Un blog de actualidad, periodismo, cultura, salud., ciencia, investigación, arte... y la vida

Etiqueta: Zaragoza

26 años del Camping Las Nieves

Fotografía: @YouTube

Hoy se cumplen veintiséis años de una de las peores tragedias naturales que ha sufrido España, y previsiblemente, la mayor que ha sufrido Aragón.

Ocurrió un 7 de agosto de 1996 cuando Aragón rezumaba turismo por todos los poros de su piel, en especial el Pirineo. Una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Aras arrasó el Camping de Las Nieves, en la localidad de Biescas. En esa tragedia alrededor de noventa personas perdieron la vida, y cerca de otras doscientas resultaron heridas.

Esta fecha me acompaña desgraciadamente año a año por dos motivos importantísimos; uno personal y otro profesional. Ese mismo día, a primera hora a primera hora de la tarde, bajé a Zaragoza desde la localidad oscense de Senegüé (muy próxima a Biescas), tras concluir unos días de descanso vacacional.

Fotografía: @COPE

Esa misma noche, desde primeras horas de la madrugada participé,  directa e indirectamente, en el gabinete de crisis que el Gobierno de Aragón , que presidía el popular Santiago Lanzuela,  activó tras conocer la magnitud de la tragedia.

Esa fatídica tarde, alrededor de las 19:30, la lluvia dejó hasta quinientos litros por metro cuadrado durante cerca de diez minutos. ¿Nos imaginamos por sólo un instante qué significa esto a su paso por un camping?

El agua arrastró piedras, troncos barro… todo lo que cogió a su alcance, desbordando la canalización construida y barriendo por completo el camping, en el que había en ese momento más de seiscientas personas.

Y ante la magnitud de esa catástrofe, evidentemente los primeros en llegar fueron los vecinos de Biescas que dieron lo mejor de ellos mismos no sólo para socorrer a las víctimas, sino para organizarse y para organizar avituallamiento comida, ropa, bebidas, enseres de higiene personal y cualquier otra necesidad que fuese precisa…. E incluso para acoger en sus propias casas a quienes el agua había dejado absolutamente sin nada.

Fotografía: @diariovasco

Una vez más, la sociedad civil, en este caso, la aragonesa, mostró sus mejores ‘caldos’, que diría mi madre, poniéndose a trabajar horas y horas incansablemente junto a los servicios de protección civil y emergencias en un único equipo.

Recuerdo aquella noche cómo los teléfonos no dejaron de sonar en toda la madrugada. Cientos de instituciones públicas y privadas dando lo mejor de sí mismos y poniéndose a disposición del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Biescas. La solidaridad de toda España fue unánime… y también miles de llamadas anónimas preguntando por personas alojadas en el camping.

Una imagen dramática fue el Palacio de Hielo de Jaca,  que se habilitó para albergar los cuerpos fallecidos a la espera de su identificación por parte de las familias.

No voy a entrar en la parte legal ni judicial, porque considero que no me corresponde. Cada 7 de agosto, únicamente toca recordar una de las mayores tragedias naturales que ha sufrido España y la mayor de Aragón. Recordar a las víctimas, aprender correctamente la lección para evitar errores pretéritos y pensar que ya en 1996, la sociedad aragonesa nos dio toda una lección de solidaridad, de unidad, de compromiso…

Fotografía: @periodicoaragon

Durante esos días, y posteriormente, durante los funerales de lasTorrente d víctimas hubo millones de imágenes, pero hay una imagen que guardo en mi retina y que me acompaña siempre. La visita de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía al lugar de la catástrofe, acompañados del Presidente de Aragón Santiago Lanzuela (que los recibió en mangas de camisa) y del resto de autoridades que se encontraban en Biescas y en Jaca. Y todos de barro y lodo «hasta arriba». Un gesto más que evidencia que, en muchas ocasiones, la prioridad son las personas, por delante de las formas.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de una catástrofe, que nos debe llevar a una reflexión: hasta qué punto somos justos con la naturaleza y hasta qué punto hacemos las cosas bien con el medio natural. La ola de incendios que está sacudiendo España este verano es un claro ejemplo de que, en muchas ocasiones, no aprendemos nada. A pesar de que, en momentos como el aniversario del camping Las Nieves, ejerzamos de piadosos y de sensibles.

 

(Fotografía de portada: El Español)

 

Impactos: 18

Recordando a Manuel Giménez Abad

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy se cumplen veintiun años de aquella terrorífica tarde primaveral de domingo en Zaragoza, cuando el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón Manuel Giménez Abad caminaba, junto a su hijo Borja, por las calles zaragozanas en dirección al estadio de fútbol de La Romareda. Unos malnacidos terroristas de ETA cambiaron sus planes, los de su familia, y los de la familia del propio Partido Popular de Aragón. Cayó moribundo en plena calle, abatido a tiros por dos etarras malnacidos.

El año pasado, con este mismo motivo, y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado: «En el aniversario de Manuel Giménez Abad». Entonces escribí:

«Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma d

e Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa».

Fotografía: @cinconoticias

A la vuelta de veintiuno años, su familia, sus amigos, sus compañeros de partido y quienes le conocimos hemos asistido al penúltimo insulto del Presidente del Gobierno. Ha traspasado todos los límites de la ética y la responsabilidad como Presidente del Gobierno. En una ocasión, el sociólogo y jurista alemán Max Weber dijo: «El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones».

Cambiar votos en el Hemiciclo del Congreso por un sillón en la Comisión de Secretos Oficiales del propio Congreso de los Diputados es, cuando menos, vergonzoso. Pero aún es mucho más mugroso si el protagonista de esta película es EH Bildu.

¿Qué frágil es nuestra memoria? ¿Qué pronto se nos olvidan aquellos años que, prácticamente a diario, nos desayunábamos con atentados de la banda terrorista ETA? ¿Acaso el Presidente Felipe González o el fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba hubieran permitido una desfachatez así?

Fotografía: @eldiarioes

Veintiún años después de su muerte, de su cruel muerte, su trabajo como constitucionalista y sobre todo, como aragonesista ha quedado para siempre intramuros del Palacio de la Aljafería y del Edificio Pignatelli de Zaragoza; un legado que este año, en el 40º aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón se hace más evidente que nunca.

Impactos: 4

170 años de Ramón y Cajal

Fotografía: @BIOGRAFÍAS

La Historia de los pueblos se pinta a base de los retazos de los hombres y mujeres que, con su conocimiento, su esfuerzo, su generosidad y su compromiso dan lo mejor de sí mismo en favor de la sociedad.

Hoy hace 170 años que nació Santiago Ramón y Cajal, el mejor médico y científico español, especializado en histología y anatomía patológica. Gracias a su esfuerzo y sus investigaciones, en el año 1906 compartió el Premio Nobel de Medicina con Camillo Golgi «en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso».

Fue pionero en la descripción de las diez sinapsis que componen a la retina. Mediante sus investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, desarrolló una teoría nueva y revolucionaria que empezó a ser llamada la «doctrina de la neurona», basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales. Humanista, además de científico, está considerado como cabeza de la llamada Generación de Sabios. Es frecuentemente citado como padre de la neurociencia.

Fotografía: @larazon_es

Aunque navarro de nacimiento, siempre vivió en Aragón. Ello lo convirtió en aragonés de hecho y de derecho. Un referente indiscutible de la mejor Historia de Aragón, pero también de la mejor Historia de España.

El tiempo es quien coloca a cada persona y a cada cosa en su lugar. Santiago Ramón y Cajal no solo fue un valioso patólogo y bacteriólogo, también se desarrolló en otras materias como la fotografía, el dibujo o la escritura. Fue un escritor prolífico, del que no solo se conserva literatura científica, también escribió cuentos y relatos. Zaragoza y Aragón se reconocen en sus escritos como lugares imprescindibles en la vida de Ramón y Cajal.

Hoy es el cumpleaños del padre de la Neurociencia, y en un momento en el que España cada vez está más teñido de equipos de investigación científica y biomédica, muchas de los trabajos científicos que hoy se gestan en

Fotografía: @pinterest

nuestros laboratorios tienen su caldo de cultivo en los estudios originarios de Ramón y Cajal.

Sin ningún género de dudas, sus trabajo son fuente de inspiración y de documentación para muchas de las publicaciones científicas que han dado respuestas a enfermedades que últimamente están siendo agresivas y crueles para el ser humano. Para el Profesor Severo Ochoa, Ramón y Cajal fue el cientifico más grande que ha tenido España.

Como científico, desde niño siempre fue una persona inquieta y, según su padre «era corto y encogido de expresión». ¡Menos mal que era corto y encogido de expresión…!

Aragón cuenta con un panel de hombres y mujeres ilustres que, a lo largo de su Historia, han escrito las mejores páginas desde la “nobleza baturra” con tesón y sin ‘reblar’. Santiago Ramón y Cajal es uno de ellos.

Fotografía: @LugaresCon

La mejor ciencia que hoy se escribe se le debe a él. Un valor para Aragón y para España. En un momento que se tiende a despreciar lo que realmente importa, figuras como Ramón y Cajal, que no viven en twitter, tienen más valor que nunca, y es imprescindible reivindicar su legado y su obra. Fue un revolucionado de la medicina, a quien hay que recordar hoy y siempre. Su legado es infinito, y hoy la neurociencia ha llegado hasta dónde ha llegado gracias a él y a sus trabajos.

En el 170º aniversario de su nacimiento no solamente Aragón está de celebración. El mundo de la neurociencia debe muchísimo a este aragonés universal. Hoy muchos enfermos crónicos y con enfermedades  neurodegenerativas y antiinflamatorias empiezan a encontrar respuestas a sus preguntas gracias a aquel niño que nació en Petilla de Aragón hoy hace 170 años, al que su padre lo calificaba como «corto y encogido de expresión».

Impactos: 2

40 años de Autonomía no son nada… ¿o sí?

Fotografía: @Youtube

El pasado día 17 de este mismo mes, el periodista zaragozano Conrad Blasquiz publicaba en El Periódico de Aragón un excelente artículo que llevaba por título «La voz de más de un millón de aragoneses». Estábamos ante una magnífica disección de estas cuatro décadas de autonomía plena que hoy festejamos los aragoneses, desde que Antonio Embid presidió las primeras Cortes de Aragón en 1983.

Hoy, en Aragón estamos de enhorabuena. No sólo conmemoramos el Día de Aragón, sino, como dice habitualmente Pablo González, que también, conmemoramos cuatro décadas haciendo camino. Hombres y mujeres de diferentes ideologías y formas de pensar que han construido con su trabajo, generosidad, compromiso, esfuerzo, y tesón el Aragón actual: moderno y vanguardista, integrador y tecnológico, desarrollado y ecológico.

Sería materialmente imposible redactar un listado de todos estos hombres y mujeres que entonces empezaron a caminar. Como ya he dicho en alguna ocasión en este mismo espacio, cuando en el año 1982 se aprobó el Estatuto de Autonomía de Aragón, como decía Machado, no había camino, sólo estelas en la mar. Hoy, gracias a todos ellos, los aragoneses tenemos el compromiso de hacer camino al andar. Quizás si tuviéramos que citar a algunos que iniciaron ese camino tendríamos que citar a quienes hoy recogerán la Medalla Aragón, los fundadores del conocidísimo ‘Andalán’, pero también al Presidente Juan Antonio Bolea Foradada, a los cantautores José Antonio Labordeta, Joaquin Carbonell, y el grupo La Bullonera, o el profesor Guillermo Fatas, entre una lista que no tiene fin y que también contiene nombres como los Presidentes Santiago Marraco, Santiago Lanzuela o Hipólito Gómez de las Roces, o quien fuera alcalde de Zaragoza, José Atarés.

Como bien señala en su artículo Conrad Blasquiz, el salón San Jorge de las Cortes de Aragón ha sido, es testigo mudo, de infinidad de pactos. Aragón es tierra de pactos. El Palacio de la Aljaferia, sede del mejor parlamentarismo aragonés,  está siendo el escenario perfecto para escenificar el mejor compromiso entre diferentes en busca de un Aragón mejor.

Fotografía: @arainfonoticias

Una demostración de esta idiosincrasia se ve en una imagen que ya he analizado en este mismo espacio. Ésta. La sintonía que existe, desde la diferencia ideológica, entre el Presidente del Gobierno de Aragón y el Presidente del Partido Popular de Aragón y actual alcalde de Zaragoza demuestra son capaces de aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón. Si en los feudos de Ramón y Cajal o Ramón de Pignatelli, cabe esta imagen, ¿por qué no cabe en otras comunidades? En muchos territorios falta voluntad política, compromiso, y, sobre todo, ganas de hacer política con mayúsculas.

En estos cuarenta años de autonomía, los aragoneses han vivido una decena de legislaturas y otros tantos presidentes: desde el citado Antonio Embid al actual Presidente Javier Sada. Y siempre, siempre, el eje central de todo han sido los aragoneses y su futuro.

Fotografía: @eldiarioes

Pero siguiendo el hilo argumental de Conrad Blasquiz, en este salón parlamentario no todo han sido días de rosas y risas. También hubo días de lágrimas. El salón San Jorge acogió las capillas ardientes de José Antonio Labordeta, Chesús Bernal y Manuel Giménez Abad. Todas ellas, muy dolorosas, pero especialmente la del Presidente del Partido Popular de Aragón muerto vilmente a manos de la banda terrorista ETA.

Las actuales Cortes de Aragón no sólo son las más plurales de estas cuatro décadas con ocho grupos parlamentarios representados, sino que son un foco de atracción turística. El edificio es el único testimonio conservado de un gran edificio del arte hispanomusulmán de la época de las taifas. Sus muros atesoran siglos y siglos de historia y de parlamentarismo que los aragoneses sabemos y conservamos con devoción.

Si algo hay que destacar de estas cuatro décadas de autonomía en Aragón es su vertiginosa modernización y su vertiginoso despegue en todos los campos. A modo de anécdota, recuerdo hace muchos años, una vieja anquilosa red de tranvías en Zaragoza que apenas podían circular. Hoy, la ciudad de Zaragoza, cuenta con una excelente red de tranvías: modernos, cómodos, tecnológicamente avanzados, rápidos, propios de una ciudad del siglo XXI.

Fotografía: @expansioncom

Esta evolución, fruto de una ‘madurez democrática’, como bien dijo recientemente la Consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, se refleja en todos los ámbitos de la sociedad aragonesa, desde el turismo, la vivienda, la protección ambiental o el desarrollo económico e industrial. Por eso es importante el desarrollo autonómico y el mejor parlamentarismo para lograr el mejor acuerdo en favor de los aragoneses.

Estos cuarenta años también han servido para otro objetivo fundamental para cualquier territorio: el afianzamiento de sus instituciones. No tiene nada que ver el Gobierno de Aragón de hoy con la Diputación General de Aragón que en 1978 se constituyó en la Iglesia de San Pedro de los Francos en Calatayud. Pero tampoco son las mismas Cortes de Aragón las actuales a las que se reunieron por primera vez en el Palacio de La Lonja de Zaragoza en 1983. La sociedad aragonesa ha madurado y, con ella, sus instituciones. Mucho se ‘han chipiado’ los aragoneses desde entonces. Y afortunadamente, hoy disfrutan de un Aragón mejor, aunque lógicamente, siempre queda camino por andar.

Fotografía: @elmundoes

El año pasado, en esta misma fecha y en este mismo espacio, publiqué un artículo titulado «Aragón es tierra de Reyes». En este artículo escribí:

Es tierra de Francisco de Goya, Fernando el Católico, de Joaquín Costa, de Ramón de Pignatelli, de Miguel Fleta, de Baltasar Gracián, de Juan de Lanuza, de Luis Buñuel, de María Moliner, de Ramón J. Sender, de José Antonio Labordeta, de Joaquín Carbonell… de miles de aragoneses. Desde la época de Ramiro I ellos y muchos más hacen (hacemos) camino al andar.

Un Aragón hospitalario que promete. El mejor Aragón está todavía por escribir. Sin duda no faltan voluntarios desde todas las capas sociales. De forma anónima, silenciosa y discreta.  Y hoy es el mejor momento para empezar a redactar el primer capítulo de ese libro. Un libro sin final. Un libro del que muchos estaremos orgullosos en aportar siquiera una línea.

Hoy, en esta fiesta tan singular de nuestro cuarenta cumpleaños, muchos estamos seguros que desde lo alto José Antonio Labordeta estará feliz. Se están haciendo realidad las primeras estrofas de su querido «Canto a la libertad». Hoy, los aragoneses hemos levantado la vista, y hemos visto un Aragón viviendo en libertad.

Impactos: 8

La «Sevilla del norte»

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy culmina la Semana Santa. Este año, después de dos años de silencio obligado a causa de la pandemia de la Covid19, las calles de las ciudades y pueblos españoles se han vuelto a inundar de olor a incienso, de tambores y capirotes, de peanas y saetas, de pasos penitentes, de velas, y de sentimiento procesional. Había ganas. Muchas ganas. En ocasiones, ni la lluvia pudo amedrentar a los cofrades para salir a la calle. He seguido atentamente la Semana Santa de la «Sevilla del norte», gracias a las magníficas retransmisiones televisivas que ha realizado Aragón Televisión.

Ciertamente me ha alegrado muchísimo al saber que a Zaragoza ya se la conoce como la «Sevilla del norte»: casi 30 cofradías y hermandades de penitencia, más de 16.000 cofrades, más de 4.000 bombos y tambores, más de 700 años de Historia, 53 procesiones, y declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional son ingredientes imprescindibles para que Zaragoza sea denominada así.

Fotografía: @heraldoes

Es un orgullo no sólo para todo aquel que cada Semana Santa tambor o bombo en mano se lanza a procesionar por las calles , sino también para todo aquel zaragozano –de dentro o de fuera-, que vive intensamente estos días de penitencia.

El año pasado, coincidiendo con la Semana Santa, publique un artículo en este mismo espacio titulado «Semana Santa es tradición e innovación». Me reitero en muchas reflexiones que hice entonces, y en otras nuevas. Empezando por la importancia del respeto a las tradiciones. La Semana Santa es tradición pura. Entonces escribí:

«Una tradición que no podemos perder, que más allá de ideologías y doctrinas, no podemos fumigar al amparo escusas huecas. La transmisión de estas tradiciones, y otras, es uno de los mejores legados que podemos dejar a las generaciones venideras. Es nuestra obligación. También nuestro compromiso como sociedad. Es nuestro valor más intangible que dejaremos a los nuestros».

Fotografía: @aragondigital

En este sentido,  la Semana Santa de Zaragoza no sólo es religiosidad, es tradición y plasticidad, es también arte y religión a partes iguales. Y ello lo atestiguan los 700 años de su historia.

He vivido estos días durante muchos años en directo sobre el terreno, y, ahora, siempre que puedo, regreso a Zaragoza para volver a revivirlos en directo. Son días mágicos porque la Semana Santa zaragozana es la unión del pasado con el futuro, y es vivir unos días mágicos desde el corazón con fuerza, ilusión y entusiasmo, más allá de las creencias religiosas. Por eso es tan importante el respeto, se crea o no. Situaciones como las vividas hace pocos días en El Vendrell son inaceptables e intolerables.

La Semana Santa zaragozana se ha adaptado a los nuevos tiempos. Ahora es fácil seguirla minuto a minuto a través de redes sociales prácticamente en tiempo real, eso acompañado de una excelente retransmisión televisiva cómo hace Aragón Televisión te hace vivirla intensamente aunque estés a cientos de kilómetros de distancia.

Fotografía: @zaragoza_es

Pero Zaragoza también disfruta de su particular ‘Madrugá’ la noche del Jueves Santo. En el año 1937 se creó la primera cofradía penitencial de la Semana Santa de Zaragoza, la de Nuestra Señora de la Piedad.  El 15 de abril de 1938, a las 00:00 horas, salió desde la Plaza del Justicia la primera procesión de esta cofradía, con un recorrido y un horario que se ha mantenido invariable desde entonces por el centro de la ciudad.  Esta procesión, conocida, como “la de Los Gitanos”, discurre en paralelo con la llegada a la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, más conocida, como San Cayetano´,  de otras cofradías y hermandades de penitencia como La Columna o el Descendimiento. El Jueves Santo es un día de espiritualidad, fe, arte, y devoción, que en Zaragoza se vive de forma muy especial.

Pero la Semana Santa zaragozana también tiene sus curiosidades, que quizás mucha gente desconozca. Sin ninguna duda, es vibrante y brillante, colorista y religiosa, silenciosa y estruendosa…

Muchas personas estarán convencidas de que  el rugido de tambores y bombos es una tradición de siempre. Pero no. Es muy novedosa. No fue hasta 1940 cuando la recién fundada cofradía de las Siete Palabras decidió incorporar el sonido de los tambores a su procesión, imitando la tradición del Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón. En 1945, fue también la primera cofradía zaragozana en incorporar los timbales, y en 1970, los bombos.

Fotografía: @guiadezaragoza

Aunque el sonido más habitual es el de tambores y bombos, hay cofradías que utilizan otros instrumentos como la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, una cofradía en la que además de instrumentos de percusión, hay una sección de carracas, o carraclas, en aragonés.

En la Cofradía del Ecce Homo el sonido más característico es el de las matracas, instrumentos que se hacían sonar en los pueblos aragoneses anunciando la Pasión y Muerte de Cristo.

Los orígenes de la Semana Santa de Zaragoza están vinculados a la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís. Esta hermandad ya organizaba en el siglo XVIII tres procesiones, la del Encuentro el Martes Santo, la del Santo Entierro el Viernes Santo y la de Resurrección.

Fotografía: @aragondigital

Tras Los Sitios de Zaragoza, cobra protagonismo la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, ya que desde 1827 es la encargada de organizar la procesión del Santo Entierro. La Real Hermandad tiene su sede en Zaragoza desde el siglo XVI en el convento de San Francisco, y se ha dedicado tradicionalmente a recoger los cadáveres abandonados en las calles de la ciudad.

La imagen más antigua de todas las que procesionan por las calles de Zaragoza en Semana Santa es la del Ecce Homo. Esta talla, procesionada por la cofradía del mismo nombre en la noche del miércoles Santo recorriendo las calles del Arrabal y atravesando el Puente de Piedra en dirección al Casco Histórico, es una escultura de autor anónimo del siglo XV.

Durante los Sitios de Zaragoza, los franceses volaron el convento de San Francisco, en la actual plaza de España. Allí se almacenaban las tallas que desfilaban en la procesión del Santo Entierro, y lamentablemente, todas quedaron destruidas.

Fotografía: @sangrecristozgz

Tan solo se salvó el Cristo de la Cama, una preciosa imagen articulada que podría haber sido tallada en el siglo XV. Fue una mujer, María Blázquez, la que salvó la talla de entre las ruinas, pasando de allí al Pilar hasta 1810, cuando fue traslada a la iglesia de 1813. Ese año, fue instalada definitivamente hasta San Cayetano, donde permanece hasta hoy.

Aunque los capirotes son la seña de identidad de buena parte de las cofradías zaragozanas, lo cierto es que la prenda tradicional para cubrirse la cabeza en la Semana Santa aragonesa son los terceroles. El origen de esta prenda hace referencia a la orden Tercera de San Francisco de Asís. Posteriormente, la Hermandad de la Sangre de Cristo la recuperó para los portadores de los pasos durante la procesión del Santo Entierro.

La mayor parte de las cofradías zaragozanas exigen a sus hermanos llevar la cara tapada,  pero lo cierto es que hay varias hermandades que no lo hacen. La Cofradía de la Crucifixión procesiona con la cara descubierta, ya que llevan tan solo una capucha, como parte del hábito franciscano.

Fotografía: @heraldoes

La cofradía de Cristo Resucitado procesiona el Domingo de Resurrección con la cara destapada, para mostrar su alegría en este día festivo (además, en lugar de llevar velas, los cofrades portan claveles). La Real Hermandad de la Sangre de Cristo también lleva el tercerol a cara descubierta.

La Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores fue creada en 1522 por un grupo de comerciantes del entono de la calle Cedería (actualmente forma parte de la Avenida de César Augusto) de  la capital aragonesa para pedir su protección ante una epidemia de peste que asolaba la ciudad en aquella época.

Como se observa, la Semana Santa zaragozana tiene mimbres suficientes no sólo de religiosidad, arte, y espiritualidad. Es también historia viva de la ciudad, y, sobre todo, es un pilar fundamental de sus tradiciones más arraigadas. Por eso es fundamental respetar y proyectar exteriormente todo lo que significa como una de los elementos más simbólicos de la ciudad. Una experiencia para los sentidos. Una experiencia para vivirla y repetirla.

Impactos: 9

Cincomarzada, en la historia y en el corazón de los zaragozanos

Fotografía: @zaragenda

La Cincomarzada es una de las fiestas más típicas de la ciudad de Zaragoza. Una fiesta que lleva en su ADN un componente importante de controversia si echamos mano de sus orígenes. Con los años, sin embargo, ha quedado, impregnada en la idiosincrasia de la sociedad zaragozana como una de las fiestas más populares que se celebran a lo largo del año en la ciudad.

Desde hace muchos años, recuerdo esta fiesta como un día de ambiente popular en la calle y de celebración familiar y entre amigos, especialmente en el entorno del famoso Parque del Tío Jorge.

Fotografía: @BIOGRAFAS

Pongámonos en su contexto histórico. En 1837 el ejército carlista de la Expedición Real había sido derrotado por las tropas de Espartero pero el general carlista Ramón Cabrera seguía controlando el área del Maestrazgo y sus opciones tácticas pasaban por ampliar su presencia en las áreas contiguas, bien a zonas de Tarragona, Castellón o Teruel o bien hacia el noroeste, lo que situaba a la ciudad de Zaragoza y sus comarcas próximas dentro de este horizonte. La posición estratégica de la ciudad, además, era muy importante, por estar a medio camino entre el Maestrazgo y el área vasco-navarra y por ser centro administrativo, militar y logístico.

Otra motivación que tenían los carlistas para intentar tomar Zaragoza por sorpresa era atraer hacia la ciudad a una parte de las tropas isabelinas y así tratar de aliviar la presión que podían ejercer estas sobre las fuerzas carlistas que en aquellos momentos sitiaban Gandesa. Así pues, Juan Cabañero y Esponera ​ se dirigió a asaltar la ciudad, que en aquellos momentos se hallaba casi desprotegida, con dos mil ochocientos infantes y trescientos hombres de caballería.

Las tropas de Juan Cabañero, que hasta el 24 de febrero de 1838 habían estado en Gandesa, partieron el 3 de marzo desde Alloza, pasaron por Ariño, Lécera, Belchite, Codo (Zaragoza) y Mediana,​ y llegaron a las inmediaciones de Zaragoza la noche del 4 de marzo.

Fotografía: Valdecara

Durante la madrugada del 5 de marzo, aprovechando la noche, un destacamento asaltó la muralla y destrozó un sector de la misma para facilitar la entrada del resto de las tropas. Después, se repartieron por distintas zonas de la ciudad para controlar una serie de puntos estratégicos. Inicialmente consiguieron sus objetivos, ayudados probablemente por algunos partidarios del carlismo que había dentro de la ciudad, sin apenas derramamiento de sangre, pero cuando fueron descubiertos y se dio la voz de alarma tuvieron que enfrentarse a la resistencia de los milicianos, pero también de civiles de la ciudad, que respondieron al ataque armados con cuchillos, utensilios de cocina y agricultura, armas de caza, así como aceite y agua hirviendo.

Al amanecer los combates se intensificaron y, dado que no conseguían tomar la ciudad en su totalidad, parte de las tropas carlistas se refugiaron en la  iglesia de San Pablo y en el convento de Santa Inés, donde se rindieron, y el resto huyeron y abandonaron la ciudad. Las bajas en el bando carlista se cifraron en 217 muertos y unos 300 heridos, mientras en el bando liberal se contaron 11 muertos y 50 heridos. Tras el fracaso carlista, se añadió al escudo de la ciudad la titulación de «Siempre Heroica».

En 1839 el ayuntamiento de Zaragoza declaró el 5 de marzo como festivo y se instauró la costumbre de organizar una comida o merienda campestre en la arboleda de Macanaz o en la orilla del río Gállego.

Fotografía: @Flickr

Por otra parte, en 1860 se le dio el nombre de “Cinco de Marzo” a una calle de la ciudad. Durante la dictadura del general Franco esta fiesta quedó prohibida. Incluso la calle cambió de nombre, adoptando el de “Requete Aragonés”, circunstancia de la que me acuerdo de mi infancia y primeros años de juventud.  En el año 1977 se recuperó la denominación original.

En 1979, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza, una minoría lo celebró en el parque Tío Jorge, aunque inicialmente estaba previsto hacerlo en el parque Macanaz y, como fue de manera improvisada, se realizó en un 4 de marzo, ya que el 5 era lunes, día laborable. En 1980, con un programa más amplio de actividades, se celebró el domingo 9 de marzo.​ En 1981, el Ayuntamiento de Zaragoza otorgó nuevamente carácter oficial a la festividad y, a partir de entonces, se celebra los días 5 de marzo en el parque Tío Jorge, aunque algunos años la celebración ha tenido lugar en otros parques de la ciudad.

Sea como fuere, lo cierto es que esta fiesta popular ha quedado ya impregnada en la sociedad zaragozana como un referente popular. Es importante recordar el pasado, analizar los errores, y, utilizando palabras de actualizar, cavar las trincheras necesarias para evitar repetirlos en el futuro. Las generaciones futuras nos lo agradecerán por lo que fuimos y por lo que somos. También por lo que hemos construido conjuntamente.

Impactos: 4

Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

Impactos: 64

Francisco Laína, el Presidente provisional

Fotografía: @laopinioncoruna

La historia de los pueblos y de las sociedades se construye a base de las pinceladas que sus hombres y mujeres van dando en el lienzo de su historia, con enormes dosis de sacrificio, entrega, generosidad, lealtad y compromiso.

Si repasamos la Historia de España, observaremos que muchos pasajes se han escrito gracias a gestas más que brillantes de españoles que, con los valores antes citados, aportaron su granito de arena en su momento vital para que España siga escribiendo páginas y páginas en ese eterno libro de la Historia de la Humanidad.

Francisco Laína García es uno de esos innumerables españoles que tejieron, y tejen, la historia de España a base de entrega, generosidad, lealtad, y compromiso. A estos valores, añado otro más: el de la discreción.

Fotografía: @lanuevaespana

Paco Laína (como así se le conocía entre sus círculos más próximos) fue Presidente del Gobierno provisional durante el golpe de Estado de Tejero, en febrero de 1981. Tuvo que asumir esa delicada responsabilidad al ostentar en aquel momento el cargo de Director General de Seguridad. Precisamente con el rango de Secretario de Estado, y durante 14 horas actuó como jefe de la comisión permanente de secretarios de Estado y subsecretarios. Dicho de otro modo, presidió un Gobierno que asumió las funciones del Ejecutivo en aquellos momentos tan delicados para España.

Francisco Laína falleció la semana pasada a los 85 años. España, y especialmente, Ávila, no sólo ha perdido a uno de sus ciudadanos más ilustres, sino más ejemplares. En la vida, lo que de verdad importa por encima de cualquier otra cualidad es un ciudadano  ejemplar. Y Laína lo fue.

En su hoja de servicios, en otros méritos, junto a su paisano, el malogrado ex presidente Adolfo Suárez, reza haberse convertido en una de las personas que apostó por instalar en Ávila uno de los centros de formación policial más importantes de Europa: la Escuela Nacional de Policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Leo en ABC  un párrafo sobre su intervención la noche del ‘famoso’ 23-F, que por su importancia reproduzco íntegramente a continuación: «Aquel día no sólo lloró el Rey, yo también lloré cuando se liberó el Congreso de los Diputados». Palabras que pronunció Laína en 2011, durante un homenaje a Adolfo Suárez organizado por la Asociación para la Defensa de la Transición en el Museo de la Transición de Cebreros (Ávila), el pueblo natal de Suárez. Fue la primera vez que habló en un acto público sobre lo sucedido el 23-F. He ahí un ejemplo de su discreción y su modo de actuar.

Fotografía: @nortecastilla

Quienes le conocían bien afirman que una de sus principales virtudes era la discreción, y la ejerció desde siempre, y en todas las etapas de su vida. Fue objeto de diferentes distinciones. En 2011 recibió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y en 2014 el Premio Castilla y León. «Es un motivo de satisfacción que se acuerden de uno cuando ya está en las últimas curvas del camino de su vida», reconoció el político abulense durante la entrega del galardón. Recordó el intento de golpe de Estado como momentos «de gran tensión», en los que «se actuó con absoluta lealtad y cumpliendo las órdenes que llegaban del Rey, el gran artífice de que se superaran».

Sin ninguna duda, la historia de los pueblos, de las sociedades, de las entidades (por pequeñas que sean) se escriben gracias a retazos y conquistas de los hombres y mujeres que acometen gestas brillantes, estando o no dentro de las mismas. Pero lo más brillante de todo, es ejecutar una empresa desde el corazón y con valores de verdad. Francisco Laina los tenía. Y demostró que los tenía. Eso es lo que verdaderamente importa.

Impactos: 7

De tradiciones y basílicas…

Fotografía: @eswikipedia

En el año 40 de nuestra era, según una tradición cristiana,  la Virgen María vino en carne mortal a Zaragoza a ver al apóstol Santiago cuando aún vivía en Jerusalén.

Esta tradición está estrechamente vinculada a la historia viva de la propia ciudad de Zaragoza y de los zaragozanos. Si habitualmente, la Basílica del Pilar es el punto de destino de muchos zaragozanos y turistas, cada 2 de enero el templo mariano es un hervidero de personas que acuden a venerar a la Virgen; en otras ocasiones a rezar, o simplemente llegan hasta allí arrastrados por una mera curiosidad, y se acercan a la basílica para contemplar sus joyas artísticas y religiosas.

A la vuelta de los años, esta tradición se plasma en el templo de diversas formas. Por un lado, cada 2 de enero la Virgen luce sin manto, considerando que dispone de cerca 500 mantos, y que cada día del mes luce uno diferente.

Pero, además, aquella tradición también ha quedado plasmada dentro de la propia basílica, a través del escultor José Ramón Arellano. La venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza es un grupo escultórico, obra suya, que encuentra en el centro de la Santa Capilla de la Basílica del Pilar. Recuerda los hechos sucedidos el 2 de enero del año 40.

Fotografía: @enjoyzaragoza

Está labrado en mármol de Carrara sobre bronce. Da la impresión de que avanza hacia el público, de manera que irrumpe en las columnas adosadas de la capilla. Ramírez de Arellano proyectó hábilmente una Virgen rodeada de ángeles que vuelve su rostro hacia el grupo de Santiago y los convertidos pero que además señala el camarín de la Virgen.

Documentalmente no hay pruebas de lo consignado en la tradición, cuyos pormenores se fechan en 1297 —en una bula del papa Bonifacio VIII— y en 1299 —una declaración de los Jurados de Zaragoza—, donde por primera vez se atestigua la advocación de «Santa María del Pilar», tras emprender en 1293 el obispo Hugo de Mataplana una rehabilitación del edificio que amenazaba ruina, gracias a las donaciones propiciadas por la mencionada bula papal.

La Basílica del Pilar, junto con los santuarios de Torreciudad, Montserrat, Meritxell y Lourdes conforman la Ruta mariana, itinerario guiado por la espiritualidad y devoción mariana, poseedor de una gran riqueza patrimonial, gastronómica y natural. Es además desde 2007, uno de los 12 Tesoros de España.

Fotografía: @heraldoes

Pero, con independencia de esta ruta mariana, y de las creencias religiosas, lo que cierto tanto desde un punto de vista artístico, religioso, o turístico, es que el templo zaragozano es un punto de atracción continuo de personas, propias y foráneas. En el que cada cual, a través de sus creencias, lo han convertido en punto de peregrinación continua. De esta forma el templo se ha convertido en un fenómeno sociológico incuestionable y la ‘joya de la corona’ para todos los zaragozanos.

Pero dejando a un lado la parte religiosa de este hecho histórico, lo cierto es que esta tradición ha marcado la vida de generaciones y generaciones de zaragozanos, entre las que me encuentro. Tal día como hoy, recuerdo desde niño que mi madre siempre que podía “bajaba a ver a la Virgen”. En casa era una tradición que mi madre, mis padre, bajaran a la basílica del Pilar… Pero mi casa no era -no es- una familia ‘rara’. Cientos de familias zaragozanas hacían, y hacen, lo propio tal día como hoy.

Sin ninguna duda, la basílica del Pilar es referente indiscutible de la vida zaragozana, que sobrepasa cualquier limite religioso o espiritual. O sea, un orgullo para muchos zaragozanos, aunque vivamos a kilómetros de distancia. Un referente único de Cesaraugusta.

Impactos: 2

La imagen

Durante mi reciente viaje a Zaragoza he podido recoger la opinión de muchas personas de mi entorno más cercano, y otras no tanto, en relación a la vida política aragonesa. Todo el mundo coincide en lo mismo: la buena sintonía que existe a nivel institucional entre el Presidente del Gobierno de Aragón, el socialista Javier Lambán, y el alcalde de Zaragoza, el popular Jorge Azcón. Desde la discrepancia política e ideológica, saben aparcar las siglas para poner sobre la mesa los verdaderos problemas que afectan a los ciudadanos de Aragón y, especialmente de Zaragoza.

La discrepancia política e ideológica no debe afectar a los problemas que afectan a la sociedad. Los dos grandes partidos constitucionales, PP y PSOE, están para hacer política, para resolver los problemas de los ciudadanos, para buscar soluciones a los desafíos de la sociedad. Y esto no es una opción.

Lamentablemente, en muchas ocasiones algunos no lo ven así. Poner un cordón y desoír todas las propuestas que se hacen desde el principal partido de la oposición no es ético. Es incendiar las calles de la política, y eso ni es decente ni es ético.

La imagen y la actitud del alcalde Azcón y del Presidente Lambán es un canto de esperanza a que otra forma de hacer política es posible. Basta con emplear, en palabras del Profesor Emilio Lledó, unos “grumos” de voluntad, compromiso, diálogo, y respeto institucional.

En el Día de la Constitución, algunos tendrían que darse cuenta que escuchar y sentarse con él principal partido de la oposición no sólo no es una opción, sino que debería ser la única forma de hacer política. Pero si no saben hacer política, ya saben cuál es la solución. No es necesario que yo lo especifique, ¿o sí?

Impactos: 11

Ejea huele a protocolo

Ni me acuerdo ya los años que hace que nos conocemos Javier Carnicer y yo. Creo que ni habíamos nacido los dos que ya éramos amigos de verdad. Aunque él nació unos días antes; por eso es un poco más ‘viejico’; por eso ya peina canas.

Fotografía: @diariodeteruel

Desde el principio de los tiempos, como bien señala Ángel Pérez en su perfil de Facebook, en la época que Javier se dedicaba a jugar al fútbol con pelotas de papel en el hall del viejo edificio del Gobierno de Aragón de la zaragozana Plaza de los Sitios, Javier ya me demostró no sólo que tenía “muy buen caldo” (que diría mi madre), sino que apuntaba maneras para esto del Protocolo.

Pero desde aquella época siempre me he encontrado -vuelvo a referirme a mi madre-, una cabeza muy bien amueblada, que sabía muy bien que quería en el plano personal -evidentemente, su Marian del alma-, y en el profesional -su protocolo, que lleva tatuado, hasta en su corazón-. Y es que Javier es todo eso… y mucho más.

Javier es protocolo y ceremonial en estado puro. Pero también es comunicación y liderazgo. Es marca e imagen. Es humildad y determinación a partes iguales. Es valores y experiencia en cantidades industriales. Es presente y proyección de futuro. Es adelantarse a los acontecimientos antes que sucedan. Es organización, lógica, y sentido de la responsabilidad en estado puro… y otros mil valores más como persona y como profesional que no enumero para no cansar, pero quienes le conocemos de verdad sabemos que las aplica las veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco días del año.

Fotografía @CARTV_

He sido un privilegiado. He sido testigo de excepción, y he vivido desde la barrera su fulgurante trayectoria profesional de la que me siento tan orgulloso como si fuera la mía propia, porque el hecho de que mi mejor amigo haya tenido está proyección profesional, me hace sentirme tan feliz y tan orgulloso como si la hubiera tenido yo mismo.

Pero también desde esa misma barrera he asistido a cientos de actos en los que él era el director de orquesta (permitidme la licencia). Y esa profesionalidad, ese buen hacer, ese trabajar “tras la cortina” (como él mismo dice), no sólo es envidiable, sino que es un espejo y un modelo para las generaciones que vienen detrás pisando fuerte y, lógicamente, para todo el sector.

Todo, absolutamente todo lo que he aprendido de ‘este mundo’ se lo debo. A su forma de trabajar. A sus opiniones, siempre sinceras y honestas, A su manera de ser y de actuar. Recuerdo como anécdota, cuando le anuncié que daba el salto a la junta directiva del Partido Popular de Gijón que me dijo: «ya sabes que cuando lo hagas mal te lo voy a decir». De momento voy librando…

Este ejeano emigrado a Zaragoza, cuyo color “pasional” es el azul, ya ha demostrado que es un referente en el sector, un referente con mayúsculas, que en su trayectoria profesional ha sabido no sólo trabajar pluscuamperfectamente bien, a pesar de estar sometido “a la dictadura del error”, sino tener excelentes relaciones profesionales con todos los lideres políticos aragoneses desde “antes de Pedro IV”. Y es que como dijo en su momento quien fuera el Jefe de Protocolo de la Casa del Rey, Alfredo Martínez Serrano, «el protocolo sirve para evitar tensiones». Y Javier lo ha llevado hasta su máxima expresión.

Pero su mente cana es tan lúcida que ha sido capaz de hacer magia y parir aplicaciones informáticas para hacer más cómodo el trabajo propio y de sus compañeros. En Aragón, en Asturias, y en el resto de España, a eso se le llama sumar. Lo demás son tonterias.

Fotografía @RProticolo

Su trayectoria vital y profesional se ha visto recompensada este pasado mes de octubre por toda una vida -y lo que le queda-, dedicada al protocolo y al ceremonial. Su Majestad el Rey Felipe VI le distinguió con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica. Este reconocimiento, más que merecidísimo, lo recogió -como él mismo ha señalado- «con orgullo y en nombre de sus compañeros». Otro valor en su DAFO personal y profesional. Para Javier, el trabajo en equipo es prioritario. Sumar desde la individualidad a la colectividad para lograr el éxito es otro de sus ‘santo y seña’.

Podría seguir escribiendo líneas y líneas sobre Javier, y este texto no tendría no tendría fin. Pero no lo voy a hacer. Quiero acabar estas líneas con un deseo inalcanzable. Ojalá que cada institución privada, que cada Administración Pública (cada ayuntamiento, cada comunidad, cada ministerio…), sea capaz de poner un Javier Carnicer en su vida. Les irá mejor. Pero el Gobierno de Aragón es privilegiado. Tiene un intangible. Su Jefe de Protocolo. Un valor en alza.

Y algunas personas tenemos otro: disfrutar de su amistad con mayúsculas. Otro valor que, por cierto, hemos logrado que no cotice en Bolsa. Otro privilegio.

 

 

Impactos: 87

Es el camino

Me duelen las muñecas de tanto escribir en este portal que el político nunca puede ser el principal problema de los ciudadanos. Su función pasa invariablemente por resolver los problemas de sus vecinos, de todos: de quienes le votaron y de quienes depositaron el voto en otros cestos. Debe de trabajar para todos, siempre teniendo en cuenta que su objetivo es ‘morder’ electorado a la oposición mediante gestos y acciones que se guarden bajo un amplio paraguas.

Fotografía: @mil21tuits

Pero es lógico que esa manera de actuar tiene que sustentarse sobre los pilares de la sensatez, la escucha atenta, la moderación, la transversalidad y el respeto.

Ayer, el alcalde de Zaragoza visitó la farmacéutica Teva, una de las mayores empresas farmacéuticas españolas que se encuentra ubicada en la capital aragonesa. Esta multinacional ha anunciado una inversión de cuarenta millones de euros y una ampliación de su plantilla en más de sesenta personas hasta el año 2025.

Durante esa visita, Jorge Azcón hizo un llamamiento al sector empresarial para que sepa que en Zaragoza se quiere crear empleo y crear riqueza; y por esta razón anunció que las próximas ordenanzas serán atractivas para crear empleo, inversiones, y facilitar la creación de empresas, y por consiguiente, de empleo  en la capital del Ebro.

Es obvio que los impuestos y la fiscalidad resultan absolutamente necesarios para el mantenimiento de nuestros servicios públicos: para conservar una sanidad, una educación, una justicia o unos servicios sociales competitivos y de calidad. Pero también es absolutamente cierto que a los emprendedores y a las empresas hay que ayudarles y apoyarles porque son ellos la herramienta social que genera empleo. Por el mero hecho de ser empresario no se debe ‘crujir’ con impuestos y más impuestos. Considero que deben pagar lo que corresponda, pero no más de eso.

Fotografía: @CARTV_

Si machacamos a los emprendedores y a los empresarios con impuestos, lo único que conseguiremos es disminuir la generación de empleo, y éste creo que no es el camino adecuado. Hay que facilitar las cosas, hay que hacer que el empresario y el emprendedor no se eternice en una burocracia perpetua previa al inicio de la actividad. Una herramienta imprescindible, ya implantada en Aragón y en Galicia, es la Ley de Simplificación Administrativa, pero ésta tendría que ir acompañada de ayudas económicas y fiscales. Es el camino. No hay otro.

La pandemia de la Covid19 nos está dejando muchas lecciones sobre la mesa que debemos aplicarnos. A cuál más interesante. Una de ellas, pasa por unirnos en la recuperación de elementos absolutamente esenciales como es la creación de empleo. Si no somos capaces de generar empleo, el destruido y el nuevo, y no somos capaces mirar en la misma dirección en situaciones básicamente imprescindibles… mi madre nos diría: «mala burra hemos comprado». No existe una pócima mágica… o sí, la de ayudar a quien de verdad se arriesga para crear empleo. Si no creamos empleo, si no potenciamos la recuperación de lo que nos arrebató la Covid -al menos de aquello, que podemos recuperar-, ¿Qué nos queda?

Impactos: 15

Más Irene Vallejo y menos ruido…

Leo en el diario El País una entrevista que mantuvo recientemente la autora zaragozana Irene Vallejo en Matadero Madrid con la periodista Inés Martín. Como ya nos tiene acostumbrados la flamante autora de «El Infinito en un junco» no dejó indiferente a nadie, porque sus libros y sus palabras siempre calan como cala la lluvia en los eternos inviernos asturianos.

Fotografía: @madeinzaragoza

Entre otras muchas perlas, la premiada con el Premio Aragón 2021 y también galardonada con el Premio Nacional de Ensayo dejó infinidad de ‘regalos’ en forma de palabra, entre los que cabe destacar: «El conocimiento es un enorme poder y muchas veces, cuando se intenta apartar, es para tener el control. Las lecturas permiten que el saber abandone los círculos privilegiados y que se extienda». Esta reflexión tiene su aquel, ya que existen colectivos a los que nos les interesa que coexista una sociedad y, lógicamente, unos individuos con el ‘pensamiento crítico’ que ofrece la lectura, con la capacidad de opinar por si mismos que nos brinda la cultura.

Hay un sector social que esto no lo digiere, se les indigesta, y luego se envuelven en banderas rancias más típicas de la calle Rue del Percebe que de un país en libertad como España. Una sociedad libre y con capacidad crítica, como hemos visto estos últimos meses, es capaz de reconducir su destino. Pero a algunos esto no les interesa. Pomadita.

Irene Vallejo tiene muy claro, y lo demuestra de palabra y de obra, su amor por la escritura: «En los momentos de catástrofe la gente sigue buscando los libros. Tendemos a pensar que la cultura es algo ornamental para tiempos prósperos. Pero en las cuevas ahuyentaban al miedo, a la oscuridad y a los depredadores con historias. Junto al calor del fuego encontraron las palabras, que es otra forma de protección». Efectivamente… los libros, las palabras son ese elixir de paz para los momentos más difíciles de la vida, cuando ésta te muestra su arista más punzante para dejar la cicatriz más profunda. De sobras es conocida la importancia de la biblioterapia en la vida de las personas… Por esta razón, y otras muchas, los libros no morirán nunca. Son ese flotador que necesitamos en los momentos difíciles.

Fotografía: @elcultural

Y esto ha quedado reflejado durante la pandemia. La cultura, los libros, han sido esenciales y absolutamente necesarios para que la población pudiera digerir el confinamiento, la enfermedad, los adioses, la ausencia de abrazos, y las distancias en paz.

Es evidente que la sociedad necesita muchas más Irene Vallejo. Autoras (y autores)  como ella son absolutamente necesarias. Sepultan el ruido, y lo alejan. Son un rayo de esperanza y una luz que ilumina el túnel del dia a dia de los individuos,  dando brillo y esplendor allí donde algunos se empeñan en pintar las paredes de negro. Pero la autora zaragozana, con sus libros y sus palabras,  ilumina todo con luz propia. Brilla por si misma. Y no todos los autores pueden decir lo mismo. Y además lo hace desde la humildad, la sencillez, y sin likes. El mérito aún es mayor. Pese a quien pese.

 

 

Se puede leer todo el artículo aquí. de referencia. Merece la pena.

Impactos: 18

Teresa Perales, sin más…

Ayer el jurado del Premio Princesa de Asturias de los Deportes concedía este galardón a la nadadora aragonesa Teresa Perales, una nadadora paraolímpica que recoge el testigo de otro grande del deporte nacional e internacional, de Carlos Sáinz.

Fotografía: @elcomercio

La nadadora zaragozana perdió la movilidad de cintura para abajo con 19 años a causa de una neuropatía. Esta ‘mañica’ tiene en su haber una más que dilatada hoja de servicios deportivos que pasan por haber ganado 26 medallas en los Juegos Paralímpicos de verano. Perales ya había sido nominada al Premio Príncipe de Asturias en varias ocasiones y en 2013 fue finalista, siendo superada por un voto por el golfista José María Olazábal. La zaragozana tiene un brillante palmarés no solo en los Juegos Paralímpicos sino también en los Europeos, donde ha logrado 44 medallas, y en los Mundiales, con 22 metales y 5 récords.

También ha sido reconocida en otras múltiples ocasiones. En el 2002 fue Aragonesa del Año en la categoría de deportes y, en el 2013, Aragonesa del Año en los premios que otorga El Periódico de Aragón. Asimismo ha sido nombrada miembro de la Real Orden al Mérito deportivo en categoría de Gran Cruz 2012 (antes lo fue de Oro y Bronce): ha sido Premio Nacional del Deporte Infanta Sofía en el año 2016; ha recibido la Medalla de Oro al mérito en el trabajo en 2017; ha sido nombrada Hija Predilecta de Zaragoza en 2008; y fue pregonera de las Fiestas del Pilar en 2012, entre otras muchas cosas.

Pero este galardón tiene mucha más trascendencia de lo que parece. Es un reconocimiento a una trayectoria y a unos valores como ser humano. Estamos ante el reconocimiento a unos méritos como deportista, como ejemplo para la sociedad, y, especialmente para las generaciones que vienen pisando fuerte por detrás…  En resumen, el Premio Princesa de Asturias de los Deportes de esta edición es un orgullo no sólo para quien lo recibe. También para cualquier español que mirando a Teresa se ve reflejado en el espejo de la superación personal, la humildad, el trabajo, la honradez, la motivación y, sobre todo el esfuerzo y el tesón por la vida. O sea, el aragonesismo en estado puro. Teresa Perales, sin más.

 

Impactos: 9

50 años de vida

Fotografía: @enjoyzaragoza

Ayer sábado se celebró la gala para conmemorar el quincuagésimo aniversario de la puesta en marcha del Hospital Infantil de Zaragoza. Ese hospital nacía procedente de lo que popularmente todo el mundo conocíamos en Zaragoza como “la Casa Grande”.

Mi madre fue una de las pioneras de lo que entonces fue el “Servicio de Nidos”, y que a los pocos años se transformó en el Servicio de Neonatología. Mi vida, desde niño siempre fue desarrollándose al compás de la propia vida de “la Casa Grande”. Aunque poco a poco se fuera transformando en el gran macro hospital de referencia que es hoy es el Hospital Miguel Servet.

Acudir al Hospital Infantil durante la década de los años setenta y ochenta era un carrusel de sensaciones. Apenas nadie te paraba para preguntarte a dónde ibas; y cuándo alguien te paraba y le decías a dónde ibas, tenías vía libre.

Recuerdo en una ocasión que en el umbral de un ascensor, me pararon dos enfermeras, a las cuales no había visto jamás. Una de ellas me preguntó:

-¿A dónde vas?

La otra salió a mi rescate:

-¿No le conoces? ¿Es el hijo mayor de ‘La Navalón’?

Fotografía: @joseajarne

Esta anécdota demuestra hasta qué punto mi madre era conocida en el Hospital Infantil, más allá de su propio Servicio. No en vano, fueron muchos años que, su arrolladora personalidad y forma y manera de entender la enfermería, dio lugar a que muchas de sus compañeras fueran amigas. Esto es una forma de trabajar, de relacionarse, de vivir y entender una profesión.

No es habitual, menos todavía en la actualidad, que haya enfermeras a las que sus pacientes las paren por las calles y les den las gracias y agradezcan su trabajo. Gracias a ese esfuerzo esos niños, hoy ya no tan niños, han podido llegar hasta ese momento. Este tipo de situaciones las viví en infinidad de ocasiones en Zaragoza. Y la cara de satisfacción de mi  madre era extraordinaria.

Hoy conmemoramos las cinco décadas del Hospital Infantil, un hospital de referencia, un hospital que ha dado excelentes profesional de la medicina y de la enfermería. Un hospital que lleva mucho más de cinco décadas insuflando vida a la vida, posibilitando que generaciones y generaciones de niños puedan hacer su propia vida. Seguir cincelando, a pequeños y grandes retazos, la sociedad zaragozana y aragonesa.

Fotografía: Clinica Marco Rived

Y esto sólo se ha podido lograr gracias al tesón y el esfuerzo de un equipo de profesionales que, cada cual desde su atalaya personal y profesional, han remado en la misma dirección para ganar batallas al dolor, a la enfermedad… incluso a la muerte.

La ciudad de Zaragoza, y, por derivación, Aragón, tiene el privilegio de tener el Hospital Infantil (hoy, dentro del propio Hospital Miguel Servet), como hospital de referencia en pediatría. Sus profesionales son un lujo. Su historia, y los que la hicieron posible, se merecen nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento.

Nunca nada nace, crece, y se desarrolla sin esfuerzo y trabajo. Y el Hospital Infantil ha llegado hasta aquí gracias a un ejército anónimo de médicos y enfermeras que, con muchísimos menos recursos que en la actualidad, desde hace más de cinco décadas vienen haciendo posible lo imposible. Son nuestros héroes. Al menos, los míos.

Impactos: 14

En el aniversario de Manuel Giménez Abad

Fotografía: @Twitter

Eran las 18,45 horas del domingo 6 de mayo de 2001. Como de costumbre, el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón, Manuel Giménez Abad acudía al Estadio de La Romareda para presenciar un partido del Real Zaragoza. Como siempre, le acompañaba su hijo Manuel.  Pero unos terroristas malnacidos (a los cuales, ahora el Gobierno de Pedro Sánchez les invita a café, copa y puro), tenían otros planes para él. En plena calle, sin mediar palabra, le asestaron tres disparos: dos en la nuca y otro en el estómago. Su muerte fue prácticamente instantánea. Los zaragozanos volvimos a enmudecer de nuevo. De nuevo, el zarpazo, traidor y asesino de ETA volvía a imponer su ley en nuestra ciudad.  ETA no terminaba de entender que no tenía cabida en Aragón.

Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa.

Fotografía: @AragonNoticias_

Al día siguiente de su asesinato, la ciudad de Zaragoza salió en masa a la calle. Más de trescientas cincuenta mil personas en una única voz de repulsa. Bajo una unidad política sin fisuras. Una condena unánime de toda la sociedad aragonesa ante el asesinato de un hombre bueno, un político imprescindible, un político necesario.

Su funeral, y posterior entierro en Jaca, en dónde había pasado una buena parte de su juventud, fue otro baño de multitudes. Presidido por el Presidente José María Aznar, y al que también asistió el entonces Ministro del Interior Mariano Rajoy, volvió a ser una nueva manifestación de repulsa de la sociedad aragonesa ante la barbarie terrorista. Una más.

Han transcurrido ya veinte años de la muerte de Manuel Giménez Abad. Su recuerdo sigue muy vivo. Además de sus trabajos como jurista, se creó la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico, fundada por las Cortes de Aragón, el Ayuntamiento de Jaca, Ibercaja y la Caja Inmaculada; las Cortes de Aragón le impusieron a título póstumo la Medalla de la Institución; en la ciudad de Zaragoza se inauguró el Puente Manuel Giménez Abad sobre el Ebro; el Real Zaragoza entregó a sus hijos la máxima distinción del club: la insignia de oro y brillantes, concedida a su padre a titulo póstumo…

Fotografía: @NoticiasdeAlava

Hoy, veinte años después se van a celebrar tres actos de homenaje organizados por otras tantas entidades. El Ayuntamiento de Zaragoza le recordará con el descubrimiento de un placa conmemorativa en la zaragozana calle de Cortes de Aragón, en el punto exacto en el cayó asesinado a manos de los terroristas de ETA; las Cortes de Aragón, junto a la Fundación Manuel Giménez Abad, como ya es tradicional, celebrarán un homenaje en el marco del ya tradicional ‘Homenaje a la Palabra’, que este año será más significativo si cabe; y el Partido Popular de Aragón está trabajando también en un homenaje, posterior a estos dos actos, en los que participará la familia, líderes de la dirección nacional del Partido Popular, y de aquellos que le acompañaron en su trayectoria.

Como ya he dicho en varias ocasiones, parafraseando a Lisardo de Felipe, Manuel Giménez Abad era un “político útil” para Aragón. Yo añado, y decente. Algo que escasea bastante en la actualidad.

Impactos: 31

En el aniversario de mi padre

Ayer hizo 21 años que falleció mi padre.

Fotografía: @joseajarne

Las relaciones entre padres e hijos son como los coches o la comida. Los hay  para todos los gustos. Las hay que son pluscuamperfectas y las hay que son agitadas como las aguas del Cantábrico. La nuestra hay que enmarcarla en el segundo grupo, pero como todo en la vida, hay que contextualizarla. En este mundo todo tiene un porqué y nada se escapa a su propia explicación y a su propia realidad.

Mi padre se hizo así mismo en aquellos pueblos aragoneses a las faldas de las cumbres pirenaicas teñidas de nieve, en dónde en aquellos años (estoy hablando de la década de los años treinta del siglo pasado), parece ser que mi abuelo andaba de pueblo en pueblo en busca de trabajo. Y entre trabajo y trabajo las consignas de ‘orden y mando’ eran el pan nuestro de cada día para mi abuela y mis tías. Pero todos callaban y otorgaban.

Mi padre, que de inteligente tenía hasta los tuétanos, cuando vio cómo el viento soplaba en casa, cerró la puerta al salir. Con apenas 16 años marchó de casa. Con la excusa barata de ir a trabajar al campo, se refugió en casa de unos parientes, que lo acogieron como un hijo. Pero las secuelas físicas y emocionales de aquellas vivencias de un padre tirano y dictador le acompañaron durante 73 años. Durante toda su vida. Las padecimos todos, especialmente mi madre y yo.

Al año de aquella ‘marcha’ dejó aquella casa. Ingresó como voluntario en la Escuela Militar de Montaña de Jaca.

A la vuelta de muchos años, recuerdo cómo presumía reiteradamente de sus medallas como ganador de varios campeonatos militares de esquí y escalada militar. Parece ser que fue muy buen esquiador y escalador.

Estando en la Escuela Militar de Montaña un primo hermano suyo, que era sargento de la antigua Policía Armada le advirtió de la inminente convocatoria de exámenes de ingreso al Cuerpo. Y no se lo pensó dos veces. Aprobó con buena nota, y fue destinado a Barcelona. Era principio de los años sesenta. Allí conoció a mi madre. Mi madre volvió a Albacete, y le siguió los pasos. Se casaron en 1962 y un año más tarde aparecí yo.

Nuestro traslado a Zaragoza supuso una bofetada para mi madre. Pero no se opuso. Siguió los pasos de mi padre, aun a sabiendas que dejaba atrás a sus padres ya muy mayores y muy dependientes de ella para muchas cosas, y a tres hermanos, dos de los cuales se encontraban con una discapacidad de más de un 90% cada uno de ellos, con lo que eso significaba en la España de los años sesenta. Pero mi madre lo dio por válido con tal de que mi padre desarrollase su actividad profesional. Pero me consta que se sintió «muy sola» en más de una ocasión.

Durante años la vida de mi padre estuvo intrínsecamente ligada a su vida profesional. Vivió por y para, primero la Policía Armada, y posteriormente, el actual Cuerpo Nacional de Policía. Su vida fue un carrusel de sensaciones marcadas por las situaciones que vivía (ninguna buena) que no era capaz de dejarlas entre las paredes del viejo cuartel de la antigua Policía Armada, y que las arrastraba a casa. Situaciones que las padecíamos todos, junto a su carácter y su historia personal y vital, hacía que el ambiente en casa fuera irrespirable en muchas ocasiones.

Fotografía: @joseajarne

Si es justo reconocer que fue un marido y padre generoso. Nunca nadamos en la abundancia, pero desde niño si tengo grabado en la memoria que nunca nos faltó de nada. Era frecuente la compra de ropa, o de objetos para el hogar o para mi madre. Reiteradamente el promotor de aquellas compras siempre era él.

Pero Dios escribe recto en reglones torcidos, y después de mil  conflictos intramuros con mi madre, con mis hermanos, y conmigo, un buen día fue convocado para hacer el curso de teniente –hoy inspector-, de la Policía Armada. Y estuvo varios meses (creo que nueve) en la Academia de Canillas, en Madrid. A su regreso fue destinado a la entonces denominada CRG (Compañía de Reserva General), hoy UIP –Unidad de Intervención Policíal- de Miranda de Ebro. Y al mes de estar allí pidió como voluntario una plaza en el País Vasco. Fue destinado a San Sebastián. Eran los años de plomo. ETA era implacable e inmisericorde.

Los casi tres años que mi padre estuvo destinado en el cuartel donostiarra de Aldapeta fue un punto de inflexión en su vida, especialmente si consideramos que vio morir a varios compañeros, víctimas de atentados terroristas, sufrió uno en sus propias carnes, sufrió la burla y el rechazo por parte de vascos, y mil situaciones más que intuyo que se guardó para que no sufriera mi madre.

Es difícil explicar en pocas palabras lo que han sufridos estos héroes, y sus familias, allí durante tantos años por quienes ahora intentan desde los escaños del Congreso de los Diputados justificar lo que no tiene justificación alguna. Mi padre, como otros muchos miembros de Policía Nacional, de Guardia Civil, del Ejército, y miles de ciudadanos anónimos han sufrido lo que no está escrito. Hablar de mil muertos es muy fácil. Blanquear estos crímenes acercando a sus asesinos a sus casas es una desvergüenza, más todavía si lo hace un ex magistrado. Por eso resulta materialmente imposible que se olvide y se perdone.

Mi padre, como otros muchos, vino –como se dice vulgarmente- muy tocado de San Sebastián, especialmente después de tener que trasladarse a Granollers a llevar el cuerpo de un compañero de 26 años (recién ingresado en la Policía) a su familia, después de haber sido asesinado a manos de ETA.

Fotografía: @joseajarne

Su carácter cambió radicalmente. Si antes ya era desconfiado, discreto, serio, riguroso, y mil factores más, a su regreso aún lo fue mucho más, dentro y fuera de casa. Y lo fue hasta el extremo de que exigió al conserje de la comunidad de vecinos en la que vivíamos en Zaragoza, que si alguien preguntaba si vivíamos allí, lo negara con rotundidad. La norma se cumplió hasta el extremo que un día nos visitó un primo suyo de Barcelona, y el conserje fue tan convincente, que nuestro pariente se dio la vuelta. Desde una cabina de teléfono próxima nos llamó por teléfono. Recuerdo que acompañé a mi padre a su encuentro, y cuando le explicó la situación, su primo le dijo sonriendo:

-Los años no te han cambiado.

-Si hubieras vivido lo que he vivido lo entenderías – le respondió mi padre, con cara de pocos amigos.

Y así se fue escribiendo su vida, con vaivenes propios de la decadencia de los años, con la capacidad y energía de decidir sobre los demás (o mejor dicho, sobre mi madre y a veces sobre mí), hasta que a mitad de 1999, sigilosamente, y sin querer, esa palabra maldita que nadie quiere pronunciar se apoderó de él. Al principio le plantó cara. Como dijo en más de una ocasión «no iba a permitir que ese bicho se apoderase de él». Pero inexorablemente la enfermedad seguía su curso. Aunque no quería reconocerlo porque su orgullo, le impedía ver al otro lado del cristal, él, como todos nosotros, siempre fue un paciente privilegiado. Tener un hijo médico y su mujer enfermera, le dio ciertos privilegios, que reconoció los últimos días de su vida.

Así las cosas, un buen día me llamó por teléfono. Mi padre nunca nos pedía nada. Implícitamente nos exigía todo. Como se auto exigió así mismo siempre.

-¿Tienes algo que hacer mañana? –me preguntó-. Mañana quiero ir al cuartel a despedirme. Estoy en la cuenta atrás… ¿Me acompañas?

Entonces ya caminaba con bastón y llevaba peluca para disimular los efectos de la quimioterapia.

Mi padre sabía de antemano que mi respuesta iba a ser afirmativa.

Fotografía: @joseajarne

Acompañar a mi padre al antiguo cuartel de la Policía Armada, hoy Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana y a la Jefatura Superior de Policía de Aragón era un carrusel de orgullo difícil de explicar. No podíamos caminar cinco metros sin que lo parasen antiguos compañeros, que le presentaran a nuevos policías, y que se sintiera vivo en el edificio que durante tantos años había sido su casa. Se sentía el hombre más feliz del mundo a pesar de que continuamente tuvieran que ponerle una silla para que se sentara porque le podía más la cabeza que las fuerzas.

En un momento dado apareció Romualdo. (Romualdo es un  nombre ficticio. No voy a dar el nombre verdadero por razones obvias). El tal Romualdo era un funcionario de policía que había hecho una buena parte de su carrera profesional a la sombra de mi padre. La amistad, la complicidad, la lealtad y la honestidad entre ambos rezumaban en aquel abrazo que se dieron, y emocionaron a todos los presentes. Empezaron juntos, y juntos habían vivido “más de una batalla” intramuros y en la calle, en aquellos ‘peleones’ años setenta y ochenta… . A mi madre y a nosotros siempre nos trató con respeto, lealtad, y un trato admirable. La relación entre ambos sobrepasaba la relación profesional. Entre ambos había una amistad, una lealtad, y un respeto increíbles.

-¿Cómo te encuentras? –le pregunto.

-¡Ya ves! –respondió mi padre-, mientras daba con el bastón sobre el suelo-. He venido a despedirme… ¡Esto se acaba! Estoy con la cuenta atrás…

-No digas eso, hombre –Romualdo intentó quitar importancia a las palabras de mi padre, mientras le sujetaba por los brazos con una mirada de respeto, cariño y admiración a partes iguales.

-Romualdo, estoy muy jodido. Aunque éstos se empeñen en disimularlo -mi padre se me quedó mirando-, sé que esto se me acaba. Me conoces lo suficiente… no me podía ir sin daros un abrazo, y sin pasear por última vez por estos pasillos.

Fotografía: @joseajarne

A todos se nos hizo un nudo en la garganta, y todos los que estaban en ese momento a nuestro lado, nos acompañaron para que mi padre recorriera por última vez aquellos pasillos, aquel patio, la que fue durante más de veinticinco años su oficina… Diez días después de aquel paseo, la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza lo sedó, y cinco días más tarde falleció.

El velatorio y posterior funeral fue toda una demostración de cariño, respeto y admiración a su figura. Acudieron desde el propio Delegado del Gobierno acompañado del propio Jefe Superior de Policía en Aragón, junto a la mayor parte de los mandos de todas las unidades de Zaragoza. Junto a ellos, quizás me quedo corto si digo que podía haber más de doscientos compañeros, entre personal en activo y jubilados. (muchos de ellos, acompañados de sus esposas).

Al acabar el funeral, se nos acercaron prácticamente todos a darnos el pésame. Entre las infinitas frases que nos decían sobre cómo era realmente mi padre (y subrayo este adverbio), como profesional y como ser humano, atesoro dos frases. Una de un comisario, que, en presencia de mi madre, nos dijo: «¡Podéis estar muy orgullosos! Llevo alrededor de 40 años en la Policía, y con la profesionalidad y honradez de Severiano he visto a muy poca gente». Romualdo, que me quería como si fuera su hijo, me dio un abrazo y me dijo; «Pepe –él siempre me llamaba así- tu padre era un tipo cojonudo. Pero no supo demostrarlo en casa. Perdónale». Romualdo conocía una parte de nuestros avatares familiares…

Durante esos últimos quince días, desde que le acompañe por última vez a ‘su casa’ hasta el día que falleció, doy fe que padre e hijo pasamos página, Nos olvidamos de los errores mutuos, y hoy después de más de veinte años  me atrevo a decir que marchó en paz. Estoy seguro que mi madre también le perdonó.

Muchas veces para juzgar el comportamiento de las personas, hay que juzgarlo desde su perspectiva histórica. Nos dará todas las pautas para entender porque actuó de la manera que actuó. Mi padre, en el fondo, fue buena persona. El tiempo me lo ha demostrado. No tuvo otra hoja de ruta que la que primero le marcó su padre y luego su profesión, y especialmente el contexto social y político en el que se desenvolvió. No estoy justificando nada, pero sí estoy intentando comprender su comportamiento, Como dijo Ortega, “soy yo y mis circunstancias”. Y las circunstancias de mi padre nunca fueron buenas.

 

 

 

 

Impactos: 66

La XI Unidad de Intervención Policial

Fotografía: @periodicoarago

Desde muy niño tengo una profunda devoción y admiración por el Cuerpo Nacional de Policía. Este cuerpo policial siempre estuvo muy pegado a mi vida por diferentes motivos, que me vincularon a él. En él tengo bastantes amistades y no me oculto de presumir de ello en mi particular ‘hoja de servicios’. De hecho, si mi vida hubiera discurrido por otros derroteros, previsiblemente yo a estas alturas estaría formando parte del mismo.

Dentro del Cuerpo, hay unas unidades a las que les tengo especial cariño. Las Unidades de Intervención Policial (UIP), más conocidas como unidades antidisturbios. Su profesionalidad, eficacia, rigor y ética profesional me ha quedado demostrada siempre. En mi etapa profesional tuve la oportunidad de trabajar conjuntamente con ellos en varias ocasiones y en diferentes escenarios. Siempre han demostrado lo mismo. Debajo de los uniformes hay unos grandes profesionales de la seguridad, unos magníficos servidores del orden público y, sobre todo, unas grandísimas personas.

Es curioso observar cómo, popularmente, se asocia estas unidades como unidades represivas, implacables, enérgicas… cuando la realidad es muy distinta. Por supuesto que están especializados en el mantenimiento del orden público ante situaciones especiales, como manifestaciones, encierros, algaradas callejeras y otras lindezas ‘civilizadas’.

Fotografía: @europapress

Pero también es absolutamente cierto que su nivel de especialización va mucho allá. Están preparados para preservar la seguridad ante eventos multitudinarios, como conciertos, partidos de fútbol, grandes concentraciones de público. También tienen otras funciones como colaborar en la protección de Sus Majestades los Reyes y altas personalidades nacionales y extranjeras. Por otro lado, están especializados para actuar ante calamidades y catástrofes públicas, como ha sucedido recientemente en Madrid con la borrasca Filomena y posteriormente con el derrumbe del edificio de la calle Toledo.

Personalmente he vivido situaciones muy complicadas en las que su intervención ha sido clave para resolverlas de forma exitosa, sin incidentes. Podríamos decir sin lugar a equivocarnos que son una de las unidades de élite de la Policía Nacional.

Esta semana la XI Unidad de Intervención Policial con sede en Aragón ha recibido la Corbata de la Orden del Mérito Civil. Esta distinción que ha sido entregada por la Delegada del Gobierno, la socialista Pilar Alegría. Bueno está, aunque lo lógico es que este acto lo hubiera presidido el propio Ministro del Interior.

Este reconocimiento quiere poner de relieve la colaboración y el trabajo de la Policía con los ciudadanos para lograr una sociedad mejor, más libre y más segura.

Fotografía: @heraldoes

Creada en el año 2008, esta unidad cuenta con más de un centenar de componentes y a realizado cerca de 4.000 dispositivos de mantenimiento de la seguridad pública, más de 300 despliegues relacionados con eventos deportivos o la detención de más de 500 delincuentes. Motivos más que suficientes para que los aragoneses se sientan orgullosos.

Es evidente que detrás de cada intervención hay horas y horas de trabajo, entrenamiento, dedicación, y profesionalidad. Hoy es un día para que los aragoneses puedan presumir más si cabe de su Policía. Y por derivación los españoles. Les sobran los motivos.

 

 

Impactos: 95

‘Yo vendo Zaragoza online’

Ayer, El Periódico de Aragón publicaba una noticia más que interesante relacionada sobre la venta online del pequeño comercio, en particular del pequeño comercio de Zaragoza. Pero está situación, y las medidas adoptadas, se pueden extrapolar a cualquier otra ciudad. Es cuestión de voluntad politica. Un elemento esencial para resolver problemas y buscar soluciones más allá de ideologías y siglas.

Fotografía: @periodicoaragon

Desde el año 2019 está quedando claro que el gobierno municipal de Zaragoza que tan acertadamente está liderando Jorge Azcón lo está haciendo magníficamente bien. Basta ver cómo está la ciudad, sus cifras macro económicas, la opinión de sus habitantes, y, algo fundamental desde un plano de comunicación política: cómo es recibido allí en dónde hace acto de presencia: sea una empresa, una asociación cultural, un hospital, o una tienda de barrio. No en vano, el ciudadano de a pie, el votante anónimo, no es tonto y reconoce la buena gestión política de la gestión política beligerante, radical, mentirosa y mugrienta.

Con la situación catastrófica de la pandemia, el pequeño comercio se ha reinventado, y ha aprovechado la visibilidad que le ofrece a diario las redes sociales para catapultar sus productos de forma online, y posibilitar así también un nuevo modelo de negocio que es perfectamente compatible con la tienda física, a pesar de las dificultades que esta opción le plantea. Las cifran hablan por sí mismas.  Según el informe Digital In 2020, 29 millones de personas en España -más de la mitad de la población- utilizan diariamente las redes sociales y pasan unas seis horas al día en internet. Hasta el punto que resulta complicado encontrar a una persona que no tenga presencia en alguno de los canales social media. No cabe ninguna duda que para el pequeño comercio es una puerta abierta de posibilidades estratosféricas para hacer llegar sus productos a sus clientes de forma rápida y eficaz sin perder en ningún momento recursos ni estrategia empresarial. Este nuevo nicho de negocio, que en el fondo no es tan nuevo –y si alguien tiene dudas, que pregunte en plataformas como Amazon, El Corte Inglés, o Fnac-, ha venido para quedarse.  Pero sobre todo para facilitar las cosas al pequeño comercio que no tiene la logística de las grandes plataformas y que, por tanto, le impide competir en igualdad de condiciones.

Fotografía: @camarazaragoza

Y justamente por estas desigualdades, el Ayuntamiento de Zaragoza junto a la Cámara de Comercio ha dado un paso más en un proyecto novedoso, atractivo, y útil. A través de la iniciativa ‘Yo vendo Zaragoza online’, se espera atraer a los negocios y comercios locales al entorno digital. Una apuesta firme y decidida por el pequeño comercio que está resultando tan mal parado en esta crisis sanitaria. A través de este proyecto se les está intentando preservar su seguridad económica. Nadie tiene la culpa de que está pandemia esté tan desbocada, pero los que menos culpa tienen son los autónomos. Por eso, medidas así sólo contribuyen a seguir incentivando la actividad económica de los zaragozanos y a evitar más sangrías en el tejido productivo de la ciudad, combinando así salud y económica de forma modulada y eficiente.

Esto, sencillamente, es hacer políticas poniendo a los ciudadanos en el centro de las decisiones. Sin estridencias ni griterío. Actuaciones así sólo ofrecen confianza y seguridad en el gestor, y refuerza su imagen pública e institucional. Los comerciantes de Zaragoza están de enhorabuena. ‘Yo vendo Zaragoza online’ es una muestra más de un buena gestión del gobierno municipal de Zaragoza. ¡Qué envidia!

 

Impactos: 5

El Rey, sobre Goya: «observador profundo y genio siempre»

Fuendetodos es un pueblo de la provincia de Zaragoza, situado en la comarca del Campo de Belchite, que le separa apenas 50 kilómetros de la capital. Un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, sacudido como otros muchos por el revés de la tan manoseada ‘España vaciada’. Durante siglos, las canteras de piedra caracoleña, exclusiva de Fuendetodos y la industria del hielo proporcionaron importantes ingresos. Hoy en día ha adquirido más importancia la producción de energía eólica y sobre todo los servicios derivados del turismo, con una cifra de unos 20.000 visitantes anuales. Pero… ¿a qué se debe este carrusel incesante de turistas durante todo el año?

Hoy hace 275 años precisamente que allí vino al mundo Francisco de Goya y Lucientes, quien fuera el pintor más universal, el pintor de corte, el pintor de pintores, nuestro referente de la pintura por excelencia. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. Su estilo evolucionó desde el rococó, pasando por el neoclasicismo, hasta el prerromanticismo, siempre interpretados de una forma personal y original, y siempre con un rasgo de naturalismo, del reflejo de la realidad sin una visión idealista que la endulce ni desvirtúe, donde es igualmente importante el mensaje ético. Para Goya la pintura es un vehículo de instrucción moral, no un simple objeto estético. Sus referentes más contemporáneos fueron Giambattista Tiepolo y Anton Raphael Mengs, aunque también recibió la influencia de Velázquez y Rembrandt.

Francisco José de Goya y Lucientes, el penúltimo de los seis hijos de José de Goya y Gracia Lucientes, nació en 1746 en este lugar que por entonces apenas rondaba el medio centenar de vecinos. Su llegada al mundo en Fuendetodos se debió a que el hogar familiar en Zaragoza fue reedificado y sus padres se trasladaron temporalmente a la casa del hermano de su madre.

Y en una conmemoración así, el Gobierno de Aragón, el Ayuntamiento de Fuendetodos, en coordinación con la Diputación de Zaragoza y la Fundación Fuendetodos Goya, y otras instituciones, como el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional, la Real Academia Española, la Fundación Casa de Alba, y más, han echado el resto. Y ayer, a las 11:30 horas llegaban a la puerta de la casa natal del pintor Sus Majestades don Felipe y doña LetIizia acompañados del Ministro de Cultura. Visitaban la localidad goyesca para inaugurar los actos conmemorativos en honor al pintor de la Corte. Y era la primera vez en la Historia que los fuendetodinos recibían una visita real.

Desde hace más de tres décadas, la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de la localidad trabajan de la mano para que este pequeño pueblo siga siendo un lugar de peregrinación sobre Goya y su extraordinario legado.

La casa natal de Goya fue descubierta hace poco, en el siglo XX, por el pintor Zuloaga y mantiene una errata en la placa conmemorativa, pues señala que Goya nació un 31 de marzo, cuando vino al mundo el 30 de marzo de 1746 y fue al día siguiente cuando le bautizaron. Lamentablemente el edificio sufrió graves daños durante la Guerra Civil. En 1946 se restauró y en 1982 fue declarado monumento histórico nacional. El edificio posee todos los atributos y cualidades propias de una casa de labradores. Consta de planta baja, con zaguán, cuadra y cocina. Unas sólidas escaleras de piedra conducen al piso superior, formado por la sala y dos alcobas, y en una tercera altura está el granero. Resulta interesante para el viajero, como lección histórica viva, poder contemplar un ambiente rural en su auténtica dimensión de austeridad y pobreza.

Ayer Fuendetodos fue un hervidero de servicios de seguridad, personal de protocolo de diferentes instituciones y de medios de comunicación pero también una carrusel de aplausos, vivas y piropos que les acompañó la visita real durante todo el recorrido por el pueblo.

Todo en Fuendetodos recuerda a Goya: calles y plazas llevan nombres con motivos goyescos y en la iglesia se conserva la pila en la que fue bautizado. Dos bustos honran al genial pintor, pero además la localidad ha hecho una importante apuesta por el arte urbano con murales que sorprenden al turista por todo el casco urbano.

Pared con pared con la casa natal de Goya está la sala de exposiciones Ignacio Zuloaga, que se ubica en las antiguas escuelas de Fuendetodos, construidas bajo el patrocinio del pintor guipuzcoano. Este espacio cultural fue rehabilitado en los años 90 y desde su inauguración en 1996 se ha convertido en un referente internacional del grabado contemporáneo.

Si callejeamos por el pueblo, a pocos metros de la casa natal del pintor, nos tropezaremos con el Museo del Grabado de Goya. Para Goya el grabado comenzó siendo una simple distracción de convaleciente y un método para aprender de su maestro Velázquez, pero pronto se dio cuenta de las posibilidades creativas que ofrecía. El conjunto de su obra impresa es una parte fundamental de su legado en la que Goya dio rienda suelta a su mundo más personal y subjetivo.En este edificio se expone una selección de estampas de las cuatro fabulosas series de grabados que Goya dejó para la posteridad: los ‘Caprichos’, los ‘Desastres de la guerra’, la ‘Tauromaquia’ y los ‘Disparates’.

El visitante que quiera seguir la estela de Goya en su tierra natal puede visitar además las pinturas del genial artista aragonés en la iglesia de San Juan Bautista de Remolinos, en la ermita de la Virgen de la Fuente de Muel, en la iglesia de San Juan el Real de Calatayud, en la casa de cultura de Alagón y en el palacio de la duquesa de Villahermosa de Pedrola. La obra de Goya en Aragón la completa la ciudad de Zaragoza con el Museo de Zaragoza, el Museo Goya, la basílica del Pilar y la cartuja del Aula Dei. En resumen, igual que Gaudi está intrínsecamente vinculado a la Historia de Barcelona, la Historia de Aragón no se entendería sin Goya. La vida de Francisco de Goya y su obra están indisolublemente unidas a la Aragón Fuendetodos fue su trampolín. Bendito trampolín.

Impactos: 3

La Semana Santa zaragozana implica respeto

Uno de los elementos destacados de la vida zaragozana es su Semana Santa. No en vano, cada año aumenta el número de cofradías y hermandades que se estrenan y se echan al asfalto zaragozano para, durante el triduo sacro, procesionar sus correspondientes estaciones de penitencias. La Semana Santa zaragozana, cada día con más cofrades, forma parte indisoluble de la vida social, religiosa, turística, económica y popular de los zaragozanos de dentro y de fuera. Deseando estoy ya que pase esta pandemia para regresar a la bilbilenaria Cesaraugusta y volver a empaparme de sus cofradías y hermandades y sus variopintos recorridos.

Ayer, la prensa recogía el choque existente entre la Diputación de Zaragoza, propietaria de la iglesia de San Cayetano en donde guardan un buen número de los pasos, y la Hermandad de la Sangre de Cristo; aunque a tenor de la verdad, ésta no está sola. Le respaldan la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén; la Cofradía del Prendimiento del Señor, la Cofradía de las Siete Palabras, la Cofradía del Descendimiento de la Cruz, la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro, y la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores.

El ‘conflicto”, que en realidad no es tal conflicto sino una falta de respeto a las tradiciones (un atropello más de los lugartenientes del Doctor Bacterio), viene motivado por el silencio  de la administración territorial ante la petición de los cofrades de que el famoso templo de San Cayetano se abra en grupos reducidos de 60 personas para que cofrades, los fieles y los ciudadanos pueden venerar los monumentos y puedan ver los pasos e imágenes. Ya conocemos la cacería sociata y populista a nuestras tradiciones. Al parecer, la única respuesta que han tenido obtenido los cofrades pasa por negarse en rotundo a abrir el templo en estas fechas, emplazando la apertura a otra época del año, ya que lo consideran actividad no esencial. Este argumento si no fuera ridículo, sería absurdo. No veo a ningún zaragozano en traje de baño. Ni en bikini, a venerar una imagen de Semana Santa. Desatinado del todo.

Situémonos. Si en el mes de marzo y abril no es una actividad esencial, ¿lo va a ser en el mes de agosto, en septiembre o en octubre? ¿Tampoco, verdad? Por tanto, el argumento no se sostiene. A la cohorte de Sánchez se les ve venir de lejos porque son tan ignorantes que no saben ni argumentar. Sólo saben prohibir.

No tengo ninguna duda, que las medidas sanitarias, preventivas, de salud pública, y de seguridad deben ser prioritarias a cualquier otra medida, pero hay que explicarlo desde el sentido común, desde el razonamiento lógico, y, en este caso y otros similares, desde la argumentación científica y sanitaria. Los demás es construir castillos de arena sobre el agua; activar problemas donde no los hay, y enfrentarse a la sociedad zaragozana ante un problema inexistente.

También es el momento de decirles a las cofradías y hermandades que es el momento de subirse al tren de la tecnología y la innovación. Si algo bueno nos está dejando está pandemia es el hecho de adaptarnos a una velocidad vertiginosa a las plataformas que permiten conectarnos a través de videoconferencia. Quizás si lo piensan un poco,  Youtube. Facebook o Zoom podrían ser la solución a este problema.

Pero más allá de esta alternativa digital, la administración debe ser más seria y cuando argumenta una explicación debe hacerlo adecuadamente. No vale hacerlo con manifestaciones más propias de los tebeos de Mortadelo y Filemón, que de una administración territorial seria y responsable.

La Semana Santa de Zaragoza merece un respeto. Igual que la junta de hermandades de cofradías y la sociedad en general. Pero a la vez no podemos perder de vista la evolución de la pandemia y esta cuarta ola que, a hurtadillas, cada vez está más cerca.

Si siempre es importante el diálogo, en este momento de pandemia más todavía. No vale para nada las posiciones radicalizadas,. pero también es papel mojado los argumentos huecos y sin base sólida. Cuando se justifica algo, hay que hacerlo desde la explicación sensata, seria, moderada, y, sobre todo, evitando conflictos. Pero algunos, siempre los míos, están siempre más cómodos en la polarización y el enfrentamiento continuos. Así les va. El problema es que nos afecta a los demás. Sea como sea, espero que los zaragozanos puedan disfrutar, en la medida de las posibilidades de esta tradición. Si no puede ser, nada sería más agradable que se argumentara y se razonara desde la ciencia y desde la sanidad. Está comprobado que lo que se dice desde algunos despachos es papel mojado. No sirve. No saben ni argumentar. Un espejo rancio como algunos que pululan por Madrid y por Asturias.

Impactos: 1

Juan Antonio Bolea, aragonesista y constitucionalista a partes iguales

A través del perfil social del diputado oscense Mario Garcés me entero esta mañana del fallecimiento del Presidente Juan Antonio Bolea Foradada.

Fotografía: @periodicoaragon

Luego me llegan varios mensajes al móvil, entre ellos el de mi gran amigo, y hermano, Javier Carnicer, jefe de protocolo del Gobierno del Aragón. Y una bofetada en mi rostro me sacude como si estuviera viviendo un mal sueño.

Y es que el Presidente Juan Antonio Bolea Foradada forma parte de ese club tan exclusivo de personas que no deseas que desaparezcan nunca porque siempre resultan imprescindibles y, hagan lo que hagan, dan brillo y esplendor a todos y cada uno de sus movimientos.

La muerte de Bolea Foradada es motivo más que suficiente para que rompa el ritmo habitual de publicaciones en este blog, y le dedique una publicación extraordinaria. A él me unían varios lazos.  No sólo fue el primer Presidente de la entonces llamada ‘Diputación General de Aragón’, hoy Gobierno de Aragón, sino que me vincula personalmente a través de su hijo Juan Bolea, director del Festival Aragón Negro, columnista habitual en El Periódico de Aragón, y, sobre todo, uno de las plumas más destacadas que tenemos en el panorama literario español, y cuya amistad –como el buen vino- reposa y con los años se hace mejor y de más calidad.

Habitualmente el periodista zaragozano Lisardo de Felipe habla de lo que él denomina «hombres útiles» en Aragón; hombres y mujeres que por su trayectoria vital o profesional son –o han sido- decisivos para la comunidad autónoma aragonesa. No cabe ninguna duda que Juan Antonio Bolea ocupa uno de los primeros puestos de esta lista de prohombres. No en vano, fue el artífice de que Aragón se constituyera como comunidad autónoma, impulsor del mejor aragonesismo y, sobre todo, un magnifico jurista y un hombre de diálogo y de pacto. En la ‘palabra’ entendía el amplio significado del consenso y la concordia. Pero también de la reivindicación como territorio, como cuando se opuso al minitravase del Ebro en Tarragona y rompió la disciplina de voto en el Senado. Aragón y los aragoneses, lo primero, Su prioridad, siempre.

Fotografía: @elmundoes

Aragón pierde a uno de sus hombres más ilustres y mejores. Un hombre imprescindible cuyo legado personal, humano, intelectual, político, y jurídico, quedan para siempre impregnado en los genes de los aragoneses y en los cimientos de las instituciones aragonesas.

Comparto íntegramente las palabras de la actual delegada del gobierno en Aragón, la socialista Pilar Alegría: la historia más reciente de Aragón no se entendería sin Juan Antonio Bolea. Él fue quién comenzó a redactar los primeros párrafos de la  Historia de Aragón más reciente, y convencido hasta la médula de las oportunidades de esta tierra recia no rebló un instante en sus convicciones por un Aragón mejor. Como dice el Presidente Lambán, “un hombre clave dando lecciones de bonhomía y aragonesismo”… siempre.

En el año 2018, coincidiendo con el 40º aniversario de la constitución de la denominada ‘Diputación General de Aragón’ se organizó un acto para celebrar  el arranque de la pre autonomía aragonesa. En ese acto Juan Antonio Bolea Fodarada explicó a los medios de comunicación lo que sintió al poder lucir la bandera de Aragón por primera vez en Calatayud. Sus palabras en este video, gentileza de Heraldo de Aragón, son más que expresivas y transmiten un mensaje aragonesista y de pacto. Exactamente, lo qué es Aragón: una tierra de pactos:

https://www.heraldo.es/multimedia/videos/aragon/bolea-poner-aragon-en-marcha-fue-lo-mas-emocionante-para-mi/

Fotografía: @rtve

Aragón pierde un constitucionalista convencido que jamás renunció a que Aragón jugara en la liga de los grandes dentro del partido territorial autonómico español. Él siempre lo tuvo claro: Constitución y reivindicaciones territoriales son compatibles. Lo eran en 1979 cuando fue Presidente de Aragón, y tienen que serlo hoy, en pleno siglo XXI. Juan Antonio Bolea era ese político, ese hombre grande habitado de un gran hombre –como bien dice Daniel Pérez Calvo- que todas las comunidades autónomas hubieran deseado tener y, afortunadamente, sólo tenemos en Aragón.

 

Impactos: 3

¡92 años, toda una vida dedicada a sus hijos y a la enfermería!

En la particular hoja de servicios de mi madre lucen varias medallas: gran persona, mejor hija y hermana, buena esposa, excelente madre, y excepcional enfermera, en otros.

Fotografía: @joseajarne

En la hoja de servicios de su último año se puede leer: ha superado la Covid19, dos neumonías bilaterales muy graves, un traslado de residencia (con los problemas que ello arrastra para su situación cognitiva derivada de la enfermedad del alzheimer), una septicemia, dos hospitalizaciones en situación clínicamente de exitus letalis, y mil  complicaciones más de salud derivadas de su avanzada edad y de su deterioro general.

Hoy mi madre cumple 92 años. ¡Felicidades, madre!

Y en el fondo, aunque su aspecto ya no tenga absolutamente nada que ver con las imágenes que ilustran estas líneas, es  momento para celebrarlo, a pesar de las limitaciones y de que las restricciones impidan ir a verla. Y digo que hay que celebrarlo porque, después de analizar su hoja de servicios de este último año, el hecho que todavía siga con nosotros, agarrándose a la vida, peleando y luchando, es motivo de satisfacción aunque sea moderada.

Los tres hijos somos conscientes que, a pesar de esta lucha titánica que está librando, cualquier día, simplemente con un golpe de tos, con un sorbito de agua, o con cualquier otra circunstancia, por leve que sea, puede apagarse para siempre. Y se nos irá, porque, parafraseándola a ella precisamente, «es una báscula que no da para más». Yo tengo mi particular explicación de esta resistencia que está teniendo pero no la voy a hacer pública. Quién la tiene que saber, la sabe. Y para el resto de mortales no es un tema que deba trascender.

92 años de una vida bastante rica, y bastante intensa, aunque estoy seguro, ahora haciendo un rápido recorrido, que no tanto como ella hubiera deseado. Ya sabemos eso de “Dios propone y otro dispone…”. Pero como hijo, y con la perspectiva del tiempo, tengo  la satisfacción de que fue muy buena madre y esposa –a pesar de todo-, y una grandísima profesional de la enfermería (y seguro que más de una persona que la conoce, al leer estas líneas, ratificará estás palabras). Vuelvo a su particular, y peculiar,  diccionario, «tenía muy buen fondo». Efectivamente, por encima de otros calificativos, era muy buena persona:  sincera, honesta, de profundas convicciones religiosas… Me lo demostró prácticamente hasta el año 2019, que fue la última vez que la vi, y que mantuvimos una conversación ‘aceptablemente’ normal.

Fotografía: @joseajarne

Y si nos sumergimos en el mundo de la enfermería, esto nos daría para folios y folios, porque era su vida.

Lo recuerdo siempre; primero éramos nosotros tres, y luego, como decía ella, “sus chicas”, sus compañeras de trabajo. Le deba igual que fueran enfermeras, auxiliares de clínica, celadoras, personal de limpieza… o incluso doctoras. Eran “sus chicas”. No en vano, era de las más veteranas por edad y por antigüedad. Y eso le enorgullecía muchísimo: enseñar, ayudar, ser útil a las profesionales que venían detrás sin importarle qué categoría profesional tenían, siempre manteniendo un pilar que ella consideraba vital en su vida y, lógicamente, también, en cualquier relación: el respeto y la educación. Recuerdo muchas anécdotas que contaba, y que en muchas ocasiones ponía de manifiesto que si la vida se hubiera escrito en otros términos, ella hubiera sido una gran pediatra. Vuelco a parafrasearla: «tenía muy buen ojo clínico».

Fotografía: @joseajarne

Recuerdo, por ejemplo, con mucha gracia, como siempre le decía a una doctora que utilizaba  en su vocabulario habitual muchos tacos ‘que la iba a casar conmigo’. En aquel entonces, yo tendría unos 18 ó 20 años y también era habitual el uso de los tacos en mi lenguaje habitual.

Un día fui al servicio a ver a mi madre, y estaba la doctora, y me saludó con un par de besos:

-Así que tu eres Pepe, mi nuevo novio…

La doctora nos cogió de la mano a mi madre y a mi, y nos llevó a la sala de médicos, en la que había un grupo de tres  médicos, y dirigiéndose a uno de ellos, le dijo:

-Mira, cariño, te presento a Pepe, el hijo de #LaNavalón, mi nuevo novio, Su madre quiere que nos casemos.

-¡Encantado, amigo, pero Marga es mía! –me saludó el médico, mientras sonreía.

La doctora estaba manteniendo una relación con otro pediatra del propio servicio, y lo estaban llevando discretamente. En aquel momento la cara de mi madre fue todo ‘un poema’.

Esta anécdota escenifica claramente hasta qué extremos mi madre hizo, durante años y años, del Servicio de Neonatología del hoy llamado Hospital Miguel Servet, su segunda familia, su casa., en dónde se sentía querida, respetada, y considerada hasta extremos insospechados. Y ella, este caudal de cariño y respeto lo devolvía sin escatimar y sin dudar, y multiplicado.

Hoy, con el devenir de los años, que sus chicas me llamen para preguntarme por #LaNavalón es un motivo de satisfacción como hijo. La siguen recordando con el mismo cariño, afecto, respeto y consideración que en la época que todas andaban por el famosísimo Hospital Infantil de Zaragoza. Y me cuentan anécdotas y curiosidades, que demuestran hasta qué punto mi madre, después de madre era, por encima de todas las cosas, enfermera con mayúsculas.

Fotografía: @joseajarne

Hoy cumple 92 años. Esta tarde llamaré a felicitarla. Soy consciente que no voy a poder hablar con ella, porque aunque se ponga al teléfono, ya no se le entiende prácticamente nada de lo que habla, entre que está encamada y su estado, pues lamentablemente ya no se le entiende, y tampoco ya atiende a videoconferencias. Pero la llamaré igualmente.  Sólo espero que reconozca mi voz, y si no reconoce mi voz, tampoco pasa nada, porque a su manera, en su mundo, está feliz. Y esto me tranquiliza. Igual que me tranquiliza saber que tiene muy cerca a “su” Carlos, su hijo, su médico… su TODO.

En el estado que se encuentra cada vez hay menos esperanzas. Hay que vivir el día a día; casi hora a la hora. Yo sólo tengo una esperanza: que la llamada de mi hermano tarde mucho tiempo en producirse. Qué suene el teléfono y comprobar que es él, es siempre una sensación de alerta, de preocupación y de interrogantes. Aunque en el fondo sé que, tarde o temprano, llegaremos al final del camino.

Pero hoy es día de celebración. Hay que aprovecharlo. Mañana ya hablaremos. #Felicidadesmamá

 

Impactos: 1

Hombres útiles y el paso del tiempo

Fotografía: @eswikipedia

Desde que estoy viviendo en Gijón, me he enterado del fallecimiento de varias personas –demasiadas- que conocía, y con las que tenía trato,  en Zaragoza; lógicamente, con unas más que con otras, pero casualmente, con muchas de ellas teníamos un vínculo en común: el Gobierno de Aragón, por una vinculación o por otra.

Este último año 2020 fue especialmente duro en la pérdida de personas conocidas a causa de la guadaña implacable y cruel de la Covid. Han sido demasiadas las pérdidas, muchas son ya las ausencias. Y siempre me sucede lo mismo. Siempre que hay un “adiós”, irremediablemente hecho la vista atrás, a aquella época de finales de los años ochenta a principio de los dos mil, y recuerdo muchos momentos vividos. Me vienen a la cabeza cientos de recuerdos…

Me ha sucedido con varias personas: con mi amigo Luciano Varea y su querida esposa Ana; con el malogrado Presidente Santiago Lanzuela; con el doctor Fernando Solsona, con la soprano Pilar Torreblanca, con el cantautor Joaquín Carbonell… y hace pocos días con Marta Eizaguirre, una mujer única para manejar la política autonómica entre bambalinas. Y es en estos momentos cuando me doy cuenta de la velocidad a la que pasa la vida, y lo vertiginoso que es el devenir de los días.

Quiero agradecerle a  Lisardo de Felipe, uno de los referentes del periodismo aragonés indiscutible e imprescindible, el detalle de transformar sus perfiles sociales en un altavoz de la vida diaria aragonesa, especialmente zaragozana; y a los que estamos lejos, nos va contando el devenir de la más que bilbilenaria Cesaraugusta. Con su agilidad periodística, y su forma de ver el paso de los días, nos va contando la actualidad zaragozana, aragonesa, con maestría, con serenidad y, sobre todo, poniendo en valor lo que él llama “hombres útiles” a  Aragón.

Fotografía: @heraldoes

Pero esta posición de Lisardo no excluye en absoluto lo que me remueve cada vez que él anuncia que un nuevo ‘hombre útil’ se nos va; especialmente si ese hombre –o mujer- tuvo una vinculación personal o profesional conmigo. No deja de ser un mazazo que, poco a poco, cada vez cuesta más de digerir. Dijo Abraham Lincoln que «al final, no son los años en nuestra vida lo que cuenta, sino la vida en nuestros años». Y es ahora cuando me doy cuenta que, en un plano profesional, aquellos años, en el fondo, tuvieron más ráfagas de luces de que de sombras, aunque las sombras siempre se notan. Me tropecé con gente ilustrada, con personas de las que aprendes cada minuto de tu vida. De los inútiles e ignorantes –que los había por docenas-, ni me acuerdo.

Fotografía: @SPENDINmagazine

Y, como no, hoy, dos décadas después me acompaña cada minuto de mi vida las enseñanzas, los consejos, la opinión, la palabra y la obra de mi hermano, de mi compañero, de mi amigo del alma: Javier Carnicer, a quien quiero como persona, admiro como profesional y respeto por su fulgurante trayectoria. Javier siempre ha estado, y sigue estando ahí personal y profesionalmente. De igual manera que él sabe que cualquier cosa que necesite de Asturias… o de dónde sea, no habrá minutos en el día, ni día en la semana o en el mes hasta que lo consiga.

Así se van escribiendo los capítulos de la vida, entre la desaparición de los hombres útiles y las mascarillas. Al estilo de Lisardo, desde nuestras propias atalayas. Y antes que Lisardo nos cuente un nuevo chandrío, vamos a disfrutar minuto a minuto,  día a día de la vida, y a chipiarnos de todo lo bueno que nos ofrece cada segundo. Tiempo habrá para volver a esbafar una nueva pérdida de un hombre útil por boca de Lisardo.

Impactos: 1

Aragón, Joaquín Costa y Francisco de Goya. Dos nombre y un destino

Ayer, en este mismo espacio, me refería a Miguel Delibes como un hombre ilustrado del siglo XX.

Afortunadamente, no es el único. El devenir de la historia nos ha dejado muchos nombres ilustrados de cuyas fuentes hay que beber continuamente si queremos construir una sociedad mejor.

Fotografías: http:// www.biografiasyvidas.com

Este año 2021 Aragón está de enhorabuena. Está de conmemoración doble. Dos grandes aragoneses ilustrados son noticia de este año. Por un lado, el lunes día 8 se cumplieron 110 años del fallecimiento del jurista Joaquín Costa en Graus, y el 30 de marzo se cumplirán 275 años del nacimiento de Goya en Fuendetodos. Son dos nombres, dos fechas, dos localidades enraizados hasta la médula con Aragón y sus gentes.

Dos aragoneses ilustrados, que tanto y tan bueno, aportaron a la Historia de Aragón y de sus gentes. Pero también a la Historia de España. Dos hombres preclaros, entre muchos nombres ilustres, que se merecen un lugar de honor por todo lo que sumaron por un Aragón mejor; en suma, por una España mejor. Dos nombres que aportaron más y mejor educación, arte, cultura, legislación, y cien mil cosas más de las que hoy la sociedad bebe y profundiza.

Dos figuras, que no deben ser politizadas por ningún partido político, y sí tener el reconocimiento de la sociedad aragonesa en su conjunto y de la española en global.

Fotografía: @Fundacion_Acin

Desde esta atalaya en los próximos días y en las próximas semanas iré contando pinceladas de ambos ilustrados, porque todo el mundo sabe quién es Goya, qué hizo, qué pinto…. Pero , quién es  Joaquín Costa, además de un jurista, historiador, político, intelectual y un referente social de la época?

Invito a descubrirlo en el siguiente video:

https://bit.ly/3q5UFbk

No dejará de sorprenderles y les invitará a descubrir y a bucear más y mejor en la figura del montisonense.

Impactos: 0

La política, con mayúsculas; en el centro, los zaragozanos

Fotografía: @el_pais

Sin ninguna duda, la última legislatura pasará a la historia del municipalismo zaragozano por ser la peor legislatura desde que en el 1979 se eligió el primer ayuntamiento democrático con el malogrado Ramón Sainz de Varanda al frente. Desde entonces por el despacho de Alcaldía de la Plaza del Pilar han pasado diferentes personas. Nombres como Antonio González Triviño, Luisa Fernanda Rudi, José Atarés (más conocido como Pepe Atarés) o Juan Alberto Belloch. Como se ve, una alternancia entre los dos grandes partidos, Partido Popular y Partido Socialista. Y todo esto fue así, con luces y sombras lógicamente, hasta que en el año 2015, una tribu urbana al abrigo de Zaragoza en Común (o sea, la marca zaragozana de Galapagar), liderada por Pedro Santisteve alcanzaron la alcaldía con un pacto lleno de moscas, putrefacción y mugre. Fueron cuatro años nefastos, en dónde la ciudad y sus habitantes quedaron totalmente abandonados, y en dónde los problemas, las faltas de decencia, educación y respeto, la crisis y la deuda rebosaron por encima de las torres de la Basílica de El Pilar.

Desde el primer el momento, el grupo municipal del Partido Popular, con Jorge Azcón al frente, supieron que sólo les quedaba un camino si querían, a la vuelta de la legislatura, revertir todo el daño que se estaba haciendo en la sociedad zaragozana. Y desde primer instante, el objetivo fue claro y concreto; denuncia pública en la calle a diario, allí en dónde el ciudadano, el autónomo, el pequeño empresario, el pensionista,  o el gran empresario pedía auxilio ante un atropello podemita. Y Azcón, junto al resto de los concejales populares, comenzó a inundar las calles zaragozanas respaldando las demandas de la sociedad, y comprometiéndose a llevar al Pleno sus reivindicaciones. Pero no todo quedó ahí. Ese cuaderno de bitácoras, que iba engordándose minuto a minuto, hora a hora, día a día, no fue archivado en un cajón abrazándose al polvo y al tiempo.

Llegó el año 2019, y la sociedad zaragozana supo poner a cada grupo político del Ayuntamiento de Zaragoza en el lugar que le correspondía de acuerdo a sus obras, haciendo gala de aquella frase evangélica: «Por vuestras obras os conocerán». A Jorge Azcón le auparon a la Alcaldía, con el apoyo de Ciudadanos y Vox, en un Gobierno estable, moderado y transversal. A los indocumentados, a  la oposición, en varios partidos fragmentados, con cuitas internas y reducidos a la mínima expresión.

Y desde el primer momento, el nuevo equipo de Gobierno volvió a abrir ese cuaderno de notas para estudiar aquellos apuntes que habían tomado siendo oposición, y comprobar qué proyectos se habían ejecutados y cuáles no. Y a pesar de encontrarse con la ciudad más endeudada de España, y con los cajones repletos de facturas impagas, el equipo municipal ha vuelto a remangarse para, como suele hacerse en el ADN popular, poner al ciudadano en el centro de las políticas.

Y esto se ve, por ejemplo, en medidas como la bonificación del 30% del IBI para comercios, hoteles, negocios de hostelería, ocio o cultura en este 2021… o la continua renovación de equipamientos, pavimento, o servicios públicos, en dónde siempre los zaragozanos son el eje central de estas políticas.

Y ya no digo nada de la gestión de la pandemia, en dónde desde el minuto cero, se ha sentado con el Presidente de Aragón, con la Delegada del Gobierno,  y con otros cargos institucionales para hacer un frente común institucionalmente hablando, en dónde las siglas no fueran un obstáculo para la toma de decisiones..

Fotografía: @periodicoaragon

Y todo esto sin recibir ni un solo euro de Madrid, y a la vez reduciendo la deuda que arrastran de los herederos de Pablo Iglesias. La gestión que está realizando la Consejera de Presidencia, Hacienda e Interior es excelente. A las pruebas me remito. Sólo tengo palabras de admiración y respeto.

No cabe ninguna duda de la popularidad de Jorge Azcón y su equipo de Gobierno, tanto a nivel de la sociedad zaragozana como de los medios de comunicación, y es un referente a nivel nacional del municipalismo. Un espejo en el que tendrían que fijarse muchos otros alcaldes, y alcaldesas, que huelen a naftalina.

Son muchísimos los tips que recibo en relación a la gestión del Partido Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza, y todos tienen el mismo denominador común: ‘Azcón está haciendo las cosas muy bien’.

Un claro ejemplo de cómo actúa Azcón es el siguiente video. El alcalde está poniendo en cintura a las hordas podemitas. Sucedió en 2019 durante un Pleno Municipal, en el que se aprobó una moción en la que se declaraba que la ciudad, y el propio Ayuntamiento, defendían la Unidad de España frente al intento rupturista catalán. Por su parte, los partidos de la oposición intentaron que aquello no se llevará adelante, y Azcón no se inmutó en decir las cosas cómo tenía que decirlas.

Dentro video!:   https://www.youtube.com/watch?v=X4ZAlPsTcZA

A partir de aquí que cada cual saque sus conclusiones. Yo ya tengo las mías, y no me he escondido para expresarlas públicamente.

Impactos: 0

Haciendo balance…

Hay una buena amiga mía que siempre dice lo mismo: en la vida sumas o sobras. Yo añado que sumas o sobras en todos los planos. En el plano personal, en profesional, en el de la familia, en el del ocio… en cualquier aspecto de la vida. Y así, desde esta óptica, sabes de sobra con quien cuentas de verdad, en el día a día, y con quién no, y solo está a tu lado por su interés, y para ver qué consigue de ti.

Estamos en unas fechas en la que todo el mundo hace balance del año, de este horribilis año que termina mañana. Y yo, parafraseando a Raphael, voy a hacerlo «a mi manera».

En primer término, voy a agradecer públicamente a las doce personas que más han sumado a mi vida en este 2020, tanto en el plano personal como profesional, por un motivo o por otro. A las seis más han sumado, lógicamente, lo voy a explicar. Y a las restantes, no voy a explicarlo para no hacer un post “tipo biblia”.

Lógicamente este ranking lo encabeza una mujer que por sus venas corre una mezcla dulce de sportinguismo en estado puro y de amor a los libros y al mundo editorial; una mujer que es feliz con un libro en sus manos pero también ayudando a que un autor encuentre su camino, mientras con otro ojo permanece atenta al resultado de su equipo en el estadio de Enrique Castro, Quini-El Molinón. Efectivamente, me refiero a Covi Sánchez. Me resulta muy difícil hablar de Covi y de todo lo que me aporta en el día a día, dentro y fuera de la Asociación de Escritores Noveles. Muchas veces tener diferentes perspectivas de un mismo proyecto, no lo hace diferente. Al contrario, lo enriquece y lo fortalece. Pero lo importante es que exista una coincidencia común en la idea original del proyecto (como así sucede), y eso existe, con independencia de que luego el cuadro en su conjunto lo veamos desde diferentes ópticas. Y fuera de la asociación… es una historia muy larga de contar en tan pocas líneas. Sólo diré, como diría Manolo Preciado, «mañana saldrá el sol». O como diría mi madre, no hay tormenta que no escampe. El año 2021 creo que nos traerá buenas noticias.

En el segundo escalafón de este pódium se encuentran dos personas, una relacionada con la política y otra con el sector del protocolo, que al igual que Covi, se han convertido en imprescindibles en mi vida. Me refiero a Pablo González, portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en la Junta General del Principado de Asturias, y Javier Carnicer, Jefe de Protocolo del Gobierno de Aragón. He puesto este orden, pero perfectamente podía haber sido al revés. Los dos se encuentran al mismo nivel de admiración, cariño, respeto, lealtad, confianza y aprendizaje en el día a día.

A Pablo González lo conozco hace varios años, y siempre lo he considerado un político íntegro, honesto, cabal, ‘que escucha’. Vuelvo a referirme a mi madre, «con la cabeza muy bien amueblada»… Cuando me tendió la mano, pude comprobar in situ, en el día a día, que mis pensamientos sobre él eran completamente ciertos.  y estoy –estamos-, ante un gran tipo como persona, pero sobre todo, ante un político de raza que le quita el sueño “su” Gijón y que le gusta más consensuar y sumar desde la moderación que aplicar lo que algunos llaman «más madera». Le agradezco infinitamente que haya confiado en mí para  sumar en el proyecto del PP de Asturias y en todo lo que pueda ser útil. Como le dije hace muy pocos días, espero que juntos sigamos pasando páginas a ese gran libro que compramos en marzo de 2017 y empezamos a leer conjuntamente en octubre de este mismo año.

Hablar de Javier Carnicer es sinónimo de protocolo, de ceremonial, de discreción y prudencia en estado puro, de respeto, de profesionalidad, de adaptación, de formación, de experiencia, de innovación, de no sé cuántas cosas más llevadas al terreno profesional. Pero no quiero ocuparme de ello ahora. Nos conocemos hace la friolera de treinta y muchos años, que se dice pronto. Y en él siempre he encontrado lo mismo: una amistad y un compañero inquebrantable –en este orden-, pero a la vez un aprendizaje continuo. Escucharle hablar es una continua lección magistral de protocolo y ceremonial sin final, que durante este 2020 ha quedado plasmado en los encuentros que los profesionales hemos  tenido cada martes en el Observatorio Profesional. He de reconocer que estaba deseando que cada martes tomara la palabra para escucharle, para analizar sus reflexiones, para aprender y, no lo negaré, para presumir de amistad, Es un referente nacional, orgullo para cualquiera de los que nos dedicamos a esto del “protoloco”, como él señalaba bromeando hace unos años. Es un profesional como pocos que respeta su profesión y todo lo que la rodea. Y tiene la virtud de adelantarse a los posibles acontecimientos y prever, así,  todos los escenarios posibles para que la palabra «error» o la expresión «ponerse colorado», como él mismo suele decir, no tengan espacio en su curriculum. Y no lo tienen. Estamos ante un profesional que juega en la Champion League del Protocolo a nivel nacional. Su formación, su trayectoria, sus méritos y, sobre todo, su forma de entender y gestionar el sector del Protocolo le avalan. Todo, absolutamente, todo lo que sé del sector se lo debo a él, porque, como decía, escucharle es una espléndida lección sobre la materia, siempre adaptada a las circunstancias y a la vida.

Hay personas que llegan a la vida de una personas (sea en el plano que sea), y se transforma en una relación plana, hueca, sin sentido. Apenas hay ningún vínculo más allá del estrictamente necesario. Sin embargo, otras personas llegan, conectan contigo y se establece tal vinculo de amistad que se convierten en imprescindibles. En esta lista de “mis imprescindibles” del 2020, hay otro nombre a destacar: Rodolfo Rubio, cuya relación profesional muchas veces traspasa a la esfera profesional. Rodolfo no sólo es un gran profesional de entornos informáticos, sino que además tiene dos cualidades que son indispensables hoy día: es muy buena persona y facilita el trabajo al cliente al máximo. Estamos ante un profesional que siempre está cuando se le necesita y cuando no se le necesita también está. Desgraciadamente, estas cualidades personales y profesionales escasean actualmente en muchas empresas. Esta actitud da calidad profesional a quien la ejerce y fortalece la RSC de la marca y de su CEO. Si me apellidase Alaiza, os aseguro que no dormiría la mitad de las noches del orgullo que tendría al tener un tipo así en mi empresa.  A su vez, estas cualidades convierten a Rodolfo en una persona imprescindible en la propia empresa y en su entorno profesional. La zaragozana Diaple Networking S.L. puede estar orgullosísima del trabajo de Rodolfo y, de cómo lidera el trabajo de los demás, coordinando, organizando, ejecutando… En resumen, poniendo en valor su trabajo para que el cliente esté satisfecho. Siempre. El éxito de una empresa, además de un buen producto, consiste en tener buenos profesionales que lo sepan poner en valor, y lo ejecuten con éxito en tiempo y forma. Rodolfo es el capitán del equipo que da brillo y esplendor en Diaple. Estoy completamente seguro que habrá otros profesionales tan brillantes como él, y no les quito un ápice de su trabajo ni de su mérito. Pero Rodolfo es Rodolfo.

Otra persona que se ha convertido en imprescindible es Gabriela Peña, cuya amistad viene ya desde hace… quince o dieciséis años. Hace ya muchos años que no nos hemos visto, entre la distancia y los diferentes vaivenes de la vida de cada uno de nosotros, y, aunque perdimos el contacto durante un largo periodo de tiempo, las redes sociales nos reencontraron hace ya un par de años y desde entonces el teléfono es nuestro canal de comunicación. Este año hemos hablado en  infinidad de ocasiones, hemos comentado la evolución de la pandemia en nuestras respectivas comunidades, y nos hemos preocupado de nuestros entornos personales y familiares más próximos cuando el inexorable paso del tiempo comienza a hacer de las suyas. Gabriela es una de mis mejores amigas, y lo será siempre. Me lo ha demostrado infinidad de veces. Este año. Y en otros momentos. Y espero que ella también lo haya percibido así. Seremos amigos siempre. Vuelvo a parafrasear a #LaNavalón «mientras a mí me brille un ojo», porque Gabriela no deja indiferente. Su personalidad, su vitalidad, su forma de entender la vida son arrolladoras. Como su sonrisa. Sin más.

Y quiero terminar esta lista de “mis imprescindibles” con otro nombre que es referencia en el sector de la comunicación y el periodismo dentro y fuera de Asturias. Me refiero a César Cajete. Con César me sucede algo similar a lo que me sucede con Javier Carnicer. Hablar con él, es una excelente lección de comunicación y de periodismo, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer. Además de la amistad personal, también lo considero un referente y siempre digo lo mismo: «que César ve al otro lado de las montañas» en el mundo de la comunicación. Con una habilidad excelsa para sintetizar y dar un mensaje con cuatro palabras –por ejemplo-, en vez de con ocho, César tiene la virtud de decirte las cosas por su nombre (te gusten o no) y siempre de frente, sin dobleces, ni tonterías. Domina como nadie el sector de la comunicación corporativa y es un referente del que se aprende cada día más y mejor tanto del mundo del periodismo como del sector social media, como en la vida misma. Y ya en un plano personal, tengo que agradecerle las muchas veces que me ha recomendado las famosas «tres f: fé, familia y fortaleza», y que siempre han surtido efecto. César es un gran periodista que tiene siempre el término adecuado para el titular perfecto pero sobre todo tiene el consejo y la palabra apropiada para el amigo que se lo pide.

Además de éstos, hay otras seis personas que también merecen ser nombrados en este post. Personas que no han sido indiferentes en mi vida en este cruel y terrorífico 2020, y que también merecen ser nombrados, y no pasar inadvertidos. Me refiero a Carmen Sanfeliz, David Boto, David Cuesta, Begoña González, Covi Ovin y Pilar Ferreras. No voy a explicar los motivos de cada uno de ellos. Supongo que si ellos leen este texto, entenderán perfectamente por qué los nombro. Creo que es justo y obligado.

Y acabo este balance del año analizando, de forma resumida, lo que más me impactó –fuera de la pandemia- durante este 2020: se trató del homenaje a Miguel Delibes que la Asociación de Escritores Noveles organizó con motivo del centenario de su nacimiento. El hecho de conocer a un autor, como Delibes, mucho más en profundidad, que por sus libros, es todo un descubrimiento. Pero si este descubrimiento, además, va de la mano de la fundación que lleva su nombre, se transforma en el escaparate perfecto que te da la mano cuando quieres hacer un acto de estas características. Merece la pena descubrir la Fundación Miguel Delibes no sólo por descubrir al autor –que también-, sino porque es una entidad que suma y no resta nunca.

Que el 2021 sea un poquito mejor que este año 2020. Lógicamente no nos devolverá a los muchos que marcharon tan injustamente en el frente del Covid; ni a los que han quedado maltrechos (especialmente, nuestros mayores), será difícil devolverles una sonrisa y la salud, pero nos queda la esperanza de la responsabilidad y, como diría el Presidente Núñez Feijoó, el «sentidiño». Dicho de otra forma, que el 2021 nos haga escuchar más a nuestras comunidad científica y a nuestras sociedades médicas y sanitarias, y menos a los voceros de turno. Nos irá mejor.

Impactos: 0

Hombres útiles a Aragón: Lanzuela, Varea, Carbonell, Torreblanca, Solsona, Vidal…

A través del perfil de facebook del periodista aragonés Lisardo de Felipe

Fernando Solsona (Fotografía @periodicoaragon)

me entero del fallecimiento del doctor zaragozano  Fernando Solsona; personaje ilustre y peculiar allí donde los haya.

Este radiólogo brillante, tuvo, durante décadas,  otra faceta no menos resplandeciente: su compromiso con la cultura, y especialmente, con las letras y con la jota aragonesa por lo que brilló y mucho aportó a la sociedad aragonesa, y especialmente, zaragozana. El propio doctor Solsona, desde la presidencia del Ateneo de Zaragoza, impulsó el descubrimiento de una placa en memoria de Juan Lacasa que decía así: «Hombre útil a Aragón».

Este horribilis 2020 nos ha arrebatado muchos “hombres útiles a Aragón”, como Santiago Lanzuela, Pilar Torreblanca, Joaquín Carbonell, Darío Vidal, Luciano Varea, el propio Fernando Solsona, Cristina Ruiz-Galbe, Darío Vidal, o Antonio Herráiz… No son un número en la estadística de la pandemia del Covi-19. Son nombres que por su calado humano y profesional han sido útiles a Aragón y, en algunos casos, concretos, a Zaragoza, y ahora se les llora, se les recuerda, se les echa de menos. Y la historia recuerda su obra que quedará para siempre.

A alguno de ellos, como el caso del Presidente Lanzuela, el doctor Solsona, o el periodista y escritor Luciano Varea tuve la oportunidad de conocer y de tratar directamente.

Santiago Lanzuela (Fotografia: @LaVanguardia)

En caso de Santiago Lanzuela, estábamos ante  la discreción y la educación en forma humana, pero sobre todo era alguien con un profundo sentido del compromiso político hacía las siglas que representaba, tanto de las siglas políticas como institucionales, y hacía este proyecto común llamado España.

En el segundo caso, era un persona de fina ironía pero muy culto y de un conocimiento vastísimo del mundo de la jota aragonesa, a la que aportó todo lo que pudo, supo y más. Fue un hombre consagrado a la medicina y a la cultura. 

Para mí, mención aparte merece el periodista y escritor Luciano Varea. Éramos muy amigos durante muchos años. Él fue útil a Aragón, a la radio, al mundo de la educación, al sector del libro… Por dónde pasaba Luciano dejaba su estela, porque Luciano era un pozo de sabiduría sin fondo.

Lucuano Varea (Fotografía: (@periodicoaragon)

Recuerdo tardes enteras de domingo en su casa, acompañado de sus hijas: Mireya y Aida, y también de su hijo Mario hablando de literatura, de música, de cultura, del mundo de la universidad, de la radio, de los libros; en medio de todos estaba Ana, ”su Ana”, con esa sempiterna sonrisa que todo lo envolvía, y que después de que llevásemos 4 ó 5 horas escuchando a Luciano, explotaba con la mejor de sus expresiones:

-Luciano, vamos a dar un paseo, que ellos querrán salir a tomar un café y a airearse…

A él debo una parte de lo que he sido, de una apuesta literaria que fue brevísima, pero fue él el primero que me dijo aquello de «nene, tu vales para esto». Luego, mi camino ha seguido por la senda de la comunicación literaria y editorial, y no por la senda de la escritura. Pero si es de justicia reconocer, que él fue el primero que me ayudó, confió, e incluso me dio consejos que hoy, veinte años después, estoy escuchando en boca de otro dirigido a terceros.

Santiago, Luciano, Fernando, Joaquín, Pilar, Darío, Cristina, o Antonio han sido útiles a Aragón. Seguramente me habré dejado alguno más. Mis disculpas por ello. Y si nos ponemos a pensar con racionalidad, los casi dos mil aragoneses fallecidos hasta hoy a causa de la pandemia del Covid-19 han sido útiles a Aragón desde su particular atalaya y anonimato.

Ojalá su obra perduré muchos años. Y su recuerdo también. Será la mejor manera de crear un futuro mejor para los aragoneses del mañana.

Impactos: 0

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
A %d blogueros les gusta esto: