado, da al traste todo el acto.

(Fotografía: @aenoveles)

Cualquier evento requiere cuidar pequeños detalles que, aunque nos parecen insignificantes, le dan valor al evento y, lógicamente, comunican. Por ejemplo, dependiendo del número de invitados, habilitar aparcamiento próximo al lugar de celebración; tener una perfecta señalización en el lugar del acto; puntualidad extrema para iniciar el acto y acabarlo; si acuden personas con movilidad reducida, habilitar espacio para ellos; facilitar la labor a los medios de comunicación; si tenemos la confirmación de asistencia de algún cargo institucional o de persona pública, ser prudentes y no airear su presencia; reservarles a estas personas espacio en las primeras filas; si vamos a utilizar más de un autocar, es recomendable, comunicarlo a la Policia Local (o Municipal) para que nos den las instrucciones necesarias con el fin de evitar problemas de tráfico; si al acto va asistir el Presidente, o miembros del Gobierno autonómico, Delegado del Gobierno en nuestra comunidad, el Alcalde de nuestra ciudad, u otras autoridades de primer rango, una vez confirmadas sus asistencia, es recomendable ponerlo en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía, o de la Policía Autonómica en su caso.

Otros detalles que generan engagament en los congresos de la asociación, pero también en otro tipo de eventos, es el hecho de que todos los ponentes y miembros de la junta directiva de la asociación, tengan ‘el maletín del congresista’ en sus respectivas habitaciones del hotel y no en la secretaría técnica del congreso, como el resto de los asistentes;  también es importante, en los grandes eventos, tener un contrato con una compañía de taxis; contratar el servicio de coche con conductor para determinadas personas que, por su profesión o por su rango social, procede ofrecerles un servicio de transporte más distinguido; contratar el servicio de lenguaje de signos para todas las intervenciones; tener un acuerdo con un restaurante cercano para poder resolver comidas o cenas imprevistas, que siempre surgen. Si organizamos un evento con una entidad de pacientes o con una asociación de personas con discapacidad, casi me atrevería a recomendar como obligatorio comunicar este evento al Servicio 112 de la comunidad autónoma respectiva. Nadie está libre de una incidencia de salud, y es mejor que quienes nos vayan a ayudar, llegado el caso, tengan comunicación de la celebración de nuestro acto que no lo tengan.

(Fotografía: @aenoveles)

Igual que estos detalles, podría seguir indicando muchas más recomendaciones que dan calidad y que, aunque nos parezcan ‘una tontería’, en realidad no lo son. Aportan un valor añadido increíble. Y, sobre todo, al acabar el evento, los asistentes se irán hablando bien, que es tan importante –o más., que el acto se desarrolle sin incidencias. Son gestos que enriquecerán el evento y que nos diferenciara del resto. Marcará la diferencia. Nos hará diferentes y, algo imprescindible en un mundo tan competitivo, fidelizará a nuestros asistentes y ponentes para futuros eventos.

Pero evidentemente esto no se hace gratis. Cuesta dinero, y es entonces cuando entra en escena la ingeniería diplomática. Dicho de otro modo: si la entidad organizadora, no dispone de muchos recursos, tendrá que llegar a acuerdos comerciales y publicitarios, para que los servicios contratados sean al menor coste posible a costa de publicidad.

(Fotografía: @aenoveles)

Por tanto, ver un cartel publicitario con muchos logotipos, no significa que todos le hayan aportado dinero. En muchas ocasiones, se trata de acuerdos por rebajas de precios, o apoyo a servicios. Por eso, la ingeniería para sacar adelante un evento, como es el caso de un congreso, no es nada fácil, y requiere mucho más tiempo, esfuerzo, y trabajo del que cualquiera se puede imaginar.

Actualmente nos encontramos con la eclosión digital de los eventos. Afortunadamente si algo positivo hemos de extraer de la pandemia de la Covid19 es el final de los eventos exclusivamente presenciales, para nacer los eventos híbridos, en dónde la parte digital tiene mucha fuerza y hay que tratarla con el mismo respeto y cariño que la presencial. La comunidad digital de nuestros eventos tiene tanta fuerza como la comunidad presencial, o posiblemente más. La inmediatez de un tweet, de un mensaje en facebook o en instagram se va a hacer mucho más viral y mucho más transversal que la presencia de un asistente en un acto. En un momento en el que las restricciones autonómicas son tan desiguales y, por tanto, la movilidad entre comunidades e incluso entre poblaciones próximas resulta tan complicada, es imprescindible la construcción de eventos digitales.

A través de plataformas cómo zoom o Skype, se pueden organizar eventos con igual seguridad y confianza que si fueran presenciales, apoyados siempre en las redes sociales que nos moverán al público con plenas garantías sanitarias y epidemiológicas. Hay que concienciarse que los eventos digitales, igual que el teletrabajo, han llegado para quedarse, y es imprescindible hacer eventos híbridos porque, de otra manera, por ejemplo, la comunidad de nuestra fans page, en nuestras redes sociales queda huérfana. Y no estamos ya para más orfandades.

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Alfredo, el hombre invisible

Fotografía: @aeprotocolo

El protocolo es esa disciplina que pasa por ordenar a las personas y a las cosas. No en vano, “mi hermano” de fatigas, mi amigo del alma, Javier Carnicer, a la sazón Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, cuenta que cuando era un zagal ya se dedicaba a esto del protocolo. Su madre le mandaba a comprar; y al llegar a la tienda, él preguntaba quién era la última persona que había llegado, hacía fila. Las personas se estaban ordenando.   Y hoy… también hacemos fila en las tiendas, en las paradas del autobús, al parar en un semáforo. Y ahora, con la pandemia del coronavirus más todavía.

Todos hemos visto escenas de actos con los Reyes Honoríficos y con los actuales, con el Presidente del Gobierno (actual y los anteriores), con ministros, con Presidentes autonómicos, con alcaldes… incluso hemos visto imágenes de visitas de mandatarios extranjeros a España y de viajes de los Reyes a otros país. Siempre hemos visto que se colocaban de una manera determinada, que se organizaban de una forma concreta. En todo tipo de actos.

No se colocan así por arte de magia, o porque les apetece. El protocolo se sustenta sobre unas normas que se deben cumplir, y también sobre la tradición y las costumbres no escritas, esas que se transmiten de generación en generación como algo innato a la sociedad. Unas costumbres que se deben respetar, que forman parte del intangible de la sociedad y que pasan de generación en generación de forma inalterable como un tesoro.

Y todo esto se ejecuta desde el conocimiento, la lealtad, la discreción, el trabajo bien hecho, la eficacia, la ejemplaridad, la responsabilidad, el compromiso, la lealtad, y mil cualidades más que deben concentrarse en la figura del denominado «jefe de protocolo». Toda institución que se precie debe tener esta figura que organizará bien sus actos internos y externos. Con su trabajo potenciará su marca, y, lo más importante en el mundo del 5.0 comunicará y conectará con sus clientes, sus proveedores y la sociedad en general.

Fotografia: @vanitatis

La figura del jefe de protocolo es fundamental. Da brillo y esplendor a la marca. Desde la Casa Real al ayuntamiento más pequeño. También a las corporaciones privadas y entidades por pequeñas que sean. La organización de un acto lleva implícito el conocimiento de una legislación, una metodología, una producción y una ejecución que hay que conocer  y saber gestionar. Un acto mal organizado  puede ser un fracaso a nivel de comunicación y de marca. Por eso es tan importante la figura del profesional del protocolo, que pondrá en escena nuestros actos y ‘los blindará’ para evitar problemas posteriores.

Y de la importancia de tener un buen responsable de protocolo saben muy bien en la Casa Real. Hace doce años ‘ficharon’ a un asturiano con pedegrí para hacerse cargo de los servicios de protocolo de la Más Alta Institución de España. El fichaje de Alfredo Martinez Serrano por el Palacio de La Zarzuela no es baladí.

No cabe ninguna duda de que para los que nos dedicamos, en mayor o menor medida, a esto de organizar eventos, ostentar la Jefatura de Protocolo de la Jefatura del Estado, además de una grandísima responsabilidad, es un reto incalculable.   Un desafío plagado de responsabilidad, lealtad, eficacia, profesionalidad, dedicación, honestidad, y honradez a partes iguales. Y Alfredo Martinez Serrano reúne todas estas cualidades, y muchas más.

Fotografia: @lanuevaespana

Soy un privilegiado. He visto cómo trabajaba ‘en directo’ en varias ocasiones, y doy fe que Alfredo es el hombre invisible, que hace que los actos transcurran por la senda de la normalidad. No olvidemos, que estamos hablando de actos con miembros de la Familia Real, en dónde además de todos los ingredientes que se dan en cualquier evento, en éstos, por el hecho de  asistir los Reyes, la Princesa de Asturias o la Infanta doña Sofía, aún es mayor el grado de profesionalidad, rigor, cumplimiento de la norma, y mil aspectos más que hay que considerar, cuidar y prever.

Por eso, Alfredo logra que toda la maquinaria funcione sin ser visto. Qué esté, porque siempre está, sin ser visible. Qué todo ruede, pero que él no sea el epicentro de nada. Al contrario. Como él mismo afirmó en Murcia, «el protocolo sirve para evitar tensiones». Y Alfredo las evita desde que traspasó por primera vez el umbral de la puerta  su despacho en el Palacio de La Zarzuela.

Fotografia: @lanuevaespana

Su hoja de servicios huele a diplomacia y protocolo en estado puro. Este oventense afincado en Madrid rezuma asturiania por todos los poros de su piel. Fue el cerebro que maquinó con todos los aciertos que se pueden decir, y más, las apariciones públicas de la Princesa Leonor desde su histórica presentación en la Basílica de Covadonga.

Estamos ante un hombre moderno, ejemplar, transparente, austero, honesto. Estos cánones los ha impregnado en su día a día institucional. A nadie se le escapan  esos gestos, esas actitudes de los Reyes, de la Princesa y de la Infanta que han configurado un profundo toque de modernidad y renovación a la Institución.

Alfredo es un hombre de equipo; algo prioritario en este tipo de trabajo y particularmente en las más Altas Instituciones del Estado.

Alfredo es una de esas personas insustituibles. Que quieren pasar desapercibidas, pero su forma de ser, de trabajar, de entender la vida y a las personas, las convierten en únicas. Alfredo no sólo es un ‘buen paisano’, sino que ejerce del tal allí donde pone los piel. Un referente. Un lujo. Un privilegio de ser humano con sabor asturiano.

 

(En el siguiente enlace de La Nueva España se puede descubrir más sobre él: https://www.lne.es/asturias/2021/04/25/alfredo-martinez-serrano-ovetense-jefe-49128326.html)

 

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Hombres útiles y el paso del tiempo

Fotografía: @eswikipedia

Desde que estoy viviendo en Gijón, me he enterado del fallecimiento de varias personas –demasiadas- que conocía, y con las que tenía trato,  en Zaragoza; lógicamente, con unas más que con otras, pero casualmente, con muchas de ellas teníamos un vínculo en común: el Gobierno de Aragón, por una vinculación o por otra.

Este último año 2020 fue especialmente duro en la pérdida de personas conocidas a causa de la guadaña implacable y cruel de la Covid. Han sido demasiadas las pérdidas, muchas son ya las ausencias. Y siempre me sucede lo mismo. Siempre que hay un “adiós”, irremediablemente hecho la vista atrás, a aquella época de finales de los años ochenta a principio de los dos mil, y recuerdo muchos momentos vividos. Me vienen a la cabeza cientos de recuerdos…

Me ha sucedido con varias personas: con mi amigo Luciano Varea y su querida esposa Ana; con el malogrado Presidente Santiago Lanzuela; con el doctor Fernando Solsona, con la soprano Pilar Torreblanca, con el cantautor Joaquín Carbonell… y hace pocos días con Marta Eizaguirre, una mujer única para manejar la política autonómica entre bambalinas. Y es en estos momentos cuando me doy cuenta de la velocidad a la que pasa la vida, y lo vertiginoso que es el devenir de los días.

Quiero agradecerle a  Lisardo de Felipe, uno de los referentes del periodismo aragonés indiscutible e imprescindible, el detalle de transformar sus perfiles sociales en un altavoz de la vida diaria aragonesa, especialmente zaragozana; y a los que estamos lejos, nos va contando el devenir de la más que bilbilenaria Cesaraugusta. Con su agilidad periodística, y su forma de ver el paso de los días, nos va contando la actualidad zaragozana, aragonesa, con maestría, con serenidad y, sobre todo, poniendo en valor lo que él llama “hombres útiles” a  Aragón.

Fotografía: @heraldoes

Pero esta posición de Lisardo no excluye en absoluto lo que me remueve cada vez que él anuncia que un nuevo ‘hombre útil’ se nos va; especialmente si ese hombre –o mujer- tuvo una vinculación personal o profesional conmigo. No deja de ser un mazazo que, poco a poco, cada vez cuesta más de digerir. Dijo Abraham Lincoln que «al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años». Y es ahora cuando me doy cuenta que, en un plano profesional, aquellos años, en el fondo, tuvieron más ráfagas de luces de que de sombras, aunque las sombras siempre se notan. Me tropecé con gente ilustrada, con personas de las que aprendes cada minuto de tu vida. De los inútiles e ignorantes –que los había por docenas-, ni me acuerdo.

Fotografía: @SPENDINmagazine

Y, como no, hoy, dos décadas después me acompaña cada minuto de mi vida las enseñanzas, los consejos, la opinión, la palabra y la obra de mi hermano, de mi compañero, de mi amigo del alma: Javier Carnicer, a quien quiero como persona, admiro como profesional y respeto por su fulgurante trayectoria. Javier siempre ha estado, y sigue estando ahí personal y profesionalmente. De igual manera que él sabe que cualquier cosa que necesite de Asturias… o de dónde sea, no habrá minutos en el día, ni día en la semana o en el mes hasta que lo consiga.

Así se van escribiendo los capítulos de la vida, entre la desaparición de los hombres útiles y las mascarillas. Al estilo de Lisardo, desde nuestras propias atalayas. Y antes que Lisardo nos cuente un nuevo chandrío, vamos a disfrutar minuto a minuto,  día a día de la vida, y a chipiarnos de todo lo bueno que nos ofrece cada segundo. Tiempo habrá para volver a esbafar una nueva pérdida de un hombre útil por boca de Lisardo.

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Haciendo balance…

Hay una buena amiga mía que siempre dice lo mismo: en la vida sumas o sobras. Yo añado que sumas o sobras en todos los planos. En el plano personal, en profesional, en el de la familia, en el del ocio… en cualquier aspecto de la vida. Y así, desde esta óptica, sabes de sobra con quien cuentas de verdad, en el día a día, y con quién no, y solo está a tu lado por su interés, y para ver qué consigue de ti.

Estamos en unas fechas en la que todo el mundo hace balance del año, de este horribilis año que termina mañana. Y yo, parafraseando a Raphael, voy a hacerlo «a mi manera».

En primer término, voy a agradecer públicamente a las doce personas que más han sumado a mi vida en este 2020, tanto en el plano personal como profesional, por un motivo o por otro. A las seis más han sumado, lógicamente, lo voy a explicar. Y a las restantes, no voy a explicarlo para no hacer un post “tipo biblia”.

Lógicamente este ranking lo encabeza una mujer que por sus venas corre una mezcla dulce de sportinguismo en estado puro y de amor a los libros y al mundo editorial; una mujer que es feliz con un libro en sus manos pero también ayudando a que un autor encuentre su camino, mientras con otro ojo permanece atenta al resultado de su equipo en el estadio de Enrique Castro, Quini-El Molinón. Efectivamente, me refiero a Covi Sánchez. Me resulta muy difícil hablar de Covi y de todo lo que me aporta en el día a día, dentro y fuera de la Asociación de Escritores Noveles. Muchas veces tener diferentes perspectivas de un mismo proyecto, no lo hace diferente. Al contrario, lo enriquece y lo fortalece. Pero lo importante es que exista una coincidencia común en la idea original del proyecto (como así sucede), y eso existe, con independencia de que luego el cuadro en su conjunto lo veamos desde diferentes ópticas. Y fuera de la asociación… es una historia muy larga de contar en tan pocas líneas. Sólo diré, como diría Manolo Preciado, «mañana saldrá el sol». O como diría mi madre, no hay tormenta que no escampe. El año 2021 creo que nos traerá buenas noticias.

En el segundo escalafón de este pódium se encuentran dos personas, una relacionada con la política y otra con el sector del protocolo, que al igual que Covi, se han convertido en imprescindibles en mi vida. Me refiero a Pablo González, portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en la Junta General del Principado de Asturias, y Javier Carnicer, Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón. He puesto este orden, pero perfectamente podía haber sido al revés. Los dos se encuentran al mismo nivel de admiración, cariño, respeto, lealtad, confianza y aprendizaje en el día a día.

A Pablo González lo conozco hace varios años, y siempre lo he considerado un político íntegro, honesto, cabal, ‘que escucha’. Vuelvo a referirme a mi madre, «con la cabeza muy bien amueblada»… Cuando me tendió la mano, pude comprobar in situ, en el día a día, que mis pensamientos sobre él eran completamente ciertos.  y estoy –estamos-, ante un gran tipo como persona, pero sobre todo, ante un político de raza que le quita el sueño “su” Gijón y que le gusta más consensuar y sumar desde la moderación que aplicar lo que algunos llaman «más madera». Le agradezco infinitamente que haya confiado en mí para  sumar en el proyecto del PP de Asturias y en todo lo que pueda ser útil. Como le dije hace muy pocos días, espero que juntos sigamos pasando páginas a ese gran libro que compramos en marzo de 2017 y empezamos a leer conjuntamente en octubre de este mismo año.

Hablar de Javier Carnicer es sinónimo de protocolo, de ceremonial, de discreción y prudencia en estado puro, de respeto, de profesionalidad, de adaptación, de formación, de experiencia, de innovación, de no sé cuántas cosas más llevadas al terreno profesional. Pero no quiero ocuparme de ello ahora. Nos conocemos hace la friolera de treinta y muchos años, que se dice pronto. Y en él siempre he encontrado lo mismo: una amistad y un compañero inquebrantable –en este orden-, pero a la vez un aprendizaje continuo. Escucharle hablar es una continua lección magistral de protocolo y ceremonial sin final, que durante este 2020 ha quedado plasmado en los encuentros que los profesionales hemos  tenido cada martes en el Observatorio Profesional. He de reconocer que estaba deseando que cada martes tomara la palabra para escucharle, para analizar sus reflexiones, para aprender y, no lo negaré, para presumir de amistad, Es un referente nacional, orgullo para cualquiera de los que nos dedicamos a esto del “protoloco”, como él señalaba bromeando hace unos años. Es un profesional como pocos que respeta su profesión y todo lo que la rodea. Y tiene la virtud de adelantarse a los posibles acontecimientos y prever, así,  todos los escenarios posibles para que la palabra «error» o la expresión «ponerse colorado», como él mismo suele decir, no tengan espacio en su curriculum. Y no lo tienen. Estamos ante un profesional que juega en la Champion League del Protocolo a nivel nacional. Su formación, su trayectoria, sus méritos y, sobre todo, su forma de entender y gestionar el sector del Protocolo le avalan. Todo, absolutamente, todo lo que sé del sector se lo debo a él, porque, como decía, escucharle es una espléndida lección sobre la materia, siempre adaptada a las circunstancias y a la vida.

Hay personas que llegan a la vida de una personas (sea en el plano que sea), y se transforma en una relación plana, hueca, sin sentido. Apenas hay ningún vínculo más allá del estrictamente necesario. Sin embargo, otras personas llegan, conectan contigo y se establece tal vinculo de amistad que se convierten en imprescindibles. En esta lista de “mis imprescindibles” del 2020, hay otro nombre a destacar: Rodolfo Rubio, cuya relación profesional muchas veces traspasa a la esfera profesional. Rodolfo no sólo es un gran profesional de entornos informáticos, sino que además tiene dos cualidades que son indispensables hoy día: es muy buena persona y facilita el trabajo al cliente al máximo. Estamos ante un profesional que siempre está cuando se le necesita y cuando no se le necesita también está. Desgraciadamente, estas cualidades personales y profesionales escasean actualmente en muchas empresas. Esta actitud da calidad profesional a quien la ejerce y fortalece la RSC de la marca y de su CEO. Si me apellidase Alaiza, os aseguro que no dormiría la mitad de las noches del orgullo que tendría al tener un tipo así en mi empresa.  A su vez, estas cualidades convierten a Rodolfo en una persona imprescindible en la propia empresa y en su entorno profesional. La zaragozana Diaple Networking S.L. puede estar orgullosísima del trabajo de Rodolfo y, de cómo lidera el trabajo de los demás, coordinando, organizando, ejecutando… En resumen, poniendo en valor su trabajo para que el cliente esté satisfecho. Siempre. El éxito de una empresa, además de un buen producto, consiste en tener buenos profesionales que lo sepan poner en valor, y lo ejecuten con éxito en tiempo y forma. Rodolfo es el capitán del equipo que da brillo y esplendor en Diaple. Estoy completamente seguro que habrá otros profesionales tan brillantes como él, y no les quito un ápice de su trabajo ni de su mérito. Pero Rodolfo es Rodolfo.

Otra persona que se ha convertido en imprescindible es Gabriela Peña, cuya amistad viene ya desde hace… quince o dieciséis años. Hace ya muchos años que no nos hemos visto, entre la distancia y los diferentes vaivenes de la vida de cada uno de nosotros, y, aunque perdimos el contacto durante un largo periodo de tiempo, las redes sociales nos reencontraron hace ya un par de años y desde entonces el teléfono es nuestro canal de comunicación. Este año hemos hablado en  infinidad de ocasiones, hemos comentado la evolución de la pandemia en nuestras respectivas comunidades, y nos hemos preocupado de nuestros entornos personales y familiares más próximos cuando el inexorable paso del tiempo comienza a hacer de las suyas. Gabriela es una de mis mejores amigas, y lo será siempre. Me lo ha demostrado infinidad de veces. Este año. Y en otros momentos. Y espero que ella también lo haya percibido así. Seremos amigos siempre. Vuelvo a parafrasear a #LaNavalón «mientras a mí me brille un ojo», porque Gabriela no deja indiferente. Su personalidad, su vitalidad, su forma de entender la vida son arrolladoras. Como su sonrisa. Sin más.

Y quiero terminar esta lista de “mis imprescindibles” con otro nombre que es referencia en el sector de la comunicación y el periodismo dentro y fuera de Asturias. Me refiero a César Cajete. Con César me sucede algo similar a lo que me sucede con Javier Carnicer. Hablar con él, es una excelente lección de comunicación y de periodismo, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer. Además de la amistad personal, también lo considero un referente y siempre digo lo mismo: «que César ve al otro lado de las montañas» en el mundo de la comunicación. Con una habilidad excelsa para sintetizar y dar un mensaje con cuatro palabras –por ejemplo-, en vez de con ocho, César tiene la virtud de decirte las cosas por su nombre (te gusten o no) y siempre de frente, sin dobleces, ni tonterías. Domina como nadie el sector de la comunicación corporativa y es un referente del que se aprende cada día más y mejor tanto del mundo del periodismo como del sector social media, como en la vida misma. Y ya en un plano personal, tengo que agradecerle las muchas veces que me ha recomendado las famosas «tres f: fé, familia y fortaleza», y que siempre han surtido efecto. César es un gran periodista que tiene siempre el término adecuado para el titular perfecto pero sobre todo tiene el consejo y la palabra apropiada para el amigo que se lo pide.

Además de éstos, hay otras seis personas que también merecen ser nombrados en este post. Personas que no han sido indiferentes en mi vida en este cruel y terrorífico 2020, y que también merecen ser nombrados, y no pasar inadvertidos. Me refiero a Carmen Sanfeliz, David Boto, David Cuesta, Begoña González, Covi Ovin y Pilar Ferreras. No voy a explicar los motivos de cada uno de ellos. Supongo que si ellos leen este texto, entenderán perfectamente por qué los nombro. Creo que es justo y obligado.

Y acabo este balance del año analizando, de forma resumida, lo que más me impactó –fuera de la pandemia- durante este 2020: se trató del homenaje a Miguel Delibes que la Asociación de Escritores Noveles organizó con motivo del centenario de su nacimiento. El hecho de conocer a un autor, como Delibes, mucho más en profundidad, que por sus libros, es todo un descubrimiento. Pero si este descubrimiento, además, va de la mano de la fundación que lleva su nombre, se transforma en el escaparate perfecto que te da la mano cuando quieres hacer un acto de estas características. Merece la pena descubrir la Fundación Miguel Delibes no sólo por descubrir al autor –que también-, sino porque es una entidad que suma y no resta nunca.

Que el 2021 sea un poquito mejor que este año 2020. Lógicamente no nos devolverá a los muchos que marcharon tan injustamente en el frente del Covid; ni a los que han quedado maltrechos (especialmente, nuestros mayores), será difícil devolverles una sonrisa y la salud, pero nos queda la esperanza de la responsabilidad y, como diría el Presidente Núñez Feijoó, el «sentidiño». Dicho de otra forma, que el 2021 nos haga escuchar más a nuestras comunidad científica y a nuestras sociedades médicas y sanitarias, y menos a los voceros de turno. Nos irá mejor.

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La Pascua Militar

El próximo domingo, mientras nuestros más pequeños se envuelven en la bandera de la felicidad y la ilusión más inocentes, una amplísima representación de nuestras Fuerzas Armadas y de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se darán cita en el Palacio Real en torno a la figura del Primer Soldado de España, de Su Majestad, Felipe VI y probablemente de Su Alteza Real doña Leonor de Botbón, Princesa de Asturias, para celebrar lo que popularmente se denomina la «Pascua Militar».

Una ceremonia instaurada por el Rey Carlos III, con ocasión de la toma de Menorca a los británicos, realizada por una armada franco-española de 52 navíos en 1782 y fuerzas de Infantería de Marina española. 

Con este acto arranca el año militar propiamente dicho, y es uno de los actos más solemnes de todo el año dentro de la agenda institucional de la Familia Real y del propio Gobierno de España.

Las Fuerzas Armadas son una de las instituciones más valoradas, queridas y respetadas por los españoles. Afortunadamente, atrás quedaron aquellas mugrientas épocas en que se intentaba vilipendiar y dar la espalda a quienes de manera discreta, silenciosa y con destacado valor defienden a diario a España, a los españoles y a ese imprescindible marco legal que todos los españoles nos dimos en 1978.

Los tres Ejércitos y las Fuerzas de Seguridad del Estado cada vez son más queridas y respetadas por todos los españoles.

El acto de mañana en el Palacio Real será una manifestación de respeto y afecto de España a quienes nos cuidan y nos defienden a diario, aunque no lo veamos ni seamos conscientes de ello. Un acto cargado de simbolismo que encabezará quien hoy encarna en nuestro país, el futuro, la concordia, la unidad y la paz entre todos los españoles. Algo que una inmensa mayoría de españoles no sólo agradeceremos, sino que valoramos y entendemos como el único tratamiento válido, necesario e imprescindible para salvar a España de esta tumoración a la que algunos partidos están abocando a nuestra nación.

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Mensaje de Nochebuena

Como reza la tradición, a las 21,00 h. del día de Nochebuena, y con una puntualidad británica, el Rey Felipe VI se adentró en todos los hogares españoles. Sí, en todos, incluidos en aquellos que queman sus fotografías y escupen a la bandera de España. Y así, año a año, desde que su padre el Rey Emérito don Juan Carlos I accedió al trono en el año 1975.

Durante estos cuarenta y cuatro años, muchos y variados temas han salido desde el Palacio de la Zarzuela para llegar al corazón de cada hogar español pero también para dar algún que otro tirón de orejas a nuestra clase política, y también a nuestra sociedad, siempre con una exquisitez y un respeto absolutos.

Pero este año, si algo ha llamado la atención con la que está cayendo en Cataluña y como n la deriva del Partido Socialista, su secretario general y actual Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez para mantenerse en La Moncloa, ha sido la mesura de sus palabras y la disminución del tono de sus mensajes hacia el pulso independentista que Quim Torra y sus cachorros están echando a España.

Su mensaje, desde el salón de audiencias del Palacio de la Zarzuela, fue un mensaje a la unidad, a los valores… a la Constitución, a todo lo que representamos los españoles, nuestras instituciones y, sobre todo, apeló, al orgullo de sentirse español sin dejarse arrastrar por extremismos radicales. Avisos navegantes.

Todo un mensaje de respeto a la Constitución y a la unidad territorial. Un mensaje que, como españoles nos tendría que hacer sentir muy orgullosos.

Debemos, pues sentirnos muy orgullosos de la más Alta Magistratura del Estado que en los momentos más difíciles es la única Institución con capacidad de aglutinar al pueblo español, dar estabilidad, generar confianza y sobre todo, seguir generando paz y concordia entre todos por encima de credos e ideologías.

En resumen, el mensaje de Nochebuena es un mensaje de estabilidad, moderación, concordia, y sobre todo, unidad entre TODOS los españoles cuando algunos políticos con cargos institucionales están intentando pactar con quienes no creen en el Estado de Derecho y con quienes han apadrinado a la banda terrorista ETA.

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La cumbre del clima, Greta y otros circos

Partiendo de la base que el cambio climático es un hecho, y que nadie con dos dedos de frente lo puede negar, también es un hecho innegable que España ha hecho un inmenso ridiculo en la Cumbre del Clima celebrada estos días en el recinto de IFEMA.

Una vez más, España ha demostrado que es un gran país con unas capacidades impresionantes y unas posibilidades de reacción incomparables, que ha logrado, en tiempo récord, organizar una cumbre mundial en donde todos los elementos básicos de la organización de cualquier evento de estas características estuvieron perfectamente encajados: logística, alojamientos, transportes, seguridad…

Sin embargo, hemos vuelto a hacer el mayor de los ridiculos mundiales con este evento, en el que perfectamente «podríamos ensanchar pecho» y hemos sido burdos, grotescos e irrisorios.

Con la Constitución en la mano, una de las funciones del Rey es representar a España en aquellas situaciones, actos y eventos que por su importancia y trascendencia, nacional e internacional, así se requieran.

Me encantaría que alguien en el Palacio de la Moncloa explicase a todos los españoles qué motivos existieron para que SM, el Rey Felipe VI , en calidad de Jefe de Estado del país anfitrión de la cumbre, no presidiera la ceremonia inaugural de dicho acto, y si lo hizo el Presidente en funciones Pedro Sánchez, atribuyéndose él y su mujer unas prebendas que para nada les correspondían. Y, lo más grave, ninguneando la figura del mismísimo Rey Felipe VI. Sencillamente, indecente, rastrero y de una ínfima catadura moral, humana e institucional.

Pero no contento con esta «hazaña», nuestro ‘héroe’ permite que una adolescente cursi, progre, manipulada y manipuladora, y muy ignorante se pasee por la cumbre a coste del bolsillo de todos los españoles.

De nuevo Moncloa se cubre de gloria.

Estas situaciones, la humillación al Rey y el peloteo a Greta, son una demostración más de la ignorancia y la falta de respeto institucional que reina puertas adentro de Moncloa.

Hace unos minutos he escuchado decir a la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo que «claro que hay que hablar», en evidente referencia a las conversaciones que están teniendo PSOE y ERC para que Sánchez, “y su banda” que diría Albert Rivera, mantengan el pesebre. Claro que hay que hablar, vicepresidenta, pero no vale todo ni ceder a todo con tal de mantener el sillón. Y menos con quienes volaron por los aires la Constitución en su comunidad, y están dispuestos a repetir, y con quienes han aplaudido hasta con las orejas cada vez que ETA regaba de sangre inocente nuestras plazas y calles. Así nunca. Memoria, Dignidad y Justicia.

Es evidente que en la cumbre del clima nuestro Rey fue vilipendiado y la niñata ésta subida a los altares. Y todo esto perfectamente orquestado en una operación dirigida desde Moncloa con el visto bueno de Pablito e Irenita. Todo muy indecente.

Si Pedro Sánchez consigue la investidura, solo le deseo una cosa: que cuando presente el proyecto de presupuestos toda la oposición se lo eche atrás y no se los apruebe. Igual viene Greta a salvarlo. A ver…

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#CIPROVALLADOLID17

Desde hoy hasta el próximo miércoles la ciudad de Valladolid se ha transformado en la capital mundial del protocolo. Hasta la capital del Pisuegra han llegado más de 800 congresistas, y más que notable elenco de ponentes, entre los que cabe citar a Javier Aguado, coordinador de protocolo de la ONCE; Javier Carnicer, jefe de protocolo del Gobierno de Aragón; Mirta Drago, directora de conunicación de MEDIASET; Juan Ángel Gato, presidente de la Asociación Española ss Protocolo o Juan Sierra, jefe de protocolo del Estado Mayor de la Armada. Sin olviarme a la doctora en conunicación política, Diana Rubio, o Peter Van Leare, responsable de protocolo de Naciones Unidas.

El comité organizador, perfectamente orquestados desde la Escuela Internacional de Protocolo, y afinados por Gerardo Correas.

Ello unido a la suma de todas entidades públicas y privadas de la ciudad, y medios de comunicación, han logrado configurar un evento que reúne todos los ingredientes para que sea un éxito rotundo.

Estoy convencido que estos días, además de las enseñanzas de los ponentes, y del networking lógico entre asistentes y ponentes, va a tener un valor añadido.

El protocolo se ha convertido en una ciencia imprescindible en la sociedad actual y debe conjugarse no sólo ajustado a norma, sino desde otros y variados prismas, porque el protocolo es poliédrico y multidisciplinar. Protocolo es mucho más que poner ordenadamente unas banderas o situar correctamente, de acuerdo al decreto de precedencias, un grupo de autoridades en un acto de inaguración, a pesar de que algunos se empeñen en lo contrario. Protocolo es mucho más. Es creatividad, innovación, vanguardia, entusiasmo, humildad, distensión, o como decía ayer Juan Sierra, armonía… Esto y mucho más se funden en el significado de la palabra ‘protocolo’.

Y partiendo de esta base, cuando se organiza un acto, cabe preguntarse: «¿qué mensaje queremos transmitir?». En un momento de continua evolución social, política, económica y antroplógica, si es imprescindible aplicar la norma., ello no es todo. También es fundamental evitar tensiones, como señaló recientemente Alfredo Martinez Serrano, jefe de protocolo de la Casa del Rey.

Cualquier acto debe cimentarse sobre estos cimientos, que a su vez se apoyan en la comunicación, en el mundo social media, y en las estructuras digitales.

La cita de Valladolid va a ser un encuentro imprescindible e impecable. Un evento perfectamente organizado de la mano de Gerardo Correas y la Escuela Internacional de Protocolo en estrecha colaboración con entidades vallisoletanas públicas y privadas. Se nota cuando hay equipo institucional de calidad, y este es un ejemplo.

Espero que el miércoles cuando todo el mundo conience a preparar el equipaje de regreso a casa,  quien más y quien menos, a parte de un imput en redes sociiales, abandone Valladolid con la conciencia tranquila de haber aportado lo mejor de si mismo a una profesión apasionante y creativa. Sólo por eso habrá valido la pena es esfuerzo y el camino recorrido.

 

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