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Etiqueta: sinceridad

Las entidades sin ánimo de lucro y el protocolo

Fotografia: @diaple

Las entidades sin ánimo de lucro desarrollan muchas actividades a lo largo de su existencia que exigen habitualmente la celebración de eventos de distintas características.

Como norma general, estos eventos se planifican y se organizan por los propios directivos de las entidades que, en muchos casos, carecen de la experiencia profesional y de los conocimientos académicos para la aplicación de la norma en materia de protocolo y de organización de eventos. Esto, añadido al hecho de que reiteradamente se considera que las normas de protocolo no tienen por qué aplicarse en ese tipo de eventos, origina un caos generalizado durante la celebración de un buen número de ellos organizados por estas entidades. Muchas veces estos actos se desarrollan bajo los parámetros del buen hacer y de la buena voluntad de sus organizadores.

Pero eso no sirve. Javier Carnicer, actual Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, señala que «el Protocolo es el arte de hacer las cosas con naturalidad». Cierto, pero la naturalidad siempre viene acompañada del orden, la discreción, el saber estar y un sinfín más de cualidades sin las cuales la puesta en escena de cualquier evento se convierte en un cataclismo adorable, máxime si el organizador es una ONG cuyos directivos, equivocadamente, entienden que el Protocolo es materia exclusiva de los Reyes, ministros, embajadores, alcaldes, diputados o senadores… por ejemplo.

Fotografía: @diariodeteruel

Resulta un error mayúsculo pensar que las normas de Protocolo sólo tienen su aplicación en actos oficiales a los que asisten las más Altas Instituciones del Estado. Craso error. La norma en materia de protocolo y de organización de eventos debemos aplicarla siempre, sea cual sea el evento que nos ocupe. También cuando el organizador sea una entidad sin ánimo de lucro. Un evento bien organizado ofrece una imagen de seriedad y formalidad que repercute muy notablemente en la imagen de la propia institución anfitriona.

He asistido a infinidad de actos de toda clase y condición en dónde la organización y la aplicación de las normas de protocolo han brillado por su ausencia. Eventos, en muchos casos, realizados desde esa buena voluntad a la que aludía antes, pero que, inconscientemente, sólo sirvió para alimentar la llama del desorden.

Fotografia: @diaple

Recuerdo que en cierta ocasión, hace ya algunos años, asistí a un almuerzo que organizaba una asociación de pacientes, para entregar la insignia oro de la entidad. Al mismo asistieron, entre otros, el alcalde de la ciudad y el consejero de sanidad de esa comunidad autónoma que era, por cierto, el receptor de la insignia. Cuál fue mi estupor al observar que, en la mesa de presidencia del almuerzo, ambas autoridades estaban sentadas de espaldas al resto de comensales. Pero aún fue mayor mi asombro al observar que, a los postres de la comida, el consejero se despidió de sus compañeros de mesa y abandonó el acto sin que ningún miembro de la junta directiva de la entidad le despidiera en la puerta del establecimiento. Aquello crujía por todos lados.

Pero el problema no es que no se despida al consejero o al alcalde de turno en la puerta. El problema es otro. Actuando así, con esta mala imagen estamos trasladando un mal mensaje de comunicación corporativa. Nuestra reputación está cayendo por los suelos, y luego costará mucho levantarla.

Fotografia: @diaple

Ejemplos como éste podía citar a miles, siempre cimentados desde una supuesta buena voluntad que debe ser perfectamente compatible con la norma, los usos y costumbres.

Considero fundamental que este tipo de entidades apliquen la normativa en la materia en todos y cada uno de los eventos que realicen. Sólo así tendrán asegurado el éxito y habrán ofrecido una imagen de credibilidad, seriedad, profesionalidad y buen hacer, tanto a nivel interno como externo.

En una época tan difícil como la actual, resulta más fácil si cabe la aplicación de la norma desde la naturalidad. Un evento sencillo, económico, bien desarrollado, profesional, es muy fácil de llevar a la práctica porque se alimenta de la sinergia de la entidad organizadora con otras similares que intercambian recursos y experiencias. Para llevar esto a buen puerto se necesita un eslabón imprescindible sin el cual nada es lo mismo.  Me refiero al profesional del protocolo y de la organización de eventos: un experto en la materia avalado siempre por su experiencia profesional y/o por los conocimientos académicos es indispensable en cualquier entidad que quiera mostrar el mejor de sus rostros. Las entidades sin ánimo de lucro no escapan a esta necesidad. ¡Cómo cambia el acto de entrega de unos premios, por ejemplo, de que lo organice un experto en la materia a que se realice por neófitos que se dejan llevar por su buena voluntad!

Con ello tampoco quiero hacer un canto a la perfección. La improvisación también cabe, pero siempre dentro de un orden lógico y sensato.

Cualquier entidad sin ánimo de lucro que pretenda que su imagen exterior dé brillo y esplendor pasa inexcusablemente porque la organización de todos sus eventos esté condimentada con la seriedad y el rigor necesarios siempre, lógicamente, aderezados por la mano experta del profesional. Imprescindible.

Hoy día es todo mucho más fácil con la digitalización y la tecnología. Y de eso, precisamente, Javier Carnicer sabe un rato, y más.  Ha diseñado herramientas informáticas para hacer más fácil, más accesible y más cómo la comunicación y el protocolo. Ya me he referido a él en varias ocasiones en este blog, y lo seguiré haciendo. Es un referente del protocolo a nivel nacional e internacional. Pero, lo mejor, es una gran persona que, en definitiva, es lo que cuenta en esta vida.

Stela es un software integral de protocolo y eventos, desarrollado por la empresa zaragozana Diaple Networking. Reúne todas las utilidades necesarias para organizar un acto o evento institucional, tanto público como privado, desde la fase inicial de planteamiento de objetivos hasta la memoria resumen final. Absolutamente necesario para comunicar en positivo. Absolutamente imprescindible si queremos que un acto tenga éxito.

Por esta razón, las entidades sin ánimo de lucro deben tomar este tren más pronto que tarde. Reforzarán su reputación y, lo más importante, sus eventos brillarán con luz propia, porque un evento fallido es la antesala de un fracaso. Y de fracasos estamos ya demasiado saturados.

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Juan Carlos I: El hombre que pudo reinar

Recientemente he terminado la lectura de “Juan Carlos I: El hombre que pudo reinar” de Fernando Onega. Se trata de una magnífica biografía cincelada a base de la cuidada experiencia periodística de su autor.

Fotografía: @amazon

Estamos ante un libro que, más allá de otro tipo de connotaciones, a través de sus páginas tan magnifica y documentalmente redactadas, se nos presente la figura de Juan Carlos, como persona, con sus aciertos y sus errores; con sus debilidades, y sus deseos, como cualquier otro ser humano. Pero el autor del libro, también nos presenta la figura de quién ha sido el Jefe del Estado en España durante casi cuatro década. Pese a quién le pese…  Una figura política, institucional y diplomática de reconocimiento y talla internacionales. Como se dice en el libro, ha sido el mejor embajador que ha podido tener España desde los albores de la Transición. Su papel, muchas veces discreto y en un segundo plano, ha dado pie resolver de forma eficaz cientos de problemas de los que este país no ha sido ajeno, y de los que sin esa intervención, hubieran desembocar en situaciones mucho más complejas.

El libro no trata de ensalzar la figura del actual Rey emérito por el mero hecho de demostrar una afinidad monárquica, que la evidencia. Fernando Onega pretende, y bien que lo ha conseguido, explicar a esta generación de jóvenes que, embaucada en los ríos rancios de unas políticas casposas y absurdas, que el Rey Juan Carlos no forma parte de “la casta”, de la cual ellos ya forman parte. Su figura ha sido clave y, por ello, está muy por encima de lo que ellos creen. Ha sido, sin ningún género de dudas, una pieza imprescindible de las últimas cuatro décadas de la vida política, social, económica, y diplomática de España.

Fotografía: @europapress

El volumen, que reúne gran cantidad  de referencias acerca de la figura del monarca, es de lectura amena, entretenida y, lo más importante, documental. A través de sus páginas encontramos cientos de datos y detalles de otras tantas situaciones y personas, de cientos de anotaciones que nos dan una idea global pero a la vez, real de la figura de un hombre que pudo reinar. Si debe pasar a la Historia por muchas cosas, uno de los grandes hitos en su haber, es el día que, muleta en mano y ante una cámara de televisión, fue capaz de reconocer su error y pedir perdón a sus ciudadanos.

Recomiendo la lectura de este volumen. Además, aporta una importante visión histórica, sociológica e institucional del reinado de Juan Carlos I. Sólo así, con documentos cómo éste, los españoles seremos capaces de entender y comprender la figura de quien, con muchas más luces que sombras, durante casi cuarenta años ha sido la mejor carta de presentación que jamás podía tener España.  Ello a pesar de una catercva de impresentables que., pisando moqueta y coche oficial a diario, pretenden cada mañana destruir los pilares de consenso, paz, democracia y libertad que él. junto a Adolfo Suárez y otros ilustres asentaron en España en 1978. Pero nos queda el consuelo de que eso sólo una quim,era artificial, porque no lograrán este objetivo. Por nuestro bien. Pero especialmente por el futuro de las próximas generaciones.

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Yasine Kanjaa, un psicótico que no podía, ni debía, estar en libertad

Fotografia: @abcdesevilla

El miércoles por la noche, España entera se conmovió ante un terrible suceso cometido en Algeciras. Un muerto y, al menos, un herido grave a manos de un perturbado –sí, digo bien, un perturbado-, de origen islamista que no podía, ni debía estar en libertad, y menos en España.

Yasine Kanjaa este miércoles cogió un alfanje -una especie de sable de hoja ancha y curva-, se atavió con una chilaba negra y sembró el pánico en Algeciras. Minutos más tarde fue detenido tras matar a machetazos al sacristán de la iglesia de Nuestra Señora de La Palma de Algeciras y agredir gravemente al sacerdote de la parroquia de San Isidro. El lunes declarará (se supone) ante la Audiencia Nacional. Nuestro ‘héroe’ nació en Marruecos hace 25 años.

Fotografia: Diario de Ares

Llegó a la ciudad de Algeciras este verano y tenía abierto un expediente de expulsión por situación irregular desde junio de 2022, aunque no figuran antecedentes penales ni por delitos de terrorismo, ni en España ni otros países aliados. No estaba con anterioridad bajo seguimiento por agentes de los Servicios de Información o de otros grupos policiales, «ni en los últimos días ni anteriormente».

Hasta aquí los hechos policiales y legales.

No cabe duda de que estamos ante un tipo solitario. Lo que en Psiquiatría tan acertadamente se denomina «lobo solitario». Pero el tratamiento que se debe dar al lobo solitario es importante. No en vano, Los lobos solitarios operan individualmente “o en grupos tan pequeños que logran pasar bajo el radar de las fuerzas antiterroristas”, alerta en un informe el Grupo Soufan, una consultora estadounidense de seguridad: “Desde un punto de vista antiterrorista, estos sospechosos son invisibles”.

Fotografia: @el_pais

“Ni el mejor servicio secreto del mundo es capaz de desarticular la acción de un lobo solitario”, sentencia en un artículo en el Jerusalen Post el israelí Yossi Melman, experto en seguridad. “Se pueden infiltrar agentes, vigilar mezquitas, pinchar teléfonos y hackear ordenadores. Pero es imposible meterse en la cabeza de una persona que un día decide convertirse en terrorista”.

Sin embargo, en España sí se metió en la cabeza de estos lobos solitarios, de la incomprensibilidad de sus crímenes y de su imprevisibilidad, el Profesor José Antonio García-Andrade.  En el año 1982 publica el libro: «Raíces de la violencia. Un estudio sobre el mundo del delito». En este volumen disecciona con la maestría que le caracterizaba la incomprensibilidad y la imprevisibilidad del delito psicótico.

En este sentido, señala muy acertadamente que ante lo imprevisto no cabe prevención, no es posible protegerse, y éste es uno de los rasgos más comunes del delito del enfermo mental, que surje sin historia previa, aunque ello no sea así para el enfermo propiamente dicho, el cual puede llevar tiempo atormentado por la “imposición” de sus ideas patológicas. Para el doctor García-Andrade, ello significaba que el delito del enfermo mental era un síntoma más de su cuadro clínico. Precisamente esto se convierte en incomprensible a los ojos de la sociedad; y ello aumenta más, si cabe, el temor porque se escapa a la comprensibilidad. Asusta.

Para el ser humano los dos grandes misterios de la vida son la locura y la muerte.

Fotografia: @elmundoes

El doctor García-Andrade señala en su libro que la incomprensibilidad es, sin duda,  uno de los rasgos más importantes del psicótico, de tal forma que cuando estamos en presencia de lo incomprensible casi siempre estamos ante un enfermo mental. Es incomprensible aquello que no tiene historia, aquel hecho psicótico que no lo podemos derivar de otro hecho psíquico anterior, lo inderivable psicológicamente. (…)

Y en el mismo volumen, el conocido psiquiatra forense también hacía referencia a la violencia psicótica. Otra de las características del delito del enfermo mental es su violencia, de tal manera que su delito es casi siempre de sangre en sus formas más graves: homicidios, asesinatos múltiples, parricidios. Es excepcional, por ejemplo, el robo en los enfermos mentales, y si se da no es sintomático, sino coincidente. Precisamente esta violencia es una de las razones por las que surje el temor ante estos hechos, ya que la violencia puede llegar en ocasiones a cotas muy elevadas.

Fotografia: @ElHuffPost

Si leemos detenidamente el análisis psiquiátrico y psicótico que hacía ya, a principio de la década de los años ochenta, el doctor García-Andrade, nos daremos cuenta que es la perfecta descripción de Yasine Kanjaa. Varios datos lo confirman. Sus compañeros del “piso patera” lo tachan de huraño, y había sido expulsado de la mezquita del Puerto de Algeciras, según ha declarado a los medios de comunicación su imán Omar Khemlani.

Pero ante esta situación, también es importante otra reflexión. Será la Justicia quien tenga la última palabra. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos, cabe preguntarse qué está fallando en nuestra sociedad y por qué  en nuestro sistema un individuo con un expediente de expulsión abierto por situación irregular no está vigilado y controlado.

Fotografia: @20m

Pero, ¡atención!, no estoy responsabilizando a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado ni a las autoridades judiciales, que bastante tienen sobre sus espaldas. Nuestro sistema tiene grietas importantes cuando se da lugar a que ‘llaneros solitarios’ como Yasine Kanjaa campen por libre sin respetar nuestra cultura y previsiblemente con carencias psíquicas muy graves. Urge prevenir a la sociedad. Hoy mejor que mañana. Me temo que, por desgracia, Yasine Kanjaa, no será el último.

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First Date, o esa extraña manera de desnudarse en público

Llama la atención esta nueva clase de programación de televisión, a la que últimamente nos está sometiendo todas las cadenas, públicas, privadas y hasta ciertas plataformas digitales. Una parrilla, por otro lado que, como decía en una ocasión un conocidísimo presentador, periodista, y escritor, emite aquello que la audiencia quiere ver. Yo me atrevería a decir “necesita” ver.

Fotografía: @Twitter

Cuatro, en su horario de máxima audiencia, emite First Date, un programa de tele realidad de lunes a sábado, en el que hombres y mujeres acuden al mismo de la mano de Carlos Sobera, en busca del amor, traducido en pasión, compañía, o cualquier otra definición. Un reality show con muchos ingredientes, y muy pocos o ninguno, que merezcan la pena. Y quienes acuden al programa, menos todavía.

Viendo el programa queda claro que una de las grandes carencias de los españoles es la soledad, pero especialmente de los españoles de mediana edad y de gente joven, muy joven. Muy reducido es el perfil de gente madura, a partir de 50 ó 55 años, y, sin embargo, muy amplio, el resto. ¿Qué quiere decir? La sociedad española ha evolucionado vertiginosamente, como otras muchas sociedades occidentales, pero hay una manifiesta falta de valores humanistas. Recuerdo en este punto las palabras del Prof. Emilio Lledo cuando dice que si vivimos sólo de mensajes cortos se nos acaba el pensamiento… Y tambien recuerdo a la gran periodista y corresponsal de TVE, Rosa Mª Calaf cuando afirma que en la televisión prima la apareciencia sobre el talento. En este caso, me atrevería a decir sobre la piel y los sentimientos con mayusculas.

Fotografía: @diezminutos_es

Otro valor intrínseco que tiene First Date es la gran lección de psiquiatría y de psicología que muestra cada noche. En cada persona, en la relación con el otro, en gestos, en actitudes, en diálogos, puedes llegar a tener un suave perfil de cómo es y de los objetivos que busca en el programa, pero sobre todo, la forma de relacionarse con el otro. Es toda una lección de psiquiatría y de psicología que no tiene parangón. Hasta qué punto cada individuo encierra unos oscuros intereses que le llevan a exhibirse, publicarse en la pantalla, y a desnudar sus sentimientos, su alma, su vida, y hasta sus entrañas. Y todo sencillamente por mitigar la soledad, embadurnada del betún que nos dé la gana. Así de fácil.

En resumen, First Dates es un programa muy bien concebido. Con un nicho de telespectadores muy claro. Pero flojea estrepitosamente si nos trasportamos a esos valores que tiene que tener un medio de comunicación, como tan acertadamente señala el periodista asturiano César Cajete. No informa de nada, no forma en nada. Y si entretiene. Es decir, si un medio de comunicación debe informar, formar, y entretener. First Date solo entretiene, y no siempre. Por tanto, se está fallando porque se ha convertido en un programa  normalito, por no decir mediocre, que también. Pero para muchos es la televisión que quieren. Y asi nos va.

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Una familia (real) de entierro en Atenas

Fotografia: @hola

El pasado lunes la ciudad de Atenas y el cementerio de Tatoi, al norte de la capital helena, reunió a toda una familia real, y aglutinó a una más que notable representación de las casas reales europeas. La despedida del Rey Constantino, hermano de doña Sofía, último rey de los griegos, supuso un punto de encuentro de monarquías. Pero, sobre todo, aglutinó a toda una familia que despedía a un marido, a un padre, a un hermano, a un cuñado, a un tio… y esto es tan destacado o más que el propio linaje real.

Constantino perdió el trono hace alrededor de cincuenta años. Solo tenía el titulo de rey. Por el Gobierno griego, en un gesto muy poco acertado, no permitió un funeral de Estado. Pero ello no fue obstáculo para que a Atenas acudieran todas las Casas Reales de Europa, reinantes y no reinantes, con un homenaje final histórico.

Los lazos de sangre de los reyes helenos están entrelazados con la mayoría de las monarquías. Si a ello unimos la amistad, reforzada durante los años de exilio, y el carácter y bohonomia del propio monarca, no es de extrañar el numero de reyes y representantes de casas reales que se dieron cita en Atenas. Una ‘cita real’ muy similar a la que concitó el pasado septiembre la despedida de Isabel II en Londres.

Fotografia: @heraldoes

Como era de esperar la Familia Real  española fue la representación más numerosa. Sus Majestades don Felipe y doña Letizia, acompañados de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofia, de las Infantas, Elena y Cristina, acompañadas de sus hijos, y de la Princesa Irene de Grecia  Era de esperar. Los Reyes Constantino y Ana Maria, además de los estrechos lazos familiares con la Casa Real Española, era una familia (real) muy querida a los ojos de los españoles. .

El protocolo dictó que los miembros de la Familia Real Española fueran llegando escalonadamente, siendo don Felipe y doña Letizia los últimos en aterrizar el domingo por la tarde.

Pero el funeral del Rey Constantino de Grecia aportó valor y simbolismo. Más allá del protocolo. Una familia lloraba la pérdida de uno de sus miembros y, por ende, los gestos de cariño, afloraron con absoluta normalidad. Como tiene que ser.

Fotografia: @bekiaes

Los Reyes Felipe y Letizia, los Reyes Eméritos Juan Carlos y Sofía, y cualquier otro miembro de la Real Familia, por encima de su regio tratamiento, son seres humanos. Y en ese momento estaban tristes y desolados, ante la pérdida de un hermano, de un cuñado, de un tío. Y ello volvió a unir a la Familia, dejando a un lado cualquier diferencia o distancia.

La última foto de la Familia Real española y las infantas fue tomada en el funeral de la infanta doña Pilar en enero de 2020. Y la última instantánea de los cuatro reyes juntos, en Londres, durante el sepelio de la Reina Isabel II.

Fotografia: @elcorreo_com

La despedida al último monarca de los griegos nos ha dejado imágenes para la historia. Los Reyes eméritos acompañados de seis de sus ocho nietos. Faltaban la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía. Todos, junto a las infantas Elena y Cristina, de luto riguroso, y al borde de las lágrimas, o llorando, tanto en las horas previas al entierro como después del último adiós en el cementerio de Tatoi.

Pero también se vio a Felipe VI muy pendiente de la princesa Irene, y a doña Letizia, entregada a la familia, especialmente atenta a doña Sofía y muy cariñosa con sus sobrinos, a los que lanzó un beso después de llegar a la catedral en un momento que llamó especialmente la atención el abrazo de hermanos que compartieron Felipe VI y el príncipe Pablo.

Como también ha dado muchos ríos de tinta el beso que dio el Rey don Felipe a su padre el también Rey, don Juan Carlos en el cementerio de Tatoi.

Fotografia: @hola

¿Qué problema hay en esto? Como acabo de señalar, son personas rotas de dolor ante la pérdida, y veo en ese gesto un acto de cariño de un hijo a un padre. Sin más lecturas.

Por eso quienes se dedican a juzgar, a golpe de tweet, sin saber, sin más información que la que le entra por la pantalla, le recomiendo que lea a Aristoteles cuando decía aquello de «el ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona»… y despues, por favor, cierren al salir.

Es evidente que el funeral de Rey Constantino ha dejado un río de imágenes para la Historia. Pero sobre todo, nos ha dejado una lección que no podemos perder de vista. La Familia Real española (como cualquier otra) está constituida por seres humanos.

El protocolo es importante, por supuesto. Como bien señala Javier Carnicer, Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón, sirve para ordenar a las personas y a las cosas. Y como tambien señaló en una ocasión el actual Embajador de España en Canada, y ex Jefe de Protocolo de la Casa Real, «el protocolo es útil para resolver conflictos y evitar tensiones». Tampoco le faltaba razón al asturiano Alfredo Martínez Serrano.

Fotografia: @hola

Pero lo cierto es que en ningún lugar está escrito que un Rey no pueda tener un gesto de cariño hacía la Reina, hacía sus padres, hacía cualquier otro miembro de su Familia, on hacía un ciudadano. Son seres humanos con sentimientos, y esos gestos de cariño humanizan a la Institución. Esos gestos tan humanos alejan a la Institución del glamour casposo, Absolutamente necesaio en pleno siglo XXI.

 

 

 

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«Lo que bien se hace, bien parece»

Fotografía: Minicar

Desde muy niño siempre recuerdo una frase de mi padre que nos decía a mis hermanos y a mí: «Lo que bien se hace, bien parece».

Cuando yo tenía unos doce años aproximadamente, una tarde de primavera, en un gran pinar de Zaragoza, mi hermano y yo nos brindamos a limpiarle su entonces ‘flamante’ Simca 1200. Pero pronto los dos reparamos que aquella tarea era mucho más ardua de lo que pensábamos. Por eso empezamos a tomar decisiones propias de la edad: no era necesario limpiar los faros –ni delanteros ni traseros porque al dar las luces nadie se daría cuenta si estaban o no sucios-, ni aquellos parachoques tan antiguos que llevaba. Y… por supuesto, también decidimos que el interior del coche tampoco había que limpiarlo… Bastaba con repasar –literalmente- las puertas el capó el portón del motor y un poco el techo del coche. Es decir, la comodidad a nuestro alcance…

Fotografia:@pixabay

Mi padre, al ver aquel cúmulo de decisiones de dos zagales de doce y de nueve años respectivamente, tomadas unilateralmente bajo el lema de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, nos sentó a su lado y nos dio toda una lección de vida. He de reconocer que fue de las pocas veces que ejerció de padre sin inmutarse, sin enfadarse, y, sobre todo, sin levantar la voz y, lo mejor, sin sacar la mano de paseo…

Nos explicó que en la vida las cosas había que hacerlas bien, independientemente del esfuerzo que costara hacerlas así, o de lo que ello conllevara en otros contextos. Para él, una cosa bien hecha, siempre estuvo bien. Y está máxima le acompañó durante 73 años.

Curiosamente, esta frase me viene acompañando en mis ‘taitantos’ años, porque también considero que aquello que se hace bien, bien resulta.

Fotografia:@pixabay

Por eso hay que actuar bien en tu esfera personal y profesional, en tu entorno social… en todos los ámbitos… porque si se actúa bien, el resultado será óptimo y positivo.

Por eso me repatea que, sin ir más lejos, en la esfera profesional existan profesionales (de cualquier ámbito) que siempre vayan con su corona de ‘buenos’ y ‘dignos’, pero, sin embargo, no sean capaces de hacer su trabajo con rigor, profesionalidad y ética. Y no lo hacen, no porque sean malas personas ni perniciosas. Ni mucho menos. Únicamente aplican la “ley del mínimo esfuerzo”.

Cada vez me encuentro más personas en esta situación. Personas que hacen su trabajo para ‘cubrir el expediente’, pero no porque sienten y aman lo que hacen, y, por tanto, hacen bien su trabajo.

Fotografia:@pixabay

En el trabajo, como en la vida, como en cualquier otro ámbito, hay que dar siempre lo mejor de cada uno. Sólo así, desde el rigor, la profesionalidad y la ética, contigo mismo y con los demás, las cosas pueden tener un éxito rotundo. En este mismo espacio, el pasado fin de semana reconocía el trabajo serio, riguroso, concienzudo y eficaz de nuestro voluntariado. Si no hicieran un buen trabajo, no podríamos estar orgullosos de ellos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo cuando a diario te tropiezas con profesionales que hacen su trabajo de forma mediocre, sin interés y sin espíritu. No podremos estar orgullosos de ellos. Ni ayer ni hoy ni mañana.

(Fotografía de encabezado: Pixabay)

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26 años del Camping Las Nieves

Fotografía: @YouTube

Hoy se cumplen veintiséis años de una de las peores tragedias naturales que ha sufrido España, y previsiblemente, la mayor que ha sufrido Aragón.

Ocurrió un 7 de agosto de 1996 cuando Aragón rezumaba turismo por todos los poros de su piel, en especial el Pirineo. Una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Aras arrasó el Camping de Las Nieves, en la localidad de Biescas. En esa tragedia alrededor de noventa personas perdieron la vida, y cerca de otras doscientas resultaron heridas.

Esta fecha me acompaña desgraciadamente año a año por dos motivos importantísimos; uno personal y otro profesional. Ese mismo día, a primera hora a primera hora de la tarde, bajé a Zaragoza desde la localidad oscense de Senegüé (muy próxima a Biescas), tras concluir unos días de descanso vacacional.

Fotografía: @COPE

Esa misma noche, desde primeras horas de la madrugada participé,  directa e indirectamente, en el gabinete de crisis que el Gobierno de Aragón , que presidía el popular Santiago Lanzuela,  activó tras conocer la magnitud de la tragedia.

Esa fatídica tarde, alrededor de las 19:30, la lluvia dejó hasta quinientos litros por metro cuadrado durante cerca de diez minutos. ¿Nos imaginamos por sólo un instante qué significa esto a su paso por un camping?

El agua arrastró piedras, troncos barro… todo lo que cogió a su alcance, desbordando la canalización construida y barriendo por completo el camping, en el que había en ese momento más de seiscientas personas.

Y ante la magnitud de esa catástrofe, evidentemente los primeros en llegar fueron los vecinos de Biescas que dieron lo mejor de ellos mismos no sólo para socorrer a las víctimas, sino para organizarse y para organizar avituallamiento comida, ropa, bebidas, enseres de higiene personal y cualquier otra necesidad que fuese precisa…. E incluso para acoger en sus propias casas a quienes el agua había dejado absolutamente sin nada.

Fotografía: @diariovasco

Una vez más, la sociedad civil, en este caso, la aragonesa, mostró sus mejores ‘caldos’, que diría mi madre, poniéndose a trabajar horas y horas incansablemente junto a los servicios de protección civil y emergencias en un único equipo.

Recuerdo aquella noche cómo los teléfonos no dejaron de sonar en toda la madrugada. Cientos de instituciones públicas y privadas dando lo mejor de sí mismos y poniéndose a disposición del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Biescas. La solidaridad de toda España fue unánime… y también miles de llamadas anónimas preguntando por personas alojadas en el camping.

Una imagen dramática fue el Palacio de Hielo de Jaca,  que se habilitó para albergar los cuerpos fallecidos a la espera de su identificación por parte de las familias.

No voy a entrar en la parte legal ni judicial, porque considero que no me corresponde. Cada 7 de agosto, únicamente toca recordar una de las mayores tragedias naturales que ha sufrido España y la mayor de Aragón. Recordar a las víctimas, aprender correctamente la lección para evitar errores pretéritos y pensar que ya en 1996, la sociedad aragonesa nos dio toda una lección de solidaridad, de unidad, de compromiso…

Fotografía: @periodicoaragon

Durante esos días, y posteriormente, durante los funerales de lasTorrente d víctimas hubo millones de imágenes, pero hay una imagen que guardo en mi retina y que me acompaña siempre. La visita de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía al lugar de la catástrofe, acompañados del Presidente de Aragón Santiago Lanzuela (que los recibió en mangas de camisa) y del resto de autoridades que se encontraban en Biescas y en Jaca. Y todos de barro y lodo «hasta arriba». Un gesto más que evidencia que, en muchas ocasiones, la prioridad son las personas, por delante de las formas.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de una catástrofe, que nos debe llevar a una reflexión: hasta qué punto somos justos con la naturaleza y hasta qué punto hacemos las cosas bien con el medio natural. La ola de incendios que está sacudiendo España este verano es un claro ejemplo de que, en muchas ocasiones, no aprendemos nada. A pesar de que, en momentos como el aniversario del camping Las Nieves, ejerzamos de piadosos y de sensibles.

 

(Fotografía de portada: El Español)

 

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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25 años sin Miguel Ángel Blanco

Fotografía: @elmundoes

Se cumplen veinticinco años del asesinato de Miguel Ángel Blanco, aquel joven concejal de Ermua, que cayó asesinado a manos de ETA solamente por defender la libertad y la convivencia en el País Vasco.

El asesinato de Miguel Ángel no fue uno más de la terrorífica y macabra lista de ETA. Fue un asesinato diferente, y lo fue por una serie de circunstancias que lo hicieron ‘diferente’. En primer lugar su secuestro, para intentar chantajear al Gobierno del entonces Presidente José María Aznar; exigencia que el Gobierno de España lógicamente no podía cumplir. Pero aquel secuestro también arrastró un movimiento social sin precedentes en democracia en el País Vasco y en el resto de España. La sociedad vasca, harta de tanta sangre vertida, de tanta viuda, huérfano, y de tanto dolor, se movilizó en contra de la banda terrorista para decir «¡Basta Ya!».

Las calles y plazas de Ermua, pero también en prácticamente todas localidades vascas y en infinidad de puntos de la geografía española, fueron un clamor popular de la sociedad española, unida por la rabia, la impotencia y el dolor, gritando por la vida del joven concejal ermuense. Los españoles, y especialmente, los vascos, estaban hartos de tanto crimen y de tanto secuestro impune. Y salieron a la calle, no sólo pidiendo la libertad de Miguel Ángel Blanco, sino exigiendo a ETA el cese inminente de la violencia.

Fotografía: @el_pais

Lamentablemente aquel movimiento social espontaneo y apolítico no sirvió para nada. ETA cumplió su hoja de ruta. A las 48 horas del secuestro del joven concejal, el edil popular apareció con dos disparos mortales, que acabaron con su vida. Una vida, la de un joven de 29 años, que cuando fue asesinado por ETA, acababa de encontrar su primer empleo como economista y planeaba comprarse un coche y casarse con Marimar, su novia de toda su vida. Hijo de inmigrantes gallegos; llegó a la política de la mano de un amigo de la universidad cuando pocos se atrevían y las listas se llenaban con gente de fuera. El partido cuadriplicó sus votos y entró en el consistorio de Ermua. Un joven normal que acabó convirtiéndose en el asesinado número 778 de la banda terrorista.

Fotografía: @diariosevilla

Su muerte no fue en vano. Hizo explosionar el llamado ‘espíritu de Ermua’, un punto de inflexión en la historia de la banda terrorista, pero sobre todo, una profunda respuesta ciudadana frente al terrorismo. La sociedad española se plantó frente al tiro en la nuca, frente a la extorsión, frente a ETA.

La sociedad vasca, y especialmente, de Ermua, pero también la de toda España, no sólo mostró su solidaridad con la familia de Miguel Ángel, sino que plantó cara a la barbarie terrorista que venía sembrando el terror impunemente por toda la geografía española desde hacía décadas.

Miguel Ángel Blanco se ha convertido en el símbolo de todas las víctimas del terrorismo; de quienes murieron y resultaron mal heridos, y de sus familias, que con el devenir de los años muchos quedaron en el olvido, pero también de aquellos que aunque la garra terrorista no logró su objetivo, si hubo dolor y sufrimiento, y de sus familias, que también somos muchas, y que siempre lo hemos vivido en silencio, con discreción y desconsuelo.

Fotografía: @FundMABlanco

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquellas fatídicas cuarenta y ocho horas en las que todo el mundo se posicionó, y la sociedad española demostró hasta qué punto puede hacer cosas grandes cuando se une desde la solidaridad, la unidad y el respeto.

Después de un cuarto de siglo, la sociedad española asiste estupefacta y desconcertada a la mayor humillación y desvergüenza que se puede permitir desde un Gobierno. Quienes en el año 1997 cobijaron, defendieron y justificaron acciones como el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hoy pisan moqueta en el Congreso de los Diputados. Pero lo más grave, no sólo no han pedido perdón, sino que el Gobierno que preside Pedro Sánchez compadrea con ellos un día si y otro también para mantenerse en La Moncloa cual soldado invicto que va ganando batallas.

Fotografía: @LaGacetaSA

¿Dónde queda el respeto por las victimas del terrorismo, y sus familias? ¿Dónde queda la dignidad y la responsabilidad del Gobierno?

Hoy más que nunca se necesita otro ‘Espiritu de Ermua’, pero en esta ocasión en contra de Pedro Sánchez y sus compañeros de viaje. Hay actitudes que no es que den vergüenza, son humillantes para la sociedad española. Pero poco se puede esperar de quien prefiere compadrear con filoterroristas e independentistas, antes que con políticos con experiencia, trayectoria en la gestión, y, sobre todo, proyección de futuro.

Fotografía: @elconfidencial

Un cuarto de siglo después la memoria de Miguel Ángel Blanco y del resto de víctimas del terrorismo es la memoria viva y verdadera de justicia y recuerdo, como ayer dijo en Ermua, precisamente, el presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo. Su recuerdo nunca puede caer en el olvido, aunque ahora algunos intenten reescribir la Historia, su Historia. No la de todos los españoles.

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Asturianos que construyen Asturias

Fotografía: @elconfidencial

Últimamente resulta demasiado frecuente que el Presidente del Gobierno del Principado de Asturias ‘sermonee’ a los asturianos a través de su perfil de twitter. Unas veces para no decir nada y, en consecuencia, para perder miserablemente el tiempo; otras, para rendir pleitesía a su amado líder, secretario general del partido, y actual inquilino del Palacio de la Moncloa; y otras, para decir algo sobre Asturias y los asturianos.

Esta semana que hoy acaba, Asturias pierde a dos asturianos de hecho y de derecho: al mítico José Luis Balbín y al Padre Fernando Fueyo. Dos asturianos de pro, que llevaban esta «Asturias verde de montes» tatuada en su alma, cada uno a su manera, pero Asturias era Asturias…

Y me sorprende que en este alardeo de seudo asturianismo que un día si y otro también nos cuenta el Presidente Barbón, no haya tenido espacio en su perfil de twitter para dedicarle dos líneas a un hombre que, por delante de cualquier otra circunstancia, era un hombre bueno. ¿Por qué Adrián Barbón no ha dado el pésame a la familia, a los amigos de Fernando Fueyo, al barrio de El Coto y al sportinguismo en su conjunto, a través de su perfil de twitter? La respuesta es muy sencilla: Fernando Fueyo era un sacerdote y Adrián Barbón no va a hacer nada que incomode a sus jefes en Madrid. Lamentable. Patético. Vergonzoso.

Fotografía: @elcomerciodigit

Pravia y Gijón han despedido esta semana a dos de sus hijos más ilustres; dos hombres buenos. Una gran periodista, un referente del mejor periodismo y de la televisión de la Transición. José Luis Balbín marcó el camino del mejor debate televisivo, que ahora tanto echamos de menos, con respeto, tolerancia, y empatía. Fernando Fueyo es la mejor imagen de lo que hoy podemos denominar un hombre bueno. Sencillo, afable, cordial, generoso… sportinguista hasta la médula.

El mejor asturianismo, que no necesitaban envolverse en ningún lema sobado y tendencioso ni en ningún perfil de twitter para demostrar qué eran, de dónde procedían y, sobre todo, por lo que luchaban. Esta semana les hemos despedido. A todos nos queda su recuerdo y, sobre todo, su legado. A la mayoría, el recuerdo de Balbín, empuñando la pipa ante las cámaras de televisión viernes a viernes, y los que tenemos un ápice de Gijón en la piel, no podremos olvidar a ese sacerdote socarrón, buena persona, humilde, y siempre con la bandera del Sporting a modo de estola.

Nadie que disfrutamos con La Clave podemos olvidarnos de esto: https://www.youtube.com/watch?v=3l6lFdrnGgQ.

Fotografía: @lanuevaespana

Ellos forman parte de esa lista interminable de asturianos anónimos que con su trabajo, esfuerzo, generosidad, compromiso, y humildad procuran a diario una Asturias mejor. Y no necesitan ni perfil de twitter ni rendir pleitesía a su jefe en Madrid, porque su jefe, sus jefes, son las gentes a las que a diario ayudaronn desde la entrega, el trabajo  y la discreción.

Balbin y Fueyo son sólo dos ejemplos del mejor asturianismo. Hay mucho más. Basta rascar un poco, porque no necesitan redes sociales ni titulares de prensa. Les avalan sus méritos. Tal cómo siempre les avaló a quien dirigiera el mítico programa de «La Clave» y la trayectoria social y humana del capellán del Sporting.

 

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En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Fotografía: @somos_pacientes

Esta semana se ha celebrado el Dia Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Esta enfermedad crónica y autoinmune se manifiesta a través de la Enfermedad de Crohn o de la Colitis Ulcerosa.

El año pasado, coincidiendo con esta misma conmemoración, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «#CasiEl1x100». En el mismo, entre otras muchas cosas hablaba de la invisibilidad de esta enfermedad. Hablaba de «enfermedades ‘invisibles’ porque sus manifestaciones no se perciben en un primer golpe de vista». Así es, a simple vista cualquier persona que padece la Enfermedad de Crohn o una Colitis ulcerosa no se ve a simple vista cómo quien padece otro tipo de enfermedades crónicas u otro tipo de lesiones.

En ese mismo artículo felicitaba a la confederación ACCU-España por el trabajo que venían realizando en redes sociales para visibilizar esta enfermedad que en España afecta a casi el 1% de la población. ¿Somos conscientes, realmente somos conscientes, de lo que implica que el 1% de la población padezca una enfermedad crónica y autoinmune? Y no estoy hablando de datos del padrón (que también es importante), sino a nivel económico, social, o laboral. Y me hacía una pregunta en voz alta: «Este dato nos tiene que llevar a otra reflexión mucho más profunda: qué estamos haciendo con los enfermos crónicos, especialmente con colectivos a los que la industria farmacéutica apenas da respuesta ya; y también cabe otro debate, qué inversión estamos aportando a la ciencia, a los proyectos de investigación científica, para dar respuesta a estos pacientes que, en ocasiones, salvo la industria farmacéutica (y no siempre) y la cirugía, no encuentran más alternativas».

Fotografía: @isanidad

Centrándonos en Asturias, 300 personas son diagnosticadas cada año de una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Ello significa que en Asturias hay más de 6.000 personas aquejas de esta patología, en ocasiones altamente incapacitante. Se estima que de los 6.000 asturianos aquejados de la Enfermedad de Crohn o de Colitis ulcerosa, 3.500 padecen colitis ulcerosa y otras 2.500, enfermedad de Crohn. Un 75% de los afectados tiene menos de 50 años. Y si mis datos no me fallan… la Unidad Monográfica del Hospital de Cabueñes de Gijón atiende cada año a más de 1.500 pacientes. A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones.

Gracias a Geteccu  la calidad de vida de estos pacientes es mejor y son capaces de ‘controlar a la bestia’ para que puedan hacer una vida digna en todos los ámbitos. Pero aún queda mucho camino por recorrer. En este punto es importante reconocer el trabajo de la confederación ACCU-España y de las diferentes asociaciones diseminadas por todas la geografía nacional, porque son la herramienta pluscuamperfecta para que el paciente, recién diagnosticado o ‘veterano’, encuentre el apoyo y la ayuda necesaria (a todos los niveles) para poder vivir con la enfermedad, aceptarla, comprender y entender que podemos tener ayuda en otras personas que también la padecen.

Fotografía: @elcomerciodigit

De los logros más importantes de estas asociaciones podríamos citar dos. Las llamadas «Unidades Monográficas» en la mayoría de la red de hospitales públicos de todas las comunidades autónomas, de tal forma que los pacientes tengan equipos multidisciplinares que, ante brotes de la enfermedad o ante la aparición de otra clase de patologías, sean atendidos de urgencia por su propio especialista –a través de teléfono, directamente en la propia consulta, o en la propia planta del hospital- sin pasar “el peregrinaje” que supone acudir al Servicio de Urgencias.

Por otro lado, también han logrado que las colonoscopias se hagan con anestesia para que los pacientes no tengan que vivir en vivo y en directo una prueba tan invasiva cómo ésta…

Por la trascendencia y la importancia que tienen este tipo de asociaciones de pacientes, no entiendo ni entenderé nunca, cómo puede llegar a desaparecer una asociación de pacientes (como ha ocurrido recientemente en Asturias), cuando había detrás de ella muchos años de buen trabajo y de logros en favor de los pacientes (en este caso, aquejados de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa).

Fotografía: @Servimedia

El artículo que publiqué el año pasado finalizaba así: «En el Día de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal, mi reconocimiento a los pacientes, cuyo dolor y obstáculos los conozco bien de cerca; también a médicos y enfermeras cuyo trabajo por hacerles la vida mejor, no tiene precio. El trabajo de la confederación también es destacado. No cabe duda que cuando se suman fuerzas, la gente es imparable. Los enfermos de Crohn y colitis ulcerosa nos lo demuestran hoy. Pero nosotros, especialmente, la Administración y la Ciencia, se lo tienen que demostrar el resto del año. Es cuestión de voluntades. Y hoy en algunos despachos eso ni está ni se le espera».

Ciertamente si hay un  colectivo vulnerable es cualquier colectivo de pacientes. Y ante un problema o una demanda de asociaciones de pacientes no caben siglas, sólo caben respuestas. Pero sensibles, ágiles y eficaces. Es decir, lo contrario a lo que son muchos de los hoy pisan moqueta.

 

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Recordando a Manuel Giménez Abad

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy se cumplen veintiun años de aquella terrorífica tarde primaveral de domingo en Zaragoza, cuando el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón Manuel Giménez Abad caminaba, junto a su hijo Borja, por las calles zaragozanas en dirección al estadio de fútbol de La Romareda. Unos malnacidos terroristas de ETA cambiaron sus planes, los de su familia, y los de la familia del propio Partido Popular de Aragón. Cayó moribundo en plena calle, abatido a tiros por dos etarras malnacidos.

El año pasado, con este mismo motivo, y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado: «En el aniversario de Manuel Giménez Abad». Entonces escribí:

«Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma d

e Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa».

Fotografía: @cinconoticias

A la vuelta de veintiuno años, su familia, sus amigos, sus compañeros de partido y quienes le conocimos hemos asistido al penúltimo insulto del Presidente del Gobierno. Ha traspasado todos los límites de la ética y la responsabilidad como Presidente del Gobierno. En una ocasión, el sociólogo y jurista alemán Max Weber dijo: «El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones».

Cambiar votos en el Hemiciclo del Congreso por un sillón en la Comisión de Secretos Oficiales del propio Congreso de los Diputados es, cuando menos, vergonzoso. Pero aún es mucho más mugroso si el protagonista de esta película es EH Bildu.

¿Qué frágil es nuestra memoria? ¿Qué pronto se nos olvidan aquellos años que, prácticamente a diario, nos desayunábamos con atentados de la banda terrorista ETA? ¿Acaso el Presidente Felipe González o el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba hubieran permitido una desfachatez así?

Fotografía: @eldiarioes

Veintiún años después de su muerte, de su cruel muerte, su trabajo como constitucionalista y sobre todo, como aragonesista ha quedado para siempre intramuros del Palacio de la Aljafería y del Edificio Pignatelli de Zaragoza; un legado que este año, en el 40º aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón se hace más evidente que nunca.

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En el Dia del Libro

Fotografía: @pixabay

Hoy celebramos el Día del Libro, una fecha que trasciende mucho más allá que un simple recordatorio para poner en valor a un sector económico tan pujante y decisivo en nuestra economía como es el sector del libro.

Es la gran oportunidad para dar visibilidad y poner en valor a todo un tejido productivo que en España que en el año 2020 tuvo unas pérdidas de 840 millones de euros, según datos de la Federación de Gremios de Editores de España. Pero en este sentido, también cabe pararse a reflexionar acerca de otro dato de la FGEE. El libro mueve 3.000 millones de euros, lo que supone el 0,8 por ciento del PIB, a lo que se suma el empleo directo e indirecto, o la presencia en el mercado exterior y una “balanza comercial importante”. Por ello, las organizaciones integradas en la Federación de Cámaras del Libro (FEDECALI) hacen un “llamamiento público” a los “gobernantes y al conjunto de los partidos políticos del arco parlamentario” para que establezcan entre sus objetivos prioritarios “una estrategia a largo plazo en favor del libro y la lectura” que permita convertir a España en un “país de lectores”.

Fotografía: @pixabay

Sin dejar la perspectiva de todo lo expuesto desde un punto de vista económico, el Día del Libro también es el momento para reflexionar sobre la situación que atraviesan todos los agentes implicados en el sector, desde autores a editores; desde bibliotecarios a libreros, diseñadores, o correctores.

Tal día como hoy, el año pasado, en este mismo espacio publiqué un artículo titulado: «Autores, libreros y editores en el Día del Libro», en el que desmenuzaba todos los pormenores de un sector que ha logrado sobrevivir a la crisis derivadas de la pandemia de la Covid-19 gracias a la transformación digital, gracias a su irrupción en el mundo digital.

Entonces escribí:

Fotografía: @pixabay

Grandes grupos editoriales con sus líneas de distribución y librerías propias siguen marcando el territorio. Y esto perjudica gravemente a las pequeñas librerías. A esas librerías, abrazadas al comercio de proximidad. Estas librerías no pueden competir en igual de condiciones con estas grandes marcas que acaparan un importante porcentaje de ventas por capacidad, distribución, medios y, sobre todo, poder.

(…) Hay que partir de la base de que la inmensa mayoría de las librerías son librerías pequeñas, con una facturación inferior a los 90.000 euros al año. Son comercio de proximidad. Comercios que se concentran en las comunidades más pobladas. Existe una mayor densidad de librerías en el norte de España. Esto unido al crecimiento de las librerías independientes nos sitúa ante un nuevo modelo de negocio. Con menos peso del libro escolar y universitario y más visibilidad en el mundo digital. Otro dato significativo es que el 45% de los libreros señalan que su problema principal estriba en la concentración de las ventas online por parte de grandes plataformas de venta en internet como Amazon, y en el cambio de hábitos en la población en relación con la lectura y la compra de libros en librerías.

Fotografía: @pixabay

Alguien tiene que ponerle el cascabel al gato Amazon. Dicho de otra forma: el monopolio de ventas de este gigante online debe ser controlado porque ejerce una fuerte discriminación sobre el comercio de proximidad, sobre esas pequeñas librerías de barrio que se las ven y se las desean cada mes para que les cuadren los números.

Otra pata importante del sector del libro es el sector editorial. Sobre ellos, escribí lo siguiente:

“En el día que la UNESCO decidió crear el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, es importante poner el foco también sobre el sector editorial cuya problemática se asemeja en buena parte a la de los libreros. Muchos son autónomos o pymes. En otras palabras, carecen de la capacidad empresarial que tienen los grandes grupos editoriales con sellos de todos conocidos. Hay que poner en valor a esas editoriales independientes, pequeñas, no exentas de riesgos y de dificultades. Pero que, a pesar de eso, siguen apostando por nuevas voces narrativas. Como los agricultores que, a pesar del pedrisco, siguen mimando sus tierras y las trabajan día a día, en busca de un mañana mejor.

Fotografía: @pixabay

Los editores independientes son esos pequeños héroes de la cadena del libro, muchas veces invisibles, sin cuya apuesta personal y económica (no nos olvidemos),  muchos manuscritos seguirían durmiendo para siempre en un cajón o en el disco duro de cualquier ordenador. Su trabajo es notable, porque en el mejor de los casos, detrás de ellos, hay una suerte de profesionales ‘invisibles’ que logran que el libro se convierta en objeto de codiciado deseo. Me refiero a correctores, ilustradores, maquetadores… cuyo trabajo es imprescindible en la cadena de edición. En la mayoría de los casos su trabajo queda entre bambalinas cuando no debería ser así. De sus procesos, de su esmero y cuidado, depende una buena parte del resultado final del libro. Por eso, el sector de las editoriales independientes es tan importante. Genera muchos puestos de trabajo y mucha riqueza. Y, sobre todo, crea cultura. Algo imprescindible”.

Las editoriales independientes son imprescindibles son el canal de luz necesario e ideal para dar visibilidad a nuevas voces narrativas que, en caso contrario, a pesar de su calidad literaria (manifiestamente contrastada), quedarían injustamente arrinconadas y sepultadas en el cajón del olvido- Por eso hacen un trabajo tan importante, y tan necesario.

Fotografía: @pixabay

La tercera ‘pata’ del banco del Día del Libro son los autores, que merecen capítulo aparte por su ego desmedido, muchas veces acompañado de un egoísmo exacerbado, que no les deja ver más allá de su propio horizonte.

Sobre este colectivo escribí:

“En esta conmemoración tampoco podía olvidarme de analizar otro sector: el de los autores. Un sector en plena efervescencia continúa. Vivimos un momento de eclosión editorial, en el que todo el mundo quiere editar su obra al precio que sea, y cómo sea. En muchos casos, primando las ventas por encima de la calidad. Craso error. Hoy todo el mundo se auto denomina ‘escritor’. Eso es una falacia, un argumento casposo, una forma ignorante de insultarse a uno mismo. También de insultar a quienes llevan ya un dilatado recorrido a sus espaldas como autores, con contratos editoriales, con varios títulos editados, con visibilidad por parte de la crítica y del público. El mero hecho de publicar un libro (en el mejor de los casos, bajo una auto edición poco ética y menos legal), no te convierte en escritor.

¿Dónde está el contrato el contrato editorial? ¿Y las pruebas del ‘editing’? ¿Y el cruce de correos electrónicos con el corrector y maquetador de la editorial? Si no hay nada de eso, y encima no has puesto dinero, agradece al santo del día que no te hayan estafado. Pon una vela porque la editorial, o supuesta editorial, siga existiendo. En muchas ocasiones detrás de una supuesta ‘marca’ editorial hay empresas de servicios editoriales que en reiteradas ocasiones juegan con las ilusiones, el esfuerzo, y el dinero de los autores. Y una vez cubiertas sus expectativas económicas, sin ningún tipo de pudor ni respeto, se volatilizan sin dejar rastro. Eso sólo tiene un nombre, y no es el de editorial, precisamente.

No digas lo que no es. No presumas de lo que no eres. Se prudente, o la vida te obligará a serlo.   

Fotografía: @elcomerciodigit

Al igual que el médico, cuando acaba sus estudios, hace el MIR para poder ejercer la Medicina y la Cirugía legalmente, la persona que quiera dedicarse formalmente al viejo oficio de escritor debe formarse y conocer a fondo el mundo del libro. Debe aprender a escribir, conocer técnicas y trucos, saber documentarse, leer muchísimo, advertir cuando un texto ‘está rematado’ y cuando precisa una corrección, conocer la legislación en materia de derechos de autor y propiedad intelectual…  Esto es imprescindible en el proceso creativo.

Y luego están las segundas partes. Lo lógico es que la calificación como ‘escritor’ te la pongan. Nunca te la auto pongas. Lo sensato y prudente es que te la pusieran desde el sector editorial, desde la crítica, desde los medios de comunicación. Pero que una persona se auto denomine escritor por el mero hecho de auto publicarse –en el mejor de los casos en Amazon- es un insulto y una falta de respeto.

No se puede publicar cualquier texto por el mero hecho de alimentar el ego personal. Para eso, el personal tiene otras herramientas como Tinder. Para que un texto llegue a las manos de un lector existen dos premisas imprescindibles: la calidad literaria de la obra y la perfecta edición de la propia obra. Sin estas condiciones estamos construyendo demasiados castillos de arena. Y últimamente percibo excesivos egos superlativos en redes sociales y en los escaparates que acabarán estrellándose más pronto que tarde.

Fotografía: @covisn

“Para ser un buen escritor, hay que escribir por el mero hecho de escribir sin ansias de publicar”, decía un conocido poeta aragonés. Pero parece ser que esta teoría no va con  los que a diario te inundan tus perfiles sociales y tus buzones de correo, anunciándote que compres la mejor obra literaria jamás publicada. O sea su libro. No se dan cuenta que cada vez que pulsan el botón de ‘enviar’, con este tipo de hazañas están un paso más cerca del ostracismo más absoluto. Ya lo decía Agatha Christie: «Cuando no hay humildad las personas se degradan». Es la radiografía más evidente de muchos que se autodenominan escritores”.

Pero en el Día del Libro, dejando a un lado los egos personales,  es el momento de reivindicar de forma definitiva el hábito de lectura como terapia ante los problemas de nuestro día a día, pero también como costumbre de vida. Como dijo Ana María Matute, «la lectura es una fábrica de sueños». Seguro que compartiréis conmigo la teoría que el ser humano necesita soñar a diario para evadirse de su entorno, más próximo y más lejano. Pero sobre todo, como dice Covi Sánchez, Presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, y miembro del Comité de Honor del V Congreso de Escritores porque «un libro es la puerta de acceso a la imaginación, dónde realidad y ficción se funden, y todo es posible…».

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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La visión global de la comunicación

Fotografía: @popularesgijon

En abril del año pasado, con motivo del nombramiento de Cristina Villanueva, como secretaria general del Partido Popular de Gijón, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «Ilusión, ganas y mucha frescura». En el mismo desmenuzaba, desde mi perspectiva, la importancia que tiene el hecho de que en cualquier organización hay que estar siempre ‘en la calle’. Palpar el día a día de los vaivenes de la sociedad en cualquiera de sus estructuras es absolutamente necesario. Desde ese día, hace ya prácticamente un año, el Partido Popular de Gijón, con su presidente Pablo González al frente viene haciendo, y cumpliendo uno de sus lema ‘a pie de calle’.

Pero esta teoría no sólo se aplica a los partidos políticos. Se debe aplicar a todas las organizaciones, tengan la naturaleza que tengan, y sean del tipo que sean: asociaciones, fundaciones, clubes de fútbol, empresas, instituciones (de todo tipo y condición).

Fotografía: @pixabay

Para llegar a esta cima, se necesitan una serie de herramientas imprescindibles. Resulta absolutamente necesario aplicar unos tratamientos ineludibles sin los cuales nada funciona como tiene que funcionar. Y más pronto que tarde todo huele a fracaso, a error, a desilusión, a decepción.

Para que una organización sea puntera y ejerza su liderazgo social y profesional, resulta totalmente necesario que reúna a los mejores. Aglutinar al mejor equipo, en los mejores puestos de responsabilidad es imprescindible. Pero eso no puede ser a cualquier precio. A cada cual hay que darle la responsabilidad que mejor sabe ejercer. Sólo y exclusivamente desde esa atalaya, y sumando desde la individualidad en favor de la colectividad, se lograrán los mejores resultados para las siglas que se representan.

Y para alcanzar esto, hay que empezar desde los cimientos, aplicando el mejor tratamiento. Construir un edificio desde el tejado implica un claro riesgo de derrumbe, y esto sucede frecuentemente.

Fotografía: @pixabay

Para empezar, hay que hacer una más que buena política de comunicación. La política de comunicación de cualquier entidad –la que sea- siempre se tiene que dirigir desde la experiencia, de forma limpia, transversal, transparente, teniendo muy en cuenta que cualquier organización no vive en soledad aislada en la sociedad, e incluso dentro o fuera del país. Vive interconectada con otras entidades de diferentes tipos y condiciones. Por eso, hay que comunicar interna y externamente correctamente.  Comunicar bien implicar potenciar tu marca. Comunicar mal implica destruir tu marca. Por eso cualquier entidad debe hacerse eco de aquellas realidades del día a día que preocupan al conjunto de la sociedad. Obviar esto no sólo es un error, es una falta de respeto y una manera muy torticera de comunicar.

Pero esto sucede cuando se permite que la gestión de la comunicación caiga en manos inexpertas, personas inhábiles para ejercer esta gestión interna y externa que es imprescindible para catapultar o enterrar la imagen de marca de tu entidad. No puedes dar cargos de responsabilidad a personas que desconocen cómo gestionar esta acción tan importante y estratégica, sólo para que cada día te pasen la mano por la espalda, diciéndote que ‘todo lo haces muy bien’.  Pero tampoco puedes dejar las riendas de la comunicación en manos de ‘palmeros’, especialmente si no saben qué llevan entre manos. Esas decisiones tan desafortunadas pueden ser la puerta al fracaso más estrepitoso que jamás hemos visto.

Fotografía: @pixabay

Del éxito o fracaso de la gestión de la comunicación dependerá que la marca de tu entidad se catapulte o caiga a un pozo, cuyo foso no se ve dada la profundidad que tiene.

Y este éxito tiene que venir también de la mano de dos herramientas fundamentales: una web potente que visibilice todas las actividades y toda la información de la entidad, y un buen equipo de redes sociales que sea proactivo, profesional, riguroso, objetivo, serio, implicado. Si fallan cualquiera de estas dos ‘muletas’, también nos abocamos al fracaso. Qué una entidad, sea del tipo que sea, no tenga una web ‘útil’ y eficaz, o su equipo de redes sociales no sean profesionales, es una patada a la marca de la entidad que no se puede consentir, porque eso únicamente es la antesala del fracaso.

En la web y en las redes sociales se debe comunicar de forma limpia, transversal, transparente, visibilizando todo lo que hace la entidad, pero también todo lo que le puede afectar directa o indirectamente. Una entidad no puede comunicar exclusivamente mirándose el ombligo. Hay que comunicar potenciando tu marca. Potenciar tu marca implica relacionarse digitalmente con otras entidades y manteniendo, también en redes sociales, unas más que excelentes relaciones institucionales con tu entorno social.

Fotografía: Adietine

Y todo estos valores, toda esta estrategia es responsabilidad del director de comunicación. El profesor Joan Costa lo define como «el líder de la reputación de la marca corporativa y de los valores de la empresa. Por eso, el dircom tiene una visión global y transversal de la empresa». (minuto 4,26’)

Comparto íntegramente las palabras del Profesor Joan Costa, porque el trabajo del director de comunicación es absolutamente necesario. De él depende esta estrategia y será el encargado de que la visión global de la empresa se engarce, no sólo con sus valores, sino con su marca. Por este motivo, las decisiones del director de comunicación son incuestionables porque es el estratega en materia de comunicación, de marca, de imagen, de reputación. De igual modo que las decisiones del director financiero, o tesorero, tampoco pueden cuestionarse porque de él dependerá la viabilidad económica y el futuro de la entidad en cuestión.

Fotografía: @pixabay

La comunicación es fundamental para que una marca despegue o se hunda. Se trata de gestionar los valores, la marca, la reputación de nuestras siglas. O sea el ‘todo’… Pero hay muchas personas que no lo ven. Y sólo tienen ojos para su ombligo y…ello sólo es  el NO-DO de esa gran película llamada ‘fracaso’,

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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Aderezando los recursos humanos con una brizna de literatura

Fotografía: @joseajarne

El pasado viernes, el edificio gijonés de la antigua Escuela de Comercio acogió la presentación de un libro singular, tanto por su contenido como por su continente. «RRetos HHumanos. Tiempos de pandemia» (Editorial Kolima) es un libro escrito desde un prisma literario pero con la visión de la empresa; que es lo mismo que decir que estamos ante un libro escrito desde los ojos de la vida misma. Once directivos y su asesor literario se han sumergido en el mar literario para plasmar, a través de otros tantos relatos, situaciones reales de la vida desde el reflejo de la empresa.

La presentación fue innovadora, transgresora de principio a fin, fresca, motivadora, emotiva,  y, sobre todo, ágil. Los protagonistas fueron muy hábiles al juntar todos los ingredientes que debe tener un buen acto. Los batieron y lograron el objetivo primero y último: mantener viva la atención de los invitados y que el evento no se perpetúe en el tiempo. Ello, unido a la naturalidad de Covi Sánchez, presidenta de la Asociación de Escritores Noveles, que presentaba el acto, envolvió la escenografía en una diadema de sobriedad y atrevimiento, de realidad y meticulosidad, que pocas veces se vislumbra en el sector literario.

En medio de esta explosión de sabores y colores, hubo también un momento para la emoción. Como bien dice mi amigo Gerardo Correas, Presidente de la Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo y de la Escuela Internacional de Protocolo, «un evento tiene que emocionar y comunicar». De lo contrario, «habremos perdido el tiempo y los recursos». La presentación del viernes no sólo emocionó y comunicó, sino que dejó un muy buen sabor de boca por los motivos ya expuestos, y otros muchos.

Fotografía: @joseajarne

Me reitero. Hubo un momento para la emoción. No estaban todos los que eran. Faltaba  Juan Antonio Esteban, director de Recursos Humanos de ALSA. Falleció de cáncer el pasado día 28 de agosto, y no llegó a ver este libro editado. Su relato es un homenaje a su mujer, Lourdes Dorronzoro, fallecida en 2020 tras luchar contra esa misma enfermedad. Muchas veces la vida es cruelmente caprichosa, y destroza familias, como en este caso. Pero Juan Antonio Esteban estuvo el viernes en la Escuela de Comercio. Además de la fotografía que presidía la mesa de presidencia (eso es cuidar los detalles de un evento), el presidente de su empresa, Jacobo Cosmen Menéndez-Castañedo acompañado de otros directivos de la empresa de viajeros por carreteras acudió, e intervino en el acto, homenajeando a su directivo.

Pero si el acto fue maravilloso en cualquiera de sus planos, el libro no se queda atrás. Doce directivos, doce relatos, doce historias de vida no es fácil combinar este triunvirato. Como bien decían en tono irónico, la disciplina castrense de Manuel Pozo se encargó del resto. Y de esa disciplina, de esas ganas de contar historias de vida desde los ojos de un directivo, vieron la luz doce magníficos relatos. Unos textos que nos hablan de la España de 2034, del paso de la vida laboral a la jubilación, de los retos sociales de la pandemia de la Covid-19, de los reencuentro con el pasado, de la discapacidad, del cáncer, del miedo escénico, de la búsqueda de empleo a partir de los 50, del voluntariado con gente mayor, del divorcio, de la adaptación de las nuevas tecnologías a los mayores… Con un prologuista de lujo: Antonio Garrigues Walker. Con estos ingredientes nada podía salir mal.

Fotografía: @elcomerciodigit

Lo mejor del libro, además del mensaje implícito de cada relato que es para saborear despacio, como se saborean los buenos platos de la variada gastronomía asturiana, es el mensaje implícito y explicito que extraes en cada conversación hablando ‘en las distancias cortas’ con cada uno de los autores. En definitiva, te tropiezas con directivos que, con una habilidad asombrosa, son capaces de ir cambiándose de ropa a la velocidad de la luz. Tan pronto te hablan desde su experiencia empresarial y directiva, como te dan una opinión acerca de su experiencia literaria. Eso no sólo enriquece la conversación y anuda la amistad, sino que te da diferentes perspectivas sociales, empresariales, económicas o políticas en las que merece la pena detenerse.

Fotografía: @joseajarne

Esta aventura literaria no puede acabar aquí. Tienen mucho más que aportar como directivos. El mundo de la empresa necesita mentes despejadas, personas con ideas claras como las de ellos. Pero también es necesario, en un plano literario, dar visibilidad, a estas nuevas voces narrativas que, desde su doble vertiente, tienen tanto que aportar al sector del libro. Y, sobre todo, darán tanto que hablar por la riqueza de sus textos, y por lo que transmiten.

No cabe duda que la calidad literaria es absolutamente necesaria para que un texto ‘sea redondo’. Pero si a eso le añadimos una visión profesional desacomplejada, objetiva, seria y rigurosa, el éxito está asegurado. Es lo que ha conseguido ‘Manuel Pozo y su ejército’ con este libro. Pero el viernes, cuando terminó la presentación nos quedamos con ganas de un nuevo libro. Sería justo y necesario.

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No se puede atacar a la discapacidad

Fotografia: @elcomerciodigit

En la edición del diario  La Nueva España del pasado sábado 15 de enero, leo una declaraciones de Mónica Oviedo, presidenta de  la Unión de Discapacitados del Principado de Asturias (UMA) y de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe), que suscribo íntegramente.

Gijón siempre fue un referente en solidaridad y respeto hacia personas con discapacidad, pero eso ha cambiado desde la llegada de la socialista Ana González a la Casa Consistorial gijonesa.

Hasta ahora Gijón, como el resto de ayuntamientos asturianos, tenían exentos de pago a quienes ya tienen la tarjeta Europa de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Pero con el nuevo Reglamento de Movilidad, las cosas han cambiado de manera brusca y totalmente insolidaria. La nueva norma establece que los poseedores de esa tarjeta saquen también la de residente si quieren aparcar en zona ORA. Para ello tienen que estar empadronados en Gijón o tener su puesto de trabajo en la zona regulada. Quienes visiten Gijón tendrán que pagar. Pero esto no sucede en otros ayuntamientos.

Fotografia: @lanuevaespana

De nuevo, otra desfachatez de este equipo de gobierno municipal que maneja los destinos de los gijoneses de ocurrencia en ocurrencia, y sin respeto a nada ni a nadie. Solo a sus nefastas ocurrencias.

Priorizando  al colectivo de personas con movilidad reducida con respecto al resto de residentes con dos matices: su tarjeta les servirá para aparcar en todas las zonas reguladas y podrán gestionarse dos tarjetas de residente en la misma vivienda, una vinculada a la residencia y otra a la posesión de la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida. Siempre que sea para dos matrículas distintas.

Parece inconcebible que un equipo de gobierno que a diario supuestamente se envuelve en la bandera de la igualdad, de los derechos, y defiende causas indefendibles, deje ‘a los pies de los caballos’, al colectivo de personas con discapacidad. ¿Dónde están los valores e ideales de solidaridad de estos gestores? No vale el café para todos. Si no vale en casi ningún aspecto de la vida, menos todavía en este asunto que afecta tan directamente al día a día de este colectivo tan vulnerable.

Fotografia: @consumidores

Lamentablemente asistimos a un nuevo despropósito de Ana González y los suyos. Un equipo municipal a la deriva que no tiene una hoja ruta y solo saber gobernar a base de ocurrencias y payasadas. El personal empieza a estar muy hartito y cada vez más saturado de falta de empatía que existe intramuros de la Plaza Mayor gijonesa.

Desde que en 1979 José Manuel Palacio Álvarez tomó posesión como alcalde de la Villa de Gijón, por esta alcaldía han pasado ya cuatro alcaldes contando a la actual. Ninguna corporación ha sido tan sectaria, tan radical, tan fanática en sus hechuras y en su proceder como la actual. Y esto no es lo que quiere la gente.

La sociedad necesita que se haga política de verdad, dando solución a sus problemas, y no generando problemas donde no existen. Mucho menos polarizando y incendiando el ambiente. Esto no es hacer política. Es otra cosa. Mucho más propio de otras zonas geográficas. Claro, quien sabe, si Ana González y Aurelio Martin perdieron el avión, o no les dejaron pasar del aeropuerto de llegada.

Sea como fuera, lo cierto es que el calendario corre, y sus hojas se van cayendo. En nada, nos adentraremos en periodo electoral. Será entonces cuando cada palo aguantará su vela. Eso sí, con las bendiciones de las urnas. Y con la memoria de los gijoneses.

 

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Garzón es a dimisión como Sánchez a nulidad

El pasado martes el famoso escritor, columnista y amigo mío Juan Bolea publicó en su característica columna diaria de El Periódico de Aragón; publicaba un artículo de opinión de esos, de pedigrí, de esos que se escriben con raza y con cariño, dedicado textualmente al «Español, ministro y tonto».

No le falta un ápice de razón al gaditano afincado en Zaragoza. Ciertamente, no tuvo ninguna luz el de IU para meterse en semejante jardín, sabiendo de antemano que no iba a dejar indiferente a nadie, y que iba a tener enfrente incluso a quien él considera colegas cada martes, aunque la realidad sea bien distinta.

La ganadería es uno de los sectores económicos más notables de nuestra economía, y que el ministro con menos ocupaciones en el Ejecutivo se dedique un día sí, y otro también a incendiar el ambiente es cuando menos de tontos. Y lo es porque un ministro, salvo que hable en su ámbito familiar y más íntimo, siempre habla en nombre del Gobierno que representa. Pero el riojano no tiene ni idea de economía, menos de ganadería, y desconoce por completo el significado de expresiones como «imagen», «marca», «reputación» o «Responsabilidad Social Corporativa». Le vienen grande todas estas cosas y otras muchas. Como decía mi madre, de quien de cura llega a Papa y no es ni siquiera un obispo, no se puede esperar ni los ‘buenos días’.

Fotografía: @europapress

Lleva toda la razón Juan Bolea en su artículo cuando dice que al ministro ‘le han engañado como a un chino taiwanés’. Efectivamente, Pablo Iglesias ha sido mucho más inteligente que él. En un pispas, mordió a Izquierda Unida y la volatizó del panorama político español. Dicho de otra manera, Izquierda Unida como marca política ni está ni se le espera. El comunismo más rancio y más casposo que representa Podemos, ahora al timón de Yolanda Díaz, succionó a IU, absorbiendo no sólo la ideología, sino que el electorado, que es lo verdaderamente importante en política.

No es la primera vez que Garzón pisa un charco. Tampoco es la primera vez que embarra el terreno de juego. Sus estupideces y sus boberías son de cátedra; de cátedra de la incompetencia más absoluta. Un ministro no puede enfangar así el terreno de juego. Menos aún si hablar desde el más absoluto desconocimiento. Y ello da lugar, por un lado a que el personal, esté calentito, y haya mucha gente a la expectativa, a ver cuál será la siguiente gansada con la que nos desayunamos mañana.

Fotografia: @elperiodico

Pero la película continua. Nadie, con dos dedos de frente, que diría mi madre, entiende por qué Pedro Sánchez no le ha cesado ya de forma fulminante y sin contemplaciones. Un ministro sin oficio ni beneficio (en el amplio sentido de la palabra) que se dedica a decir sandeces día tras día, y a incendiar a los sectores más notables de nuestro tejido económico sólo se ocupa de generar polémicas innecesarias. Pues no, el Presidente calla y otorga. Continúa tocando el arpa y mirando a través de la ventana de Moncloa. Tanto monta monta tanto.

Pedro Sánchez no es consciente del daño que ha hecho Garzón al sector ganadero y a la industria cárnica. Tampoco el propio riojano.  No sólo ha cuestionado a estos tejidos económicos, sino que ha perjudicado muy seriamente la muy bien llamada «Marca España».

Fotografía: @valenciaplaza

Habría que explicarle al de Izquierda Unida que un porcentaje importante de esa industria cárnica se exporta y, por tanto, ha hecho mucho daño a la imagen de España más allá de los Pirineos. Pero esto a él le importa poco o nada. Y está visto que, a Sánchez, menos todavía.

Es evidente que el daño está hecho, y nadie está dispuesto a pedir perdón, y menos a morderse la lengua. Por eso, si el personal tuviera un mínimo de ética y de decencia, Garzón ya debería haber puesto su cargo a disposición de Pedro Sánchez y también debería haber renunciado a su acta de diputado en el Congreso. Pero claro, para eso hay que tener respeto y dignidad por su responsabilidad institucional y un compromiso hacía el pueblo español. Y ni uno ni el otro conocen esas palabras. Disfruten lo votado.

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Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

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Haciendo balance del año…

Fuente: @pixabay

Hoy acaba el año 2021, y mañana empieza el año 2022. Como siempre en estas fechas, es el momento de hacer balance, y analizar cómo ha pasado por nuestra vida, y por nuestro entorno más próximo, el año que ya pone punto final.

Es evidente que la pandemia de la Covid-19 ha seguido marcando el rumbo de nuestras vidas y de nuestra actividad social, profesional, familiar… La pandemia de la Covid-19 se ha transformado en la directora de orquesta de nuestras vidas. Hace varias semanas una persona ‘ilustrada’ de la sociedad gijonesa me decía que estaba plenamente convencido que esta pandemia estaba afectando a más de un 95% de la sociedad española; palabras que suscribo íntegramente. Poquísimas, por no decir ninguna, familias hay en España que está pandemia no les haya golpeado por medio de alguna de sus aristas: la sanitaria, la emocional, la familiar, la psicológica, la económica, la laboral… A todos nos ha golpeado esta pandemia de una forma u otra.

Por eso ahora, en el momento de mirar hacía adelante, y poner los ojos en el año nuevo que mañana estrenamos. Es el momento también de pensar qué queremos para los próximos trescientos sesenta y cinco días. Recogiendo las palabras de don Felipe VI en su discurso de Navidad: «debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva».

Es fundamental. Como individuos, pero también como sociedad, debemos ser responsables, porque la responsabilidad y el compromiso son los instrumentos más valiosos que tenemos para sumar junto a nuestros gobernantes, desde la sana y lógica discrepancia política e ideológica, en favor de una sociedad más justa y mejor.

Por tanto, dejando atrás este 2021, que tantas personas queridas quedaron en el camino, es imprescindible un notable ejercicio de responsabilidad individual y colectiva con los ojos puestos en 2022 para que cada cual aporte su granito de arena, y entre todos seamos capaces de construir una sociedad más equitativa.

Los años 2020 y 2021 quedarán intrínsecamente unidos a la pandemia de la Covid-19. Posiblemente el año 2022 también. Y eso nadie lo puede remediar. Como tampoco podremos remediar las vidas y vidas, de todo tipo y condición, que quedaron, y quedan, en el camino. Pero nuestra actitud proactiva o polémica, sí. La elección es nuestra. Y hay todo un año por delante para actuar y posicionarse. Pero la actitud hay que tenerla desde ya.

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La imagen

Durante mi reciente viaje a Zaragoza he podido recoger la opinión de muchas personas de mi entorno más cercano, y otras no tanto, en relación a la vida política aragonesa. Todo el mundo coincide en lo mismo: la buena sintonía que existe a nivel institucional entre el Presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, y el alcalde de Zaragoza, el popular Jorge Azcón. Desde la discrepancia política e ideológica, saben aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón y, especialmente de Zaragoza.

La discrepancia política e ideológica no debe afectar a los problemas que afectan a la sociedad. Los dos grandes partidos constitucionales, PP y PSOE, están para hacer política, para resolver los problemas de los ciudadanos, para buscar soluciones a los desafíos de la sociedad. Y esto no es una opción.

Lamentablemente, en muchas ocasiones algunos no lo ven así. Poner un cordón y desoír todas las propuestas que se hacen desde el principal partido de la oposición no es ético. Es incendiar las calles de la política, y eso ni es decente ni es ético.

La imagen y la actitud del alcalde Azcón y del Presidente Lambán es un canto de esperanza a que otra forma de hacer política es posible. Basta con emplear, en palabras del Profesor Emilio Lledó, unos “grumos” de voluntad, compromiso, diálogo, y respeto institucional.

En el Día de la Constitución, algunos tendrían que darse cuenta que escuchar y sentarse con él principal partido de la oposición no sólo no es una opción, sino que debería ser la única forma de hacer política. Pero si no saben hacer política, ya saben cuál es la solución. No es necesario que yo lo especifique, ¿o sí?

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Lardero merece una reflexión…

Fotografia: @lariojacom

Una de las cosas que más graves que le pueden suceder a una persona es que pierda a un hijo, pero aún lo es más grave que muera asesinado. Pero la situación todavía reviste más atrocidad, dolor, y crueldad si partimos de la base que este crimen se podía haber evitado.

Se nos llena la boca, y se nos ensancha el pecho cuando hablamos de Estado de Derecho, y no es para menos. Pero lo sucedido en Lardero hubiera sido perfectamente evitable si el Estado de Derecho hubiera funcionado correctamente. Algo ha fallado cuando una persona con delitos de sangre a sus espaldas sale en libertad, y sabiendo que puede ser reincidente, no se le somete a ninguna medida de vigilancia permanente.

Pero a eso hay que añadir que a un tipo como Francisco Javier Almeida, con su ‘hoja de servicios’, que ha confesado literalmente que «tengo un instinto que no puedo dominar», se le permita vivir a doscientos metros de un colegio sin ninguna medida de vigilancia.

Es evidente que el detenido en Lardero, además de un criminal, es un psicópata, y hay que tratarlo como tal. Dicho de otro modo, si bien tiene que caer sobre él todo el peso de la ley para que jamás vuelva a cometer una matanza así, también es bien cierto que de inmediato se le debe someter a un tratamiento psiquiátrico.

Fotografia: @elpais_espana

En su libro «Raíces de la Violencia: Un estudio sobre el mundo del delito», el Profesor José Antonio García-Andrade afirma que “A lo sorprendente del asalto, a su hiperhostilidad incomprensible y a su ‘inmotivación’, hay que unir otro aspecto que aumenta el miedo social, y es que, una vez cometida la agresión, la indiferencia afectiva del acto es tal, que no surge nunca el arrepentimiento, salvo en aquellos casos en que el cuadro clínico remita casi en su totalidad, sin defecto importante, en cuyo momento sí puede surgir el arrepentimiento, y si ocurre esto la reacción del enfermo puede ser tan dramática que desencadene a su vez una nueva tragedia”.

La reflexión clínica y forense del doctor García-Andrade se ha hecho realidad en Lardero. El ‘protagonista’ de esta historia es un reincidente.  Estamos ante un hombre de 54 años, vecino de Lardero, y con antecedentes por agresión sexual en 1993, por la que se le sentenció a 7 años de prisión, y por asesinato y agresión sexual, en agosto de 1998, sentenciado a veinte años y diez años, respectivamente.

Según informa la Delegación de Gobierno en La Rioja, en 2020 fue trasladado desde otra prisión a Centro Penitenciario de Logroño y obtuvo la libertad condicional el 8 de abril de 2020, a pesar de que la condena se le extinguía el 17 de agosto de 2023.

Fotografia: @europapress

A esto hay que añadir que el 25 de octubre de 2021, se denuncia ante la Guardia Civil en el Puesto de Villamediana de Iregua que en el Colegio Villa Patro de Lardero un varón invitó a una niña a ir a jugar con su hija, a lo que no accedió.

Por tanto, y ante esto, la primera reflexión que cabe hacerse es qué ha fallado para que un individuo con este ‘historial’ delictivo quedase en libertad sin ninguna medida cautelar…

Pero, además, como sociedad debemos tener claro qué podemos hacer con estos ‘pobres diablos’ porque la prisión no es la salida, y la libertad tampoco. Como se ve en este caso, y en otros, no son capaces de reinsertarse con normalidad.

La salida natural es el ingreso en psiquiátricos penitenciarios, con los recursos necesarios, en dónde puedan cumplir la condena judicial y a la vez puedan individuos no pueden estar en libertad. Son un peligro público. Son un riesgo para la sociedad, y para ellos mismos.

Otra reflexión al hilo de todo esto es si España cuenta con una túpida red de psiquiátricos penitenciarios con todos los recursos necesarios para tratar a Almeida y a otros individuos de su estirpe.

En el libro anteriormente citado, el Profesor García-Andrade se refiere a los centros penitenciarios y hace referencia a internamientos de individuos tras haber cometido hechos muy graves y son rechazados incluso por sus familiares que tienen autentico miedo a las altas hospitalarias y al retorno al hogar.

Fotografia: @DiarioDeNavarra

Imaginemos por un instante… si las propias familias tienen miedo, ¿cómo lo vivirán los vecinos y el entorno social en cuestión del individuo?

Lo sucedido en Lardero no puede volver a repetirse. El Estado de Derecho debe funcionar perfectamente. No puede haber nuevos fallos. de estas características. No nos podemos permitir la licencia de perder más víctimas inocentes. Son demasiadas las lágrimas vertidas ya. Es el momento de actuar, y rápido. Mañana podría ser tarde. Dejemos de mirar a otro lado. Ya no valen las excusas de patio de colegio. Y si hay dudas, pregunten, pregunten… Pregunten a la familia del pequeño Álex.

 

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ÉTICA Y DECENCIA

En cualquier organización, sea una asociación, una empresa, una comunidad de vecinos, un partido político, una cooperativa de trabajadores o una federación deportiva, por citar algunos ejemplos, hay una normativa interna sobre la que se sustenta su día a día. Quien no esté de acuerdo tiene dos caminos: irse y esperar a que esas normas se cambien “a su imagen o semejanza” o trabajar internamente para cambiarlas.

Fotografía: @pixabay

Pero no cumplir las normas no es una opción, es una obligación de todos los que están debajo de ese paraguas.

Esta máxima debe ser la bandera de todos los miembros de cualquier corporación. Quien se salta las normas, o quien pretende ir por libre no sólo esta generando reinos de taifas en dónde no caben. Genera divisiones y rupturas innecesarias. Ello sólo nos lleva al caos interno y a manchar la imagen pública de la institución frente a la opinión pública. Esto alimenta dudas y desconfianzas. Éste no es el camino. Quienes suman internamente desde la lealtad y la cohesión tienen que doblar esfuerzos para reforzar la imagen exterior. Pero interiormente están obligados a concentrar aún más su trabajo para evitar nuevas grietas.

Esto se ve mucho en la vida política. Un amigo mío, que ocupa un alto puesto institucional en Aragón, siempre dice lo mismo: «Hay que ser consciente de que en política estás hasta mañana; porque, aunque tú gestiones bien, otro puede hacerlo mal, y el tsunami te puede arrastrar a ti también». Mi amigo no le falta razón. La reciente Historia de España nos ha dado ejemplos para aburrir.

Fotografía: @elcultural

Los españoles estamos hartitos de políticos, de toda razas y religiones, que han convertido la política en su cortijo; que se dedican a ir por libre al más puro estilo de Curro Jiménez creyéndose que las calles de su país, de su comunidad autónoma o de su municipio son suyas. Ése no es el camino. Tampoco lo será nunca. La decencia y la ética deben ser las muletas que sujeten los pasos de cualquier cargo institucional, y quien no lo vea así, la solución es muy fácil. Como dijo cierto ex Vicepresidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados: «Cierre al salir, Señoría».

Es evidente. Nadie es perfecto. Todo el mundo es susceptible de cometer errores. Y llegado a ese punto, lo decente, lo noble es reconocerlo con humildad y dignidad. Poner tu cargo a disposición de las siglas de la organización que representas es lo que toca. Negar lo innegable y mantener acusaciones que se sujetan en arena mojada tienen muy poco recorrido.

Lamentablemente las últimas décadas nos están dejando un rastro de ‘personajillos’ que serían perfectos protagonistas de una película de Berlanga. Desconocen lo que es la política con mayúsculas, lo que es el servicio público, lo que es servir a los ciudadanos, y no servirse de ellos. Ya lo dijo el gran Miguel Delibes: «Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad».  Y por desgracia, hay demasiados políticos que viven muy fácilmente gracias a la política, pero no saben, y tampoco quieren, hacer política.

Fotografía: @heraldoes

Dice el Profesor Emilio Lledó que “hay que procurar la ética y la decencia como elementos esenciales de la vida política”. En este sentido, también quiero hacer una defensa a ultranza por aquellos políticos decentes, y son muchos más de lo que parece. Se dejan la piel por sus ciudadanos, están horas y horas fuera de sus casas, alejados de sus familias y amigos, haciendo un día sí y otro también, jornadas interminables en beneficio de la comunidad. Constituyen la verdadera clase política, la auténtica, la que escucha a los ciudadanos, la que visita a los empresarios y autónomos, la que se preocupa por colectivos más desfavorecidos, la que construye políticas transversales desde la libertad. Sin vetos y sin limitaciones innecesarios.

Es evidente. Quien se envuelve en la decencia y en la ética está arropado por los suyos, y tiene un futuro prometedor. Pero quien emponzoña, e intenta vivir de la política a costa de los demás, como diría el propio Miguel Delibes, ‘está más solo que la una’, y su futuro es como ellos mismos, opaco y gris.

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Demasiados Martin Ezequiel sueltos…

Hace muchos años el famoso psiquiatra forense García-Andrade me decía que todo ser humano tiene ‘un límite’, y que si se sobrepasa el individuo es capaz de cometer la atrocidad más grande inimaginable.

Fotografía: @elmundoes

Y como él mismo escribió, esto es así porque «el hombre no es una suma psicosomática más cuerpo, sino una integración en cuyos límites lo orgánico y lo psíquico no pueden separarse; por ello, los límites del crimen son imprecisos, como son imprecisos los límites de sexo y del poder, las dos grandes motivaciones de la violencia».

Estas palabras del prestigioso forense vienen muy al hilo tras la terrible noticia a la que nos hemos enfrentado esta semana.

Un niño de dos años había aparecido muerto en la habitación de un hotel de Barcelona. Al parecer asfixiado. Y todo apunta a que el autor de ese crimen execrable fue su propio padre: Martín Ezequiel Álvarez Giaccio, un argentino huido, y actualmente perseguido por los Mossos y por el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Desgraciadamente, mucho se habla últimamente de violencia vicaria.  Es obvio que la violencia vicaria es aquella que tiene como objetivo dañar a la mujer a través de sus seres queridos y especialmente de sus hijas e hijos. Pero más allá de esta teoría, cabe otra reflexión más profunda, más seria. ¿Qué les pasa por la cabeza a estos individuos para acabar con la vida de sus hijos sólo con el único fin de hacer daño a sus ex mujeres? Es a la mujer a la que se quiere dañar y el daño se hace a través de terceros. El maltratador sabe que dañar, asesinar a los hijos, es asegurarse de que la mujer no se recuperará nunca, Estamos ante la expresión más extrema de daño que podemos imaginar.

Fotografía: @abc_es

Normalmente antes de ‘ejecutarse’ estas sentencias, siempre suelen existir mensajes de advertencia de los asesinos ‘informando o dando pistas’ de lo qué va a suceder. Y cuando estas amenazas se cumplen, los niños se convierten en indefensas víctimas de esta monstruosa cara de la violencia machista. Y es también en este momento cuando vuelve a fracasar el sistema, otra vez. ¿Qué falla para que los servicios sociales y las Fuerzas de Seguridad del Estado no lleguen antes y neutralicen la situación? Y con esta pregunta no responsabilizo a nadie, simplemente reflexiono en voz alta, porque desde la reflexión y el análisis se puede mejorar el sistema. Es el camino.

La violencia vicaria es una expresión del maltrato de género extremadamente cruel y sádico, en la que la muerte del menor es utilizada como un mero instrumento de tortura y venganza que nada tiene que ver con esos niños. La violencia se ejerce, en estos casos, en su grado extremo sobre los hijos para hacer daño a la madre.

De aquí se deriva otra pregunta importante. ¿Qué hacemos con ellos, tanto desde un punto de vista penal como social? Su medio natural es la prisión. Pero con una condena tajante y contundente. Hay delitos sobre los que la sociedad no debe –ni puede- pasar de puntillas. No caben los paños calientes. Las condenas deben ser ejemplares y ejemplarizantes. Sin anestesia. Pero a la vez, el Estado debe prever los recursos necesarios, no sólo para proteger a las víctimas –las madres y su familia-, que han visto que les han arrebatado su bien más preciado, sino, que debe tener recursos suficientes para que, cuando los individuos queden en libertad en un futuro lejano les resulte materialmente imposible acercarse a sus víctimas.

Carece de sentido que un individuo salga de la cárcel, y al día siguiente se presente en casa de su ex mujer sin que ella pueda hacer nada por evitarlo. Pero también soy consciente, que el Estado no puede prever cincuenta millones de agentes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil, para que den protección de forma individualizada a cada uno de los españoles. Pero el Estado debe reaccionar. Tiene mecanismos y capacidad de reacción. No puede quedarse de perfil.

Fotografía: @rtve

Y tampoco valen ciertos movimientos ni ‘salseos’ que sólo buscan su minuto de gloria, y su fotografía en los medios de comunicación. Mi padre diría que “en toda tierra de garbanzos”, eso solo tiene un nombre: postureo barato.

En este terreno, urge un cambio urgente de la forma de proceder del sistema. Este camino ya no sirve. Las pruebas del fracaso son evidentes. Demasiados Martin Ezequiel sueltos… y lo peor no es eso –que también-. Lo peor es que en este conglomerado, de nuevo, las víctimas, como siempre, son ya demasiadas. Y no nos podemos permitir el lujo de perder más inocentes a manos de descarriados y de lunáticos…

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Darse a los demás es la esencia de la política

Cuando en el año 2016 tuve la fortuna de conocer al Prof. Emilio Lledó, con motivo del III Congreso de Escritores celebrado en Gijón, fue todo un baño de humanidad, humildad, continúo aprendizaje, sabiduría y sencillez sIn límites.

Sus palabras no dejan indiferente a nadie. Su opinión, prudente pero docta, culta pero actual, es todo un carrusel de sabiduría y conocimiento sIn final. Da igual hablar de libros, que de filosofía, que de educación, que de política… don Emilio tiene la palabra exacta siempre para la pregunta concreta.

Hace un rato he descubierto unas declaraciones suyas sobre la esencia de la política que son de candente actualidad; palabras sabias que debían escuchar alguno -y alguna- que a diario pisan moqueta y tendrían que tomar nota de las palabras de don Emilio. De éstas y otras.

Emile Lledó es la revolución de la palabra. Es sabiduría en estado puro. Es un viaje a la Grecia clásica pero también a Kant o a Voltaire. En resumen, es un sabio al que hay leer y escuchar. Su palabra y sus libros son el mejor antídoto ante la estupidez y el ruido. Y ante los palmeros envueltos en siglas y banderas. Da igual el color y la procedencia.

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Más Irene Vallejo y menos ruido…

Leo en el diario El País una entrevista que mantuvo recientemente la autora zaragozana Irene Vallejo en Matadero Madrid con la periodista Inés Martín. Como ya nos tiene acostumbrados la flamante autora de «El Infinito en un junco» no dejó indiferente a nadie, porque sus libros y sus palabras siempre calan como cala la lluvia en los eternos inviernos asturianos.

Fotografía: @madeinzaragoza

Entre otras muchas perlas, la premiada con el Premio Aragón 2021 y también galardonada con el Premio Nacional de Ensayo dejó infinidad de ‘regalos’ en forma de palabra, entre los que cabe destacar: «El conocimiento es un enorme poder y muchas veces, cuando se intenta apartar, es para tener el control. Las lecturas permiten que el saber abandone los círculos privilegiados y que se extienda». Esta reflexión tiene su aquel, ya que existen colectivos a los que nos les interesa que coexista una sociedad y, lógicamente, unos individuos con el ‘pensamiento crítico’ que ofrece la lectura, con la capacidad de opinar por si mismos que nos brinda la cultura.

Hay un sector social que esto no lo digiere, se les indigesta, y luego se envuelven en banderas rancias más típicas de la calle Rue del Percebe que de un país en libertad como España. Una sociedad libre y con capacidad crítica, como hemos visto estos últimos meses, es capaz de reconducir su destino. Pero a algunos esto no les interesa. Pomadita.

Irene Vallejo tiene muy claro, y lo demuestra de palabra y de obra, su amor por la escritura: «En los momentos de catástrofe la gente sigue buscando los libros. Tendemos a pensar que la cultura es algo ornamental para tiempos prósperos. Pero en las cuevas ahuyentaban al miedo, a la oscuridad y a los depredadores con historias. Junto al calor del fuego encontraron las palabras, que es otra forma de protección». Efectivamente… los libros, las palabras son ese elixir de paz para los momentos más difíciles de la vida, cuando ésta te muestra su arista más punzante para dejar la cicatriz más profunda. De sobras es conocida la importancia de la biblioterapia en la vida de las personas… Por esta razón, y otras muchas, los libros no morirán nunca. Son ese flotador que necesitamos en los momentos difíciles.

Fotografía: @elcultural

Y esto ha quedado reflejado durante la pandemia. La cultura, los libros, han sido esenciales y absolutamente necesarios para que la población pudiera digerir el confinamiento, la enfermedad, los adioses, la ausencia de abrazos, y las distancias en paz.

Es evidente que la sociedad necesita muchas más Irene Vallejo. Autoras (y autores)  como ella son absolutamente necesarias. Sepultan el ruido, y lo alejan. Son un rayo de esperanza y una luz que ilumina el túnel del dia a dia de los individuos,  dando brillo y esplendor allí donde algunos se empeñan en pintar las paredes de negro. Pero la autora zaragozana, con sus libros y sus palabras,  ilumina todo con luz propia. Brilla por si misma. Y no todos los autores pueden decir lo mismo. Y además lo hace desde la humildad, la sencillez, y sin likes. El mérito aún es mayor. Pese a quien pese.

 

 

Se puede leer todo el artículo aquí. de referencia. Merece la pena.

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Taparse la cara como los monos

Fotografía: @elmundoes

En un nuevo ejercicio de insolencia, de falta de respeto y mala de educación sin límite, ayer la vocera oficial del Gobierno, María Jesús Montero, volvió a hacer de las suyas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Eso de «o estás conmigo o estás en contra de mí» lo saben aplicar de maravilla.  Esta tropa desconoce por completo el significado de palabras como ‘diálogo’, ‘moderación’  o ‘respeto’. Según pasan los días, cada vez el chapapote es mayor y el hedor más repugnante.

¿Cómo se atreve la Ministra Portavoz del Gobierno a insultar a una parte de la militancia del PSOE simplemente porque no piensan como el propio Ejecutivo? ¿Qué hubiera ocurrido si esas mismas palabras hubieran salido  de la boca del Presidente del Partido Popular hacia un grupo de militantes populares? Una buena parte de informativos nacionales durante semanas y semanas estarían habían abriendo sus telediarios con esta noticia, pero como lo dijo María Jesús Montero hay que reírle la gracia. Pues no… Las palabras de la andaluza hay que denunciarlas públicamente. Son un atropello y un insulto a la inteligencia.

Una ministra no puede insultar públicamente a una parte de la militancia de su partido, y por que el Presidente del Gobierno calla y no sale en público a pedirle explicaciones para, a continuación, cesarla de inmediato.

Las palabras de la Ministra son una manifiesta falta de respeto, una ausencia total de empatía hacía quienes discrepan de la Ejecutiva del PSOE, una burla intolerable. En resumen, una desvergüenza más, que no tiene medida…

Pero aún es más preocupante, y si cabe más grave, la deriva que está adoptando este Gobierno sólo por mantener el sillón. Le importa nada España, la Transición Española, el abrazo de reconciliación que nos dimos los españoles para cerrar las heridas del pasado, el Estado de Derecho y la separación de poderes. Sólo les importa mantenerse en el poder a costa de lo que sea y cómo sea, porque no se atreven a convocar elecciones generales.

Fotografía:@_infoLibre

Los vientos  no son buenos, y el personal está muy cansado y muy cabreado. Saben que pueden sufrir una cogida mortal, que les devuelva a los chiqueros (hablando en términos taurinos). Un Gobierno decente ante tan creciente impopularidad, ante tan nefasta gestión de la pandemia, ante tanta mentira y manipulación, con dos dedos de decencia, convocaría elecciones anticipadas y permitiría que los ciudadanos hablasen.

Pero la banda de Sánchez tiene miedo. Ha visto el batacazo que han tenido en las Elecciones de la Comunidad de Madrid, y sabe que este resultado es extrapolable a nivel nacional. Por eso huye de las urnas y se aferra al sillón de Moncloa. Y lo más grave, calla y otorga ante el cúmulo de errores y de desatino que a diario su banda lleva a término sin rubor y sin escrúpulos.

Le guste o no a Sánchez, a Montero y al resto de la tropa, los monos también piensan, y antes o después actuarán. Y lo harán en las urnas. En las mismas que esta banda no quiere poner ahora. Pero que cuando las pongan, todo el mundo los pondrá en su sitio. También los monos.

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Don Luis María

Hablar de don Luis María Anson es hablar de periodismo en estado puro. Es hablar de toda una época del mejor periodismo español del siglo XX y también del XXI.

Explicar en pocas líneas su trayectoria profesional, cultural y humanista es una labor muy complicada. Yo casi la definiría como imposible.

Fotografía: @eldiarioes

Luis María Anson es un referente del periodismo español. Del mejor periodismo de la Transición. Pero también de la democracia. Podríamos calificarlo sin lugar a ningún equívoco cómo “el padre” de los grandes, y buenos, periodistas que hoy pueblan el sector de la prensa española. Entre sus discípulos nos tropezamos con nombres como el de Paco Marhuenda, actual director del diario La Razón.

Pero si buceamos un poco en su trayectoria, nos daremos cuenta que don Luis María –como se le conoce en los ambientes periodísticos-, lo ha sido todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

Miembro del Consejo Privado del Conde de Barcelona, en septiembre de 1971 fue nombrado subdirector de ABC para las páginas de huecograbado: en 1976 entra en el Consejo de Dirección de La Vanguardia. Ese mismo año es nombrado Presidente de la Agencia EFE. En 1983 le nombran director de ABC. A comienzos de 1998 ingresó como académico en la Real Academia Española. Ese año funda de la mano del Grupo Z el diario La Razón, en el cual ocupa la Presidencia del Consejo de Administración. En la calle desde noviembre de 1998 estábamos ante un periódico que defendía la monarquía y la unidad de España, con una orientación muy conservadora especialmente dirigida al ámbito de la cultura. En este periódico escribió una columna, “Canela fina” hasta el año 2005 que puso punto y final. Pasó a dirigir el suplemento El Cultural que se distribuye con el periódico El Mundo, en el que continúa escribiendo su columna. A finales de 2007 funda y preside, en colaboración con la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, el periódico digital El Imparcial.es, que nació en Internet el 21 de enero de 2008. En 1991 fue reconocido con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Con esta trayectoria (resumida) podemos imaginarnos que no se esconde de decir lo qué piensa cuándo le preguntan. Siempre desde la objetividad y la sensatez que ofrece la edad y, sobre todo, desde la atalaya de la experiencia y la posición de haber sido –o de ser- todo en el mundo del periodismo y de la cultura.

El pasado sábado, a sus 86 años y tras pelear y ganar a la Covid, pasó por el programa La Sexta Noche. De nuevo, volvió a dar toda una lección de sensatez, de periodismo –del bueno-, de honradez, y, sobre todo, de decencia. Un elemento que escasea últimamente en nuestra sociedad.

Nos dejó alguna ‘perla’ que otra que sorprendió pero que en su boca y analizada, como él suele analizar las situaciones socio políticas españolas, tiene su aquel.

Fotografía: @elcomercio

De esta entrevista, sorprendía las palabras que dedicó al ex vicepresidente y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Se refería a él así: «tiene un pensamiento justo contrario al mío, pero que es perfectamente respetable. Un pensamiento que ha tratado de llevarlo con todos los medios adelante». Y lo ha calificado como «ejemplo de primer orden a la hora de dimitir».

Así, de entrada, estas palabras, pueden sorprender, pero leyendo entre líneas hay que considerar que sus palabras son un mensajes hacía aquellos lideres (o lideresas) que obteniendo los peores resultados de la historia de su partido, en vez de hacer un ejercicio de humildad y de responsabilidad, se ponen de espaldas y miran hacía otro lado. Toda una lección de comunicación  política y de decencia.

Otra opinión que sorprendería a muchos (desde luego, a mi no), fue la defensa cerrada hacía la figura del Rey Honorífico, don Juan Carlos I. Fue implacable en su planteamiento. Afirmó que era una injusticia el trato que se le había dispensado porque no está imputado por ninguno de los supuestos errores de los que se le acusa. Considera que en el fondo es un ataque hacía la Monarquía Parlamentaria que representa su hijo don Felipe VI y, sobre todo, porque esto tira por tierra todos los éxitos de las casi décadas de reinado de don Juan Carlos I. También defendió su regreso a España, a “su casa”, al Palacio de La Zarzuela cuanto antes porque considera que no debe estar un día más fuera de España.

Fotografía: @larazon_es

Dicho así podría sonar raro, pero en boca de don Luis Maria, tal y como lo explicó en directo el pasado sábado fue toda una lección de la Historia más reciente de la Monarquía española.

Ojalá esta nueva etapa que comienza en su periódico La Razón, sea una etapa larga, fructífera y buena. Muchos estamos deseando leerlo. Don Luis María no deja indiferente, estés o no de acuerdo con él y con sus análisis políticos y sociales. Su trayectoria y su forma de entender España, el periodismo y la cultura son sus mejores cartas de presentación. Su trayectoria vital, el mejor aval. Siempre.

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Por un barranco

Detrás de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad, siempre tiene que haber una persona de su absoluta confianza que coordine, aglutine, supervise, agende, y, en su caso, destense las situaciones cuando se avecinen tormentas. Pero esa persona debe saber manejar bien entre bambalinas, sin dejar huella, hacer bien su trabajo sin dejar rastro. Siempre, a ser posible, en la más absoluta discreción

Fotografía: @marca

Lo que habitual y profesionalmente se denomina «director de gabinete» debe ser por encima de todo una figura fiel, leal, pero sobre todo, profesional y sincera. A veces, demasiadas, a los lideres políticos, a los cargos institucionales  o a los presidentes de las grandes entidades públicas y privadas no les gusta (o no ven con buenos ojos) que alguien les diga que han cometido un error, que han fracasado, o que su idea, que originariamente creía extraordinariamente maravillosa, ha resultado un fiasco y encima ha costado dinero al erario público.

Y esa función solo es capaz de hacerla esa persona que está a su lado, que le conoce bien, que conoce la institución como la palma de la mano, que conoce la agenda y los contactos como si fueran suyos, y sabe cuál es el momento adecuado porque sabe cuándo es momento conveniente en el que “el jefe” (o la jefa) están más receptivos para asumir un error.

La labor del director de gabinete es una función imprescindible y requiere de mucha cirugía de precisión y sobre todo, de discreción y como dijo en una ocasión Sabino Fernández Campo, “irse con tus silencios”.

Desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, esta figura en la persona de Iván Redondo ha resultado cuando menos esperpéntica y ridícula. Cuando uno no sabe desarrollar un trabajo de tan alta responsabilidad, si se tiene un mínimo de ética y de decencia, lo normal es o no aceptar el puesto, o si se acepta presentar la dimisión de inmediato. De tus errores, depende el futuro de tu jefe y, lo peor, la imagen y la reputación social y corporativa de la institución a la que prestas servicio.

Pero esto no vale para el vasco. Su gestión ha sido vergonzosa porque la gestión del director de gabinete apenas debe ser pública. Ivan Redondo se ha ocupado de hacerla pública para demostrar su valía, demostrando así, su inutilidad y su torpeza a nivel de comunicación política.

Y el colmo de este carrusel de estupideces sucedió ayer en el Congreso de los Diputados cuando llegó a afirmar en sede parlamentaria que estaría dispuesto “a tirarse por un barranco” por el Presidente Pedro Sánchez. Sin duda, es el mayor gesto de petulancia y chulería de quien siempre debería estar en la sombra, en un segundo plano, de forma inadvertida. Pero no necesita los titulares y los flashes para sobrevivir. Qué tropa.

Fotografía: @marca

En la otra cara de la moneda, tenemos otras personas como el actual director de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez (con su reconocido aval por su trayectoria política) prefiere pasar inadvertido, en la sombra.

Queda claro en qué lugar quedan la humildad, la decencia, la discreción, y en qué lugar el ego, la prepotencia, y las ganas de protagonismo. Es evidente que el éxito de un líder político, de un cargo institucional, o del presidente de una entidad dependen de la gestión de la institución que representan, pero también de cómo gestione entre bambalinas su mano derecha. Y es evidente que algunos tienen más interés en potenciar los egos personales y su protagonismo,  que el interés general. A pesar de que nos intentes convencer de lo contario. Pero se les ve venir de lejos.

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Indigno e indecente sin paliativos

Nos contaba ayer el Ministro de Justicia que los indultos de los condenados por ‘el proces’ había que verlos con naturalidad. Y se quedó tan tranquilo. Lo dice el máximo responsable de jueces y fiscales en España. Esta frase avergüenza y abochorna a partes iguales.

Fotografía:: @heraldoes

Y ayer también, el Presidente del Gobierno, el todopoderoso Pedro Sánchez aún dio un paso más en el más que vergonzoso peaje a los independentistas catalanes a cambio de un puñado de votos. Pero, ¿qué es eso de construir la concordia con quienes reventaron por los aires la Constitución y el Estado de Derecho, y están dispuestos a repetirlo? ¿Qué tontería es esta? ¿Simplemente refrendar las palabras del Ministro de Justicia? Es vergonzoso y humillante a partes iguales.

El Gobierno de Sánchez ya está en el pódium. En el pódium de la desfachatez, de la desvergüenza, del descaro. Sin duda, es el peor Gobierno que ha tenido España desde los albores de la democracia, allá por el 1975 del siglo pasado. El Gobierno más sectario, más radical, más torpe, más zafío que jamás podíamos imaginar.

¿Desde cuándo un Gobierno valida a quienes dan un golpe de Estado? ¿Desde cuándo un Gobierno es capaz de llegar a indultar a cambio de unos votos para mantener la poltrona? No hay calificativo posible para esta hazaña en el Diccionario de la Real Academia Española máxime cuando el recién nombrado Presidente de la Generalitat de Cataluña habla de “aliviar el dolor de los presos políticos”. Indigno e indecente sin paliativos. Todos.

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El alcalde de Chipiona

He dicho muchas veces a través de este portal, y en otros muchos foros, que la principal función de cualquier cargo institucional pasa por la ejemplaridad. Un concejal, un diputado, un senador, un alcalde, un presidente de una diputación, un ministro, un presidente autonómico deben ser ejemplares en todas y cada una de sus actuaciones públicas y privadas.

Fotografía: @SevillaPress

Y deben serlo porque se ostenta el cargo siempre, no sólo de puertas adentro del partido o del despacho in