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Etiqueta: redes sociales

La Reina ha muerto. Viva el Rey

Fotografía: @diariodeteruel

Dice ‘mi’ Javier Carnicer, actual Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, que «el protocolo sirve para ordenar las personas y las cosas». Desde esta perspectiva que, a simple vista parece una perogrullada, realmente el protocolo es el arma más poderosa en términos de comunicación. Tiene su enjundia si hablamos de casas reales, de monarquías, o de ceremonial.

El pasado jueves falleció la Reina Isabel II. Para muchos ciudadanos, vivan en dónde vivan y simpaticen con el modelo de gobierno que simpaticen, realmente ha muerto ‘la Reina’. No en vano, la Reina del Reino Unido desde que ascendió al tronó en 1952 con 26 años, lo era también de otros catorce Estados independientes constituidos en reino y que forman parte de la Mancomunidad de Naciones: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Bahamas, Belice, Granada, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda y San Cristóbal y Nieves. Casi nada…

Fotografía: @elmundoes

La idiosincrasia del carácter británico ha hecho que mucho antes del fallecimiento de la Reina ya estuviese escrito todo el plan previsto que habría que activar en el instante que se anunciase su fallecimiento.  Todo un protocolo de actuación denominado «Operación London Bridge» para que tanto la Familia Real como el pueblo británico despidieran a quien ha sido la Reina de Inglaterra y la Commonwealth durante siete décadas, así como la proclamación del nuevo monarca y del nuevo Príncipe de Walles. Los actos programados se extenderán durante aproximadamente diez días e incluyen también procedimientos, como la proclamación del nuevo monarca, Carlos III, que hemos visto esta mañana. Todo está escrito y nada, absolutamente nada, se queda sujeto a la improvisación. Es más, toda la denominada «Operación Puente de Londres» había sido minuciosamente supervisada por la propia Isabel II. Esto evidencia hasta qué punto ella quería dejar todo organizado y ‘estabilizado’ una vez que hubiera fallecido.

Fotografía: @el_pais

Isabel II reinó durante un periodo de cambio que amenazaba a la monarquía en muchos frentes. La revolución de los medios de comunicación sometió a una institución que en gran medida evadía la rendición de cuentas a un escrutinio sin precedentes y le quitó parte de la mística que la hacía tan intrigante. Esto vino acompañado de una pérdida de atención por parte de la sociedad en general, lo que hizo que la monarquía pareciera aún más distante y poco afín. Pero la Reina tenía una habilidad única para convertir las amenazas en oportunidades y aceptó tejer ‘puentes’ con los medios de comunicación para conectar con el pueblo británico, sobre todo invitando a las cámaras a grabarla en determinados momentos, como en sus paseos y entre la gente. Televisó el mensaje de Navidad y con ello se introdujo en el momento familiar más íntimo del año británico. Tuvo una cuenta oficial en las redes sociales antes que ninguno de sus nietos. Fue hábil, muy hábil, hasta el punto que, desde esta perspectiva, y ganando esta batalla, nunca concedió ninguna entrevista a ningún medio de comunicación.

Fotografía: @rtve

La muerte de Isabel II deja como uno de sus legados el éxito del Reino Unido como metrópoli postcolonial. Cuando accedió al trono se encontró con un país deprimido por la independencia de la India pero deja otra nación renovada que vuelve a ser el centro de referencia para millones de nietos del Imperio.

Luis Castellvi, doctor en Literatura por Cambridge y profesor en la Universidad de Manchester, afirma que «a la Reina se le supone un papel simbólico pero ha tenido un papel muy importante en una visión postcolonial del Reino Unido. Hay muchos discursos suyos en los que insistía en que no era la reina de Inglaterra sino de la Commonwealth, de una ‘great family of nations’. Viajó muchísimo por los territorios del antiguo Imperio». Esta teoría explica claramente el concepto que tenía la monarca de su sentido de Estado. La Commonwealth… así como el cosmopolitismo del Reino Unido moderno, que  responde a una política de Estado que ha ido desde la corona hasta los planes de estudios universitarios.

Fotografía: @rtve

Pero en medio de este cosmopolitismo, subyace otro interrogante al que no podemos dar la espalda. ¿Tiene algo que ver con este éxito postcolonial británico el hecho de que el British National Party, el partido de ultraderecha del Reino Unido, nunca haya tenido la relevancia del Frente Nacional en Francia? “El BNP tuvo cierto peso en los años 70. Pero el sistema de la circunscripción mayoritaria fue en su contra. Sus votantes, al final, acababan por votar por pragmatismo al Partido Conservador que siempre ha sido muy flexible ideológicamente. El UKIP ocupó su espacio en otro momento con un discurso anti inmigración duro pero más dirigido contra los polacos y los rumanos”. La xenofobia existe en todos los países del mundo; lo que los mide es qué hacen con ella.

Fotografía: @ElPeriodico_Esp

Más allá de estas reflexiones, ciertamente, la Reina Isabel II era la persona más querida de todos los miembros de la Familia Real Británica.  Guillermo Iñiguez, miembro del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, señala que «es una reina que ha sabido caer bien a las feministas laboristas y a los conservadores. Ha sabido ser la reina de los escoceses y de los irlandeses también, y de los galeses. Y ha sabido jugar un papel por encima de la política. Y eso lo ha convertido en un personaje, en una institución central en el país. Es, de hecho, la institución quizás más popular».

Y este éxito, en buena medida, se debe a su habilidad para no involucrarse en la política británica, aunque el propio Iñiguez explica que pocos días antes del referéndum escocés de 2014 manifestó que ‘muy misteriosamente que esperaba que todos votasen conscientes de los riesgos que conllevaba’.

Fotografía: @el_pais

 

Pero es más, cuando se ha manifestado en asuntos políticos, ha sido tan hábil y tan sutil que ha sabido no incomodar a ningún grupo político o a ninguna nación dentro del Reino Unido. Toda una Reina.

Hoy Carlos III ya es el nuevo Rey del Reino Unido y en la cabeza de muchos se agolpan diferentes preguntas: ¿Qué sucederá ahora con todo ese cariño del pueblo británico?¿sabrá Carlos III capitalizar el ‘trabajo’ realizado por Isabel II? El tiempo nos dará las respuestas. Pero, evidentemente, es un nuevo reinado. La Reina ha muerto. Dios salve al Rey.

 

(Fotografía de encabezado: @elindepcom)

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«Lo que bien se hace, bien parece»

Fotografía: Minicar

Desde muy niño siempre recuerdo una frase de mi padre que nos decía a mis hermanos y a mí: «Lo que bien se hace, bien parece».

Cuando yo tenía unos doce años aproximadamente, una tarde de primavera, en un gran pinar de Zaragoza, mi hermano y yo nos brindamos a limpiarle su entonces ‘flamante’ Simca 1200. Pero pronto los dos reparamos que aquella tarea era mucho más ardua de lo que pensábamos. Por eso empezamos a tomar decisiones propias de la edad: no era necesario limpiar los faros –ni delanteros ni traseros porque al dar las luces nadie se daría cuenta si estaban o no sucios-, ni aquellos parachoques tan antiguos que llevaba. Y… por supuesto, también decidimos que el interior del coche tampoco había que limpiarlo… Bastaba con repasar –literalmente- las puertas el capó el portón del motor y un poco el techo del coche. Es decir, la comodidad a nuestro alcance…

Fotografia:@pixabay

Mi padre, al ver aquel cúmulo de decisiones de dos zagales de doce y de nueve años respectivamente, tomadas unilateralmente bajo el lema de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, nos sentó a su lado y nos dio toda una lección de vida. He de reconocer que fue de las pocas veces que ejerció de padre sin inmutarse, sin enfadarse, y, sobre todo, sin levantar la voz y, lo mejor, sin sacar la mano de paseo…

Nos explicó que en la vida las cosas había que hacerlas bien, independientemente del esfuerzo que costara hacerlas así, o de lo que ello conllevara en otros contextos. Para él, una cosa bien hecha, siempre estuvo bien. Y está máxima le acompañó durante 73 años.

Curiosamente, esta frase me viene acompañando en mis ‘taitantos’ años, porque también considero que aquello que se hace bien, bien resulta.

Fotografia:@pixabay

Por eso hay que actuar bien en tu esfera personal y profesional, en tu entorno social… en todos los ámbitos… porque si se actúa bien, el resultado será óptimo y positivo.

Por eso me repatea que, sin ir más lejos, en la esfera profesional existan profesionales (de cualquier ámbito) que siempre vayan con su corona de ‘buenos’ y ‘dignos’, pero, sin embargo, no sean capaces de hacer su trabajo con rigor, profesionalidad y ética. Y no lo hacen, no porque sean malas personas ni perniciosas. Ni mucho menos. Únicamente aplican la “ley del mínimo esfuerzo”.

Cada vez me encuentro más personas en esta situación. Personas que hacen su trabajo para ‘cubrir el expediente’, pero no porque sienten y aman lo que hacen, y, por tanto, hacen bien su trabajo.

Fotografia:@pixabay

En el trabajo, como en la vida, como en cualquier otro ámbito, hay que dar siempre lo mejor de cada uno. Sólo así, desde el rigor, la profesionalidad y la ética, contigo mismo y con los demás, las cosas pueden tener un éxito rotundo. En este mismo espacio, el pasado fin de semana reconocía el trabajo serio, riguroso, concienzudo y eficaz de nuestro voluntariado. Si no hicieran un buen trabajo, no podríamos estar orgullosos de ellos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo cuando a diario te tropiezas con profesionales que hacen su trabajo de forma mediocre, sin interés y sin espíritu. No podremos estar orgullosos de ellos. Ni ayer ni hoy ni mañana.

(Fotografía de encabezado: Pixabay)

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En la 65ª edición de la Feria de Muestras de Asturias

Fotografía: @GijonImpulsa

El pasado día 6 de agosto abrió el telón la 65ª edición de la Feria Internacional de Muestras de Asturias en el recinto Luis Adaro de Gijón, una cita ineludible en el maratoniano verano gijonés.

Como dice el bolero, 65 ediciones no son nada… ¿o sí? Sea como fuere, ciertamente, la Feria de Muestras es el mejor aparador económico, industrial, comercial y social de Asturias, que se catapulta al resto de España. Esta vitrina de la mejor Asturias, se le debe, sin duda, a la Cámara de Comercio de Gijón que, año a año, hace que durante veinte días de agosto Gijón sea el epicentro económico, industrial, social y comercial con un más que magnífico reflejo nacional.

El recinto Luis Adaro se transforma durante veinte días en un centro comercial, industrial y económico sin precedentes en Asturias. Acoge a 2.000 empresas regionales, nacionales e internacionales, que acercan a los visitantes sus servicios y productos en los cerca de 700 stands instalados en el recinto. Esta vorágine da lugar a que diariamente sean muchos los actos que se celebren en el recinto ferial, y con él, miles de personas de la vida pública gijonesa, y nacional los que participen en  los mismos.

Fotografía: @lanuevaespana

La ministra de Educación, Pilar Alegría dio el pistoletazo de salida a esta edición el pasado día 5 de agosto, acompañada de las primeras autoridades de la comunidad autónoma y de Gijón, y una más que notable representación de la vida social, económica, comercial, industrial, y política de Asturias. Ellos, únicamente, encabezaban una larguísima lista de nombres que durante estos veinte días pasarán por el recinto ferial para poner en valor sus conocimientos profesionales, participar diferentes eventos, cerrar actividades comerciales, o únicamente recorrer una buena parte de sus 160.000 metros cuadrados en busca de respuestas a su actividad social, económica, comercial, o industrial.

Tras dos eternos años de pandemia, este año la feria de muestras ha vuelto a abrir las puertas con absoluta normalidad. Nada nos congratularía más que las cifras de récord de visitantes del año 2019, que superaban los 700.000 visitantes, éste 2022 se superasen con creces. Ello significaría que, más allá de los expositores, el público sigue fiel a esta cita única del verano gijonés.

Fotografía: @elcomerciodigit

Ese dato simbolizaría la simbiosis de la Feria de Muestras con su público y un impulso, tan necesario como esperado, de la economía.

Al traspasar la puerta del recinto ferial, te transportas a un universo de sensaciones difícil de explicar en pocas palabras, dominada por los diferentes pabellones; pabellones de visita obligada, como los de Hunosa, Banco Sabadell, Total Energíes, Corporación Masaveu, Unicaja, Alimerka, Gobierno de Asturias, Ayuntamiento de Gijón, y este año también el tan esperado, Ayuntamiento de Oviedo, entre otros. Y en cada uno de ellos entras a un universo diferente en el que siempre, Asturias es el epicentro de todo. Pero hay mucho más… que no contaré para no desvelar más de un ‘secretito’ que siempre encuentras.

Y entre pabellón y pabellón, entre stand y stand, hay tiempo y espacio suficiente para perderse en la zona de restauración y degustar una ración de cordero a la estaca, el tradicional bocadillo de calamares, una tapa de pulpo… o simplemente tomar unas olivas y una copa de vino.

Fotografía: @elcomerciodigit

La Feria de Muestras de Asturias es todo esto y mucho más. Es una cita obligatoria del verano gijonés. Nadie que viva el verano de la Villa de Jovellanos debe prescindir de ella. Todos los años te encuentras novedades. Siempre descubres algo diferente, porque todos los años la Feria de Muestras de Asturias es diferente, aunque dé la sensación que sea igual que el anterior.

Gijón es afortunado. Cuenta con el recinto Luis Adaro, el cual rinde homenaje permanente a la figura de Luis Adaro Ruiz-Falcó, reconocido empresario e ingeniero gijonés. Este espacio está vivo a lo largo del año, y acoge no sólo exposiciones y ferias, sino también congresos, simposios, y reuniones de trabajo. Pero la feria de muestras ocupa un lugar de honor por su relevancia, por su trayectoria, por su impulso y, sobre todo, por el escaparate que significa para Gijón y para Asturias. Y siempre, siempre, detrás está la Cámara de Comercio que alimenta, mima, guía a quienes desean utilizar el recinto Luis Adaro como escaparate. Un escaparate inigualable.

 

(**  Fotografía de portada:  Actualidad Social)

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26 años del Camping Las Nieves

Fotografía: @YouTube

Hoy se cumplen veintiséis años de una de las peores tragedias naturales que ha sufrido España, y previsiblemente, la mayor que ha sufrido Aragón.

Ocurrió un 7 de agosto de 1996 cuando Aragón rezumaba turismo por todos los poros de su piel, en especial el Pirineo. Una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Aras arrasó el Camping de Las Nieves, en la localidad de Biescas. En esa tragedia alrededor de noventa personas perdieron la vida, y cerca de otras doscientas resultaron heridas.

Esta fecha me acompaña desgraciadamente año a año por dos motivos importantísimos; uno personal y otro profesional. Ese mismo día, a primera hora a primera hora de la tarde, bajé a Zaragoza desde la localidad oscense de Senegüé (muy próxima a Biescas), tras concluir unos días de descanso vacacional.

Fotografía: @COPE

Esa misma noche, desde primeras horas de la madrugada participé,  directa e indirectamente, en el gabinete de crisis que el Gobierno de Aragón , que presidía el popular Santiago Lanzuela,  activó tras conocer la magnitud de la tragedia.

Esa fatídica tarde, alrededor de las 19:30, la lluvia dejó hasta quinientos litros por metro cuadrado durante cerca de diez minutos. ¿Nos imaginamos por sólo un instante qué significa esto a su paso por un camping?

El agua arrastró piedras, troncos barro… todo lo que cogió a su alcance, desbordando la canalización construida y barriendo por completo el camping, en el que había en ese momento más de seiscientas personas.

Y ante la magnitud de esa catástrofe, evidentemente los primeros en llegar fueron los vecinos de Biescas que dieron lo mejor de ellos mismos no sólo para socorrer a las víctimas, sino para organizarse y para organizar avituallamiento comida, ropa, bebidas, enseres de higiene personal y cualquier otra necesidad que fuese precisa…. E incluso para acoger en sus propias casas a quienes el agua había dejado absolutamente sin nada.

Fotografía: @diariovasco

Una vez más, la sociedad civil, en este caso, la aragonesa, mostró sus mejores ‘caldos’, que diría mi madre, poniéndose a trabajar horas y horas incansablemente junto a los servicios de protección civil y emergencias en un único equipo.

Recuerdo aquella noche cómo los teléfonos no dejaron de sonar en toda la madrugada. Cientos de instituciones públicas y privadas dando lo mejor de sí mismos y poniéndose a disposición del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Biescas. La solidaridad de toda España fue unánime… y también miles de llamadas anónimas preguntando por personas alojadas en el camping.

Una imagen dramática fue el Palacio de Hielo de Jaca,  que se habilitó para albergar los cuerpos fallecidos a la espera de su identificación por parte de las familias.

No voy a entrar en la parte legal ni judicial, porque considero que no me corresponde. Cada 7 de agosto, únicamente toca recordar una de las mayores tragedias naturales que ha sufrido España y la mayor de Aragón. Recordar a las víctimas, aprender correctamente la lección para evitar errores pretéritos y pensar que ya en 1996, la sociedad aragonesa nos dio toda una lección de solidaridad, de unidad, de compromiso…

Fotografía: @periodicoaragon

Durante esos días, y posteriormente, durante los funerales de lasTorrente d víctimas hubo millones de imágenes, pero hay una imagen que guardo en mi retina y que me acompaña siempre. La visita de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía al lugar de la catástrofe, acompañados del Presidente de Aragón Santiago Lanzuela (que los recibió en mangas de camisa) y del resto de autoridades que se encontraban en Biescas y en Jaca. Y todos de barro y lodo «hasta arriba». Un gesto más que evidencia que, en muchas ocasiones, la prioridad son las personas, por delante de las formas.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de una catástrofe, que nos debe llevar a una reflexión: hasta qué punto somos justos con la naturaleza y hasta qué punto hacemos las cosas bien con el medio natural. La ola de incendios que está sacudiendo España este verano es un claro ejemplo de que, en muchas ocasiones, no aprendemos nada. A pesar de que, en momentos como el aniversario del camping Las Nieves, ejerzamos de piadosos y de sensibles.

 

(Fotografía de portada: El Español)

 

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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40 años de Autonomía no son nada… ¿o sí?

Fotografía: @Youtube

El pasado día 17 de este mismo mes, el periodista zaragozano Conrad Blasquiz publicaba en El Periódico de Aragón un excelente artículo que llevaba por título «La voz de más de un millón de aragoneses». Estábamos ante una magnífica disección de estas cuatro décadas de autonomía plena que hoy festejamos los aragoneses, desde que Antonio Embid presidió las primeras Cortes de Aragón en 1983.

Hoy, en Aragón estamos de enhorabuena. No sólo conmemoramos el Día de Aragón, sino, como dice habitualmente Pablo González, que también, conmemoramos cuatro décadas haciendo camino. Hombres y mujeres de diferentes ideologías y formas de pensar que han construido con su trabajo, generosidad, compromiso, esfuerzo, y tesón el Aragón actual: moderno y vanguardista, integrador y tecnológico, desarrollado y ecológico.

Sería materialmente imposible redactar un listado de todos estos hombres y mujeres que entonces empezaron a caminar. Como ya he dicho en alguna ocasión en este mismo espacio, cuando en el año 1982 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Aragón, como decía Machado, no había camino, sólo estelas en la mar. Hoy, gracias a todos ellos, los aragoneses tenemos el compromiso de hacer camino al andar. Quizás si tuviéramos que citar a algunos que iniciaron ese camino tendríamos que citar a quienes hoy recogerán la Medalla Aragón, los fundadores del conocidísimo ‘Andalán’, pero también al Presidente Juan Antonio Bolea Foradada, a los cantautores José Antonio Labordeta, Joaquin Carbonell, y el grupo La Bullonera, o el profesor Guillermo Fatas, entre una lista que no tiene fin y que también contiene nombres como los Presidentes Santiago Marraco, Santiago Lanzuela o Hipólito Gómez de las Roces, o quien fuera alcalde de Zaragoza, José Atarés.

Como bien señala en su artículo Conrad Blasquiz, el salón San Jorge de las Cortes de Aragón ha sido, es testigo mudo, de infinidad de pactos. Aragón es tierra de pactos. El Palacio de la Aljaferia, sede del mejor parlamentarismo aragonés,  está siendo el escenario perfecto para escenificar el mejor compromiso entre diferentes en busca de un Aragón mejor.

Fotografía: @arainfonoticias

Una demostración de esta idiosincrasia se ve en una imagen que ya he analizado en este mismo espacio. Ésta. La sintonía que existe, desde la diferencia ideológica, entre el Presidente del Gobierno de Aragón y el Presidente del Partido Popular de Aragón y actual alcalde de Zaragoza demuestra son capaces de aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón. Si en los feudos de Ramón y Cajal o Ramón de Pignatelli, cabe esta imagen, ¿por qué no cabe en otras comunidades? En muchos territorios falta voluntad política, compromiso, y, sobre todo, ganas de hacer política con mayúsculas.

En estos cuarenta años de autonomía, los aragoneses han vivido una decena de legislaturas y otros tantos presidentes: desde el citado Antonio Embid al actual Presidente Javier Sada. Y siempre, siempre, el eje central de todo han sido los aragoneses y su futuro.

Fotografía: @eldiarioes

Pero siguiendo el hilo argumental de Conrad Blasquiz, en este salón parlamentario no todo han sido días de rosas y risas. También hubo días de lágrimas. El salón San Jorge acogió las capillas ardientes de José Antonio Labordeta, Chesús Bernal y Manuel Giménez Abad. Todas ellas, muy dolorosas, pero especialmente la del Presidente del Partido Popular de Aragón muerto vilmente a manos de la banda terrorista ETA.

Las actuales Cortes de Aragón no sólo son las más plurales de estas cuatro décadas con ocho grupos parlamentarios representados, sino que son un foco de atracción turística. El edificio es el único testimonio conservado de un gran edificio del arte hispanomusulmán de la época de las taifas. Sus muros atesoran siglos y siglos de historia y de parlamentarismo que los aragoneses sabemos y conservamos con devoción.

Si algo hay que destacar de estas cuatro décadas de autonomía en Aragón es su vertiginosa modernización y su vertiginoso despegue en todos los campos. A modo de anécdota, recuerdo hace muchos años, una vieja anquilosa red de tranvías en Zaragoza que apenas podían circular. Hoy, la ciudad de Zaragoza, cuenta con una excelente red de tranvías: modernos, cómodos, tecnológicamente avanzados, rápidos, propios de una ciudad del siglo XXI.

Fotografía: @expansioncom

Esta evolución, fruto de una ‘madurez democrática’, como bien dijo recientemente la Consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, se refleja en todos los ámbitos de la sociedad aragonesa, desde el turismo, la vivienda, la protección ambiental o el desarrollo económico e industrial. Por eso es importante el desarrollo autonómico y el mejor parlamentarismo para lograr el mejor acuerdo en favor de los aragoneses.

Estos cuarenta años también han servido para otro objetivo fundamental para cualquier territorio: el afianzamiento de sus instituciones. No tiene nada que ver el Gobierno de Aragón de hoy con la Diputación General de Aragón que en 1978 se constituyó en la Iglesia de San Pedro de los Francos en Calatayud. Pero tampoco son las mismas Cortes de Aragón las actuales a las que se reunieron por primera vez en el Palacio de La Lonja de Zaragoza en 1983. La sociedad aragonesa ha madurado y, con ella, sus instituciones. Mucho se ‘han chipiado’ los aragoneses desde entonces. Y afortunadamente, hoy disfrutan de un Aragón mejor, aunque lógicamente, siempre queda camino por andar.

Fotografía: @elmundoes

El año pasado, en esta misma fecha y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado «Aragón es tierra de Reyes». En este artículo escribí:

Es tierra de Francisco de Goya, Fernando el Católico, de Joaquín Costa, de Ramón de Pignatelli, de Miguel Fleta, de Baltasar Gracián, de Juan de Lanuza, de Luis Buñuel, de María Moliner, de Ramón J. Sender, de José Antonio Labordeta, de Joaquín Carbonell… de miles de aragoneses. Desde la época de Ramiro I ellos y muchos más hacen (hacemos) camino al andar.

Un Aragón hospitalario que promete. El mejor Aragón está todavía por escribir. Sin duda no faltan voluntarios desde todas las capas sociales. De forma anónima, silenciosa y discreta.  Y hoy es el mejor momento para empezar a redactar el primer capítulo de ese libro. Un libro sin final. Un libro del que muchos estaremos orgullosos en aportar siquiera una línea.

Hoy, en esta fiesta tan singular de nuestro cuarenta cumpleaños, muchos estamos seguros que desde lo alto José Antonio Labordeta estará feliz. Se están haciendo realidad las primeras estrofas de su querido «Canto a la libertad». Hoy, los aragoneses hemos levantado la vista, y hemos visto un Aragón viviendo en libertad.

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En el Dia del Libro

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Hoy celebramos el Día del Libro, una fecha que trasciende mucho más allá que un simple recordatorio para poner en valor a un sector económico tan pujante y decisivo en nuestra economía como es el sector del libro.

Es la gran oportunidad para dar visibilidad y poner en valor a todo un tejido productivo que en España que en el año 2020 tuvo unas pérdidas de 840 millones de euros, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España. Pero en este sentido, también cabe pararse a reflexionar acerca de otro dato de la FGEE. El libro mueve 3.000 millones de euros, lo que supone el 0,8 por ciento del PIB, a lo que se suma el empleo directo e indirecto, o la presencia en el mercado exterior y una “balanza comercial importante”. Por ello, las organizaciones integradas en la Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI) hacen un “llamamiento público” a los “gobernantes y al conjunto de los partidos políticos del arco parlamentario” para que establezcan entre sus objetivos prioritarios “una estrategia a largo plazo en favor del libro y la lectura” que permita convertir a España en un “país de lectores”.

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Sin dejar la perspectiva de todo lo expuesto desde un punto de vista económico, el Día del Libro también es el momento para reflexionar sobre la situación que atraviesan todos los agentes implicados en el sector, desde autores a editores; desde bibliotecarios a libreros, diseñadores, o correctores.

Tal día como hoy, el año pasado, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «Autores, libreros y editores en el Día del Libro», en el que desmenuzaba todos los pormenores de un sector que ha logrado sobrevivir a la crisis derivadas de la pandemia de la Covid-19 gracias a la transformación digital, gracias a su irrupción en el mundo digital.

Entonces escribí:

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Grandes grupos editoriales con sus líneas de distribución y librerías propias siguen marcando el territorio. Y esto perjudica gravemente a las pequeñas librerías. A esas librerías, abrazadas al comercio de proximidad. Estas librerías no pueden competir en igual de condiciones con estas grandes marcas que acaparan un importante porcentaje de ventas por capacidad, distribución, medios y, sobre todo, poder.

(…) Hay que partir de la base de que la inmensa mayoría de las librerías son librerías pequeñas, con una facturación inferior a los 90.000 euros al año. Son comercio de proximidad. Comercios que se concentran en las comunidades más pobladas. Existe una mayor densidad de librerías en el norte de España. Esto unido al crecimiento de las librerías independientes nos sitúa ante un nuevo modelo de negocio. Con menos peso del libro escolar y universitario y más visibilidad en el mundo digital. Otro dato significativo es que el 45% de los libreros señalan que su problema principal estriba en la concentración de las ventas online por parte de grandes plataformas de venta en internet como Amazon, y en el cambio de hábitos en la población en relación con la lectura y la compra de libros en librerías.

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Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato Amazon. Dicho de otra forma: el monopolio de ventas de este gigante online debe ser controlado porque ejerce una fuerte discriminación sobre el comercio de proximidad, sobre esas pequeñas librerías de barrio que se las ven y se las desean cada mes para que les cuadren los números.

Otra pata importante del sector del libro es el sector editorial. Sobre ellos, escribí lo siguiente:

“En el día que la UNESCO decidió crear el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, es importante poner el foco también sobre el sector editorial cuya problemática se asemeja en buena parte a la de los libreros. Muchos son autónomos o pymes. En otras palabras, carecen de la capacidad empresarial que tienen los grandes grupos editoriales con sellos de todos conocidos. Hay que poner en valor a esas editoriales independientes, pequeñas, no exentas de riesgos y de dificultades. Pero que, a pesar de eso, siguen apostando por nuevas voces narrativas. Como los agricultores que, a pesar del pedrisco, siguen mimando sus tierras y las trabajan día a día, en busca de un mañana mejor.

Fotografía: @pixabay

Los editores independientes son esos pequeños héroes de la cadena del libro, muchas veces invisibles, sin cuya apuesta personal y económica (no nos olvidemos),  muchos manuscritos seguirían durmiendo para siempre en un cajón o en el disco duro de cualquier ordenador. Su trabajo es notable, porque en el mejor de los casos, detrás de ellos, hay una suerte de profesionales ‘invisibles’ que logran que el libro se convierta en objeto de codiciado deseo. Me refiero a correctores, ilustradores, maquetadores… cuyo trabajo es imprescindible en la cadena de edición. En la mayoría de los casos su trabajo queda entre bambalinas cuando no debería ser así. De sus procesos, de su esmero y cuidado, depende una buena parte del resultado final del libro. Por eso, el sector de las editoriales independientes es tan importante. Genera muchos puestos de trabajo y mucha riqueza. Y, sobre todo, crea cultura. Algo imprescindible”.

Las editoriales independientes son imprescindibles son el canal de luz necesario e ideal para dar visibilidad a nuevas voces narrativas que, en caso contrario, a pesar de su calidad literaria (manifiestamente contrastada), quedarían injustamente arrinconadas y sepultadas en el cajón del olvido- Por eso hacen un trabajo tan importante, y tan necesario.

Fotografía: @pixabay

La tercera ‘pata’ del banco del Día del Libro son los autores, que merecen capítulo aparte por su ego desmedido, muchas veces acompañado de un egoísmo exacerbado, que no les deja ver más allá de su propio horizonte.

Sobre este colectivo escribí:

“En esta conmemoración tampoco podía olvidarme de analizar otro sector: el de los autores. Un sector en plena efervescencia continúa. Vivimos un momento de eclosión editorial, en el que todo el mundo quiere editar su obra al precio que sea, y cómo sea. En muchos casos, primando las ventas por encima de la calidad. Craso error. Hoy todo el mundo se auto denomina ‘escritor’. Eso es una falacia, un argumento casposo, una forma ignorante de insultarse a uno mismo. También de insultar a quienes llevan ya un dilatado recorrido a sus espaldas como autores, con contratos editoriales, con varios títulos editados, con visibilidad por parte de la crítica y del público. El mero hecho de publicar un libro (en el mejor de los casos, bajo una auto edición poco ética y menos legal), no te convierte en escritor.

¿Dónde está el contrato el contrato editorial? ¿Y las pruebas del ‘editing’? ¿Y el cruce de correos electrónicos con el corrector y maquetador de la editorial? Si no hay nada de eso, y encima no has puesto dinero, agradece al santo del día que no te hayan estafado. Pon una vela porque la editorial, o supuesta editorial, siga existiendo. En muchas ocasiones detrás de una supuesta ‘marca’ editorial hay empresas de servicios editoriales que en reiteradas ocasiones juegan con las ilusiones, el esfuerzo, y el dinero de los autores. Y una vez cubiertas sus expectativas económicas, sin ningún tipo de pudor ni respeto, se volatilizan sin dejar rastro. Eso sólo tiene un nombre, y no es el de editorial, precisamente.

No digas lo que no es. No presumas de lo que no eres. Se prudente, o la vida te obligará a serlo.   

Fotografía: @elcomerciodigit

Al igual que el médico, cuando acaba sus estudios, hace el MIR para poder ejercer la Medicina y la Cirugía legalmente, la persona que quiera dedicarse formalmente al viejo oficio de escritor debe formarse y conocer a fondo el mundo del libro. Debe aprender a escribir, conocer técnicas y trucos, saber documentarse, leer muchísimo, advertir cuando un texto ‘está rematado’ y cuando precisa una corrección, conocer la legislación en materia de derechos de autor y propiedad intelectual…  Esto es imprescindible en el proceso creativo.

Y luego están las segundas partes. Lo lógico es que la calificación como ‘escritor’ te la pongan. Nunca te la auto pongas. Lo sensato y prudente es que te la pusieran desde el sector editorial, desde la crítica, desde los medios de comunicación. Pero que una persona se auto denomine escritor por el mero hecho de auto publicarse –en el mejor de los casos en Amazon- es un insulto y una falta de respeto.

No se puede publicar cualquier texto por el mero hecho de alimentar el ego personal. Para eso, el personal tiene otras herramientas como Tinder. Para que un texto llegue a las manos de un lector existen dos premisas imprescindibles: la calidad literaria de la obra y la perfecta edición de la propia obra. Sin estas condiciones estamos construyendo demasiados castillos de arena. Y últimamente percibo excesivos egos superlativos en redes sociales y en los escaparates que acabarán estrellándose más pronto que tarde.

Fotografía: @covisn

“Para ser un buen escritor, hay que escribir por el mero hecho de escribir sin ansias de publicar”, decía un conocido poeta aragonés. Pero parece ser que esta teoría no va con  los que a diario te inundan tus perfiles sociales y tus buzones de correo, anunciándote que compres la mejor obra literaria jamás publicada. O sea su libro. No se dan cuenta que cada vez que pulsan el botón de ‘enviar’, con este tipo de hazañas están un paso más cerca del ostracismo más absoluto. Ya lo decía Agatha Christie: «Cuando no hay humildad las personas se degradan». Es la radiografía más evidente de muchos que se autodenominan escritores”.

Pero en el Día del Libro, dejando a un lado los egos personales,  es el momento de reivindicar de forma definitiva el hábito de lectura como terapia ante los problemas de nuestro día a día, pero también como costumbre de vida. Como dijo Ana María Matute, «la lectura es una fábrica de sueños». Seguro que compartiréis conmigo la teoría que el ser humano necesita soñar a diario para evadirse de su entorno, más próximo y más lejano. Pero sobre todo, como dice Covi Sánchez, Presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, y miembro del Comité de Honor del V Congreso de Escritores porque «un libro es la puerta de acceso a la imaginación, dónde realidad y ficción se funden, y todo es posible…».

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La visión global de la comunicación

Fotografía: @popularesgijon

En abril del año pasado, con motivo del nombramiento de Cristina Villanueva, como secretaria general del Partido Popular de Gijón, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «Ilusión, ganas y mucha frescura». En el mismo desmenuzaba, desde mi perspectiva, la importancia que tiene el hecho de que en cualquier organización hay que estar siempre ‘en la calle’. Palpar el día a día de los vaivenes de la sociedad en cualquiera de sus estructuras es absolutamente necesario. Desde ese día, hace ya prácticamente un año, el Partido Popular de Gijón, con su presidente Pablo González al frente viene haciendo, y cumpliendo uno de sus lema ‘a pie de calle’.

Pero esta teoría no sólo se aplica a los partidos políticos. Se debe aplicar a todas las organizaciones, tengan la naturaleza que tengan, y sean del tipo que sean: asociaciones, fundaciones, clubes de fútbol, empresas, instituciones (de todo tipo y condición).

Fotografía: @pixabay

Para llegar a esta cima, se necesitan una serie de herramientas imprescindibles. Resulta absolutamente necesario aplicar unos tratamientos ineludibles sin los cuales nada funciona como tiene que funcionar. Y más pronto que tarde todo huele a fracaso, a error, a desilusión, a decepción.

Para que una organización sea puntera y ejerza su liderazgo social y profesional, resulta totalmente necesario que reúna a los mejores. Aglutinar al mejor equipo, en los mejores puestos de responsabilidad es imprescindible. Pero eso no puede ser a cualquier precio. A cada cual hay que darle la responsabilidad que mejor sabe ejercer. Sólo y exclusivamente desde esa atalaya, y sumando desde la individualidad en favor de la colectividad, se lograrán los mejores resultados para las siglas que se representan.

Y para alcanzar esto, hay que empezar desde los cimientos, aplicando el mejor tratamiento. Construir un edificio desde el tejado implica un claro riesgo de derrumbe, y esto sucede frecuentemente.

Fotografía: @pixabay

Para empezar, hay que hacer una más que buena política de comunicación. La política de comunicación de cualquier entidad –la que sea- siempre se tiene que dirigir desde la experiencia, de forma limpia, transversal, transparente, teniendo muy en cuenta que cualquier organización no vive en soledad aislada en la sociedad, e incluso dentro o fuera del país. Vive interconectada con otras entidades de diferentes tipos y condiciones. Por eso, hay que comunicar interna y externamente correctamente.  Comunicar bien implicar potenciar tu marca. Comunicar mal implica destruir tu marca. Por eso cualquier entidad debe hacerse eco de aquellas realidades del día a día que preocupan al conjunto de la sociedad. Obviar esto no sólo es un error, es una falta de respeto y una manera muy torticera de comunicar.

Pero esto sucede cuando se permite que la gestión de la comunicación caiga en manos inexpertas, personas inhábiles para ejercer esta gestión interna y externa que es imprescindible para catapultar o enterrar la imagen de marca de tu entidad. No puedes dar cargos de responsabilidad a personas que desconocen cómo gestionar esta acción tan importante y estratégica, sólo para que cada día te pasen la mano por la espalda, diciéndote que ‘todo lo haces muy bien’.  Pero tampoco puedes dejar las riendas de la comunicación en manos de ‘palmeros’, especialmente si no saben qué llevan entre manos. Esas decisiones tan desafortunadas pueden ser la puerta al fracaso más estrepitoso que jamás hemos visto.

Fotografía: @pixabay

Del éxito o fracaso de la gestión de la comunicación dependerá que la marca de tu entidad se catapulte o caiga a un pozo, cuyo foso no se ve dada la profundidad que tiene.

Y este éxito tiene que venir también de la mano de dos herramientas fundamentales: una web potente que visibilice todas las actividades y toda la información de la entidad, y un buen equipo de redes sociales que sea proactivo, profesional, riguroso, objetivo, serio, implicado. Si fallan cualquiera de estas dos ‘muletas’, también nos abocamos al fracaso. Qué una entidad, sea del tipo que sea, no tenga una web ‘útil’ y eficaz, o su equipo de redes sociales no sean profesionales, es una patada a la marca de la entidad que no se puede consentir, porque eso únicamente es la antesala del fracaso.

En la web y en las redes sociales se debe comunicar de forma limpia, transversal, transparente, visibilizando todo lo que hace la entidad, pero también todo lo que le puede afectar directa o indirectamente. Una entidad no puede comunicar exclusivamente mirándose el ombligo. Hay que comunicar potenciando tu marca. Potenciar tu marca implica relacionarse digitalmente con otras entidades y manteniendo, también en redes sociales, unas más que excelentes relaciones institucionales con tu entorno social.

Fotografía: Adietine

Y todo estos valores, toda esta estrategia es responsabilidad del director de comunicación. El profesor Joan Costa lo define como «el líder de la reputación de la marca corporativa y de los valores de la empresa. Por eso, el dircom tiene una visión global y transversal de la empresa». (minuto 4,26’)

Comparto íntegramente las palabras del Profesor Joan Costa, porque el trabajo del director de comunicación es absolutamente necesario. De él depende esta estrategia y será el encargado de que la visión global de la empresa se engarce, no sólo con sus valores, sino con su marca. Por este motivo, las decisiones del director de comunicación son incuestionables porque es el estratega en materia de comunicación, de marca, de imagen, de reputación. De igual modo que las decisiones del director financiero, o tesorero, tampoco pueden cuestionarse porque de él dependerá la viabilidad económica y el futuro de la entidad en cuestión.

Fotografía: @pixabay

La comunicación es fundamental para que una marca despegue o se hunda. Se trata de gestionar los valores, la marca, la reputación de nuestras siglas. O sea el ‘todo’… Pero hay muchas personas que no lo ven. Y sólo tienen ojos para su ombligo y…ello sólo es  el NO-DO de esa gran película llamada ‘fracaso’,

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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«El precio de la grandeza es la responsabilidad»

Fotografía: @clubhistoriavss

Decía Winston Churchill que «El precio de la grandeza es la responsabilidad». Desde mi punto de vista tenía toda la razón del mundo el político y estadista británico. En esta vida, una de las muchas maletas con las que debemos caminar es la responsabilidad. Esta responsabilidad se debe ejercer siempre; desde el plano personal, pero especialmente desde el plano institucional cuando ejerces un puesto de dirección en una institución, sea ésta grande, pequeña, o mediana. Y también hay que ser responsables con independencia del tipo de institución que sea (una asociación sin ánimo de lucro, una institución pública o privada, un partido político, una fundación, un club deportivo, o cualquier otra entidad de la condición que sea).

Responsables debemos serlo todos cuando formas parte de una entidad: desde quien ocupa la máxima dirección de la entidad hasta la última persona que forma parte de la misma, con independencia del puesto que se ocupe.

Fotografía: @pixabay

Ejercer esta responsabilidad lleva implícita muchas cuestiones que especialmente se manifiestan en momentos difíciles. Cuando los vientos soplan favorables, todo va bien. Pero como dicen ‘mis paisanos’, cuando el cierzo arrecia es cuando especialmente hay que demostrar esa responsabilidad desde la prudencia, el respeto, la calma, la perspectiva… y, en ocasiones, desde el silencio.

No cabe ninguna duda que, ante situaciones de crisis, cualquier ser humano, es visceral, y puede ser arrastrado por ese sentimiento mezcla de vulnerabilidad, rabia, enfado, o emoción. Su reacción puede ser bastante imprevisible. Pero precisamente es entonces cuando hay que ser más racionales; cuando más perspectiva y más distancia hay que tomar de los problemas. En innumerables ocasiones, ante muchas crisis, ante muchas situaciones complejas, nos falta información, nos faltan datos esenciales para opinar desde la objetividad y desde la sensatez. Pero esto está estrechamente vinculado a nuestra actividad cerebral.

Fotografía: @BIOGRAFAS

La ira hace que en el hemisferio derecho del cerebro se produzcan las emociones negativas ante circunstancias desagradables mientras que el hemisferio izquierdo busca un acercamiento a situaciones agradables o positivas. Eso da lugar a esos ‘comentarios paralelos’ que, ante estas situaciones nos hacemos con frecuencia: «huye, vete» y «a esto hay que responder». De ello nos podría dar grandes lecciones mi paisano el médico y científico Santiago Ramón y Cajal. Pero de su figura, de su obra y de lo que ello aportó a la medicina hablaré en este mismo espacio  dentro de unos meses cuando conmemoremos los 170 años de su nacimiento.

Actualmente esto se aderezado por el caldo de cultivo que se cuece en las redes sociales y en los medios de comunicación, generando una corriente de opinión muchas veces infundada y sesgada, Una corriente de opinión  que sólo conduce al descredito, a la confusión, y a la desinformación. Un camino totalmente alejado de la prudencia y de la sensatez,. Es obligado a tomarlo desde la atalaya de la serenidad. Es importante medir bien la crisis, analizarla fríamente, opinar con serenidad y objetividad. El mundo de las redes sociales tiene un papel muy útil para lo que lo tiene, pero también juega en nuestra contra en numerosas ocasiones, porque es el escenario perfecto de la desinformación, de las noticias falsas y de la más que evidente jungla de ‘los nuevos jueces’, como analicé en este mismo espacio en otra publicación el pasado mes de septiembre; esos que, en su mayoría sin oficio ni beneficio, saben de todo y están en posesión absoluta de la verdad. Lo único que logran desde su ignorancia y desde su desinformación más absolutas, es generar más desorden, alimentar más caos y provocar más confusión. No vale todo en redes sociales.

Fotografía: @pixabay

Ciertamente, cuando formamos parte de una organización y ésta sufre una crisis del tipo que sea, lo más prudente es mantener la calma, ser prudente, y esperar los acontecimientos. Lógicamente, todo el mundo tiene el derecho a opinar, pero tengamos encendida la luz larga y no alimentemos informaciones o titulares sin contrastar. Con ello no solo estamos desinformando, sino que estamos perjudicando seriamente la marca de nuestra organización porque, aunque sea con la mejor de nuestras intenciones, estamos alimentando la propia crisis. Lo que realmente es importante es sumar para bajar la presión, y ayudar (cada uno de su propio cuartel) para que el problema se resuelva desde la responsabilidad, la unidad y la serenidad lo más pronto posible.

Reitero las palabras del político británico. Una persona es grande cuando realmente ejerce su responsabilidad.  Eso atañe a todos sin excepción y particularmente, en situaciones difíciles especialmente, y por encima de cualquier otro condicionante personal o profesional. Esta responsabilidad atañe a todos. Pero la mayor responsabilidad en una organización sólo le atañe a una persona. Exclusivamente.

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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Un buen líder se tiene que rodear de los mejores

Fotografía: @pixabay

En política no hay nada escrito, ni tampoco ningún sillón asegurado en ningún consejo de administración ni en la presidencia de ninguna entidad. Nunca hay nada asegurado para toda la legislatura. No cabe duda de que los apoyos y las alianzas con los más cercanos en el espectro ideológico, ayudan y mucho, pero también es cierto que el trabajo bien hecho, día a día, desde la humildad, la sensatez, la serenidad, la escucha atenta, sin vetos absurdos son imprescindibles para alcanzar el liderazgo político, social, económico o cultural.

Pero este liderazgo, sea del tipo que sea, hay que construirlo,  consolidando así la marca de tus siglas. Ese trabajo es diario, unas veces más público que otros. Pero siempre con dos cayados: el de la predisposición y el de la transparencia.  No sirve de nada un gran líder si no tiene detrás una marca consolidada y bien posicionada estratégicamente.

Vi el pasado sábado a través de YouTube un acto de campaña de las elecciones autonómicas de Castilla León, desde Valladolid. Escuché al presidente José María Aznar una frase que comparto íntegramente: «un buen líder se tiene que rodear de los mejores». Pero a esto, hay que añadirle algo más, que lo considero imprescindible para lograr el éxito absoluto. Esos, que se consideran -o a los que consideramos- los mejores, tienen que lograr ese triunfo con una herramienta básica y absolutamente necesaria: la comunicación en todas sus vertientes.

Ninguna entidad que se precie de tal, ningún líder de ningún sector  conseguirá ningún triunfo sin una perfecta gestión de la comunicación, tanto online como offlne, no solo suya, sino también de la marca que representa.

Y ello pasa por mil aspectos que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos, pero que resultan imprescindibles a cualquier nivel.

Una materia esencial es el uso del lenguaje y de la ortografía en todos los comunicados que emitamos, tanto online como offline. Absolutamente en toda la comunicación interna y externa,. Nuestra web, nuestras redes sociales, el envío de correos electrónicos, y cualquier otra herramienta de comunicación online u offline es nuestra carta de presentación frente a nuestros usuarios, frente a nuestra competencia, frente al público en general. Por eso, debemos escribir bien siempre, aplicando todas las normas ortotipográficas y de corrección de estilo.

Ninguna entidad, por insignificante que sea, debe cometer errores de este tipo en cualquier comunicado interno o externo. Ninguna entidad se puede permitir la licencia de enviar ningún mensaje a su web, a sus redes sociales o en sus mensajes de correo electrónico con errores ortotipográficos y/o de estilo.

Y ello, desgraciadamente, es una práctica bastante habitual. Puede parecer que esto es algo intrascendente, pero no. Debemos ser respetuosos con el idioma español, cuidarlo y utilizarlo  correctamente siempre. Así, sólo así, ensancharemos nuestra marca. De otra forma, la estamos empequeñeciendo. Con demasiada frecuencia duelen los ojos al leer muchas publicaciones en redes sociales, o correos electrónicos de instituciones serias con errores gravísimos en sus publicaciones y en sus mensajes. Eso eso es una demostración de una desidia y una evidente falta de respeto por el idioma: pero también es una manifiesta falta de cuidado y de respeto por la marca que representamos. Pero también una manifiesta evidencia de abandono y dejadez por hacer un buen trabajo.

Fotografía: @pixabay

Todas las entidades, desde la más pequeña a la más grande, debe tener en sus órganos directivos la figura del responsable de comunicación y relaciones institucionales. De él (o ella) dependerá la política de comunicación de la institución, y nos abrirá las puertas a nivel institucional y social para posibles alianzas de cualquier tipo. Pero también hará una labor ‘quirúrgica’ en situaciones de crisis internas o externas. Por eso, este cargo debe recaer en un profesional en la materia, con experiencia, en ‘la casa’ y en el sector que sepa actuar de forma  seria, rigurosa, responsable no sólo en el día a día, sino especialmente en situaciones críticas; un profesional al que se debe respetar sus decisiones siempre, y del que depende toda la gestión de comunicación online y offline y la gestión de marca e imagen de la entidad en cuestión.

Pero este punto, en ocasiones, es importante sumarlo a otra acción más potente en materia de comunicación: la contratación de un gabinete externo de comunicación estratégica. La contratación de este tipo de gabinetes es fundamental para que una marca (sea cual sea) despegue… porque te hacen llegar a dónde tú, con tus propios medios y contactos, en ocasiones no logras llegar. En una ocasión escuché decir a un profesor de comunicación de la Universidad Complutense: ‘invertir en comunicación es invertir en tu marca´, y cada vez estoy más convencido de que no le faltaba razón.

Fotografía: Adietine

Una buena gestión de comunicación no sólo consolidará el liderazgo del máximo  dirigente de la entidad, sino que catapultará a la propia institución a todos los niveles. Por tanto, es fundamental para cualquier entidad, del espectro que sea, cuidar al máximo todos y cada uno de los aspectos de la comunicación, y siempre de la mano del director de comunicación. Es decir, liderando de la mano del director de comunicación, tal y como señala frecuentemente el profesor Joan Costa.  No cabe ninguna duda,  que el director de comunicación es una pieza clave en el engranaje  de cualquier entidad. Su trabajo es fundamental, porque posiciona a la entidad y le da visibilidad. Su opinión, su trabajo, su cartera de contactos son esenciales para que nuestra marca se catapulte. Por eso es una labor que debe ser siempre, discreta, y coordinada con todas las áreas de la entidad en cuestión.

Nos guste o no, una buena gestión de comunicación no sólo es la clave del éxito de una empresa, de una fundación, de una asociación, de un partido político, de un club de fútbol o de una institución pública… por poner algunos ejemplos.. es la manera, la única, de escribir en futuro o en pasado. No sirve de nada gestionar mucho si no se comunica bien y con transparencia. La comunicación es esencial para llegara la meta.  Lo dijo bien ayer el Presidente Aznar. Pero los mejores, necesitan herramientas para hacer posible todos los objetivos del líder. La primera, una pluscuamperfecta gestión de la comunicación en todas sus vertientes. Si no se comunica bien, es como si intentamos construir un castillo de arena en el centro de una piscina olímpica.  Pero, en el día a día, te sigues encontrando con demasiados que, por desconocimiento, desconfianza, o falta de información,  quieren construir castillos de arena en medio del océano.

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La libertad

Fotografía: Ancrugon

El poeta Ramón de Campoamor decía que «la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe». Esta frase viene muy a cuenta con todo lo que está sucediendo en Gijón durante estos últimos dos años, y, más particularmente, estos últimos días.

Un responsable institucional (alcalde, concejal, presidente de comunidad autónoma, consejero, o ministro) no puede gobernar solo para sus votantes. Tiene que gobernar para todos. Si se me apura, debe gestionar especialmente mejor para aquellos que tiene enfrente porque son de los que va a recibir las críticas más feroces. De los que a diario se sientan en su misma mesa, debe preocuparse lo justo porque ese voto lo tiene más bien asegurado. Debe ensanchar su perspectiva política para ‘morder’ voto de la oposición y de la competencia política, si la hubiera.

De igual manera que ningún político puede ser el principal problema de los ciudadanos, los políticos deben ser la solución a los propios ciudadanos. Cuando un político se convierte en el principal problema de una ciudad (o de un pueblo), se crea un problema añadido importante para los ciudadanos y para la ciudad en cuestión. Un político tiene la obligación de resolver (o al menos intentarlo) los problemas de los ciudadanos. Lógicamente, nunca puede crearles más problemas, y mucho menos generar conflictos sociales en donde no existe el problema. Eso solo genera división social y confusión en la propia sociedad.

Fotografía: @aenoveles

El Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, que no es sospechoso precisamente de conductas tendenciosas, reflexionó en un programa de televisión sobre el sentido de la palabra ‘libertad’. Y, sinceramente, su análisis encaja perfectamente con la situación que estamos atravesando en Gijón. En el siguiente enlace están sus palabras que recomiendo escuchar:

https://www.youtube.com/watch?v=xO1KN2TEhHE

Pero volviendo al tema que nos ocupa, ciertamente en esta ‘villa marinera’ desde hace dos años gijoneses y foráneos nos estamos vacunando ya a una forma de gobierno municipal muy peculiar.

Me refiero a la forma de gobierno de la ocurrencia. Ahora se me ocurre transformar Gijón en un caos circulatorio porque me convierto en la enemiga número uno del coche, y reviento todo el sentido del tráfico rodado en la ciudad, me cargo 500 aparcamientos en la vía pública, no doy alternativas, y transformo la ciudad en un perfecto desbarajuste de tráfico.

Ahora digo que Gijón se va a convertir en una ciudad laica porque yo lo soy, y sin respetar ninguna de las tradiciones propias de la ciudad ni ninguna confesión religiosa, transformo Gijón en una ciudad laica porque “yo lo valgo”.

Al acabar la Feria taurina de Begoña me vengo arriba, y poniendo la escusa absurda de los nombre de los toros, me cargo el contrato de la empresa, y anuncio que el recinto se va a dedicar para conciertos (que ya se usaba para eso… por cierto), y nunca más se van a celebrar espectáculos taurinos. Eso sí, nos olvidamos de los benéficos económicos que anualmente deja en Gijón esta feria taurina.

Fotografía: @Mundotorocom

¿Qué será la siguiente ocurrencia de mañana? ¿Qué prohibamos el festival de la sidra porque es mejor que las manzanas se queden en las pomaradas? ¿O suprimiremos el Concurso Hípico porque ‘los caballos se asustan delante de tanto público’? Lo raro es que no se haya prohibido ya los partidos del Real Sporting de Gijón porque con una camiseta de color tan intenso moleste a la vista. (valga la hipérbole)…

El problema no es el debate sobre el Plan de Movilidad, sobre la fiesta de los toros, o cualquier otra ‘sorpresa’ que ver, veremos. No, el problema es mucho más serio y mucho más grave. Como dice una concejal de la oposición en el propio ayuntamiento gijonés, el problema pasa por la ideologización de todo lo que se toca desde el gobierno municipal.

Un gobierno (municipal, autonómico o nacional) no puede pasar por su thermomix ideológica cualquier medida que adopte. No lo puede hacer porque, como decía antes, gobierna para todos los ciudadanos. Y con estas actitudes tan sectarias lo único que están consiguiendo es gobernar sólo para sus palmeros, y no para todos.

A su vez, estas medidas también chocan con otra realidad importante que no se respeta: la libertad. Una sociedad debe ser libre, y tiene que tener capacidad critica de pensamiento y de obra. Pero cuando el político de turno, comienza a tomar medidas bajo el paraguas de ‘porque sí’ o ‘porque la vida cambia’ sin más argumentación, esa sociedad deja de ser libre, y esa forma de gobernar se convierte en otra cosa que todos sabemos cómo se llama.

En el año 1996 el Presidente Adolfo Suárez fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de la Concurso. En su discurso pronuncio estas palabras:

Fotografía: @rtve

«Con frecuencia se confunde la concordia con el conformismo y con la uniformidad, y nada tiene que ver con ellos. Su raíz estiba en el pluralismo, la libertad y la solidaridad. Sin ellas no es posible la concordia. La concordia jamás se impone. Se busca en común y se realiza con el esfuerzo de todos. La lucha política, la controversia, el debate, el disentimiento, el conflicto no constituyen una patología social. No son acontecimientos negativos. Al contrario, reflejan la vitalidad de una sociedad. En toda comunidad política existen siempre distintos extractos de opinión. Las discrepancias son naturales. Pero hay uno, el básico, el que se refiere a las razones últimas y esenciales, que afectan a la raíz de la propia convivencia en el que creo que es necesario la coincidencia de todos y el consenso de la inmensa mayoría. Y ese consenso es el cimiento de una sociedad perfectamente moderna. Cuando ese consenso se destruye, sobreviene la discordia».

Después de estas palabras, poco más podemos añadir. Es más que evidente que en Gijón se han volado por los aires todos los puentes de concordia, libertad, y respeto; valores imprescindibles para gobernar en democracia.

Se puede o no estar de acuerdo con una tradición, con una fiesta, con un espectáculo, pero cuando ocupas un puesto institucional debes gobernar con cordura, concordia –como decía el propio Presidente Suárez- respeto, y, principalmente, gobernar para todos: te hayan o no votado. Votar solo para tus palmeros es un camino erróneo.  De igual manera que se deriva de tu cargo institucional la obligación asistir a todos los actos a los que tienes que asistir, y no exclusivamente a aquellos que te gustan o están en consonancia con tu ideología política.

Desgraciadamente en Gijón hay demasiados caminos equivocados. El problema no son los caminos equivocados, el problema está cuando se vuela por los aires la libertad del individuo. Eso es lo grave. Coartar la libertad de los individuos bajo argumentos kafkianos o simplemente sin argumentos… eso sólo tiene un nombre.

Pero como dijo Ana María Matute, la vida nunca se queda con nada, y siempre pasa factura. Siempre. Es cuestión de mirar atentos al calendario.

 

 

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Anatomia de los eventos

Afirma Gerardo Correas, Presidente de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo y de la Escuela Internacional de Protocolo que «un evento tiene que comunicar y generar marca».

(Fotografía: @GrupoEIP)

Comparto íntegramente esta afirmación de mi amigo y maestro porque ciertamente si un evento, por minúsculo que sea, no comunica, el evento es fallido. El fracaso está asegurado. Desgraciadamente, cada vez nos encontramos con más eventos planos que no comunican, eventos fallidos, aunque llenen el aforo.

En reiteradas ocasiones durante la celebración de los cuatro congresos nacionales que ha organizado la Asociación de Escritores Noveles y que he tenido el privilegio de, con aciertos o chascos, de dirigir la orquesta, se ha felicitado  a la asociación por su organización y puesta en escena. Palabras y reconocimientos que, en el fragor de la batalla, puede dar la sensación de que se reciben con frialdad pero cuando llega “el día siguiente” y se visualiza la película de los hechos se agradecen porque son la recompensa a las horas, días y meses de trabajo encubierto.

La organización de un evento merece respeto. No es cualquier cosa. Y exclusivamente los profesionales del sector estamos capacitados para organizarlo en óptimas condiciones, sin errores, y, como decía Gerardo Correas, enviando un mensaje. Cualquier entidad, desde la asociación más invisible del pueblo más pequeñito de España hasta las Jefatura del Estado debe comunicar en sus eventos; debe generar marca. Se genera marca de mil formas diferentes: con la comunicación online y offline, con el vestuario de los equipos directivos, con los discursos, en la escenografía, en la gastronomía, en los pequeños detalles que generan valor añadido…

(Fotografía: @aenoveles)

El Prof. Emilio Lledó aceptó la Presidencia de Honor del III Congreso de Escritores, y confirmó su asistencia al acto de inauguración. Desde el Comité Organizador y desde la Junta Directiva se decidió ofrecer una cena de bienvenida a la que asistieron los ponentes, los patrocinadores del Congreso, los miembros de la Junta Directiva y del propio Comité Organizador. Con esa cena, a la que también asistió el consejero de Cultura del Gobierno de Asturias y la directora de la Oficina de Congresos del Ayuntamiento de Gijón, la asociación generó marca. Se ofreció un evento diferente. Lo fácil hubiera sido organizar una cena privada del propio comité organizador y la junta directiva con el Prof. Lledó. Al abrir el acto, generamos engagament que le dio valor a la marca de la asociación y a la del propio congreso.

Por otro lado, quienes acudieron al IV Congreso de Escritores, recordarán que en la imagen corporativa del congreso predominaba el color lila, o morado. Conforme avanzábamos en la organización, incluso planteamos con mi equipo de producción y coordinación, que las personas que componían la estructura orgánica de la asociación –es decir, la junta directiva- usaran obligatoriamente el color lila en su vestuario habitual durante los días del congreso, especialmente las mujeres.

(Fotografía: @aenoveles)

Era una manera de comunicar. En el último momento desechamos la idea por una cuestión práctica de ámbito económico y personal de las personas afectadas. Pero transformamos eso en comunicar a través del famoso ‘maletín del congresista’ que, aunque era en tonos azules, la etiqueta con el nombre del usuario era de color lila. El mensaje era claro. La comunicación, en primera línea.

Más allá de esta situación de pandemia mundial, a diario se convocan miles y miles de eventos de todo tipo y condición: eventos culturales, sociales, deportivos, gastronómicos, económicos, políticos… eventos a los que pueden acudir desde dos o tres personas a cientos. En la creatividad del organizador, pero también en el mensaje que se quiera transmitir reside la magia de que ese evento no pase desapercibo. Hay eventos que se sabe de entrada que nacen condenados al fracaso más rotundo –por circunstancias varias-, y, sin embargo, en el último momento, se transforman en un evento perfecto, cargado de éxito. Y, por el contario, otros eventos que, de salida, los organizadores están convencidos que va a ser un éxito absoluto y, una cosa tan simple como el hecho de irse un invitado se enfade por el aire acondicionado, da al traste todo el acto.

(Fotografía: @aenoveles)

Cualquier evento requiere cuidar pequeños detalles que, aunque nos parecen insignificantes, le dan valor al evento y, lógicamente, comunican. Por ejemplo, dependiendo del número de invitados, habilitar aparcamiento próximo al lugar de celebración; tener una perfecta señalización en el lugar del acto; puntualidad extrema para iniciar el acto y acabarlo; si acuden personas con movilidad reducida, habilitar espacio para ellos; facilitar la labor a los medios de comunicación; si tenemos la confirmación de asistencia de algún cargo institucional o de persona pública, ser prudentes y no airear su presencia; reservarles a estas personas espacio en las primeras filas; si vamos a utilizar más de un autocar, es recomendable, comunicarlo a la Policia Local (o Municipal) para que nos den las instrucciones necesarias con el fin de evitar problemas de tráfico; si al acto va asistir el Presidente, o miembros del Gobierno autonómico, Delegado del Gobierno en nuestra comunidad, el Alcalde de nuestra ciudad, u otras autoridades de primer rango, una vez confirmadas sus asistencia, es recomendable ponerlo en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía, o de la Policía Autonómica en su caso.

Otros detalles que generan engagament en los congresos de la asociación, pero también en otro tipo de eventos, es el hecho de que todos los ponentes y miembros de la junta directiva de la asociación, tengan ‘el maletín del congresista’ en sus respectivas habitaciones del hotel y no en la secretaría técnica del congreso, como el resto de los asistentes;  también es importante, en los grandes eventos, tener un contrato con una compañía de taxis; contratar el servicio de coche con conductor para determinadas personas que, por su profesión o por su rango social, procede ofrecerles un servicio de transporte más distinguido; contratar el servicio de lenguaje de signos para todas las intervenciones; tener un acuerdo con un restaurante cercano para poder resolver comidas o cenas imprevistas, que siempre surgen. Si organizamos un evento con una entidad de pacientes o con una asociación de personas con discapacidad, casi me atrevería a recomendar como obligatorio comunicar este evento al Servicio 112 de la comunidad autónoma respectiva. Nadie está libre de una incidencia de salud, y es mejor que quienes nos vayan a ayudar, llegado el caso, tengan comunicación de la celebración de nuestro acto que no lo tengan.

(Fotografía: @aenoveles)

Igual que estos detalles, podría seguir indicando muchas más recomendaciones que dan calidad y que, aunque nos parezcan ‘una tontería’, en realidad no lo son. Aportan un valor añadido increíble. Y, sobre todo, al acabar el evento, los asistentes se irán hablando bien, que es tan importante –o más., que el acto se desarrolle sin incidencias. Son gestos que enriquecerán el evento y que nos diferenciara del resto. Marcará la diferencia. Nos hará diferentes y, algo imprescindible en un mundo tan competitivo, fidelizará a nuestros asistentes y ponentes para futuros eventos.

Pero evidentemente esto no se hace gratis. Cuesta dinero, y es entonces cuando entra en escena la ingeniería diplomática. Dicho de otro modo: si la entidad organizadora, no dispone de muchos recursos, tendrá que llegar a acuerdos comerciales y publicitarios, para que los servicios contratados sean al menor coste posible a costa de publicidad.

(Fotografía: @aenoveles)

Por tanto, ver un cartel publicitario con muchos logotipos, no significa que todos le hayan aportado dinero. En muchas ocasiones, se trata de acuerdos por rebajas de precios, o apoyo a servicios. Por eso, la ingeniería para sacar adelante un evento, como es el caso de un congreso, no es nada fácil, y requiere mucho más tiempo, esfuerzo, y trabajo del que cualquiera se puede imaginar.

Actualmente nos encontramos con la eclosión digital de los eventos. Afortunadamente si algo positivo hemos de extraer de la pandemia de la Covid19 es el final de los eventos exclusivamente presenciales, para nacer los eventos híbridos, en dónde la parte digital tiene mucha fuerza y hay que tratarla con el mismo respeto y cariño que la presencial. La comunidad digital de nuestros eventos tiene tanta fuerza como la comunidad presencial, o posiblemente más. La inmediatez de un tweet, de un mensaje en facebook o en instagram se va a hacer mucho más viral y mucho más transversal que la presencia de un asistente en un acto. En un momento en el que las restricciones autonómicas son tan desiguales y, por tanto, la movilidad entre comunidades e incluso entre poblaciones próximas resulta tan complicada, es imprescindible la construcción de eventos digitales.

A través de plataformas cómo zoom o Skype, se pueden organizar eventos con igual seguridad y confianza que si fueran presenciales, apoyados siempre en las redes sociales que nos moverán al público con plenas garantías sanitarias y epidemiológicas. Hay que concienciarse que los eventos digitales, igual que el teletrabajo, han llegado para quedarse, y es imprescindible hacer eventos híbridos porque, de otra manera, por ejemplo, la comunidad de nuestra fans page, en nuestras redes sociales queda huérfana. Y no estamos ya para más orfandades.

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Cuando la palabra «ego» desaparece…

Fotografía: @rtve

Ayer en la previa del partido de la Selección Española de Fútbol, escuche en televisión unas declaraciones de Luis Enrique, en las que decía que “cuando la palabra «ego» desaparece, se entra a formar parte de un «equipo»”. No puedo estar más de acuerdo con el gijonés.

El ego, por lo general, no es buen compañero de viaje; hace aflorar los egoísmos, las estupideces, y el ‘yo’ más rancio y más avinagrado.

Sin embargo, dentro de un equipo (y da igual que sea en el plano deportivo, familiar, social, político, laboral, o económico) una persona puede ser integra, sumar, aportar, dar y recibir lo mejor de si mismo.

Decía el filósofo chino Lao-Tse que ‘tu propio interés te sirve mejor no dejándote llevar por él’. No le faltaba razón porque en reiteradas ocasiones, esos impulsos sólo sirven para abrir la puerta de la cuadra de los egoísmos, de la estupidez humana, del ego más viejo.

El personal no se da cuenta que en reiteradas ocasiones hay que pararse en seco, y pensar no en uno mismo, sino en nuestro entorno, en quienes nos rodean, quienes a diario bracean para que nuestra vida sea más risueña y feliz. Desde esa óptica, se debe hacer equipo, como dice Luis Enrique, alejando los egos y los narcisismos.  Lo sabemos, Las redes sociales son una fuente inagotable de narcisistas patológicos. Pero hay tenemos que ser fríos para separar el polvo de la paja, y diferencia, quien sí y quien no. Y lógicamente no responder a las innumerables tentaciones y provocaciones que a diario nos brinda el mundo social media.

En esa jauría no hay que entrar en provocaciones ni gastar energías baldías. Hay No hay que perder esta perspectiva. Es el camino más recto. El mejor.

Lo dijo ayer Luis Enrique. Una frase enmarcada en el plano deportivo. Pero perfectamente podríamos hablar de cualquier otro plano humano. La cuestión es saber conectar la luz larga y alumbrar correctamente la distancia para que nadie nos deslumbre con estupideces. El camino para hacer equipo en la vida. Siempre.

 

 

 

 

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En el Dia de las Redes Sociales

Ayer fue el Día de las Redes Sociales, un día para reflexionar sobre un fenómeno sociológico que ha venido para quedarse y que se ha convertido en un altavoz diario de buenas y malas noticias.

Hoy, todo el mundo es visible en redes sociales, y rara es aquella persona (o institución) que no tenga su escaparate en alguna de las muchas redes sociales que pueblan el universo social media.

Las redes sociales son el instrumento perfecto para socializar. El mejor ejemplo se ha visto durante la pandemia. Gracias a plataformas, como facebook, Instagram o twitter, las empresas no solo han comunicado su situación empresarial y de sus productos, sino que han podido hacer llegar estos productos a las manos de los usuarios de forma ágil, profesional, eficaz, y económica. También hemos visto como muchos profesionales sanitarios, hospitales, clinicas, periodistas sanitarios, y otros profesionales relacionados con la salud utilizaban sus redes sociales para desmontar bulos, trasladar tranquilidad a la población o facilitar información fiable cuando el ruido lo inundaba todo.

Pero estas grandes plataformas, como whatsapp, han servido de conexión entre los usuarios particulares en los momentos más difíciles cuando se necesitaban los abrazos y las despedidas, los “te quiero” y las “gracias”, cuando nuestros mayores, frágiles y huérfanos marchaban en soledad porque la Covid19 imponía su ley, implacable, inmisericorde, despiadada… Era entonces cuando estas grandes plataformas digitales servían de pantalla, y nos acercábamos, y podíamos estar más cerca. Las distancias desaparecían.

Pero en las redes sociales, a su vez, hay que tener cuidado. No siempre es oro lo que reluce. Siempre te tropiezas con manadas de jueces a golpe de teclado que se creen en posesión absoluta de la verdad. Se esconden bajo un  teclado y muchas veces sobre mentiras. Desconocen palabras tan elementales como «diálogo» o «respeto». Todo lo saben, y en nada tienen razón. Pero se creen dueños absolutos y todopoderosos de la verdad. Con estas tribus no merece la pena siquiera intentar el diálogo. Son esfuerzos baldíos. El único camino que conocen es el bloqueo y, en ocasiones, la denuncia ante la Policía o la Guardia Civil. Es el único idioma que conocen. No entienden otro lenguaje.

Las redes sociales también se han convertido en un canal perfecto de comunicación, en el que puedes estar perfectamente informado al minuto de la actualidad de tu ciudad o de tu país con rigor y profesionalidad.

Ayer fue el Dia de las Redes Sociales y resulta absolutamente necesario reconocer y poner en valor su importancia y su necesidad intangible desde un punto de vista sociológico, pero también humanao y de comunicación a todos los niveles. Sin embargo, estemos siempre con la luz larga para saber cuándo nos tropezamos con auténticos lobos que lo único que pretenden es dar brillo a su razón. Mientras tanto,  no olvidemos a Alejandro Casona: «No es más fuerte la razón porque se diga a gritos». Pues eso…

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Más Irene Vallejo y menos ruido…

Leo en el diario El País una entrevista que mantuvo recientemente la autora zaragozana Irene Vallejo en Matadero Madrid con la periodista Inés Martín. Como ya nos tiene acostumbrados la flamante autora de «El Infinito en un junco» no dejó indiferente a nadie, porque sus libros y sus palabras siempre calan como cala la lluvia en los eternos inviernos asturianos.

Fotografía: @madeinzaragoza

Entre otras muchas perlas, la premiada con el Premio Aragón 2021 y también galardonada con el Premio Nacional de Ensayo dejó infinidad de ‘regalos’ en forma de palabra, entre los que cabe destacar: «El conocimiento es un enorme poder y muchas veces, cuando se intenta apartar, es para tener el control. Las lecturas permiten que el saber abandone los círculos privilegiados y que se extienda». Esta reflexión tiene su aquel, ya que existen colectivos a los que nos les interesa que coexista una sociedad y, lógicamente, unos individuos con el ‘pensamiento crítico’ que ofrece la lectura, con la capacidad de opinar por si mismos que nos brinda la cultura.

Hay un sector social que esto no lo digiere, se les indigesta, y luego se envuelven en banderas rancias más típicas de la calle Rue del Percebe que de un país en libertad como España. Una sociedad libre y con capacidad crítica, como hemos visto estos últimos meses, es capaz de reconducir su destino. Pero a algunos esto no les interesa. Pomadita.

Irene Vallejo tiene muy claro, y lo demuestra de palabra y de obra, su amor por la escritura: «En los momentos de catástrofe la gente sigue buscando los libros. Tendemos a pensar que la cultura es algo ornamental para tiempos prósperos. Pero en las cuevas ahuyentaban al miedo, a la oscuridad y a los depredadores con historias. Junto al calor del fuego encontraron las palabras, que es otra forma de protección». Efectivamente… los libros, las palabras son ese elixir de paz para los momentos más difíciles de la vida, cuando ésta te muestra su arista más punzante para dejar la cicatriz más profunda. De sobras es conocida la importancia de la biblioterapia en la vida de las personas… Por esta razón, y otras muchas, los libros no morirán nunca. Son ese flotador que necesitamos en los momentos difíciles.

Fotografía: @elcultural

Y esto ha quedado reflejado durante la pandemia. La cultura, los libros, han sido esenciales y absolutamente necesarios para que la población pudiera digerir el confinamiento, la enfermedad, los adioses, la ausencia de abrazos, y las distancias en paz.

Es evidente que la sociedad necesita muchas más Irene Vallejo. Autoras (y autores)  como ella son absolutamente necesarias. Sepultan el ruido, y lo alejan. Son un rayo de esperanza y una luz que ilumina el túnel del dia a dia de los individuos,  dando brillo y esplendor allí donde algunos se empeñan en pintar las paredes de negro. Pero la autora zaragozana, con sus libros y sus palabras,  ilumina todo con luz propia. Brilla por si misma. Y no todos los autores pueden decir lo mismo. Y además lo hace desde la humildad, la sencillez, y sin likes. El mérito aún es mayor. Pese a quien pese.

 

 

Se puede leer todo el artículo aquí. de referencia. Merece la pena.

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Taparse la cara como los monos

Fotografía: @elmundoes

En un nuevo ejercicio de insolencia, de falta de respeto y mala de educación sin límite, ayer la vocera oficial del Gobierno, María Jesús Montero, volvió a hacer de las suyas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Eso de «o estás conmigo o estás en contra de mí» lo saben aplicar de maravilla.  Esta tropa desconoce por completo el significado de palabras como ‘diálogo’, ‘moderación’  o ‘respeto’. Según pasan los días, cada vez el chapapote es mayor y el hedor más repugnante.

¿Cómo se atreve la Ministra Portavoz del Gobierno a insultar a una parte de la militancia del PSOE simplemente porque no piensan como el propio Ejecutivo? ¿Qué hubiera ocurrido si esas mismas palabras hubieran salido  de la boca del Presidente del Partido Popular hacia un grupo de militantes populares? Una buena parte de informativos nacionales durante semanas y semanas estarían habían abriendo sus telediarios con esta noticia, pero como lo dijo María Jesús Montero hay que reírle la gracia. Pues no… Las palabras de la andaluza hay que denunciarlas públicamente. Son un atropello y un insulto a la inteligencia.

Una ministra no puede insultar públicamente a una parte de la militancia de su partido, y por que el Presidente del Gobierno calla y no sale en público a pedirle explicaciones para, a continuación, cesarla de inmediato.

Las palabras de la Ministra son una manifiesta falta de respeto, una ausencia total de empatía hacía quienes discrepan de la Ejecutiva del PSOE, una burla intolerable. En resumen, una desvergüenza más, que no tiene medida…

Pero aún es más preocupante, y si cabe más grave, la deriva que está adoptando este Gobierno sólo por mantener el sillón. Le importa nada España, la Transición Española, el abrazo de reconciliación que nos dimos los españoles para cerrar las heridas del pasado, el Estado de Derecho y la separación de poderes. Sólo les importa mantenerse en el poder a costa de lo que sea y cómo sea, porque no se atreven a convocar elecciones generales.

Fotografía:@_infoLibre

Los vientos  no son buenos, y el personal está muy cansado y muy cabreado. Saben que pueden sufrir una cogida mortal, que les devuelva a los chiqueros (hablando en términos taurinos). Un Gobierno decente ante tan creciente impopularidad, ante tan nefasta gestión de la pandemia, ante tanta mentira y manipulación, con dos dedos de decencia, convocaría elecciones anticipadas y permitiría que los ciudadanos hablasen.

Pero la banda de Sánchez tiene miedo. Ha visto el batacazo que han tenido en las Elecciones de la Comunidad de Madrid, y sabe que este resultado es extrapolable a nivel nacional. Por eso huye de las urnas y se aferra al sillón de Moncloa. Y lo más grave, calla y otorga ante el cúmulo de errores y de desatino que a diario su banda lleva a término sin rubor y sin escrúpulos.

Le guste o no a Sánchez, a Montero y al resto de la tropa, los monos también piensan, y antes o después actuarán. Y lo harán en las urnas. En las mismas que esta banda no quiere poner ahora. Pero que cuando las pongan, todo el mundo los pondrá en su sitio. También los monos.

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Por un barranco

Detrás de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad, siempre tiene que haber una persona de su absoluta confianza que coordine, aglutine, supervise, agende, y, en su caso, destense las situaciones cuando se avecinen tormentas. Pero esa persona debe saber manejar bien entre bambalinas, sin dejar huella, hacer bien su trabajo sin dejar rastro. Siempre, a ser posible, en la más absoluta discreción

Fotografía: @marca

Lo que habitual y profesionalmente se denomina «director de gabinete» debe ser por encima de todo una figura fiel, leal, pero sobre todo, profesional y sincera. A veces, demasiadas, a los lideres políticos, a los cargos institucionales  o a los presidentes de las grandes entidades públicas y privadas no les gusta (o no ven con buenos ojos) que alguien les diga que han cometido un error, que han fracasado, o que su idea, que originariamente creía extraordinariamente maravillosa, ha resultado un fiasco y encima ha costado dinero al erario público.

Y esa función solo es capaz de hacerla esa persona que está a su lado, que le conoce bien, que conoce la institución como la palma de la mano, que conoce la agenda y los contactos como si fueran suyos, y sabe cuál es el momento adecuado porque sabe cuándo es momento conveniente en el que “el jefe” (o la jefa) están más receptivos para asumir un error.

La labor del director de gabinete es una función imprescindible y requiere de mucha cirugía de precisión y sobre todo, de discreción y como dijo en una ocasión Sabino Fernández Campo, “irse con tus silencios”.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, esta figura en la persona de Iván Redondo ha resultado cuando menos esperpéntica y ridícula. Cuando uno no sabe desarrollar un trabajo de tan alta responsabilidad, si se tiene un mínimo de ética y de decencia, lo normal es o no aceptar el puesto, o si se acepta presentar la dimisión de inmediato. De tus errores, depende el futuro de tu jefe y, lo peor, la imagen y la reputación social y corporativa de la institución a la que prestas servicio.

Pero esto no vale para el vasco. Su gestión ha sido vergonzosa porque la gestión del director de gabinete apenas debe ser pública. Ivan Redondo se ha ocupado de hacerla pública para demostrar su valía, demostrando así, su inutilidad y su torpeza a nivel de comunicación política.

Y el colmo de este carrusel de estupideces sucedió ayer en el Congreso de los Diputados cuando llegó a afirmar en sede parlamentaria que estaría dispuesto “a tirarse por un barranco” por el Presidente Pedro Sánchez. Sin duda, es el mayor gesto de petulancia y chulería de quien siempre debería estar en la sombra, en un segundo plano, de forma inadvertida. Pero no necesita los titulares y los flashes para sobrevivir. Qué tropa.

Fotografía: @marca

En la otra cara de la moneda, tenemos otras personas como el actual director de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez (con su reconocido aval por su trayectoria política) prefiere pasar inadvertido, en la sombra.

Queda claro en qué lugar quedan la humildad, la decencia, la discreción, y en qué lugar el ego, la prepotencia, y las ganas de protagonismo. Es evidente que el éxito de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad dependen de la gestión de la institución que representan, pero también de cómo gestione entre bambalinas su mano derecha. Y es evidente que algunos tienen más interés en potenciar los egos personales y su protagonismo,  que el interés general. A pesar de que nos intentes convencer de lo contario. Pero se les ve venir de lejos.

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75 cumpleaños de la Vespa

Fotografía: Mi Clásico

La icónica moto Vespa cumple 75 años. Está de cumpleaños. Generaciones y generaciones se han subido a este diminuto vehículo porque representa libertad, innovación, progreso… Y ahora ya es un mito inherente a nuestra a sociedad y a nuestra historia.

Nació al final de la Segunda Guerra Mundial, en un momento de privaciones, pobreza y escasez a raudales, pero un extraordinario escepticismo sobre su futuro, que no ha impedido que este icono inundase calles y carreteras del mundo entero, transformándose en uno de los grandes emblemas de la industria italiana.

A la vuelta de los años, este medio de locomoción  original, económico, práctico y efectivo se ha convertido en un vehículo de coleccionistas, simbolo de culto para expertos en coleccionismo, imagen de movimientos juveniles, símbolo de reivindicaciones,  insignia de libertad. La Vespa ha sido protagonista de películas inolvidables… de historias de amor inmortales.

18 millones de unidades se han vendido en estos 75 años, evolucionando su diseño al compás del diseño industrial y de la evolución de la industria. Ha sido convertida en motocarro o se le han acoplado sidecares para incrementar su capacidad de transporte. Aquel pop pop pop pop del motor al ralentí en las versiones del siglo pasado se ha convertido en una sinfonía generacional que sigue enamorando a multitudes de entusiastas.

Fotografía: Motociclismo

75 años después, el diseño del ingeniero aeronáutico e inventor Corradino D’Ascanio  se mantiene más de actualidad que nunca. Su magnetismo se sigue respirando en muchas de nuestras calles y carreteras. D’Ascanio odiaba las motos, y tal vez por eso se apartó del diseño tradicional cuando el industrial Enrico Piaggio le encargó la creación de un vehículo de bajo coste ideal para un país emergente de la guerra sobre la base del MP5, un peculiar vehículo popularmente como Paperino (así llaman en Italia al Pato Donald) lanzado en 1994, que pasó sin pena de gloria.

El revolucionario vehículo presentaba innovadoras soluciones como la supresión de la cadena y el chasis tubular, el cambio de marchas en el manillar, la suspensión delantera inspirada en el tren de aterrizaje de los aviones y una carrocería que protegía al conductor de la suciedad de la mecánica y el viento. El conductor iba sentado sobre la moto, no con la moto entre las piernas, un detalle crucial para extender el mundo de las dos ruedas a las mujeres con falda –en el primer cartel publicitario de Vespa conduce una mujer– y a un segmento muy representativo en la época: los curas con sotana.

Las primeras 15 Vespa se presentaban el 23 de abril de 1946 en el Círculo de Golf de Roma. A la vez que comenzaba la producción en la fábrica de Pontedera, cerca de Pisa, convertida ahora en un museo donde se exponen maravillas como el primer prototipo, la Vespa helicóptero utilizada en una cinta de James Bond, pasando por unidades que utilizó Giorgio Bettinelli en sus grandes viajes, el primero de Roma a Saigón, o vehículos decorados por artistas y diseñadores de renombre.

Fotografía: @YouTubeEspanol

¿Quién no recuerda películas inolvidables como Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), que concluye con un adiós entre los protagonistas: – No sé cómo despedirme. No encuentro palabras… – No son necesarias? Pasear como lo hicieron Audrey Hepburn y Gregory Peck son una delicia que muchos jóvenes, y otros no tan jóvenes, han hecho suyo a lo largo de todos estos años… Y ya no hablamos de los clubes de propietarios regados por los cinco continentes: desde China hasta Israel, pasando por Australia, Ecuador, Filipinas o Albania, la supervivencia de este legendario vehículo que trasciende a las calles y carreteras está asegurada.

La Vespa está de cumpleaños y la mejor manera de celebrarlo es seguir dándole vida otros 75 años… como mínimo. En definitiva, es seguir escribiendo nuestra historia con retazos de libertad y de futuro.

 

 

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No vale todo

Desde que nació facebook, la actividad de esta red social es estratosférica. Los usuarios se pueden contar con millones y los grupos, innumerables.

No cabe duda que facebook como cualquier red social, requiere de un análisis, un estudio y una metodología concreta, máxime si llevamos detrás las siglas de una marca. Por eso hay que tener mucho cuidado cómo se dicen las cosas, cuándo y por qué. En facebook, como en el resto de la órbita social media, no vale todo. Es necesario una estrategia y unos objetivos claros. No se puede publicar cualquier cosa, de cualquier manera, sin criterio, sin orden, sin respeto a los propios objetivos de tu marca. Eso se volverá en contra de ti antes que tarde.

El personal no termina de diferenciar que en tu perfil personal puedes hacer lo que te venga en gana, pero cuando administras un grupo profesional o de una empresa, tienes que ser respetuoso contigo mismo y con la marca que representas.

Gestionar redes sociales no es un trabajo sencillo. Requiere formación, estrategia, y mil habilidades más que si no se dominan, probablemente el fracaso esté más asegurado que el éxito. Por eso es importante tener muy claro hasta qué punto se puede llegar a controlar y conocer el sector antes de adentrarse en una aventura así. De lo contrario, el fracaso está asegurado. Y fracaso se observan a millones aunque el personal no vea la viga.

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El ‘Amazon’ de los monasterios

Fotografía: Ayuntamiento de Dueñas

De siempre se tiene la idea de que los monasterios, y quienes los habitan, son lugares como mínimo varados en la época del Císter. Lugares y moradores que no han evolucionado, y que puertas adentro de esos robustos muros el mundo se detiene, y no existe más realidad que el silencio y la oración. Y una parte, ciertamente es así. Pero otra no. En España, los monasterios, alrededor de ochocientos, ciertamente son lugares de culto y de silencio. Pero también son lugares de arte, de gastronomía, de Historia… Y ahora, gracias a la implicación de la Fundación Contemplare, también de venta online.

Como no podía ser de otra manera los monasterios españoles, gracias a la Fundación Contemplare, se han subido al tren de la tecnología y de la innovación. Han puesto en marcha una plataforma de venta online (muy similar a Amazon) en la que están aglutinados todos los monasterios que promueven productos artesanos y de gastronomía, aunando esfuerzos y sumando recursos.

Fotografía: @eswikipedia

La idea me parece espectacular. Y lo es por varios motivos. En primer lugar, moderniza y transforma a esa parte de la Iglesia que está tan unida con la clausura y la artesanía en todas sus variantes. Pero también posibilita que estas comunidades religiosas sean visibles en un mundo en el que si no estás presente en el escaparate online, no existes. Ellas por sí mismas, no cuentan ni con las herramientas ni con la capacidad, ni con los recursos para llegar al mundo digital. Gracias a la Fundación Contemplare son visibles en el mundo 5.0, y su proyección exterior se catapulta.

A su vez, esta proyección digital les permite una generación de ingresos que les ayuda a sujetar su frágil economía. Hace más de veinte años conocí un monasterio en la provincia de Zaragoza, cuya ínfima comunidad de religiosos (apenas cuatro frailes de clausura) hacían pastas y las vendían a través de una página web muy precaria que había activado uno de ellos, que tenía unos conocimientos muy elementales de creación de páginas web. Pero aquella aventura apenas duró cinco años. Por diversos avatares, aquella comunidad desapareció… ¿Nos imaginamos que hubiera sido de aquella aventura si aquellos religiosos hubieran tenido a su alcance una plataforma como ésta?

Fotografía: Extremadura

Es absolutamente necesario que cualquier tipo de proyecto tenga su visibilidad en la red. Y el hecho de que más de un centenar de monasterios españoles se hayan aglutinado bajo el paraguas una fundación como Contemplare es imprescindible para dar a conocer su trabajo y sus productos. De otra forma, su proyección sería ridícula. Con la pandemia de la Covid-19, su futuro correría serio peligro.

A veces los grandes proyectos, pasan por ideas sencillas que tienen una gran notoriedad y efecto, La idea de Contemplare es un lujo; ayudar a estas comunidades, un orgullo, y apoyar a la artesanía en todos sus niveles, una obligación de todos. Si tanto nos envolvemos en palabras como «patria» o «pais», hagámoslo siempre. No sólo en un mitin electoral o para echar de un estudio de radio a un rival político. Siempre.

 

 

 

 

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¿Qué hacemos con ellos?

Hace varios años escribí un artículo de opinión en relación a los enfermos mentales que cometen crímenes execrables, masacres en masa al más puro estilo estilo del famoso oeste americano.  Artículo que reproduzco a continuación:

 

Fotografía: @20m

El joven Ryan Lanza ha vuelto a destapar la caja de los truenos. La matanza cometida en Connecticut vuelve a plantear un grave problema de la sociedad norteamericana. De nuevo ha quedado de manifiesto que, por mucho que se oculten los problemas, tarde o temprano hay que abordarlos. Aparcarlos no sirve de nada. Y este problema tiene nombres y apellidos: veinte niños muertos de forma intempestiva, sin justificación ni argumentación de ninguna clase. Pero a su vez se genera otro problema implícito al anterior. La licencia de portar armas sin ningún tipo de restricción, tal y como ocurre a otros cientos de millones de personas.

Ante estos acontecimientos, siempre pensamos lo mismo “Esto sólo lo puede hacer un loco”.  Y es cierto. ¿Quién puede sino un loco cometer un hecho así?  Por eso, lo primero después de enterrar a las víctimas es oportuno analizar la personalidad de este sujeto que perfectamente puede ilustrar otras estampas de nuestro entorno más cercano.

El perfil que hizo el fiscal de Kretschmer describía a un muchacho no demasiado listo, aficionado al ordenador, no muy popular o atractivo en su escuela, pero “amable”, que estuvo en tratamiento por depresión; un perfil cercano al de millones de jóvenes europeos.

A la vista de todo lo expresado, no cabe duda. Estábamos ante un paranoico que mata porque cree que los demás están en contra suya.  Como otras muchas patologías psiquiátricas, el joven aleman era un tipo aislado socialmente, con una autoestima baja, desapegado y hostil, que utilizó la masacre como válvula de escape ante una supuesta hostilidad colectiva hacia su persona.

Casos como este son frecuentes en la sociedad occidental, particularmente en la norteamericana cuyo mercado de armas supera los doscientos millones. Pero ésa es otra historia.

Fotografía: @CriminaliaES

En el fondo y en la forma, Tim Kretschmer fue víctima y verdugo. Víctima de un trastorno que debidamente tratado y analizado no tiene porqué ocasionar masacres de esta magnitud. Fue verdugo de más de diecisiete inocentes que, con toda probabilidad, pagaron el peaje de un sistema judicial incompetente y una asistencia sanitaria desorbitada, como ocurre en la mayor parte de las sociedades europeas.

Tras la masacre, la policía alemana se vio obligada a abatir a tiros a este “nuevo Rambo”. Era la forma más idílica de acabar culminar esta epopeya particular. Hubiera resultado más aséptico para todos que hubiera sido él mismo quién acabara con esta gesta. El suicidio es la forma más aséptica e injusta de morir. Claro que, por otro lado, con su muerte hizo un gran favor a las autoridades alemanas.

Algunas de las circunstancias que rodean esta masacre carecen de sentido común. La pistola que usó Kerschmer era una Beretta 9mm legalmente registrada por su padre, miembro de un club de tiro que poseía quince armas guardadas en casa. Un portavoz policial ha asegurado que todo apunta a “negligencia por parte del padre”, que se podría enfrentar a acciones legales si se demuestra que violó la ley de alguna forma al almacenar sus armas. Esto me lleva a reflexionar sobre el uso y utilización de las armas de fuego.

Veamos un asunto: Suponiendo que el padre de Tim tuviera todos los permisos de armas en regla, habría que preguntarle por qué estaba tan accesibles que cualquiera podía acceder a las mismas. Si, por el contrario, esto no era así, y este buen hombre habría infringido la ley a este respecto, ¿por qué atesoraba semejante arsenal, o acaso, ello le importaba realmente poco?

Alemania endureció sus leyes de posesión de armas en 2002 después de que un joven de 19 años matase a dieciséis  personas, principalmente profesores, y después se suicidase en un instituto de la ciudad de Erfurt. El ministro del Interior alemán opta, antes que endurecer la legislación al respecto (que tampoco sería mala iniciativa si pensamos fríamente) por concienciar a los ciudadanos, y lograr que las cosas cambien. “No debemos pensar en qué podemos cambiar de las leyes todo el tiempo, sino en qué debemos cambiar en la sociedad”, expresó. Una reflexión tan real como utópica.

El problema de este joven estudiante alemán no es el único. Casos similares hay cientos, y en muchas ocasiones no tenemos que salir de nuestras fronteras. El porcentaje de personas con disfunciones mentales en España ha aumentado de forma importante. Este problema lleva otro aparejado no menos importante que el anterior. Me refiero a qué hacer con estas personas una vez que han cometido actos de estas características.

Fotografía: @el_pais

No se encuentran en situación de ingresar en un centro penitenciario. No pueden permanecer en libertad, aunque se encuentren vigilados judicial y sanitariamente.  Pero en España tampoco disponemos de una red adecuada de centros psiquiátricos penitenciarios que son, en definitiva, el lugar en el que estos enfermos deben permanecer recluidos.

¿Qué hacemos con ellos? es la pregunta del millón que diariamente se formulan jueces, fiscales, forenses, psiquiatras, y los familiares de estos pobres diablos. No estamos ante criminales fríos e insensibles cuya única solución sea una reclusión carcelaria, pero es evidente que mientras la red de psiquiátricos penitenciarios se limite a las ciudades de Alicante y Sevilla, poco más podemos hacer.  Sobra decir que los jueces no pueden dejarlos en libertad. Así las cosas, no les quedan muchas alternativas.

Sería necesario, por tanto, una reflexión seria al respecto. Unificar criterios por parte de las diferentes Administraciones Públicas españolas y agentes implicados para que si mañana o pasado aparece un Tim Kretschmer español, tengamos recursos suficientes para internarlo en dónde se merece, y no en dónde nunca tendrá opción a una posible rehabilitación y resocialización.

 

 

 

 

 

 

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Dinamitados todos los puentes

Fotografía: @elperiodoco

Las campañas electorales suelen ser ‘calentitas’. Especialmente, cuando los vientos, como el cierzo, arrecian, y la tormenta cae con fuerza. Es justamente lo que estábamos viendo en las Elecciones a la Comunidad de Madrid hasta ayer. A pesar de eso, habíamos visto rifirrafes duros, fuertes; cruce de golpes al más puro estilo Muhammad Ali. Y a pesar de eso, todas las encuestas seguían dando una clara vencedora. A pesar de sus adversarios, que no son pocos. Pero son más sus fieles escuderos.

Sin embargo, ayer se reventó, al más puro estilo de matonismo indecente, cualquier forma de debate político ético, honrado, y transparente. Es precisamente lo que pide el personal, harto de discusiones, del más que ajado  «y tú más», agotado de las peloteras baratas bajo carpas de arena, sujetadas en manos de candidatos de telenovela. En el peor año de la vida de muchos ciudadanos, el personal necesita por parte de sus futuros gobernantes –y aspirantes- un mensaje esperanzador, pero real. No mensajes gloriosos ni triunfadores al más puro estilo alfombra roja de Hollywood. Los ciudadanos necesitan un rayo de esperanza en medio de la tormenta de haber perdido a sus seres queridos, su trabajo, su futuro, y casi sus propias vidas.

La sociedad actual es una sociedad madura, desarrollada, culta. No se puede mercadear con su pensamiento. Aún menos con su futuro.

Lo que vimos ayer en la Cadena Ser por parte de dos niños de parvulario fue vergonzoso y nada ético por parte de ninguno. Cuando estás en un debate, debes aguantar la situación. Hay que tener ‘aguante’. Te va en “la nómina de candidato”. Si no te gusta o no lo entiendes, dedícate a hacer punto de cruz, a hacer crucigramas, o retírate a un monasterio cisterciense. En el caso que alguien atraviese líneas indebidas, lo sensato es acudir a los órganos judiciales y policiales correspondientes. Es el único lugar para denunciarlo. Ese es el escenario, para actuar en consecuencia. El único democrático que nos permite y nos concede un Estado de Derecho como el nuestro. Pero marcharse de un debate electoral al estilo ‘rabieta de patio de colegio’ es pueril, narcisista, y de poca calidad democrática.

Y con esto no justifico que el envío de cartas con amenaza de muerte sea algo banal o intrascendente. Ni mucho menos. Es gravísimo. Son gestos que dinamitan cual ambiente democrático. Pero tenemos un sistema juducial y policial que son los competentes en la materia para actuar. Qué actúen. Y llegado el momento que el peso de la ley caiga sobre quien tenga que caer.

Pero también resulta incalificable, por no decir pueril, rastrero, de baja catadura moral e indecente, acudir a un debate electoral sólo con el ánimo de provocar y generar polémica gratuita. Para buscar titulares, y conseguir likes en redes sociales está la prensa rosa y Tinder.

Fotografía: @el_pais

Lo sucedido ayer en los estudios de la Cadena Ser fue de una inmoralidad absoluta por parte de los dos candidatos. Una ausencia total de valores democráticos y de decencia por parte de ambos. Hace años, muchos, que quedó atrás la época de la bravuconería y la chulería por parte de la clase dirigente española. Eso forma parte de la España más gris y más oscura. Y muchos de nosotros ya ni nos acordamos de esta etapa. Por tanto, resulta humillante que unos aprendices a políticos vengan ahora a refrescarnos la memoria con escenas más típicas de cervecerías del Bronx que de un país moderno y democrático como España.

Y es en este momento cuando no puedo por menos que volver a traer a escena al Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y miembro de la Real Academia Española, cuando afirma que «son muy peligrosos los indecentes con poder». Uno de ellos tuvo poder, y fue indecente en sus actos y en sus palabras. La otra no tuvo poder, y también es indecente en sus actos y en sus palabras.

Dinamitados todos los puentes de la decencia y la ética en política, sólo cabe esperar a mañana. Un mañana que conceda a la sociedad políticos cultos, decentes, con capacidad crítica, pero capaces de saber cuándo no se debe entrar en el fango. Y no precisamente por ellos mismos, sino por los ciudadanos que, en definitiva, son los que mantienen ese sillón con sus impuestos.

Afortunadamente, la clase política la constituyen un gran ejército de hombres y mujeres decentes, valientes y comprometidos con España. Con su trabajo diario y discreto, sólo buscan un futuro mejor para ellos y para su entorno. Pero estos dos y sus palmeros hacen más ruido, y cunden más. Como el arroz. Sólo espero que la opinión pública madrileña haya tomado buena nota del bochornoso espectáculo de ayer. Con ejemplares como estos advenedizos, a los madrileños les sobran los motivos para ir a votar el día 4 de mayo.

 

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Google lo soporta todo

Fotografía: Imagen de Manuel Baumheier en Pixabay.jpg

En la era del 5.0 ha quedado demostrado que el mundo social media y las redes sociales se han convertido en el principal medio de comunicación diario. La utilización de las redes sociales para comunicarnos a nivel personal y profesional es habitual. Muy común resulta que empresas e instituciones envíen ya comunicados de prensa y comunicados oficiales a través de sus perfiles sociales.

El mundo social media se ha convertido en el altavoz más eficaz para hacer llegar el mensaje de forma rápida, eficaz, y sobre todo, profesional al usuario final. Da igual que sean clientes, medios de comunicación, público global, o quién sea. Lo cierto es que redes sociales como whatsapp, facebook o twitter han venido a sustituir a otros medios tan elementales como es la tradicional llamada de teléfono.

Sin darnos cuenta, las redes sociales se han transformado en nuestra mejor embajadora para representarnos y representar nuestra ‘marca’. Por tanto, tenemos una obligación implícita con nuestros perfiles sociales. Cuidarlos. Y cuando digo cuidarlos me refiero hacer las cosas bien, con respeto, educación, y ajustándonos a las normas de la Real Academia Española.

Produce vergüenza ajena leer mensajes en cualquier red social procedente de una empresa, o de una persona que representa a una empresa o a una institución, que contienen faltas de ortografía de cualquier tipo. Especialmente sorprende y avergüenza a partes iguales cuando estos mensajes proceden de personas que se suponen han pasado por la Universidad. Lo más probable es que la universidad no haya pasado por ellos.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

Hay que escribir bien siempre. No me valen escusas baratas ni argumentos casposos. Cualquiera que representa  a una marca (o a varias, como es el caso), no puede permitirse esas licencias. Produce vergüenza recibir mensajes de cualquier red social (especialmente en whatsapp), con faltas de ortografías, frases inconclusas, incorrecciones gramáticas y de estilo, y otras exquisiteces. Y todavía a veces tengo que escuchar aquello de “que no pasa nada”. Sí, claro que pasa. No se pueden dar patadas al diccionario, ni a la gramática, ni al diccionario. Si nos acostumbramos a escribir bien, lo haremos siempre, en todas las situaciones y momentos. También en facebook, en whatsapp… Dar una buena imagen de quién eres y de la marca que representas no es una opción. Es una obligación. Como tal, debe ir aparejado de ciertos comportamientos como el buen uso y utilización de la escritura.

En la víspera del Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor es un buen momento para reflexionar sobre este asunto. No tengo ninguna duda de que conscientemente nadie ejecutará ninguna acción que perjudique socialmente la la marca de su empresa. El hecho de que una  persona que representa a una marca escriba mal, perjudica gravemente la reputación  de la propia marca que representa. Y tampoco me vale la escusa pueril de que no sabe escribir. Google lo soporta todo.

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Todas, todos, todes…

Fotografía: @La_SER

El idioma español es uno de los lenguajes más ricos del mundo  tanto en su léxico como en expresiones populares como por su proyección. No en vano, actualmente alrededor de seiscientas millones de personas lo hablan a lo largo  y ancho del Planeta. Ello supone un 7,5% de la población mundial. Estos datos hablan por sí mismos, y demuestran hasta qué punto el español es un idioma potente que imprime toda una cultura a lo largo de los cinco continentes.

Desde esta perspectiva, es una vergüenza y un insulto que una ministra del Gobierno de España utilice de manera torticera y malintencionada el lenguaje para generar polémica. Puedo admitir que se utilice el femenino del adverbio «todos», máxime cuando la acepción está admitida por la Real Academia Española. Pero que ahora nos vengan con la acepción «todes» para referirse a personas que no son ni de género masculino ni femenino, para empezar es una sobreactuación, para continuar es una patada al Diccionario y las normas de la propia Real Academia. Pero lo más grave de todo ello es que demuestra una incultura absoluta por parte de un miembro del Gobierno de España.

Dicho esto, también en este momento quiero dejar claro que para mí, cualquier persona, sea del sexo que sea merece todo respeto. Pero la igualdad no se mide a base de patadas en el diccionario, ni demostrando qué miembro del Gobierno es más inculto. Pero del tema de la igualdad hablaremos otro día.

La utilización torticera y malintencionada del lenguaje es una aberración. Pero lo es más si se hace desde un despacho ministerial y con dinero público. Eso no es un gesto de igualdad. Es una demostración del nivel cultural que tienen quienes hoy por hoy manejan las riendas del futuro de los españoles. El lenguaje español merece un respeto. Quienes están en las instituciones públicas, en todas, son los primeros que deben dar ejemplo.

Fotografía: @_infoLibre

La ‘gesta’ cometida por la Ministra de Igualdad no tiene un pase. Pero no se contentó con lo de «todos, todas, todes». Fue más allá, y llegó a utilizar términos como “hijes” o “niñes” en varios momentos de su intervención cuando se preguntó que “quien lo desee puede llevar a su hijo, a su hija, a su hije a una terapia de conversión” o cuando habló de los centros educativos en los que hay “un niño, una niña o un niñe que está sufriendo”. A partir de aquí que cada uno saque sus conclusiones.

Pero lo más curioso de esta situación es que la mismísima Real Academia ya se pronunció sobre estos casos a finales del año pasado. Y fue contundente: “El uso de la letra ‘e’ como supuesta marca de género es ajeno al sistema morfológico del español, además de ser innecesario, pues el masculino gramatical funciona como término inclusivo en referencia a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos”. Pero creo que este tweet la Ministra no leyó. Sí lee otras tonterías. Éste es el nivel, y así nos va.

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El valor de la comunicación

Resulta más que habitual el hecho de encontrarnos a cargos institucionales que se quitan la mascarilla para pronunciar discursos, para entrevistas en televisión, o incluso en muchos otros momentos de su vida pública. Y estas situaciones me parecen un error estratosférico, Desde el Presidente del Gobierno, e incluso el propio Rey don Felipe VI, hasta el concejal del pueblo más pequeño que podamos imaginar, todos ellos comunican a través de sus actos. También comunican con sus actos los presidentes y secretarios generales de las formaciones políticas a nivel nacional, autonómico y local. Hoy día, los actos de nuestros representantes institucionales son un mensaje de comunicación en sí mismo. Por esta razón se deben cuidar todos los detalles por insignificantes que sean, desde el vestuario hasta el lenguaje no verbal pasando por nuestra expresión corporal lógicamente y también lo que decimos y cómo lo decimos.

Fotografía: @laSextaTV

Pero hay que tener cuidado con lo que se pide, y con lo que se cumple. Dicho de otro modo, no se le puede exigir a toda la población el uso obligado de la mascarilla para todas sus actividades cotidianas en todas sus actividades, y los gestores públicos, quienes marcan estas directrices a la sociedad civil, en muchas ocasiones, no las cumplen bajo subterfugios totalmente huecos. Y ya no digamos nada los programas de televisión que, en la mayoría de los platós no se utiliza. Me parece de una irresponsabilidad absoluta.

Cuando un gestor pide una exigencia a la sociedad, él es el primero que debe ser ejemplar absolutamente en todas sus actividades, y ser el primero en cumplir esa exigencia. Si él no es ejemplar y no acata la norma, ¿Qué argumento utilizará para que la sociedad cumpla esa medida?  En este portal lo he dicho varias veces, y no me duelen prendas en repetirlo. El político debe ser ejemplar y ejemplarizante, y especialmente los que ocupan cargos de responsabilidad.

Fotografía: @abc_es

No me sirven excusas baratas para no utilizar la mascarilla en una rueda de prensa, o en el momento de pronunciar un discurso. Me cansa, me desilusiona, y me harta el hecho de ver al político de turno cómo llega al escenario y, ante los micrófonos y frente a los fotógrafos y periodistas, se quita la mascarilla. Y tampoco me sirve la manoseada excusa de que ‘la mascarilla dificulta la expresión de lo que se dice’. Hay que ser ejemplares y ejemplarizantes para que así podamos exigir ejemplaridad a la población. No podemos exigir lo que no cumplimos.

El valor de la comunicación es esencial en el mensaje, y se comunica con todo. Con el vestuario, con el lenguaje verbal y no verbal, con la escenografía, con los horarios y la contextualización del acto, y también con el uso de la mascarilla. Por eso, el hecho de quitarla ante un micro o en un plató lo considero una falta de respeto, para empezar. Para seguir, una manifestación latente de soberbia y de prepotencia. «Como soy yo, puedo hacer lo que quiero». Eso no me vale. Si no cumplimos la norma, no podemos exigir que los ciudadanos la cumplan. Es así de fácil.

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‘Yo vendo Zaragoza online’

Ayer, El Periódico de Aragón publicaba una noticia más que interesante relacionada sobre la venta online del pequeño comercio, en particular del pequeño comercio de Zaragoza. Pero está situación, y las medidas adoptadas, se pueden extrapolar a cualquier otra ciudad. Es cuestión de voluntad politica. Un elemento esencial para resolver problemas y buscar soluciones más allá de ideologías y siglas.

Fotografía: @periodicoaragon

Desde el año 2019 está quedando claro que el gobierno municipal de Zaragoza que tan acertadamente está liderando Jorge Azcón lo está haciendo magníficamente bien. Basta ver cómo está la ciudad, sus cifras macro económicas, la opinión de sus habitantes, y, algo fundamental desde un plano de comunicación política: cómo es recibido allí en dónde hace acto de presencia: sea una empresa, una asociación cultural, un hospital, o una tienda de barrio. No en vano, el ciudadano de a pie, el votante anónimo, no es tonto y reconoce la buena gestión política de la gestión política beligerante, radical, mentirosa y mugrienta.

Con la situación catastrófica de la pandemia, el pequeño comercio se ha reinventado, y ha aprovechado la visibilidad que le ofrece a diario las redes sociales para catapultar sus productos de forma online, y posibilitar así también un nuevo modelo de negocio que es perfectamente compatible con la tienda física, a pesar de las dificultades que esta opción le plantea. Las cifran hablan por sí mismas.  Según el informe Digital In 2020, 29 millones de personas en España -más de la mitad de la población- utilizan diariamente las redes sociales y pasan unas seis horas al día en internet. Hasta el punto que resulta complicado encontrar a una persona que no tenga presencia en alguno de los canales social media. No cabe ninguna duda que para el pequeño comercio es una puerta abierta de posibilidades estratosféricas para hacer llegar sus productos a sus clientes de forma rápida y eficaz sin perder en ningún momento recursos ni estrategia empresarial. Este nuevo nicho de negocio, que en el fondo no es tan nuevo –y si alguien tiene dudas, que pregunte en plataformas como Amazon, El Corte Inglés, o Fnac-, ha venido para quedarse.  Pero sobre todo para facilitar las cosas al pequeño comercio que no tiene la logística de las grandes plataformas y que, por tanto, le impide competir en igualdad de condiciones.

Fotografía: @camarazaragoza

Y justamente por estas desigualdades, el Ayuntamiento de Zaragoza junto a la Cámara de Comercio ha dado un paso más en un proyecto novedoso, atractivo, y útil. A través de la iniciativa ‘Yo vendo Zaragoza online’, se espera atraer a los negocios y comercios locales al entorno digital. Una apuesta firme y decidida por el pequeño comercio que está resultando tan mal parado en esta crisis sanitaria. A través de este proyecto se les está intentando preservar su seguridad económica. Nadie tiene la culpa de que está pandemia esté tan desbocada, pero los que menos culpa tienen son los autónomos. Por eso, medidas así sólo contribuyen a seguir incentivando la actividad económica de los zaragozanos y a evitar más sangrías en el tejido productivo de la ciudad, combinando así salud y económica de forma modulada y eficiente.

Esto, sencillamente, es hacer políticas poniendo a los ciudadanos en el centro de las decisiones. Sin estridencias ni griterío. Actuaciones así sólo ofrecen confianza y seguridad en el gestor, y refuerza su imagen pública e institucional. Los comerciantes de Zaragoza están de enhorabuena. ‘Yo vendo Zaragoza online’ es una muestra más de un buena gestión del gobierno municipal de Zaragoza. ¡Qué envidia!

 

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50 millones envueltos en la sensatez y en el respeto

Fotografía: @AARPenEspanol

Ayer escuche en un programa de televisión al chef José Andrés en una entrevista cargada de moderación, sensatez, lógica y respeto. En este último año el chef mierense, ya casi norteamericano, ha repartido más de 50 millones de platos de comida en diferentes zonas del mundo; en sitios complicados, en dónde sólo habla el lenguaje de la guerra y de las armas, como Colombia, Guatemala, Indonesia, Líbano, Venezuela… o el mismísimo Estados Unidos.

Decía el chef que el reto de dar tantas comidas en tan poco tiempo en tantos lugares, teniendo que poniendo en marcha miles de restaurante ha sido una tarea más fácil de lo que parece porque ofrecer soluciones adecuadas en cada momento. Y eso sólo se puede lograr desde la sensatez, la moderación, y el respeto.

También afirmaba José Andrés –y lo comparto íntegramente-, que los grandes problemas que padecemos tienen soluciones muy sencillas. Comparto esta teoría porque muchas veces, el bosque no nos deja ver los árboles. Especialmente si la arboleda está rodeada de egoísmos, e intereses creados. Siempre debemos buscar la solución adecuada en cada momento. Los problemas son menos problemas si los analizamos desde la sensatez y el sentido común. Y para eso tiene que existir consenso y unidad entre las personas y entre las instituciones. La famosa frase de “unidos somos más fuertes” se cumple especialmente nos enfrentamos a situaciones de especial virulencia como el caso de la pandemia de la Covid-19.Como él dice “a situaciones de emergencias”, porque nadie se olvide que estamos viviendo una emergencia mundial.

Fotografía: @marca

En este sentido, el chef también reflexionó sobre otra cuestión que se ha desbordado desde que el virus voló desde Wuhan al resto del mundo: las famosas ‘colas del hambre’. Para él son un claro signo de que las políticas de alimentación no se toman en serio.  Y señalaba que si él fue capaz de dar 50 millones de comidas en un año, es muy fácil que un país aborde de verdad el tema del hambre y dé una solución a un tema social, que resulta tan trágico. Pero para ello exige una voluntad social a todos los niveles, un acercamiento y unidad, desde el convencimiento de dos teorías fundamentales: el pensamiento diferente no nos  debe separar, sirve para ver ópticas distintas del problema; y en una emergencia mundial como la actual, lo fundamental es estar al lado de las personas.

Como sociedad, si hemos sido capaces de sacar adelante varias vacunas en un tiempo récord, ¿por qué seguimos dejando en la cuneta a cientos de personas? Ayer José Andrés dio una lección a todos, sin distinciones ni diferencias. Una lección para aprender, porque en la vida se aprende siempre. De un chef o de un economista. Pero siempre. La cuestión es estar receptivos.

Os recomiendo que veáis la entrevista. No deja indiferente a nadie:

https://www.lasexta.com/programas/liarla-pardo/entrevistas/la-critica-del-chef-jose-andres-si-unos-cocineros-repartimos-millones-de-comidas-en-un-ano-que-no-podrian-hacer-los-gobiernos_20210314604e5d7bcc8eb700013bc73c.html

 

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De viaje

Fotografía: @ffe_es

Lógicamente el último año no he viajado, pero los últimos viajes que realice fueron numerosos, y utilice diferentes medios de comunicación: en tren, en taxi, en coche,  en avión, en autocar y hasta en barco. No me pongo a contarlos porque quién me lea seguro que no tiene ganas de perder el tiempo en haciendas tan banales. Lo cierto es que si tuviera que resumir todos ellos con un denominador común: evolución. Cierto es. Los actuales medios de comunicación han evolucionado sustancialmente. Atrás quedaron, por ejemplo, aquellos trenes Talgo que cuándo nacieron la sociedad de la época pretendía disfrutar de un monumento “Patrimonio de la Humanidad”. ¿Y qué decir de aquellas artríticas máquinas de vapor? Afortunadamente el avance de la tecnología y el desarrollo social han impulsado unos trenes modernos, rápidos y confortables, capaces de superar los doscientos kilómetros a la hora y que para el pasajero que los utiliza se transforma casi en una herramienta de trabajo en  la que puedes conectarte al ciberespacio, y trabajar como si estuvieras en tu propia oficina con todos lo que necesitas en tu lugar de trabajo.

Fotografía: @el_pais

Pero este importante avance no sirve de nada si el usuario de turno hace lo posible por descuidarlo y maltratarlo sin un ápice de consideración al resto de usuarios. Haciendo lo que nos da la gana pretendemos ser más libre y lo que nos convertimos es en verdugos de nuestra propia estupidez. El otro día fui testigo de una hazaña de estas características. La estupidez humana llevada a los máximos extremos de irracional y de escaso sentido común. Ya saben ustedes eso de que el hábito no hace al monje. Lo mismo sucede con la edad. El hecho de cumplir años no implica más sentido común. A veces es al contrario. Y si no, juzguen ustedes. En una ocasión, cogí un tren en la antigua Cesaraugusta, camino de la antigua Gigia, a través de las escarpadas montañas leonesas. El convoy venía a rebosar. Se perciben ya los aromas estivales, y ello obliga a que los trenes vayan a rebosar, incluso a pesar de la famosísima “crisis”. En esta misma estación se subió una señora que portaba tres hermosas y voluminosas maletas. Como el compartimento de equipajes venía a rebosar, ni corta ni perezosa, no se lo pensó dos veces y colocó las maletas en el pasillo del vagón, junto a su asiento, impidiendo el tránsito de pasajeros. El personal de tripulación le instó a dejar su equipaje en el compartimento del vagón continuo, dado que, al parecer había espacio suficiente, y por medidas de seguridad, dado la normativa legal así lo exige. Como no podía ser de otra manera, ella se negó alegando una sublime estupidez: “No quiero desprenderme del equipaje para que no me lo roben”. “¿Pero cómo se lo van a robar, señora?”, le contestó una de las azafatas. La susodicha, que ya no tendría que cumplir los ochenta años (con todo lo que ello implica), insistió erre que erre en que de su lado no se movía el equipaje mientras de forma inútil las azafatas pretendían convencerla de los contrario sin conseguirlo. Mientras los pasajeros que pretendían cruzar el vagón se dedicaban a participar en una carrera de obstáculos. Una bella estampa bucólica. En vista de que las azafatas no conseguían su lógico propósito, avisaron a su superior jerárquico de lo ocurrido, el cual, en compañía de un  responsable de seguridad del tren, intentaron convencerla de que depusiera su actitud y respetara las normas básicas de seguridad en estos medios de transporte. Nada. Objetivo fallido. Doña erre que erre seguía en sus trece desoyendo a la tripulación y a los pasajeros que también se quejaban. Como el suceso cada vez originaba más problemas, el personal de seguridad y los responsables del tren optaron por una decisión justa, legal y fría. Sin dar opción a opiniones posteriores, el propio vigilante de seguridad  cogió dos de las maletas y una azafata la tercera y las  retiraron “por decreto”. Las colocaron perfectamente en su lugar correspondiente, pero en otro vagón. La “buena señora” (seré educado) se enfadó, les increpó –Fue educada y no les insultó; algo es algo- y exigió la famosa Hoja de Reclamaciones. La tripulación no opuso resistencia a sus pretensiones, y una vez rellenada y diciéndoles de todo, menos “bonitos”, decidió cambiar repentinamente de ruta y bajarse en la primera estación que el tren tuviera parada porque “les iba a denunciar a la policía y a la guardia civil”. Lo que ya desconozco si también formularía una denuncia en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Constitucional y hasta en el Tribunal de la Haya…

Fotografía: @lavozdegalicia

Efectivamente la interfecta que llevaba billete para Vigo, se apeó en Pamplona. Allá ella, pero lo cierto es que con especímenes como ésta así nos va en esta sociedad que intenta salir de la crisis de la mejor manera que sabe hacerl

¿De qué nos sirven la mejora de los servicios públicos si nosotros nos seguimos comportando como el hombre de las cavernas? Debemos ser serios y respetuosos como los avances que la ciencia, la tecnología y los nuevos tiempos nos imponen. Si no cuidamos nuestros servicios públicos y no los consideramos como nuestros, jamás podremos evolucionar como personas y mucho menos como sociedad. Gracias a ellos, por ejemplo, podemos disfrutar de un alto grado de bienestar y nuestros servicios públicos son cada vez más eficaces y más competentes, independientemente de que siempre puedes tropezarte con torpes como la mujer que nos ocupa. La verdad es que por un grano no hay que echar al fuego todo el racimo.

Fotografía: @leonnot

Eso sí, tengo que confesar que tras un trayecto de largas nueve horas de viaje, durante el cual en varias ocasiones mi equipaje personal estuvo fuera de mi alcance, llegué a Gijón con todo mi equipaje intacto, sano y salvo. Lo mismo que otros muchos pasajeros. Mientras, la buena señora continuará recorriendo los juzgados de España y sus inmediaciones en busca de algún juez que le haga caso y admita a trámite tan bochornoso espectáculo. Quizás lo encuentre, aunque lo dudo. Confío.

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Dignidad no es sinónimo de gobernar

Fotografía: @bbcmundo

Hoy se cumplen 17 años de los trágicos atentados terroristas de Madrid; atentados que la explosión de diez mochilas bomba en coches de pasajeros de la red de Cercanías. Ocasionaron el fallecimiento de 192 personas y más de 1800 resultaron heridas.

Aquel atentado fue el más brutal que ha padecido España en toda su historia, y mira que hemos sufrido atentados.

En un acto así es necesario recordar la unidad y la solidaridad del pueblo español (salvo evidentes excepciones de todos conocidas), frente a la barbarie terrorista, frente a la sinrazón de las armas, y a la inquina del tiro en la nunca o del coche-bomba.  La piel de los españoles está más que curtida en estas lindes. Son innumerables las lágrimas vertidas ya de la década de los sesenta ante estos crímenes repugnantes y salvajes. Y siempre la sociedad española ha reaccionado de forma unánime y sin fisuras.

Pero los atentados de Madrid sobrepasaron cualquier experiencia anterior. ¿Se imaginan lo que significa para una red de hospitales públicos la llegada en avalancha de casi dos mil personas en estado sumamente grave? ¿y qué me dicen de los casi doscientos muertos?

Fotografía: @el_pais

De nuevo la sociedad española, en este caso la madrileña, volvió a mostrar lo mejor de sí misma, y a remar juntos, unidos, dando lo mejor de cada individuo y de sus posibilidades junto a los servicios de emergencias y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Unidos frente a las instituciones del Estado.

Somos un gran país. Una gran nación que se reinventa día a día, especialmente en sus momentos más difíciles, como lo fue aquel día aciago de marzo de 2004, o en 2020 cuando la pandemia de la Covid19 golpeó en el alma de su sociedad.

Fotografía: @elmundoes

Es el momento de recordar a todas las víctimas del terrorismo. No en vano, hoy es el  Día Europeo de las Victimas del Terrorismo. Y esta efeméride nos tiene que llevar a una reflexión muy profunda y sincera como nación. Durante décadas España fue golpeada de manera indiscriminada por la banda terrorista ETA, y también por su primos, el GRAPO y el FRAP. Dejaron tras de sí un eterno reguero de mil víctimas, infinidad de heridos, huérfanos a puñados, viudas y padres y madres hartos de llorar perdidas injustificadas, familias rotas, almas resquebrajadas, destrozos y vidas resquebrajadas, hechas añicos… En resumen, una sociedad herida en lo más profundo de su ser.

Ahora, a la vuelta de años y años de aquel carrusel de víctimas, de esas viudas, de esos padres y esas madres, de esos huérfanos, de esas familias observan con rabia, impotencia, y dolor cómo un Gobierno que se autodenomina ‘demócrata’ y apoya la Monarquía Parlamentaria y la Constitución del 78, pacta lo que sea y al precio que sea con los herederos de los asesinos de sus familiares. Su objetivo no es otro que perpetuarse en el Gobierno sin escrúpulos, sin memoria, sin decencia, olvidándose del pasado, y, lo peor, sin dignidad y sin escrúpulos. Es una desvergüenza total de principio a fin.

Fotografía: @LaVanguardia

En el  Día Europeo de las Victimas del Terrorismo hay que reconocer y dar visibilidad a las familias de las víctimas del terrorismo que se ven despreciadas y humilladas por un Gobierno  que situado en la peana de los bilduetarras, independentistas y republicanos no hace ascos a nada con tal de calentar el asiento. ¿Dónde quedaron los pactos constitucionales del 78? ¿Y el trabajo de Pérez Rubalcaba? ¿Y la memoria de Ernest Lluch?

También es el momento de reconocer y poner el valor a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, muchas veces con medios más que precarios, hacen un trabajo excepcional y brillante por defender las libertades, la democracia y la Constitución.

Fotografía: @elmundoes

Hace 17 años que España padeció en su alma el peor atentado terrorista de su Historia. Como país debemos dar toda una lección de sensatez, responsabilidad y democracia. Las urnas deben hablar más pronto que tarde. La decencia debe ocupar de nuevo el banco azul del Congreso de los Diputados cuanto antes. Se lo debemos a las víctimas y a sus familias. También a los españoles que a diario se dejan la piel por sacar a adelante el país. Son muchos más de los que nos creemos. Y mucho mejores que algunos de los que hoy pisan moqueta. No basta con ir cada miércoles a la sesión de control. En política hay que tener dignidad. Y muchos no la conocen. Ni la conocerán.

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Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en los

recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

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¡Felicidades, Graham Bell!

Este último fin de semana se han cumplido 145 años desde que el  científico, inventor y logopeda británico Alexander Graham Bell patentó el teléfono.

Fotografía: @biography

Estoy completamente seguro que entonces el científico inglés reconvertido en norteamericano, no tenía ni la más remota idea de la repercusión que siglo y medio después iba a significar aquella patente. Una revolución tecnológica y digital en toda regla.

Casi dos siglos después de aquella patente, ha quedado más de manifiesto que nunca que el teléfono se ha convertido en un instrumento más que inseparable del individuo y en su mejor canal de comunicación. El teléfono es inseparable con el individuo y, poco a poco, se ha transformado en una herramienta esencial, a través de la cual somos capaces de gestionar nuestro día a día a nivel personal y profesional.

Fotografía: @WikipediaES

Sin el teléfono, hoy día no somos nada; prácticamente lo necesitamos para todo. Curiosamente para lo que menos se usa es para que lo que Graham Bell lo patentó en el año 1876. Hoy lo utilizamos para estar al día de la actualidad, para comunicarnos a través de correo electrónico, o para acceder a nuestros perfiles sociales. También para gestionar nuestra economía y ahora también para comprar. El teléfono se ha transformado en nuestro inseparable compañero, con el cual hacemos una simbiosis en prácticamente todas las facetas de nuestra vida. Sin él nos sentimos desvalidos, huérfanos y más pobres.

Hace años cuando adquirí mi primer iphone, un buen amigo mío que en estas lindes me lleva unos cuántos años de ventaja me comentó que con ese nuevo aparato que acababa de adquirir, si era capaz de aprovechar todas sus posibilidades, no iba a necesitar utilizar ningún ordenador. Después de varios años, el tiempo le ha dado la razón. No cabe ninguna duda que un teléfono de alta generación es una puerta inmensa abierta a un mundo de posibilidades tremendas. ¿Dónde quedaron aquellos teléfonos móviles, por ejemplo, que llevaban incorporada una antena y pesaban hasta un par de kilos?

Fotografía: @WikipediaES

La innovación, la tecnología han llegado a nuestras vidas para quedarse. No podemos ser inconscientes, dándoles la espalda. Hay que subirse a estos trenes, y aprovechar todas las oportunidades que la vida nos plantea, porque nos resultan absolutamente necesarias e imprescindibles. ¿Quién le iba a decir a nuestras generaciones pasadas que a través de un teléfono móvil íbamos a poder hacer la compra del mes, pagar un recibo de nuestra hipoteca, o comprar unas entradas para ir al cine? Dice una prima mía ya entrada en años que eso brujería. Simplemente es tecnología. Es innovación. Es la evolución natural de la vida a la que agarrarse.

Estoy convencido que Graham Bell jamás se imaginaria lo que iba a significar aquella patente muchísimos años después de que él lo patentara. La Humanidad está cincelada por grandes hombres y mujeres que, como él, han sido útiles y han aportado sus conocimientos y su experiencia en favor de la sociedad. No cabe ninguna duda, que patentar el teléfono fue un hito en la historia de la tecnología y del desarrollo e implantación de la innovación. Nadie puede quedarse atrás de esta revolución tecnológica a todos los niveles.

Alguien se imagina que hubiera sido de la sociedad española si durante el confinamiento de la pandemia de la Covid19 no hubiéramos tenido teléfonos con acceso a tecnología que nos posibilitara opciones de comunicación y contacto con los nuestros, aunque estuvieran a miles de kilómetros de distancia. ¿un caos, verdad?

Fotografía: @elmundo

El teléfono es insustituible. Es la puerta a un universo de posibilidades sin final. Un universo al que nuestras generaciones pasadas no han tenido acceso, y las futuras se están subiendo a una velocidad de vértigo. Aunque a nosotros nos maree el hecho de pensar que chavales de 10 ó 12 años hacen uso de los teléfonos con mejor habilidad que nosotros mismos. Es el presente que mira al futuro. Aunque tengamos que vigilarlo de cerca para evitar errores y, sobre todo, fracasos personales. Pero si el presente es prometedor. El futuro más y mejor. Todo gracias a Graham Bell. Quién lo diría, ¿verdad?

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