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Categoría: valores

«Lo que bien se hace, bien parece»

Fotografía: Minicar

Desde muy niño siempre recuerdo una frase de mi padre que nos decía a mis hermanos y a mí: «Lo que bien se hace, bien parece».

Cuando yo tenía unos doce años aproximadamente, una tarde de primavera, en un gran pinar de Zaragoza, mi hermano y yo nos brindamos a limpiarle su entonces ‘flamante’ Simca 1200. Pero pronto los dos reparamos que aquella tarea era mucho más ardua de lo que pensábamos. Por eso empezamos a tomar decisiones propias de la edad: no era necesario limpiar los faros –ni delanteros ni traseros porque al dar las luces nadie se daría cuenta si estaban o no sucios-, ni aquellos parachoques tan antiguos que llevaba. Y… por supuesto, también decidimos que el interior del coche tampoco había que limpiarlo… Bastaba con repasar –literalmente- las puertas el capó el portón del motor y un poco el techo del coche. Es decir, la comodidad a nuestro alcance…

Fotografia:@pixabay

Mi padre, al ver aquel cúmulo de decisiones de dos zagales de doce y de nueve años respectivamente, tomadas unilateralmente bajo el lema de ‘la ley del mínimo esfuerzo’, nos sentó a su lado y nos dio toda una lección de vida. He de reconocer que fue de las pocas veces que ejerció de padre sin inmutarse, sin enfadarse, y, sobre todo, sin levantar la voz y, lo mejor, sin sacar la mano de paseo…

Nos explicó que en la vida las cosas había que hacerlas bien, independientemente del esfuerzo que costara hacerlas así, o de lo que ello conllevara en otros contextos. Para él, una cosa bien hecha, siempre estuvo bien. Y está máxima le acompañó durante 73 años.

Curiosamente, esta frase me viene acompañando en mis ‘taitantos’ años, porque también considero que aquello que se hace bien, bien resulta.

Fotografia:@pixabay

Por eso hay que actuar bien en tu esfera personal y profesional, en tu entorno social… en todos los ámbitos… porque si se actúa bien, el resultado será óptimo y positivo.

Por eso me repatea que, sin ir más lejos, en la esfera profesional existan profesionales (de cualquier ámbito) que siempre vayan con su corona de ‘buenos’ y ‘dignos’, pero, sin embargo, no sean capaces de hacer su trabajo con rigor, profesionalidad y ética. Y no lo hacen, no porque sean malas personas ni perniciosas. Ni mucho menos. Únicamente aplican la “ley del mínimo esfuerzo”.

Cada vez me encuentro más personas en esta situación. Personas que hacen su trabajo para ‘cubrir el expediente’, pero no porque sienten y aman lo que hacen, y, por tanto, hacen bien su trabajo.

Fotografia:@pixabay

En el trabajo, como en la vida, como en cualquier otro ámbito, hay que dar siempre lo mejor de cada uno. Sólo así, desde el rigor, la profesionalidad y la ética, contigo mismo y con los demás, las cosas pueden tener un éxito rotundo. En este mismo espacio, el pasado fin de semana reconocía el trabajo serio, riguroso, concienzudo y eficaz de nuestro voluntariado. Si no hicieran un buen trabajo, no podríamos estar orgullosos de ellos. Lamentablemente no podemos decir lo mismo cuando a diario te tropiezas con profesionales que hacen su trabajo de forma mediocre, sin interés y sin espíritu. No podremos estar orgullosos de ellos. Ni ayer ni hoy ni mañana.

(Fotografía de encabezado: Pixabay)

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El voluntariado, esa pieza imprescindible

Fotografía: @OxfamIntermon

La reciente Historia de España está salpicada de grandes y pequeños sucesos que, de una forma u otra, no sólo han convulsionado nuestra piel, sino que han sacado lo mejor de cada uno de nosotros mismos en favor de los demás.

No es cuestión de hacer un listado de estos sucesos. Pero  podríamos citar algunos de ellos: el terrible incendio del Hotel Corona de Aragón, de Zaragoza en 1979; la macabra e interminable lista de los diferentes atentados de la banda terrorista ETA a  lo largo de tantas décadas; el incendio de la discoteca ‘Alcalá 20’, en Madrid en 1983;  el incendio del camping de Los Alfaques, en Castellón, en 1978; el desastre aéreo del aeropuerto de Los Rodeos en 1977; el hundimiento del petrolero ‘Prestige’, en las costas gallegas, en 2002;  el vertido tóxico en Aznalcóllar, en Sevilla, en 1998; el terremoto de Lorca en 2011; el tren de cercanías que 2010, en Castelldefels (Barcelona), arrolló a 25 personas; el accidente del Boeing 747, que se estrelló cuando intentaba su aproximación al aeropuerto de Bilbao, en 1985; el vuelo de Spanair que se estrelló cuando despegaba desde el aeropuerto de Madrid-Barajas, en 2008;  el descarrilamiento del metro de Valencia en 2006, la riada del camping de Biescas, en 1996; el choque de un Talgo en la provincia de Albacete, en 2003;  o los devastadores incendios forestales a los que se está viendo sometida España en los últimos años, y, ¡cómo no!, la pandemia de la Covid-19.

Fotografía: @fmapfre

Todas estas catástrofes, y muchas más, nos secaron las venas y el alma, y nos dieron una bofetada de realidad. Nos demostraron hasta qué punto somos vulnerables, y hasta qué punto no tenemos absolutamente nada asegurado en nuestro día a día.

Pero también nos dieron toda una lección, quizás mucho más importante.  Nos demostramos a nosotros mismos, como sociedad y como nación, cómo en los momentos más difíciles, somos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos en favor de los demás, sin preguntar, sin cuestionarnos nada, sin titubear, arrimando el hombro sin descanso… Esta lección es fundamental porque nos ha demostrado, primero a nosotros mismos, y luego al resto de la sociedad, que somos una gran nación, un país que se crece ante las dificultades. Somos capaces de unirnos, de reinventarnos, de sacar lo mejor de cada uno de nosotros en favor de los que se han quedado en medio de la nada.

Fotografía: @colnedca

En esos momentos, cuando la vida muestra sus peores fauces, cuando la tragedia se hace presente, y el dolor, el desconsuelo, la angustia, la desesperación, el pesimismo o el desasosiego invaden todo, siempre hay una mano amiga y anónima que nos dice «creo en ti». Y estrecha esa mano desconocida para brindar sus conocimientos y su formación, sus alimentos, sus enseres personales y hasta su hogar de forma totalmente desinteresada.

Me refiero a los voluntarios, ese ejército sempiterno de hombres y mujeres que siempre están en los momentos más difíciles dándolo todo, de forma generosa, uniendo una hora con otra, un día con el siguiente, para que quien se ha visto azotado por una tragedia se sienta, al menos, reconfortado y aliviado.

Fotografía: @CruzRojaEsp

Lo viví en directo cuando se produjo la riada del camping de Biescas. Los biesquenses no sólo arrimaron el hombro con los servicios de protección civil y emergencia ayudando en las tareas de rescate de las víctimas, sino que se organizaron para repartir ropa y alimentos entre los heridos, y acoger en sus propios domicilios a quienes la brutal crecida del Torrente de Arás les dejó absolutamente sin nada. Brindaron toda su ayuda y su generosidad de forma voluntaria, perfectamente organizada, de diferentes formas, y sumando, como un servicio de emergencia más, que es lo que eran en realidad.

Y también lo vivi muchos atrás en Zaragoza, cuando se produjo el incendio del Hotel Corona de Aragón. Muchas personas anónimas se ubicaron en las intersecciones de las calles zaragozanas para regular el tráfico y facilitar el continuo goteo de ir y venir de ambulancias a los diferentes hospitales de la ciudad, dado que todos los efectivos de Policia Local se encontraban en las inmediaciones del hotel incendiado, en plenas tareas de rescate de las víctimas.

Fotografía: @UltimaHoracom

O los cientos de voluntarios que, junto a los bomberos forestales, los vemos estos días en los diferentes incendios que asolan nuestro país.

Y como estos ejemplos, podría poner miles más… como los cientos de voluntarios que recogieron ‘chapapote’ en las costas gallegas, tras el hundimiento del Prestige.

En resumen, los voluntarios a diario nos dan toda una lección de vida y de compromiso que no podemos olvidar, porque siempre están ahí, siempre, especialmente cuando vienen mal dadas…  Suman, trabajan, se comprometen, y dan lo mejor de ellos mismos como si no hubiera un mañana. Por eso, resulta de vital importancia su presencia, y no sólo en el ámbito de las emergencias.

También es imprescindible su trabajo, su dedicación y su entrega en el Tercer Sector. Las ONGs no podrían realizar ninguno de sus proyectos sino tuviesen detrás un ejército anónimo, invisible e imparable de voluntarios que empujan, potencian y llegan a donde la propia entidad no es capaz de llegar.

Fotografía: @FCodespa

¿Y qué podemos decir de las entidades sociales, socio-asistenciales,  de pacientes o de discapacidad? En esta área el trabajo del voluntario no es que sea importante, es imprescindible.

Sea como fuere, ciertamente, los españoles podemos sentirnos orgullosos de nuestra capacidad de reacción cuando vienen mal dadas, pero esta capacidad se debe en buena parte al trabajo desinteresado e infinito de los voluntarios.

En España podemos presumir de muchísimas cosas, aunque a algunos les escueza, pero nuestro voluntariado es un sector que se merece un reconocimiento especial. Sin ellos, ¿Qué sería de nosotros cuándo nos damos de bruces con la realidad más cruel?

(Imagen de fotografía de cabecera: @OkiDiario)

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26 años del Camping Las Nieves

Fotografía: @YouTube

Hoy se cumplen veintiséis años de una de las peores tragedias naturales que ha sufrido España, y previsiblemente, la mayor que ha sufrido Aragón.

Ocurrió un 7 de agosto de 1996 cuando Aragón rezumaba turismo por todos los poros de su piel, en especial el Pirineo. Una crecida extraordinaria y súbita del Torrente de Aras arrasó el Camping de Las Nieves, en la localidad de Biescas. En esa tragedia alrededor de noventa personas perdieron la vida, y cerca de otras doscientas resultaron heridas.

Esta fecha me acompaña desgraciadamente año a año por dos motivos importantísimos; uno personal y otro profesional. Ese mismo día, a primera hora a primera hora de la tarde, bajé a Zaragoza desde la localidad oscense de Senegüé (muy próxima a Biescas), tras concluir unos días de descanso vacacional.

Fotografía: @COPE

Esa misma noche, desde primeras horas de la madrugada participé,  directa e indirectamente, en el gabinete de crisis que el Gobierno de Aragón , que presidía el popular Santiago Lanzuela,  activó tras conocer la magnitud de la tragedia.

Esa fatídica tarde, alrededor de las 19:30, la lluvia dejó hasta quinientos litros por metro cuadrado durante cerca de diez minutos. ¿Nos imaginamos por sólo un instante qué significa esto a su paso por un camping?

El agua arrastró piedras, troncos barro… todo lo que cogió a su alcance, desbordando la canalización construida y barriendo por completo el camping, en el que había en ese momento más de seiscientas personas.

Y ante la magnitud de esa catástrofe, evidentemente los primeros en llegar fueron los vecinos de Biescas que dieron lo mejor de ellos mismos no sólo para socorrer a las víctimas, sino para organizarse y para organizar avituallamiento comida, ropa, bebidas, enseres de higiene personal y cualquier otra necesidad que fuese precisa…. E incluso para acoger en sus propias casas a quienes el agua había dejado absolutamente sin nada.

Fotografía: @diariovasco

Una vez más, la sociedad civil, en este caso, la aragonesa, mostró sus mejores ‘caldos’, que diría mi madre, poniéndose a trabajar horas y horas incansablemente junto a los servicios de protección civil y emergencias en un único equipo.

Recuerdo aquella noche cómo los teléfonos no dejaron de sonar en toda la madrugada. Cientos de instituciones públicas y privadas dando lo mejor de sí mismos y poniéndose a disposición del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Biescas. La solidaridad de toda España fue unánime… y también miles de llamadas anónimas preguntando por personas alojadas en el camping.

Una imagen dramática fue el Palacio de Hielo de Jaca,  que se habilitó para albergar los cuerpos fallecidos a la espera de su identificación por parte de las familias.

No voy a entrar en la parte legal ni judicial, porque considero que no me corresponde. Cada 7 de agosto, únicamente toca recordar una de las mayores tragedias naturales que ha sufrido España y la mayor de Aragón. Recordar a las víctimas, aprender correctamente la lección para evitar errores pretéritos y pensar que ya en 1996, la sociedad aragonesa nos dio toda una lección de solidaridad, de unidad, de compromiso…

Fotografía: @periodicoaragon

Durante esos días, y posteriormente, durante los funerales de lasTorrente d víctimas hubo millones de imágenes, pero hay una imagen que guardo en mi retina y que me acompaña siempre. La visita de Sus Majestades don Juan Carlos y doña Sofía al lugar de la catástrofe, acompañados del Presidente de Aragón Santiago Lanzuela (que los recibió en mangas de camisa) y del resto de autoridades que se encontraban en Biescas y en Jaca. Y todos de barro y lodo «hasta arriba». Un gesto más que evidencia que, en muchas ocasiones, la prioridad son las personas, por delante de las formas.

Ha transcurrido ya más de un cuarto de siglo de una catástrofe, que nos debe llevar a una reflexión: hasta qué punto somos justos con la naturaleza y hasta qué punto hacemos las cosas bien con el medio natural. La ola de incendios que está sacudiendo España este verano es un claro ejemplo de que, en muchas ocasiones, no aprendemos nada. A pesar de que, en momentos como el aniversario del camping Las Nieves, ejerzamos de piadosos y de sensibles.

 

(Fotografía de portada: El Español)

 

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España, ardiendo de norte a sur

Fotografía: @publico_es

Esta semana que termina hemos asistido un reguero de incendios forestales en diferentes puntos de la geografía nacional. Durante toda la semana hemos visto cómo en la mayoría de las comunidades autónomas el fuego devoraba nuestros bosques y nuestros montes, y en alguna ocasión incluso, engullía viviendas, coches, y todo lo que cogía a su alcance. Aragón, Castilla León, Galicia, Cataluña, Canarias, Andalucía, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid, Asturias son algunas de las comunidades que se han visto afectadas por unos fuegos voraces, rápidos y virulentos que han hecho que se activase de inmediato la Unidad Militar de Emergencias.

Sin ningún género de dudas, este año ya se ha convertido en el peor del siglo en España. El fuego ya ha devorado casi 200.000 hectáreas de bosque, según las estimaciones del sistema de información de incendios forestales europeos (EFFIS), teniendo en cuenta los incendios de más de 30 hectáreas. En menos de siete meses, la superficie quemada ya supera a la que abrasó en todo 2012, hasta ahora el peor año desde que hay registros.

Fotografía: @el_pais

En julio, la segunda ola de calor ha supuesto otra oleada de incendios que continúa. Más de la mitad de la superficie que ha ardido en España en lo que va de año ha sido en este mes que aún no ha terminado. La sierra de la Culebra ha sido, lamentablemente, un denominador común en ambos meses de verano. Tanto el incendio de junio como el de julio han dejado cifras extremas en la provincia. El fuego que comenzó en Losacio, que acaba de declararse estabilizado, superaría las cerca de 30.000 hectáreas que arrasó el incendio de las Minas de Riotinto en 2004, hasta ahora el peor registrado en este siglo.

Pero tampoco perdamos de vista el incendio que ha devorado las comarcas aragonesas de Ateca y Calatayud. Las llamas han afectado a un perímetro de catorce mil hectáreas; y aunque los casi dos mil vecinos desalojados ya han podido regresar a sus hogares, el paisaje el tremendamente desolador, porque para algunos (para muchos más bien), «las llamas han arrasado lo que era su forma de vida».

Fotografía: @el_pais

Esto es un mero ejemplo. Pero si recorremos la geografía nacional, estoy seguro que veremos más. Montes arrasados por el fuego; el trabajo de agricultores y ganaderos, pasto de las llamas, árboles ennegrecidos –en el mejor de los casos-, y en otros quemados.

Un auténtico drama medioambiental, forestal, económico, social y humano.

No soy jurista. Por tanto, no caeré en el error de hacer una valoración jurídica ni penal de estos incendios, a pesar del convencimiento personal de que en algunos casos puede existir ciertas responsabilidades de diversos tipos. Pero eso se lo dejo a los juristas, que para eso son los expertos en Derecho, y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que son los mejores expertos para descifrar este tipo de jeroglíficos.

Fotografía: @heraldoes

Y en medio de este caos, cuando es más necesario que nunca el político que toma decisiones con sentido de Estado y con responsabilidad más allá de las siglas, y no aquel que sale en la fotografía con discursos grandilocuentes pero vacios de contenido humano y político, el Presidente del Gobierno se ha paseado por diferentes zonas afectadas. ¿Para qué? ¿No hubiera sido más eficaz un anuncio de que llamaba al líder de la oposición para hacer un plan estratégico conjuntamente con las comunidades autónomas y evitar que esta desgracia vuelva a suceder? Diversos Presidentes autonómicos están pidiendo una cumbre para tomar medidas porque España está ardiendo de norte a sur, y no nos lo podemos permitir.

Fotografía: @OndaCero_es

No hay que buscar culpables. Es el momento de las soluciones. De aparcar las siglas, y pensar qué hay en juego: no solo la supervivencia medio ambiental, forestal, y ecológica de nuestro medio natural, sino el día a día de nuestros agricultores y ganaderos. Y eso no nos los podemos permitir. Pero, claro, es más fácil hacerse una foto y hacer declaraciones huecas, que tener sentido de Estado y comprometer tu periodo estival y el de tu Gobierno en favor de tus ciudadanos. Eso sí, tenemos tiempo para salvar las naves de Ferraz. Para eso sí hay tiempo. Como diría el conde de Romanones: «Joder, qué tropa».

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Asturianos que construyen Asturias

Fotografía: @elconfidencial

Últimamente resulta demasiado frecuente que el Presidente del Gobierno del Principado de Asturias ‘sermonee’ a los asturianos a través de su perfil de twitter. Unas veces para no decir nada y, en consecuencia, para perder miserablemente el tiempo; otras, para rendir pleitesía a su amado líder, secretario general del partido, y actual inquilino del Palacio de la Moncloa; y otras, para decir algo sobre Asturias y los asturianos.

Esta semana que hoy acaba, Asturias pierde a dos asturianos de hecho y de derecho: al mítico José Luis Balbín y al Padre Fernando Fueyo. Dos asturianos de pro, que llevaban esta «Asturias verde de montes» tatuada en su alma, cada uno a su manera, pero Asturias era Asturias…

Y me sorprende que en este alardeo de seudo asturianismo que un día si y otro también nos cuenta el Presidente Barbón, no haya tenido espacio en su perfil de twitter para dedicarle dos líneas a un hombre que, por delante de cualquier otra circunstancia, era un hombre bueno. ¿Por qué Adrián Barbón no ha dado el pésame a la familia, a los amigos de Fernando Fueyo, al barrio de El Coto y al sportinguismo en su conjunto, a través de su perfil de twitter? La respuesta es muy sencilla: Fernando Fueyo era un sacerdote y Adrián Barbón no va a hacer nada que incomode a sus jefes en Madrid. Lamentable. Patético. Vergonzoso.

Fotografía: @elcomerciodigit

Pravia y Gijón han despedido esta semana a dos de sus hijos más ilustres; dos hombres buenos. Una gran periodista, un referente del mejor periodismo y de la televisión de la Transición. José Luis Balbín marcó el camino del mejor debate televisivo, que ahora tanto echamos de menos, con respeto, tolerancia, y empatía. Fernando Fueyo es la mejor imagen de lo que hoy podemos denominar un hombre bueno. Sencillo, afable, cordial, generoso… sportinguista hasta la médula.

El mejor asturianismo, que no necesitaban envolverse en ningún lema sobado y tendencioso ni en ningún perfil de twitter para demostrar qué eran, de dónde procedían y, sobre todo, por lo que luchaban. Esta semana les hemos despedido. A todos nos queda su recuerdo y, sobre todo, su legado. A la mayoría, el recuerdo de Balbín, empuñando la pipa ante las cámaras de televisión viernes a viernes, y los que tenemos un ápice de Gijón en la piel, no podremos olvidar a ese sacerdote socarrón, buena persona, humilde, y siempre con la bandera del Sporting a modo de estola.

Nadie que disfrutamos con La Clave podemos olvidarnos de esto: https://www.youtube.com/watch?v=3l6lFdrnGgQ.

Fotografía: @lanuevaespana

Ellos forman parte de esa lista interminable de asturianos anónimos que con su trabajo, esfuerzo, generosidad, compromiso, y humildad procuran a diario una Asturias mejor. Y no necesitan ni perfil de twitter ni rendir pleitesía a su jefe en Madrid, porque su jefe, sus jefes, son las gentes a las que a diario ayudaronn desde la entrega, el trabajo  y la discreción.

Balbin y Fueyo son sólo dos ejemplos del mejor asturianismo. Hay mucho más. Basta rascar un poco, porque no necesitan redes sociales ni titulares de prensa. Les avalan sus méritos. Tal cómo siempre les avaló a quien dirigiera el mítico programa de «La Clave» y la trayectoria social y humana del capellán del Sporting.

 

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La «Sevilla del norte»

Fotografía: @periodicoaragon

Hoy culmina la Semana Santa. Este año, después de dos años de silencio obligado a causa de la pandemia de la Covid19, las calles de las ciudades y pueblos españoles se han vuelto a inundar de olor a incienso, de tambores y capirotes, de peanas y saetas, de pasos penitentes, de velas, y de sentimiento procesional. Había ganas. Muchas ganas. En ocasiones, ni la lluvia pudo amedrentar a los cofrades para salir a la calle. He seguido atentamente la Semana Santa de la «Sevilla del norte», gracias a las magníficas retransmisiones televisivas que ha realizado Aragón Televisión.

Ciertamente me ha alegrado muchísimo al saber que a Zaragoza ya se la conoce como la «Sevilla del norte»: casi 30 cofradías y hermandades de penitencia, más de 16.000 cofrades, más de 4.000 bombos y tambores, más de 700 años de Historia, 53 procesiones, y declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional son ingredientes imprescindibles para que Zaragoza sea denominada así.

Fotografía: @heraldoes

Es un orgullo no sólo para todo aquel que cada Semana Santa tambor o bombo en mano se lanza a procesionar por las calles , sino también para todo aquel zaragozano –de dentro o de fuera-, que vive intensamente estos días de penitencia.

El año pasado, coincidiendo con la Semana Santa, publique un artículo en este mismo espacio titulado «Semana Santa es tradición e innovación». Me reitero en muchas reflexiones que hice entonces, y en otras nuevas. Empezando por la importancia del respeto a las tradiciones. La Semana Santa es tradición pura. Entonces escribí:

«Una tradición que no podemos perder, que más allá de ideologías y doctrinas, no podemos fumigar al amparo escusas huecas. La transmisión de estas tradiciones, y otras, es uno de los mejores legados que podemos dejar a las generaciones venideras. Es nuestra obligación. También nuestro compromiso como sociedad. Es nuestro valor más intangible que dejaremos a los nuestros».

Fotografía: @aragondigital

En este sentido,  la Semana Santa de Zaragoza no sólo es religiosidad, es tradición y plasticidad, es también arte y religión a partes iguales. Y ello lo atestiguan los 700 años de su historia.

He vivido estos días durante muchos años en directo sobre el terreno, y, ahora, siempre que puedo, regreso a Zaragoza para volver a revivirlos en directo. Son días mágicos porque la Semana Santa zaragozana es la unión del pasado con el futuro, y es vivir unos días mágicos desde el corazón con fuerza, ilusión y entusiasmo, más allá de las creencias religiosas. Por eso es tan importante el respeto, se crea o no. Situaciones como las vividas hace pocos días en El Vendrell son inaceptables e intolerables.

La Semana Santa zaragozana se ha adaptado a los nuevos tiempos. Ahora es fácil seguirla minuto a minuto a través de redes sociales prácticamente en tiempo real, eso acompañado de una excelente retransmisión televisiva cómo hace Aragón Televisión te hace vivirla intensamente aunque estés a cientos de kilómetros de distancia.

Fotografía: @zaragoza_es

Pero Zaragoza también disfruta de su particular ‘Madrugá’ la noche del Jueves Santo. En el año 1937 se creó la primera cofradía penitencial de la Semana Santa de Zaragoza, la de Nuestra Señora de la Piedad.  El 15 de abril de 1938, a las 00:00 horas, salió desde la Plaza del Justicia la primera procesión de esta cofradía, con un recorrido y un horario que se ha mantenido invariable desde entonces por el centro de la ciudad.  Esta procesión, conocida, como “la de Los Gitanos”, discurre en paralelo con la llegada a la Iglesia de Santa Isabel de Portugal, más conocida, como San Cayetano´,  de otras cofradías y hermandades de penitencia como La Columna o el Descendimiento. El Jueves Santo es un día de espiritualidad, fe, arte, y devoción, que en Zaragoza se vive de forma muy especial.

Pero la Semana Santa zaragozana también tiene sus curiosidades, que quizás mucha gente desconozca. Sin ninguna duda, es vibrante y brillante, colorista y religiosa, silenciosa y estruendosa…

Muchas personas estarán convencidas de que  el rugido de tambores y bombos es una tradición de siempre. Pero no. Es muy novedosa. No fue hasta 1940 cuando la recién fundada cofradía de las Siete Palabras decidió incorporar el sonido de los tambores a su procesión, imitando la tradición del Ruta del Tambor y el Bombo del Bajo Aragón. En 1945, fue también la primera cofradía zaragozana en incorporar los timbales, y en 1970, los bombos.

Fotografía: @guiadezaragoza

Aunque el sonido más habitual es el de tambores y bombos, hay cofradías que utilizan otros instrumentos como la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, una cofradía en la que además de instrumentos de percusión, hay una sección de carracas, o carraclas, en aragonés.

En la Cofradía del Ecce Homo el sonido más característico es el de las matracas, instrumentos que se hacían sonar en los pueblos aragoneses anunciando la Pasión y Muerte de Cristo.

Los orígenes de la Semana Santa de Zaragoza están vinculados a la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís. Esta hermandad ya organizaba en el siglo XVIII tres procesiones, la del Encuentro el Martes Santo, la del Santo Entierro el Viernes Santo y la de Resurrección.

Fotografía: @aragondigital

Tras Los Sitios de Zaragoza, cobra protagonismo la Real Hermandad de la Sangre de Cristo, ya que desde 1827 es la encargada de organizar la procesión del Santo Entierro. La Real Hermandad tiene su sede en Zaragoza desde el siglo XVI en el convento de San Francisco, y se ha dedicado tradicionalmente a recoger los cadáveres abandonados en las calles de la ciudad.

La imagen más antigua de todas las que procesionan por las calles de Zaragoza en Semana Santa es la del Ecce Homo. Esta talla, procesionada por la cofradía del mismo nombre en la noche del miércoles Santo recorriendo las calles del Arrabal y atravesando el Puente de Piedra en dirección al Casco Histórico, es una escultura de autor anónimo del siglo XV.

Durante los Sitios de Zaragoza, los franceses volaron el convento de San Francisco, en la actual plaza de España. Allí se almacenaban las tallas que desfilaban en la procesión del Santo Entierro, y lamentablemente, todas quedaron destruidas.

Fotografía: @sangrecristozgz

Tan solo se salvó el Cristo de la Cama, una preciosa imagen articulada que podría haber sido tallada en el siglo XV. Fue una mujer, María Blázquez, la que salvó la talla de entre las ruinas, pasando de allí al Pilar hasta 1810, cuando fue traslada a la iglesia de 1813. Ese año, fue instalada definitivamente hasta San Cayetano, donde permanece hasta hoy.

Aunque los capirotes son la seña de identidad de buena parte de las cofradías zaragozanas, lo cierto es que la prenda tradicional para cubrirse la cabeza en la Semana Santa aragonesa son los terceroles. El origen de esta prenda hace referencia a la orden Tercera de San Francisco de Asís. Posteriormente, la Hermandad de la Sangre de Cristo la recuperó para los portadores de los pasos durante la procesión del Santo Entierro.

La mayor parte de las cofradías zaragozanas exigen a sus hermanos llevar la cara tapada,  pero lo cierto es que hay varias hermandades que no lo hacen. La Cofradía de la Crucifixión procesiona con la cara descubierta, ya que llevan tan solo una capucha, como parte del hábito franciscano.

Fotografía: @heraldoes

La cofradía de Cristo Resucitado procesiona el Domingo de Resurrección con la cara destapada, para mostrar su alegría en este día festivo (además, en lugar de llevar velas, los cofrades portan claveles). La Real Hermandad de la Sangre de Cristo también lleva el tercerol a cara descubierta.

La Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los Dolores fue creada en 1522 por un grupo de comerciantes del entono de la calle Cedería (actualmente forma parte de la Avenida de César Augusto) de  la capital aragonesa para pedir su protección ante una epidemia de peste que asolaba la ciudad en aquella época.

Como se observa, la Semana Santa zaragozana tiene mimbres suficientes no sólo de religiosidad, arte, y espiritualidad. Es también historia viva de la ciudad, y, sobre todo, es un pilar fundamental de sus tradiciones más arraigadas. Por eso es fundamental respetar y proyectar exteriormente todo lo que significa como una de los elementos más simbólicos de la ciudad. Una experiencia para los sentidos. Una experiencia para vivirla y repetirla.

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Reflexionando sobre El Día Mundial de la Salud

Fotografía: @pixabay

El pasado jueves día 7 de abril celebramos el «Día Mundial de la Salud», una fecha que nos debe llevar a una reflexión seria y profunda. La pandemia de la Covid-19 ha dejado al descubierto no sólo lo frágil que es una sociedad, sino la carencia y el déficit que tiene en innumerables aspectos de su día a día que nos pasan totalmente desapercibidos.

El año pasado, el propio día 7 de abril publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «En el Día Mundial de la Salud». En él ponía de relieve el trabajo que, desde que empezó la pandemia, estaban haciendo un grupo de urgenciólogos, epidemiólogos, cirujanos, inmunólogos, neumólogos, internistas, especialistas en atención primaria, y otros especialistas en diversas patologías en un programa de televisión en una hora de máxima audiencia. Fue un trabajo de divulgación científica, de comunicación médica y sanitaria, y de calidad médica y de investigación excelente. Ponían blanco sobre negro ante noticias poco dudosas, rumores de redes sociales, y titulares de esos nuevos divulgadores sin oficio ni beneficio que se cobijan bajo un perfil social y bajo una columna periodística, pero con poco rigor científico y menos clínico y sanitario.

Y no les dolían prendas en atizar a todo lo que se meneaba: desde el desaparecido y todopoderoso Fernando Simón hasta el primero que pasaba por la acera con la última tontería de turno.

Fotografía: @laSextaTV

Esta pandemia sanitaria no sólo ha dejado al descubierto a estos nuevos voceros a golpe de tweet sin oficio ni beneficio que tan maravillosamente este equipazo puso en su sitio con las armas de la evidencia científica y sanitaria, el respeto y la educación. Hay más. Esta pandemia ha dejado traspasar las gravísimas carencias de medios materiales, presupuestarios, y humanos que padece nuestro sistema sanitario y nuestros equipos de investigación.

Cuando observas que las enfermeras y las auxiliares se tienen que aprovisionar de bolsas de basura para protegerse, que en el mundo rural no hay un médico que atienda a esa población, o que el transporte sanitario, en ocasiones, brilla por su ausencia es evidente que algo falla en el sistema. Y es evidente también que esto no se resuelve saliendo al balcón cada tarde a las ocho de la tarde a aplaudir. Urge dotar económicamente a nuestro estado del bienestar para que nuestros servicios de salud tengan recursos suficientes para atendernos con los medios necesarios. Pero tampoco vale abrigarse con las mantas de que para eso hay que seguir subiendo los impuestos. Eso es palabrería barata y una absoluta carencia de voluntad de asumir responsabilidades.

Fotografía: @NiusDiario

Mención aparte merecen nuestros equipos de investigación que, a diario se dejan la piel en los laboratorios, buscando respuestas cuando la farmacología ya no tiene respuestas. Sin investigación no hay futuro. En el año 2021, en la ceremonia de entrega de los Premios Nacionales de Investigación Su Majestad don Felipe VI fue muy claro: «La ciencia supone un espacio para la esperanza. Representa una herramienta verdaderamente poderosa que nos permite acercarnos al conocimiento de la forma más fiel posible a través de un lenguaje universal que no conoce fronteras». Y es que para quienes padecen una enfermedad crónica o autoinmune, efectivamente, la ciencia es el espacio para la esperanza… prácticamente el único.

Hoy también quiero poner en valor el trabajo de una de “mis familias”: la familia de ANISALUD (Asociación Nacional de Periodistas Sanitarios).

Fotografía: @anisalud

Con motivo de esta efeméride, el Ministerio de Sanidad ha concedido y entregado a ANISALUD  la Cruz Simple por la labor de periodistas y comunicadores de salud durante la pandemia de la Covid-19. De nuevo se reconoce el trabajo bien hecho, especialmente cuando se comunica bien, cuando se desmontan bulos, cuando se arrinconan y se sepultan noticias falsas, y se ponen en valor noticias que aportan valor y rigor científico, clínico y sanitario. Un trabajo de todos y para todos.

El «Día Mundial de la Salud» deberían ser los trescientos sesenta y cinco días del año, porque la salud es un bien preciado que debemos cuidar individual y colectivamente. Pero especialmente debemos cuidar y atender a quienes se preocupan porqué nuestra salud esté bien atendida y para eso necesitan recursos. Nombres como el neurovirólogo José Antonio López Guerrero; el urgenciólogo César Carballo; el inmunólogo y catedrático Alfredro Corell; la neumóloga Olga Mediano; el cirujano Julio Mayol; el también urgenciólogo Juan Armengol; el internista Juan Torres Macho; el especialista en Atención Primaria Julián Ezquerra;  el también cirujano e investigador Francisco Vizoso; el oncólogo Luis Paz-Ares; el cardiólogo Josep Brugada; el también especialista en Atención Primaria Miguel Ángel Prieto; el ginecólogo Juan José Vidal Peláez; el oftalmólogo Luis Fernández-Vega Sanz; el traumatólogo Luis Ripoll Pérez de los Cobos; o el neurocirujano Luis Ley son una pequeña muestra de lo de lo que mejor que tenemos en nuestra sociedad: nuestra comunidad sanitaria y científica. Un inmenso colectivo que, literalmente, se están dejando ‘el alma, el corazón y la vida’ por ganar la guerra a la Covid-19.

Fotografía: @eldiarioes

Como bien dijo Aroa López, enfermera supervisora del Servicio de Urgencias del Hospital Valld’Hebrón de Barcelona durante la ceremonia de Homenaje de Estado a las víctimas de la Covid-19 «Quiero agradecer de corazón aquellos aplausos que nos dedicaba la ciudadanía, y quiero pedir, también, de corazón, que no se olviden de aquello, respetando las recomendaciones sanitarias. Quiero que piensen en los que fallecieron, y también en los profesionales sanitarios, que dejaron sus vidas en la lucha. Por favor, que su esfuerzo nunca sea en vano. Quiero pedir a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos, que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones, y que todos respondamos a una sencilla pregunta: ¿Quién cuidará de nosotros si la persona que nos cuida no puede hacerlo?» .

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La visión global de la comunicación

Fotografía: @popularesgijon

En abril del año pasado, con motivo del nombramiento de Cristina Villanueva, como secretaria general del Partido Popular de Gijón, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado «Ilusión, ganas y mucha frescura». En el mismo desmenuzaba, desde mi perspectiva, la importancia que tiene el hecho de que en cualquier organización hay que estar siempre ‘en la calle’. Palpar el día a día de los vaivenes de la sociedad en cualquiera de sus estructuras es absolutamente necesario. Desde ese día, hace ya prácticamente un año, el Partido Popular de Gijón, con su presidente Pablo González al frente viene haciendo, y cumpliendo uno de sus lema ‘a pie de calle’.

Pero esta teoría no sólo se aplica a los partidos políticos. Se debe aplicar a todas las organizaciones, tengan la naturaleza que tengan, y sean del tipo que sean: asociaciones, fundaciones, clubes de fútbol, empresas, instituciones (de todo tipo y condición).

Fotografía: @pixabay

Para llegar a esta cima, se necesitan una serie de herramientas imprescindibles. Resulta absolutamente necesario aplicar unos tratamientos ineludibles sin los cuales nada funciona como tiene que funcionar. Y más pronto que tarde todo huele a fracaso, a error, a desilusión, a decepción.

Para que una organización sea puntera y ejerza su liderazgo social y profesional, resulta totalmente necesario que reúna a los mejores. Aglutinar al mejor equipo, en los mejores puestos de responsabilidad es imprescindible. Pero eso no puede ser a cualquier precio. A cada cual hay que darle la responsabilidad que mejor sabe ejercer. Sólo y exclusivamente desde esa atalaya, y sumando desde la individualidad en favor de la colectividad, se lograrán los mejores resultados para las siglas que se representan.

Y para alcanzar esto, hay que empezar desde los cimientos, aplicando el mejor tratamiento. Construir un edificio desde el tejado implica un claro riesgo de derrumbe, y esto sucede frecuentemente.

Fotografía: @pixabay

Para empezar, hay que hacer una más que buena política de comunicación. La política de comunicación de cualquier entidad –la que sea- siempre se tiene que dirigir desde la experiencia, de forma limpia, transversal, transparente, teniendo muy en cuenta que cualquier organización no vive en soledad aislada en la sociedad, e incluso dentro o fuera del país. Vive interconectada con otras entidades de diferentes tipos y condiciones. Por eso, hay que comunicar interna y externamente correctamente.  Comunicar bien implicar potenciar tu marca. Comunicar mal implica destruir tu marca. Por eso cualquier entidad debe hacerse eco de aquellas realidades del día a día que preocupan al conjunto de la sociedad. Obviar esto no sólo es un error, es una falta de respeto y una manera muy torticera de comunicar.

Pero esto sucede cuando se permite que la gestión de la comunicación caiga en manos inexpertas, personas inhábiles para ejercer esta gestión interna y externa que es imprescindible para catapultar o enterrar la imagen de marca de tu entidad. No puedes dar cargos de responsabilidad a personas que desconocen cómo gestionar esta acción tan importante y estratégica, sólo para que cada día te pasen la mano por la espalda, diciéndote que ‘todo lo haces muy bien’.  Pero tampoco puedes dejar las riendas de la comunicación en manos de ‘palmeros’, especialmente si no saben qué llevan entre manos. Esas decisiones tan desafortunadas pueden ser la puerta al fracaso más estrepitoso que jamás hemos visto.

Fotografía: @pixabay

Del éxito o fracaso de la gestión de la comunicación dependerá que la marca de tu entidad se catapulte o caiga a un pozo, cuyo foso no se ve dada la profundidad que tiene.

Y este éxito tiene que venir también de la mano de dos herramientas fundamentales: una web potente que visibilice todas las actividades y toda la información de la entidad, y un buen equipo de redes sociales que sea proactivo, profesional, riguroso, objetivo, serio, implicado. Si fallan cualquiera de estas dos ‘muletas’, también nos abocamos al fracaso. Qué una entidad, sea del tipo que sea, no tenga una web ‘útil’ y eficaz, o su equipo de redes sociales no sean profesionales, es una patada a la marca de la entidad que no se puede consentir, porque eso únicamente es la antesala del fracaso.

En la web y en las redes sociales se debe comunicar de forma limpia, transversal, transparente, visibilizando todo lo que hace la entidad, pero también todo lo que le puede afectar directa o indirectamente. Una entidad no puede comunicar exclusivamente mirándose el ombligo. Hay que comunicar potenciando tu marca. Potenciar tu marca implica relacionarse digitalmente con otras entidades y manteniendo, también en redes sociales, unas más que excelentes relaciones institucionales con tu entorno social.

Fotografía: Adietine

Y todo estos valores, toda esta estrategia es responsabilidad del director de comunicación. El profesor Joan Costa lo define como «el líder de la reputación de la marca corporativa y de los valores de la empresa. Por eso, el dircom tiene una visión global y transversal de la empresa». (minuto 4,26’)

Comparto íntegramente las palabras del Profesor Joan Costa, porque el trabajo del director de comunicación es absolutamente necesario. De él depende esta estrategia y será el encargado de que la visión global de la empresa se engarce, no sólo con sus valores, sino con su marca. Por este motivo, las decisiones del director de comunicación son incuestionables porque es el estratega en materia de comunicación, de marca, de imagen, de reputación. De igual modo que las decisiones del director financiero, o tesorero, tampoco pueden cuestionarse porque de él dependerá la viabilidad económica y el futuro de la entidad en cuestión.

Fotografía: @pixabay

La comunicación es fundamental para que una marca despegue o se hunda. Se trata de gestionar los valores, la marca, la reputación de nuestras siglas. O sea el ‘todo’… Pero hay muchas personas que no lo ven. Y sólo tienen ojos para su ombligo y…ello sólo es  el NO-DO de esa gran película llamada ‘fracaso’,

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«Volver a empezar», esa excelente película…

Fotografía: @rtve

El cine es esa expresión artística, junto a literatura, el arte  o  la música, que nos permiten viajar a otros universos cosmopolitas. Nos concede el don de adentrarnos en mundos que nos sumergen en aventuras inolvidables y maravillosas. ¿Quién no recuerda películas extraordinarias que atesoramos en nuestra mente y en nuestro corazón y que, por unas horas, nos han convertido en las personas más felices del universo? El cine nos permite disfrutar en la gran pantalla de actores y actrices que dan vida a historias inolvidables, que guardamos para siempre en nuestra mente y en nuestro corazón.

Una de esas películas es «Volver a empezar», esa excelente película dramática dirigida por José Luis Garcí en 1981, estrenada en 1982, y ambientada en Gijón. Como suele pasar habitualmente, en un principio fue repudiada por la crítica española, pero Estados Unidos la acogió con los brazos abiertos hasta el punto que obtuvo el premio Óscar a la mejor película extranjera, que hasta entonces ninguna producción española había ganado. Este galardón la catapultó en España, siendo un éxito de taquilla.

«Volver a empezar» cuenta la historia de un exiliado que tras la restauración de la democracia en España, regresa a su ciudad natal, en dónde se encuentra con la mujer que fue el amor de su vida.

Fotografía: @Elcomercio

Pero no estamos ante un exiliado cualquiera. Estamos ante un profesor de la Universidad de Berkeley, que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Esta peculiaridad personal del protagonista confiere a la película muchos matices destacables que de otra forma no se darían.

Se han cumplido cuatro décadas de aquella ‘gesta’. Ayer en el diario El Comercio, José Luis Garci declaraba: «Lo curioso es que la película no gustó cuando se estrenó, pero luego ganó el Oscar y se veía de otra manera». Ayer, en Gijón, hubo una ausencia imprescindible. Él. José Luis Garcí. El argumento de que «porque no conozco a nadie. Toda la gente que conocía se ha muerto, empezando por mi padre, siguiendo por José Manuel Fernández, Juan Cueto, Juan José Plans, todos… No me queda ninguno» no sirve. No vale.

Fotografía: @abc_es

Ayer por la mañana, en la puerta del mítico Hotel Asturias, y, por la tarde, en el Teatro Jovellanos José Luis Garci no debía haber fallado a la ciudad que le hizo Hijo Adoptivo, pero principalmente a la ciudad que le catapultó al Oscar a la mejor película extranjera. En la vida hay que saber estar, y ayer Garci no supo estar. El cine, como la literatura, el arte,  o la música, están por encima de las ideologías o siglas políticas.

En la edición de ayer viernes del diario El Comercio Miguel Rojo, responsable de la sección de cultura del diario, afirmaba que «el nombre de José Luis Garci (Madrid, 1944) quedará para siempre ligado a la historia del cine español, pues suyo es el honor de ser el primer director de este país en traerse un Oscar de Hollywood para casa. Y todo con una película muy alejada del cine comercial que se hace ahora, un film intimista, reflexivo, de personajes y sentimientos, sin efectos especiales. Un film con un protagonista de excepción, Antonio Ferrandis, pero no solo él y Encarna Paso se llevaron los aplausos: la ciudad de Gijón, que se adueña de la narración hasta compartir protagonismo con ellos, excepcionales, es también uno de los personajes principales». Todos esos valores, que comparto íntegramente, de principio a fin, quedaron ayer diluidos como la arena de la bahía de San Lorenzo, absorbida por una ola del Cantábrico ante una ‘espantá’ tan vacía de argumentos, como la que ha dado el director de cine ante un aniversario tan especial como éste. Mi padre siempre me dijo: «lo que bien se hace, bien parece». Pues eso…

Fotografía: @Elcomercio

Centrándonos en el Gijón que Antonio Miguel Albajara se encontró en su regreso a casa, es importante reflexionar cómo era aquella ciudad en 1981.  Hay que ser conscientes que Gijón no siempre fue una ciudad cómo la actual, articulada, conectada (más o menos), con espacios de ocio públicos, con una extensa red de bibliotecas, de centros municipales y de salud, con fachadas saneadas, y con un puerto deportivo activo, y un puerto de mercancías referencia nacional.

En 1981, Gijón se encontraba imbuida en plena crisis de la siderurgia, el sector naval y el sector textil.  El Gijón que tanto embelesó a Albarajara,  era un Gijón primitivo; un Gijón malsano, con muchos poblados chabolistas asentados en las inmediaciones de la ciudad y con muchas ciudadelas en los patios de manzanas de diferentes zonas de la ciudad (Cimadevilla; el callejón de las Fieras; de La Arena; las de Celestino Solar; y la Carpintería; y de El Natahoyo, como la de El Cortijo). Esto se acompañaba de unas pocas industrias incrustadas en el corazón de la ciudad, que realmente eran su lentísimo motor económico.

Fotografía: Noticias del Sporting

Como bien señaló ayer también el diario El Comercio, el estadio de El Molinón (hoy conocido por El Molinón Enrique Castro Quini), es la catedral laica de Gijón, el campo en activo más antiguo de España. Para Garcí, uno de sus lugares favoritos, por su color verde, por su significado. El estadio, la escuela de fútbol de Mareo, y el mismísimo equipo de fútbol tenían que tener su visibilidad argumental en la película. Y hablando del Sporting, es imposible no recordar a José Bódalo, que interpreta el papel de Roxu, el mejor amigo de Albajara, un médico que pertenece a la junta directiva del club.

¿Y qué decir del papel que interpreta Encarna Paso?  Elena, esa mujer que tenía guardada en su corazón y en mente a quien fue el verdadero amor de su vida: Antonio Albajara,

El Hotel Asturias es otro de los escenarios imprescindibles de la película. Junto a este enclave mítico de la ciudad, es imprescindible no olvidar a su gerente (en la película): el peculiar Gervasio Losada, interpretado magníficamente por el gran Agustín González.

Fotografía: @Elcomercio

En resumen, una película excelente, con unos actores de lujo,  en un Gijón, que se dejaba la piel por pasar del gris al color,  que envuelve, enamora,  y emociona a partes iguales.

Dice el periodista César Cajete que los medios de comunicación tienen la obligación de informar, formar y entretener. Me apropio de esa frase de mi amigo y maestro para trasladarla al cine, especialmente a «Volver a empezar». Esta gran película entretiene porque te distrae;  informa de que cómo era la sociedad gijonesa y asturiana de la época;, y forma porque cualquier película bien hecha, como ésta, siempre te impregna de ‘ciertos grumos’, que diría el Profesor Emilio Lledó, que te acompañan para siempre. Esta gran película reúne todos los ingredientes de una gran súper producción. Otro mérito de Garci y del elenco de actores que le acompañaron.

Fotografía: @RTPAOficial

No en vano, un Oscar no se gana cada mañana. Hay demasiados potingues que convierten este film en la gran película española de la segunda mitad del siglo XX. Como todas las grandes súper producciones que están bien hechas (y subrayo esta última frase), nos dejó una excelente reflexión. La dedicatoria de su director. Ésta:

«Quiero rendir homenaje a los hombres y mujeres que empezaron a vivir su juventud en los años treinta; y en especial, a los que aún están aquí, dándonos ejemplo de esperanza, amor, entusiasmo, coraje y fe en la vida. A esa generación interrumpida, gracias».

 

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Cincomarzada, en la historia y en el corazón de los zaragozanos

Fotografía: @zaragenda

La Cincomarzada es una de las fiestas más típicas de la ciudad de Zaragoza. Una fiesta que lleva en su ADN un componente importante de controversia si echamos mano de sus orígenes. Con los años, sin embargo, ha quedado, impregnada en la idiosincrasia de la sociedad zaragozana como una de las fiestas más populares que se celebran a lo largo del año en la ciudad.

Desde hace muchos años, recuerdo esta fiesta como un día de ambiente popular en la calle y de celebración familiar y entre amigos, especialmente en el entorno del famoso Parque del Tío Jorge.

Fotografía: @BIOGRAFAS

Pongámonos en su contexto histórico. En 1837 el ejército carlista de la Expedición Real había sido derrotado por las tropas de Espartero pero el general carlista Ramón Cabrera seguía controlando el área del Maestrazgo y sus opciones tácticas pasaban por ampliar su presencia en las áreas contiguas, bien a zonas de Tarragona, Castellón o Teruel o bien hacia el noroeste, lo que situaba a la ciudad de Zaragoza y sus comarcas próximas dentro de este horizonte. La posición estratégica de la ciudad, además, era muy importante, por estar a medio camino entre el Maestrazgo y el área vasco-navarra y por ser centro administrativo, militar y logístico.

Otra motivación que tenían los carlistas para intentar tomar Zaragoza por sorpresa era atraer hacia la ciudad a una parte de las tropas isabelinas y así tratar de aliviar la presión que podían ejercer estas sobre las fuerzas carlistas que en aquellos momentos sitiaban Gandesa. Así pues, Juan Cabañero y Esponera ​ se dirigió a asaltar la ciudad, que en aquellos momentos se hallaba casi desprotegida, con dos mil ochocientos infantes y trescientos hombres de caballería.

Las tropas de Juan Cabañero, que hasta el 24 de febrero de 1838 habían estado en Gandesa, partieron el 3 de marzo desde Alloza, pasaron por Ariño, Lécera, Belchite, Codo (Zaragoza) y Mediana,​ y llegaron a las inmediaciones de Zaragoza la noche del 4 de marzo.

Fotografía: Valdecara

Durante la madrugada del 5 de marzo, aprovechando la noche, un destacamento asaltó la muralla y destrozó un sector de la misma para facilitar la entrada del resto de las tropas. Después, se repartieron por distintas zonas de la ciudad para controlar una serie de puntos estratégicos. Inicialmente consiguieron sus objetivos, ayudados probablemente por algunos partidarios del carlismo que había dentro de la ciudad, sin apenas derramamiento de sangre, pero cuando fueron descubiertos y se dio la voz de alarma tuvieron que enfrentarse a la resistencia de los milicianos, pero también de civiles de la ciudad, que respondieron al ataque armados con cuchillos, utensilios de cocina y agricultura, armas de caza, así como aceite y agua hirviendo.

Al amanecer los combates se intensificaron y, dado que no conseguían tomar la ciudad en su totalidad, parte de las tropas carlistas se refugiaron en la  iglesia de San Pablo y en el convento de Santa Inés, donde se rindieron, y el resto huyeron y abandonaron la ciudad. Las bajas en el bando carlista se cifraron en 217 muertos y unos 300 heridos, mientras en el bando liberal se contaron 11 muertos y 50 heridos. Tras el fracaso carlista, se añadió al escudo de la ciudad la titulación de «Siempre Heroica».

En 1839 el ayuntamiento de Zaragoza declaró el 5 de marzo como festivo y se instauró la costumbre de organizar una comida o merienda campestre en la arboleda de Macanaz o en la orilla del río Gállego.

Fotografía: @Flickr

Por otra parte, en 1860 se le dio el nombre de “Cinco de Marzo” a una calle de la ciudad. Durante la dictadura del general Franco esta fiesta quedó prohibida. Incluso la calle cambió de nombre, adoptando el de “Requete Aragonés”, circunstancia de la que me acuerdo de mi infancia y primeros años de juventud.  En el año 1977 se recuperó la denominación original.

En 1979, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza, una minoría lo celebró en el parque Tío Jorge, aunque inicialmente estaba previsto hacerlo en el parque Macanaz y, como fue de manera improvisada, se realizó en un 4 de marzo, ya que el 5 era lunes, día laborable. En 1980, con un programa más amplio de actividades, se celebró el domingo 9 de marzo.​ En 1981, el Ayuntamiento de Zaragoza otorgó nuevamente carácter oficial a la festividad y, a partir de entonces, se celebra los días 5 de marzo en el parque Tío Jorge, aunque algunos años la celebración ha tenido lugar en otros parques de la ciudad.

Sea como fuere, lo cierto es que esta fiesta popular ha quedado ya impregnada en la sociedad zaragozana como un referente popular. Es importante recordar el pasado, analizar los errores, y, utilizando palabras de actualizar, cavar las trincheras necesarias para evitar repetirlos en el futuro. Las generaciones futuras nos lo agradecerán por lo que fuimos y por lo que somos. También por lo que hemos construido conjuntamente.

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Paco Martínez Soria, cateto aragonés, que fue el rey de la comedia

Fotografía: @elmundoes

El cine es una de los mejores instrumentos para reflejar la sociedad en cualquiera de sus vertientes. No podemos negar que el cine, como cualquier medio de comunicación, tiene esa faceta tan necesaria y tan importante de formar y entretener a la población. Durante años, en España hemos tenido enormes ejemplos de grandes actores y actrices que, durante décadas y décadas, han reflejado la más pura esencia de nuestra sociedad.

Un claro exponente de ese elenco de esos actores es el turiasonense Paco Martínez Soria, del que ayer se conmemoró cuatro décadas de su fallecimiento. No cabe ninguna duda de que este aragonés no necesitaba alfombra roja alguna, ni apesebrarse al abrigo de ningún director vanidoso, para ser un excelente actor. Sus méritos le avalaban, y le convirtieron en un actor de referencia durante la década de los 60 y 70.

Sus comedias no sólo reflejaban una sociedad que, a duras penas intentaba transformar su color gris en multicolor. También nos dejaban magníficas lecciones de vida, de las que siempre había (o hay) mucho que aprender.

Sin ningún género de dudas, Paco Martínez Soria fue el rey de la mejor comedia española durante todo el tiempo que pisó los escenarios. Con más de 35 títulos a sus espaldas, ¿Quién no se acuerda de «La ciudad no es para mí» o «Abuelo made in Spain», por ejemplo…?

Fotografía: @YouTubeEspanol

Este gran actor fue un referente para muchos otros actores. Como bien dijo en cierta ocasión Paco León: «él todavía estaba en 1º de Don Paco» (como si Martínez Soria fuera en sí mismo una cátedra y los demás iban aprendiendo de él). Ayer esta anécdota fue recogida en la edición de Heraldo de Aragón.

Ese personaje pueblerino, con boina y con acento baturro, que caminaba por la ciudad de manera desconcertada y patidifusa se transformó en un protagonista adorable y querido por el gran público que lo catapultó de manera inmediata al pódium más alto del mejor cine español de la época.

Han pasado cuarenta años de su desaparición, y todavía hoy este gran actor continua en el imaginario colectivo de muchas personas, aunque sólo sea en su faceta cinematográfica. Paco Martínez Soria fue mucho más que un actor de comedia y de humor. Fue «un gran empresario de teatro que empieza desde abajo» escribe Oscar Abad, que acaba de publicar  «Don Paco Martínez Soria. Aplausos y mutis».

Fotografía: @rtve

Pantalones de pinza, abrigo largo, bufanda de cuadros y la boina. Carga en sus manos una maleta, una cesta de mimbre con unos “polluelos del pueblo” para su hijo el médico y cuadro de “la Antonia”, su mujer. Cansado y asombrado ante el bullicio y tráfico de la gran ciudad. Es Agustín Valverde que acaba de llegar en tren a Madrid para vivir una nueva vida junto a su hijo una vez que ha quedado viudo.

Es la imagen del ‘cateto de pueblo’ que llega a la ciudad en «La ciudad no es para mi» que ayer emitió Televisión Española en homenaje al gran actor de Tarazona.

Paco Martínez Soria falleció el 26 de febrero de 1982 en Madrid tras sufrir una angina de pecho. Este gran aragonés, al que por cierto Aragón no ha homenajeado todavía como se merece, se encontraba en la capital de España. Estaba ensayando la obra «¡Guárdame el secreto, Lucas!» que nunca llegó a estrenar.

Fotografía: @larazon_es

Como ya me he referido anteriormente, el valor añadido en todas sus películas era el mensaje subliminal que nos dejaba en los labios. Siempre detrás de cada titulo había una lección de vida, de cómo entender la sociedad del momento (también la del futuro), y de cómo gestionar valores, actitudes, y relaciones entre personas.

Personas como Paco Martínez Soria han marcado una etapa importante en la vida de muchos españoles, y, a través de su trabajo y de su manera de entender la vida, nos dieron las pautas y los instrumentos para hacer una sociedad más equilibrada, más justa, y mejor. La pregunta es: ¿lo hemos conseguido?

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En el aniversario de Pedro Laín Entralgo, el humanista, el médico, el académico…

Tal día como hoy en el año 1908 en Urrea de Gaén, provincia de Teruel, vino al mundo Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo español; en resumen, una figura clave de la intelectualidad del siglo XX español.

Estudió en la Universidad de Valencia, en dónde obtuvo una plaza de colegial-becario en el entonces Colegio del Beato Juan de Ribera de Burjasot, hoy Colegio Mayor San Juan de Ribera.

Al estallar la guerra civil, se convirtió en un estrecho colaborador del clérigo falangista Fermín Yzurdiaga, y comenzó a trabajar muy estrechamente junto a otros escritores y poetas falangistas. Colaboraría  con el diario Arriba España de Pamplona, y con la revista Jerarquía.

Cuando a  principios de 1938 Dionisio Ridruejo fue nombrado director general de Propaganda, Laín Entralgo se hizo cargo del departamento de Ediciones.

Junto a Dionisio Ridruejo, fundó la revista Escorial en 1940. Esta publicación encarnó el espíritu más liberal dentro de FET y de las JONS. Se pretendía recuperar «lo que fuese recuperable» del mundo intelectual anterior a la contienda para procurar reemprender el debate cultural en la España de posguerra.

Fotografía @BIOGRAFAS

Dirigió asimismo durante algunos años la Editora Nacional. Durante los primeros años del franquismo llegó a formar parte del Consejo Nacional de FET y de las JONS. En marzo de 1940 efectuó un viaje de índole cultural al Tercer Reich, enfocado a aumentar la colaboración e intercambios culturales entre España y la Alemania nazi, donde acabó haciendo alusión a reclamaciones irrendentistas de España en Gibraltar y el norte de África.

Doctor en Medicina y licenciado en Ciencias Químicas, ocupó la cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Madrid desde 1942, que había quedado libre tras la depuración franquista. Ejerció de rector de la Universidad Central de Madrid desde 1951, durante el tiempo en que Ruiz-Giménez fue ministro de Educación, dimitiendo de su cargo tras los sucesos de 1956.

Fue miembro de la Real Academia Española, en la que ingresó el 30 de mayo de 1954. Fue su director entre 1982 y 1987.

Miembro también de la Real Academia Nacional de Medicina, en la que ingresó el 14 de mayo de 1946, y de la Real Academia de la Historia, en la que ingresó el 7 de junio de 1964.

Fotografía @RAEinforma

En 1989 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1991 recibió el V Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Durante años escribió la crítica teatral de la revista Gaceta Ilustrada, actividad que le llevó a escribir teatro también. En el año 1949 alcanzó notoriedad su libro España como problema, en polémica con España sin problema, de Rafael Calvo Serer, dentro del llamado debate sobre el Ser de España.

En cuanto a su obra histórico-médica, es importante citar sus trabajos sobre la medicina en la Grecia clásica, su historia y teoría de la historia clínica y sus trabajos sobre Santiago Ramón y Cajal. Además, coordinó una Historia universal de la medicina (1972-1975), en la que participaron no solo especialistas españoles, sino también historiadores de la medicina extranjeros.

Publicó varios libros sobre antropología filosófica, en los que analizó la naturaleza del ser humano y la historia y teoría actual del problema del cuerpo y el alma. Algunas de estas obras son El cuerpo humano. Teoría actual, Cuerpo y alma. Estructura dinámica del cuerpo humano, Alma, cuerpo, persona y ¿Qué es el hombre?  Ejercieron profunda influencia en su pensamiento Ortega y Gasset y Zubiri.

Fotografía @TODOCOLECCION

En sus estudios antropológicos toma como punto de partida, por un lado, sus creencias cristianas, que de forma muy concisa resume en los siguientes puntos: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; el hombre entero pervive tras la muerte; durante su vida terrena, al hombre le es posible comunicarse con Dios. A su vez, considera necesario tener en cuenta las últimas aportaciones de la ciencia, tanto en el terreno de la evolución como en el de la neurología, entre otros. Desde esta orientación, realiza una crítica del concepto de alma desde Platón hasta nuestros días. Para ello se apoya en la cosmología de Xavier Zubiri, sobre todo en la exposición de los niveles estructurales que el universo en su esencia dinámica ha producido, presentada en la obra Estructura dinámica de la realidad.

Afirmaba que las cuestiones sobre las que cabe tener un conocimiento cierto no podrán ser más que cuestiones penúltimas; sobre las cuestiones últimas solo será posible tener un conocimiento incierto, probable.

Pero más allá de su trayectoria intelectual, no cabe duda, que la figura de Laín Entralgo es una figura clave en el panorama intelectual de la España del siglo XX.

Fotografía @joseajarne

Junto a él, otros nombres cómo Emilio Alarcos, Dámaso Alonso, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes, Manuel Díez-Alegría, Martín de Riquer, Gerardo Diego, Carmen Conde, Torcuato Luca de Tena, Vicente Aleixandre, o 16, entre una eterna lista sin final. Todos estos nombres, y muchos más, han escrito en letras de oro, las mejores páginas de nuestra cultura y de nuestra intelectualidad, en las cuales ahora las generaciones futuras deben reflejarse e imbuirse.

Este panel de oro de intelectuales, y los que les siguieron, dentro y fuera de la Real Academia Española. Un país se construye a base del esfuerzo de sus ciudadanos, a golpe de las referencias de las personas que fueron abriendo camino con su trabajo, pero también con su pensamiento y con forma de entender la sociedad y el mundo. Hoy, España es lo que es gracias a esos nombres y otros muchos que aún nos están dejando sus palabras. Nombres como Emilio Lledó, Mario Vargas Llosa,  Víctor García de la Concha, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo… y muchos más. Pero también otros nombres de otras vertientes de nuestra sociedad, como los deportistas Rafa Nadal o Saúl Craviotto; el cocinero Martín Berasategui; el empresario Amancio Ortega o el cardiólogo Valentín Fuster… y muchos más, que ponen el nombre de ‘España’ en lo más alto de su disciplina profesional. Ellos hacen país a lo grande.

Fotografía: Actualidad Literaria

Sin vocear, sin discursos grandilocuentes, sin televisiones de plasma, sin abrazafarolas a su alrededor que les aplaudan todo indiscriminadamente a cambio de mantenerse en un sillón.

Hoy, Pedro Laín Entralgo hubiera cumplido 114 años. Es justo y necesario recordar a hombres como él, absolutamente necesarios, que escribieron las mejores páginas de la cultura española. De esa intelectualidad que tanto tenemos que aprender hoy. Exclusivamente por un motivo: para que las generaciones que vienen detrás asuman una sociedad en mejores condiciones que la asumimos nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos. Simplemente por eso. ¿Nos parece poco?

 

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En el aniversario de Manuel Giménez Abad

Fotografía: @Twitter

Eran las 18,45 horas del domingo 6 de mayo de 2001. Como de costumbre, el entonces Presidente del Partido Popular de Aragón, Manuel Giménez Abad acudía al Estadio de La Romareda para presenciar un partido del Real Zaragoza. Como siempre, le acompañaba su hijo Manuel.  Pero unos terroristas malnacidos (a los cuales, ahora el Gobierno de Pedro Sánchez les invita a café, copa y puro), tenían otros planes para él. En plena calle, sin mediar palabra, le asestaron tres disparos: dos en la nuca y otro en el estómago. Su muerte fue prácticamente instantánea. Los zaragozanos volvimos a enmudecer de nuevo. De nuevo, el zarpazo, traidor y asesino de ETA volvía a imponer su ley en nuestra ciudad.  ETA no terminaba de entender que no tenía cabida en Aragón.

Hoy se cumplen veinte años de aquel asesinato despiadado y es obligatorio recordarle. También hay que recordar la figura de un gran constitucionalista, una de las grandes figuras que nos ha regalado la política aragonesa de las últimas décadas.

Fotografía: @el_pais

Quienes, de una forma u otra,  conocimos a Giménez Abad sabemos que este ‘navarrico’ criado en Jaca y afincado en Zaragoza tenía un denominador común con el Presidente Santiago Lanzuela, de cuyo Gobierno ocupó el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales.  Su prioridad, Aragón y España. Siempre bajo el paraguas de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Autonomía de Aragón. Sus señas de identidad eran la decencia, la ética, la responsabilidad,  la honradez, la ejemplaridad… No entendía otro lenguaje. No conocía otro modus vivendi. Esta hoja de ruta la aplicó siempre. Como Consejero del Gobierno de Aragón. Como Diputado en las Cortes de Aragón. Como Senador en las Cortes Generales. Como Presidente del Partido Popular de Aragón.

Como jurista fue todo un referente de carácter nacional. Sus reflexiones sobre Administración Pública se vieron reflejadas en diversos trabajos, que se plasmaron en publicaciones de gran calado: la Revista Española de Derecho Administrativo, Documentación Administrativa, Revista Vasca de Administración Pública, Autonomies (Revista Catalana de Derecho Público) o la Revista Aragonesa de Administración Pública. De esta última fue miembro de su Consejo de Redacción. En otro orden de cosas, fue coordinador de la obra colectiva Derecho de las Instituciones Públicas Aragonesas. En esta última publicó dos trabajos: El Presidente y el Gobierno de Aragón y La Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón. Como se observa era un jurista nato cuyos estudios y trabajos impregnaron toda su actividad institucional, política y legislativa.

Fotografía: @AragonNoticias_

Al día siguiente de su asesinato, la ciudad de Zaragoza salió en masa a la calle. Más de trescientas cincuenta mil personas en una única voz de repulsa. Bajo una unidad política sin fisuras. Una condena unánime de toda la sociedad aragonesa ante el asesinato de un hombre bueno, un político imprescindible, un político necesario.

Su funeral, y posterior entierro en Jaca, en dónde había pasado una buena parte de su juventud, fue otro baño de multitudes. Presidido por el Presidente José María Aznar, y al que también asistió el entonces Ministro del Interior Mariano Rajoy, volvió a ser una nueva manifestación de repulsa de la sociedad aragonesa ante la barbarie terrorista. Una más.

Han transcurrido ya veinte años de la muerte de Manuel Giménez Abad. Su recuerdo sigue muy vivo. Además de sus trabajos como jurista, se creó la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico, fundada por las Cortes de Aragón, el Ayuntamiento de Jaca, Ibercaja y la Caja Inmaculada; las Cortes de Aragón le impusieron a título póstumo la Medalla de la Institución; en la ciudad de Zaragoza se inauguró el Puente Manuel Giménez Abad sobre el Ebro; el Real Zaragoza entregó a sus hijos la máxima distinción del club: la insignia de oro y brillantes, concedida a su padre a titulo póstumo…

Fotografía: @NoticiasdeAlava

Hoy, veinte años después se van a celebrar tres actos de homenaje organizados por otras tantas entidades. El Ayuntamiento de Zaragoza le recordará con el descubrimiento de un placa conmemorativa en la zaragozana calle de Cortes de Aragón, en el punto exacto en el cayó asesinado a manos de los terroristas de ETA; las Cortes de Aragón, junto a la Fundación Manuel Giménez Abad, como ya es tradicional, celebrarán un homenaje en el marco del ya tradicional ‘Homenaje a la Palabra’, que este año será más significativo si cabe; y el Partido Popular de Aragón está trabajando también en un homenaje, posterior a estos dos actos, en los que participará la familia, líderes de la dirección nacional del Partido Popular, y de aquellos que le acompañaron en su trayectoria.

Como ya he dicho en varias ocasiones, parafraseando a Lisardo de Felipe, Manuel Giménez Abad era un “político útil” para Aragón. Yo añado, y decente. Algo que escasea bastante en la actualidad.

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¿Qué hacemos con ellos?

Hace varios años escribí un artículo de opinión en relación a los enfermos mentales que cometen crímenes execrables, masacres en masa al más puro estilo estilo del famoso oeste americano.  Artículo que reproduzco a continuación:

 

Fotografía: @20m

El joven Ryan Lanza ha vuelto a destapar la caja de los truenos. La matanza cometida en Connecticut vuelve a plantear un grave problema de la sociedad norteamericana. De nuevo ha quedado de manifiesto que, por mucho que se oculten los problemas, tarde o temprano hay que abordarlos. Aparcarlos no sirve de nada. Y este problema tiene nombres y apellidos: veinte niños muertos de forma intempestiva, sin justificación ni argumentación de ninguna clase. Pero a su vez se genera otro problema implícito al anterior. La licencia de portar armas sin ningún tipo de restricción, tal y como ocurre a otros cientos de millones de personas.

Ante estos acontecimientos, siempre pensamos lo mismo “Esto sólo lo puede hacer un loco”.  Y es cierto. ¿Quién puede sino un loco cometer un hecho así?  Por eso, lo primero después de enterrar a las víctimas es oportuno analizar la personalidad de este sujeto que perfectamente puede ilustrar otras estampas de nuestro entorno más cercano.

El perfil que hizo el fiscal de Kretschmer describía a un muchacho no demasiado listo, aficionado al ordenador, no muy popular o atractivo en su escuela, pero “amable”, que estuvo en tratamiento por depresión; un perfil cercano al de millones de jóvenes europeos.

A la vista de todo lo expresado, no cabe duda. Estábamos ante un paranoico que mata porque cree que los demás están en contra suya.  Como otras muchas patologías psiquiátricas, el joven aleman era un tipo aislado socialmente, con una autoestima baja, desapegado y hostil, que utilizó la masacre como válvula de escape ante una supuesta hostilidad colectiva hacia su persona.

Casos como este son frecuentes en la sociedad occidental, particularmente en la norteamericana cuyo mercado de armas supera los doscientos millones. Pero ésa es otra historia.

Fotografía: @CriminaliaES

En el fondo y en la forma, Tim Kretschmer fue víctima y verdugo. Víctima de un trastorno que debidamente tratado y analizado no tiene porqué ocasionar masacres de esta magnitud. Fue verdugo de más de diecisiete inocentes que, con toda probabilidad, pagaron el peaje de un sistema judicial incompetente y una asistencia sanitaria desorbitada, como ocurre en la mayor parte de las sociedades europeas.

Tras la masacre, la policía alemana se vio obligada a abatir a tiros a este “nuevo Rambo”. Era la forma más idílica de acabar culminar esta epopeya particular. Hubiera resultado más aséptico para todos que hubiera sido él mismo quién acabara con esta gesta. El suicidio es la forma más aséptica e injusta de morir. Claro que, por otro lado, con su muerte hizo un gran favor a las autoridades alemanas.

Algunas de las circunstancias que rodean esta masacre carecen de sentido común. La pistola que usó Kerschmer era una Beretta 9mm legalmente registrada por su padre, miembro de un club de tiro que poseía quince armas guardadas en casa. Un portavoz policial ha asegurado que todo apunta a “negligencia por parte del padre”, que se podría enfrentar a acciones legales si se demuestra que violó la ley de alguna forma al almacenar sus armas. Esto me lleva a reflexionar sobre el uso y utilización de las armas de fuego.

Veamos un asunto: Suponiendo que el padre de Tim tuviera todos los permisos de armas en regla, habría que preguntarle por qué estaba tan accesibles que cualquiera podía acceder a las mismas. Si, por el contrario, esto no era así, y este buen hombre habría infringido la ley a este respecto, ¿por qué atesoraba semejante arsenal, o acaso, ello le importaba realmente poco?

Alemania endureció sus leyes de posesión de armas en 2002 después de que un joven de 19 años matase a dieciséis  personas, principalmente profesores, y después se suicidase en un instituto de la ciudad de Erfurt. El ministro del Interior alemán opta, antes que endurecer la legislación al respecto (que tampoco sería mala iniciativa si pensamos fríamente) por concienciar a los ciudadanos, y lograr que las cosas cambien. “No debemos pensar en qué podemos cambiar de las leyes todo el tiempo, sino en qué debemos cambiar en la sociedad”, expresó. Una reflexión tan real como utópica.

El problema de este joven estudiante alemán no es el único. Casos similares hay cientos, y en muchas ocasiones no tenemos que salir de nuestras fronteras. El porcentaje de personas con disfunciones mentales en España ha aumentado de forma importante. Este problema lleva otro aparejado no menos importante que el anterior. Me refiero a qué hacer con estas personas una vez que han cometido actos de estas características.

Fotografía: @el_pais

No se encuentran en situación de ingresar en un centro penitenciario. No pueden permanecer en libertad, aunque se encuentren vigilados judicial y sanitariamente.  Pero en España tampoco disponemos de una red adecuada de centros psiquiátricos penitenciarios que son, en definitiva, el lugar en el que estos enfermos deben permanecer recluidos.

¿Qué hacemos con ellos? es la pregunta del millón que diariamente se formulan jueces, fiscales, forenses, psiquiatras, y los familiares de estos pobres diablos. No estamos ante criminales fríos e insensibles cuya única solución sea una reclusión carcelaria, pero es evidente que mientras la red de psiquiátricos penitenciarios se limite a las ciudades de Alicante y Sevilla, poco más podemos hacer.  Sobra decir que los jueces no pueden dejarlos en libertad. Así las cosas, no les quedan muchas alternativas.

Sería necesario, por tanto, una reflexión seria al respecto. Unificar criterios por parte de las diferentes Administraciones Públicas españolas y agentes implicados para que si mañana o pasado aparece un Tim Kretschmer español, tengamos recursos suficientes para internarlo en dónde se merece, y no en dónde nunca tendrá opción a una posible rehabilitación y resocialización.

 

 

 

 

 

 

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¡Basta ya!

El grado de polarización de la política española sobrepasa con creces la campaña electoral a la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

Se siguió calentando los ambientes el pasado viernes en el debate organizado por la Cadena Ser y transformado en arrabal barriobajero por Pablo Iglesias y por Rocío Monasterio. Y ayer la situación aún se enrareció más cuando a Ministra Reyes Maroto recibió una navaja ensangrentada.

Fotografía: @eswikipedia

Las amenazas de muerte al Ministro del Interior, a la directora general de la Guardia Civil y a Pablo Iglesias sólo vinieron a confirmar lo que la sociedad española ya sabía. Se está dinamitando el consenso y el espíritu de la Transición; aquel momento histórico en él que hombres tan opuestos como Manuel Fraga y Santiago Carrillo fueron capaces de mirarse a la cara, aparcar sus intereses y priorizar los intereses de los españoles.

Fotografía: @elespanolcom
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Aragón es tierra de Reyes

Fotografía: @zgzguia

Hoy es el Día de Aragón. Como de costumbre, el Patio de Santa Isabel del Palacio de la Aljaferia será el escenario elegido conjuntamente entre Gobierno de Aragón y las Cortes de Aragón para convocar a las principales autoridades de la Comunidad Autónoma y a lo más granado de la sociedad aragonesa. El objetivo no es otro que hacer entrega del Premio Aragón 2021 y de la Medalla de las Cortes de Aragón.

Desde que en el año 2020 se decretara el primer Estado de Alarma muchos aragoneses han partido a causa de la pandemia, entre ellos los Presidentes Santiago Lanzuela y Juan Antonio Bolea Foradada. Otros se han visto azotados de forma cruel por la crisis social y económica que se deriva de la crisis sanitaria. Pero en ningún caso, nadie ha reblado ante el chandrio que el virus ha dejado desde los Pirineos al Matarraña, desde Cerler a Sarrión. Si algo predomina en la personalidad de los aragoneses es su terquedad. Se han propuesto (nos hemos propuesto) que la Covid19 y sus efectos colaterales no va a poder con ellos. Por eso, y ante la magnitud de lo que se venía encima, lo primero que hicieron fue ejercer otra de sus virtudes: pactar. Ponerse de acuerdo para llegar a acuerdos, y controlar más pronto que tarde la pandemia.

Cuando el Presidente Bolea impulsó el mejor aragonesismo, y ‘utilizó’ los pactos para dar sentido al más amplio significado de las palabras «consenso» y «concordia», no se imaginaria que esa reivindicación de territorio era la simiente del mejor Aragón.

Fotografía: @periodicoaragon

El año 2018 fue un año mágico para la Historia de Aragón. Se cumplían cuatro décadas de la constitución de la denominada ‘Diputación General de Aragón’, hoy Gobierno de Aragón.  Se organizó un acto para celebrar el arranque de la pre autonomía aragonesa. En ese contexto el Presidente Bolea Foradada explicó a los medios de comunicación lo que sintió al poder lucir la bandera de Aragón por primera vez en Calatayud. Sus palabras en este video, gentileza de Heraldo de Aragón, son más que expresivas y transmiten un mensaje aragonesista y de pacto:

https://www.heraldo.es/multimedia/videos/aragon/bolea-poner-aragon-en-marcha-fue-lo-mas-emocionante-para-mi/

Hoy, en 2021, Aragón mira al futuro con ilusión. En el Año de Goya, en el que desde Sus Majestades don Felipe y doña Letizia hasta el último aragonés pusieron en valor al pintor más universal. Un futuro que también se escribe a golpe de líneas de ferrocarril. No en vano, hace pocos días la comarca de Canfranc vibraba y se alteraba. Sus gentes recibían emocionados la llegada del primer tren a su nueva estación de pasajeros.

Fotografía: @MagicosPirineos

Los aragoneses siguen escribiendo su Historia a base de logros históricos. Pasó hace dos siglos y vuelve a pasar ahora. Es una puerta abierta al futuro de la comarca Canfranc, de Jaca, de Aragón, de España, y del mundo porque como decía un oriundo en la propia estación «Canfranc es Europa».

Hoy, en el Patio de Santa Isabel, la escritora Irene Vallejo entrará en ese club ilustre de personas e instituciones galardonadas con el Premio Aragón, los mejores embajadores de la marca. Lo más granado. La flor y nata del mejor aragonesismo.

Aragón es tierra de Reyes, de bosques y de desiertos. Es la tierra del Tambor y el Bombo, del Jamón de Teruel, de la Jota, y de la Virgen del Pilar… Es tierra de agua y de viento, de castillos, que hicieron Historia, y de blasones…Son cumbres nevadas y valles verdes… Digitalización y tecnología… Es economía verde, pero también tradiciones y cultura.

Fotografía: @eswikipedia

Es tierra de Francisco de Goya, Fernando el Católico, de Joaquín Costa, de Ramón de Pignatelli, de Miguel Fleta, de Baltasar Gracián, de Juan de Lanuza, de Luis Buñuel, de María Moliner, de Ramón J. Sender, de José Antonio Labordeta, de Joaquín Carbonell… de miles de aragoneses. Desde la época de Ramiro I ellos y muchos más hacen (hacemos) camino al andar.

Un Aragón hospitalario que promete. El mejor Aragón está todavía por escribir. Sin duda no faltan voluntarios desde todas las capas sociales. De forma anónima, silenciosa y discreta.  Y hoy es el mejor momento para empezar a redactar el primer capítulo de ese libro. Un libro sin final. Un libro del que muchos estaremos orgullosos en aportar siquiera una linea.

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‘Jaca, mi ciudad, mi gente’

Fotografía: @periodicoaragon

La ciudad de Jaca es el centro del Pirineo aragonés; polo de atracción para el turismo de nieve y también para el turismo de verano. Punto neurálgico para las unidades especiales de nuestro Ejército de Tierra y también de la Guardia Civil. Tiene todo que puede tener una ciudad media, pero con sabor a  mundo rural. Una ciudad apacible y acogedora, que con un rico pasado histórico que mira al futuro con fuerza. Es una ciudad con embrujo. Enamoran sus callejuelas alrededor de su catedral románica; te atrapa su naturaleza salvaje; te cautivan sus gentes de palabra y de pacto. Te envuelve toda ella como ciudad, santo y seña del turismo aragonés. También del turismo de otras comunidades y de otros países. Apenas le separa 50 kilómetros de la recién resucitada estación de Canfranc, salvoconducto de tierras francesas.

Jaca es la cuna de los Reyes de Aragón, que reposan en el Monasterio de San Juan de la Peña. Y también es arte a través de diferentes templos como San Adrián de Sasabe en Borau; Santa María de Iguácel, en Castiello de Jaca; la Iglesia de San Caprasio en Santa Cruz de la Serós… La lista es interminable.

Es el Camino de Santiago, a través del Camino Francés. Jaca es la Ciudadela y el Fuerte de Rapitán. Por encima de todo, la capital del Alto Aragón: es naturaleza en estado puro, a través de Parque Cultural de San Juan de la Peña y Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Monte Oroel. Y también hay una ciudad modernista del siglo XX, sustentada económicamente en el turismo. A ella se acude durante todo el año de forma diversa y transversal.

Fotografía: @TripadvisorES

Metrópoli cosmopolita y plural, cuenta con un intangible desde hace muchos años: el colegio Escolapios. Un centro concertado, en dónde forman a nuestros más jóvenes para que construyan una sociedad más equilibrada y mejor.

Dicen que los niños no se enteran de lo que ocurre en su entorno. Que sólo se preocupan de sus asuntos, pero la realidad es bien distinta. En este colegio, la chavalería es consciente de lo que está suponiendo la crisis de la Covid-19. No solo desde un punto de vista sanitario, sino desde una perspectiva económica. No en vano, muchos de ellos, residentes en la capital jacetana o en su entorno han sido testigos de cómo la pandemia y los sucesivos confinamientos que, entre otras medidas, han obligado al Gobierno de Aragón, a prohibir la apertura de las estaciones de esquí. Esta medida tiene un hondo calado en la comarca. Todas las estaciones de esquí están próximas a Jaca. Su cierre ha dado al traste a todo un sector económico muy potente durante el invierno y ha puesto en serio riesgo a muchas economías y a muchas familias.

Los chavales del colegio de Escolapios se han activado de inmediato para aportar un grano de arena y ayudar a la economía de la zona.

Fotografía: @eswikipedia

Han puesto en marcha una campaña bajo el lema ‘Jaca, mi ciudad, mi gente’. Mediante este proyecto pretenden activar y apoyar el comercio local. Así, han activado un mapa interactivo para dar a conocer a los comercios, y comerciantes de Jaca. A la vez que están realizando una actividad de gamificación para potenciar la compra en el comercio local, y el consumo de productos de proximidad. Dicen ellos mismos que con  esta idea pretenden potenciar consumo en el comercio local y visibilizar estos comercios, con el fin de «poner cara y nombre a las personas y familias que hay detrás de cada uno de ellos».

Desde Escolapios hacen un llamamiento para todo aquel que tenga un negocio abierto en Jaca, se ponga en contacto con el centro educativo, y colabore en esta campaña de concienciación y visibilizarían del comercio local. Una vez recibida la solicitud, el centro escolar contacta con cada establecimiento y los comerciantes reciben la visita de los propios estudiantes en su lugar de trabajo para contar quiénes son, a qué se dedican, un poco de su historia… A veces, los jóvenes nos dan lecciones de responsabilidad y de ética. Los alumnos de Escolapios de Jaca son un claro ejemplo.

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Miguel, Tamara y otros chicos del montón

Estos últimos días hemos visto con cara de bobalicones cómo personajes de la vida pública española se pronunciaban abiertamente en contra de la vacunación. Personas con altavoz propio gracias a su posición social y a sus apellidos, que arrastran miles de palmeros detrás de ellos. Me refiero a Miguel Bosé y a Tamara Falcó que, en diferentes cadenas de televisión, se han proclamado abiertamente en «anti vacunas». Posicionamientos tan graves como irresponsables, y no sólo por su parte, sino por parte de quien permite que voceen lo que no deben, cuando no deben y lo que no deben.

Fotografía: @elperiodico

En España con más de cien mil personas fallecidas a causa de la Covid-19, alrededor de cuatro millones de casos de personas infectadas, y cerca de doscientas mil empresas cerradas a causa de la pandemia, este tipo de apologías son insulto.

Vivimos en un país afortunado. Un país con un sistema sanitario resistente, que ha soportado ya tres olas de la pandemia, y mira al precipicio de una cuarta. Un país que dispone de cuatro vacunas, a pesar de los pesares, para poner a su población. Mientras otros muchos países no tienen ni una solo dosis de una vacuna, dos de sus  ciudadanos más famosos, por su apellido, se permiten licencias muy poco éticas y con muy pocos escrúpulos.

Pero todavía me resulta más sorprendente que a estas personas se les permita hacer este tipo de declaraciones en unas televisiones en su momento más estelar de prime time. Es obvio que no tengo nada en contra de que se les entreviste, ya que para eso existe la libertad de prensa. Pero precisamente bajo ese paraguas, se les tenía que haber obligado a firmar un contrato mediante el cual quedase prohibido hablar de ciertos temas, especialmente conociendo su opinión acerca de la pandemia, en el caso de Miguel Bose. O en el caso de Tamara Falco, conociendo su ‘simpatía’ por la vacunación.

Fotografía: @20m

Hace pocos días, en este mismo portal decía que los medios de comunicación tienen tres funciones: formar, informar y entretener. Debo reconocer que no he visto ninguna de las dos entrevistas, pero sí puedo decir que los programas que entrevistaron a Miguel y a Tamara no cumplieron con ninguna de estas funciones tan importante del  periodismo. Sobraban las dos entrevistas. Y la de hoy, también.

En el momento que estamos viviendo de nerviosismo, dudas e inquietudes ante la vacunación, un medio de comunicación no puede ser el altavoz de anti vacunas ni de negacionistas. Eso no es periodismo. Eso es cotilleo barato de tasca de barriada. En un momento en el que desde diferentes ámbitos de la sociedad, especialmente desde el mundo sanitario y de la comunidad científica, están diciendo que vacunarse es seguro y es la única solución para protegerse del virus, Miguel y Tamara hacen un flaco favor a la sociedad. Callados estarían mejor. Cada vez que se pronuncian  sobre este asunto siembran la confusión y la duda. En este momento sobran las dudas, y hace falta rigor, seguridad, y confianza.

Ni vi los programas anteriores. ni voy a ver el de esta noche. Me parece un gravísimo error que se mantenga por parte de Atresmedia. Anoche en la Sexta Noche, científicos de la talla de José Antonio López Guerrero (JAL) o el catedrático Alfredo Corell fueron muy tajantes. También lo fueron el urgenciólogo César Carballo y el cirujano y actual director médico del Hospital Clínico San Carlos, Julio Mayol.  Sobran este tipo de mensajes. Hacen un flaco favor a la sociedad española. Pero yo voy más allá. Es una vergüenza que haya personal (Miguel Bose, sin ir más lejos), que se aprovechen de su apellido para faltar el respeto a la sociedad española. El mejor favor que nos podían hacer es que cerraran la puerta de los Pirineos o de Portugal al salir. A ser posible para siempre. Muchos nos alegraríamos.

 

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“Soy Alejandro…”

Hesíodo fue un poeta de la Antigua Grecia. Algunos lo consideran el primer filósofo griego. Él decía que «la educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser». Y no le faltaba razón. La educación es esa ciencia, esa cultura que debe nacer en el hogar y se debe desarrollar en las aulas sin perder la perspectiva familiar como caldo de cultivo perenne que ayuda al ser humano a ser mejor. Como también dice el Profesor Emilio Lledó, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y miembro de la Real Academia Española, hay que mostrar al mundo como posibilidad.

Fotografía: El Periódico del Mediterráneo

Pero esa posibilidad, esa oferta –si se me permite la expresión- debe nacer ya en el hogar. Los padres son los primeros que tienen la obligación moral, social y el familiar de educar a sus hijos en valores. No se puede cargar esta responsabilidad en el centro escolar. Los colegios deben formar. La diferencia es evidente.

Y esta diferencia se ha visto en Alejandro, un niño de la localidad sevillana de Palomares del Río. Este zagal que no supera lo diez años ha demostrado una educación y unos modales que muchos adultos deberían tomar como ejemplo.

Recientemente estaba jugando y, de forma totalmente involuntaria, una piedra golpeó contra el cristal de un vehículo aparcado muy cerca haciéndolo añicos. Alejandro podía haber huido, habiendo dejado allí el chandrio para que cuando llegara su dueño se encontrara con “el regalito”.

Pero no. Hizo lo que tenía que hacer. Muy probablemente lo que han inculcado sus padres en casa. Cogió un trozó de papel y escribió: «He roto sin querer su cristal. Soy Alejandro. Disculpe. El teléfono de mi madre es: …. El teléfono de mi padre es:…».

Fotografía: @elnacionalcat_e

Esto es una demostración de respeto, de buena educación, de decencia y de un sinfín más de valores que evidencian que cuando se inculcan desde niños estos ‘grumos’ que diría el propio Profesor Emilio Lledó, en el futuro germinan y dan sus frutos. Como se comenta en redes sociales hace falta muchos más ‘Alejandros’ cuya lección ha sido magistral no sólo en su pueblo, sino en toda Andalucía.

En una sociedad con los valores en la UCI, necesitamos personas como Alejandro que nos den lecciones de vida y sean modelo ya desde su niñez; personas que a pesar de su prematura edad, marquen un camino a seguir. La sociedad está harta de ídolos de barro sujetados a golpe de Instagram o Youtube, Se necesitan personas como Alejandro, que desde el anonimato y la discreción y en silencio, nos marcan el camino a seguir. Alejandro es un orgullo. Es un ejemplo. Y es un modelo para los niños de su generación. Pero también para los adultos, que debemos preguntarnos qué hemos hecho tan mal para que haya tan pocos Alejandros. Por eso, y dado su escasez, habrá que cuidarlo y mimarlo. Será un adulto ejemplar. Y hoy, un orgullo para sus padres y para Palomares del Río.

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