Un blog de actualidad, periodismo, cultura, salud., ciencia, investigación, arte... y la vida

Etiqueta: sanidad

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

Impactos: 0

170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

Impactos: 2

Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

Impactos: 7

Es el camino

Me duelen las muñecas de tanto escribir en este portal que el político nunca puede ser el principal problema de los ciudadanos. Su función pasa invariablemente por resolver los problemas de sus vecinos, de todos: de quienes le votaron y de quienes depositaron el voto en otros cestos. Debe de trabajar para todos, siempre teniendo en cuenta que su objetivo es ‘morder’ electorado a la oposición mediante gestos y acciones que se guarden bajo un amplio paraguas.

Fotografía: @mil21tuits

Pero es lógico que esa manera de actuar tiene que sustentarse sobre los pilares de la sensatez, la escucha atenta, la moderación, la transversalidad y el respeto.

Ayer, el alcalde de Zaragoza visitó la farmacéutica Teva, una de las mayores empresas farmacéuticas españolas que se encuentra ubicada en la capital aragonesa. Esta multinacional ha anunciado una inversión de cuarenta millones de euros y una ampliación de su plantilla en más de sesenta personas hasta el año 2025.

Durante esa visita, Jorge Azcón hizo un llamamiento al sector empresarial para que sepa que en Zaragoza se quiere crear empleo y crear riqueza; y por esta razón anunció que las próximas ordenanzas serán atractivas para crear empleo, inversiones, y facilitar la creación de empresas, y por consiguiente, de empleo  en la capital del Ebro.

Es obvio que los impuestos y la fiscalidad resultan absolutamente necesarios para el mantenimiento de nuestros servicios públicos: para conservar una sanidad, una educación, una justicia o unos servicios sociales competitivos y de calidad. Pero también es absolutamente cierto que a los emprendedores y a las empresas hay que ayudarles y apoyarles porque son ellos la herramienta social que genera empleo. Por el mero hecho de ser empresario no se debe ‘crujir’ con impuestos y más impuestos. Considero que deben pagar lo que corresponda, pero no más de eso.

Fotografía: @CARTV_

Si machacamos a los emprendedores y a los empresarios con impuestos, lo único que conseguiremos es disminuir la generación de empleo, y éste creo que no es el camino adecuado. Hay que facilitar las cosas, hay que hacer que el empresario y el emprendedor no se eternice en una burocracia perpetua previa al inicio de la actividad. Una herramienta imprescindible, ya implantada en Aragón y en Galicia, es la Ley de Simplificación Administrativa, pero ésta tendría que ir acompañada de ayudas económicas y fiscales. Es el camino. No hay otro.

La pandemia de la Covid19 nos está dejando muchas lecciones sobre la mesa que debemos aplicarnos. A cuál más interesante. Una de ellas, pasa por unirnos en la recuperación de elementos absolutamente esenciales como es la creación de empleo. Si no somos capaces de generar empleo, el destruido y el nuevo, y no somos capaces mirar en la misma dirección en situaciones básicamente imprescindibles… mi madre nos diría: «mala burra hemos comprado». No existe una pócima mágica… o sí, la de ayudar a quien de verdad se arriesga para crear empleo. Si no creamos empleo, si no potenciamos la recuperación de lo que nos arrebató la Covid -al menos de aquello, que podemos recuperar-, ¿Qué nos queda?

Impactos: 15

Cuando se quiere, se puede

Fotografía: @periodicodearagon

Leo en la edición de ayer de El Periódico de Aragón cómo a partir de hoy el Gobierno de Aragón comenzará a vacunar en cinco comarcar aragonesas a más de dos mil temporeros que tienen por delante toda la ‘temporada de la fruta’ en Aragón. Varias de las comarcas aragonesas, muy fértiles en fruta, necesitan de los temporeros en estas fechas para recoger la fruta. Y el Gobierno de Aragón quiere evitar problemas y vacunará a esta mano de obra para garantizar un trabajo esencial seguro y con garantías. Es decir, cuando se quiere, se puede. Es cuestión una vez más de voluntad de política.

El Gobierno de Aragón, pilotado por el socialista Javier Lamban, vuelve a ejercer su responsabilidad, su sentido de Estado, y su sentido común ante uno de los recursos económicos –y agrarios- más fuertes de la comunidad autónoma. Y no le han dolido prendas por hacer las filigranas que hayan tenido que hacer para conjugar la vacunación de estos temporeros con la vacunación correspondiente a la franja de edad que toque. Sabe positivamente lo que supone económica, social y laboralmente la ‘temporada de la fruta’ en Aragón.

Fotografía: @elconfidencial

La gestión será tan eficiente que han combinado la inmunización para que se realice en los centros de salud y en las propias empresas, al objeto de realizarla a la mayor brevedad posible y con la mayor seguridad posible. Y todo coordinado desde Atención Primaria, desde dónde debe pilotarse este tipo de actuaciones.

En muchas ocasiones los gobiernos tienen que tomar decisiones ágiles, rápidas, de respuesta eficaz, que miren en una única dirección: la población, y garanticen su seguridad. Pero debe existir una voluntad para llegar allí, porque si no hay voluntad de gestión no hacemos nada.

El caso de Javier Lamban y el Gobierno de Aragón es un claro ejemplo de voluntad política. Y el caso del Presidente de Asturias, de Adrián Barbón es el más claro ejemplo de la inoperancia.

Fotografía: @consalud_es

Y esta ineficacia Adrian Barbón la demuestra diariamente con las conexiones aéreas, con el Plan de Vías, con el empleo, con la fiscalidad,… ¡con mil asuntos!

Cuando hay voluntad para gestionar se buscan los recursos, se sortean las dificultades legales, se coordinan acciones conjuntamente con el sector privado, la administración se organiza y actúa rápida y eficaz. Cuando no hay voluntad y somos inoperantes, nos dedicamos a pisar moqueta en Youtube.

 

Impactos: 3

#CasiEl1x100

Fotografía: SACYL

Hoy se celebra el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Una de esas enfermedades que el otro día en este mismo espacio, decía que eran enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista. Desde ayer, ya en las redes sociales se habla de Crohn y de colitis ulcerosa. Y esto es importante por muchos motivos.

En primer lugar, hay que felicitar a la confederación de pacientes de Crohn y colitis ulcerosa, ACCU España por la campaña que están realizando en redes sociales. Una campaña a todas luces acertadísima, y absolutamente necesaria. Casi el 1% de la población española padece alguna de las variantes de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas.

Fotografía: @Farmaindustria

¿Somos conscientes de lo que significa que en un país como España, que el 1% de su población padezca una enfermedad inflamatoria autoinmune? Qué va… si alguna canaria y su líder espiritual no saben ni en dónde tienen las manos. Mucho menos van a saber lo que significa esto desde una perspectiva sanitaria y de salud, pero también desde la óptica demográfica, social, y económica.

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal provoca inflamación crónica del aparato digestivo y cursa con brotes (actividad) y con etapas de remisión (inactividad). Se desconoce el origen de esta patología, aunque se cree que puede estar provocada por la interacción de factores inmunitarios, ambientales y genéticos. Es más frecuente en los países desarrollados y existe mayor predisposición en ciertas familias, a pesar de no ser hereditaria.

Ya se habla de que en el mundo esta enfermedad la sufren más de cinco millones de personas. Es una enfermedad que no tiene cura, y existe una muy poca comprensión pública del dolor y el sufrimiento crónico que los pacientes con afrontan con valentía todos los días de sus vidas.

Fotografías: Resúmenes de Salud

El actual sistema sanitario español, gracias al impagable trabajo de la confederación, siempre de la mano del Grupo de Trabajo de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu), han logrado poner en marcha una red de las llamadas Unidades Monográficas de EII en una buena parte de los hospitales de la red pública española; unidades multidisciplinares, para tratar globalmente a estos pacientes, de tal forma que puedan ser tratados, y en su caso derivados a otras especialidades con la mayor agilidad posible.

Hoy, y siempre, también es el momento de recordar y agradecer el trabajo que realizan desde Geteccu y desde Geteii, el Grupo Enfermero de Trabajo en Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Estos dos grandes equipos juntos, de la mano médicos y enfermeras, dando la otra mano a los pacientes, como un bloque de granito y acero indestructible son los mejor de lo mejor de este gran colectivo. Un colectivo que, en muchas ocasiones, se encuentra abandonado a su suerte o verdad, ante situaciones rocambolescas y extrañas.

En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera.

 

Impactos: 13

La penitencia de los miércoles

Fotografía: :@el_pais

Resulta una indecencia y una desvergüenza que cada miércoles la Ministra de Sanidad, Carolina Darías, acompañada de su colega. el Ministro de Administraciones Públicas Miquel Iceta, convoque al Consejo Interterritorial para reírse en su cara de forma descara, con el beneplácito intramuros desde el Palacio de La Moncloa de Pedro Sánchez.

¿Quién es la Ministra de Sanidad para tomar decisiones políticas sobre la salud de los ciudadanos, desoyendo a la comunidad científica, médica y sanitaria? ¿Dónde está el comité científico independiente que asesora al Gobierno? Lo lógico, lo sensato, lo honrado, lo decente, hubiera sido que al comenzar la pandemia, el Gobierno hubiera activado un comité de expertos sanitarios, médicos y científicos independientes –y subrayo este adverbio-. Con un Gobierno como tal, este comité tendría la obligación de asesorarle en todas las materias relacionadas con la pandemia.

Pero esta tropa, que diría el Conde de Romanones, que cada martes se apoltroma en la mesa del Consejo de Ministros ha triturado las páginas del diccionario en las que se encontraban las palabras «decencia», «ética», «responsabilidad» y «honradez».

Fotografía: @antena3com

Un ministro no tiene conocimientos científicos, ni inmunológicos, ni sanitarios. Menos todavía médicos. ¿Por qué toma decisiones unilaterales sin escuchar a los profesionales del sector, que si están formados y preparados para estas situaciones? Es obsceno que un ministro sin formación sanitaria y conocimientos médicos ni epidemiológicos tome decisiones de forma unilateral, especialmente cuando estas decisiones afectan a derechos y libertades del individuo. ¿Quién es ella? ¿Con qué poder se atribuye esas decisiones para adoptarlas, volviendo la espalda a la comunidad científica, médica y sanitaria. Para hacer lo que le dé la gana y balancear a los ciudadanos al compás de decisiones políticas, y no sanitarias o epidemiológicas, no es necesario que cada miércoles haga el ridículo en el Consejo Interterritorial.

Han transcurrido ya casi cinco décadas desde que España dejara atrás una de sus épocas más negras y oscuras. Desde entonces han pasado muchos Gobiernos. Nuestra democracia ha subsistido. Pero las cotas de indecencia, de falsedad, de hipocresía, de narcisismo y de manipulación de Pedro Sánchez y sus muchachos jamás lo hemos visto. Afortunadamente, el 4 de mayo cambiaron muchas cosas. Ese cambió empezó en Madrid, y esa ola de esperanza y de libertad se va a extender por todos los rincones de España más pronto que tarde. Va a ser un tsunami. Y para otros pomadita.

Impactos: 7

En el Dia Internacional de la Enfermera

En el sector sanitario y médico, una de sus columnas verticales es la enfermería. Es el núcleo central del sistema sanitario –sin despreciar al resto, evidentemente-, que pivota toda la maquinaria del sistema. Aunque en el gran traslatlántico del sector sanitario y médico, todo el mundo es imprescindible para que la nave haga una buena travesía, sin duda el colectivo de enfermería es el eje central de todo el sistema.

Fotografía: @ICNurses

Sobre este colectivo gira una gran parte de todo el trabajo sanitario. Hagamos un ejercicio literario por un instante. Pensemos en un hospital sin enfermeras. ¿Verdad que sería un caos? Imaginemos un centro de salud sin enfermeras. ¿Alguien se imagina una pandemia, como la que estamos viviendo de la Covid19 sin enfermeras? ¿Impensable, verdad?

Este colectivo es absolutamente imprescindible siempre, pero especialmente cuando vienen mal dadas como ahora. Las enfermeras son necesarias para miles de procesos sanitarios, cuya formación, experiencia, metodología, y trato con el paciente son imprescindibles para salvarle la vida. Las enfermeras son esa primera línea de fuego ante las urgencias sanitarias y médicas; son ese cortafuegos que tan maravillosamente tiene articulado el sistema sanitario para llegar al paciente cuanto antes. Con las enfermeras somos todo. Sin ellas, no somos nada.

Fotografía: @ICNurses

Y este colectivo, muchas veces abandonado a su suerte o verdad (como hemos visto en las primeras olas de la pandemia), calla y otorga; y siguen estando en la cabeza del paciente, porque tienen vocación de servicio –público o privado, eso es lo de menos-, de ganar batallas a la enfermedad, de adelantarle sin intermitentes, de procurar el bienestar de los pacientes, de ser esa mano amiga, esa sonrisa eterna, y esas palabras de ánimo cuando la luz se intenta apagar al final del túnel. El colectivo de enfermería es mucho que un conjunto de profesionales que desarrolla su trabajo. Además de vocación y servicio, es alegría, es vida, es esperanza… Sacrificio, ganas de trabajar y profesionalidad y dedicación a partes iguales.

En el Día Internacional de la Enfermera, es el momento de visibilidad es papel primordial que vienen desarrollando desde siempre, pero especialmente desde el inicio de la pandemia. En hospitales, en centros de salud, en residencias, en los servicios médicos de urgencias y emergencias…  Han sido, siguen siendo, serán indispensables para que la sociedad siga rodando.

Fotografía: @ICNurses

Desde que nací estoy vinculado a la enfermería, y es un colectivo al que admiro, respeto, y mucho más que aprecio desde siempre. Más que nunca hay que reconocer su trabajo, su esfuerzo, su dedicación de servicio y su vocación. Sin este magnífico colectivo de profesionales seríamos mucho más débiles como sociedad, y como seres humanos, Gracias a estos profesionales, estamos más y mejor protegidos. Nos sobran los motivos para admirarles y quererles, aunque desde algunos despachos se les menosprecie y se les ningunee. Pero el tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Hoy mejor que mañana.

#IND2021

Impactos: 6

Sánchez y Aragonés, Aragonès y Sánchez

 

Fotografía: @elconfidencial

La discriminación que está ejerciendo el Govern de la Generalitat de Cataluña con los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil destinados en Cataluña sobre la vacunación no tiene un pase. Es una vergüenza en toda regla. Mientras a los agentes de los Mossòs los están vacunando con total naturalidad, los primeros están siendo discriminados de forma torticera, aberrante, y desvergonzada. No soy jurista, pero posiblemente, algún jurista sí me diría que Aragonés, Junqueras, Borras y demás comparsa, con estas actitudes barriobajeras, están rozando la línea del delito.

Si esta circunstancia es humillante y aberrante a partes iguales, aún es más, que el Presidente del Gobierno, el omnipotente Pedro Sánchez y su palmero Fernando Grande-Marlaska, ante esta situación que no haya activado los mecanismos necesarios para vacunarlos de inmediato. ¿Qué función tiene la Delegación del Gobierno en Cataluña, más allá de pasear a éste y otros palmeros por territorio catalán? ¿Por qué desde el Ministerio del Interior no se ha recurrido al Ministerio de Defensa para vacunarlo, a través de Sanidad Militar? Intuyo que en sede parlamentaria, unos y otros tendrán que dar muchas explicaciones…

Fotografía: @ecd_

Nadie puede abrigarse en la falta de vacunas ni en otro tipo de excusas baratas para no tomar decisiones. Si no protegemos a quienes a diario velan por nuestra seguridad y nuestra propia protección, mal camino hemos tomado. Nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben vacunarse ya. Y resulta un insulto que en Cataluña intencionadamente no se les vacune y el Gobierno de España antes que defenderlos y exigir al Govern que cumpla de inmediato sus obligaciones, se ponga de perfil.

El gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar a otro lado ante este grave problema que afecta a este colectivo absolutamente imprescindible, necesario y querido, pese a quien le pese.

Si el Presidente del Gobierno conociera el significado de palabras como ‘ética’, ‘dignidad’ y ‘decencia’, ya hubiera exigido a sus socios de coalición que cumplieran con sus obligaciones. Pero prefiere mantener el sillón y evitar conflictos con quienes en 2017 dinamitaron la Constitución y el Estado de Derecho en Cataluña. Y se han atrevido a decir que volverían a hacerlo.

Fotografía: @YouTubeEspanol

Un Gobierno no sólo no es decente ni ejemplar por el mero hecho de que sus miembros no cometan delitos. Un Gobierno debe ser decente siempre. Cuando sus compañeros de viaje no lo son, lo sensato es alejarse de ellos, tomar distancias, y mantenerse en la línea de ejemplaridad y la honradez. El escritor francés Jules Renard decía que es más difícil ser un hombre honrado ocho días que un héroe un cuarto de hora. Jamás he leído mejor definición de Pedro Sánchez.

Según el diccionario de la Real Academia Española, la segunda acepción de la palabra «venganza» dice: ‘castigo, pena’. Más claro no puede ser el tema. ¿Quién se enfrentó a los rebeldes aquel famoso 1 de octubre? ¿Qué hace ahora el Govern como venganza? Hay que ser mediocre, miserable, mala persona, indeseable… porque esto no va de política, ni de ideologías, ni de credos. Esto va de salud, de vida, de virus, de infecciones masivas. Y hasta dónde yo sé, la Covid-19 no distingue entre partidos políticos, ideologías y siglas. Aunque alguna mente anodina crea que sí.

Fotografía: @elmundoes

Llegados a este punto, quizás sería bueno que Pedro Sánchez y su cuchipanda cambiara su servicio de seguridad. Dejaran de prestar servicio de escoltas los miembros de Guardia Civil y Policía Nacional, y se encargaran de la seguridad del Presidente y de sus palmeros aquellos Cuerpos de Seguridad que el Govern vacuna sin objeciones.

Pero claro, hay un problema. A leales, responsables, honrados, éticos, y ejemplares, como los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional no hay nadie. Son un ejemplo y un orgullo para muchos españoles. A pesar de Sánchez y de Aragonès.

 

 

 

 

Impactos: 7

La voluntad política

Fotografía: @rtve

La semana pasada se publicaba la noticia de que el Gobierno de España había destinado en Aragón alrededor de setecientos millones para trabajadores en desempleo o en ERTE desde abril del año pasado a marzo de este año. Al leer esta noticia, lo primero que he sentido, es una mezcla de rabia y de envidia.  Precisamente, como dicen en Aragón, ‘pelusa’. Al comprobar cómo gestionan dos presidentes de un mismo partido político. Mientras uno se preocupa por los problemas de sus ciudadanos, otro, el presidente de Asturias sigue en su particular Castelgandolfo asturiano, enviando videos cada fin de semana para no decir ni hacer nada.

Esta noticia me lleva a otra reflexión más seria y más profunda. Lo he repetido infinidad de veces. Pero vuelvo a insistir. La pandemia cogió con el pie cambiado a todo el mundo, sin excepción. Pero después de más de un año de pandemia, muchas autoridades locales, autonómicas, algunas nacionales (las menos), y supra nacionales, se han activado y han reaccionado para dar respuesta a la sociedad.

Que nadie pierda la perspectiva. Estamos ante la mayor y peor crisis sanitaria, económica, social, y geo política de las últimas décadas. Ante una crisis así, los ciudadanos quieren respuestas, nunca gresca. Necesitan soluciones, jamás polarización. Esto sólo se logra con un ingrediente: la voluntad. Dejando a un lado, la pelotera política y las luchas políticas. Siempre poniendo en el eje de todas las políticas a los ciudadanos. Pero con el mismo denominador común: la voluntad de que querer resolver los problemas, al margen de quien es tu interlocutor. Incluso de querer adelantarse a los posibles problemas que pueden llegar.

Pero no. Para muchos representantes de nuestra clase política eso no va con ellos. Para algunos se gestiona dependiendo de quién es mi interlocutor político. Eso no es ético. No tiene nada de decente.

Fotografía: @El_Plural

Podría poner evidentes ejemplos que nos ilustrarían de quien muy decentemente está poniendo en el centro de sus políticas a los ciudadanos por encima de sus ideologías, y quien gestiona al margen de los ciudadanos. Éstos últimos miran a quienes están enfrente, y dónde se sitúan ideológicamente en el mapa político, anteponiéndolos a los ciudadanos. Eso se llama egoísmo en estado puro.

La voluntad política es esencial para resolver los problemas de los ciudadanos. Y esto debe ser una prioridad absoluta por delante de la ideología política. La voluntad política es parte de la solución de los problemas de los ciudadanos. Nunca se puede convertir en el propio problema de los problemas. Pero lamentablemente a diario nos enfrentamos a esta situación. La voluntad es el problema de todos los problemas, y eso no puede ser. No tiene sentido. Pero para muchos es así. Y es así, porque como diría mi madre «tienen el riñón bien cubierto».

Fotografía: @heraldoes

A lo largo de este año largo que llevamos de pandemia, el mejor ejemplo de cómo algunos líderes políticos se han convertido en el problema de todos los problemas, es la gestión de la pandemia por parte de los diferentes presidentes autonómicos. Mientras los presidentes de Aragón o Castilla-La Mancha se han remangado, y han sumado al margen de quien tenía enfrente, otros, como el Presidente de Asturias se han dedicado a hacer crucigramas y hacer sopas de letras. Eso no tiene nada de ético, y menos de decente.

El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. Pero es evidente que, después de tantos meses de pandemia, con los miles y miles de fallecidos, y familias damnificadas a todos los niveles, nadie puede negar que un cargo institucional, (un alcalde, un presidente autonómico o un ministro) tiene la obligación de dar respuesta los problemas de la sociedad. De lo contrario, como dice el Profesor Emilio Lledó, nos encontramos  ante «indecentes con poder». Y esta especia tan común que pisa moqueta, resulta tan inmoral como degradante.

Impactos: 1

¿Y ahora, qué?

Fotografía: @publico_es

Quedan pocos días para que finalice el Estado de Alarma. Desde hace varios días no son pocos los presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales que han puesto en la mesa esta pregunta. ¿Y ahora qué? Es evidente que el Gobierno de Pedro Sánchez no tiene un plan, salvo coartar los derechos fundamentales de los españoles.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 cogió con el pie cambiado a todos. Pero un año después es tiempo para aprender la lección, especialmente cuando se observa que otros países se han aplicado y están gestionando bien esta pandemia.

Sánchez y su muchachada está gobernando a golpe de lo que el sociólogo polaco Zygmunt Bauman definió como «política líquida»: es decir, una política sin valores, sin programa, sin proyecto, sin rumbo, sin liderazgo. Que nadie se llame a engaño. Pedro Sánchez no lidera su Gobierno. Es un peón más dentro del tablero del Gobierno que preside él. Pero que gestiona de forma omnipotente el Doctor Bacterio.

Esta forma de gobernar, muy típica de los gobierno sin estructura y sin proyecto, exige que las comunidades autónomas se vean obligadas a gestionar en solitario. No hay nada de co gobernanza. Esa tan manoseada expresión a la que tanto aluden Sánchez y Montoro.

Fotografía @elperiodico

No perdamos de vista que estamos en plena pandemia mundial, y, por tanto, las medidas a adoptar no pueden mantenerse al margen de otras administraciones. Tampoco a espaldas de Bruselas. La sociedad ha quedado muy herida a consecuencia pandemia. Ha sufrido daños de salud, pero también daños, morales, sociales, económicos, cuya reconstrucción económica y social requiera una unidad institucional que va más allá de las siglas políticas. Pero Pedro Sanchez esto no lo entiende. Y emplea aquello de «o conmigo o en contra de mi». No se da cuenta de que un país no se reconstruye entre buenos y malos, o altos y bajos. Se repara entre todos, y aportando cada uno lo mejor que puede aportar.

Desde el año 2020, Pedro Sánchez se ha dedicado exclusivamente a escuchar sólo a los suyos, despreciando todo lo que procedía del resto de partidos. Ya no hablemos de sectores como el sanitario, con el que ni siquiera ha tenido el gesto de crear un comité técnico de expertos independientes que pudieran asesorarle, como han hecho la mayoría de los países. Su prepotencia y su despotismo le impiden ver el bosque.

Fotografía: @rtve

El resultado lo hemos visto todos. Las consecuencias están ahí. Una dejación absoluta de funciones que aboca a la pérdida de derechos fundamentales en el propio Estado de Derecho. No legislar en condiciones implica esto. Y legislar ‘medidas cuquis’ para captar votos también. No sirve con legislar sólo para limpiar la imaginar y en un plano electoral. En una situación de pandemia mundial, hay que legislar en clave sanitaria, social y económica. Siempre con el mismo objetivo. Qué tus ciudadanos no se hundan más de lo que les hunde la propia pandemia sanitaria y económica.

Ha quedado evidentemente demostrado que el Gobierno de Pedro Sánchez es un manifiesto fracaso sin futuro y sin proyecto. Como decía antes, política líquida. Ni siquiera han sido capaces de crear un marco jurídico para legislar ante nuevas emergencias sanitarias.

Ante esta situación, el próximo día 9 que finalizará el Estado de Alarma, muchos españoles se preguntan eso: ¿y ahora, qué? Como decía antes, esta misma pregunta se la hacen presidentes autonómicos, alcaldes, y otros cargos institucionales. Observan cómo han muerto más de cien mil españoles a causa de la pandemia, más cien mil empresas cerradas, el número de autónomos que han tenido que cerrar se ha disparado… pero el Gobierno de Sánchez sigue jugando al Candy Crush de forma miserable.

Ha quedado demostrado que no hay una autoridad sanitaria responsable que coordine esta pandemia a nivel territorial, tanto entre comunidades autónomas como a nivel internacional.

Fotografía: @elespanolcom

En medio de todo ello, no atienden propuestas sensatas realizadas, por ejemplo, desde el Partido Popular. Propuestas que pasan, en el plano sanitario, por la creación por una agencia nacional de salud pública o la transformación del Sistema Nacional de Salud, que pase inexorablemente por su digitalización. Y así se de lugar a la historia clínica digital y única. A la población hay que hacerle la vida fácil. No tiene ningún sentido que en una situación de normalidad, haya movilidad entre comunidades y, ante un problema de salud, un médico no tenga acceso a la historia clínica de un paciente por no encontrase en su ciudad de empadronamiento.

El día 9 acabará el Estado de Alarma y si Pedro Sánchez no reacciona antes, España, de nuevo, se enfrentará a un nuevo caos jurídico, sanitario, y económico sin precedentes. Será una anarquía absoluta. Con un protagonista principal: Pedro Sánchez, cuya gestión es una demostración de desvergüenzas, torpezas y fracasos absolutos. Y le seguirán votando. Siempre hay un ofuscado para un inservible.

Impactos: 4

No se puede hacer experimentos

Fotografía: @DiarioSUR

Ayer leí en el portal médico ‘Redacción Médica’ una noticia que nos debe llevar a una serie reflexión. En un momento de caos absoluto con la vacuna AstraZeneca, la viróloga, inmunóloga e investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, Margarita del Val, ha avisado de que “no se puede hacer experimentos” combinando dosis de vacunas diferentes. Un toque de atención de una autoridad sanitaria en medio de una contienda de «sálvese el que pueda». Y la científica aún ha ido más allá en un ejercicio de responsabilidad absoluta. Ha pedido “tranquilidad” respecto a la vacuna contra el coronavirus desarrollada por AstraZeneca.

La científica ha recordado que la EMA no se ha pronunciado sobre la administración de la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca, después de que señalara que existe una “posible relación” entre esta vacuna y los coágulos sanguíneos con niveles bajos de plaquetas.

Dicho de otro modo, las autoridades sanitarias vienen a hacer lo que otros deberían hacer. Esta pugna absurda de ‘yo sí vacuno’ y ‘yo no vacuno’ resulta una manifiesta falta de responsabilidad política, cuya culpa no es de los presidentes autonómicos, que bastante tienen, en muchos casos al encontrarse, como diría Miguel Delibes ‘más solos que la una’.

El problema es otro. Urge un plan de vacunación único para todo el país, con un mando único para la pandemia. Y esto, a su vez, pasaría, por una Ley de Pandemias con una serie de condicionantes sanitarios, con las medidas ya propuestas por un partido político. Concretamente, por el Partido Popular. Éstas son las medidas propuestas: https://www.pp.es/sites/default/files/documentos/propuestas_activemos_espana.pdf

Fotografía: @elconfidencial

Da la sensación de que se está perdiendo la perspectiva. Estamos polarizando la pandemia. La estamos radicalizando casi a unos extremos peligrosos de ‘buenos’ y ‘malos’. Y esto lleva implícito tanto de peligroso como de trasnochado. Con las cosas del comer no se juega. Una pandemia mundial es un problema muy grave con el que no se debe mercadear electoralmente como lo están haciendo algunos. Un líder político no puede salir en televisión a anunciar el fin de la pandemia sólo en momentos electorales, como ha sucedido ya en vísperas de las elecciones gallegas y vascas, en vísperas de las catalanas, y ahora al alba de las madrileñas. Nos toma por tontos o por analfabetos. Y no se da cuenta que la sociedad, piensa, razona. Y vota.

La advertencia de la viróloga Margarita del Val es un aviso muy serio. No  podemos enredar con la vacunación. Es asunto para tomarlo con sensatez. Muy en serio, aunque algunos crean que es un producto electoral. Nos falta un plan, nos falta un líder que esté al frente de la situación y tenga conocimientos para afrontar esta crisis.

Hoy, nuestros gestores han perdido la credibilidad. Mientras tanto, los científicos predicando en el desierto. Y Sánchez tocando el arpa mientras mira por la ventana de Moncloa. Todo muy bucólico. Pero el desastre cada vez es mayor. La gente sigue cabreada y descantada. Y la economía cayendo. Pero sin salud no hay economía. Algunos no se dan cuenta. Siguen vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. O como diría mi madre: «echan los perros antes que el ganado». Luego pasa lo que pasa. Seguimos en el juego de la oca. De desastre en desastre.

Impactos: 8

En el Día Mundial de la Salud

Hoy es el Día Mundial de la Salud, y es un día más que obligado para reflexionar sobre la situación de nuestra pandemia, y de todas las aristas que en la actualidad convergen a nivel nacional e internacional en torno a la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @elEconomistaes

Desde hace muchos meses, prácticamente desde el comienzo de la pandemia, sigo con atención un programa de televisión que semanalmente evalúa de la mano de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías vienen analizando la evolución de la pandemia. El pasado 22 de marzo le dedique mi columna diaria a este equipazo de profesionales que, desde el rigor, la profesionalidad, el sentido común, y los datos, sábado a sábado, se han ganado del primer time de las televisiones. Y entonces ya lo dije, y me reitero. Cualquier equipo de gobierno, municipal o autonómico –ya no digamos nacional-, necesita un equipo de técnicos como éste que le asesore con rigor científico y técnico, completamente alejado de siglas políticas.  Este equipo de profesionales sanitarios viene poniendo blanco sobre negro ante las graves carencias, y ausencias, de la gestión de esta crisis, que se están llevan a cabo por parte del Gobierno, e incluso por parte de los gobiernos autonómicos. Y no les duelen prendas en atizar a quien sea con tal de que prevalezca la verdad científica y sanitaria por encima de cualquier otra condición. Hace varias semanas que vienen reclamando un mando único para la gestión de la pandemia, y no dieciete, aumentar el número de rastreadores, y liberalizar el uso de test de antígenos como primera muestra de detección precoz. Pero está comprobado que algunos están a lo suyo, que nadie sabe lo que es, excepto restringir derechos y libertades. Desde aquí a estos héroes de bata, calzas, mascarilla, fonendoscopio, que son la representación viva de todo un ejército infinito de héroes anónimos, quiero testimoniar mi agradecimiento, reconocimiento y respeto infinitos.

Fotografía: @laSextaTV

La sanidad es uno de los ejes fundamentales sobre los que se sustenta cualquier Estado. Sin salud no hay economía decía ayer el Profesor Miguel Sebastián. Y no le falta razón al ex ministro porque la salud es primordial  para que una sociedad avance, se desarrolle, evolucione y progrese. El ejemplo bien claro lo tenemos en España precisamente con esta pandemia. ¿Cuántos autónomos y pymes han ido al traste? ¿Cuántos trabajadores están en un ERTE que irremediablemente acabarán en un ERE? Como diría mi madre, las cifras, «me dan horror y pavor». Una sociedad no puede mantenerse así. Y los cantos de sirena que se escucharon ayer diciendo que el Fondo Monetario Internacional ‘pronostica’… me suena. a papel mojado. Es humo… España no podrá ser una economía fuerte, competitiva, robusta, hasta que nuestra salud no lo sea también. Con una población debilitada a causa de la pandemia no vamos a ningún lado. Sin embargo, un país que apuesta de verdad –y subrayo esto- por la salud de sus habitantes, que escucha a su comunidad científica, que apuesta por la ciencia, que incentiva a su comunidad científica y sanitaria es un país condenado a triunfar. Apostando seriamente por la salud, viendo las carencias sanitarias, observando cómo mejorar la vida de nuestros ciudadanos lograremos una economía, consolidar el crecimiento económico y evitar nuevas recesiones. Lo demás son películas de Walt Disney. Los ciudadanos están hartos de dimes y diretes, de telepredicadores semanales que solo venden humo. En el Día Mundial de Salud urge más que nunca reivindicar el papel de la comunidad sanitaria que, en reiteradas ocasiones, con medios más que precarios, están aportando lo mejor de cada uno individualmente y como colectivo para frenar esta pandemia más pronto que tarde.

Fotografía: @twitter

Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19. Hasta que ellos, de verdad, no den por den por ganada la guerra, el resto de supuestas victorias solo son eso: supuestas.

Impactos: 3

¿Y la ley de cuidados paliativos, pa’cuando?

Fotografía: @LaVanguardia

Ayer, el Congreso de los Diputados sacó adelante, con el rechazo de PP y Vox, le Ley de la Eutanasia. Como dice Paco Marhuenda, toda la izquierda mediática, que de izquierda no tiene nada, y de mediática menos, jaleando a Carolina Darías cual estrella de cine recogiendo un Oscar de Hollywood. Patética escena más digna de una comedia trágica que de un parlamento democrático. Igual de absurdo y vergonzoso que resultó el mensaje de Cruella de Vil en su perfil de twitter. En vez de limpiar su casa, y achicar las vías de agua, se pone a jalear a los Echenique y Rufian de turno. Si no fuera indecente, sería  vergonzoso. Pero en el caso de ella, reúne ambas cualidades, y otras muchas más. A cual peor.

Ayer se aprobó una ley que no se tenía que haber aprobado, porque con  esto, estamos ocultando otro problema más grave, más serio y con una repercusión social no menos trascendente. Me refiero a los cuidados paliativos: algo esencial, básico, absolutamente necesario y primordial para muchas personas, pero que ayer esta izquierda post moderna que lideran “Pedro el guapo” y “Pablo el breve” se cargaron de un plumazo sustituyéndola por otra ley casposa, burda y completamente innecesaria.

Fotografía: @expansioncom

Los cuidados paliativos son absolutamente necesarios e imprescindibles en ese momento de la vida que ya no hay vuelta atrás, que se inicia la recta final, y que, como decía un buen amigo mío –de profesión, anestesista-, el ser humano tiene que tener calidad de vida para irse. Y esa calidad de vida, tanto a él, como a su entorno más próximo, sólo se la pueden proporcionar desde los cuidados paliativos. Ayudar a bien morir, pero por ti mismo, en paz, sin dolor, habiendo cerrado todos los libros que tenías abiertos, rodeado de los tuyos… eso… eso sólo se puede lograr desde los cuidados paliativos. Sé muy bien de qué estoy hablando porque lo he vivido en primera persona. No viviré suficiente para agradecer al Servicio de Oncología y a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza todo lo que hicieron hace ya 21 años para que mi padre marchara en paz, sin dolor, tranquilico… aunque entonces fuera difícil de entender.

Los cuidados paliativos son esenciales, y lo deben ser siempre, no sólo ante situaciones graves derivadas de procesos oncológicas. Hace pocos días la prensa española titulaba que España suspendía en cuidados paliativos pero aprobamos una ley de eutanasia. Algo incomprensible. También indecente. Inmoral. Recientemente se ha celebrado en Barcelona un seminario virtual “Ayudar a morir, ayudar a vivir: la eutanasia en voz de expertos”, que lo inauguró una autoridad mundial en la materia: el doctor Eduardo Bruera, jefe de Cuidados Paliativos del MD Anderson Cancer Center (Houston) y profesor y F. T. McGraw Chair en el tratamiento del cáncer en la Universidad de Texas (EE. UU.). Y no pudo ser más rotundo, pidiendo «cambiar las estructuras y los procesos de los centros y entidades sanitarias para fomentar la creación de unidades de cuidados paliativos donde profesionales especializados puedan atender y acompañar a los pacientes y sus familias». Pero no, aquí cogemos la vía rápida, la sucia, la populista, no la sensata, la embadurnada de demagogia y no la que nos dicen los profesionales sanitarios. ¿Para qué vamos a escucharles? Es mejor escuchar el ruido… Afortunadamente que no iban a dejar a nadie atrás.

Los profesionales de la medicina ya se están pronunciando. Afortunadamente. Sin ir más lejos, el Director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, ha manifestado que “el final de la vida debería venir en paz lo concibo y lo deseo en tranquilidad y sin sufrir” (…) “a unos les gusta a otros les va a hacer daño”. El paciente hasta ahora puede renunciar a un tratamiento y el médico debe paliar el dolor, pero esta ley es otra cosa. “Los profesionales tenemos que saber escuchar a los pacientes y saber qué desean para sus tiempos finales”.

Fotografía: @GacetaMedicaCom

Pero no Pedro y Pablo –asquerosa coincidencia- se han empeñado en que los profesionales no escuchen ni a los pacientes ni a sus familias. Eso no es ético. Tampoco decente. Pero viniendo de donde viene tampoco es de esperar otra cosa. Sólo espero que a la hora de aplicar la eutanasia haya más de una objeción de conciencia. Pomadita le llaman.

Urge ya una buena ley de cuidados paliativos que lleve implícita la implantación de esta red de unidades en todas las comunidades autónomas y en todos los hospitales públicos. Es necesario escuchar la voz de los profesionales. Hace falta más sentido de Estado y más responsabilidad. Sobra populismo, mediocridad, e indecencia.

Un país que no escucha a sus profesionales sanitarios es un país sin rumbo. La sanidad es una de las joyas de la Corona de cualquier Estado pero desoír a sus profesionales es indecente. Igual de obsceno que no ayudar en la etapa de la vida a que tus ciudadanos emprendan su último camino en paz y sin dolor. No sólo es obsceno. Es deshonesto. Y quien lo prohíbe no merece ocupar un cargo en el Gobierno por indecente. Por egoísta. Estamos cansados de egos y populistas baratos.

Impactos: 2

50 millones envueltos en la sensatez y en el respeto

Fotografía: @AARPenEspanol

Ayer escuche en un programa de televisión al chef José Andrés en una entrevista cargada de moderación, sensatez, lógica y respeto. En este último año el chef mierense, ya casi norteamericano, ha repartido más de 50 millones de platos de comida en diferentes zonas del mundo; en sitios complicados, en dónde sólo habla el lenguaje de la guerra y de las armas, como Colombia, Guatemala, Indonesia, Líbano, Venezuela… o el mismísimo Estados Unidos.

Decía el chef que el reto de dar tantas comidas en tan poco tiempo en tantos lugares, teniendo que poniendo en marcha miles de restaurante ha sido una tarea más fácil de lo que parece porque ofrecer soluciones adecuadas en cada momento. Y eso sólo se puede lograr desde la sensatez, la moderación, y el respeto.

También afirmaba José Andrés –y lo comparto íntegramente-, que los grandes problemas que padecemos tienen soluciones muy sencillas. Comparto esta teoría porque muchas veces, el bosque no nos deja ver los árboles. Especialmente si la arboleda está rodeada de egoísmos, e intereses creados. Siempre debemos buscar la solución adecuada en cada momento. Los problemas son menos problemas si los analizamos desde la sensatez y el sentido común. Y para eso tiene que existir consenso y unidad entre las personas y entre las instituciones. La famosa frase de “unidos somos más fuertes” se cumple especialmente nos enfrentamos a situaciones de especial virulencia como el caso de la pandemia de la Covid-19.Como él dice “a situaciones de emergencias”, porque nadie se olvide que estamos viviendo una emergencia mundial.

Fotografía: @marca

En este sentido, el chef también reflexionó sobre otra cuestión que se ha desbordado desde que el virus voló desde Wuhan al resto del mundo: las famosas ‘colas del hambre’. Para él son un claro signo de que las políticas de alimentación no se toman en serio.  Y señalaba que si él fue capaz de dar 50 millones de comidas en un año, es muy fácil que un país aborde de verdad el tema del hambre y dé una solución a un tema social, que resulta tan trágico. Pero para ello exige una voluntad social a todos los niveles, un acercamiento y unidad, desde el convencimiento de dos teorías fundamentales: el pensamiento diferente no nos  debe separar, sirve para ver ópticas distintas del problema; y en una emergencia mundial como la actual, lo fundamental es estar al lado de las personas.

Como sociedad, si hemos sido capaces de sacar adelante varias vacunas en un tiempo récord, ¿por qué seguimos dejando en la cuneta a cientos de personas? Ayer José Andrés dio una lección a todos, sin distinciones ni diferencias. Una lección para aprender, porque en la vida se aprende siempre. De un chef o de un economista. Pero siempre. La cuestión es estar receptivos.

Os recomiendo que veáis la entrevista. No deja indiferente a nadie:

https://www.lasexta.com/programas/liarla-pardo/entrevistas/la-critica-del-chef-jose-andres-si-unos-cocineros-repartimos-millones-de-comidas-en-un-ano-que-no-podrian-hacer-los-gobiernos_20210314604e5d7bcc8eb700013bc73c.html

 

Impactos: 0

Los invisibles

Desde que hace un año nos vimos envueltos en la pandemia de la Covid-19 la comunidad científica y la comunidad sanitaria se han convertido en “los invisibles”. Nos hemos hinchado a aplaudirles, hemos vitalizadlo vídeos y vídeos, hemos hechos nuestras sus palabras… pero en definitiva, todo se ha transformado en papel mojado. Se han convertido en los

recomendaciones. Nos importa un comino lo que digan ellos. Yo, a mi bola. Éste es el lema de la clase política y de muchos sectores económicos, entre ellos la hostelería.

Fotografía Madrid Diario

La comunidad científica y la comunidad sanitaria son los bastiones de esta pandemia; son los pilares fundamentales que se están dejando la piel, y la vida, (literalmente) para ganar la batalla al virus y lograr controlarlo lo más pronto posible. No entiendo cómo hay gente capaz de rebatir su teorías científicas. Ellos están en las trincheras de los hospitales: de las UCIs, de las Urgencias, acarician a diario la muerte más próxima y más lejana. Ante esta cruda realidad, no entiendo ¿como hay todavía gente capaz de desoír sus consejos? ¿Como hay personas capaces de no cumplir las normas? ¿Como hay personas capaces de desafiar a nuestra Policía en pleno Estado de Alarma? ¿Como hay gente capaz de negar la pandemia? Ni tampoco entiendo que haya personas que, se entiende, que son cultas, que se abracen al abrigo de seudo conspiraciones mundiales. Otra estupidez mayúscula.

Seamos serios. Nombres como Marga del Val, Alfredo Corell, JAL, César Carballo, Julio Mayol, Juan Pérez Macho, Olga Mediano López Acuña y otros muchos son un lujo. Su trabajo, sus investigaciones, su labor es imprescindible. Lo ha sido. Lo es. Y lo será. Gracias a ellos hoy a la Covid se le puede hacer frente más y mejor porque se le conoce más.

Por esta razones y otras muchas éstos colectivos tienen que dejar de ser invisibles. Tienen que ser respetados por todos los estamentos de la sociedad, empezando por nuestra clase política y nuestros sectores económicos.

Cuando nuestros científicos dicen que hay que quedarse en casa o que no toca concentraciones o manifestaciones (aunque sea el 8M), digo que habrá que hacerles caso y evitar riesgos innecesarios. salvo que estemos posicionados al muro estilo de los cachorros de la CUP en las terribles noches catalanas. Todo es posible, claro.

Impactos: 0

No toca

Fotografía: @larazon_es

Estos días estamos asistiendo a un debate estúpido, a polémicas innecesarias, a discusiones bizantinas en torno al tan manoseado 8M.  Dimes y diretes perfectamente articulados por aquellos que sustentando a Sánchez en el Gobierno, echan gasolina al fuego cada día y encienden la mecha de la desestabilización, y la anarquía en la mesa del Consejo de Ministros. Ya han asaltados los cielos del Palacio de La Moncloa, y lo demás les importa un bledo, por no decir un comino.

Me parece muy acertada la decisión del delegado del Gobierno en Madrid, y ésta debería haber sido la tónica en el resto de comunidades. Pero da la sensación que si el 8M no salimos a la calle y no reivindicamos el papel de nuestras mujeres en la sociedad no somos demócratas ni estamos a la altura. Fariseísmo en estado puro. Hay que ser serios y consecuentes con nosotros mismos. Los derechos de las mujeres –igual q           ue los derechos de los hombres, que nadie se llame a engaño-, hay que defenderlos los trescientos sesenta y cinco días al año, no sólo un día. Pero está comprobado que si el 8M no salimos a la calle, al precio que sea, no somos referentes de democracia y de modernidad. Vaya gilipollez.

Fotografía: @diariolaopinion

Sin embargo, este año no toca. Hay que ser prudentes y responsables. Toca activar las máximas dosis de sensatez, respeto y compromiso en todos los ámbitos para no caer en los errores que se tropezó en Navidad. Las consecuencias de una eclosión multitudinaria de contagios a causa de manifestaciones las pagaríamos la sociedad en global, y a los profesionales sanitarios en particular; y éstos son peajes que como nación no podemos permitirnos el lujo de pagar.

Por esta razón es el momento de la responsabilidad como sociedad. Tenemos que alejarnos de los voceros que están buscando la polémica gratuita y las barricadas desde la moqueta. La sociedad tenemos que demostrar nuestra madurez y, como diría mi madre, ponerlos «a los pies de los caballos», y atender a las voces que, desde la moderación, la profesionalidad y la prudencia, hablan con sensatez y respeto. Basta ya de tonterías con tal de ocupar un titular en un periódico o en twitter.

Fotografía: @sevilla

Me parece una desvergüenza absoluta y una falta de respeto a los sanitarios, y a todos los españoles que, de una forma u otra se han visto afectados por la pandemia de la Covid, el que determinados colectivos feministas hayan presentado recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ante la prohibición del delegado del Madrid. Son tribus urbanas que necesitan su autoafirmación reivindicativa en la calle para subsistir; lógicamente, alimentadas por Iglesias, Echenique, Montero, Vera, y compañía. ¡Qué tropa! Sólo espero que el TSJ demore al máximo su resolución. Una falta de respeto y una desvergüenza mayúscula.

Está comprobado. Los demócratas no necesitamos arriesgar nuestra vida, y las de los demás para reivindicar los derechos de las mujeres. Por eso, los moderados, los sensatos, los prudentes, el lunes reivindicaremos el papel de nuestras mujeres, de nuestras madres, de nuestras hermanas, de nuestras hijas… desde nuestras redes sociales. Desde casa. Sin aspavientos. Los datos epidemiológicos mandan. Pero otra tropa que va al más puro estilo kamikaze necesita la polémica para subsistir y alimentar los demonios y bilis que llevan dentro. Otra medalla en la hoja de servicios de esa banda que no tienen calificativos. Yo lo dijeron hace más de dos mil años. Y claro que se les conoce por sus obras. Y éstas dan mucha antipatía. Y también mucha vergüenza.

Impactos: 0

La investigación, prioridad en las enfermedades raras

Fotografía: Federación Española de Epilepsia

Hoy se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un día especial para visibilizar a colectivos de pacientes que habitualmente son invisibles. Se enfrentan a enfermedades muy complejas, muchas veces incurables, con tratamientos básicos, y sobre todo, en dónde la investigación resulta más que necesaria e imprescindible.

Y es aquí y hoy cuando debemos poner cifras sobre el mantel, especialmente para que el ministro del ramo, entre otros, deje de vender tonterias en los platós de televisión. Tiene que comprometerse de una vez por todas con las asociaciones de pacientes sin diferencias y conceda recursos suficientes para que nuestra magnifica cartera de investigadores sigan trabajando excelentemente, y continúen esa carrera contra reloj, ofreciendo respuestas donde ahora solo hay desesperanza y dolor.

Un paciente con una enfermedad rara espera una media de cuatro años hasta obtener un diagnóstico y en el 20% de los casos transcurren diez o más años hasta lograr el diagnóstico adecuado.

Mientras se demora este tiempo de diagnóstico, en casi un 30% de los casos, el paciente no recibe ningún apoyo ni tratamiento; un 20% ha recibido algún tratamiento inadecuado; y en más de un 31% de los casos su enfermedad se ha agravado.  Esto como sociedad no nos lo permitir. Es intolerable porque esto sólo tiene un único caldo de cultivo de culpabilidad: la falta de financiación a los equipos de investigación.

Como nación es fundamental que demos un paso firme adelante, y apostemos por la investigación. Lo he dicho ya varias veces, y me reitero. Y me reiteraré hasta que no se consiga. Pero resulta absolutamente necesario una apuesta global por la investigación; una apuesta conjunta desde las diferentes las diferentes administraciones públicas y desde la iniciativa privada. Pero hay que dar ese paso ya, al margen de cualquier otro condicionamiento, dejando al lado las tonterías que los astronautas reconvertidos en ministros van soltando por los platós de televisión.

Los enfermos no pueden esperar. Dependen en muchas ocasiones de la investigación  porque la industria farmacéutica ya no les da alternativas, ya no les ofrece soluciones. Por tanto, la ciencia tiene que ofrecerles una respuesta, y cómo país tenemos que darles esa réplica. No cabe que nos pongamos de lado, ni nos envolvamos en la bandera de las escusas absurdas ni estúpidas. Existen casi un centenar de enfermedades raras con sus peculiaridades y todos condicionantes particulares que, en muchas ocasiones, son menores. Urge por tanto ponernos las pilas hoy, por las enfermedades raras y por cualquier otra enfermedad crónica cuya solución pasa en reiteradas ocasiones por la investigación. Por tanto, dejémonos de sandeces y solucionemos aquello que realmente es urgente. Demos calidad de vida a quienes hoy son invisibles y necesitan más que nunca del Estado. No entienden cómo quiénes tendrían que dar respuestas a sus problemas, se dedican a tirarse migas de pan y a enviarse mensajes tipos de colegiales quinceañeros. Patético.

 

Impactos: 0

Inmunizados

Hace ya más de un año que estamos sumergidos en una pandemia mundial de dimensiones gigantescas. La COVID19 ha descolocado todas las expectativas que cualquier individuo y, por consiguiente, cualquier país podrá imaginar. Desde el día que la Organización Mundial de la Salud declaró la pandemia a nivel mundial la cifra de fallecidos en España ha sido estratosférica: cifras que hielan la sangre a cualquiera

Desde un punto de vista sociológico es grave, pero desde un punto de vista humano resulta dramático, y nos lleva a otra reflexión: estamos la desafección que poco a poco está afectando la sociedad con respecto a la pandemia. ¿La consecuencia de todo esto? Cada vez más fiestas ilegales, más incumplimiento de la normativa vigente y, sobre todo, la proliferación de los negacionistas. O sea, una vuelta de tuerca al sistema sanitario. Un bucle cuyas consecuencias las pagan los de siempre: los que deberían estar en condiciones pluscuamperfectas de medios humanos, materiales y económicos para hacer frente a la pandemia. Pero la realidad es muy diferente.

Ayer la Incidencia Acumulada en España se sitúo en 10.829 casos pasay 337 personas fallecidas. Y estas cifras de fallecidos equivalen a la capacidad de un Airbus. ¿Nos imaginamos que a diario se estrellase en España un Airbus y murieran todos sus ocupantes? ¿Sería una hecatombe, verdad? No habría informativos, ni programas especiales para darle cobertura. La redes sociales explotarían dé información y etiquetas. Sin embargo, hoy y ahora, los más de trescientos españoles que fallecidos entre hospitales, sus domicilios y residencia de tercera edad pasan completamente desapercibidos. Nos da exactamente lo mismo. Mientras la cifra no disminuye diariamente de trescientos fallecidos no nos afecta absolutamente nada. Da la sensación que nos hemos inmunizado a las cifras de fallecidos de españoles a causa de Covid.

Fotografía: @eswikipedia

Impactos: 0

Hombres útiles y el paso del tiempo

Fotografía: @eswikipedia

Desde que estoy viviendo en Gijón, me he enterado del fallecimiento de varias personas –demasiadas- que conocía, y con las que tenía trato,  en Zaragoza; lógicamente, con unas más que con otras, pero casualmente, con muchas de ellas teníamos un vínculo en común: el Gobierno de Aragón, por una vinculación o por otra.

Este último año 2020 fue especialmente duro en la pérdida de personas conocidas a causa de la guadaña implacable y cruel de la Covid. Han sido demasiadas las pérdidas, muchas son ya las ausencias. Y siempre me sucede lo mismo. Siempre que hay un “adiós”, irremediablemente hecho la vista atrás, a aquella época de finales de los años ochenta a principio de los dos mil, y recuerdo muchos momentos vividos. Me vienen a la cabeza cientos de recuerdos…

Me ha sucedido con varias personas: con mi amigo Luciano Varea y su querida esposa Ana; con el malogrado Presidente Santiago Lanzuela; con el doctor Fernando Solsona, con la soprano Pilar Torreblanca, con el cantautor Joaquín Carbonell… y hace pocos días con Marta Eizaguirre, una mujer única para manejar la política autonómica entre bambalinas. Y es en estos momentos cuando me doy cuenta de la velocidad a la que pasa la vida, y lo vertiginoso que es el devenir de los días.

Quiero agradecerle a  Lisardo de Felipe, uno de los referentes del periodismo aragonés indiscutible e imprescindible, el detalle de transformar sus perfiles sociales en un altavoz de la vida diaria aragonesa, especialmente zaragozana; y a los que estamos lejos, nos va contando el devenir de la más que bilbilenaria Cesaraugusta. Con su agilidad periodística, y su forma de ver el paso de los días, nos va contando la actualidad zaragozana, aragonesa, con maestría, con serenidad y, sobre todo, poniendo en valor lo que él llama “hombres útiles” a  Aragón.

Fotografía: @heraldoes

Pero esta posición de Lisardo no excluye en absoluto lo que me remueve cada vez que él anuncia que un nuevo ‘hombre útil’ se nos va; especialmente si ese hombre –o mujer- tuvo una vinculación personal o profesional conmigo. No deja de ser un mazazo que, poco a poco, cada vez cuesta más de digerir. Dijo Abraham Lincoln que «al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años». Y es ahora cuando me doy cuenta que, en un plano profesional, aquellos años, en el fondo, tuvieron más ráfagas de luces de que de sombras, aunque las sombras siempre se notan. Me tropecé con gente ilustrada, con personas de las que aprendes cada minuto de tu vida. De los inútiles e ignorantes –que los había por docenas-, ni me acuerdo.

Fotografía: @SPENDINmagazine

Y, como no, hoy, dos décadas después me acompaña cada minuto de mi vida las enseñanzas, los consejos, la opinión, la palabra y la obra de mi hermano, de mi compañero, de mi amigo del alma: Javier Carnicer, a quien quiero como persona, admiro como profesional y respeto por su fulgurante trayectoria. Javier siempre ha estado, y sigue estando ahí personal y profesionalmente. De igual manera que él sabe que cualquier cosa que necesite de Asturias… o de dónde sea, no habrá minutos en el día, ni día en la semana o en el mes hasta que lo consiga.

Así se van escribiendo los capítulos de la vida, entre la desaparición de los hombres útiles y las mascarillas. Al estilo de Lisardo, desde nuestras propias atalayas. Y antes que Lisardo nos cuente un nuevo chandrío, vamos a disfrutar minuto a minuto,  día a día de la vida, y a chipiarnos de todo lo bueno que nos ofrece cada segundo. Tiempo habrá para volver a esbafar una nueva pérdida de un hombre útil por boca de Lisardo.

Impactos: 1

En el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Fotografía: @elCorreoWeb

Un día para reflexionar muy severamente sobre algunas cuestiones. Estoy cansado, fatigado más bien, de ver que estos “días mundiales” se utilicen de forma torticera y malintencionada. Sirven para darnos golpes de pecho, y para que salgamos en estación de penitencia, y hasta nos canten saetas desde los balcones, por aquello de que somos los mejores del mundo, y defendemos lo indefendible. Pero lo somos hoy, y apostamos por la visibilidad de la mujer en la ciencia hoy. Pero, ¿y mañana? ¿y pasado? ¿y dentro de 20 días? Ya nadie se acordará de ellas. En mi tierra y en cualquier hogar decente sólo tiene un nombre; oportunismo. En cierto chalé de Galapagar quizás lo llamen de otra forma. Acostumbrados nos tienen a sus ridiculeces populistas.

El brote de la pandemia por COVID19 ha demostrado claramente el papel crucial de las científicas en los diferentes frentes en la lucha contra la pandemia, desde los avances en el conocimiento del virus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID19 y las vacunas contra el virus. A la vez, la pandemia ha tenido un impacto negativo muy significativo en las mujeres científicas. Ha afectado especialmente a las que se encontraban al comienzo de sus estudios, de sus carreras; lo que ha contribuido a que se ensanche la brecha de género existente en la ciencia.

Esta contextualización me lleva a otro estadio. La importancia de la ciencia en nuestro entorno, en nuestro día a día. El otro día, en este mismo espacio, ponía en valor unas palabras acertadísimas el bioquímico y oncólogo Mariano Barbacid, que en un programa de televisión hacía un  canto a la ciencia, y pedía un pacto por la ciencia y la investigación. Cualquier excusa es buena para dar un paso adelante y apostar por la ciencia y la investigación. Cualquier país tiene que apostar por la ciencia y la investigación como polo de desarrollo y riqueza del país, más allá de otros condicionamientos y circunstancias, pero sobre todo por responsabilidad social. Lo he dicho varias veces, y me reitero: los enfermos crónicos no entienden de cuitas políticas ni económicas. Quieren respuestas, especialmente cuando la industria farmacéutica ya les da la espalda y no les ofrece ninguna respuesta válida.  Como Estado, como país, tenemos que darles una respuesta eficaz, rápida, ágil y contundente. (ahora que algunos manchan tanto esta palabra al pronunciarla en sus bocas mugrientas). Y esto sólo puede venir de la mano de la ciencia.

Fotografía: @LaVanguardia

Ahora nos vienen contando que Pedro Duque, el que colgó el traje de astronauta para ponerse el de ministro sin saber muy bien cómo ponérselo ni a que “luna” viajar con él puesto, parece ser que ha firmado un Pacto por la Ciencia y la Innovación, pero, para no variar, han vuelto a meter la pata. Ante un pacto de estas características al que se han sumado más de sesenta entidades, como Gobierno no puedes soltar perlas cargadas de roña. Un ministro, con la que está cayendo, ante un documento de estas características, no puede decir que este pacto “es un acto de solidaridad con las generaciones venideras”. Estas palabras son indecentes.

No quiero ahondar en chismes absurdos, ni propagandas baratas para satisfacción de cierta ministra, pero voy a insistir más que cualquier día es importante para reivindicar el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas. Por supuesto, cualquier día es válido para tener presentes a los enfermos crónicos y sus problemas, un colectivo social (en sus mayoría dependientes y grandes dependientes), muy frágiles desde un punto de vista social, económico, cultural, y, a veces, hasta familiar. Vuelvo al principio de la película, como Estado tenemos una responsabilidad contraída con ellos. Responsabilidad que en muchas ocasiones vendrá de la mano de grandes científicas como Margarita del Val, María Blasco, o la ya fallecida, la grandísima bióloga Magarita Salas. Hoy es día. Pero también lo son los restantes 364 días. No perdamos esta perspectiva. Cuidado.

Impactos: 0

Hablando de ciencia…

Vi ayer en un programa de televisión a Mariano Barbacid, y escucharle es todo un bálsamo a la esperanza, al optimismo, pero también al realismo más crudo.

Mariano Barbacid ha sido muchas cosas, pero si por algo destaca es por una carrera fulgurante para ganar la carrera al cáncer y para encontrar respuestas a través de la investigación y de la ciencia. Y ayer precisamente fue rotundo y claro y pidió que confiaba que de esta pandemia los políticos sacarán la conclusión que la inversión en ciencia y en investigación hay que aumentarla. Una verdad absoluta y rotunda. Pero lo dijo sin inmutarse y sin levantar la voz. Al contrario, de forma cordial y amable.

Y no le faltaba razón al bioquímico madrileño porque la apuesta global por la ciencia y la investigación es necesaria. Imprescindible más bien. Lo he dicho infinidad de veces, y me reitero. La investigación, la ciencia es la única respuesta que les queda a los enfermos crónicos cuando la industria farmacéutica ya no ofrece respuestas válidas. Por eso como país tenemos que dar un paso contundente hacía adelante en favor de la investigación y de la ciencia. La pandemia de la #Covid19 nos ha dejado al descubierto nuestras carencias, que no podemos permitirnos el lujo de mantener vivas mucho tiempo.

Investigación y ciencia tienen que ir inexorablemente de la mano de la tecnología. Un país que apuesta por la ciencia y la investigación, es un país tecnológicamente robusto y con un túpido manto de profesionales cualificados que trabajan por sus ciudadanos y sus necesidades.

España es un país rico en grupos de investigación que hacen un gran esfuerzo por sacar adelante sus proyectos con unos recursos ridiculizan. Creo que ha llegado el momento de que nos olvidemos de fobias, filias, y siglas y pensemos en global, especialmente cómo podemos lograr un país mejor. Ya lo dijo Fleming: «El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque bien analizados, pueden conducir al éxito. Y para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea».

Por eso es tan imprescindible la investigación, porque aunque sea a pequeños pasos hay que recorrer ei camino cuánto antes. La sociedad no puede esperar. Los enfermos crónicos menos todavía.

 

Impactos: 0

La política, con mayúsculas; en el centro, los zaragozanos

Fotografía: @el_pais

Sin ninguna duda, la última legislatura pasará a la historia del municipalismo zaragozano por ser la peor legislatura desde que en el 1979 se eligió el primer ayuntamiento democrático con el malogrado Ramón Sainz de Varanda al frente. Desde entonces por el despacho de Alcaldía de la Plaza del Pilar han pasado diferentes personas. Nombres como Antonio González Triviño, Luisa Fernanda Rudi, José Atarés (más conocido como Pepe Atarés) o Juan Alberto Belloch. Como se ve, una alternancia entre los dos grandes partidos, Partido Popular y Partido Socialista. Y todo esto fue así, con luces y sombras lógicamente, hasta que en el año 2015, una tribu urbana al abrigo de Zaragoza en Común (o sea, la marca zaragozana de Galapagar), liderada por Pedro Santisteve alcanzaron la alcaldía con un pacto lleno de moscas, putrefacción y mugre. Fueron cuatro años nefastos, en dónde la ciudad y sus habitantes quedaron totalmente abandonados, y en dónde los problemas, las faltas de decencia, educación y respeto, la crisis y la deuda rebosaron por encima de las torres de la Basílica de El Pilar.

Desde el primer el momento, el grupo municipal del Partido Popular, con Jorge Azcón al frente, supieron que sólo les quedaba un camino si querían, a la vuelta de la legislatura, revertir todo el daño que se estaba haciendo en la sociedad zaragozana. Y desde primer instante, el objetivo fue claro y concreto; denuncia pública en la calle a diario, allí en dónde el ciudadano, el autónomo, el pequeño empresario, el pensionista,  o el gran empresario pedía auxilio ante un atropello podemita. Y Azcón, junto al resto de los concejales populares, comenzó a inundar las calles zaragozanas respaldando las demandas de la sociedad, y comprometiéndose a llevar al Pleno sus reivindicaciones. Pero no todo quedó ahí. Ese cuaderno de bitácoras, que iba engordándose minuto a minuto, hora a hora, día a día, no fue archivado en un cajón abrazándose al polvo y al tiempo.

Llegó el año 2019, y la sociedad zaragozana supo poner a cada grupo político del Ayuntamiento de Zaragoza en el lugar que le correspondía de acuerdo a sus obras, haciendo gala de aquella frase evangélica: «Por vuestras obras os conocerán». A Jorge Azcón le auparon a la Alcaldía, con el apoyo de Ciudadanos y Vox, en un Gobierno estable, moderado y transversal. A los indocumentados, a  la oposición, en varios partidos fragmentados, con cuitas internas y reducidos a la mínima expresión.

Y desde el primer momento, el nuevo equipo de Gobierno volvió a abrir ese cuaderno de notas para estudiar aquellos apuntes que habían tomado siendo oposición, y comprobar qué proyectos se habían ejecutados y cuáles no. Y a pesar de encontrarse con la ciudad más endeudada de España, y con los cajones repletos de facturas impagas, el equipo municipal ha vuelto a remangarse para, como suele hacerse en el ADN popular, poner al ciudadano en el centro de las políticas.

Y esto se ve, por ejemplo, en medidas como la bonificación del 30% del IBI para comercios, hoteles, negocios de hostelería, ocio o cultura en este 2021… o la continua renovación de equipamientos, pavimento, o servicios públicos, en dónde siempre los zaragozanos son el eje central de estas políticas.

Y ya no digo nada de la gestión de la pandemia, en dónde desde el minuto cero, se ha sentado con el Presidente de Aragón, con la Delegada del Gobierno,  y con otros cargos institucionales para hacer un frente común institucionalmente hablando, en dónde las siglas no fueran un obstáculo para la toma de decisiones..

Fotografía: @periodicoaragon

Y todo esto sin recibir ni un solo euro de Madrid, y a la vez reduciendo la deuda que arrastran de los herederos de Pablo Iglesias. La gestión que está realizando la Consejera de Presidencia, Hacienda e Interior es excelente. A las pruebas me remito. Sólo tengo palabras de admiración y respeto.

No cabe ninguna duda de la popularidad de Jorge Azcón y su equipo de Gobierno, tanto a nivel de la sociedad zaragozana como de los medios de comunicación, y es un referente a nivel nacional del municipalismo. Un espejo en el que tendrían que fijarse muchos otros alcaldes, y alcaldesas, que huelen a naftalina.

Son muchísimos los tips que recibo en relación a la gestión del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza, y todos tienen el mismo denominador común: ‘Azcón está haciendo las cosas muy bien’.

Un claro ejemplo de cómo actúa Azcón es el siguiente video. El alcalde está poniendo en cintura a las hordas podemitas. Sucedió en 2019 durante un Pleno Municipal, en el que se aprobó una moción en la que se declaraba que la ciudad, y el propio Ayuntamiento, defendían la Unidad de España frente al intento rupturista catalán. Por su parte, los partidos de la oposición intentaron que aquello no se llevará adelante, y Azcón no se inmutó en decir las cosas cómo tenía que decirlas.

Dentro video!:   https://www.youtube.com/watch?v=X4ZAlPsTcZA

A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones. Yo ya tengo las mías, y no me he escondido para expresarlas públicamente.

Impactos: 0

Cabreo tuitero

El personal lleva un cabreo del once, no del diez, ante el despropósito de las elecciones catalanas el próximo día 14 de febrero. Dicho en español puro y duro, cada vez hay más ciudades y pueblos perimetradas, y, en consecuencia, la gente apenas puede moverse de su entorno más cercano, pero sin embargo, sí o sí, a los catalanes se les obliga a estar presentes en las mesas electorales.

Fotografía: @BarcelonaInfoES

A dos mentes “ilustradas” en Moncloa y en el Palau de la Generalitat se les ha ocurrido que sí, que había que ir a votar en febrero. Las elecciones vascas y gallegas se aplazaron con todo el sentido común, pero las catalanas no se pueden aplazar, y luego dice Pedro Sánchez que él no tiene que ver. Se cree que todos los españoles tenemos el mismo nivel de ignorancia que tiene él y su cuchipanda.

Resulta absolutamente normal que la gente se niegue en masa a formar parte de mesas electorales. La gente teme contagiarse, porque las consecuencias del paso por una UCI a causa de un contagio no son baladí, y, por tanto, el personal, con todo buen criterio del mundo se revela ante la estupidez patológica de algunos.

Ayer, en un programa de televisión, una de las voces más autorizadas de la comunidad médica y científica de España fue más que rotundo. El doctor César Carballo no se mordió la lengua, y dijo las cosas muy claras, pero como otras muchas veces, me temo que volvió a predicar en el desierto. Alertó del gravísimo riesgo que suponen las elecciones, porque, “¿cómo se va a controlar e el hecho de que en una habitación de un colegio electoral se junten 20, 30, 50…. ó 200 personas a la vez?” se ha preguntado el Adjunto a la Jefatura de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Y mostró su preocupación por el hecho de la dificultad que implica quitar y poner un EPI, así como llevar mascarillas FFP2 durante un largo periodo de tiempo, dado que pederán su efecto preventivo.

Y lleva razón, porque a pesar de los EPI y cualquier otra medida preventiva que se ponga a disposición de los miembros de las mesas electorales y cualquier otro colectivo profesional afectado por el proceso electoral, ciertamente el riesgo de contagios puede ser elevadísimo.

Y luego nos encontramos con otra cuestión que me llama poderosamente la atención. ¿Por qué no se ha aprovechado la tecnología para implementar el voto telemático? Sabemos que hay un porcentaje de la población que es totalmente inculto tecnológicamente hablando pero, sin embargo, tenemos un nicho de población muy elevado que si lo es, y con el voto telemático, evitaríamos su desplazamiento a los colegios electorales y, en consecuencia, posibles contagios. Por cierto, que nadie me diga que  jurídica y administrativamente no se puede hacer, porque le restregaré en la cara aquella famosa frase que en su día Torcuato Fernández-Miranda le dijo al Rey Juan Carlos para comenzar a desmontar las estructuras franquistas: «De la ley a la ley a través de la ley».

Estamos en nuevo despropósito que traerá consecuencias, y todo por no hacer un uso sensato y racional de la tecnología, pero sobre todo por la sandez patológica de algunos. Será cuestión de sentarse y ver cómo acaba este sainete, aunque ya se sabe: algunos hospitalizados, muchos; otros, pulverizados en el plano político, mientras Sánchez seguirá tocando el arpa, aunque siga sin darse cuenta que el socavón cada vez es más grande.

Impactos: 0

¡Sabotea, que algo queda!

Fotografía: @GacetaMedicaCom

Dentro del fuego cruzado al que últimamente la oposición en la Comunidad de Madrid nos tiene acostumbrados en estos últimos meses en contra del Gobierno de la Presidenta Díaz-Ayuso, estos últimos días asistimos al penúltimo rifirrafe. Gravísimo no,  lo siguiente. El boicot a un hospital público. En este caso ha sido el manoseado Hospital Isabel Zendal pero podía haber sido cual otro. De todas formas, como dice María, las casualidades no existen. Naturalmente que no, y da la casualidad que el boicot ha sido contra el hospital que más polémicas y criticas –por supuesto, también alabanzas- está suscitando en el territorio de la comunidad madrileña.

Mi madre, como todas las madres, muy sabía, dice que “este cocido lleva moscas”. Y posiblemente no le falte razón. Nunca le falta… Yo no dispongo de tanta información para pronunciarme con rotundidad al respecto, pero sí comparto íntegramente las palabras de Isabel Díaz-Ayuso cuando dice que es una vergüenza y que en el fondo se trata de una campaña de desprestigio hacía el PP.

Pero yo voy a ir más allá, porque el hecho reviste tal gravedad que si lo que han pretendido es socavar los cimientos del gobierno de coalición, lo que realmente han hecho es barrenar a la sociedad madrileña, y arriesgar más aún –si cabe- la vida de una parte de la sociedad madrileña. Boicotear un hospital en plena actividad sanitaria, y, especialmente, en medio de una pandemia

Fotografía: @elconfidencial

de estas características es jugar con la vida de los ciudadanos, porque cuando se está en plena actividad médica y sanitaria es un riesgo gravísimo cometer este tipo de fechorías.

Según el diccionario de la Real Academia, un boicot es acción destinada a entorpecer o impedir que una persona o empresa desarrolle normalmente su actividad, a menudo como medida de presión.

A partir de aquí poco más se puede añadir. Bueno sí, añadiré algunas cosas.

Felicitar a la Comunidad de Madrid por poner estos hechos en manos de la Policía para que se llegue hasta el final de este asunto, y se depuren toda clase de responsabilidades, sea quien sea. Sin paños calientes.

¿Nos imaginamos que sucedería si a consecuencia de esos boicots, algún paciente hospitalizado empeorase o, incluso llegase a fallecer? ¿Grave, verdad? Por eso hay que llegar hasta el final y saber qué está pasando y quién está detrás de todo esto, porque si se quiere desestabilizar un gobierno autonómico, éste no es el mejor procedimiento. Ni el más ético que digamos.

Lo he dicho varias veces en esta misma página. En la vida hay que ser ejemplares, y hay que ser decentes. Y quienes están detrás de las golferías del Zendal no lo son. Voten a quien voten.

Impactos: 0

En el Día Mundial del Cáncer

Hoy se celebra el Dia Mundial del Cáncer, una fecha que muy pronto nos sensibiliza porque la palabra «cáncer» nos sobrecoge por sí misma, y nos hace más sensibles y más humanos si cabe.

Fotografía: http://www.alibir.org

En esta edición, la apuesta es evidente, y si siempre la palabra es la misma, en este año, la palabra clave vuelve a tener más fuerza que nunca, y vuelve a estallarnos en nuestros oídos y en nuestra cabeza con más rotundidad que nunca: investigación.

Sí, ésa es la clave. La investigación. A lo largo del año del 2020 hemos comprobado hasta qué punto el hombre es vulnerable y sin darse cuenta, pueden sucumbir todas sus estructuras sociales: una ciudad, un país, e incluso un continente… fruto de una pandemia devastadora, cruel, imparable y, sobretodo, totalmente desconocida. Y es en este momento cuando nos hemos dado cuenta de nuestra vulnerabilidad y de nuestra fragilidad, porque todo se nos pone patas arriba y se nos caen todos los argumentos como se escurre el agua entre los dedos.

Habría mucho que decir acerca de la gestión de esta pandemia. Ya he escrito al respecto aquí, y lo volveré a hacer. Pero hoy no toca, que decía alguno. Lo cierto es que todos, en una medida u otra, nos hemos reinventado para adaptarnos a esta nueva realidad, priorizando, por encima de todo, que nuestro entorno más próximo, y también más lejano, se encuentre bien e inmunizado ante el virus, porque todos, en un elevadísimo porcentaje, nos hemos visto sacudidos por esta pandemia.

Y es en este momento, cuando la comunidad científica y sanitaria se están dejando la piel, el alma y hasta la vida por encontrar respuestas válidas y contundentes con más prontitud que el virus pueda hacer de las suyas y mostrar la peor de sus fauces. Es en ese preciso instante, cuando ese colosal ejército de héroes y heroínas anónimos han levantado la voz reclamando más espacio y tiempo, repleto hasta arriba de medios económicos, materiales y humanos, para otro colectivo inmenso: los pacientes crónicos. Los grandes olvidados de la pandemia del Covid.

Entiendo perfectamente que ante una pandemia de estas características, las prioridades son las que son, pero resulta totalmente inaceptable que se deje a este colectivo a la deriva como un cayuco a la merced de las aguas del Mar Mediterráneo.

Un paciente, sea de la patología que sea, siempre demanda una respuesta, especialmente si se ve acechado por una enfermedad a la que, desgraciadamente, la industria farmacéutica ya no tiene réplica para él, y se ve a merced de la investigación. Por esta razón, la apuesta por la investigación es imprescindible, tanto desde el sector público como desde el privado; es más, las alianzas público privadas en la investigación han dado buenos resultados. Cualquier ecuación puede ser válida porque los pacientes crónicos quieren respuestas, y necesitas soluciones eficaces, y quieren alejarse de cualquier batallita estéril con ingredientes de intereses creados.

En el centro de este colectivo de pacientes crónicos, se encuentran los enfermos oncológicos que, como los demás, pelean a diario –desde casa o desde el hospital-, con el apoyo inquebrantable de sus familias y de sus equipos médicos y de enfermería. Todos, en mayor o menor medida, más cerca o más lejano, hemos conocido a alguien que ha recibido el arpón del cáncer, y todos somos conscientes de lo difícil que es ganar esta batalla, pero a la vez, sabemos que la voluntad por ganar “la guerra” es más fuerte que cualquier otra voluntad.

Según Naciones Unidas, «El cáncer de mama se ha convertido en el más común a nivel mundial, sobrepasando al de pulmón, que durante más de 20 años fue el más extendido y mortal.  El año pasado se diagnosticaron en el mundo más de 19 millones de casos de cáncer y diez millones más perecieron. Los datos indican que el 20% de la población padece algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. La enfermedad es la segunda causa de muerte».

Estos datos son suficientes para hacernos parar en seco, detenernos, y pensar qué estamos haciendo bien y en qué estamos fracasando. Es evidente, que depende de la globalización, dado que según la Organización Mundial de la Salud,  «la tardanza y falta de acceso a diagnósticos y tratamientos asequibles que imperan, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, se han agudizado durante la pandemia de COVID-19». Éste es el ejemplo más evidente de lo que vulgarmente llamamos países ricos y países pobres.

Fotografía: @20m

Pero volvamos al tema que nos ocupa. En España, junto a la palabra cáncer, se unen dos nombres que están estrechamente unidos, y que no se sabe muy bien en dónde empieza esa fusión que no tiene final. Me refiero a la bióloga Maria Blasco y el CNIO, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Dos nombres intrínsecamente unidos, porque la bióloga que dirige el mayor, y mejor, centro en investigaciones oncológicas que tenemos en España, son un único ente que, como decía antes, se está dejando la piel y el alma por ganar la batalla al cáncer. Sus equipos multidisciplinares de investigación están trabajando en diferentes campos para dar una respuesta contundente a las enfermedades oncológicas.

El pasado mes de septiembre María Blasco dijo: “No debemos olvidar que la solución a los grandes retos pasa por la investigación”. Una llamada más que evidente a la investigación, porque un país sin una apuesta firme por la investigación, es un país mucho más pobre y con muchos menos recursos.

Fotografía: @CNIOStopCancer

La investigación crea riqueza, más allá de la obligación que tenemos de dar respuesta al colectivo de pacientes crónicos. Urge, por tanto, un gran pacto nacional por la ciencia, en el que no sólo esté la comunidad científica y las diferentes administraciones públicas, sino que debería estar también el sector privado. Apostar por la ciencia es apostar por la vida y por la riqueza, y por una sociedad más justa y más humana. La consejera de Sanidad de Castilla y León ha manifestado que “hay que apostar por la investigación, no solo biomédica, también en lo digital y en organización del sistema”. Es la voz de un médico reconvertido a político que ha visto cómo desde la esfera política el prisma de la esfera sanitaria y científica se ven con otros ojos. Por cierto, comparto íntegramente sus palabras, porque apostar por la investigar, es generar riqueza, crear empleo… Lo que ahora algunos manosean tanto esa expresión de “hacer país”. Pues eso. Pero decentemente, claro. No como ellos.

Hoy es el Día Mundial del Cáncer. Es el momento de reivindicarel papel que juegan las familias en el trámite de la enfermedad, sea leve, crónica, o del tipo que sea. Un papel silencioso, imprescindible, invisible y absolutamente necesario. Pero no sólo en los enfermos oncológicos, que por supuesto, es tan necesario, sino en todo tipo de enfermedades sin distinciones de ninguna clase.  Las familias son un bastión absolutamente indispensable y que requiere todo el cariño, respeto, admiración y comprensión.  Un enfermo sin su familia es un ser desvalido y perdido. La familia es la piedra angular en el proceso de la enfermedad, sea la que sea.

Quiero que mis líneas finales sean para Elsa. Elsa es Elsa. Quiero que sirvan para enviarle mi respeto, comprensión y cariño. De repente su vida se ha puesto patas arriba. Ella, que se comía el mundo a bocados, y que cruzaba a nado el Atlántico para volver a España saltando de nube en nube, de repente, ¡zas!, todo se ha descompuesto. Ella, aún no lo sabe, porque no se ha dado cuenta pero desde hace varias semanas cada día viste una capa, en la que se lee “Superheroína”. Cree que está en medio de una tormenta torrencial, y está perdida en el bosque… pero no se da cuenta de aquello que dijo en su día el malogrado Manolo Preciado: «Mañana saldrá el sol». Y ya lo creo que saldrá el sol… porque ella ya forma parte de esa legión de héroes y heroínas anónimos que, a diario, luchan para ayudar a los suyos para ganar batallas como el cáncer, cualquier enfermedad crónica o, como en el caso de Elsa, un cóctel de la edad y la Covid.  Elsa es valiente y fuerte, aunque ella no lo crea. Y puede con esta situación y con mil más., porque ha peleado en batallas para aburrir, y todas las ha ganado. Sólo necesita, como otras muchas familias, un buena pócima de nuestro cariño, comprensión y apoyo. Ahí te va. Ahí os va. Hoy y siempre. Ella es muy valiente, y el resto de familias también lo son. Sólo necesita abrir el  tesoro que tiene en sus manos , aunque no lo vea: el cariño de todos los que estamos a su alrededor.

 

Impactos: 0

Coherencia, coherencia… y decencia

Hace pocos días hablaba en este mismo espacio de la ejemplaridad que deben demostrar todas las personas que ejercen cargos de responsabilidad pública, sea en entidades públicas o privadas.

Pero esta ejemplaridad va más allá del hecho de vacunarse o no, o de “atizar” una mordida a una comisión. Va de esto, y de mucho más.  Dice el Profesor Emilio Lledó que «lo triste es un indecente con poder». Y no le falta razón al académico y Premio Princesa de Asturias porque un indecente con poder no tiene escrúpulos. Los estamos viendo a diario desde el día 13 de enero del año 2020.

La decencia tiene que empezar por la responsabilidad, la ética y la dignidad. Y lamentablemente hay muchas personas que desconocen el significado de estas palabras.

Pero no voy a hablar de estas cuestiones. Hoy quiero abrir otro melón.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, el portavoz del Partido Popular, y alcalde de Madrid, José Luis Martinez-Almeida, un referente y un decente de la política española, decía en relación al carrusel de vacunados a dedo con derecho a coche oficial, que era partidario que la cúpula del Estado se vacunara, porque el Estado no podía estar descabezado, y teníamos que tener una estructura de Estado segura y fuerte. No puedo estar más de acuerdo con este planteamiento. Es evidente, que el concejalillo de turno, el cura de no sé dónde, o el alcalde de yo qué están fuera de toda cúpula del Estado y, en consecuencia, si se cuelan, si se saltan la fila, me parece perfecto que los metan en cintura y que los pongan  en orden.

Pero, lo lógico, es que S.M., el Rey, Felipe VI, el Presidente del Gobierno, la Presidenta del Congreso, la del Senado, las Ministras de Sanidad, y de Defensa, y los Ministros de Transportes, Interior, y Política Territorial, así como la Vicepresidenta Primera deberían vacunarse. De igual modo que deben vacunarse el Presidente del Partido Popular, la de Ciudadanos y los Portavoces de los Grupos Parlamentarios del Congreso y del Senado.

Pero, como siempre hacemos las cosas por el tejado, y en vez de hacer una propuesta parlamentaria, nos cruzamos de brazos, y luego el fango rebosa, las redes sociales sentencian estúpidamente, y los platós de televisión echan humo.

Si las cosas se explican con sentido común, consenso, y coherencia, la gente lo va a entender, pero no sé puede ir siempre de guapo por la vida, tocando el arpa, y haciendo el ridículo. Sigue sin darse cuenta que el enemigo lo tiene en casa, y cada martes se sienta a su lado en la mesa del Consejo de Ministros. Así nos va.

Impactos: 0

Illá y el arpa

Para ningún cargo institucional resulta fácil gestionar una crisis sanitaria como la crisis de la Covid19. Una crisis global sin precedentes, sin final a medio plazo—o largo-, que afecta a todos lo elementos de la sociedad a nivel mundial. Todas las crisis, de la clase que sea, siempre dejan cadáveres en el camino.

España no es una excepción en este sentido. El Gobierno de Pedro Sánchez sacrifica al Ministro de Sanidad, Salvador Illá, y lo envia directamente a las mismísimas mazmorras catalanas para que se enfrente en el circo catalán con lo peor de la política catalana. Si tan seguro estaba Sanchez de que la gestión de Illá ante la pandemia era un éxito, no lo hubiera tirado a una pelea de gladiadores al más estilo hollywoodiense de Ben-Hur.

Fotografía:, @VanityFairSpain

En Moncloa lo saben. Son conscientes de que este tiempo, al frente del Ministerio, Illá se ha granjeado el cabreo generalizado de la sociedad española; pero también de colegios profesionales, sindicatos, sociedades médicas, medios de comunicación y todos los partidos del arco parlamentario del Congreso de los Diputados y del Senado, a los que ha conseguido unir frente a su nefasta gestión. Se ha convertido en un ministro a la fuga, sin comparecer por su gestión antes de marchar a la guerra.

Una crisis sanitaria de estas dimensiones no se aborda sólo sin entrar en grandes broncas. Hace faltar escuchar a los profesionales del sector, que están siendo los grandes ultrajados de esta crisis.

Dentro de un rato, los tambores de guerra del Palacio de la Moncloa anunciarán el nombre de su sucesor. Todo apunta a que va ser sucesora. Los mentideros políticos miran a Carolina Darias como heredera al sillón del Ministerio de Sanidad. Por muy mal que lo haga, esperamos que pueda hacerlo apenas un uno por ciento mejor que su antecesor. Pero, sobre todo, sea ella o quien sea, urge que el heredero de Illá se siente con los colegios profesionales y con las sociedades médicas y atienda de una puñetera vez sus palabras y sus necesidades, que hoy son las palabras y las necesidades de una buena parte de la sociedad española.

Fotografía: @elespanolcom

Cuando Salvador Illá salga del Ministerio, en pocos minutos se habrá convertido en un fugaz recuerdo de los funcionarios y del sector, y dentro de quince o veinte días, cuando se celebren las elecciones catalanas previsiblemente será un apunte en Wikipedia.

Y será entonces cuando volveremos a ver al Emperador Pedro Sánchez tocar el arpa, mirando al trasluz desde La Moncloa, mientras fuma un puro en el sofá, y se carcajea. Habrá ganado otra batalla. Pero no se dará cuenta que cada vez esta más cercano el día que perderá la guerras definitivamente. Aunque siga tocando el arpa.

Impactos: 0

La ejemplaridad

La llegada de la vacuna de la Covid19 ha supuesto una muy buena noticia para la sociedad española, tan necesitada de un rayo de esperanza en medio de tanto caos y tanto desorden institucionalizado desde el Palacio de la Moncloa.

Pero la vacuna también ha traído otro problema no menos importante, y que merece, como sociedad, pararnos en seco, reflexionar severamente, tomar decisiones drásticas y comenzar a caminar de nuevo.

Fotografia: @elcorreo_com

En esta semana que está concluyendo, hemos visto, con cara de bobalicones, como empezaba a proliferar la lista de cargos institucionales (concejales, alcaldes, consejeros de comunidades autonomas) que en el ejercicio de su cargo, pero a la vez, demostrando que son descendientes directos del Lazarillo de Tormes, comenzaban a vacunarse de forma indisciplinada, y acogiéndose a escusas absurdas, tontas, y baratas. Abrazados a motivaciones disparatadas intentando justificar lo injustificable, alegando todo lo que no se sostiene y mintiendo de forma descarada con el único propósito de mantener el sillón.

Lo hemos visto con varios alcaldes de diferentes partidos y con dos consejeros de sendas comunidades autónomas, que, en un caso concreto, su argumentación se diluye en la absurdez como se pierde el agua de la playa en la arena de sus playas. Al final, inexorablemente, ha tenido que dimitir.

Ayer jueves, leí en un perfil de twiiter una reflexión que comparto íntegramente, y que se puede aplicar a todos los representantes institucionales de los partidos políticos que se han vacunado indebidamente, y también a la cúpula militar. Esta reflexión, que la hace un profesional de la comunicación, viene a expresar, con infinita más pena que alegría,  que produce tristeza que algunos representantes públicos que han trabajado por combatir la pandemia hasta la extenuación hayan cometido este error, pero la ejemplaridad debe ser el emblema que envuelva el comportamiento de cualquier representante institucional –yo añado, sea del partido que sea-, y puesto que se han equivocado y han cometido un error, deben marcharse. Sí, es duro, pero es así. Deben dimitir.

Y luego te encuentras con la otra cara de la moneda. Ese alcalde, mi paisanico,  manchego –de La Roda- que padece la enfermedad de ELA, con una dependencia de más de un 65%, y que tiene miedo que le llamen para vacunarse porque alguien pensará que se está beneficiando de su cargo. ¿Nos estamos volviendo locos? ¿O ya lo estamos? Un poco de sentido común, por favor.

La ejemplaridad no sólo debe ser un lema en el que cobijarse nuestros representantes institucionales en su vida diaria pública y privada, sino que deben ejercitarla con todas las consecuencias. Y nadie está exento de cometer un error en un momento dado, nadie, pero lo que la sociedad ya no perdona son las faltas, totalmente voluntarias, de sentido de la responsabilidad, del deber y de la ejemplaridad. Y sólo por mantener el sillón. Como dice un empresario «por calentar el asiento».

Si a un representante institucional “lo pillan con el carrito del helado”, el mejor servicio que puede hacer a España es presentar su dimisión de manera inmediata. Eso se llama coherencia, respeto, credibilidad, sensatez, y ejemplaridad; banderas que, tristemente muchos representantes institucionales no enarbolan, aunque a diario trabajen de sol a sol por sus ciudadanos. Pero no sólo hay que ser ejemplar de palabra. También con los hechos.

Impactos: 0

Gracias infinitas

La primera entrada del año, como no podía ser de otra manera, es de agradecimiento infinito, a un ejército inmenso de súper héroes y heroínas que han sido los verdaderos protagonistas del 2020 que ya desapareció.

Gracias infinitas a nuestros sanitarios que desde principios de año se han dejado la piel, y en muchos casos su propia vida, por nosotros: por atendernos en los hospitales, en las residencias, en nuestras casas, donde fuese, empalmando el día con la noche, sin aliento, sin fuerzas, sin descanso, sin desfallecer, llegandohasta la extenuación, y haciendo lo que nosotros no podíamos hacer, y ademas haciéndolo con una sonrisa.
Gracias a la comunidad científica, por unir fuerzas, por sumar y mirar en la misma dirección, por dar una lección de coherencia, sensatez y respeto. Por dar respuestas a la sociedad cuando los individuos creíamos que estábamos abocados al abismo más negro y aciago.
Gracias infinitas a los miembros de nuestra Policía Nacional Guardia Civil Mossos d’Esquadra, de la Ertzaintza, resto de Policías Autonómicas y Policías Locales de España. Nos habéis cuidado y habéis vigilado nuestras calles, plazas, carreteras, nuestro cielo, nuestros mares y montañas sin desfallecer, sin descanso, sin parar, y siempre anteponiendo los derechos y las libertades de los españoles a vuestro tiempo y a vuestras familias.
Gracias infinitas a los miembros de las Fuerzas Armadas (de Ejército de Tierra, Ejército del Aire, de la Armada, y de la Unidad Militar de Emergencias) que han estado junto a nosotros siempre y han llegado a donde nosotros no podíamos llegar. Gracias por estar en los momentos más duros por ser nuestra cara, nuestras manos y nuestros ojos en los momentos más duros «del adiós», y hacerlo con respeto, compromiso, solemnidad, silencio, devoción y entrega infinitas.
Gracias a todo el personal de los servicioss de emergencias, que desde el principio de la pandemia habéis estado peleando y dejando lo mejor de vosotros mismos para que los españoles estuviéramos atendidos las 24 horas del día.


Gracias a todo el personal de las residencias que han estado junto a nuestros mayores, los han cuidado y han mimado hasta en el último halo de sus vida.
Gracias a todos los #ñtrabajadores esenciales, sin diferencias. Habéis sido el motor que en la sombra, y sin que se notara, ha hecho que España siguiera funcionando gracias a vuestra generosidad
Y finalmente…
Gracias al tejido empresarial de España. Gracias por reinventarse en uno de los peores momentos que ha vivido España. Gracias por vuestro compromiso y dar lo mejor de vosotros mismos, de vuestra gente y de vuestros proyectos para acabar con la pandemia.

Impactos: 0

Prudencia prudencia, prudencia.

(Fotografía: @abc)

Hoy, en toda España nos hemos levantado como si no hubiera un mañana, como si la llegada de la vacuna de Pfizer a España y, con ella, la implementación del plan de vacunación (si es que existe este plan) supusiera el fin de la epidemia del Covid19. Y para colmo de irresponsabilidades, hoy, de nuevo, ha aparecido Salvador Illá haciendo una apología babosa y sin sentido «al principio del fin» de la epidemia. Creo que en los cuarenta y cinco años de democracia nunca tuvimos un ministro de sanidad tan nefasto.

Ayer noche, en un programa de televisión de máxima audiencia varios médicos y otros tantos científicos de reconocido prestigio en el sector a nivel nacional (e incluso internacional) fueron rotundos. Reclamaron un plan de vacunación único, y no diecisiete dependiendo de los gustos de los diferentes presidentes autonómicos como hay actualmente. E hicieron un llamamiento a la responsabilidad y la sensatez, considerando que la llegada de la vacuna, ¡por supuesto que es una buena noticia!, pero para nada estamos ante el final de la pandemia. Es un paso, exclusivamente uno, porque mientras siga habiendo ciudadanos irresponsables, mientras no haya un plan único para combatir al virus, mientras se siga desoyendo a la comunidad científica, y a las sociedades médicas y sanitarias, todo esto se traduce en pasos de tortuga.

(Fotografía:
@infosalus_com)

Es el momento de la responsabilidad por parte de todos, en especial de los ciudadanos. Somos los primeros que estamos obligados en comprometernos dando un paso adelante, a escuchar más a nuestras sociedades médicas, científicas y sanitarias. Olvidarnos de las telepredicaciones “made in Sanchez, Illá y Simón”, y escuchar a los integrantes de nuestro último  Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

Y a esa caterva de covidiotas, como los llamaba el otro día un prestigioso urgenciólogo., que se dedican a negar lo evidente, a achacar la pandemia a no sé qué estrategia internacional, y no sé cuántas estupideces más… pues eso, los covidiotas, pero a la vez que se paseen por alguna UCI y se tomen un café con algún neumológoco y con algún urgenciólogo.

Estamos ante una pandemia global y la llegada de la vacuna de Pfizer es una buena noticia pero, como decía un reconocido cirujano madrileño, director médico de un conocido hospital, hay que llegar a la inmunidad de rebaño a nivel mundial. Y de momento, ningún país del tercer mundo ha comprado vacunas.

Seamos prudentes, y, como diría mi madre, no echemos los perros antes que el ganado.

 

(Fotografía: @20m)

Impactos: 0

Curiosidades humanas del Día de Navidad

Hace un ratito desde el hospital barcelonés en el que se encuentra hospitalizada mi madre, mi hermano me hizo una videoconferencia para que la viera, pero principalmente para que me viera ella porque llevaba dos o tres días con la cantinela de que mi hermana y yo estábamos «con un bache muy grave y teníamos muy mal ojo». Desde el pasado domingo que la hospitalizaron en un estado realmente muy grave, hoy es el primer día que mi hermano -a pesar de su condición de médico- ha podido acceder al hospital.

Afortunadamente mi madre se vuelve a recuperar de forma milagrosa y vertiginosa. Evidentemente apenas se le entiende ya lo que habla, y está muy deteriorada, circunstancia que también entiendo que es absolutamente normal, pero no cabe ninguna duda que su sistema inmunológico y su resistencia para seguir aferrándose a la vida con uñas y dientes es realmente admirable.

También soy consciente que estos baches son importantes y que estos golpes la van dejando cada vez más diezmada y que un día, después de superar estos vaivenes, con cualquier tontería, se irá porque su organismo cada vez está más debilitado y nunca queda totalmente.

Lo que sí nos está demostrando es que tenemos una genética encomiable porque ya es la quinta vez desde abril que sale de un bache así. Nos pone en el peor de todos los escenarios y en apenas cuarenta y ocho horas sale del atolladero ascendiendo como si subiera el Tourmalet. Es #LaNavalón, sin más.

Impactos: 0

María Blasco habla del cáncer y el envejecimiento

Revolviendo en YouTube, me tropiezo con una entrevista que la Fundación Juan March le hizo a María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.

En medio de tanto lío y de tanta desinfornación , personas de la talla de María Blasco que hablen con la rotundidad que ella lo hace sobre la investigación, el cáncer, o el envejecimiento son un bálsamo de esperanza y de ilusión.

Merece la pena ver esta entrevista a esta gran científica:

 

Impactos: 0

Amistades peligrosas

Hoy no pensaba escribir, pero ayer leí una noticia en twitter, y creo que por la trascendencia que tiene merece una reflexión.

(Fotografía: (Republica.com)

La Organización Medica Colegial, la entidad nacional que agrupa a los colegios profesionales de médicos de España –más de 52 colegios-, ha aprobado solicitar el cese inmediato de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, por su incapacidad manifiesta y prolongada a lo largo de la evolución de la pandemia por Covid19, a la vez que le piden una rectificación pública de sus últimas declaraciones.

El caso es que la decisión de la Organización Medica Colegial no me extraña porque el carrusel de despropósitos del zaragozano es interminable. El director de máximo organismo de alertas y emergencias sanitarias convertido en todopoderoso portavoz sanitario del Gobierno ha ido de chapuza en chapuza, de desvergüenza en desvergüenza, de desmentido en desmentido, de mentiura en mentira… Pero ya sabemos que está respaldado, y bien, por otro todopoderoso, llamado Iván Redondo. Y, por tanto, haga lo que haga y diga lo que diga, le aplaudirán hasta con las orejas. Todo muy enmugrecido.

Los médicos, nuestros sanitarios, son nuestra primera barrera en esta pandemia, y el Ministerio no puede dejarlos a su suerte bajo el paragüas de “sálvese el que pueda”.  Y no vale eso de que las competencias sanitarias están transferidas a las comunidades autónomas. En una pandemia de estas dimensiones, el mando único, y la coordinación ministerial son imprescindibles. Pero no. Desde febrero, a Simón y a Illá les ha podido las órdenes dadas desde Moncloa y desde Ferraz antes que los consejos y opiniones de las sociedades médicas y de los colegios profesionales.

Resulta vergonzoso que el director de alertas y emergencias sanitarias el pasado jueves se expresara en estos términos: “ahora los profesionales sanitarios tienen un aprendizaje con respecto a la primera ola. Los gestores hacen mejores circuitos de asistencia en los hospitales. Y obviamente, los sanitarios tienen un mejor comportamiento evitando contagiarse fuera de su espacio de trabajo”.  No sólo es una falta de respeto, sino que es una desvergüenza y una deslealtad hacía todo el colectivo médico y sanitario, y ya no digo nada de lo que significan estas palabras hacía las familias de los 72 médicos fallecidos desde el pasado mes de febrero. En resumen, una desvergüenza sin paliativos que algún día este  elemento tendrá que dar ante quien corresponda.

(Fotografia: @libertaddigital)

La profesión médica es imprescindible en este momento, y siempre,  y no puede quedar a merced de un Gobierno ineficaz, torpe, incompetente, y radical.

La calidad humana, profesional, y académica de este colectivo está muy por encima del manoseo absurdo y estúpido que está sufriendo por unos gestores que prefieran acariciar su sillón antes que pensar por el colectivo sanitario y por el bien común de la sociedad.

Fernando Simón se ha granjeado muy pocos amigos en esta pandemia. Con una credibilidad nula entre los profesionales sanitarios, si tuviera un mínimo de dignidad y decencia debería de dimitir, y dar paso a otro profesional acreditado y con credibilidad. Pero me temo que no va a ser así. Claro que, a su vez, tampoco le queda un ápice de dignidad ni de decencia. Como a cualquier mercenario.

 

Impactos: 0

Regreso…

Tras muchos meses de ausencia por estos lares regreso, no sin pocas novedades y un importante carrusel de cambios tanto a nivel personal como profesional, que no voy a detallar por razones de espacio, pero lo importante con la que está cayendo ahí fuera es que sigamos aquí, dando guerra, peleando, y viviendo, porque la #Covid19, y los cuatro (bueno, en realidad son más de cuatro) imbéciles y sinvergüenzas que deberían estar encerrados porque nos están haciendo la vida imposible.

No estamos para tonterías. La situación es delicada en muchas comunidades autonómmas, y la preocupación de todos es el denominador común de una buena parte de la sociedad en todos los estratos sociales. Por esta razón, hay que ser prudentes y responsables. Y quien no lo entienda, parafraseando a cierto individuo (prefiero ser correcto)… «cierre la puerta al salir».

Impactos: 1

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
A %d blogueros les gusta esto: