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Etiqueta: salud

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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Haciendo balance del año…

Fuente: @pixabay

Hoy acaba el año 2021, y mañana empieza el año 2022. Como siempre en estas fechas, es el momento de hacer balance, y analizar cómo ha pasado por nuestra vida, y por nuestro entorno más próximo, el año que ya pone punto final.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 ha seguido marcando el rumbo de nuestras vidas y de nuestra actividad social, profesional, familiar… La pandemia de la Covid-19 se ha transformado en la directora de orquesta de nuestras vidas. Hace varias semanas una persona ‘ilustrada’ de la sociedad gijonesa me decía que estaba plenamente convencido que esta pandemia estaba afectando a más de un 95% de la sociedad española; palabras que suscribo íntegramente. Poquísimas, por no decir ninguna, familias hay en España que está pandemia no les haya golpeado por medio de alguna de sus aristas: la sanitaria, la emocional, la familiar, la psicológica, la económica, la laboral… A todos nos ha golpeado esta pandemia de una forma u otra.

Por eso ahora, en el momento de mirar hacía adelante, y poner los ojos en el año nuevo que mañana estrenamos. Es el momento también de pensar qué queremos para los próximos trescientos sesenta y cinco días. Recogiendo las palabras de don Felipe VI en su discurso de Navidad: «debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva».

Es fundamental. Como individuos, pero también como sociedad, debemos ser responsables, porque la responsabilidad y el compromiso son los instrumentos más valiosos que tenemos para sumar junto a nuestros gobernantes, desde la sana y lógica discrepancia política e ideológica, en favor de una sociedad más justa y mejor.

Por tanto, dejando atrás este 2021, que tantas personas queridas quedaron en el camino, es imprescindible un notable ejercicio de responsabilidad individual y colectiva con los ojos puestos en 2022 para que cada cual aporte su granito de arena, y entre todos seamos capaces de construir una sociedad más equitativa.

Los años 2020 y 2021 quedarán intrínsecamente unidos a la pandemia de la Covid-19. Posiblemente el año 2022 también. Y eso nadie lo puede remediar. Como tampoco podremos remediar las vidas y vidas, de todo tipo y condición, que quedaron, y quedan, en el camino. Pero nuestra actitud proactiva o polémica, sí. La elección es nuestra. Y hay todo un año por delante para actuar y posicionarse. Pero la actitud hay que tenerla desde ya.

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Es el camino

Me duelen las muñecas de tanto escribir en este portal que el político nunca puede ser el principal problema de los ciudadanos. Su función pasa invariablemente por resolver los problemas de sus vecinos, de todos: de quienes le votaron y de quienes depositaron el voto en otros cestos. Debe de trabajar para todos, siempre teniendo en cuenta que su objetivo es ‘morder’ electorado a la oposición mediante gestos y acciones que se guarden bajo un amplio paraguas.

Fotografía: @mil21tuits

Pero es lógico que esa manera de actuar tiene que sustentarse sobre los pilares de la sensatez, la escucha atenta, la moderación, la transversalidad y el respeto.

Ayer, el alcalde de Zaragoza visitó la farmacéutica Teva, una de las mayores empresas farmacéuticas españolas que se encuentra ubicada en la capital aragonesa. Esta multinacional ha anunciado una inversión de cuarenta millones de euros y una ampliación de su plantilla en más de sesenta personas hasta el año 2025.

Durante esa visita, Jorge Azcón hizo un llamamiento al sector empresarial para que sepa que en Zaragoza se quiere crear empleo y crear riqueza; y por esta razón anunció que las próximas ordenanzas serán atractivas para crear empleo, inversiones, y facilitar la creación de empresas, y por consiguiente, de empleo  en la capital del Ebro.

Es obvio que los impuestos y la fiscalidad resultan absolutamente necesarios para el mantenimiento de nuestros servicios públicos: para conservar una sanidad, una educación, una justicia o unos servicios sociales competitivos y de calidad. Pero también es absolutamente cierto que a los emprendedores y a las empresas hay que ayudarles y apoyarles porque son ellos la herramienta social que genera empleo. Por el mero hecho de ser empresario no se debe ‘crujir’ con impuestos y más impuestos. Considero que deben pagar lo que corresponda, pero no más de eso.

Fotografía: @CARTV_

Si machacamos a los emprendedores y a los empresarios con impuestos, lo único que conseguiremos es disminuir la generación de empleo, y éste creo que no es el camino adecuado. Hay que facilitar las cosas, hay que hacer que el empresario y el emprendedor no se eternice en una burocracia perpetua previa al inicio de la actividad. Una herramienta imprescindible, ya implantada en Aragón y en Galicia, es la Ley de Simplificación Administrativa, pero ésta tendría que ir acompañada de ayudas económicas y fiscales. Es el camino. No hay otro.

La pandemia de la Covid19 nos está dejando muchas lecciones sobre la mesa que debemos aplicarnos. A cuál más interesante. Una de ellas, pasa por unirnos en la recuperación de elementos absolutamente esenciales como es la creación de empleo. Si no somos capaces de generar empleo, el destruido y el nuevo, y no somos capaces mirar en la misma dirección en situaciones básicamente imprescindibles… mi madre nos diría: «mala burra hemos comprado». No existe una pócima mágica… o sí, la de ayudar a quien de verdad se arriesga para crear empleo. Si no creamos empleo, si no potenciamos la recuperación de lo que nos arrebató la Covid -al menos de aquello, que podemos recuperar-, ¿Qué nos queda?

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Teresa Perales, sin más…

Ayer el jurado del Premio Princesa de Asturias de los Deportes concedía este galardón a la nadadora aragonesa Teresa Perales, una nadadora paraolímpica que recoge el testigo de otro grande del deporte nacional e internacional, de Carlos Sáinz.

Fotografía: @elcomercio

La nadadora zaragozana perdió la movilidad de cintura para abajo con 19 años a causa de una neuropatía. Esta ‘mañica’ tiene en su haber una más que dilatada hoja de servicios deportivos que pasan por haber ganado 26 medallas en los Juegos Paralímpicos de verano. Perales ya había sido nominada al Premio Príncipe de Asturias en varias ocasiones y en 2013 fue finalista, siendo superada por un voto por el golfista José María Olazábal. La zaragozana tiene un brillante palmarés no solo en los Juegos Paralímpicos sino también en los Europeos, donde ha logrado 44 medallas, y en los Mundiales, con 22 metales y 5 récords.

También ha sido reconocida en otras múltiples ocasiones. En el 2002 fue Aragonesa del Año en la categoría de deportes y, en el 2013, Aragonesa del Año en los premios que otorga El Periódico de Aragón. Asimismo ha sido nombrada miembro de la Real Orden al Mérito deportivo en categoría de Gran Cruz 2012 (antes lo fue de Oro y Bronce): ha sido Premio Nacional del Deporte Infanta Sofía en el año 2016; ha recibido la Medalla de Oro al mérito en el trabajo en 2017; ha sido nombrada Hija Predilecta de Zaragoza en 2008; y fue pregonera de las Fiestas del Pilar en 2012, entre otras muchas cosas.

Pero este galardón tiene mucha más trascendencia de lo que parece. Es un reconocimiento a una trayectoria y a unos valores como ser humano. Estamos ante el reconocimiento a unos méritos como deportista, como ejemplo para la sociedad, y, especialmente para las generaciones que vienen pisando fuerte por detrás…  En resumen, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes de esta edición es un orgullo no sólo para quien lo recibe. También para cualquier español que mirando a Teresa se ve reflejado en el espejo de la superación personal, la humildad, el trabajo, la honradez, la motivación y, sobre todo el esfuerzo y el tesón por la vida. O sea, el aragonesismo en estado puro. Teresa Perales, sin más.

 

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Un ciego que no quiere ver

Dice Pedro Sánchez que los indultos del proces no le supondrán ningún coste político porque ayudarán a resolver el problema político con Caraluña.

Fotografía @elespanolcom

De niño cuando me reñía mi madre por alguna trastada, siempre me decía que no hay más ciego que el que no quiere ver. Pues eso… este es el más evidente ejemplo de demostración de la penosa gestión que está haciendo Pedro Sánchez de este asunto, especialmente cuando un elevado porcentaje de la sociedad se ha puesto enfrente suyo. Y esto sólo es el comienzo, ya que faltan movilizaciones en la calle, recogida de firmas y otras actuación para frenar este atropello.

Para cualquier perdón, ante cualquier indulto se necesita como requisito previo el firme compromiso del reo del arrepentimiento. Pero aquí no sólo no hay el más mínimo arrepentimiento, sino que ya han dicho qué lo volverán a hacer. Con esos mimbres, bajo esa estrategia independentista, ¿como se se atreve el Gobierno a volar por los aires el Estado de Derecho y la separación dé Poderes? Sólo por un puñado de votos que lo cosan a perpetuidad al sillón fe La Moncloa? Es manifiestamente indecente. Me lo decía mi madre de niño pero sus palabras siguen de vigente actualidad…

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Tecnología y pandemia

En mi reciente, y fugaz, viaje a Barcelona me entero que la Generalitat ha habilitado una app para que el personal pueda autoapuntarse para vacunarse. Me parece una medida muy acertada. Siempre es interesante aplicar la tecnología en favor del ciudadano, especialmente cuando vienen mal dada como ahora. Y, de nuevo, se evidencia que la tecnología es últil si sabemos aplicar con sensatez.

Hoy leo a través de Europa Press que diferentes comunidades autónomas (Andalucía, Aragón Baleares, Canarias, Comunidad de Madrid, Murcia… yo añado Cataluña) han tirado de tecnología e innovación para ponerla al servicio de sus ciudadanos. Pero vuelvo a ver, de nuevo, cómo Asturias no está en esa lista. Vuelvo a percibir cómo a Gobierno del Principado de Asturias sigue dejando atrás a sus vecinos, no utilizando algo tan elemental y tan fácil de aplicar cómo es la tecnología. Eso sí, mientras tanto seguimos telepredicando a través de YouTube para no decir nada. Bueno sí, tonterías sin fundamento.

La tecnología es la base esencial e imprescindible de una buena parte de nuestro día a día, sin el cual todo sería más complicado e incluso inaccesible. Por eso, no entiendo cómo en una comunidad como la asturiana, con un tejido industrial altamente tecnológico e innovador, no se ha habiltado ninguna herramienta digital para que los asturianos puedan auto apuntarse a la vacunación.

Hay que ser prácticos, hay que ser operativos, hay que ser sensatos, y no hacer uso de las tecnologías es hacer retroceder a la sociedad.  La obligación de la Administración es facilitar el día a día a los ciudadanos, y ponerles a su alcance todas las herramientas necesarias para que pueda gestionarlo de forma eficaz, rápida y cómoda. Todo lo contrario es poner barreras al campo, es perjudicar, obstaculizar. No es sensato, especialmente ahora, en pandemia.

La tecnología nos facilita la vida. Y la Administración tiene la obligación es ayudarnos que nos resulte todavía más fácil. Obstaculizar desde los despachos esta labor sólo tiene un nombre en el Diccionario de la Real Academia Española. Se abre por la página de la palabra «miopía». Y también «torpeza».

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El alcalde de Chipiona

He dicho muchas veces a través de este portal, y en otros muchos foros, que la principal función de cualquier cargo institucional pasa por la ejemplaridad. Un concejal, un diputado, un senador, un alcalde, un presidente de una diputación, un ministro, un presidente autonómico deben ser ejemplares en todas y cada una de sus actuaciones públicas y privadas.

Fotografía: @SevillaPress

Y deben serlo porque se ostenta el cargo siempre, no sólo de puertas adentro del partido o del despacho institucional. Por eso cuando se ostenta un cargo público hay que tener especial cuidado no sólo en cumplir la norma al máximo, sino que nuestro entorno también la cumpla. Es nuestra obligación como representantes públicos, seamos del partido que seamos. Esta norma nos afecta a todos, aunque algunos no lo vean.

Este fin de semana, esta norma tampoco la vio Luis María Aparcero, que se ha divertido de lo lindo. Aparcero es el Alcalde de Chipiona, que este fin de semana lo han pillado con el carrito del helado, y a continuación justifica lo injustificable, y él mismo se ‘automulta’. Todos los ingredientes para que Berlanga haga una película.

El edil chipionero ha bailado, ha reído, ha disfrutado, y ha abrazado hasta reventar sin mascarillas y sin distancias de seguridad. Todo en un chiringuito de una playa gaditana, dando a entender que la pandemia ya era historia. Craso error. Es evidente que cuando te pillan, y el video se hace viral en redes social, ¿a ver como justificas ante tu corporación, ante tus vecinos y ante tu partido semejante pillada, especialmente cuando el video circula por redes sociales a la velocidad de la luz?

Lógicamente, el baile no está permitido porque los locales de ocio nocturno todavía no tienen autorización `para abrir pero “como yo lo valgo”, en Chipiona, si se puede hacer de todo.

La fatiga pandémica es una realidad, y la relajación en las medidas ha provocado un efecto rebote en la población. Pero nuestros representantes institucionales, como digo, sion los primeros que tienen que dar ejemplo.

Fotografía: @LaVozdeCadiz

Pero la película no acaba aquí. El alcalde aún lo ha enredado más, y en una pirueta al más puro estilo equilibrista de circo, envía un  video a los medios de comunicación en el que pide perdón por su comportamiento, y dice que se ha puesto en contacto con el jefe de la policía local para que lo sancione. Segunda parte de la película de Belanga.

¿Alguien se cree que el jefe de la policial local va a sancionar a su alcalde, a su jefe más directo? Queda más que evidente que Aparcero se cree que es el amo de Chipiona, su cortijo. Desde hoy Chipiona está lleno de chapapote y de mugre. Lo sensato es que Luis María Aparcero hubiera dimitido de inmediato. Hubiera sido lo decente, lo ético, lo normal. El resto es indecencia. Justificar lo que no tiene justificación.

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Cuando se quiere, se puede

Fotografía: @periodicodearagon

Leo en la edición de ayer de El Periódico de Aragón cómo a partir de hoy el Gobierno de Aragón comenzará a vacunar en cinco comarcar aragonesas a más de dos mil temporeros que tienen por delante toda la ‘temporada de la fruta’ en Aragón. Varias de las comarcas aragonesas, muy fértiles en fruta, necesitan de los temporeros en estas fechas para recoger la fruta. Y el Gobierno de Aragón quiere evitar problemas y vacunará a esta mano de obra para garantizar un trabajo esencial seguro y con garantías. Es decir, cuando se quiere, se puede. Es cuestión una vez más de voluntad de política.

El Gobierno de Aragón, pilotado por el socialista Javier Lamban, vuelve a ejercer su responsabilidad, su sentido de Estado, y su sentido común ante uno de los recursos económicos –y agrarios- más fuertes de la comunidad autónoma. Y no le han dolido prendas por hacer las filigranas que hayan tenido que hacer para conjugar la vacunación de estos temporeros con la vacunación correspondiente a la franja de edad que toque. Sabe positivamente lo que supone económica, social y laboralmente la ‘temporada de la fruta’ en Aragón.

Fotografía: @elconfidencial

La gestión será tan eficiente que han combinado la inmunización para que se realice en los centros de salud y en las propias empresas, al objeto de realizarla a la mayor brevedad posible y con la mayor seguridad posible. Y todo coordinado desde Atención Primaria, desde dónde debe pilotarse este tipo de actuaciones.

En muchas ocasiones los gobiernos tienen que tomar decisiones ágiles, rápidas, de respuesta eficaz, que miren en una única dirección: la población, y garanticen su seguridad. Pero debe existir una voluntad para llegar allí, porque si no hay voluntad de gestión no hacemos nada.

El caso de Javier Lamban y el Gobierno de Aragón es un claro ejemplo de voluntad política. Y el caso del Presidente de Asturias, de Adrián Barbón es el más claro ejemplo de la inoperancia.

Fotografía: @consalud_es

Y esta ineficacia Adrian Barbón la demuestra diariamente con las conexiones aéreas, con el Plan de Vías, con el empleo, con la fiscalidad,… ¡con mil asuntos!

Cuando hay voluntad para gestionar se buscan los recursos, se sortean las dificultades legales, se coordinan acciones conjuntamente con el sector privado, la administración se organiza y actúa rápida y eficaz. Cuando no hay voluntad y somos inoperantes, nos dedicamos a pisar moqueta en Youtube.

 

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#CasiEl1x100

Fotografía: SACYL

Hoy se celebra el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Una de esas enfermedades que el otro día en este mismo espacio, decía que eran enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista. Desde ayer, ya en las redes sociales se habla de Crohn y de colitis ulcerosa. Y esto es importante por muchos motivos.

En primer lugar, hay que felicitar a la confederación de pacientes de Crohn y colitis ulcerosa, ACCU España por la campaña que están realizando en redes sociales. Una campaña a todas luces acertadísima, y absolutamente necesaria. Casi el 1% de la población española padece alguna de las variantes de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas.

Fotografía: @Farmaindustria

¿Somos conscientes de lo que significa que en un país como España, que el 1% de su población padezca una enfermedad inflamatoria autoinmune? Qué va… si alguna canaria y su líder espiritual no saben ni en dónde tienen las manos. Mucho menos van a saber lo que significa esto desde una perspectiva sanitaria y de salud, pero también desde la óptica demográfica, social, y económica.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal provoca inflamación crónica del aparato digestivo y cursa con brotes (actividad) y con etapas de remisión (inactividad). Se desconoce el origen de esta patología, aunque se cree que puede estar provocada por la interacción de factores inmunitarios, ambientales y genéticos. Es más frecuente en los países desarrollados y existe mayor predisposición en ciertas familias, a pesar de no ser hereditaria.

Ya se habla de que en el mundo esta enfermedad la sufren más de cinco millones de personas. Es una enfermedad que no tiene cura, y existe una muy poca comprensión pública del dolor y el sufrimiento crónico que los pacientes con afrontan con valentía todos los días de sus vidas.

Fotografías: Resúmenes de Salud

El actual sistema sanitario español, gracias al impagable trabajo de la confederación, siempre de la mano del Grupo de Trabajo de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu), han logrado poner en marcha una red de las llamadas Unidades Monográficas de EII en una buena parte de los hospitales de la red pública española; unidades multidisciplinares, para tratar globalmente a estos pacientes, de tal forma que puedan ser tratados, y en su caso derivados a otras especialidades con la mayor agilidad posible.

Hoy, y siempre, también es el momento de recordar y agradecer el trabajo que realizan desde Geteccu y desde Geteii, el Grupo Enfermero de Trabajo en Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Estos dos grandes equipos juntos, de la mano médicos y enfermeras, dando la otra mano a los pacientes, como un bloque de granito y acero indestructible son los mejor de lo mejor de este gran colectivo. Un colectivo que, en muchas ocasiones, se encuentra abandonado a su suerte o verdad, ante situaciones rocambolescas y extrañas.

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera.

 

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Enfermos de fibromialgía

Hay enfermedades que son muy visibles. Sus síntomas son transparentes. Quienes las padecen no pueden esconderlas porque su sintomatología  es muy transparente. Sin embargo, hay otras que son invisibles, y lo son porque sus síntomas no se ven a simple vista. Quienes las padecen no evidencian ningún síntoma. Sin embargo, la padecen, aunque no se note.

Fotografía_ Ser Saludables

El pasado día 12 de mayo se celebraba el día de la fibromialgia, una enfermedad altamente limitante e incapacitante. Estamos ante una enfermedad bastante invisible, que presenta diversos síntomas: hoy te levantas agotado y con una fatiga infinita; mañana al poner los pies en el suelo, te das cuenta que no puedes mover un tobillo que va acompañado de un dolor de cabeza que no tiene fin; pasado mañana te aparece un dolor articular en un codo sin explicación alguna, y sin haber recibido previamente un golpe… y como estos ejemplos podría poner cientos y cientos.

Ante esta situación, quienes la padecen, en su inmensa mayoría mujeres, se enfrentan a una enfermedad invisible e imprevisible que no saben cuándo y cómo va a dar la cara. Y ello implica otro problema social no menos importante: a efectos externos: “no pasa nada porque no se visibiliza ningún síntoma”.

La fibromialgia es una enfermedad dominada por el dolor crónico. Y de sobras es conocido lo limitante que es el dolor crónico a todos los efectos: no sólo desde una perspectiva física, sino también psíquica, social y económica o laboral.

La fibromialgia es una de esas enfermedades, muchas, a las que la industria farmaceútica tampoco da demasiadas respuestas. En términos generales pasa por la administración de analgésicos, antidepresivos, medicamentos anticonvulsivos, y terapias de fisioterapia, terapia ocupacional, y asesoramiento psicológico.  Con lo cual, las posibilidades de una recuperación total no son demasiadas, por no decir ninguna.

Este tipo de enfermedades deben ser consideradas a muchos niveles para que quienes las sufren puedan tener, al menos, el alivio de algunas ventajas sociales, económicas o fiscales. Estamos hasta las narices (por no decir otra cosa) de oír que “no se va a dejar a nadie atrás”, pero a estos colectivos de pacientes siempre se les deja atrás. Afortunadamente que están las asociaciones y colectivos de pacientes para pelear como leones por estos héroes y heroínas, que luchan a diario y en la sombra por sus derechos y su bienestar. Gracias a ellos, en muchas ocasiones, la Administración se tropieza de bruces contra la realidad y se percata de su existencia.

Es vergonzoso que se nos llene la boca con mensajes estúpidos cuando a una base de nuestra sociedad la dejamos tirada, en ocasiones, a su suerte o verdad. Y lo más grave, son colectivos muy vulnerables que merecen el máximo de protección. El ejemplo más claro ha estado en la vacunación: ¿por qué no se ha vacunado a los enfermos crónicos paralelamente a la vacunación de personas de 80 años en adelante? La comunidad científica y sanitaria lo estaba demando, pero alguien con una mente poco ilustrada desde algún despacho se creyó en posesión de la verdad absoluta. Eso de creerse la “reina sol” es una estupidez.

Los enfermos de fibromialgia necesitan todo el apoyo y atención que sea precisos. Merecen  respeto y consideración por parte de la sociedad. En una palabra, que entre todos les hagamos visibles. Pero no sólo un día al año. Todos los días del año.

 

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La penitencia de los miércoles

Fotografía: :@el_pais

Resulta una indecencia y una desvergüenza que cada miércoles la Ministra de Sanidad, Carolina Darías, acompañada de su colega. el Ministro de Administraciones Públicas Miquel Iceta, convoque al Consejo Interterritorial para reírse en su cara de forma descara, con el beneplácito intramuros desde el Palacio de La Moncloa de Pedro Sánchez.

¿Quién es la Ministra de Sanidad para tomar decisiones políticas sobre la salud de los ciudadanos, desoyendo a la comunidad científica, médica y sanitaria? ¿Dónde está el comité científico independiente que asesora al Gobierno? Lo lógico, lo sensato, lo honrado, lo decente, hubiera sido que al comenzar la pandemia, el Gobierno hubiera activado un comité de expertos sanitarios, médicos y científicos independientes –y subrayo este adverbio-. Con un Gobierno como tal, este comité tendría la obligación de asesorarle en todas las materias relacionadas con la pandemia.

Pero esta tropa, que diría el Conde de Romanones, que cada martes se apoltroma en la mesa del Consejo de Ministros ha triturado las páginas del diccionario en las que se encontraban las palabras «decencia», «ética», «responsabilidad» y «honradez».

Fotografía: @antena3com

Un ministro no tiene conocimientos científicos, ni inmunológicos, ni sanitarios. Menos todavía médicos. ¿Por qué toma decisiones unilaterales sin escuchar a los profesionales del sector, que si están formados y preparados para estas situaciones? Es obsceno que un ministro sin formación sanitaria y conocimientos médicos ni epidemiológicos tome decisiones de forma unilateral, especialmente cuando estas decisiones afectan a derechos y libertades del individuo. ¿Quién es ella? ¿Con qué poder se atribuye esas decisiones para adoptarlas, volviendo la espalda a la comunidad científica, médica y sanitaria. Para hacer lo que le dé la gana y balancear a los ciudadanos al compás de decisiones políticas, y no sanitarias o epidemiológicas, no es necesario que cada miércoles haga el ridículo en el Consejo Interterritorial.

Han transcurrido ya casi cinco décadas desde que España dejara atrás una de sus épocas más negras y oscuras. Desde entonces han pasado muchos Gobiernos. Nuestra democracia ha subsistido. Pero las cotas de indecencia, de falsedad, de hipocresía, de narcisismo y de manipulación de Pedro Sánchez y sus muchachos jamás lo hemos visto. Afortunadamente, el 4 de mayo cambiaron muchas cosas. Ese cambió empezó en Madrid, y esa ola de esperanza y de libertad se va a extender por todos los rincones de España más pronto que tarde. Va a ser un tsunami. Y para otros pomadita.

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En el Dia Internacional de la Enfermera

En el sector sanitario y médico, una de sus columnas verticales es la enfermería. Es el núcleo central del sistema sanitario –sin despreciar al resto, evidentemente-, que pivota toda la maquinaria del sistema. Aunque en el gran traslatlántico del sector sanitario y médico, todo el mundo es imprescindible para que la nave haga una buena travesía, sin duda el colectivo de enfermería es el eje central de todo el sistema.

Fotografía: @ICNurses

Sobre este colectivo gira una gran parte de todo el trabajo sanitario. Hagamos un ejercicio literario por un instante. Pensemos en un hospital sin enfermeras. ¿Verdad que sería un caos? Imaginemos un centro de salud sin enfermeras. ¿Alguien se imagina una pandemia, como la que estamos viviendo de la Covid19 sin enfermeras? ¿Impensable, verdad?

Este colectivo es absolutamente imprescindible siempre, pero especialmente cuando vienen mal dadas como ahora. Las enfermeras son necesarias para miles de procesos sanitarios, cuya formación, experiencia, metodología, y trato con el paciente son imprescindibles para salvarle la vida. Las enfermeras son esa primera línea de fuego ante las urgencias sanitarias y médicas; son ese cortafuegos que tan maravillosamente tiene articulado el sistema sanitario para llegar al paciente cuanto antes. Con las enfermeras somos todo. Sin ellas, no somos nada.

Fotografía: @ICNurses

Y este colectivo, muchas veces abandonado a su suerte o verdad (como hemos visto en las primeras olas de la pandemia), calla y otorga; y siguen estando en la cabeza del paciente, porque tienen vocación de servicio –público o privado, eso es lo de menos-, de ganar batallas a la enfermedad, de adelantarle sin intermitentes, de procurar el bienestar de los pacientes, de ser esa mano amiga, esa sonrisa eterna, y esas palabras de ánimo cuando la luz se intenta apagar al final del túnel. El colectivo de enfermería es mucho que un conjunto de profesionales que desarrolla su trabajo. Además de vocación y servicio, es alegría, es vida, es esperanza… Sacrificio, ganas de trabajar y profesionalidad y dedicación a partes iguales.

En el Día Internacional de la Enfermera, es el momento de visibilidad es papel primordial que vienen desarrollando desde siempre, pero especialmente desde el inicio de la pandemia. En hospitales, en centros de salud, en residencias, en los servicios médicos de urgencias y emergencias…  Han sido, siguen siendo, serán indispensables para que la sociedad siga rodando.

Fotografía: @ICNurses

Desde que nací estoy vinculado a la enfermería, y es un colectivo al que admiro, respeto, y mucho más que aprecio desde siempre. Más que nunca hay que reconocer su trabajo, su esfuerzo, su dedicación de servicio y su vocación. Sin este magnífico colectivo de profesionales seríamos mucho más débiles como sociedad, y como seres humanos, Gracias a estos profesionales, estamos más y mejor protegidos. Nos sobran los motivos para admirarles y quererles, aunque desde algunos despachos se les menosprecie y se les ningunee. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Hoy mejor que mañana.

#IND2021

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50 años de vida

Fotografía: @enjoyzaragoza

Ayer sábado se celebró la gala para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la puesta en marcha del Hospital Infantil de Zaragoza. Ese hospital nacía procedente de lo que popularmente todo el mundo conocíamos en Zaragoza como “la Casa Grande”.

Mi madre fue una de las pioneras de lo que entonces fue el “Servicio de Nidos”, y que a los pocos años se transformó en el Servicio de Neonatología. Mi vida, desde niño siempre fue desarrollándose al compás de la propia vida de “la Casa Grande”. Aunque poco a poco se fuera transformando en el gran macro hospital de referencia que es hoy es el Hospital Miguel Servet.

Acudir al Hospital Infantil durante la década de los años setenta y ochenta era un carrusel de sensaciones. Apenas nadie te paraba para preguntarte a dónde ibas; y cuándo alguien te paraba y le decías a dónde ibas, tenías vía libre.

Recuerdo en una ocasión que en el umbral de un ascensor, me pararon dos enfermeras, a las cuales no había visto jamás. Una de ellas me preguntó:

-¿A dónde vas?

La otra salió a mi rescate:

-¿No le conoces? ¿Es el hijo mayor de ‘La Navalón’?

Fotografía: @joseajarne

Esta anécdota demuestra hasta qué punto mi madre era conocida en el Hospital Infantil, más allá de su propio Servicio. No en vano, fueron muchos años que, su arrolladora personalidad y forma y manera de entender la enfermería, dio lugar a que muchas de sus compañeras fueran amigas. Esto es una forma de trabajar, de relacionarse, de vivir y entender una profesión.

No es habitual, menos todavía en la actualidad, que haya enfermeras a las que sus pacientes las paren por las calles y les den las gracias y agradezcan su trabajo. Gracias a ese esfuerzo esos niños, hoy ya no tan niños, han podido llegar hasta ese momento. Este tipo de situaciones las viví en infinidad de ocasiones en Zaragoza. Y la cara de satisfacción de mi  madre era extraordinaria.

Hoy conmemoramos las cinco décadas del Hospital Infantil, un hospital de referencia, un hospital que ha dado excelentes profesional de la medicina y de la enfermería. Un hospital que lleva mucho más de cinco décadas insuflando vida a la vida, posibilitando que generaciones y generaciones de niños puedan hacer su propia vida. Seguir cincelando, a pequeños y grandes retazos, la sociedad zaragozana y aragonesa.

Fotografía: Clinica Marco Rived

Y esto sólo se ha podido lograr gracias al tesón y el esfuerzo de un equipo de profesionales que, cada cual desde su atalaya personal y profesional, han remado en la misma dirección para ganar batallas al dolor, a la enfermedad… incluso a la muerte.

La ciudad de Zaragoza, y, por derivación, Aragón, tiene el privilegio de tener el Hospital Infantil (hoy, dentro del propio Hospital Miguel Servet), como hospital de referencia en pediatría. Sus profesionales son un lujo. Su historia, y los que la hicieron posible, se merecen nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento.

Nunca nada nace, crece, y se desarrolla sin esfuerzo y trabajo. Y el Hospital Infantil ha llegado hasta aquí gracias a un ejército anónimo de médicos y enfermeras que, con muchísimos menos recursos que en la actualidad, desde hace más de cinco décadas vienen haciendo posible lo imposible. Son nuestros héroes. Al menos, los míos.

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El tsunami Ayuso

Fotografía: @expansioncom

La jornada de ayer en la Comunidad de Madrid pasará a la historia de nuestra democracia por diversos motivos. Uno de los más significativos: la participación. La gente acudió en masa a ejercer su derecho constitucional de ejercicio del voto. Desde primera hora de la mañana, las imágenes de las televisiones y de las redes sociales hablaban por sí mismas. A la vez, nos daban un mensaje implícito en clave de comunicación política. Cuando un gestor político toma decisiones, aunque se equivoque en ocasiones, si en términos generales, la sociedad está satisfecha con su gestión, va a responder a su llamada. Y la sociedad madrileña mayoritariamente ha acudido a las urnas tras a la llamada a la participación de todos los partidos políticos, pero especialmente del Partido Popular y de la Presidenta y candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz-Ayuso.

La noche electoral de ayer nos dejó varias claves políticas importantes, que conviene analizar con la serenidad que corresponde.

Fotografía: @AgenciaAtlas

En primer término, Ciudadanos bordea el precipicio de la desaparición. La formación naranja que lidera Arrimadas se queda fuera de la Asamblea de la Comunidad de Madrid. Seis años después de irrumpir en la política nacional, se han convertido en una fuerza absolutamente irrelevante. De 26 diputados que tenía a cero diputados. Una debacle mayúscula. Pero como ya nos tiene acostumbrados la Cruella de Vil de la política española, en ese partido no dimite nadie. Demasiado orgullo. Muy poca humildad, y ninguna autocritica. Pésima hoja de ruta.

En otra casa que pintan bastos y que están muy necesitados de autocritica y de «bajar los decibelios» es Ferraz. El batacazo de Gabilondo ha sido mayúsculo. Los ciudadanos le han cobrado en una única factura los continuos desastres de la gestión de la pandemia de la Covid19. Le han enviado un recadito a Sánchez, que no ha tenido la decencia de poner los pies en Ferraz arropando a su candidato. Los errores en política se pagan en caro. Y los ciudadanos se cobran las facturas en las urnas. Aunque Sánchez siga tocando el arpa y mirando a otro lado. A lo lejos ya se escuchan los tambores de guerra en Aragón y en Castilla La Mancha. Contentos están los barones

Fotografía: @NiusDiario

Hace unos días, en pleno fragor de la batalla de la campaña electoral, bromeaba la Presidenta Díaz-Ayuso de que se tuviera cuidado con lo que se hacía «a ver si España le iba a deber tres». Y anoche se cumplió porque el resultado de Podemos fue tan estrepitoso que su ‘amado’ líder huye, en vez de hacer frente al fracaso; no tiene el valor de remangarse y hacer frente a la situación del partido. Para Pablo Iglesias, lo más cómodo es dimitir. Lo responsable, lo ético, lo decente hubiera sido hacer frente a la situación. Pero hay palabras que no entran en el lenguaje del ex vicepresidente. Lo fácil es evadirse.

Aumentar.42.000 votos en una convocatoria electoral como la madrileña es insignificante. Asumiendo que Vox aumentó un diputado, en términos generales perdió relevancia. Y esto es otro mensaje en clave política. La gente no quiere extremos, huye de la polarización. Necesita la moderación, y eso sólo lo puede ofrecer el Partido Popular. No obstante, es importante este aumento porque permitirá que Díaz-Ayuso gobierne desahogadamente. Sin sobresaltos naranjas ni boberías.

El revolcón –literal- que Mónica García le ha dado a Gabilondo sin que éste ni se haya inmutado es estratosférico. No en vano, Más Madrid entraba en el ring electoral con una ventaja añadida en su DAFO particular. Para muchos, la anestesista es la mejor candidata del bloque de la izquierda. Y está ventaja el partido de Errejón la ha aprovechado consciente de que tanto PSOE como UP no terminaban de conectar con el electorado y la sociedad madrileña.

Fotografía: @EconomiaED_

Pero goleada, el tsunami ha llegado de la mano de Isabel Díaz Ayuso. Tras una campaña en la que ha sido objeto de todo tipo de zancadillas,  criticas, insultos, y diana de lo mejorcito de cada casa, anoche arrasó. Llegó 65 diputados de los  de los 136. Así, Ayuso podrá gobernar sin Vox. La goleada fue en los 21 distritos de la capital, en los de alta renta y en los de media y baja. Este tsunami también trajo otra ventaja importante: reforzar la ‘marca PP’ y el liderazgo del Presidente Pablo Casado, especialmente después de abortar las intentonas golpistas de Murcia y Castilla y León.

Por contrapartida, la figura de Pedro Sánchez ha quedado muy dañada y puesta en evidencia. Los próximos días serán claves para comprobar el futuro político del Gobierno de Sánchez y su liderazgo dentro del partido.

Sin ninguna duda, la estrategia política de Díaz-Ayuso activando el botón electoral el mismo día que se presentó la moción de censura en Murcia ha sido fundamental para recuperar la marca y el liderazgo del centro derecha español.

Fotografía: @telemadrid

Queda una incógnita por resolver en este puzzle. Si los resultados son la sentencia de Pedro Sánchez como Secretario General y como Presidente del Gobierno. El hecho de no salir del Palacio de la Moncloa para seguir la noche electoral desde Ferraz es un gesto que indica que las aguas bajan turbias. Tan obscuras  que cada vez se ve más próxima la entrada en la Moncloa de Pablo Casado. Ahora el bloque de la derecha vapuleó al de la izquierda, al que superó en más de 15 puntos. Hace dos años, la diferencia fue de tres puntos a favor de la derecha.

Dicho de otro modo, el tsunami Ayuso le ha abierto las puertas a Sánchez para que las cierre al salir. A su vez, se las ha abierto a Casado para que entre en el Palacio de la Moncloa más pronto que tarde. Otro tsunami que se acerca. De norte a sur de España.

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En el Día de la Madre

Hoy es el Día de la Madre.

Fotografía @joseajarne

Lo primero que quiero es felicitar a todas las madres. Siempre estáis ahí, sin preguntar, dando la mano, aun a sabiendas de que vamos a volver a caer, que vamos a tropezar otra vez, que vamos a repetir errores… pero estáis hechas de otra pasta. Y sin inmutaros, seguís a nuestro lado diciendo: ¡Venga, nene, (o nena), que tu puedes. No te rindas. Sigue adelante!

Pero para mí es un día muy especial. Posiblemente sea el último año que escriba un post así.

Mira que #LaNavalón se ha hundido veces, y, como un ave fénix, siempre ha resurgido de entre las cenizas y ha seguido ahí, mal, deteriorándose, pero a nuestro lado. Seguía con nosotros, aunque cada vez las fuerzas fueran menos, y su estado cognitivo fuera poco deteriorándose más. Pero seguía aquí, como una jabata.

Lamentablemente desde hace quince días las cosas han cambiado radicalmente. Ha empeorado a todos los niveles. Se ha deteriorado notablemente, y su organismo ya no responde absolutamente a ningún estímulo. Sabemos que no sufre, que no tiene ningún dolor. Pero, como ella misma nos diría, «es una báscula que no da para más», ya que su organismo tampoco responde, como sí sucedía en ocasiones anteriores. Lentamente se está apagando…

Así, pues, en los próximos días, viajaré a Barcelona para verla, antes que se produzca el fatal desenlace. Según dice mi hermano y los propios servicios médicos de la residencia, calculan que esta situación no se prolongue más allá de un mes, o como máximo mes y medio. (con mucha suerte).

Se preparan unas semanas complicadas. Afortunadamente que tengo mucha actividad para “no pensar”.

Feliz #DiadelaMadre para todos los que podéis celebrarlo en compañía y con salud.

 

 

 

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Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

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La voluntad política

Fotografía: @rtve

La semana pasada se publicaba la noticia de que el Gobierno de España había destinado en Aragón alrededor de setecientos millones para trabajadores en desempleo o en ERTE desde abril del año pasado a marzo de este año. Al leer esta noticia, lo primero que he sentido, es una mezcla de rabia y de envidia.  Precisamente, como dicen en Aragón, ‘pelusa’. Al comprobar cómo gestionan dos presidentes de un mismo partido político. Mientras uno se preocupa por los problemas de sus ciudadanos, otro, el presidente de Asturias sigue en su particular Castelgandolfo asturiano, enviando videos cada fin de semana para no decir ni hacer nada.

Esta noticia me lleva a otra reflexión más seria y más profunda. Lo he repetido infinidad de veces. Pero vuelvo a insistir. La pandemia cogió con el pie cambiado a todo el mundo, sin excepción. Pero después de más de un año de pandemia, muchas autoridades locales, autonómicas, algunas nacionales (las menos), y supra nacionales, se han activado y han reaccionado para dar respuesta a la sociedad.

Que nadie pierda la perspectiva. Estamos ante la mayor y peor crisis sanitaria, económica, social, y geo política de las últimas décadas. Ante una crisis así, los ciudadanos quieren respuestas, nunca gresca. Necesitan soluciones, jamás polarización. Esto sólo se logra con un ingrediente: la voluntad. Dejando a un lado, la pelotera política y las luchas políticas. Siempre poniendo en el eje de todas las políticas a los ciudadanos. Pero con el mismo denominador común: la voluntad de que querer resolver los problemas, al margen de quien es tu interlocutor. Incluso de querer adelantarse a los posibles problemas que pueden llegar.

Pero no. Para muchos representantes de nuestra clase política eso no va con ellos. Para algunos se gestiona dependiendo de quién es mi interlocutor político. Eso no es ético. No tiene nada de decente.

Fotografía: @El_Plural

Podría poner evidentes ejemplos que nos ilustrarían de quien muy decentemente está poniendo en el centro de sus políticas a los ciudadanos por encima de sus ideologías, y quien gestiona al margen de los ciudadanos. Éstos últimos miran a quienes están enfrente, y dónde se sitúan ideológicamente en el mapa político, anteponiéndolos a los ciudadanos. Eso se llama egoísmo en estado puro.

La voluntad política es esencial para resolver los problemas de los ciudadanos. Y esto debe ser una prioridad absoluta por delante de la ideología política. La voluntad política es parte de la solución de los problemas de los ciudadanos. Nunca se puede convertir en el propio problema de los problemas. Pero lamentablemente a diario nos enfrentamos a esta situación. La voluntad es el problema de todos los problemas, y eso no puede ser. No tiene sentido. Pero para muchos es así. Y es así, porque como diría mi madre «tienen el riñón bien cubierto».

Fotografía: @heraldoes

A lo largo de este año largo que llevamos de pandemia, el mejor ejemplo de cómo algunos líderes políticos se han convertido en el problema de todos los problemas, es la gestión de la pandemia por parte de los diferentes presidentes autonómicos. Mientras los presidentes de Aragón o Castilla-La Mancha se han remangado, y han sumado al margen de quien tenía enfrente, otros, como el Presidente de Asturias se han dedicado a hacer crucigramas y hacer sopas de letras. Eso no tiene nada de ético, y menos de decente.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Pero es evidente que, después de tantos meses de pandemia, con los miles y miles de fallecidos, y familias damnificadas a todos los niveles, nadie puede negar que un cargo institucional, (un alcalde, un presidente autonómico o un ministro) tiene la obligación de dar respuesta los problemas de la sociedad. De lo contrario, como dice el Profesor Emilio Lledó, nos encontramos  ante «indecentes con poder». Y esta especia tan común que pisa moqueta, resulta tan inmoral como degradante.

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¿Y ahora, qué?

Fotografía: @publico_es

Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

Fotografía @elperiodico

No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

Fotografía: @rtve

El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

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‘Jaca, mi ciudad, mi gente’

Fotografía: @periodicoaragon

La ciudad de Jaca es el centro del Pirineo aragonés; polo de atracción para el turismo de nieve y también para el turismo de verano. Punto neurálgico para las unidades especiales de nuestro Ejército de Tierra y también de la Guardia Civil. Tiene todo que puede tener una ciudad media, pero con sabor a  mundo rural. Una ciudad apacible y acogedora, que con un rico pasado histórico que mira al futuro con fuerza. Es una ciudad con embrujo. Enamoran sus callejuelas alrededor de su catedral románica; te atrapa su naturaleza salvaje; te cautivan sus gentes de palabra y de pacto. Te envuelve toda ella como ciudad, santo y seña del turismo aragonés. También del turismo de otras comunidades y de otros países. Apenas le separa 50 kilómetros de la recién resucitada estación de Canfranc, salvoconducto de tierras francesas.

Jaca es la cuna de los Reyes de Aragón, que reposan en el Monasterio de San Juan de la Peña. Y también es arte a través de diferentes templos como San Adrián de Sasabe en Borau; Santa María de Iguácel, en Castiello de Jaca; la Iglesia de San Caprasio en Santa Cruz de la Serós… La lista es interminable.

Es el Camino de Santiago, a través del Camino Francés. Jaca es la Ciudadela y el Fuerte de Rapitán. Por encima de todo, la capital del Alto Aragón: es naturaleza en estado puro, a través de Parque Cultural de San Juan de la Peña y Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Y también hay una ciudad modernista del siglo XX, sustentada económicamente en el turismo. A ella se acude durante todo el año de forma diversa y transversal.

Fotografía: @TripadvisorES

Metrópoli cosmopolita y plural, cuenta con un intangible desde hace muchos años: el colegio Escolapios. Un centro concertado, en dónde forman a nuestros más jóvenes para que construyan una sociedad más equilibrada y mejor.

Dicen que los niños no se enteran de lo que ocurre en su entorno. Que sólo se preocupan de sus asuntos, pero la realidad es bien distinta. En este colegio, la chavalería es consciente de lo que está suponiendo la crisis de la Covid-19. No solo desde un punto de vista sanitario, sino desde una perspectiva económica. No en vano, muchos de ellos, residentes en la capital jacetana o en su entorno han sido testigos de cómo la pandemia y los sucesivos confinamientos que, entre otras medidas, han obligado al Gobierno de Aragón, a prohibir la apertura de las estaciones de esquí. Esta medida tiene un hondo calado en la comarca. Todas las estaciones de esquí están próximas a Jaca. Su cierre ha dado al traste a todo un sector económico muy potente durante el invierno y ha puesto en serio riesgo a muchas economías y a muchas familias.

Los chavales del colegio de Escolapios se han activado de inmediato para aportar un grano de arena y ayudar a la economía de la zona.

Fotografía: @eswikipedia

Han puesto en marcha una campaña bajo el lema ‘Jaca, mi ciudad, mi gente’. Mediante este proyecto pretenden activar y apoyar el comercio local. Así, han activado un mapa interactivo para dar a conocer a los comercios, y comerciantes de Jaca. A la vez que están realizando una actividad de gamificación para potenciar la compra en el comercio local, y el consumo de productos de proximidad. Dicen ellos mismos que con  esta idea pretenden potenciar consumo en el comercio local y visibilizar estos comercios, con el fin de «poner cara y nombre a las personas y familias que hay detrás de cada uno de ellos».

Desde Escolapios hacen un llamamiento para todo aquel que tenga un negocio abierto en Jaca, se ponga en contacto con el centro educativo, y colabore en esta campaña de concienciación y visibilizarían del comercio local. Una vez recibida la solicitud, el centro escolar contacta con cada establecimiento y los comerciantes reciben la visita de los propios estudiantes en su lugar de trabajo para contar quiénes son, a qué se dedican, un poco de su historia… A veces, los jóvenes nos dan lecciones de responsabilidad y de ética. Los alumnos de Escolapios de Jaca son un claro ejemplo.

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Miguel, Tamara y otros chicos del montón

Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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Las enfermeras de Urgencias y Emergencias

Fotografía; @YouTubeEspanol

Leí una columna de opinión de Jorge Andrada, Presidente del Colegio de Enfermería de Madrid en la cual, de nuevo volvía a reivindicar la Enfermería de Urgencias y Emergencias como un reconocimiento profesional, elevándolo al rango de especialización. Esta reivindicación no es nueva. De hecho, hace ya muchísimos años le escuche a mi madre –de profesión enfermera durante casi cuatro décadas de su vida- preguntarse por qué la enfermería de urgencias no era una especialidad en sí misma. Era la década de los ochenta y noventa del siglo XX. Por tanto, esto es una reivindicación ya antigua y que no es ningún capricho de los profesionales del sector ni de los colegios oficiales.

Fotografía: @redaccionmedica

De hecho, cuando Carolina Darias tomó la cartera de Ministra de Sanidad, muchos agentes del sector sanitarios ya pusieron sobre la mesa esta cuestión como una cuestión prioritaria, urgente, y de vital trascendencia tanto para los profesionales como para los pacientes. Cuestión que, por otro lado, su antecesor. Salvador Illá ni siquiera se había preocupado.

Como perfectamente señala el propio Andrada en su artículo publicado ayer en Redacción Médica, esta reivindicación profesional pasa por poner en valor el papel imprescindible que desarrolla este colectivo. La responsabilidad que demuestra,  y no exclusivamente en su compromiso profesional adaptándose día a día a los avances en ciencia, salud, tecnología y cuidados. También, en la atención de calidad, con responsabilidad, autonomía, autoridad y liderazgo, que prestan a diario a los usuarios de la sanidad universal, quienes sí reconocen los cuidados que prestan nuestros profesionales.

Por esta razón llama aún más la atención si cabe que este reconocimiento, esta profesionalidad y esta valía sean reconocidos más por la ciudadanía, por los propios usuarios, que por los propios gestores. Gestores, en muchas ocasiones, inexpertos, inoperantes, y, sobre todo, actuantes a golpe de ocurrencia política y no de escucha atenta al sector profesional de su ámbito competencial.

Fotografía: El Mira

Bien es cierto que el trabajo que ejercen las enfermeras –y enfermeros- de los servicios de Urgencias y Emergencias no es baladí. Y no se aprende durante la carrera. Estamos frente a un área de especialización de la disciplina enfermera que requiere un desarrollo y reconocimiento, en los cuales hay que destacar habitualmente estándares de calidad y precisión que se exhiben a diario con extrema meticulosidad y no poca dedicación. En este contexto, el personal de enfermería de Urgencias y Emergencias se enfrenta a diario a la toma de decisiones rápidas, y ultrarrápidas, muy versátiles, en dónde entran en juego técnicas de muy alta precisión porque, en muchas ocasiones, de estas decisiones depende la vida de un ser humano. Por eso, la eficacia, la profesionalidad, la rapidez son los signos de identidad de este colectivo.

Y bajo de estos parámetros aún se entiende menos que no se reconozca esta especialidad. No tiene ningún sentido. Y ningún argumento que ‘nos vendan’ será justificable.

Fotografía: @elimparcialcom

La pandemia de la Covid ha dejado latente la importancia de contar con unos servicios sanitarios robustos, bien dotados desde un punto de vista humano. También desde un punto de vista material, económico y formativo. En un Estado de Derecho, como España, la sanidad pública y universal, es uno de sus buques insignia. No da lugar a discusión. Ni tendría que entrar en el debate político. Menos en el argumentario económico o profesional.

Esta pandemia también nos está dando otra lección. Una sanidad, que en su base tenga unos profesionales de Urgencias y Emergencias, suficientemente adaptados desde todas las ópticas –profesional, formativa, económica, material- será un escudo más potente y menos lesivo frente a situaciones como la Covid-19. Dicho de otro modo, si nuestros sanitarios están suficientemente preparados desde todos los planos, ello beneficiará en la atención al paciente en el día a día. También en situaciones excepcionales como la actual.

En muchos sectores sanitarios  sigue sin entenderse cómo todavía a estas alturas de la película se sigue debatiendo sobre la necesidad de elevar la práctica de Urgencia y Emergencia a categoría de especialidad enfermera. También los colectivos de pacientes están estupefactos ante esta discriminación.  Esta situación debería ser una realidad hace años. Como muy acertadamente señala el propio Andrada, «una actuación a tiempo acorta estancias y mejora el pronóstico». Por eso, por su especialización, y ser la primera línea frente al paciente igual que la Atención Primaria, las enfermeras –y enfermeros- de los Servicios de Urgencias y Emergencias deberían estar reconocidos en su especialidad. Lo demás es marear la perdiz sin sentido, y una discriminación absoluta.

 

 

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No se puede hacer experimentos

Fotografía: @DiarioSUR

Ayer leí en el portal médico ‘Redacción Médica’ una noticia que nos debe llevar a una serie reflexión. En un momento de caos absoluto con la vacuna AstraZeneca, la viróloga, inmunóloga e investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, Margarita del Val, ha avisado de que “no se puede hacer experimentos” combinando dosis de vacunas diferentes. Un toque de atención de una autoridad sanitaria en medio de una contienda de «sálvese el que pueda». Y la científica aún ha ido más allá en un ejercicio de responsabilidad absoluta. Ha pedido “tranquilidad” respecto a la vacuna contra el coronavirus desarrollada por AstraZeneca.

La científica ha recordado que la EMA no se ha pronunciado sobre la administración de la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca, después de que señalara que existe una “posible relación” entre esta vacuna y los coágulos sanguíneos con niveles bajos de plaquetas.

Dicho de otro modo, las autoridades sanitarias vienen a hacer lo que otros deberían hacer. Esta pugna absurda de ‘yo sí vacuno’ y ‘yo no vacuno’ resulta una manifiesta falta de responsabilidad política, cuya culpa no es de los presidentes autonómicos, que bastante tienen, en muchos casos al encontrarse, como diría Miguel Delibes ‘más solos que la una’.

El problema es otro. Urge un plan de vacunación único para todo el país, con un mando único para la pandemia. Y esto, a su vez, pasaría, por una Ley de Pandemias con una serie de condicionantes sanitarios, con las medidas ya propuestas por un partido político. Concretamente, por el Partido Popular. Éstas son las medidas propuestas: https://www.pp.es/sites/default/files/documentos/propuestas_activemos_espana.pdf

Fotografía: @elconfidencial

Da la sensación de que se está perdiendo la perspectiva. Estamos polarizando la pandemia. La estamos radicalizando casi a unos extremos peligrosos de ‘buenos’ y ‘malos’. Y esto lleva implícito tanto de peligroso como de trasnochado. Con las cosas del comer no se juega. Una pandemia mundial es un problema muy grave con el que no se debe mercadear electoralmente como lo están haciendo algunos. Un líder político no puede salir en televisión a anunciar el fin de la pandemia sólo en momentos electorales, como ha sucedido ya en vísperas de las elecciones gallegas y vascas, en vísperas de las catalanas, y ahora al alba de las madrileñas. Nos toma por tontos o por analfabetos. Y no se da cuenta que la sociedad, piensa, razona. Y vota.

La advertencia de la viróloga Margarita del Val es un aviso muy serio. No  podemos enredar con la vacunación. Es asunto para tomarlo con sensatez. Muy en serio, aunque algunos crean que es un producto electoral. Nos falta un plan, nos falta un líder que esté al frente de la situación y tenga conocimientos para afrontar esta crisis.

Hoy, nuestros gestores han perdido la credibilidad. Mientras tanto, los científicos predicando en el desierto. Y Sánchez tocando el arpa mientras mira por la ventana de Moncloa. Todo muy bucólico. Pero el desastre cada vez es mayor. La gente sigue cabreada y descantada. Y la economía cayendo. Pero sin salud no hay economía. Algunos no se dan cuenta. Siguen vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. O como diría mi madre: «echan los perros antes que el ganado». Luego pasa lo que pasa. Seguimos en el juego de la oca. De desastre en desastre.

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El valor de la comunicación

Resulta más que habitual el hecho de encontrarnos a cargos institucionales que se quitan la mascarilla para pronunciar discursos, para entrevistas en televisión, o incluso en muchos otros momentos de su vida pública. Y estas situaciones me parecen un error estratosférico, Desde el Presidente del Gobierno, e incluso el propio Rey don Felipe VI, hasta el concejal del pueblo más pequeño que podamos imaginar, todos ellos comunican a través de sus actos. También comunican con sus actos los presidentes y secretarios generales de las formaciones políticas a nivel nacional, autonómico y local. Hoy día, los actos de nuestros representantes institucionales son un mensaje de comunicación en sí mismo. Por esta razón se deben cuidar todos los detalles por insignificantes que sean, desde el vestuario hasta el lenguaje no verbal pasando por nuestra expresión corporal lógicamente y también lo que decimos y cómo lo decimos.

Fotografía: @laSextaTV

Pero hay que tener cuidado con lo que se pide, y con lo que se cumple. Dicho de otro modo, no se le puede exigir a toda la población el uso obligado de la mascarilla para todas sus actividades cotidianas en todas sus actividades, y los gestores públicos, quienes marcan estas directrices a la sociedad civil, en muchas ocasiones, no las cumplen bajo subterfugios totalmente huecos. Y ya no digamos nada los programas de televisión que, en la mayoría de los platós no se utiliza. Me parece de una irresponsabilidad absoluta.

Cuando un gestor pide una exigencia a la sociedad, él es el primero que debe ser ejemplar absolutamente en todas sus actividades, y ser el primero en cumplir esa exigencia. Si él no es ejemplar y no acata la norma, ¿Qué argumento utilizará para que la sociedad cumpla esa medida?  En este portal lo he dicho varias veces, y no me duelen prendas en repetirlo. El político debe ser ejemplar y ejemplarizante, y especialmente los que ocupan cargos de responsabilidad.

Fotografía: @abc_es

No me sirven excusas baratas para no utilizar la mascarilla en una rueda de prensa, o en el momento de pronunciar un discurso. Me cansa, me desilusiona, y me harta el hecho de ver al político de turno cómo llega al escenario y, ante los micrófonos y frente a los fotógrafos y periodistas, se quita la mascarilla. Y tampoco me sirve la manoseada excusa de que ‘la mascarilla dificulta la expresión de lo que se dice’. Hay que ser ejemplares y ejemplarizantes para que así podamos exigir ejemplaridad a la población. No podemos exigir lo que no cumplimos.

El valor de la comunicación es esencial en el mensaje, y se comunica con todo. Con el vestuario, con el lenguaje verbal y no verbal, con la escenografía, con los horarios y la contextualización del acto, y también con el uso de la mascarilla. Por eso, el hecho de quitarla ante un micro o en un plató lo considero una falta de respeto, para empezar. Para seguir, una manifestación latente de soberbia y de prepotencia. «Como soy yo, puedo hacer lo que quiero». Eso no me vale. Si no cumplimos la norma, no podemos exigir que los ciudadanos la cumplan. Es así de fácil.

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En el Día Mundial de la Salud

Hoy es el Día Mundial de la Salud, y es un día más que obligado para reflexionar sobre la situación de nuestra pandemia, y de todas las aristas que en la actualidad convergen a nivel nacional e internacional en torno a la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @elEconomistaes

Desde hace muchos meses, prácticamente desde el comienzo de la pandemia, sigo con atención un programa de televisión que semanalmente evalúa de la mano de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías vienen analizando la evolución de la pandemia. El pasado 22 de marzo le dedique mi columna diaria a este equipazo de profesionales que, desde el rigor, la profesionalidad, el sentido común, y los datos, sábado a sábado, se han ganado del primer time de las televisiones. Y entonces ya lo dije, y me reitero. Cualquier equipo de gobierno, municipal o autonómico –ya no digamos nacional-, necesita un equipo de técnicos como éste que le asesore con rigor científico y técnico, completamente alejado de siglas políticas.  Este equipo de profesionales sanitarios viene poniendo blanco sobre negro ante las graves carencias, y ausencias, de la gestión de esta crisis, que se están llevan a cabo por parte del Gobierno, e incluso por parte de los gobiernos autonómicos. Y no les duelen prendas en atizar a quien sea con tal de que prevalezca la verdad científica y sanitaria por encima de cualquier otra condición. Hace varias semanas que vienen reclamando un mando único para la gestión de la pandemia, y no dieciete, aumentar el número de rastreadores, y liberalizar el uso de test de antígenos como primera muestra de detección precoz. Pero está comprobado que algunos están a lo suyo, que nadie sabe lo que es, excepto restringir derechos y libertades. Desde aquí a estos héroes de bata, calzas, mascarilla, fonendoscopio, que son la representación viva de todo un ejército infinito de héroes anónimos, quiero testimoniar mi agradecimiento, reconocimiento y respeto infinitos.

Fotografía: @laSextaTV

La sanidad es uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta cualquier Estado. Sin salud no hay economía decía ayer el Profesor Miguel Sebastián. Y no le falta razón al ex ministro porque la salud es primordial  para que una sociedad avance, se desarrolle, evolucione y progrese. El ejemplo bien claro lo tenemos en España precisamente con esta pandemia. ¿Cuántos autónomos y pymes han ido al traste? ¿Cuántos trabajadores están en un ERTE que irremediablemente acabarán en un ERE? Como diría mi madre, las cifras, «me dan horror y pavor». Una sociedad no puede mantenerse así. Y los cantos de sirena que se escucharon ayer diciendo que el Fondo Monetario Internacional ‘pronostica’… me suena. a papel mojado. Es humo… España no podrá ser una economía fuerte, competitiva, robusta, hasta que nuestra salud no lo sea también. Con una población debilitada a causa de la pandemia no vamos a ningún lado. Sin embargo, un país que apuesta de verdad –y subrayo esto- por la salud de sus habitantes, que escucha a su comunidad científica, que apuesta por la ciencia, que incentiva a su comunidad científica y sanitaria es un país condenado a triunfar. Apostando seriamente por la salud, viendo las carencias sanitarias, observando cómo mejorar la vida de nuestros ciudadanos lograremos una economía, consolidar el crecimiento económico y evitar nuevas recesiones. Lo demás son películas de Walt Disney. Los ciudadanos están hartos de dimes y diretes, de telepredicadores semanales que solo venden humo. En el Día Mundial de Salud urge más que nunca reivindicar el papel de la comunidad sanitaria que, en reiteradas ocasiones, con medios más que precarios, están aportando lo mejor de cada uno individualmente y como colectivo para frenar esta pandemia más pronto que tarde.

Fotografía: @twitter

Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19. Hasta que ellos, de verdad, no den por den por ganada la guerra, el resto de supuestas victorias solo son eso: supuestas.

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Desiguales, brecha de género y mujeres

Aún resuenan los últimos estertores del tan manoseado 8 de marzo cuando un periódico de tirada nacional publicaba un informe demoledor relacionado con la brecha de género y las enfermedades crónicas. Un documento demoledor, que no puede pasarnos desapercibido y que evidencia, de nuevo, que esta sociedad tiene parches que resolver y dar soluciones a problemas importantes. No es normal, ni tiene ningún sentido que el tiempo medio que transcurre desde que una enferma crónica tiene los primeros síntomas hasta el momento del diagnóstico sea de seis años, mientras que en los hombres es la mitad de tiempo. La Universidad Complutense de Madrid y la Plataforma de Organizaciones de Pacientes  han llevado a cabo un estudio que no puede dejar a nadie indiferente, y que nos tiene que llevar a una profunda reflexión: esta mayor tardanza implica un evidente deterioro de la salud al no estar la paciente tratada, y cuando el tratamiento llega, la satisfacción y la eficacia es menor.

Dentro de las patologías crónicas se encuentran las enfermedades inflamatorias inmunomediadas (IMID) como la psoriasis, la artritis psoriásica, la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn y otras con menor prevalencia. Todas, enfermedades causadas por la alteración del sistema inmune. Partiendo de esto, nos encontramos con 1,5 mujeres con alguna IMID por cada un hombre. Las pacientes son más y se las diagnostica más tarde. Ello implica un mayor impacto negativo en su vida social, en el ámbito laboral y en su situación económica.

La variable sociodemográfica más discriminante en las enfermedades crónicas, según el citado estudio, elaborado a partir de encuestas a 2.656 enfermos, es el sexo seguido de la clase social y de la edad. Las razones que aporta el estudio para explicar la gran diferencia entre sexo es que “las mujeres se quejan menos de sus dolencias o estén pendientes de otras cuestiones por las que no atienden tanto su salud”. El mayor retraso en el diagnóstico se aprecia en las mujeres entre 30 y 59 años, cuando coincide “la concentración de actividades y responsabilidades laborales y familiares”.

Estos datos, y otros, nos tienen que llevar a otra reflexión más serena y más seria. Algunos –y algunas- se envuelven en el término «igualdad» de forma torticera y barata, abrazándose a teñir logotipos, rebosar twitter y facebook, inundar las calles un día, y otras variopintas acciones que no sirven absolutamente de nada, porque el día 9 de marzo ya nadie habla de las desigualdades entre hombres y mujeres, y tampoco habla de la brecha de género. Postureo de un día.

La igualdad se trabaja todos los días del año, y debe empezar por resolver este tipo de grietas. No es normal que se tarde 6 años en dar un diagnostico por el mero hecho de ser mujer. Cuando tanto se viene arriba algunas ministra intentando ejercer de la más y mejor defensora de las mujeres, sería oportuno que leyera esta noticia de prensa, este informe o charlará con la teniente Pintor, primera mujer en entrar en los GAR de la Guardia Civil, unidades de élite de la Benemérita. No consiste en vocear en el Congreso y en el Senado, ni tampoco salir a la calle solamente el 8 de marzo ¿y los 364 días restantes? La igualdad se trabaja 365 días al año con actitud pero no gritos, alborotos, ni aspavientos. La primera medida para resolver esta brecha sería que una enferma crónica tardara el mismo tiempo en ser diagnosticada que un hombre. Eso es igualdad. Lo demás, tonterías. Ganas de embarrar. A pesar de que algunas disfruten más en el barro que gestionando.

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500 fiestas que necesitan mano dura

Este pasado fin de semana entre Policia Municipal de Madrid y Policia Nacional han tenido que desactivar más de 500 fiestas ilegales en la capital, en las cuales no sólo no se cumplían las medidas sanitarias, sino que además se estaban cometiendo delitos. ¿Qué ha pasado con los infractores? Nada. El próximo fin de semana la volverán a liar, y de nuevo Policia Municipal y Policia Nacional, a resolver la papeleta. Y volvemos a la casilla de salida. Y otra semana más. No podemos seguir, meciéndonos en esa hamaca de buenísimo que tanto se destila últimamente desde Moncloa y sus voceros. No es serio ni es decente.

Estemos en una pandemia, y debemos cumplir escrupulosamente las medidas sanitarias que nos indican nuestras autoridades sanitarias. No podemos ir por libre haciendo lo que nos dé la gana. Es duro, claro que es duro cumplir medidas y no poder hacer ciertas cosas, ni poder ver a los nuestros de la forma que quisiéramos. Pero ello no nos legítima para hacer lo que nos dé la gana.

Hace casi medio siglo un político de raza que tenía como se podían cambiar las cosas, le explicó a rey Juan Carlos I, de manera muy didáctica, cómo desmontar el franquismo. Torcuato Fernández-Miranda fue muy claro y le disipó todas las dudas al monarca.«De la ley a la ley pasando por la ley».Sigamos este modelo, y cambiemos aquello que tengamos que cambiar para que nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y nuestras autoridades judiciales puedan hacer su trabajo en condiciones, acotando los vicios tan extendidos en la sociedad. Hay situaciones e imágenes terribles que se han visto en nuestras calles que no tienen pase y que merecen todo el peso de la ley.

La ley debe ser contundente y categórica con aquellos que no la cumplen, con aquellos que atacan a nuestra policía, con aquellos que se dedican a asaltar comercios, con aquellos que incumplen cualquier medida sanitaria.No puede ser que se incumplan las normas y el personal se vaya de rositas. Hace falta mano dura con los irresponsables, con los insensatos, con los mamporreros. Pero también con quienes les cobijan, aplauden  y vitorean. Sea desde el Parlament de Cataluña, desde el Parlamento Vasco o desde dónde sea. Mano dura, y que la Policía tenga libertad de actuación en la calle. Siempre.

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La mesa científica

El 14 de marzo del año pasado arrancó en el programa ‘La Sexta Noche” un mesa de debate científico para informar de la nueva situación de emergencia sanitaria a la que nos estábamos enfrentando a nivel mundial: la Covid-19. En principio, asistíamos a algo diferente y novedoso: comunicar e informar sobre salud en tiempo real por profesionales del sector. Pero a la vuelta de un año, las cifras hablan por sí solas y la mesa sanitaria se ha convertido en un elemento imprescindible dentro de este espacio televisivo y del prime time de todas las televisiones españolas. La información de los profesionales sanitarios ha llegado a más de un 65% de la población, con más de un millón de espectadores de media.

Desde ese momento, hay una serie de nombres que personalmente me acompañan cada noche de sábado y a diario en sus perfiles de twitter. Un lujo escucharles y leerles. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero, el urgenciólogo César Carballo, el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell, la neumóloga Olga Mediano, el cirujano Julio Mayol, el también urgenciólogo Juan Armengol, el internista Juan Torres Macho,  el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra, o la periodista sanitaria Graziella Almendral son algunos de los nombres que, sábado a sábado, informan y divulgan, sobre salud desde el rigor científico y la información profesional contrastada y objetiva.

No puedo estar más de acuerdo con JAL (José Antonio López Guerrero) cuando señala que ‘es un plantel completamente técnico, que podría ser un plantel asesor de cualquier gobierno’. Efectivamente, los gobiernos, tanto municipales como autonómicos como a nivel nacional necesitan equipos de profesionales que les asesoren desde la ciencia, totalmente alejados de la influencia de unas siglas políticas que les marca la senda a seguir, tal y como sucede con Fernando Simón. Eso no es decente. Tampoco ético. A pesar de que luego, el propio Simón aparezca en otro programa ejerciendo de “chico bueno”.

Este rigor científico, por ejemplo, se tradujo en el hecho de que ya en mayo del año pasado recomendaron el uso generalizado de mascarillas, aunque aún no fuese muy popular. Con la llegada de la desescalada, advirtieron de las múltiples vías de transmisión del coronavirus, siempre de una manera fácil y divulgativa. Esta labor ha puesto encima de la mesa otro problema no menos importante: lanecesidad de la inversión en ciencia. Y lo expresa muy claramente el doctor Carballo: “Había que huir de la palabra gasto y hablar de inversión en salud”. No puedo estar más de acuerdo con él, porque paradójicamente invertir en ciencia es invertir en salud. Lo dije varias veces, y me reitero, hay que dar respuestas a los pacientes que se encuentran a la deriva porque la industria farmaceútica ya no encuentra soluciones a sus problemas. Eso sólo puede venir desde la inversión en ciencia. El Rey Felipe VI en la entrega de los Premios de Innovación y Diseño fue tajante al respecto: «Necesitamos aumentar los recursos destinados a investigar, que es el paso previo a la innovación basada en conocimiento. De esta manera podremos construir el futuro con bases mucho más sólidas». Dicho de otro modo, sin ciencia no hay futuro. Para nadie.

Este programa de televisión ha sido pionero, porque gracias a él se ha podido conocer la situación de los hospitales desde dentro, combatir el negacionismo con argumentos científicos, y frenar las fake-news. Como también ha señalado JAL, “Se ha prestigiado mucho lo que es el profesionalismo científico”. Por todas estas razones y otras muchas, al programa, y especialmente a este equipazo,  se le ha galardonado con el Premio de Periodismo Científico Concha García Campoy.

Nadie sabe cuándo acabará esto. Pero lo que sí tenemos claro es lo que no queremos que acabe la mesa científica. Aunque llegue el día que la pandemia de la Covid-19 sea historia. Qué sigan divulgando salud y ciencia. Por muchos años.

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La Semana Santa zaragozana implica respeto

Uno de los elementos destacados de la vida zaragozana es su Semana Santa. No en vano, cada año aumenta el número de cofradías y hermandades que se estrenan y se echan al asfalto zaragozano para, durante el triduo sacro, procesionar sus correspondientes estaciones de penitencias. La Semana Santa zaragozana, cada día con más cofrades, forma parte indisoluble de la vida social, religiosa, turística, económica y popular de los zaragozanos de dentro y de fuera. Deseando estoy ya que pase esta pandemia para regresar a la bilbilenaria Cesaraugusta y volver a empaparme de sus cofradías y hermandades y sus variopintos recorridos.

Ayer, la prensa recogía el choque existente entre la Diputación de Zaragoza, propietaria de la iglesia de San Cayetano en donde guardan un buen número de los pasos, y la Hermandad de la Sangre de Cristo; aunque a tenor de la verdad, ésta no está sola. Le respaldan la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén; la Cofradía del Prendimiento del Señor, la Cofradía de las Siete Palabras, la Cofradía del Descendimiento de la Cruz, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro, y la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores.

El ‘conflicto”, que en realidad no es tal conflicto sino una falta de respeto a las tradiciones (un atropello más de los lugartenientes del Doctor Bacterio), viene motivado por el silencio  de la administración territorial ante la petición de los cofrades de que el famoso templo de San Cayetano se abra en grupos reducidos de 60 personas para que cofrades, los fieles y los ciudadanos pueden venerar los monumentos y puedan ver los pasos e imágenes. Ya conocemos la cacería sociata y populista a nuestras tradiciones. Al parecer, la única respuesta que han tenido obtenido los cofrades pasa por negarse en rotundo a abrir el templo en estas fechas, emplazando la apertura a otra época del año, ya que lo consideran actividad no esencial. Este argumento si no fuera ridículo, sería absurdo. No veo a ningún zaragozano en traje de baño. Ni en bikini, a venerar una imagen de Semana Santa. Desatinado del todo.

Situémonos. Si en el mes de marzo y abril no es una actividad esencial, ¿lo va a ser en el mes de agosto, en septiembre o en octubre? ¿Tampoco, verdad? Por tanto, el argumento no se sostiene. A la cohorte de Sánchez se les ve venir de lejos porque son tan ignorantes que no saben ni argumentar. Sólo saben prohibir.

No tengo ninguna duda, que las medidas sanitarias, preventivas, de salud pública, y de seguridad deben ser prioritarias a cualquier otra medida, pero hay que explicarlo desde el sentido común, desde el razonamiento lógico, y, en este caso y otros similares, desde la argumentación científica y sanitaria. Los demás es construir castillos de arena sobre el agua; activar problemas donde no los hay, y enfrentarse a la sociedad zaragozana ante un problema inexistente.

También es el momento de decirles a las cofradías y hermandades que es el momento de subirse al tren de la tecnología y la innovación. Si algo bueno nos está dejando está pandemia es el hecho de adaptarnos a una velocidad vertiginosa a las plataformas que permiten conectarnos a través de videoconferencia. Quizás si lo piensan un poco,  Youtube. Facebook o Zoom podrían ser la solución a este problema.

Pero más allá de esta alternativa digital, la administración debe ser más seria y cuando argumenta una explicación debe hacerlo adecuadamente. No vale hacerlo con manifestaciones más propias de los tebeos de Mortadelo y Filemón, que de una administración territorial seria y responsable.

La Semana Santa de Zaragoza merece un respeto. Igual que la junta de hermandades de cofradías y la sociedad en general. Pero a la vez no podemos perder de vista la evolución de la pandemia y esta cuarta ola que, a hurtadillas, cada vez está más cerca.

Si siempre es importante el diálogo, en este momento de pandemia más todavía. No vale para nada las posiciones radicalizadas,. pero también es papel mojado los argumentos huecos y sin base sólida. Cuando se justifica algo, hay que hacerlo desde la explicación sensata, seria, moderada, y, sobre todo, evitando conflictos. Pero algunos, siempre los míos, están siempre más cómodos en la polarización y el enfrentamiento continuos. Así les va. El problema es que nos afecta a los demás. Sea como sea, espero que los zaragozanos puedan disfrutar, en la medida de las posibilidades de esta tradición. Si no puede ser, nada sería más agradable que se argumentara y se razonara desde la ciencia y desde la sanidad. Está comprobado que lo que se dice desde algunos despachos es papel mojado. No sirve. No saben ni argumentar. Un espejo rancio como algunos que pululan por Madrid y por Asturias.

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¿Y la ley de cuidados paliativos, pa’cuando?

Fotografía: @LaVanguardia

Ayer, el Congreso de los Diputados sacó adelante, con el rechazo de PP y Vox, le Ley de la Eutanasia. Como dice Paco Marhuenda, toda la izquierda mediática, que de izquierda no tiene nada, y de mediática menos, jaleando a Carolina Darías cual estrella de cine recogiendo un Oscar de Hollywood. Patética escena más digna de una comedia trágica que de un parlamento democrático. Igual de absurdo y vergonzoso que resultó el mensaje de Cruella de Vil en su perfil de twitter. En vez de limpiar su casa, y achicar las vías de agua, se pone a jalear a los Echenique y Rufian de turno. Si no fuera indecente, sería  vergonzoso. Pero en el caso de ella, reúne ambas cualidades, y otras muchas más. A cual peor.

Ayer se aprobó una ley que no se tenía que haber aprobado, porque con  esto, estamos ocultando otro problema más grave, más serio y con una repercusión social no menos trascendente. Me refiero a los cuidados paliativos: algo esencial, básico, absolutamente necesario y primordial para muchas personas, pero que ayer esta izquierda post moderna que lideran “Pedro el guapo” y “Pablo el breve” se cargaron de un plumazo sustituyéndola por otra ley casposa, burda y completamente innecesaria.

Fotografía: @expansioncom

Los cuidados paliativos son absolutamente necesarios e imprescindibles en ese momento de la vida que ya no hay vuelta atrás, que se inicia la recta final, y que, como decía un buen amigo mío –de profesión, anestesista-, el ser humano tiene que tener calidad de vida para irse. Y esa calidad de vida, tanto a él, como a su entorno más próximo, sólo se la pueden proporcionar desde los cuidados paliativos. Ayudar a bien morir, pero por ti mismo, en paz, sin dolor, habiendo cerrado todos los libros que tenías abiertos, rodeado de los tuyos… eso… eso sólo se puede lograr desde los cuidados paliativos. Sé muy bien de qué estoy hablando porque lo he vivido en primera persona. No viviré suficiente para agradecer al Servicio de Oncología y a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza todo lo que hicieron hace ya 21 años para que mi padre marchara en paz, sin dolor, tranquilico… aunque entonces fuera difícil de entender.

Los cuidados paliativos son esenciales, y lo deben ser siempre, no sólo ante situaciones graves derivadas de procesos oncológicas. Hace pocos días la prensa española titulaba que España suspendía en cuidados paliativos pero aprobamos una ley de eutanasia. Algo incomprensible. También indecente. Inmoral. Recientemente se ha celebrado en Barcelona un seminario virtual “Ayudar a morir, ayudar a vivir: la eutanasia en voz de expertos”, que lo inauguró una autoridad mundial en la materia: el doctor Eduardo Bruera, jefe de Cuidados Paliativos del MD Anderson Cancer Center (Houston) y profesor y F. T. McGraw Chair en el tratamiento del cáncer en la Universidad de Texas (EE. UU.). Y no pudo ser más rotundo, pidiendo «cambiar las estructuras y los procesos de los centros y entidades sanitarias para fomentar la creación de unidades de cuidados paliativos donde profesionales especializados puedan atender y acompañar a los pacientes y sus familias». Pero no, aquí cogemos la vía rápida, la sucia, la populista, no la sensata, la embadurnada de demagogia y no la que nos dicen los profesionales sanitarios. ¿Para qué vamos a escucharles? Es mejor escuchar el ruido… Afortunadamente que no iban a dejar a nadie atrás.

Los profesionales de la medicina ya se están pronunciando. Afortunadamente. Sin ir más lejos, el Director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, ha manifestado que “el final de la vida debería venir en paz lo concibo y lo deseo en tranquilidad y sin sufrir” (…) “a unos les gusta a otros les va a hacer daño”. El paciente hasta ahora puede renunciar a un tratamiento y el médico debe paliar el dolor, pero esta ley es otra cosa. “Los profesionales tenemos que saber escuchar a los pacientes y saber qué desean para sus tiempos finales”.

Fotografía: @GacetaMedicaCom

Pero no Pedro y Pablo –asquerosa coincidencia- se han empeñado en que los profesionales no escuchen ni a los pacientes ni a sus familias. Eso no es ético. Tampoco decente. Pero viniendo de donde viene tampoco es de esperar otra cosa. Sólo espero que a la hora de aplicar la eutanasia haya más de una objeción de conciencia. Pomadita le llaman.

Urge ya una buena ley de cuidados paliativos que lleve implícita la implantación de esta red de unidades en todas las comunidades autónomas y en todos los hospitales públicos. Es necesario escuchar la voz de los profesionales. Hace falta más sentido de Estado y más responsabilidad. Sobra populismo, mediocridad, e indecencia.

Un país que no escucha a sus profesionales sanitarios es un país sin rumbo. La sanidad es una de las joyas de la Corona de cualquier Estado pero desoír a sus profesionales es indecente. Igual de obsceno que no ayudar en la etapa de la vida a que tus ciudadanos emprendan su último camino en paz y sin dolor. No sólo es obsceno. Es deshonesto. Y quien lo prohíbe no merece ocupar un cargo en el Gobierno por indecente. Por egoísta. Estamos cansados de egos y populistas baratos.

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50 millones envueltos en la sensatez y en el respeto

Fotografía: @AARPenEspanol

Ayer escuche en un programa de televisión al chef José Andrés en una entrevista cargada de moderación, sensatez, lógica y respeto. En este último año el chef mierense, ya casi norteamericano, ha repartido más de 50 millones de platos de comida en diferentes zonas del mundo; en sitios complicados, en dónde sólo habla el lenguaje de la guerra y de las armas, como Colombia, Guatemala, Indonesia, Líbano, Venezuela… o el mismísimo Estados Unidos.

Decía el chef que el reto de dar tantas comidas en tan poco tiempo en tantos lugares, teniendo que poniendo en marcha miles de restaurante ha sido una tarea más fácil de lo que parece porque ofrecer soluciones adecuadas en cada momento. Y eso sólo se puede lograr desde la sensatez, la moderación, y el respeto.

También afirmaba José Andrés –y lo comparto íntegramente-, que los grandes problemas que padecemos tienen soluciones muy sencillas. Comparto esta teoría porque muchas veces, el bosque no nos deja ver los árboles. Especialmente si la arboleda está rodeada de egoísmos, e intereses creados. Siempre debemos buscar la solución adecuada en cada momento. Los problemas son menos problemas si los analizamos desde la sensatez y el sentido común. Y para eso tiene que existir consenso y unidad entre las personas y entre las instituciones. La famosa frase de “unidos somos más fuertes” se cumple especialmente nos enfrentamos a situaciones de especial virulencia como el caso de la pandemia de la Covid-19.Como él dice “a situaciones de emergencias”, porque nadie se olvide que estamos viviendo una emergencia mundial.

Fotografía: @marca

En este sentido, el chef también reflexionó sobre otra cuestión que se ha desbordado desde que el virus voló desde Wuhan al resto del mundo: las famosas ‘colas del hambre’. Para él son un claro signo de que las políticas de alimentación no se toman en serio.  Y señalaba que si él fue capaz de dar 50 millones de comidas en un año, es muy fácil que un país aborde de verdad el tema del hambre y dé una solución a un tema social, que resulta tan trágico. Pero para ello exige una voluntad social a todos los niveles, un acercamiento y unidad, desde el convencimiento de dos teorías fundamentales: el pensamiento diferente no nos  debe separar, sirve para ver ópticas distintas del problema; y en una emergencia mundial como la actual, lo fundamental es estar al lado de las personas.

Como sociedad, si hemos sido capaces de sacar adelante varias vacunas en un tiempo récord, ¿por qué seguimos dejando en la cuneta a cientos de personas? Ayer José Andrés dio una lección a todos, sin distinciones ni diferencias. Una lección para aprender, porque en la vida se aprende siempre. De un chef o de un economista. Pero siempre. La cuestión es estar receptivos.

Os recomiendo que veáis la entrevista. No deja indiferente a nadie:

https://www.lasexta.com/programas/liarla-pardo/entrevistas/la-critica-del-chef-jose-andres-si-unos-cocineros-repartimos-millones-de-comidas-en-un-ano-que-no-podrian-hacer-los-gobiernos_20210314604e5d7bcc8eb700013bc73c.html

 

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Un año de cambios

Hoy hace un año que se reunía el Consejo de Ministros en sesión extraordinaria para decretar el Estado de Alarma ante el estallido de la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @EconomíaED_

Y aquel día todo cambió en nuestras vidas y en nuestro entorno. Nos dimos cuenta que éramos tremendamente vulnerables, que podíamos fracasar y caer. Incluso entonces dudamos si éramos capaces de levantarnos… Percibimos nuestra fragilidad. Dijimos adiós a los abrazos, a las tardes de cafés en las terrazas, a las escapadas de fines de semana, a las salidas de cena con amigos… a los paseos vespertinos con nuestras parejas. Sin querer, como una caricia helada, nos enfrentamos a un eterno carrusel de despedidas de los nuestros, en donde no podíamos decir adiós. Y otros, de uniforme o con batas y EPIs desde la UCIs,  lo hacían por nosotros. Una tragedia de dimensiones estratosféricas. Desafiábamos al futuro sin hoja de ruta. Tocaba readaptarse a pasos agigantados. Evolucionaba todo vertiginosamente. Nadie sabía qué hacer, ni cómo, ni dónde, ni cuándo, ni por qué. Únicamente salir a las 8 de la tarde a aplaudir a los balcones. Sabíamos quien sí y quién no. Percibíamos quien vestía mono y a diario estaba en el lío y quien seguía con su ropa de lujo sentado en su sofá mirando a las musarañas.

Fotografía: @EconomíaED_

Nuestros seres queridos se seguían yendo en soledad. En silencio. Sin alternativa farmacológica. Nuestro tejido productivo caía estrepitosamente porque estábamos caminando con un solo pie, y los ojos vendados, al borde del precipicio. Cada vez había más señales de alarma. El abismo estaba más cerca. Nunca salía el sol. Las lágrimas, el dolor, la rabia, la impotencia, las preguntas y la incertidumbre lo inundaban todo. No había futuro. El presente no existía.

En ese instante de zozobra, de desesperación y de dolor, una fuerza centrífuga de esperanza y de ánimo nos unió a toda la sociedad española, estrechando los lazos con el resto de sociedades europeas y mundiales. Esa fuerza se llama solidaridad, que vino acompañada de la tecnología y la innovación. De repente, nos conectamos entre nosotros, y la soledad empezó a ser menos soledad. Fruto de esta inflexión llegaron las sinergias a todos los niveles. Nos dijimos a nosotros mismos, como un grito de guerra, que nadie podía devolver la vida a la que se habían marchado y a los que se iban a diario, pero que como sociedad teníamos que parar esta sangría.

Fotografía: @bbcmundo58

Empezamos a dar lo mejor de nosotros mismos, nos reinventamos; floreció la solidaridad, y el apoyo mutuos. Las empresas se reinventaron. La ciencia dio un paso gigantesco hacía adelante. Era la gran esperanza. Hoy, un año más tarde,  tenemos ya aprobadas por la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Europea del Medicamento, tres vacunas que se están poniendo a la población española.

Nadie podrá devolver la vida a los que marcharon. Será difícil revertir el daño económico, social, y político. Pero en este último año, los españoles hemos demostrado que somos un gran país, y que no nos amilana un virus como la Covid-19. Hemos de aprender la lección, especialmente los “tontos de turno” que a diario la lían parda en la calle, en pisos particulares o en bares. Esta pandemia no ha terminado, ni a los que se abrazan a teorías estúpidas y huecas. Tenemos que seguir siendo responsables. Además de las vacunas del coronavirus, es imprescindible que todos, sin excepciones, nos pongamos otra no menos importante: la vacuna de la responsabilidad, la sensatez, la moderación y el compromiso como país. Muchos ya la hemos puesto, y los efectos están ahí. Sin embargo, hay un porcentaje de impresentables que no. Son un tumor para la sociedad. Peor que la Covid-19. Mucho peor.

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Dignidad no es sinónimo de gobernar

Fotografía: @bbcmundo

Hoy se cumplen 17 años de los trágicos atentados terroristas de Madrid; atentados que la explosión de diez mochilas bomba en coches de pasajeros de la red de Cercanías. Ocasionaron el fallecimiento de 192 personas y más de 1800 resultaron heridas.

Aquel atentado fue el más brutal que ha padecido España en toda su historia, y mira que hemos sufrido atentados.

En un acto así es necesario recordar la unidad y la solidaridad del pueblo español (salvo evidentes excepciones de todos conocidas), frente a la barbarie terrorista, frente a la sinrazón de las armas, y a la inquina del tiro en la nunca o del coche-bomba.  La piel de los españoles está más que curtida en estas lindes. Son innumerables las lágrimas vertidas ya de la década de los sesenta ante estos crímenes repugnantes y salvajes. Y siempre la sociedad española ha reaccionado de forma unánime y sin fisuras.

Pero los atentados de Madrid sobrepasaron cualquier experiencia anterior. ¿Se imaginan lo que significa para una red de hospitales públicos la llegada en avalancha de casi dos mil personas en estado sumamente grave? ¿y qué me dicen de los casi doscientos muertos?

Fotografía: @el_pais

De nuevo la sociedad española, en este caso la madrileña, volvió a mostrar lo mejor de sí misma, y a remar juntos, unidos, dando lo mejor de cada individuo y de sus posibilidades junto a los servicios de emergencias y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Unidos frente a las instituciones del Estado.

Somos un gran país. Una gran nación que se reinventa día a día, especialmente en sus momentos más difíciles, como lo fue aquel día aciago de marzo de 2004, o en 2020 cuando la pandemia de la Covid19 golpeó en el alma de su sociedad.

Fotografía: @elmundoes

Es el momento de recordar a todas las víctimas del terrorismo. No en vano, hoy es el  Día Europeo de las Victimas del Terrorismo. Y esta efeméride nos tiene que llevar a una reflexión muy profunda y sincera como nación. Durante décadas España fue golpeada de manera indiscriminada por la banda terrorista ETA, y también por su primos, el GRAPO y el FRAP. Dejaron tras de sí un eterno reguero de mil víctimas, infinidad de heridos, huérfanos a puñados, viudas y padres y madres hartos de llorar perdidas injustificadas, familias rotas, almas resquebrajadas, destrozos y vidas resquebrajadas, hechas añicos… En resumen, una sociedad herida en lo más profundo de su ser.

Ahora, a la vuelta de años y años de aquel carrusel de víctimas, de esas viudas, de esos padres y esas madres, de esos huérfanos, de esas familias observan con rabia, impotencia, y dolor cómo un Gobierno que se autodenomina ‘demócrata’ y apoya la Monarquía Parlamentaria y la Constitución del 78, pacta lo que sea y al precio que sea con los herederos de los asesinos de sus familiares. Su objetivo no es otro que perpetuarse en el Gobierno sin escrúpulos, sin memoria, sin decencia, olvidándose del pasado, y, lo peor, sin dignidad y sin escrúpulos. Es una desvergüenza total de principio a fin.

Fotografía: @LaVanguardia

En el  Día Europeo de las Victimas del Terrorismo hay que reconocer y dar visibilidad a las familias de las víctimas del terrorismo que se ven despreciadas y humilladas por un Gobierno  que situado en la peana de los bilduetarras, independentistas y republicanos no hace ascos a nada con tal de calentar el asiento. ¿Dónde quedaron los pactos constitucionales del 78? ¿Y el trabajo de Pérez Rubalcaba? ¿Y la memoria de Ernest Lluch?

También es el momento de reconocer y poner el valor a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que, muchas veces con medios más que precarios, hacen un trabajo excepcional y brillante por defender las libertades, la democracia y la Constitución.

Fotografía: @elmundoes

Hace 17 años que España padeció en su alma el peor atentado terrorista de su Historia. Como país debemos dar toda una lección de sensatez, responsabilidad y democracia. Las urnas deben hablar más pronto que tarde. La decencia debe ocupar de nuevo el banco azul del Congreso de los Diputados cuanto antes. Se lo debemos a las víctimas y a sus familias. También a los españoles que a diario se dejan la piel por sacar a adelante el país. Son muchos más de los que nos creemos. Y mucho mejores que algunos de los que hoy pisan moqueta. No basta con ir cada miércoles a la sesión de control. En política hay que tener dignidad. Y muchos no la conocen. Ni la conocerán.

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Lo que no se entiende, no se entiende

Resulta cuando menos curioso, por llamarlo delicadamente, la cantidad de estupideces que pueden llegar a parir desde el Ministerio de Sanidad. Todo el mundo está ya en modo Semana Santa. Ahora Darias y sus muchachos nos salen con una propuesta insostenible, y digo insostenible porque lo que no se entiende, no se entiende, y además es imposible.

Fotografía: @redaccionmedica

Darias nos ilumina con otra de esas ideas brillantes que paraliza el aliento. No se le ocurre otra magnífica idea que proponer que en Semana Santa haya un cierre perimetral de todas las Comunidades Autónomas, a excepción de Canarias y Baleares. Pero no contentos con eso, la estupidez la han rubricado anunciando que las fronteras no las van a cerrar y los aeropuertos tampoco. O sea, dicho en cristiano, un ciudadano de Aragón no se podrá desplazar a Jaén a ver a sus padres, ni un de Toledo podrá viajar a Valladolid, ni uno de Burgos podrá ir a Ourense.ñ, aunque en todos los casos sea para ver a sus padres o a familiares próximos. Eso sí, podremos viajar a Londres, a Italia o a Hong-Kong con total libertad y cualquier ciudadano del mundo podrá viajar a España con total naturalidad. Habemus caos. Otra patochada versus Sanchez & Darias. ¿Serán conscientes de que en la actualidad más de un 70% de los positivos son casos de la cepa brasileña y británica? ¿Sabrán que hay comunidades, como Asturias, que la mayor parte de sus casos son de las cepas? De nuevo, el caos, de nuevo, el desastre. Una nueva demostración del desastre manifiesto que es ese ministerio. Ni Illá ni Darias ni Fernando Simón. Ni el que asó la manteca.

Fotografía: @rtve

Una vez más vuelven a liarla. Nos vuelven a demostrar que no saben gestionar, que no tienen plan, no saben lo que hacen, no hay rumbo, no hay respeto, no hay nada de nada. Por no haber no hay ni siquiera un general que mande las tropas. Hay que recordarle a Pedro Sánchez que hace ya muchos meses que nuestros a sanitarios pidieron que un general se pusiera al frente de las tropas porque “estábamos en un Guerra y no podía haber 17 generales al mando de las tropas”. Pero Sanchez ni ve ni oye. Prefiere seguir tocando el arpa y no se da cuenta que el agujero cada vez es mayor Tiene al enemigo dentro de casa. Aunque lleve coleta. O Moño.

Fotografía: @expansioncom

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Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en los

recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

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No toca

Fotografía: @larazon_es

Estos días estamos asistiendo a un debate estúpido, a polémicas innecesarias, a discusiones bizantinas en torno al tan manoseado 8M.  Dimes y diretes perfectamente articulados por aquellos que sustentando a Sánchez en el Gobierno, echan gasolina al fuego cada día y encienden la mecha de la desestabilización, y la anarquía en la mesa del Consejo de Ministros. Ya han asaltados los cielos del Palacio de La Moncloa, y lo demás les importa un bledo, por no decir un comino.

Me parece muy acertada la decisión del delegado del Gobierno en Madrid, y ésta debería haber sido la tónica en el resto de comunidades. Pero da la sensación que si el 8M no salimos a la calle y no reivindicamos el papel de nuestras mujeres en la sociedad no somos demócratas ni estamos a la altura. Fariseísmo en estado puro. Hay que ser serios y consecuentes con nosotros mismos. Los derechos de las mujeres –igual q           ue los derechos de los hombres, que nadie se llame a engaño-, hay que defenderlos los trescientos sesenta y cinco días al año, no sólo un día. Pero está comprobado que si el 8M no salimos a la calle, al precio que sea, no somos referentes de democracia y de modernidad. Vaya gilipollez.

Fotografía: @diariolaopinion

Sin embargo, este año no toca. Hay que ser prudentes y responsables. Toca activar las máximas dosis de sensatez, respeto y compromiso en todos los ámbitos para no caer en los errores que se tropezó en Navidad. Las consecuencias de una eclosión multitudinaria de contagios a causa de manifestaciones las pagaríamos la sociedad en global, y a los profesionales sanitarios en particular; y éstos son peajes que como nación no podemos permitirnos el lujo de pagar.

Por esta razón es el momento de la responsabilidad como sociedad. Tenemos que alejarnos de los voceros que están buscando la polémica gratuita y las barricadas desde la moqueta. La sociedad tenemos que demostrar nuestra madurez y, como diría mi madre, ponerlos «a los pies de los caballos», y atender a las voces que, desde la moderación, la profesionalidad y la prudencia, hablan con sensatez y respeto. Basta ya de tonterías con tal de ocupar un titular en un periódico o en twitter.

Fotografía: @sevilla

Me parece una desvergüenza absoluta y una falta de respeto a los sanitarios, y a todos los españoles que, de una forma u otra se han visto afectados por la pandemia de la Covid, el que determinados colectivos feministas hayan presentado recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ante la prohibición del delegado del Madrid. Son tribus urbanas que necesitan su autoafirmación reivindicativa en la calle para subsistir; lógicamente, alimentadas por Iglesias, Echenique, Montero, Vera, y compañía. ¡Qué tropa! Sólo espero que el TSJ demore al máximo su resolución. Una falta de respeto y una desvergüenza mayúscula.

Está comprobado. Los demócratas no necesitamos arriesgar nuestra vida, y las de los demás para reivindicar los derechos de las mujeres. Por eso, los moderados, los sensatos, los prudentes, el lunes reivindicaremos el papel de nuestras mujeres, de nuestras madres, de nuestras hermanas, de nuestras hijas… desde nuestras redes sociales. Desde casa. Sin aspavientos. Los datos epidemiológicos mandan. Pero otra tropa que va al más puro estilo kamikaze necesita la polémica para subsistir y alimentar los demonios y bilis que llevan dentro. Otra medalla en la hoja de servicios de esa banda que no tienen calificativos. Yo lo dijeron hace más de dos mil años. Y claro que se les conoce por sus obras. Y éstas dan mucha antipatía. Y también mucha vergüenza.

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Luis Sepúlveda, el escritor chileno transformado en gijonés universal

Fotografía: @LaVanguardia

Fue un 29 de febrero. Fue Luis Sepúlveda el protagonista de aquella historia que acabó tan mal. Hace ya un año la pandemia del Covid entraba en Asturias, y lo hacía –como digo-, lamentablemente a través de un chileno de nacimiento reconvertido en un gijonés de adopción y universal. Hospitalizaban al escritor Luis Sepúlveda. Y el mundo de la cultura, de la literatura –dentro y fuera de Asturias-, más allá de las fronteras españolas, fruncía el ceño de preocupación. Uno de los mejores escritores de las últimas décadas tenía que librar la peor batalla de su vida. Y mira que libró batallas y batallitas si repasamos su biografía. Pero ésta era diferente. Se enfrentaba a un enemigo desconocido, tremendamente cruel, muy hábil y, sobre todo, espantosamente escurridizo.

El autor de ‘Un viejo que leía novelas de amor’, ‘Mundo de fin de mundo’, ‘La sombra de lo que fuimos’, ‘Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar’, entre otras novelas, debía ser fuerte, jugar bien las cartas, y, sobre todo, confiar en su sistema inmunológico para que le ayudase a ganar la batalla de todas las batallas. Lamentablemente no fue así, y el día 16 de abril Luis Sepúlveda emprendió su último viaje; nos quedamos más huérfanos, a pesar de dejarnos su vasta obra literaria, y su trayectoria como periodista y cineasta.

En sus novelas siempre aparece reflejada América Latina, tan convulsa como llena de oportunidades, tan esperanzada como trágica. Toda una lección de vida que sirve para no volver a cometer otra vez los mismos errores del pasado y esperar un presente y, sobre todo, un futuro mejor, digno de nuestras posibilidades.

Fotografía: @latercera

Hace unos días, Carmen Yáñez, viuda de Sepúlveda, concedió a El Comercio una entrevista cargada de emociones y vivencias, regadas de recuerdos y amor. Una entrevista concedida desde la paz que le ha dado a la poeta chilena el saber que se luchó hasta el último instante por devolverle a Lucho –como así se lo conocía popularmente en Gijón y en los ambientes literarios-. Su historia, la historia de Lucho y de Carmen es un historia de amor verdadero, pero también es una historia de renuncias, de entrega, de sacrificio, de vida… En resumen, una historia literaria, Tal y cómo han definido, una historia de novela.

Una demostración de esta historia de amor y de vida es el poema que Carmen Yáñez escribió con motivo del trágico desenlace, y que publicó en su día el diario El Comercio.

Éste:

Ignorantes de la luz que circundaba la inocencia

éramos tan felices amor mío

con el calor de nuestras manos juntas

cruzando todos los caminos

y riéndonos de los obstáculos de piedra o granizo

que nos intentaban parar esa carrera irresponsable de la felicidad.

Éramos tan felices

y no nos enterábamos de la dimensión de la vida.

De la invisible amenaza, de la larga sombra del miedo,

no lo sabíamos nosotros, irreverentes.

Amándonos con proyecciones de futuro.

Hoy ya no pienso más allá de mañana cuando espero

tu prueba de vida dicha por otros.

 

CARMEN YÁÑEZ

 

Fotografía: @el_pais

Dentro de poco más de un mes se cumplirá el primer aniversario de la desaparición de Lucho, un escritor que, en su calidad de gijonés adoptivo y universal,  aportó mucho y bueno a la vida literaria y cultural de la ciudad: unir “las dos orillas” bajo un cielo literario no era fácil, y él lo logró. Fue un hombre útil para Gijón y para Asturias. Nos descubrió buenos autores latinoamericanos que, a través de sus obras, y mientras pateaban Gijón podíamos descubrir la verdadera realidad de América Latina. Y también fue el artífice de que los autores españoles cruzaran el charco y fueran visibles en países hermanos, y sus obras fueran leídas y susceptibles de la crítica literaria latinoamericana. Todo esto bajo el armazón del Salón del Libro Iberoamericano.

Hoy ni se celebra el Salón del Libro Iberoamericano y Luis Sepúlveda casi hace un año que no está con nosotros, pero sí es el momento de reconocer su trayectoria literaria y periodística; y poner en valor que gracias a él, Gijón se proyectó en el mapa literario mundial. Y es que, queramos admitirlo o no, la Villa de Jovellanos respira literatura por todos los poros de su piel, literatura de calidad, de la buena. Más allá de otros condicionantes, la villa de Gijón le debe al escritor chileno el hecho de que, a través de un acto literario como el Salón del Libro Iberoamericano, fue capaz de generar riqueza en la ciudad e incentivar la actividad cultural dentro y fuera del concejo. Algo que no era fácil. Y él lo consiguió.

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La investigación, prioridad en las enfermedades raras

Fotografía: Federación Española de Epilepsia

Hoy se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un día especial para visibilizar a colectivos de pacientes que habitualmente son invisibles. Se enfrentan a enfermedades muy complejas, muchas veces incurables, con tratamientos básicos, y sobre todo, en dónde la investigación resulta más que necesaria e imprescindible.

Y es aquí y hoy cuando debemos poner cifras sobre el mantel, especialmente para que el ministro del ramo, entre otros, deje de vender tonterias en los platós de televisión. Tiene que comprometerse de una vez por todas con las asociaciones de pacientes sin diferencias y conceda recursos suficientes para que nuestra magnifica cartera de investigadores sigan trabajando excelentemente, y continúen esa carrera contra reloj, ofreciendo respuestas donde ahora solo hay desesperanza y dolor.

Un paciente con una enfermedad rara espera una media de cuatro años hasta obtener un diagnóstico y en el 20% de los casos transcurren diez o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado.

Mientras se demora este tiempo de diagnóstico, en casi un 30% de los casos, el paciente no recibe ningún apoyo ni tratamiento; un 20% ha recibido algún tratamiento inadecuado; y en más de un 31% de los casos su enfermedad se ha agravado.  Esto como sociedad no nos lo permitir. Es intolerable porque esto sólo tiene un único caldo de cultivo de culpabilidad: la falta de financiación a los equipos de investigación.

Como nación es fundamental que demos un paso firme adelante, y apostemos por la investigación. Lo he dicho ya varias veces, y me reitero. Y me reiteraré hasta que no se consiga. Pero resulta absolutamente necesario una apuesta global por la investigación; una apuesta conjunta desde las diferentes las diferentes administraciones públicas y desde la iniciativa privada. Pero hay que dar ese paso ya, al margen de cualquier otro condicionamiento, dejando al lado las tonterías que los astronautas reconvertidos en ministros van soltando por los platós de televisión.

Los enfermos no pueden esperar. Dependen en muchas ocasiones de la investigación  porque la industria farmacéutica ya no les da alternativas, ya no les ofrece soluciones. Por tanto, la ciencia tiene que ofrecerles una respuesta, y cómo país tenemos que darles esa réplica. No cabe que nos pongamos de lado, ni nos envolvamos en la bandera de las escusas absurdas ni estúpidas. Existen casi un centenar de enfermedades raras con sus peculiaridades y todos condicionantes particulares que, en muchas ocasiones, son menores. Urge por tanto ponernos las pilas hoy, por las enfermedades raras y por cualquier otra enfermedad crónica cuya solución pasa en reiteradas ocasiones por la investigación. Por tanto, dejémonos de sandeces y solucionemos aquello que realmente es urgente. Demos calidad de vida a quienes hoy son invisibles y necesitan más que nunca del Estado. No entienden cómo quiénes tendrían que dar respuestas a sus problemas, se dedican a tirarse migas de pan y a enviarse mensajes tipos de colegiales quinceañeros. Patético.

 

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Incendios desde la moqueta

Fotografía: @antena3com

Ayer, en el Congreso de los Diputados, el Presidente Sánchez confirmó que la situación del Gobierno de coalición era cuando menos complicada. A veces, no hay que decir, y si hay que insinuar. Las palabras que dirigió al portavoz parlamentario de Unidas Podemos fueron concluyentes: “bajar los decibelios”.  Una manera discreta de decir al de Rosario y a su panda –también a su jefe, al de Galapagar-, que se dejaran de estupideces y remaran en la misma dirección que el PSOE. Pero todo hacer pensar que esto va a ser sólo un espejismo parlamentario, porque quien no tiene cultura constitucional, quien no tiene cultura política, quien no sabe estar en la instituciones, y quien desconoce las más elementales reglas de respeto, educación, decoro y democracia, sólo hace lo que hace: incendiar las calles, poner piedras en la rueda de la gestión del PSOE en el Gobierno y hacer la mejor oposición. En una palabra, hacer buenas a las juventudes de Arran.

Soplan malos vientos en el entorno del Palacio de la Moncloa.

Fotografía: @20m

Pedro Sánchez no lo tiene fácil. Lo vengo anunciando desde hace días, y hoy ha quedado clarísimo. Pero exclusivamente en la mesa de su despacho está la solución, y tampoco le valdrá los consejos del Doctor Bacterio

La Covid, UP, y el propio Sánchez se han convertido en los peores enemigos de Pedro Sánchez. Ha sido tan ingenuo que no ha puesto cortafuegos, y ahora las llamas le llegan ya a las inmediaciones de la puerta de su casa; pero tampoco dispone de brigadas anti incendio que le ayude a controlar el fuego. Y sólo tiene un camino, duro, difícil, pero no le queda alternativa.

Fotografía: @abc_es

O toma medidas drásticas pese a quien le pese, o el propio ciclón populista le arrastrará a él y a la parte socialista del Gobierno a la tumba política. UP tiene todo perdido. Por eso, llama a las barricadas dialécticas, a las discrepancias, a las estupideces, y aplaude hasta con las orejas la guerra de guerrillas y la violencia de estos últimos días. Iglesias y sus ministros ya han pisado alfombra y llevan escolta. Han logrado su objetivo; el resto les importa poco. Ahora su objetivo es otro: acabar con el Gobierno y poner la cabeza de Sánchez en una bandeja de plata. Y esto lo ve hasta el que asó la manteca… Pero el propio Sánchez aún está a tiempo de evitar que las llamas entren en su casa, aunque cada vez las tenga más cerca.

Las diferencias son muchas, y nadie va a bajar los decibelios, porque la roña  y la mezquindad de los morados es superlativa. Y esto hará que el tercer actor entre en juego. Una oportunidad que el centro derecha moderado no desaprovechará.  Las cartas están echadas y las apuestas abiertas. Y el fuego avanzando.

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Abre el ojo

Tengo un buen amigo que es polifacético: es profesor universitario en la Universidad de Oviedo, y profesor y director de teatro.

El viernes estrenaban en el gijonudo Teatro Jovellanos ‘Abre el ojo’ de Francisco de Rojas, y había que estar en el patio de butacas aplaudiendo a rabiar por varios motivos: primero, y principal, por ver a mi amigo César Luis; y por otro lado, para apoyar al sector cultural, un sector tan herido con la pandemia de la Covid19.

Este análisis lo voy a empezar por la segunda parte. Quizás me encontré un patio de butacas excesivamente lleno para el momento que estamos viviendo en Asturias. No sé si es acertada la medida de un teatro tan lleno, y desconozco por completo (no tengo interés en conocerlo, dicho sea de paso) el contrato entre la compañía y el propio teatro, pero quizás alargar –si se puede- un par de días la función y descongestionar el aforo hubieran sido medidas muy acertadas. Dicho esto, y siempre en modo constructivo, vamos al lío que diría el chef Jordi Cruz.

La compañía asturiana ‘A66 Producciones’ debutó el pasado viernes y no podía elegir mejor lugar que Gijón, y mejores tablas para esta puesta de largo que las del Teatro Jovellanos. Saltar del Siglo de Oro español al siglo XXI no es fácil, y hacerlo bien no es tarea fácil. Y lo consiguieron de forma brillante y artística. Estoy seguro que el director de la compañía, Francisco Pardo, lo ha conseguido dejando atrás una estela de horas y horas de trabajo, equipo, ensayos, y quebraderos de cabeza. Al final, el resultado, él éxito que se deriva del buen trabajo está ahí.

La obra es en sí una muy buena obra de teatro, una excelente obra literaria en la historia de la literatura española. Eso, de entrada, ya es un valor añadido, ya es un aliciente importante que te invita a asistir al teatro. Pero si además, la obra viene acompañada de una excelente coreografía, un elenco de actores brillantes, y una ambientación intensa, la compañía tiene asegurado el éxito. Es lo que sucede al equipazo de A66 Producciones. Es lo que sucedió el pasado viernes en el Teatro Jovellanos.

Fotografía: @joseajarne

La compañía, asturiana de denominación de origen, y previsiblemente con una agenda más reducida y con muchos menos recursos que otras que habitualmente pisan las tablas de los grandes teatros españoles, merece un aplauso  y una oportunidad, y si ésta si sale desde el Teatro Jovellanos mucho mejor. Así, el público lo reconoció, y al final, la ovación fue más que desprendida.

Gijón sigue siendo una ciudad cultural y literaria hasta la médula. El viernes lo volvió a demostrar;  una ciudad en la que grandes nombres y ‘los invisibles’ tienen hueco en el teatro, en cine, en la literatura, en el arte, en la música, en la fotografía… en multitud de escenarios.

Fotografía: https://www.facebook.com/cesarluis.alonsogonzalez

Gijón en particular, y Asturias en su conjunto, tienen un gran potencial cultural. Pero una vez más fallan sus gestores. El sector cultural necesita ser escuchado e impulsado. Necesita interlocutores válidos, que dejen de pisar Youtube y grandes óperas europeas y desciendan a su realidad particular. Asturias puede presumir de grandes nombres del sector cultural que, de una forma u otra, y de mil formas diferentes, le dan brillo y esplendor.

El mejor ejemplo lo hemos visto en ‘Abre el ojo’, una espectacular obra de teatro, que recomiendo ir a verla; hay que seguirle los pasos, dentro y fuera de Asturias, por mil y variados motivos, entre ellos, por su adaptación a la obra del autor de Toledo. Pero principalmente, por el ‘papelón’ que hace mi amigo César Luis Alonso. ¡Qué futuro! Me temo que no tardará en dejar a sus alumnos para siempre para empezar a pisar tablas de grandes teatros. Lo lleva en su ADN. Me alegraré muchísimo. Y lo felicitaré.

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Inmunizados

Hace ya más de un año que estamos sumergidos en una pandemia mundial de dimensiones gigantescas. La COVID19 ha descolocado todas las expectativas que cualquier individuo y, por consiguiente, cualquier país podrá imaginar. Desde el día que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia a nivel mundial la cifra de fallecidos en España ha sido estratosférica: cifras que hielan la sangre a cualquiera

Desde un punto de vista sociológico es grave, pero desde un punto de vista humano resulta dramático, y nos lleva a otra reflexión: estamos la desafección que poco a poco está afectando la sociedad con respecto a la pandemia. ¿La consecuencia de todo esto? Cada vez más fiestas ilegales, más incumplimiento de la normativa vigente y, sobre todo, la proliferación de los negacionistas. O sea, una vuelta de tuerca al sistema sanitario. Un bucle cuyas consecuencias las pagan los de siempre: los que deberían estar en condiciones pluscuamperfectas de medios humanos, materiales y económicos para hacer frente a la pandemia. Pero la realidad es muy diferente.

Ayer la Incidencia Acumulada en España se sitúo en 10.829 casos pasay 337 personas fallecidas. Y estas cifras de fallecidos equivalen a la capacidad de un Airbus. ¿Nos imaginamos que a diario se estrellase en España un Airbus y murieran todos sus ocupantes? ¿Sería una hecatombe, verdad? No habría informativos, ni programas especiales para darle cobertura. La redes sociales explotarían dé información y etiquetas. Sin embargo, hoy y ahora, los más de trescientos españoles que fallecidos entre hospitales, sus domicilios y residencia de tercera edad pasan completamente desapercibidos. Nos da exactamente lo mismo. Mientras la cifra no disminuye diariamente de trescientos fallecidos no nos afecta absolutamente nada. Da la sensación que nos hemos inmunizado a las cifras de fallecidos de españoles a causa de Covid.

Fotografía: @eswikipedia

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Hombres útiles y el paso del tiempo

Fotografía: @eswikipedia

Desde que estoy viviendo en Gijón, me he enterado del fallecimiento de varias personas –demasiadas- que conocía, y con las que tenía trato,  en Zaragoza; lógicamente, con unas más que con otras, pero casualmente, con muchas de ellas teníamos un vínculo en común: el Gobierno de Aragón, por una vinculación o por otra.

Este último año 2020 fue especialmente duro en la pérdida de personas conocidas a causa de la guadaña implacable y cruel de la Covid. Han sido demasiadas las pérdidas, muchas son ya las ausencias. Y siempre me sucede lo mismo. Siempre que hay un “adiós”, irremediablemente hecho la vista atrás, a aquella época de finales de los años ochenta a principio de los dos mil, y recuerdo muchos momentos vividos. Me vienen a la cabeza cientos de recuerdos…

Me ha sucedido con varias personas: con mi amigo Luciano Varea y su querida esposa Ana; con el malogrado Presidente Santiago Lanzuela; con el doctor Fernando Solsona, con la soprano Pilar Torreblanca, con el cantautor Joaquín Carbonell… y hace pocos días con Marta Eizaguirre, una mujer única para manejar la política autonómica entre bambalinas. Y es en estos momentos cuando me doy cuenta de la velocidad a la que pasa la vida, y lo vertiginoso que es el devenir de los días.

Quiero agradecerle a  Lisardo de Felipe, uno de los referentes del periodismo aragonés indiscutible e imprescindible, el detalle de transformar sus perfiles sociales en un altavoz de la vida diaria aragonesa, especialmente zaragozana; y a los que estamos lejos, nos va contando el devenir de la más que bilbilenaria Cesaraugusta. Con su agilidad periodística, y su forma de ver el paso de los días, nos va contando la actualidad zaragozana, aragonesa, con maestría, con serenidad y, sobre todo, poniendo en valor lo que él llama “hombres útiles” a  Aragón.

Fotografía: @heraldoes

Pero esta posición de Lisardo no excluye en absoluto lo que me remueve cada vez que él anuncia que un nuevo ‘hombre útil’ se nos va; especialmente si ese hombre –o mujer- tuvo una vinculación personal o profesional conmigo. No deja de ser un mazazo que, poco a poco, cada vez cuesta más de digerir. Dijo Abraham Lincoln que «al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años». Y es ahora cuando me doy cuenta que, en un plano profesional, aquellos años, en el fondo, tuvieron más ráfagas de luces de que de sombras, aunque las sombras siempre se notan. Me tropecé con gente ilustrada, con personas de las que aprendes cada minuto de tu vida. De los inútiles e ignorantes –que los había por docenas-, ni me acuerdo.

Fotografía: @SPENDINmagazine

Y, como no, hoy, dos décadas después me acompaña cada minuto de mi vida las enseñanzas, los consejos, la opinión, la palabra y la obra de mi hermano, de mi compañero, de mi amigo del alma: Javier Carnicer, a quien quiero como persona, admiro como profesional y respeto por su fulgurante trayectoria. Javier siempre ha estado, y sigue estando ahí personal y profesionalmente. De igual manera que él sabe que cualquier cosa que necesite de Asturias… o de dónde sea, no habrá minutos en el día, ni día en la semana o en el mes hasta que lo consiga.

Así se van escribiendo los capítulos de la vida, entre la desaparición de los hombres útiles y las mascarillas. Al estilo de Lisardo, desde nuestras propias atalayas. Y antes que Lisardo nos cuente un nuevo chandrío, vamos a disfrutar minuto a minuto,  día a día de la vida, y a chipiarnos de todo lo bueno que nos ofrece cada segundo. Tiempo habrá para volver a esbafar una nueva pérdida de un hombre útil por boca de Lisardo.

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La voz de los catalanes

Hoy los catalanes están llamados a las urnas, El delirio y el frenesí al que últimamente nos tienen acostumbrados desde el Palau de la Generalitat de la icónica Plaza Sant Jordi de Barcelona y desde los jardines del Palacio de La  Moncloa han coincidido en un punto de irracionalidad y locura sin límites. Han exigido que la sociedad ejerza uno de los mayores derechos que tiene democráticamente: el derecho al sufragio. Pero la quimera no acaba ahí, la paranoia no tiene límites. Aunque de puertas afuera y frente a los medios de comunicación se incendien las naves, dentro, en privado, Pere Aragonès comparte mesa y mantel con Salvador Illá, Se necesitan. Se quieren. Y lo saben. Igual que Sánchez sabe que necesita al niñato Rufián y tiene que aguantar cada miércoles su escenografía más estúpida, más perversa y más cretina que se puede escenografíar en el hemiciclo del Congreso, Pero a Sánchez y a Lastra les da igual porque son conscientes que si no quieren convocar elecciones anticipadas, necesitan a Rufian y a la tropa de Otegui en su misma mesa. Las naves con Pablo Iglesias están todas quemadas, y no les queda otra que salvar los muebles, poco a poco, cada semana el resto de tiempo que quede de legislatura. Ambos, Pedro y Pablo, están mirando, uno al norte y el otro al sur.

Fotografía: @Consalud_es

En medio de este panorama tan bucólico, los gallegos y los vascos sí pudieron aplazar sus elecciones autonómicas, y las dos sociedades y su clase política lo entendieron y lo asumieron sin debate de ninguna clase.. La salud era prioridad a cualquier otro interés partidista, pero los catalanes no. Se vuelve a imponer el criterio descebrado de Iván Redondo, intentando catapultar hasta el Palau de la Generalitat a un ex ministro quemado, sin otra salida política, y, lo peor, cada vez más solo frente a la jauría separatista catalana que encabeza Laura Borras, por un lado, y frente al dique constitucionalista, serio, moderado, eficaz que ofrece Alejandro Fernández, por otro.

En cualquiera de los escenarios que hoy puedan darse, lo cierto es que al caer el día, nos vamos a encontrar con un Parlament más polarizado que nunca; previsiblemente con nueve formaciones políticas, y un galimatías tremendo para la formación de un Gobierno estable, sensato, y serio que es, en definitiva, lo que quieren los catalanes de verdad. Lo que buscan los de la pandereta, “los que aprietan”, y otras víboras importa poco, porque tarde o temprano tendrán que volver a pasar por un 155, con o sin anestesia.

Y en medio de todo esto, tenemos un nuevo invitado a la mesa: Ignacio Garriga, que en vez de bajar el nivel de intoxicación, reducir el volumen e intentar acercarse a la zona moderada, se dedica a atacar de forma miserable a Pablo Casado, Alejandro Fernández, y el Partido Popular, además de a todo lo que huele a separatismo. No es acertada esta política. Tampoco es decente. Hay que ser prudente, y evitar volver a reabrir viejas heridas del pasado que sólo conducen al odio, a la fragmentación social  y a la polarización más extrema de la sociedad y, en consecuencia de las familias. Los errores, los problemas, las faltas de decencia y las irresponsabilidades hay que denunciarlas, ¡por supuesto que sí!, pero en esa denuncia no vale todo, como se vio en el debate de La Sexta el pasado jueves. Uno de los candidatos que se equivocó, insultando públicamente a sus rivales, fue Garriga. No fue el único. Sin embargo, Alejandro Fernández dio toda una lección de moderación, respeto, constitucionalismo, y decencia. El único, porque Carlos Carrizosa, como diría Sabino Fernández Campo, ni está ni se le espera. Ciudadanos es un partido cada vez más minúsculo y, en consecuencia, más insignificante. Como dicen en Aragón, terminará esbafándose. Y más pronto que tarde.

Fotografía: @eswikipedia

Esperemos que no hayas graves consecuencias a causa de la convocatoria electoral. Y esperemos que la Incidencia Acumulada en Cataluña, los servicios de Urgencias, y las UCI no vuelven a dispararse como consecuencia de esta insensatez fruto de una locura política y del delirio irrefrenable del poder. En ese caso, esta responsabilidad tendría nombres y apellidos y sólo espero que alguien de la sociedad civil catalana hiciera lo que le corresponde.

De igual manera que espero que en una sociedad tan polarizada como ésta, con sus múltiples virreyes, la jornada se desarrolle de forma pacífica, y ya que no queda otra, los catalanes puedan ejercer su derecho en paz y libertad, y puedan poner a cada candidato en el sitio que le corresponde. A los moderados y constitucionalistas, al frente de la Generalitat, y a los que se envuelven en la bandera de que “lo volverán a hacer” en el rincón de pensar. O sea, en sus casas, que es el sitio de dónde nunca tenían que salido. Mucho antes del año 2017. Mejor hubiera ido a toda España.

 

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En el Dia Mundial de la Radio

Hoy celebramos el Dia Mundial de la Radio.

La radio, como cualquier otro medio de comunicación, tiene que cumplir tres objetivos fundamentales: informar, formar y entretener.

Fotografía: GNRadio

Informar desde la libertad de prensa, con pluralidad, respeto, y profesionalidad; formar para lograr una sociedad y, en consecuencia, unos ciudadanos, más formados, más cultos, con voz propia: y entretener como medio de comunicación capaz de acompañar a la sociedad y, particularmente, al individuo en muchos momentos de su vida.

Así, la radio se ha convertido, en ese inseparable compañero de viaje del hombre en su hogar, en su trabajo, en su coche, en sus actividades de ocio y tiempo libre, en sus momentos de soledad y tristeza, en sus momentos de diversión, en el coche… en infinidad de momentos las ondas han sido ese inseparable compañero que nos acompaña y logra que el camino sea más fácil de recorrer.

La radio es el medio de comunicación más difundido a nivel mundial, y tiene una capacidad especial de erigirse como altavoz para llegar a la más amplia audiencia que podamos imaginar, y para que todas las voces se expresen, estén representadas y sean escuchadas. Éste es precisamente el verdadero poder y el valor intrínseco de la radio.

Las emisoras de radio deben ser un escaparate variado, plural, diverso de organizaciones, personas y entidades públicas y privadas que exhiban al gran público lo mejor de si mismos, de sus estructuras y de sus marcas.

La sociedad ha cambiado, especialmente desde la llegada de la pandemia del Covid19, y hemos visto cómo la radio se ha readaptado, ha evolucionado, y se ha transformado para llevarnos a nuestros hogares en cada momento lo que necesitamos: información real, profesional y puntual de la evolución de la pandemia; pero también ha innovado, teniendo presencia en el mundo social media e informando a través de diferentes plataformas digitales. Esta innovación y evolución ha hecho que la conexión con el ciudadano, especialmente, ante situaciones críticas, catástrofes, emergencias,  u otras situaciones delicadas sea mucho más rápida, eficaz y próxima a la sociedad.

Fotografía: @eswikipedia

La importancia que tiene la radio lo pone de manifiesto la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Radio con estas palabras: «Porque  necesitamos  más  que  nunca  este  medio  de  comunicación  universal,  humanista, portador de libertad. Porque, sin la radio, el derecho a la información, la  libertad  de  expresión  y,  con  ella,  las  libertades  fundamentales,  se  verían  debilitados; también la diversidad cultural, ya que las radios comunitarias son las voces de quienes no tienen voz».

Felicidades a todos los hombres y mujeres que a diario hacen posible que dispongamos de este medio de comunicación, universal, humanista y, sobre todo, portador de la libertad de prensa; algo fundamental en cualquier democracia. En la española también.

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Periodista del Año

Carlos Alsina es un periodista de raza, de los que no se muerden la lengua, de los que en época de tempestades, pone la otra mejilla, y esquiva el bastonazo. La Asociación de la Prensa de Madrid le ha otorgado el Premio Periodista del Año en un acto presidido por los reyes de España. En su discurso ha vuelto a ser valiente entre los valientes. Hizo un alegato por la libertad del periodismo, defendiendo la profesión frente a los que quieren silenciarla.

Fotografía: @elconfidencial

En ese acto, y ante la más Alta Magistratura del Estado, señaló que a los periodistas premiados “nos interesa la verdad y nos irrita la mentira”, que antes de informar nos interesa escuchar y que este año hemos tenido que aprender a contar algo que nunca había sucedido, en referencia a la pandemia mundial del Coronavirus.

Carlos Alsina pertenece a esa escuela de periodistas, junto con Carlos Herrera, Luis del Val, y unos poquitos más, que cada hora ante el micrófono es una lección de ética periodística, pero sobre todo, es una encíclica de aprendizaje continuo y de respeto absoluto por la profesión.

Es curioso como Alsina desmembró en su discurso la propia profesión con la maestría de un cirujano en el quirófano ante una cirugía delicada y grave, sabiendo que se juega no sólo la vida del paciente, sino algo más grave, su propia reputación, Por eso, puso el acento en temas importantes que preocupan a los periodistas de verdad (como él), como la autocensura, al que la considera uno de los mayores peligros de la profesión. En este aspecto considera que la situación actual de la profesión periodística se parece cada vez más a la de la película de Alfred Hitchcock ‘Los Pájaros’, los periodistas metidos en la cabina mientras bandadas de grajos se estrellan contra el cristal. Y ha criticado duramente a las personas enroladas en las redes sociales organizando campañas con el principal objetivo de que el periodista se autocensure. Y hablando de autocensura y redes… explicó que la autocensura es, por ejemplo, rechazar hablar de un tema para evitar que una “jauría tuitera” se te eche encima. En este sentido, él no tiene sentido para decir las cosas por su nombre gusten o no. Asi es Alsina. Un periodista de verdad. Aunque sus palabras fuercen a que más de uno a diario, en twitter escupa bilis de forma indecente.

Y su vocación periodística es tal que defiende seguir informando y comunicando, frente a los que pretenden silenciar desde el sillón de la estupidez a los medios de comunicación.

Carlos Alsna es un periodista que marca tendencia cada día, y que es una lección magistral de ética, de periodismo, de sesatez. Pero sobre todo, de lógica. Algo que escasea en los medios de comunicación.

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En el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Fotografía: @elCorreoWeb

Un día para reflexionar muy severamente sobre algunas cuestiones. Estoy cansado, fatigado más bien, de ver que estos “días mundiales” se utilicen de forma torticera y malintencionada. Sirven para darnos golpes de pecho, y para que salgamos en estación de penitencia, y hasta nos canten saetas desde los balcones, por aquello de que somos los mejores del mundo, y defendemos lo indefendible. Pero lo somos hoy, y apostamos por la visibilidad de la mujer en la ciencia hoy. Pero, ¿y mañana? ¿y pasado? ¿y dentro de 20 días? Ya nadie se acordará de ellas. En mi tierra y en cualquier hogar decente sólo tiene un nombre; oportunismo. En cierto chalé de Galapagar quizás lo llamen de otra forma. Acostumbrados nos tienen a sus ridiculeces populistas.

El brote de la pandemia por COVID19 ha demostrado claramente el papel crucial de las científicas en los diferentes frentes en la lucha contra la pandemia, desde los avances en el conocimiento del virus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID19 y las vacunas contra el virus. A la vez, la pandemia ha tenido un impacto negativo muy significativo en las mujeres científicas. Ha afectado especialmente a las que se encontraban al comienzo de sus estudios, de sus carreras; lo que ha contribuido a que se ensanche la brecha de género existente en la ciencia.

Esta contextualización me lleva a otro estadio. La importancia de la ciencia en nuestro entorno, en nuestro día a día. El otro día, en este mismo espacio, ponía en valor unas palabras acertadísimas el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid, que en un programa de televisión hacía un  canto a la ciencia, y pedía un pacto por la ciencia y la investigación. Cualquier excusa es buena para dar un paso adelante y apostar por la ciencia y la investigación. Cualquier país tiene que apostar por la ciencia y la investigación como polo de desarrollo y riqueza del país, más allá de otros condicionamientos y circunstancias, pero sobre todo por responsabilidad social. Lo he dicho varias veces, y me reitero: los enfermos crónicos no entienden de cuitas políticas ni económicas. Quieren respuestas, especialmente cuando la industria farmacéutica ya les da la espalda y no les ofrece ninguna respuesta válida.  Como Estado, como país, tenemos que darles una respuesta eficaz, rápida, ágil y contundente. (ahora que algunos manchan tanto esta palabra al pronunciarla en sus bocas mugrientas). Y esto sólo puede venir de la mano de la ciencia.

Fotografía: @LaVanguardia

Ahora nos vienen contando que Pedro Duque, el que colgó el traje de astronauta para ponerse el de ministro sin saber muy bien cómo ponérselo ni a que “luna” viajar con él puesto, parece ser que ha firmado un Pacto por la Ciencia y la Innovación, pero, para no variar, han vuelto a meter la pata. Ante un pacto de estas características al que se han sumado más de sesenta entidades, como Gobierno no puedes soltar perlas cargadas de roña. Un ministro, con la que está cayendo, ante un documento de estas características, no puede decir que este pacto “es un acto de solidaridad con las generaciones venideras”. Estas palabras son indecentes.

No quiero ahondar en chismes absurdos, ni propagandas baratas para satisfacción de cierta ministra, pero voy a insistir más que cualquier día es importante para reivindicar el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Por supuesto, cualquier día es válido para tener presentes a los enfermos crónicos y sus problemas, un colectivo social (en sus mayoría dependientes y grandes dependientes), muy frágiles desde un punto de vista social, económico, cultural, y, a veces, hasta familiar. Vuelvo al principio de la película, como Estado tenemos una responsabilidad contraída con ellos. Responsabilidad que en muchas ocasiones vendrá de la mano de grandes científicas como Margarita del Val, María Blasco, o la ya fallecida, la grandísim